jueves, 5 de marzo de 2015

Metropolis


-Capitulo 27-

Sé que me arriesgo mucho viniendo a su habitación pero el saber que ella está a unos metros de mí y sola pudieron con mi voluntad. Estamos en su habitación, besándonos, deseándonos, ella diciendo que es mía, esas palabras se gravan en mi mente como algo valioso.
-Pequeña…
La beso, después de esas palabras ‘soy tuya’ más la quiero, más quiero estar dentro de ella, por esta niña ha valido la pena romper cada regla, mi moral, mi ética, la amo, irremediablemente yo la amo. Beso su boca, recorro su boca, nuestras lenguas se funden, se acarician, bajo mis manos hacia su short y lo bajo junto con su ropa interior y queda  a  mi merced, solo para mí, la observo ella me ve y se sonroja aun en estas situaciones.
-Soy todo tuyo cariño.- Ella me excita tanto siento que ardo de deseo.
Me desnuda y cuando le digo que mi excitación es mucha se dedica a atender mi zona más sensible, su cálida boca y suave lengua me atrapan y me torturan con movimientos deliciosamente intensos, mi boca saca gemidos llenos de placer, ella me ve a los ojos y eso me excita aún más, es muy erótico lo que hace y la idea de que es mi novia, la mujer que amo lo hace aún más maravilloso y único. Su boca simula perfectas envestidas y su lengua pasea por mi punta, esa zona de máxima sensibilidad hace que me arquee un poco, tomo su cabello y acaricio, me estoy volviendo loco.
-Pequeña… Ya me vengo, quítate si no quieres que lo haga en tu boca.- Pero no se quita y termino en ella.- Cariño… Eres increíble.
Alcanzo a decir agitado aun, nivelo mi respiración, me acerco a ella… Ella viene hacia mí, nos besamos, pruebo mi propia esencia de su boca deliciosa, cambiamos de posición la doy vuelta rápidamente, la veo a los ojos, sus ojos brillan, me desea tanto como yo a ella.
Desnuda debajo de mí, observo ese paisaje, paso mi mano desde sus labios, pasando por sus pechos acariciándolos suavemente, llegando a su entrepierna… Haciendo algo de presión ahí siento como gime, tapo ese gemido con un apasionado beso, mis dedos no salen de esa zona, quiero darle placer, quiero prepararla antes de entrar, presión, movimientos circulares, besos y caricias… Termino quitando mi mano de ahí y me posiciono ahora sobre ella.
-Pequeña… abre un poco más las piernas.- Le digo al oído y siento como se estremece ante esas palabras y hasta tiembla levemente bajo de mi.
Lo hace, se aferra  a mí, me abraza con sus piernas, me abraza fuertemente, y aprieta su cuerpo al mío, en ese momento comienzo a entrar… Ella gime de placer comienzo a embestir lentamente… En poco tiempo me vuelvo más deseoso comienzo a hacerlo más fuertemente, ella grita de placer, solo placer, se aferra  a mi fuertemente y luego al respaldo de la cama.
En ese instante ella me pide que entre más y que lo haga más fuerte. Infiernos, ¿Cómo poder contra eso? Con el corazón acelerado y la adrenalina corriendo por mis venas hago lo que me pide, escucharla hablar así, pidiéndome eso en este justo momento solo hace que me incite más.
Aprieto más mi cuerpo al suyo, llego más profundo, doy envestidas y gemimos sin parar, mientras más profundo más placer.
Siento que llego al ansiado orgasmo, ella gime aún más fuerte, aceleramos nuestros ritmos, acaricia y hasta siento rasguña levemente mi espalda, amo que haga eso, me enloquece más… Llegamos, ella da un gran grito de placer, y cae rendida, yo caigo sobre ella.
-Hyde… eso ha sido maravilloso.- Dice encantada.
-Cariño… Eres increíble, te amo, te amo y nunca me cansare de decírtelo.
-Ni yo de oírlo Hyde, te amo demasiado.
Tras estas palabras se sube a mi regazo y su mirada me dice que quiere continuar esta noche, quiere más de mi así como yo de ella.
 -Me vuelves loco.
Ella está sobre mí y la penetro rápidamente, gimo, gime ella… Comienza a moverse placenteramente sobre mí… Siento que en cualquier momento me vengo de placer, dentro de ella… Quiero hacerlo dentro de ella.
Nos besamos fuertemente, mis envestidas son fuertes y a ella le gusta, a mí me gusta y en cuestión de pocos minutos llegamos a nuestra segunda liberación de la noche. Caemos rendidos y nos abrazamos, nivelamos nuestra respiración y nuestro corazón, me encanta sentir su cuerpo desnudo con el mío, sentir como nuestro sudor se mezcla junto con nuestro olor. Nuestra calidez, nuestro amor.
El domingo no nos vemos en todo el día. Ella me comento que su papá le había confiscado su celular y yo no puedo estar sin tener contacto con ella así que le compre uno, al principio no quería aceptarlo pero la convencí y digo, no es por nada pero comprar un celular es cualquier cosa para mí.
Por llamadas nos comunicamos en todo el domingo, su padre la había mandado llamar y fue a su casa. Ese señor cuando me vio en su casa prácticamente me mato y cuando mi pequeña le dijo que somos novios termino de matarme. Sus ojos me decían que en segundos me odiaba a muerte, intente hablar con él pero no pude, me mantuve tranquilo porque no quería pelear con el papá de mi novia, el señor realmente estaba alterado, hasta quería golpear a Ámbar y ahí si no lo iba a permitir y me interpuse, un poco más y ese golpe llegaba a mi rostro pero el señor me vio y se detuvo, claro que con eso que hice se ofendió más. Tal aprecia que con solo respirar de mi parte ya era ofensa para él.
El hermano mayor de mi pequeña también quería matarme, dos contra uno un poco injusto y más si no me dejaban hablar. El señor no me bajaba de retorcido hijo de puta. Así es, insultos insultos insultos. Me puso a pensar un poco lamentablemente, ¿En verdad estoy haciendo mal? ¿Hice mal en enamorarme de una mujer 10 años menor que yo? Bueno y si fue así intente evitarlo, realmente lo intente pero ese sentimiento fue más fuerte que yo y no pude hacer nada, cuando el amor te atrapa no tienes escapatoria, menos si ese amor es correspondido así que no, no he hecho nada de malo más que amar a una pequeña mujer, solo eso. Y tampoco estoy dispuesto a alejarme de ella por el padre, sé que él tiene inmensas ganas de joderme pero espero que no lo haga o perdería todo, mi trabajo y no vería más a mi novia si me metían a la cárcel.
Hoy lunes como siempre estoy dando clases. A ratos veo a mi novia, ella ha estado un poco ausente de la clase y eso me preocupa, a veces cruzamos miradas y me corresponde pero su mirada me dice que hay algo que no es nada bueno, me sonríe pero muy ligeramente, siendo mis suposiciones de que hay algo mal o no termino la clase y me voy a mi oficina con la esperanza de que ella como siempre vaya a buscarme y me diga que no pasa nada.
Estando en mi oficina me quedo como media hora esperando y trabajando con cosas de mis clases hasta que escucho que tocan la puerta, digo que pase y mi corazón late cuando la veo, entra tímidamente y cierra la puerta, da tres pasos y no se acera más, es una señal de que algo hay mal, nos vemos a los ojos, su mirada irradia tristeza, preocupación, mortificación, yo camino para abrazarla pero me dice que me detenga con sus manos. Nunca había echo eso y esto es malo, siento como mi corazón empieza a encogerse y siento una angustia que crece y crece en mi pecho.
-¿Por qué presiento que me vas a romper el corazón?.- Le pregunto viéndola a los ojos, ella ahoga un jadeo y sus ojos empiezan a tornarse cristalinos, quiero avanzar más a ella pero me lo impide otra vez, su rechazo es insoportable.
-Lo siento Hyde.- La veo tomar aire y armarse de valor para decir lo que se, me romperá el corazón.- Esto tiene que terminar, no podemos seguir juntos.- Dice con firmeza y ahora en mi pecho alberga un enorme vacío.
-¿Qué ha pasado? Ámbar, podemos hablar y sobrellevarlo, dime que pasa.- Digo con una esperanza de poder arreglar esto.
-Pasa que… Desde el principio sabíamos que esto no funcionaria, al menos no para siempre y es mejor terminar antes de que avancemos más.
-¿Avancemos más? ¿Qué es avanzar más para ti? ¿¡Casarnos?! Ámbar, llevamos una vida de pareja, completamente.- Ella se sonroja al entender mis palabras, hemos hecho el amor, eso es avanzar y mucho en una relación.
-Solo, avanzar más… Que nuestro cariño crezca más, Hyde esto nunca funcionara.
-Ha funcionado en estos meses.- Me acerco a ella cuidadosamente.
-Pero ya no, tendremos problemas y no quiero que eso pase.
-¿Te refieres a tu padre?.- Llego a ella y da unos pasos hacia atrás.
-Si, a papá, me pide que me aleje de ti y… Y no puedo llevarle la contraria.- Eso no me lo esperaba, detengo mis pasos.
-¿Le harás caso a tu papá?.- Ella suspira.
-Sí, eso haré, además si se llegan a enterar de que soy novia de un doctor me expulsaran de esta escuela y no quiero, rompería mi futuro por un simple….- De tiene sus palabras y me ve, esto realmente me lastima.
-No estas dispuesta a romper tu futuro por un simple… Que, ¿Romance? ¿Noviazgo? ¿Amor?.- Suspiro frustrado.- Ámbar, yo he estado dispuesto a estar contigo a pesar de todo, me vale una mierda si corre peligro mi carrera, ¡Te-amo! ¿Es que no lo has entendido aun?
-Tampoco deberías de poner tu carrera en juego por un simple noviazgo, es decir… Tú puedes estar con quien quieras, alguien de tu edad y que sea tan exitosa como tú, yo solo soy una simple alumna que le falta mucho por recorrer.
-Eso no te importaba.
-Ahora sí, ahora veo las cosas de diferente manera Hyde… No quiero seguir contigo.
-Si quieres Ámbar, me amas y lo sé
Me acerco a ella y la aprisiono contra la puerta y mi cuerpo, paso mis manos por su cintura y la pego a mi cuerpo, roso nuestros labios, siento su acelerado corazón, su rápida respiración, su cuerpo tiembla ante mi contacto, se deja llevar por mí, su cuerpo me dice que me ama y desea, que es mío completamente. Pego mis labios a los suyos, un pequeño beso que termina siendo profundo, sus sentimientos se desbordan en este beso, sus labios me dicen que me aman lo míos, su lengua me añora con cada jugueteo que tiene con la mía.
-No Hyde.- Se separa y me da la espalda.- No podemos seguir con esto.
-¿Por qué no?.- Le pregunto al oído y se estremece, su cuerpo me dice lo nerviosa que la pongo.
-Porque… No estoy segura de querer a un novio como tu.- Dice fríamente y me alejo un poco de ella.
-¿Qué?.- pregunto confuso.
-No quiero a un novio mayor, no quiero a un novio doctor y que es mi profesor, no quiero estar preocupada por lo que pasaran si nos descubren, ¡No quiero!.- Sus palabras me calan, como su fuesen agua helada que cae a mi cuerpo.
-¿Tanto te importa eso?
-Mucho, además… Dudo… Que lo que siento por ti es… Amor.- Me alejo más de ella, mi garganta forma un nudo, siento un enorme enorme vacío.
-Bien… Eso cambia las cosas.- Logro decir, sus ojos cristalinos me ven con tristeza, evito su mirada.- Con eso ultimo he entendido.- Digo caminando a mi escritorio.- Si es por eso no puedo hacer nada, si no hay amor no hay nada.- Digo lo más tranquilo que puedo, ella me sigue viendo, hay tristeza, reproche, arrepentimiento en sus ojos.
-Me alegro que lo entiendas.- Dice después de un minuto de vernos.
-Perfectamente.- Respondo con frialdad.
-Entonces ya terminado esto… Tengo más clases.- Dice tragando saliva, ahora luce perdida.
-Vaya señorita.
Le hablo nuevamente de usted y ella se congela, su mirada me lastima ahora, no puedo ver esa mirada, esa mirada de la que estúpidamente estoy enamorado, da media vuelta y tomando la perilla de la puerta me dice:
-Gracias por todo, doctor Takarai.
Una daga perforando mi corazón llega ante esas palabras, ella sale y me quedo en la penumbra, me recargo más en la silla, veo mis manos, ¿En verdad hemos terminado? Ella dijo que no me ama ¿Cómo luchar contra eso? Golpeo el escritorio, ¿Entonces que fue todo lo que vivimos? ¿Un sueño? ¿Un espejismo? Mis ojos pican, no puedo creerlo, por primera vez quiero llorar por una mujer, por primera vez me siento de la jodida por el amor, ¿Esto es enamorarse? ¿Felicidad y dolor? Entonces sí, lo que decía antes es verdad; el amor es una mierda.
Pasan tres días, tres malditos días de tortura, soy su profesor titular y la veo a diario y para terminar, es la jefa de grupo, había olvidado lo difícil que era tratar con ella cuando no había una relación de por medio. Prácticamente no nos hablamos y si lo hacemos es para lo estrictamente escolar, no nos vemos, nuestras miradas ahora se encuentran perdidas, en cualquier dirección menos en nosotros, es extraño no vernos y hablarnos con la mirada, es un vacío que ahora tengo y no se quiere ir. Mi mente me juega malas pasadas y recuerdo y recuerdo los momentos con ella, cada uno de ellos y mis lágrimas salen sin que se los permita. 
Casi voy empezando la clase, ella ahora menos se separa de su amigo David, la he visto también más apegada al chico de americano, es una mierda todo. Hoy estoy dando un tema complejo y por mi distracción no logro estar al cien.
-Bien jóvenes, les hare un examen de practica la semana que viene.- Comento distraído.- Así que estudien y…
-¿Doctor?.- Escucho una voz conocida, volteo a la puerta, todos voltean, que rayos…
-Midori, ¿Qué haces aquí?.- Camino a ella y ella llega antes a mí y me abraza.
-Tu celular esta desconectado y hay una urgencia en el hospital.- Me dice un poco agitada y la veo, viene con bata.
-¿Urgencia?.- Pregunto sorprendido, ¿Para eso vino hasta aquí?
-Sí, el socio mayoritario del hospital ha sufrido un accidente y sabes que eres el único al que le permite atenderlo, tienes que ir de inmediato.- Mi cuerpo se pone tenso.
-¿Es grave?
-Está en terapia intensiva esperándote.- Dice mortificada y con eso sé que es grave, y mucho, ese señor ha sido mi mayor maestro, he aprendido mucho de él y le tengo gran respeto.
-Vamos entonces.- Le dio alarmado.
-Tomare tus cosas.- Dice yendo a mi escritorio y las recoge, yo mientras tomo mi celular y marco el número de Hana.
-Sí, Hana, tengo una emergencia y me tengo que ir, encárgate del grupo por favor.- Le digo y ella acepta enseguida.- Jóvenes, tengo una emergencia que atender, se quedaran con la profesora Hana.- Digo un poco tenso, Midori viene a mí y tomándome del brazo salimos del salón.
Llegamos rápido a los autos y cada quien con el suyo toma camino, manejo un poco más rápido de lo que normalmente lo hago, ese señor ha puesto su vida en mis manos y no puedo fallar, en verdad no deja que ningún doctor lo toque más que yo, soy su doctor de cabecera, doctor personal, familiar, como quieran llamarle.
Tras romper mi meta de tiempo al hospital entro rápido y varios doctores están parados esperándome, las enfermeras toman mis cosas, me dan bata, entro al cuarto de esterilización y me lavo, me ponen guantes y cubre bocas, entro a terapia intensiva y lo veo postrado en la cama, tiene tubos en la boca, tubos traqueales, no es nada menor lo que le paso así que con la responsabilidad que me dio, empiezo a trabajar.
No salgo del hospital en los siguientes días, mi prioridad es el señor Matsumoto, no fui a clases el jueves ni viernes, hoy es domingo. El señor ya está fuera de peligro lo cual me ha regalado un alivio enorme y ahora tengo un poco de tiempo para descansar. Aún no he ido a mi departamento, aquí en el hospital hay pequeñas habitaciones para los doctores que se tienen que quedar, es la segunda vez que uso estas habitaciones y afortunadamente son habitaciones solas, la mía es agradable, otro privilegio del que gozo.
Estoy en la pequeña cama tratando de descansar un poco y si es posible de dormir, cuando no me mantengo ocupado mi mente piensa en ella, ella, ella. Siempre es lo mismo, ese maldito pensamiento que me atormenta y duele. De haber sabido que el amor es así de doloroso nunca me hubiera permitido siquiera fijarme en esa niña, jamás.
Cuando la recuerdo mi corazón late, late y late como si supiera que esa pequeña mujer tuviera mi vida en sus manos. De haber sabido que acabaríamos así, que nuestra relación terminaría hubiera aprovechado cada segundo con ella, amándola, llenándola de besos y caricias, le hubiera hecho el amor un millón de veces más, hubiera disfrutado sus miradas y sonrisas mucho más, hubiera guardado cada momento en mis recuerdos, cada detalle, cada suspiro, pero como todos sabemos. El hubiera no existe y es lamentable. Cierro los ojos para poder dormir pero justo en este momento, tocan la puerta. Perezoso me levanto de la cama y abro sin preguntar quién es, seguramente una enfermera para alguna consulta, diablos, como si fuera el único doctor de este hospital.
-Hola Hyde.- Me dice Midori, bien no creo que ella venga a decirme algo laboral.
-Hola.- Le respondo y me siento en la cama, no me había dado cuenta de lo cansado que estoy.
-Luces muy agotado.- Acaricia mi cabello.- ¿Por qué no vas a descansar a tu departamento? Te sentirás mucho mejor.
-No puedo dejar al señor Matsumoto.
-Si puedes, ya está estable y él mismo te dijo que vayas a descansar.- Lo medito por un momento, es verdad.
-Aun así ¿Y si se pone mal?.- Hago una mueca.
-Pues si es así mantén tu celular activo las 24 horas para así poder contactarte y no tenga que ir a tu escuela.- Sonríe.
-Gracias por eso.- Le sonrío.
-No es nada.- Me mira a los ojos, esa mirada la tenía cuando éramos novios, aún sigue queriendo algo conmigo. 
-De acuerdo, me voy a casa.- Digo rompiendo el incómodo momento que se formo.
-Te acompaño.- Me dice emocionada.
-No es necesario, llegare directo a dormir.- Respondo amable.
-Venga Hyde, te acompaño, tienes que comer algo sustentable.- Me toma de la mano y me levanto de la cama, estoy demasiado cansado como para discutir.
-Vámonos entonces.
Me despido del señor Matsumoto y su familia, prometo volver mañana por la tarde o si hay algo que me llamen sin dudar, ellos muy agradecidos me sonríen cálidamente y tomo mi auto con Midori y vamos a mi departamento.
Cuando llegamos dejo todo en la sala, me aviento al sillón y Midori se adueña de la cocina, venir al departamento no fue tan buena idea, cada espacio me recuerda a ella, esto es un infierno, una pesadilla, ¿En verdad accedí y la deje ir? Soy un completo imbécil. Cierro los ojos y poco a poco voy sintiendo como el sueño se apodera de mí.
Dos horas después mi amiga me despierta y comemos algo rico que hizo, platicamos y cuando acabamos de comer y limpiar todo se despide no sin antes dejarme en la cama y descansando, ella se va sola y yo me quedo en la enorme cama. No me había percatado de lo grande que es, es muy grande sin ella a mi lado, ruedo un poco y tomo una almohada, tiene su olor, me aferro a ese aroma y mis parpados empiezan a pesar hasta no dejar que mis ojos vean la luz.
Es lunes y ya tengo que presentarme a clases, deje estacionado mi auto y ahora voy a mi oficina pero en pleno camino me encuentro con una escena no muy grata, ella esta abrazada con el chico de americano, el actúa de manera territorial, besa su frente y la toma de la cintura, con una impotencia aprieto la mandíbula y sigo mi camino a paso rápido, cuando estoy por llegar al edificio de oficinas mi celular suena, lo tomo y veo que es mi amigo Tetsu, espero que no sea una conferencia que tenga que dar.
-Hasta que te acuerdas de tus esclavos.- Le contesto.
-No exageres Hyde… ¿Estas ya en el instituto?.- Escucho su tono de voz serio.
-Estoy por llegar a mi oficina.
-Ven a la dirección, tenemos que hablar.- Me dice autoritario.
-¿Debo preocuparme?
-Espero que no, todo depende de ti.- Contesta y cuelga, diablos, esto no es bueno.
Cambio mi camino y voy a las oficinas principales, saludo a los que veo y llego rápido a la dirección, toco y enseguida me dan el pase, me encuentro con Tetsu y Ken, en el escritorio y un poco tensos, si, esto no es nada bueno.
-¿Qué pasa?.- Pregunto.
-Seamos directos Hyde y se totalmente sincero si no, no podremos ayudarte.- Habla Tetsu.
-¿Qué es?.- Pregunto de nuevo.
-¿Tienes una relación con una de tus alumnas?.- Siento como el corazón se me cae a los pies, ellos me ven serios, mierda.
-¿Por qué me preguntas eso?.- Evado respuesta.
-Nos llegó hace unas horas un anónimo diciendo que el doctor Takarai tiene una relación con una alumna del salón tutorado, la señorita Ámbar.
-Tetsu….- Empiezo a hablar.
-Se sincero Hyde.- Me dice Ken.
-No tengo una relación con ella.- Contesto firme, ¿Es verdad no?
-¿Seguro Hyde?
-Seguro, no estoy manteniendo una relación, con ninguna alumna.
-Bueno, siendo así la señorita Ámbar tendrá la misma versión.- Habla Tetsu tenso.
-¿Ella?
-Sí, si esto llega a oídos de nuestros superiores tenemos que dar constancia de que hablamos con los dos, frente a frente y que sus versiones son las mismas.- Contesta Ken.- Y si resulta ser que si mantuvieron una relación sabes lo que prosigue… Ella seria expulsada y tú también sin mencionar que tendrías problemas legales por estar con una menor.- Tomo aire, ella no puede ser expulsada.
-De acuerdo pero… ¿Cuándo hablaremos?.- Digo pensando en decirle a ella que diga lo mismo que yo pero un golpe en la puerta me desconcentre.
-En este momento.- Dice Tetsu y Ámbar entra a la oficina, ella me ve alarmada, doble mierda.- Pase señorita.
-Buenos días.- Contesta tímida, sus ojos me buscan pero yo la evito.
-Buenos días señorita. Le hemos llamado porque tenemos un asunto que tratar, para no quitarle tiempo de sus clases y disculpe pero tengo que preguntar esto, ¿Está manteniendo una relación con el doctor Takarai?, sea sincera por favor.- Pregunta Tetsu con autoritarismo, ella me ve nerviosa y toma un poco de aire.
-No es así.- Contesta en voz baja, ellos me ven.
-Les dije, ella y yo no tenemos nada que ver, yo no mantendría una relación con una alumna.- Empiezo a hablar y siento como mi corazón empieza a doler, necesito hacer esto.- Me conocen, no podría estar con una alumna y menos siendo menor que yo, nuestro trato es completamente escolar, además….- Tomo aire.- Estoy manteniendo una relación con la profesora Hana.- Digo convencido, ellos me ven sorprendidos.- Así que no vuelvan a decir que salgo con una pequeña niña.
-Muy bien.- Habla Ken sonriente.
Tetsu ve a Ámbar y sé que se está dando cuenta de algo, ella no habla, tiene la mirada gacha y tiembla levemente, cuando sube la mirada me ve con tristeza, evito nuevamente y después con sus ojos cristalinos ve a Tetsu.
-¿Puedo retirarme?.- Le tiembla levemente la voz.
-Claro señorita y disculpe el mal momento.- Dice Tetsu tranquilo y me ve a los ojos, él se dio cuenta de algo.
-Gracias.- Dice ella y sale de la oficina, ahora sí, soy un completo imbécil.
-Vayamos a la sala.- Habla Tet y nos sentamos en los sillones, me observa y me observa.- Bien Hyde ahora dinos que fue todo eso porque es obvio de que ella salió prácticamente llorando, diablos Hyde ¿Si son pareja?
-¿Esa niña es tu novia?.- Pregunta Ken, suspiro, no puedo mentir.
-Lo fue.- Respondo sin ánimos.
-¿Sabes en el problema que estas metido?
-Lo se Tetsu pero ya fue, quedo en el pasado.
-Dios Hyde, ¡Esa niña está enamorada de ti! ¿Acaso no viste sus ojos? Cuando te vio se le ilumino el rostro, cuando dijiste todo eso de que no podrías estar con una alumna casi podría jurar que escuche como crujía su corazón y cuando dijiste que sales con Hana, escuche su corazón romperse.
-No exageres Tetsuya, ella termino con esto, no puede quererme tanto.- Hago media sonrisa.
-No puedo creerlo.- Habla Ken sorprendido.- Maldita sea Hideto, ¡Te enamoraste!.- Nos vemos a los ojos, Tetsu hace lo mismo.
-Estoy jodido ahora.- Respondo.- Jodidamente enamorado de ella y ahora no sé qué hacer, ¿Ven? Siempre he dicho que el amor es una mierda, lo compruebo yo mismo.
-Hyde, le llevas muchos años.
-Lo se Ken, lo se.- Contesto en un susurro.- Pero ella es refrescante, divertida, risueña, encantadora, es, perfecta para mi.- Tomo aire.- desde el primer día en que la vi me atrajo y mucho, trate de alejarme pero no pude y cuando me di cuenta, estaba atrapado en su encanto, ahora como salir después de lo que vivimos, es difícil.
Los dos me ven sorprendidos, jamás creyeron que yo me enamoraría y no los culpo, tampoco lo creí pero ahora estoy aquí, sufriendo por amor, es una total locura, pasamos unos momentos en silencio hasta que lo rompo.
-Para que ese anonimato no llegue a los oídos de toda la escuela hare realidad mi relación con Hana.- Digo serio.
-No la amas.- Habla Tet.
-Antes no amaba a ninguna mujer, era solo atracción, ¿Por qué no hacerlo de nuevo?
-Porque ya sabes que es el amor y ahora la simple atracción no te será suficiente.- Me contesta Ken seguro.
-No puedo permitir que lo que hubo entre nosotros salga a la luz, no quiero que sea expulsada de aquí, vino desde lejos como para que la saquen, esta escuela lo es todo para ella, su carrera la adora.
-Si esa relación con Hana también te protege a ti hazlo, no quiero que te descubran y peligres tus trabajos, también lo son todo para ti.
-Ella también lo es todo para mi Ken.
-¿Entonces porque dijiste esas cosas frente a ella? ¡Que tienes una relación con Hana! Y que no saldrías con una alumna.- Suspiro.
-No lo sé Tet, necesitaba hacerlo para que todo terminara, completamente, es lo mejor ahora lo se.
Contesto en un suspiro, hablamos unos minutos más y siendo hora de la clase me despido, camino al salón y cuando entro me encuentro con ella, en su escritorio y escuchando música, no hablo, no cruzamos miradas, que cambio tan drástico, antes apenas teníamos un momento a solas y nos deshacíamos de felicidad. Pasamos cinco minutos los dos solos hasta que llega Hana, ¿Realmente puedo tener una relación sin amor? Me será difícil, la atracción no lo es todo, suspiro.
-Hola Hana.- Me levanto de mi lugar y le doy un gran abrazo que ella corresponde sin dudar, bien, aquí vamos, tengo que sacar a esa niña de mi sistema.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥