lunes, 2 de marzo de 2015

Metropolis


-Capitulo 26-

Como era de esperar. Estoy castigada, si me va bien me levantaran el castigo como a los 30 años. Mi padre está furioso, mamá está preocupada y el estúpido de mi hermano mayor esta insoportable, el único que no entra en el problema es el pequeño Dani, él solo se queda conmigo en silencio y reconfortándome.
Mañana entro a clases, no he visto a mi novio, me quitaron el celular y el portátil. Estoy incomunicada. Si fuera por mi padre ni a la escuela iría pero sabe que eso sería echarme por la borda, si falto siquiera un día a clases lo sufriré todo el semestre, siempre es así.
Estos dos días he estado sin ánimos de nada. No he comido muy bien, no he salido de la cama, no he dormido, tengo los ojos hinchados de tanto llorar. Siento un enorme hueco en mi pecho, una preocupación y ansiedad que no puedo con ella, ahorita estoy más calmada ya que en unas horas veré a mi novio. Es lo único que me reconforta, lo que me anima. Ya hice mi pequeña maleta para el regreso a clases, en la noche mi padre me llevara al instituto, ahora me alegro más que nunca de que la escuela tenga habitaciones.
Estoy arreglando mi habitación, es medio día y estoy solo con mamá, mi padre y mis hermanos fueron al partido de Dani. Claro que mi progenitor casi nos deja bajo llave para que no viniera mi novio.
-Hija….- Entra mamá a mi cuarto y hago media sonrisa.
-¿Qué pasa?
-Hice emparedados, tu preferido.- Me lo muestra.
-Mamá, no tengo hambre pero muchas gracias.
-Tienes que comer, estos días solo probaste si quiera cereal.
-Con eso me sustento y he tomado agua, con eso sobrevivo.
-No hables como estudiante de medicina ahora, tienes que comer.
-No me pasa nada mamá, en verdad, no me obligues.
-Come un poco por lo menos, mañana entras a clases y necesitas fuerzas.
Sonrío un poco, hicimos bien en no decirle a nadie que él es mi profesor porque si lo hacíamos y mi padre se enterara, a estas alturas ya estuviera en otra escuela.
-Tratare de comer.- Contesto animada, ella sonríe y me deja el emparedado.
Sigo limpiando mi habitación y en hora y media llegan los que se fueron. Comemos o bueno, ellos comen, yo no fui a la mesa con el pretexto de que necesitaba estudiar, mi padre no quiere verme por ahora y el sentimiento es mutuo.
Pasan las horas y la noche esta por caer, tomo mi pequeña maleta y mi mochila, dejo mi habitación y camino a la sala pero me detengo en el pasillo ya que escucho las voces de mis padres.
-Tiene que entender que no se manda sola y no Miranda, no puede ella salir con un hombre que le dobla la edad.
-Por dios Luis, no le dobla la edad y comprende a tu hija, ¿Acaso no viste sus ojos? Esta realmente enamorada y el también, sus ojos hablaban por si solos solo que tu no quieres ver ese amor, solo tus prejuicios.- Dice mamá.
-No son prejuicios, no puedo consentir que mi pequeña hija este con un mayor ¿Qué va a ser de ella? Y no quiero imaginarme que este con él, seria repugnante.
-Estas exagerando mucho, no es un viejo de 70 años, es un joven de 27 años, ¡27! Está en plena juventud.
-10 años es mucho Miranda, no voy a consentir esto y para estar seguro de que él se aleje de mi hija investigare su lugar de trabajo y dejare dicho que ese hombre es un abusador de menores.
-No lo hagas más grande Luis.
-¿Sabes a que se dedica?.- Mi corazón late rápido, si se entera…
-No lo sé.- Contesta mamá y suspiro aliviada, la amo.
-Tratare de investigar y no hables más de esto que solo me enoja.
No escucho más voces y tomo aire, camino a la sala y mamá me ve preocupada, mi padre me mira molesto y yo lo igualo.
-Es hora de irme al instituto.- Digo seria.
-¡Alex!.- Grita él y segundos después sale mi hermano.- Lleva a tu hermana a la escuela.
-Claro papá.- Contesta él.
En realidad me alivio de saber que no estaré a solas con papá, me despido de mamá con un abrazo y como mi progenitor no me ve solo le digo adiós de lejos. Salgo con mi hermano y rápidamente tomamos camino al instituto.
-Desde cuando sales con él.- Pregunta.
-A ti que te importa Alex.- Contesto enojada.
-Eres mi hermana y debo de cuidarte.
-Pues estoy jodida por tu maldita culpa y la de mi padre, gracias por cuidarme tan bien.- Digo sarcástica.
-Lo superaras.
-¿A caso nunca te has enamorado? ‘Lo superaras’ no sabes lo que dices idiota.
-Me he enamorado pero no de una que podría ser mi madre.
-Por favor, él te lleva 6 años y en todo caso lamento decirte que no estás tan joven tampoco hermanito.
-Podría ser tu hermano él también.
-Sí, podría ser mi hermano, mi padre, toda mi familia pero que crees… ¡NO LO ES!
-No estás pensando con cordura, lo suyo no funcionara, la diferencia es mucha y se ira a la mierda.
-Bueno pues dejen que yo lo experimente y sufra, es mi vida.
-No quiero que sufras.- Dice viéndome a los ojos y sé que es sincero.
-¿Y entonces que estoy haciendo ahora? ¿Divertirme y ser feliz? ¡NO! Estoy mal, triste, ¡DESTROZADA! Papá no acepta a mi novio y es el único hombre al que amo.
-Hay muchos amores hermanita, aun eres joven.
-Habrá muchos amores pero uno solo es el verdadero y él es el verdadero, el que quiero siempre para mí, a mi lado.
Digo entre lágrimas y llegamos al instituto, bajo del auto y tomo mis cosas. Sin despedirme me alejo de auto y caminando a paso rápido llego a mi habitación, cuando abro la puerta, que incomodidad. Me encuentro con Maira y… Una de sus conquistas… No portándose tan bien.
-Rayos Maira, ve a divertirte a otra parte.- Le digo entrando de todas maneras.
-Pensé que llegarías mañana temprano.
-Siempre llego a esta hora.- Digo viéndola molesta.- Y tú, largo de aquí.- Le digo a su conquista. 
-Vamos nena, únete a nosotros.- Me dice sonriente el idiota.
-Eres de que semestre, ¿Octavo? Más o menos, si no quieres problemas lárgate antes de que le hable a mi tutor y te de una sanción aunque esto es más para expulsión.
-¿Quién es tu tutor?.- Dice divertido y acostado en la cama, solo está en bóxer.
-El doctor Takarai así que lárgate.- Su rostro se pone serio y se levanta.
-¿En verdad te vas? No me digas que le tienes miedo al profesor. – Se ríe Maira.
-Tengo dos sanciones por su culpa, una sanción más con él y me expulsan.- Dice poniéndose los pantalones.
-¿Qué te pasa Ámbar? ¿Unas malas vacaciones? Eres una perra puritana.
 -Y tu una zorra Maira, si tanto te gusta el sexo vete a divertir a otro lado, menos aquí que es asqueroso cuando estoy.
Ella sale furiosa con su conquista y yo me aviento a la cama, con ganas nuevamente de llorar apago la luz, me pongo la pijama y me meto entre las cobijas, en pocas horas lo veré y con una pequeña sonrisa me quedo dormida.
Siendo de día me levanto y me baño, me pongo mi uniforme, reviso mi mochila y estando lista salgo de los dormitorios. Voy a la cafetería por algo de desayunar, el hambre ha vuelto a mí. Compro un jugo y un sándwich y me voy directo al salón, con mucha emoción. Doy unos bocados de mi delicioso desayuno y tomo mi fresco jugo de naranja. Llego al salón y me siento en mi escritorio.
Termino de desayunar y mis compañeros empiezan a llegar, él no ha llegado y es extraño. Pensé que estaría aquí a temprana hora. Siendo las 8:00 am es hora de la clase y él entra. Trae su maletín de hospital, bata, sus libros en mano y luce desvelado. Se pone sus lentes de profesor (así los llamo yo) y nos voltea a ver, todos estamos en silencio, el serio ve sus listas y empieza a nombrarnos.
Termina el listado y prende el cañón para  empezar la clase. Yo busco su mirada pero no logro conseguirla, creo que… Me está evitando.
Empieza la explicación de… Bueno, no estoy poniendo atención, solo estoy concentrada en ver su mirada, en verlo a él, en sentirlo cerca.
Acaba la hora de clases y él sale casi corriendo, no me vio, en ningún momento. Sintiendo una angustia horrible me quedo confundida en mi lugar, ¿Qué paso? La última vez él me dijo que todo estaría bien y ahora… Parece que no quiere verme, evitando llorar respiro profundo.
-Linda ¿Qué pasa?.- Pregunta David y me abraza, yo me acomodo entre sus brazos.
-Hace unos días mi padre se enteró de que él es mi novio, lo insulto horrible y nos dijo que no consentirá nuestra relación.
-Así que por eso estuvo así de raro.
-Me está evitando.
-Evito prácticamente la vista de todos linda, no nos vio como siempre lo hace, su mirada estuvo en el pizarrón.
-¿Y si ya no me quiere? ¿Por lo que le dijo mi papá?.- Pregunto asustada.
-Nada de eso, piensa en otra cosa menos sobre su cariño, ¿Por qué no vas a verlo?.- Me ve a los ojos y siento una pequeña inquietud.
-¿Y si se enoja?
-Deja las inseguridades, ve a verlo y nos vemos en la siguiente clase.- Nos levantamos de nuestros lugares y caminamos.
-Gracias David.- Le digo dándole un beso en la mejilla.
-Me cuentas como fue todo.- Sonríe.
-Lo haré.
Camino a su oficina y conforme me voy acercando siento como mi cuerpo tiembla levente. Me quedo frente a la puerta y tomo aire, toco la puerta levemente y espero a escucharlo, vuelvo a tocar y escucho que dice desanimado ‘adelante’ entro rápidamente y cierro la puerta con seguro.
Su mirada traspasándome me envuelve. Me dice que esta emocionado, feliz, enojado, impotente, preocupado, mortificado. Sonrío levemente y camino hacia él, él sé que queda  en su silla y solo me observa cuidadosamente, dejo mi mochila en el sillón y sin pena ni miedo me siento en su regazo, frente a frente y viéndolo fijamente a los ojos. Él no deja mi mirada, su intensa mirada me hace estremecer sin siquiera haberme tocado con sus manos. Paso mis brazos por su cuello, siento su calidez de nuevo, su aroma, sus manos se posan en mi cintura y siento una electricidad correr por mi cuerpo, como si con solo tocarme me pasara energía. Nos damos una mirada más y me acerco a sus labios, un beso casto y él enseguida me atrapa para un beso más profundo, suspiro aliviada y feliz, tomo aire profundo y absorbo su beso, nuestras lenguas juegan y se dicen lo mucho que se extrañaron, sus brazos rodean mi cintura y me pegan más a su cuerpo. Sonrío entre nuestros labios, sus besos me dicen que no piensa dejarme. Nos alejamos poco a poco y nos vemos.
-Pequeña….- Dice acariciando mis pómulos.
-Hola.- Contesto con voz suave.
-Perdóname.- Me dice mortificado, besa mi frente y me ve a los ojos.- Yo…
-No digas eso. Tú no tuviste la culpa de nada, todo fue de mi padre…
-Pero yo provoque eso, cariño… Casi te pega, te grito, perdóname, no pude hacer nada.
-Interviniste en esos momentos, gracias.- Acaricio su mejilla.
-Estos días… Estuve tentado a ir nuevamente a tu casa pero no quería que tuvieras más problemas, ni tu ni tu mamá así que me contuve.
-Me quitaron el celular.- Digo desanimada.
-Te he provocado problemas cariño.- Me da un casto beso.- Eso me lastima mucho, me llena de impotencia no poder hacer nada, me llena de rabia verte llorar, verte sufriendo…
-No importa eso, si me lastima un poco que mi padre se oponga pero más me lastimas tú con tu indiferencia, Hyde… En la clase me evitaste, tú me haces más daño.
-Lo siento.- Besa mis manos.- Es que te vi y… Recordé viéndote llorar y gritarle a tu padre, veo tus ojeras y tu falta de alimento y no me digas que no cariño, recuerda que soy doctor y me doy cuenta a simple vista de los síntomas más pequeños.
-No me ha dado hambre.- Confieso.
-Debes de comer.
-Tú también luces cansado.
-Para evitar el impulso de ir a tu casa estuve metido en el hospital, hasta hoy salí, afortunadamente hay mucho trabajo así que me mantuve ocupado.- Sonreímos.
-No me dejaras ¿Verdad?.- Me atrevo a preguntar.
-No pequeña, ni lo pienses.- Me da un casto beso.- Tu padre tendrá que entender algún día.
-Perdón por las cosas que te dijo…
-No importa, es normal en un padre.
Sonriente lo beso, el me rodea con su brazos y nos hundimos en nuestros sentimientos, sintiendo la necesidad de él, de sentirlo, de tenerlo en mi empiezo a moverme como sé que le gusta, él inmediatamente responde y su mirada diciéndome que me desea lo incito más, empiezo a sentir su erección crecer debajo de mí y roso mi entrepierna con la suya, empezamos a jadear, a disfrutar. Necesito sacar mi frustración y mi ansiedad y sé que esta es la única manera que me libera de toda preocupación, él es mi remedio, mi medicina, mi paz personal.
En poco tiempo y con libertad tomo su erección entre mi mano y empiezo a sentarme en ella, se introduce poco a poco y deliciosamente, la sensación de mi interior abrirse ante su asalto es única, mis paredes lo aprietan y lo succionan, él gime ante la sensación y yo con él, hago movimientos circulares y ahogo sus gemidos con besos, su cadera empieza a marcar un ritmo que yo sigo gustosa, nuestro baile empieza y nos volvemos uno solo.
La semana de clases es agotadora, estamos repasando todo lo que vimos antes de salir de clases, unos profesores nos hicieron examen sorpresa y si, sorprendentemente saque buenas notas. Me he estado viendo como siempre con él, a veces comemos juntos en su oficina, es divertido e interesante la adrenalina de que alguien nos descubra pero también es una sensación de gran temor. La semana que viene tendremos evaluación y eso me pone nerviosa, estos temas ya son mucho más complejos y afondo de lo que hemos visto. Mi amigo David me ha ayudado mucho tanto en cosas de la escuela como en mi vida personal, con él me desahogo completamente y me entiende, es un gran amigo.
Es viernes y todos ya se emocionan porque el fin de semana está a la mano. Yo no pienso ir a casa, una porque tengo que estudiar y la otra porque simplemente no quiero ver a mi padre y recordad su mala disposición con mi novio. Hace rato le dije a mamá y ella entendió.
Como había dicho antes, en este fin de semana me quede en el instituto, los examenes van más pesados y estoy estudiando aunque... No logro concentrarme totalmente, sé que él está aquí. Veo mi celular… Le dije que me habían quitado el mío y me dio este celular al día siguiente, al principio lo regañe por haber gastado en algo que no era necesario pero él respondió ‘Tu eres necesaria en mi vida’ y ahora tengo celular nuevo.
Casi son las 11 de la noche, lo tomo y entro a mensajes... Entro a contactos y pongo a mi novio de remitente... Quiero verlo pero… Tengo que estudiar, dejo el celular en mi escritorio y al mismo tiempo escucho que tocan la puerta. Mi corazón salta y cuando abro... Esa intensa mirada me encuentra.
-Hola pequeña.- Dice en su tono de voz rasposa, reconozco ese tono... Reconozco esa mirada.
-Hola Hyde… No te esperaba aquí a esta hora, aunque a decir verdad te extrañaba quería verte, las noches sin ti son difíciles de pasar sola desde que estas a mi lado.
-Pequeña sabes que te extrañaba como un loco también, no logro dormir en paz sin ti a mi lado y sabiendo que  estas a pocos pasos de mi es difícil resistir la tentación de venir a verte… Además me entere de que tu compañera Maira fue regañada por sus padres, la enviaron a su casa… Estas sola, sola para mi esta noche….- Esas últimas palabras me erizan la piel, entra a la habitación y cierra con seguro.
-Hyde… ¿Que dices? ¿Aquí?.– El sonrojo y el calor se apoderan de mi pero debo ser firme.- Sabes que debo estudiar, tus exámenes son cada vez más difíciles.- Me quejo.
-Pero puedes hacer una pausa y refrescar tu cerebro, debes darle un poco de reposo y oxigenarlo… Yo puedo ayudarte con eso.- Sonríe.- Disfruta conmigo, podemos aprovechar esta noche que estas sola cariño.- Me atrapa con sus brazos.
-¿Oxigenar?.- Pregunto divertida.
-Sí, recuerda que tu cerebro funciona con oxígeno y glucosa, la glucosa por ahora no te la puedo dar pero el oxígeno si y eso te lo daré con respiraciones constantes y profundas.- Me besa y aprieta mi pelvis contra la suya, jadeo y jalo un poco de aire.- Así mismo pequeña y necesitas mucho movimiento también.- Me levanta y rodeo su cintura con mis piernas, caemos en la cama y tras llevar su mano a mi entrepierna empiezo a moverme.- Hoy tendremos una buena oxigenación.  
Me besa y correspondo, simplemente no puedo resistirme a su encanto y simplemente ¿No es mejor hacer esto que estudiar? Es mi profesor ya me ayudara con esto… Pero ahora solo lo quiero  a él en mi cama.
-Vaya vaya… Veo que mi hombre está deseoso esta noche.- Le digo entre nuestros besos.
El solo ve me ve sonriente y muerde sus labios, me ha dicho todo, desabrocha mi blusa, enseguida veo como la tira lejos y arranca mi sostén rápidamente.
-Sabes que amo cada parte de tu cuerpo, disfruto besándote, amándote, haciéndote sentir miles de sensaciones, amo que sea solo yo el que te haga esto, el que te haga el amor las veces que quiera.
-Hyde… te amo.- Digo con respiración agitada.- Tómame como quieras, esta noche también nos amaremos, quiero tenerte dentro, quiero que disfrutes de mí, soy solo tuya.- Digo sin pudor.
-Pequeña….- Dice en un suspiro y quitándome la ropa.
-Es mi turno de desnudarte.– Le digo al oído, enterrando mis manos en su cabello, el me ve con sus grandes ojos, nunca soy tan literal al hablar, pero hoy esta noche aquí en mi espacio personal… Lo deseo, deseo…
-Soy todo tuyo cariño.- Su mirada brilla intensamente.
Lo acerco a mí, lo beso, aprieto su cadera  a la mía, sé que ama esto, desabrocho su pantalón y con mi otra mano toco su bulto ya muy grande… Continuo besándolo, gime más y más entre nuestros besos…
-Cariño… Quítamelo ya, ardo de deseo, quiero… Estar dentro… Ahora mismo.  
Esas palabras me encienden más… Quito su pantalón, quito su bóxer, mis ojos van hacia su gran erección que pide ser atendida pero antes quito su playera, dejando al descubierto su escultural cuerpo… Sin más me posiciono sobre el… Bajo  mi mirada hacia su miembro, mi boca deseosa besa su pecho, lamo sus pezones, gime más… Es una zona sensible noto, llego a su miembro, no aguanto más y lo meto en mi boca, todo lo que puedo y simulo embestidas una y otra vez, sin parar, no dejo de tener contacto visual con él eso lo excita más, lo puedo sentir en mi boca… Él toma mi cabello, me acaricia y siento levemente como me acerca más a su miembro… Mas adentro de mi boca, ¿Mejor, cierto?
Hyde sabe llevarme, sabe dirigirme en la cama y amo que lo haga.
-Ya me vengo, quítate si no quieres que lo haga en tu boca….- Dice con esos gemidos que amo.
Levanto la mirada levemente observo su cara de placer, continuo quiero sentir su esencia en mi boca, en mí, sobre mí… Llega y suelta todo su placer en mí, como siempre trago todo, limpio con mi dedo los restos que quedan sobre mi cuerpo y lo lamo, el me observa más deseoso aun…
-Pequeña… eres increíble…
Me dice con ojos llenos de brillo y pasión, estando yo debajo de él acaricia mi cuerpo y lo ve con adoración, con sus dedos recorre cada parte de mí y me estremezco de sensaciones, su mirada intensa en mí, sus labios entreabiertos, sus suaves dedos, sus perfectas manos se adueñan de mí, cada caricia me quema de una manera deliciosa.
-Cariño… Abre un poco más las piernas….
Sus palabras poniéndome nerviosa y ansiosa resuenan en mí y hago lo que dice, abro un poco más y el viéndome lleno de deseo se posiciona en mí y entra deliciosamente, mis paredes se abren para él y me muevo gustosa, su erección dura entra sin detenerse y doy un gemido y el gruñe, entierro mis uñas en su espalda y muerdo su labio, esto es perfecto, sensaciones perfectas. Empieza a dar envestidas, una tras otra, lento y preciso, tras unos minutos empieza a dar fuerte, su dureza caliente me vuelve loca, me ínsita, me llama a pedir sin parar, me mata y me revive, nunca pensé que un pedazo de carne diera tanto placer y tantas sensaciones, hace maravillas que estoy segura añorare cada vez más… Nunca imagine que yo fuera a decir esto, mi pena se ha ido desvaneciendo desde que conocí al hombre que está dentro de mí, sí… Amo el pene de mi novio, amo cada parte de su cuerpo, lo amo a él, amo su mirada, su sonrisa, su delicadeza y entusiasmo, amo su personalidad, amo cada rincón de su ser, lo amo profunda y totalmente. Me agarro al respaldo de la cama, esta vez esta las sensaciones son más y no puedo evitar dejar de gemir y pedir.
-Más fuerte Hyde, más fuerte ah ah ahhh…
-Cariño... Ah ahh ahhhh… ¿Tú quieres más fuerte? Repítelo otra vez para mí….- Me incita
-Hyde más, quiero más, más llega más profundo en mí.
Haciéndome caso entra más y mi cuerpo se regocija entre la cama y su cuerpo, me aferro a las sabanas, al espalda de la cama, mis piernas sienten cosquilleo, mi interior se contrae haciéndome gritar, estoy caliente, su erección me calienta aquella zona y me quemo por dentro, todo el cuerpo, desde la punta de los pies hasta la cabeza. Confusión. Siento confusión, me siento abrumada, acalorada, llena de adrenalina y éxtasis, conozco nuevos mundos, conozco otros dioses y nuevas dimensiones. Mi espalda arquea, mi cabeza se echa para atrás, él suelta un gruñido y yo grito su nombre. Nuestro frenesí ha llegado.
Cae encima de mí y lo abrazo, beso sus suaves labios y juego con su cabello, sale de mí y se acuesta a mi lado. Me recargo en su pecho.
-Hyde… Eso ha sido maravilloso.- Digo nivelando mi respiración me siento exhausta, este hombre es increíble, mi profesor sabe de sexo, sabe de amor, sabe amarme.
-Cariño… Eres increíble, te amo, te amo… Nunca me cansare de decírtelo.
-Ni yo de oírlo Hyde, te amo demasiado.
Lo beso nuevamente, siento otra vez su deseo, no me canso de él, me subo a su regazo, roso un poco mi vagina con su miembro, el enseguida suelta un gran gemido, me acomodo y el me penetra fuertemente… Nunca me cansare de esto, nunca me cansare de sentirlo, de ser uno solo.
-Pequeña me vuelves loco….- Dice entre gemidos, su mirada me lo confirma y sonrío encantada.
Siento un gran calor dentro en mi interior, Hyde está liberando su esencia dentro de mi… Se siente caliente… Me muevo sobre él, lo veo en éxtasis, yo no aguanto más y caigo sobre él, me abraza fuertemente y nos envolvemos en otro beso, apoyo mi cabeza sobre su pecho y acaricio su piel, amo hacer esto.
El cansancio me gana y quedo dormida, nos quedamos dormidos… Siento como el me cubre con una sábana y me abraza y acomodamos nuestros cuerpos placenteramente para soñar el uno con el otro.
Siendo domingo nos despertamos temprano, él tenía que irse a su habitación y así no correr peligro de que algún curioso que se haya quedado lo viera. Claro que antes de que se fuera hicimos el amor otra vez, su erección mañanera me saludo gustosamente y yo la recibí encantada. También me trajo el libro que me había ocultado “Position of the Day” hay buenas cosas que sin duda, llevaremos a cabo.
Ahora me encuentro camino a casa, mi hermano Alex vino por mí, tuvo suerte de encontrarme camino a la cafetería y agradezco que no viera a mi novio en alguna parte. El que haya venido por mi hoy para estar un rato en casa me hace presentir que nada bueno hay en casa. Mi cabeza piensa y piensa que podría ser el asunto por el cual voy camino a casa. No he cruzado palabra alguna con Alex, no tengo ganas de pelearme antes de llegar a ver a papá.
Llegando a casa me encuentro con mamá un poco mortificada, a papá en la mesa. Es hora de la comida, trato de comer un poco pero la incertidumbre me cierra el apetito.
Pasando una hora en la mesa vamos a la sala, mi corazón podría salirse si abro la boca, mamá me ve, mi papá me ve y veo que está a punto de hablar.
-Necesito que me dé des el nombre completo de ese abusador.- Dice serio.
-No lo hare.- Respondo.- En todo caso él se presentó contigo.
-¿Y crees que siquiera le preste atención? No se lo merecía así que dame su nombre y dime en que trabaja, todo.
-Estas equivocado si crees que lo haré, no diré nada papá, no perjudicare al hombre que amo.
-¡Calla tu maldita boca niña!.- Se exalta.- Me dirás todo.
-¿Para esto me hiciste venir hasta acá? ¡Tengo exámenes a partir de mañana! No puedo perder el tiempo.
-Será rápido si hablas.
-Pues no hablare.
-Entonces seguirás perdiendo el tiempo.
-Si repruebo mis exámenes, te lo agradeceré siempre padre solo que no me vayas a echar en cara que tu hija no fue una profesional.
-Esos exámenes los puedes repetir.
-No lo haré, solo tengo esa oportunidad, no quiero irme a extras, esa carrera no es de, ‘en la próxima oportunidad’.- El me ve serio y tensa la mandíbula.
-Yo investigare por mi cuenta y ese hombre se alejara de ti o ira a la cárcel.
Me levanto del sillón y voy a mi habitación, tomo algunas cosas y saliendo nuevamente me paro en el pasillo al escuchar voces.
-Alex me dijo que se llama Hideto, solo el apellido me falta pero no creo que sea tanto problema. Ese hombre se ira a la cárcel Miranda, eso o se aleja completamente.
Dice mi papá, ¿Cómo puede tener un corazón tan duro? Llego a la sala y veo a Alex, el entiende que me quiero ir y salimos de casa. En el camino nuevamente estamos en silencio, pero esta vez yo lo rompo.
-¿Por qué te empeñas tanto en meterte en mi vida?.- Le pregunto.
-Me importas hermanita.
-Si te importara verías por mi felicidad, me estas jodiendo Alex, ¿Por qué le diste el nombre de mi novio a papá?
-El me lo pregunto.
-Lo quiere meter a la cárcel, ¡Puede destruir su futuro!
-Eso le pasa por meterse con una menor, que asuma su responsabilidad
-Eres un completo idiota, me estas jodiendo y mucho Alex, gracias a ti y a papá siento que me meto en un hoyo sin salida, si no estoy con él no estaré con nadie, él es mi vida.
-Deja esa mierda romántica Ámbar, es lo mejor para ti.
-Lo mejor para mi es estar a su lado y si me separan de él lo podrán comprobar.- Doy un portazo y salgo del auto.
-Papá lo meterá a la cárcel en cuanto sepa su paradero, si lo quieres ayudar, si tanto es tu amor… Hermana, aléjate tú misma de él, así lo podrás ayudar de las garras de papá.- Me dice viéndome a los ojos y sé que es sincero.
Me alejo del auto con ese pensamiento, ¿Puede ser? ¿Alejarme de él sería lo mejor? Llego a mi habitación y me meto entre las cobijas sin cambiarme, mis lágrimas salen silenciosas, alejarme de él. No quiero, no quiero. Pero papá está muy enojado y no aceptara jamás o nuestro… Lo puede meter a la cárcel y el perdería este trabajo, su trabajo como doctor, no, todo menos su cedula, la medicina es su vida, su mayor orgullo y está a punto de perderlo por mi culpa. Pensamientos tristes agotan mi cerebro y me quedo dormida.
Es nuevamente lunes. Hoy hay exámenes y tengo miedo de reprobarlos por las cosas que me atormentan, mientras me alistaba para las clases tome una decisión que se es la mejor, o tal vez no pero me tendrá tranquila. Las palabras de Alex cavaron muy a fondo en mis pensamientos. Durante clases mi novio y yo nos veíamos a los ojos, adorándonos y amándonos, tenía muchas ganas de llorar en esos momentos, aun las tengo pero debo de ser más fuerte. Su mirada me dice que presiente algo, yo aún no me atrevo a hablar, un nudo en la garganta no me deja, no me permite hablar y siento horrible. Él solo me observa, leyendo mi rostro, mi mirada. Sus ojos están brillosos, sé que sabe que este momento es difícil.
-Hyde…- Logro pronunciar.
-¿Por qué presiento que me vas a romper el corazón?.- Dice viéndome fijamente a los ojos y camina hacia mí, estamos en su oficina y yo estoy a unos centímetros de la puerta.- Pequeña…
-Lo siento Hyde.- Alzo las manos a la altura de mi pecho y abro las palmas en señal de que no camine más a mí, si me toca, si me besa… No seré capaz de hacer lo que decidí, tomo aire.- Esto tiene que terminar, no podemos seguir juntos.- Hablo al fin.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥