-Capitulo 30-
Esto se podría convertir en un círculo
adictivo, terminamos, somos extraños, nos hablamos, nos amamos y volvemos a ser
extraños. Su mirada me adora, yo lo adoro, esto es una tortura que comencé y me
arrepiento a cada segundo. Quiero seguir perdida en esa mirada pero unas manos
toman las mías y me sobresalto, me encuentro con los ojos de Kotaru y subo la
mirada otra vez para verlo pero solo veo cómo se va con Hana, y así es como ese
pequeño momento me deja temblando y llena de sensaciones.
-Linda… ¿Estás bien?.- Me pregunta mi
amigo.
-S… Sí, todo bien.- Sonrío y me alejo de
sus manos sutilmente.- Kotaru, tengo cosas que hacer, ¿Nos vamos?.- Su mirada
se vuelve un poco desesperada.
-Solo déjame decirte algo, ¿Si?.- Tomo
un suspiro.
-De acuerdo.- El asiente contento y
respira profundo mientras cierra los ojos.
-Bueno, Ámbar... Yo… Me gustas desde que
te vi, siempre me has gustado y te quiero, eres una niña hermosa y quiero que
me permitas estar a tu lado, juro que no te arrepentirás, aunque me veas todo
loco y coqueto no soy así siempre, menos si la chica de mis sueños me acepta.
Saco el aire que tenía contenido, mi
amigo… Mi amigo me ha dicho que, dios, ¿Por qué? No quiero saber nada del amor
pero ¿Que le digo? Oye Kotaru, ¿Sabes? Tuve una relación con mi tutor pero no
funciono, lo amo mucho y no lo puedo olvidar, lo siento pero no quiero saber de
nadie en mucho tiempo, eso sería cruel y estúpido. Su mirada me dice que lo que
me dijo es verdad, me ve con amor y dedicación, abro la boca para decir algo
pero acaricia mi mejilla.
-No te pido una respuesta ahora, se
esperar.- Hace una sonrisa.- Ahora vámonos, ya te interrumpí mucho.
Nos levantamos de nuestros lugares y
caminamos en silencio, yo me quedo en el edificio de chicas y mi amigo toma mi
mano.
-No quiero que nuestra amistad cambie
por lo que te dije.
-No pasará.- Contesto enseguida, espero.
-Nos vemos más tarde nena.
Me da un beso en la frente y me abraza,
yo me dejo y justo ahora desearía que me hubiera fijado en él y no el mi
profesor, todo sería más fácil. Mi amigo se va y yo camino sin darme cuenta de
que me dirijo a la oficina de él.
Llego rápido y tomo valor para entrar,
toco y en poco me abre, sus ojos se ponen llenos de sorpresa y entro, en este
momento mi cuerpo se maneja solo, me detengo a mitad de la oficina y me tenso
un poco, la oficina huele a él, a su olor corporal, a su perfume, tomo el aire
de esta habitación, su aroma me relaja.
-Me alegra que estés aquí.
Me dice viéndome a los ojos, trago
saliva y empiezo a hablar, un buen pretexto es lo del celular, me lo devolvió.
Empezamos a hablarnos, a medio discutir, a ver quién tiene la razón y quien no,
quien ve las cosas de una manera obvia y quién no.
-Sé que me odiare después de esto pero,
¿En verdad sales con Hana?.- Mi boca habla por sí sola pero esa duda me
carcome, el parece feliz ante mi pregunta pero la evita, ¿Es mala señal?
-¿Y tú? ¿Qué tienes con ese de
americano?
Empezamos con evasivas sobre nuestros
supuestos pretendientes, bueno supuestos no, ella quiere con él y hace unos
minutos mi amigo se me declaro.
-Si me incumbe, si me importa, por dios
Ámbar, ¡¿No vez lo que estoy sufriendo!?.- Se exalta al saber que mi amigo me
dijo sus sentimientos.
-¡¿No vez que estoy igual?! Odio verte
con Hana, con Midori, odio verlas a tu lado, odio lo que dijiste frente a los
directores.- Explota de igual manera, odio a esas zorras.
-Y yo odio Ámbar, ¡ODIO verte con otro
hombre que no sea yo!, odio ver que te toquen, que te vean, ¡Que te abracen y
besen!
Ellos son mis amigos, ¿Tiene algo de
malo que sean cariñosos conmigo? Bueno, no lo puedo evitar, estoy acostumbrada
a su contacto físico pero él lo ve como el fin del mundo.
-Te quiero a ti, a mi lado, como antes.-
Me dice acercándose a mí y mi cuerpo tiembla, tener sus labios cerca son una
maldita tentación.- Yo te quiero a ti, únicamente a ti.- Me confirma y mis
defensas se van al caño.
Su cercanía es mucha, me toma de la
cintura y me estremezco, su respiración me rosa la piel, su cuerpo está junto
al mío, mi sistema empieza a ponerse a merced de él, damos unos pasos y topamos
con su escritorio, su mirada me hechiza y me dice lo mucho que me desea, me
gusta sentirme deseada por él, amada, protegida. No quiero estar con nadie más
que con él. Solo él.
Él hace presión de nuestras caderas y
eso me estremece, sabe que me gusta y que me pone más deseosa, él sabe cómo
guiarme, como adueñarse de mí en estos momentos, parezco una muñeca entre sus
brazos. Toma mi cadera y me sube al escritorio, me sorprendo y me pongo más
nerviosa, su mirada es un poco dominante y posesiva, está convencido de que
quiere llegar hasta el final, aquí, ahora. Sus manos me toman con firmeza, sus
ojos me ven, me llaman, sus labios me llaman hasta que se encuentran, un beso
suave que se convierte en fuerte, juegan nuestras lenguas y mi cuerpo
embriagado de él se siente indefenso y dispuesto a lo que sea. Me aprieta a su
cuerpo, separo un poco más mis piernas y encaja más en mí, siento su
entrepierna y jadeo de placer, el jadea conmigo.
Con mi pequeña falda el mete mano y
acaricia mis muslos, me estremezco, sigue besándome y las sensaciones se van
intensificando cuando el acaricia mi monte de venus, suspiro y me alarmo cuando
uno de sus dedos entra más a fondo, detengo su mano pero no le importa y sigue,
lo vuelvo a detener pero toma mi mano con su otra mano y la sujeta fuerte, uno
de sus dedos se entromete en mi centro y mi vientre se contrae, mis sensaciones
se intensifican y ahogo gemidos entre sus labios, en este momento está siendo
un poco demandante y posesivo, lo siento, lo veo en sus ojos y me estaría mintiendo
a mí misma si dijera que no me está gustando ese lado suyo.
-Hyde….- Trato de hablar.- Para.
Las sensaciones me piden más de él,
deseo mucho más, unos dedos no son suficientes, lo necesito dentro de mí,
necesito que llene mi interior como solo él lo ha hecho. Me aprieto un poco a
su cuerpo y siento su dureza, me incita más y entre besos bajo mis manos a su
cinturón, él se sorprende pero con una mirada le doy a entender lo que quiero,
desabrocho el pantalón y acaricio su erección, mi boca repentinamente se pone
seca, él se estremece y suspira profundo, mi mano tortura un poco y el me
detiene, se controla y me ve a los ojos, lleno de deseo.
Pasa sus manos debajo de mi falda y me
quita la ropa interior, me toma de las piernas y me posiciona para él pero
estando a punto de entrar se detiene y mi confusión se presenta.
-No tengo condón.- Confiesa mortificado
y con mi deseo por las nubes hablo.
-No importa, yo sigo tomando la
píldora.- Digo confiada, él se asegura y al final accede.
Nos besamos y entonces empieza a entrar
en mí, siento como mi interior lo recibe y se ahoga en placer al sentir aquello
que tanto amo, el por su parte gime más y cierra sus ojos como disfrutando de
la sensación, no sé si sea mi idea pero, esto y sin condón es diferente, me
gusta más. Empieza a dar envestidas, me susurra palabras al odio y mis
sensaciones son más, meto mis manos por su camisa y siento su piel, tersa y
cálida, sudada por el momento y cuando noto mis manos han tirado esa tela, beso
su piel desnuda, el hace lo mismo conmigo dejándome piel con piel, sin romper
el contacto que tenemos, nuestro sudor se mezcla y de repente siento como me
carga, me aferro a él y aun dentro de mi llegamos al sillón en donde me acuesta
y disfruta verme, debajo de él, desnuda, excitada, acalorada, su mirada me dice
lo mucho que le gusta verme en este momento y yo me enorgullezco de provocar eso
en él. Continua con sus envestidas,
fuertes y precisas, no deja de háblame al odio, de llenarme de besos y de
caricias, de roses que me estremecen y me llena de sensaciones, me envuelvo en
nuestra manta de pasión y de amor, cierro los ojos y disfruto, me entrego en
cuerpo y alma.
-Cariño, mírame, mírame a los ojos.- Me
dice en tono autoritario.
Abro los ojos y lo veo, nuestras miradas
se conectan en uno de nuestros momentos más íntimos, baja la intensidad de sus
envestidas y entra lento una y otra vez, mirándonos a los ojos, su mirada me
ama, me adora completamente y yo a él, mi piel se eriza ante las sensaciones y
ante lo que me transmite en su mirada, sus manos se adueñan de mi cuerpo, soy
suya y él lo sabe, él es mío y lo sé. Nuestro amor se presenta en este momento
y nos envuelve, nos cubre y se impregna en nuestra piel. Sus envestidas
continúan más rápidas y con un calor que quema mi cuerpo y el suyo llegamos a
nuestro clímax, un delicioso y perfecto orgasmo, uno de los tantos que me ha
hecho vivir, se recarga un poco en mí, nivelando nuestras respiraciones, me
gusta que se quede arriba de mi recuperándose, la sensación de tener a su
corazón latir desenfrenadamente en mi pecho, latiendo al mismo ritmo que mi
corazón es una sensación perfecta.
Minutos después nos vestimos y nos
quedamos sentados en el sillón, amándonos, abrazados y disfrutando de nuestra
calidez.
-Te extrañe.- Le digo recargada en su
pecho, el me abraza fuerte.
-Yo estuve loco sin ti pequeña, no
puedo, no se ya vivir sin ti.- Me dice al oído y me estremezco completamente,
mi corazón brinca de felicidad.
-Hyde….- Lo beso encantada.
-Pequeña, te am….
Tocan la puerta interrumpiendo, le digo
que abra y va mientras acomodo mi uniforme y mi cabello, me siento bien en el
sillón y de repente veo como entra Hana, decidida a algo, solo lo ve a él y
dice algo que hace que se encoja mi corazón.
-Hideto, ¿Sabes qué? No puedo más… No me
gusta verte triste, necesitas olvidarla y yo lo lograre, no me importa que no
me quieras aun pero hare que me quieras tanto o más que a ella, sé que tú me
quieres, tus acciones conmigo me lo dicen.
El estando a punto de hablar no puede
porque ella… Lo besa, se aferra a él como si fuese su último suspiro, escucho
como mi corazón se rompe, ella lo ama, él la quiere, ella lo ha dicho, entonces
¿Si están saliendo? Y Hana me menciono, él ha hablado de mi con ella y eso no
me gusta, no me gusta siquiera que ella venga a su oficina, que le hable con
tanta confianza, que lo toque, no me gusta lo que estoy viendo, ellos lucen
como una pareja, encajan bien, las manos de él encajan bien en la cintura de
ella, los brazos de ella encajan bien en el cuello de él, no me gusta lo que
estoy sintiendo, no me gusta que él le demuestre cariño a ella, que la trate
tan bien, que piensen que ella es su novia. No me gusta la idea de pensar que
esto debería de ser así, él quedarse con Hana y yo con mi amigo, cada quien
debe estar con quien le corresponde, el con una profesora, de su edad, de su
rango, yo con un alumno, de mi edad, de mi rango. Ahora veo bien las cosas,
esto sucedió por alguna razón, esta fue una despedida sin siquiera saberlo.
-Pe… Señorita, esto no….- Habla él y yo
me paro del sillón, hago una mueca, no me había dado cuenta de que estoy
adolorida, bueno, este dolor será mi último recuerdo de que estuve en la
intimidad con él.
-Señorita Ámbar, que pena que haya visto
esto.- Dice Hana.
-Descuide profesora… Yo me retiro.- Digo
aceptando las cosas, mis pasos avanzan por si mismos.- No se preocupe doctor,
sabíamos que ese asunto no podía llegar más lejos… Ahora lo entiende ¿Verdad?
Gracias por todo y por favor, sea feliz con la profesora Hana, se lo merecen.
Digo sin pensar bien, él tiene que
entender que esto nunca llegaría tan lejos, tiene que darse cuenta de que su
lugar es estar con Hana, una profesora como él. Si, ahora lo entiendo bien.
-¿Amigo? David, ¿No es tu novio?.-
Comenta Hana y niego.
-Es mi amigo, mi novio es… Kotaru, un
chico de segundo.- Digo convencida, debería de darle una oportunidad.- Los dejo
solos y, hacen linda pareja, con permiso.- Digo y salgo finalmente.
Camino tranquila, analizando y aceptando
lo que mi mente pensó en su momento. Es lo mejor, lo sé y lo siento, el de
todas maneras corre peligro al estar conmigo, lo quiero demasiado como para
permitir que pierda su cedula. En el camino como siempre me encuentro al
oportuno de mi amigo David, lo abrazo con fuerza y el adivinando mi tristeza no
dice nada, solo me abraza y me dejo envolver en su calidez, caminamos a su
edificio y subimos a su moto, esto empieza a ser costumbre, vamos a nuestro
lugar favorito y ahí mis lágrimas caen libres, mi amigo sin necesidad de hablar
me entiende y solo me consuela acariciando mi cabello, rato después siento los
parpados pesados y me entrego a un sueño, en donde espero no verlo más.
Pase una hora dormida hasta que mi amigo
me despertó, estaba anocheciendo y fuimos de vuelta, me dejo en mi edificio y
me metí rápido a la cama, me envolví en las cobijas y mis lágrimas volvieron a
salir, maldije en silencio.
Cuando cerré los ojos recordé las horas
en las que estuvimos entregándonos, él quiso que fuera un momento especial,
intenso, único y lleno de pasión, de sensaciones, de amor, algo que no sacara
de mi mente, de mis recuerdos tan fácilmente, algo que cuando cerrara los ojos
lo recordara dentro de mí y viéndome fijamente a los ojos, algo que me
recordara que había sido suya, que soy suya, que mi cuerpo fue y es de él, algo
que recordara las sensaciones de su cuerpo en un vaivén con el mío, todo eso lo
recuero a la perfección y sé que lo recordare como si hubiera sido un minuto
atrás, siempre, él ha logrado que ese momento no lo pueda sacar de mi mente, lo
ha conseguido, aun después de dos semanas de aquel día en su oficina. Lo
recuerdo como si hubiera sido hoy, siento sus besos y sus palabras, esto es una
maldita tortura.
En este tiempo ha pasado de todo, él y
yo terminamos completamente. Cambiaron algunas cosas, el profesor está saliendo
oficialmente con Hana. De solo recordarlo me dan ganas de vomitar, yo estoy
dándole una oportunidad a Kotaru, hemos estado saliendo más de la cuenta, aun
no somos novios pero hemos tenido cosas como citas y eso de pretendientes. Mi
amigo David me dice que estoy loca por aceptar a Kotaru, él sabe que sigo de
tonta amando a nuestro tutor pero es una manera que siento me hace olvidarlo un
poco. El profesor y Hana son la noticia del año prácticamente, todos sin
excepción hablan de ellos y eso me abruma.
-Linda, ¿Hoy comerás con Kotaru?.-
Pregunta mi amigo David.
-Por favor no dejes que me lleve con él,
dile que tenemos tarea o algo, hoy no tengo ánimos.- Contesto.
-Bien, seré tu escudo.- Me hace reír.
Estamos en nuestra jardinera tratando de
estudiar, este mes estamos viendo cosas de embriología y es algo impresionante,
como es que te vas formando desde que eres apenas un punto.
-Ahí vienen las chicas.
-¿Ya te dije que Ale quiere contigo?.-
Le digo y él sonríe.
-Chicos, ¿Estudiamos juntos?.- Pregunta
Ale sentándose a lado de mi amigo.
-Estudiemos.- Contesto animada.
-Oigan, ahí viene el profesor con su
novia, ¿Es una maldita afortunada no?.- Dice Heidi y todos volteamos a la
dirección de ellos.
Los dos caminando casualmente por la
escuela, ella colgada de su brazo y sonriente con total felicidad y confianza,
él va con media sonrisa y platican, cada que los veo me duele el pecho, lucen
bien juntos que es lo peor de todo.
-Me gusta la pareja que hacen.- Habla
Dana suspirando.
-A mi igual aunque estoy segura que él
hace buena pareja con quien sea, es un dios de la belleza.- Heidi y sus
ocurrencias.- Quien fuera esa profesora, tan cerca de él, disfruta siempre de
su aroma, de sus besos, de sus abrazos, ¿No se han puesto a pensar? ¡Ella
disfruta todo de él! ¡Todo!
-Si te refieres al sexo, si, al menos yo
si lo he pensado, una afortunada, imagínate como sería hacerlo con un doctor.-
Comenta Ale y ellas se ríen y yo intento parecer no herida.
-Debe ser alucinante.- Confirma Dana.
-Chicas, me acabo de acordar que Ámbar y
yo tenemos algo importante que hacer… Linda vamos que se nos hace tarde.- Dice
David y recoge nuestras cosas, nos despedimos y casi salimos corriendo de la
jardinera.
-Gracias.- Le digo al ver que me saco de
ahí para que no siguiera escuchando.
Subimos a su moto con todo y mochilas y
nos vamos a nuestro lugar de siempre, legamos al árbol y él se recarga en él,
me siento a su lado y me recargo en su pecho, me acaricia el cabello y mis
lágrimas que parecen no acabarse nunca empiezan a salir sin parar.
-¿Por qué duele tanto David?.- Digo
frustrada.
-No lo sé linda, no lo sé.- Sus manos me
relajan.
-Lo odio.
-Y lo amas… Maldita sea nena, ¿Qué voy a
hacer contigo?.- Dice abrazándome fuerte y basando mi cabeza, suspiro y me dejo
tranquilizar por él.
-Seguir siendo mi mejor amigo.- Contesto
entre sus brazos.
Los próximos días pasan con lo mismo,
tortura de verlo, de ver su relación con Hana, Kotaru pretendiéndome, mis
amigas alucinando con el tutor, estos días han sido difíciles pero
afortunadamente no he decaído en mis materias, al contrario, estudiando me
olvido un poco de los problemas.
Es fin de semana y salí de casa un rato, mi mamá está
preocupada por mí, según ella estoy pálida, yo me veo igual que siempre. Mi
hermano ha estado muy amable conmigo y odio que sea así, quiero que me deje en
paz. Mi papá esta aliviado de que haya terminado con el profesor así que el ve
todo normal. Voy caminando por una calle muy concurrida, hay muchas tiendas y
es bueno para distraerse.
Salí de casa con la intención de ir al
departamento de él y dejarle su llave, no se la he devuelto y no quiero tenerla,
es una gran tentación, una tortura y tiene recuerdos, no quiero tenerla más
conmigo pero el valor me abandono y ahora camino sin rumbo pensando en cosas
que me lastiman. Parece que soy masoquista.
Entro a una tienda de ropa, será bueno
comprarme algo, hace mucho que no me compro ropa, me la paso en el instituto y
con uniforme, no es de asombrarse que no compre nada. Reviso unas faldas,
pantalones, zapatos, en este país tienen buenos gustos, me encanta.
-No sabía que las niñas salían de su
casa a solas.- Dice una voz conocida… Me volteo a ver quién es y mi cuerpo se
tensa cuando la veo.
-Cuanto tiempo Midori.- Digo tranquila.
-¿Qué tal tus días sin Hyde?.- Pregunta
divertida, un golpe muy bajo.
-Bueno, que te puedo decir, ¿Qué tal los
tuyos sin él?.- Trato de parecer inmune a sus palabras.
-Mira niña, no sé cómo él pudo fijarse
en una mocosa como tu pero es obvio que ya retomo su camino.
-Lo sé, pero lástima que en ese camino
no estás tú.- Ella se ríe.
-¿Por qué lo dices? Él está conmigo
estúpida.- Me rio yo.
-En tus sueños querida, él está con otra
mujer, dios, los he visto.- Su cara se vuelve insegura.
-Mientes… ¿Sabes? Yo envié un anónimo
acusándote de salir con tu profesor, funciono de maravilla.- Sonríe encantada,
así que fue ella.
-Él y yo no estábamos juntos ya, tu
carta llego un poco tarde, lo siento.
-No importa, aun así me alegro de
haberla enviado y ¿Sabes también?... Su cama es muy grande, una maravilla.- Se
muerde el labio y sonríe maliciosa, ha ido hasta su habitación…
-Tal vez en verdad no sepas o solo estas
fingiendo pero el profesor tiene novia, es una profesora y diario se pasean
juntos por la escuela, es muy seguro que tú seas la segunda querida, cuídalo
mejor.- Digo sonriente y paso a su lado, ella queda sin habla, bien, no estaba
enterada.
Camino molesta y herida, cuando me doy
cuenta estoy de camino al departamento de él. Con nervios entro al edificio y
en el elevador el señor de siempre se sorprende al verme y se pone nervioso, no
sé por qué y no preguntare. Llegamos a su piso y el señor me ve como dudando si
decirme algo o no. Bien aquí vamos.
-Disculpe… ¿Hay algo que deba saber?.-
Pregunto temerosa.
-Bueno señorita… El señor Takarai está
en su departamento….- Se detiene al escuchar voces por el pasillo, volteamos y
lo veo caminar con Hana y vienen para acá, me alarmo y el señor actúa rápido
dando avanzar al elevador.
-Gracias.- Le digo soltando el aire
contenido, ahora mis lágrimas me amenazan.- Solo venía a dejar algo, ¿Se lo
puede dar al señor?.- El asiente preocupado.- Tome, dígale que vine hace unas
horas a dejar esto, que no dije más.
-Por supuesto.
Llegamos a la planta baja y me despido.
Camino rápido a la calle, ¿Qué estaba pensando al ir ahí? Esto fue una locura y
una tortura. Tomo el bus y voy a casa, no puedo seguir torturándome así. Él
está con Hana, ¿Yo porque con Kotaru no? Ya ha pasado un mes desde nuestra
ruptura… Es tiempo suficiente para un nuevo amor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥