-Capitulo 31-
Por
dónde empezar. Bueno, Ámbar y yo terminamos o en realidad ella rompió todo
contacto conmigo, fue un poco inesperado y me confundió, termino después de que
hiciéramos el amor, fue por Hana que me beso pero pensé que le había quedado
claro de que solo ella existe en mi vida, le hice el amor de una manera en que
quedara gravado en su memoria, en su piel, en sus labios, le hice el amor
entregándole mis sentimientos y no dudara de mi amor pero no funciono, ella se
fue de todas maneras.
Una
semana después acepte a Hana, ella estaba encima de mí a cada segundo
diciéndome que me podía hacer olvidarla, acepte con tal de quitar el dolor que
he venido sintiendo desde ese día, todo es una locura, un dolor, una tristeza,
un verdadero martirio.
Midori
por su parte sigue molestándome es algo que empiezo a no tolerarlo, estoy
pensando seriamente en cambiarla de hospital, como doctor encargado del
hospital donde trabajo bien puedo hacerlo.
Llevo
casi dos semanas de relación con Hana, no sé cómo decirlo pero, es buena compañía,
hace que me distraiga de mis problemas y que sonría de vez en cuando, toda la
escuela sabe bien que somos pareja, somos el tema de conversación y eso tal
parece que a Hana le gusta, a mí no, no me gusta ser el centro de atención y
menos si mi ex novia esta para escucharlo todo aunque la he visto también con
el de americano, no se aun si son novios o no pero por lo menos alas le está
dando.
-Mi
amor, ¿Qué quieres comer hoy?.- Pregunta Hana.
-Bueno
aquí no tenemos muchas elecciones de comida.- Sonrío un poco.- Solo bajemos a
la cafetería y ahí vemos que.
Estamos
en mi oficina, yo revisando documentos de la escuela, hace unos días hice un
examen sorpresa, prácticamente todos pasaron con notas aceptables pero en
especial una nota me llamo la atención, Ámbar tuvo nota perfecta, ha estado
estudiando mucho. Antes me preguntaba cosa que no entendía, ahora me pregunto
quién es quién le ayuda con sus dudas, tal vez David ya que es buen alumno o su
amigo de americano, el ya vio todo esto.
-¿Qué piensas mi amor?
-Solo
veo notas de mis alumnos.- Contesto vagamente.
-¿Salieron
bien?
-Sí,
todos pasaron, son buenos chicos.
-Y
tú un perfecto profesor.- Le sonrío y suspiro.
-¿Cómo
va la señorita Ámbar contigo?.- No puedo evitar preguntar, ya le pregunte a sus
otros maestros y va perfectamente.
-La
jefa de grupo… Va bien aunque creo que la piscología no le gusta mucho, he
notado que en clases no me pone mucha atención sin embargo pasa los exámenes
muy bien ¿Sabes? Últimamente la he visto un poco decaída, David se la pasa
abrazándola y consolándola, debe tener problemas en su casa ¿Por qué no hablas
con ella? Como su tutor debes hacerlo.- Vuelvo a suspirar.
-Sí,
lo hare.- Aunque sé que eso no pasara.
-¿Y
cómo va contigo?
-Nota
perfecta.- Digo alzando su examen.
-Si
sigue así será una gran doctora.
-Lo
será.- Confirmo con un poco de tristeza, no estaré ahí para verlo.
Dejo
los exámenes en el escritorio y salimos de mi oficina, es hora de comer aunque
no me ha dado tanta hambre como antes, hasta en eso influye ella, diablos. Hana
toma mi mano, casi no nos tomamos de la mano y cuando ella lo hace siento un
poco de culpa, me paseo por toda la escuela con ella aun sabiendo que Ámbar nos
podría ver o nos ve, es algo estúpido de mi parte pero que le puedo decir a
Hana, ‘¿Sabes qué? No me toques en la escuela y haz como si no me conocieras,
no puedo parecer tu novio en la escuela porque está la chica que amo y no
quiero lastimarla’ sería un poco cruel de mi parte, para las dos de una manera
u otra.
-Mira
ahí está la señorita Ámbar, ese ha de ser su novio el que dijo de segundo.-
Comenta Hana y maldiciendo los veo, caminan y platican, ella lo toma del brazo
-Si
ese ha de ser.- Contesto controlando mi enojo.
Pasamos
casi frente a frente sin darnos cuenta o bueno, no pensé que ellos vinieran a
esta dirección, mis ojos se cruzan con los de ella y siento esa sensación que
siempre he sentido al ver sus ojos, ella los aparta la mirada primero y es como
si no hubiera pasado nada.
Llegamos
a la cafetería y lo siguiente es comer y platicar, Hana me toma mucho de las manos.
A pesar de las dos semanas que llevamos de relación (y aún es muy poco) no
hemos tenido relaciones sexuales, ella ha querido, ha ido unas cuantas veces a
mi departamento pero la detengo con el pretexto de que es muy pronto aún, si
pasamos más tiempo juntos, no sé, un mes, dos, tres, llegara la hora en que
tengamos que dar ese paso, lo lamentable es que no quiero, no quiero estar con
nadie más que no sea Ámbar. Sueno jodido, lo sé, pero ella es la única mujer a
la que le haría el amor, de un millón de formas, de un millón de maneras, en un
millón de vidas.
Terminamos
de comer y pasamos de nuevo a mi oficina, a Hana le gusta estar mucho ahí y a
mí no me gusta la idea, en mi oficina pase mucho con Ámbar, temo que llegue el
día en que empiece a odiar recordarla tanto, la recuerdo con solo ver un
maldito objeto de donde hemos estado, hospital, oficina, consultorio,
departamento, escuela, salón… Es muy abrumador.
Entramos
a mi oficina y Hana me dirige al sofá, nos sentamos en él y mi mente
traicionera recuerda que aquí, en este lugar le hice el amor a Ámbar por última
vez.
-¿Que
harás mañana mi amor?
-Umm,
ir al hospital, es fin de semana, es lo que hago siempre.- Regrese a mi matado
horario, ya no está ella para pasar tiempo juntos.
-Pasare
a tu departamento por la tarde, te cocinare algo delicioso.- Me confirma, no es
un permiso, suspiro.
-De
acuerdo.- Contesto.
Ella
me ve y se sienta más cerca de mí, me sonríe y entonces me besa, besos tiernos
me da y yo le correspondo, se pega más a mi cuerpo y pasa sus manos por mi
pecho, las mete por mi saco y acaricia, se inclina hacia mi subiendo a mi
regazo, una pierna de cada lado y sus ojos me dicen lo que me han estado
pidiendo días atrás, me vuelve a besar, pongo mis manos en su cintura.
Es
muy diferente sentir un cuerpo ajeno al de ella, es diferente sentir el cuerpo
de una mujer de mi edad y sentir el cuerpo de una pequeña mujer, no tan
diferente en el desarrollo ya que las señoritas de ahora se desarrollan muy
rápido, se siente diferente porque mi pequeña encaja bien conmigo, Hana no. Sus
besos pasan a mi cuello e intento dejar mis pensamientos y concentrarme en la
que me está besando, cierro los ojos y me centro en sus besos, en sus manos que
empiezan a bajar de mi pecho a mi cadera, una de sus manos llegan a mi
entrepierna quien guiada por su naturaleza empieza a hacerse notar, rosa un
poco con sus dedos y evito un quejido, regresa a mis labios y los muerde, ella
como sexóloga bueno, en la cama es una experta… Sería la segunda sexóloga con
la que estaría pero la experiencia se gana y el amor se disfruta cuando lo
haces con esa persona y Hana no es esa persona.
Detengo
sus actos y sutilmente la bajo de mí, beso el dorso de su mano y hago media
sonrisa, voy a mi escritorio y me siento, doy unos suspiros para alejar el
calor que empezaba a sentir.
-Hana
tengo mucho trabajo, discúlpame.- Le digo con mi mirada de lamento.
-No
te preocupes.- Me dice un poco seria.- Pero puedo preguntar, ¿Eras así con tu
ex novia? Es decir, ¿No hacías el amor con ella por el trabajo?
Nos
vemos a los ojos, yo hacia el amor con Ámbar, si por notros fuera lo hubiéramos
hecho a cada segundo. Suspiro y viendo a Hana un poco dolida pienso en mis
palabras.
-¿En
verdad quieres hablar de eso? Hana, quieres hacerme olvidarla pero tocas el
tema, no me estas ayudando.- Me escudo.
-Tienes
razón.- Sonríe.
Pasamos
unas horas revisando cosas de la escuela hasta que llega la hora de irme al
hospital, nos despedimos y yo salgo del instituto un poco aliviado, desde unos
días atrás he empezado a dudar de si hice lo correcto al aceptar a mi amiga,
creo que fue una estupidez, eso de un clavo saca a otro clavo es una mierda.
Llega
el sábado. Hana como dijo ha venido aquí y trajo comida, es buena cocinera.
Comimos y ahora estamos viendo una película, ella quería que viéramos la
película en mi habitación para estar más cómodos pero los recuerdos que tengo
en ese lugar me lo impiden, me impiden que ella entre a mi habitación, en esa
cama pasaron muchas cosas y no quiero borrar aun esos recuerdos con los de otra
mujer.
-¿A
qué hora es tu guardia?
-Empieza
a las nueve.- Contesto y tomo un poco de soda.
-¿Puedo
acompañarte al hospital? Me gustaría conocerlo.- Se apena un poco.
-Más
adelante.- Digo sin ocultar mi incomodidad, en el hospital conocen a Ámbar como
mi novia y de repente llegare con otra, no me gustan las malas impresiones
-Hideto….-
La volteo a ver y sus ojos lucen deseosos.- ¿Me puedes besar?.- Pide con mucha
necesidad, ella normalmente es la que me besa, yo no inicio los besos, no con
ella.
Hago
media sonrisa y tomo sus mejillas, pongo mis labios con los de ella y le doy un
rose, cierro los ojos y ella enseguida demanda más de mí, su lengua entra en mi
boca, esta lengua no es tan dulce y cálida como la de ella… Nos besamos y sus
manos van a mi espalda.
-Te
deseo Hideto, por favor.- Me pide con una voz cargada de ansiedad.
Esas
palabras duelen un poco, ¿Puedo estar con ella? ¿Puedo estar con ella aunque no
haya amor? Antes así lo hacía ¿Por qué ahora no? Pongo mis manos en su cintura
y la acerco a mí, al instante ella jadea la acerco un poco más dominando la
situación y vuelve a jadear, la subo a mis piernas y ella encantada abre sus
piernas para encajar mejor, empieza a desabrochar mi camisa y yo su blusa, noto
un sostén de encaje rojo, adecuado para la ocasión según noto, sigo
desabrochando y siento su piel suave y se eriza ante mi contacto, acerca sus
senos a mi rostro con el afán de que disfrute de ellos, estando a punto de
hacerlo, suena mi celular, suspiro visiblemente abrumado y agradecido. La bajo
de mis piernas y ella molesta se sienta a mi lado, tomo mi celular y contesto.
-Doctor,
le llamo para decirle que el día de hoy no vendrá el doctor que tiene guardia
para las consultas del día.- Me dice una enfermera.- A el doctor de subguardia
no logro contactarlo.
-Está
bien, yo me ocupo.- Contesto y cuelgo.
Me
levanto del sillón y acomodo mi ropa, abrocho los tres botones que me había
desabrochado Hana, por algo pasan las cosas ¿No?.
-¿Trabajo?.-
Habla ella.
-Sí,
el doctor que tiene consultas en el día no ira, tengo que ir.- Contesto y ella
me mira desilusionada.- Lo siento.- Agrego.
-Está
bien, como tu novia tengo que apoyarte y comprenderte en todo, es trabajo.-
Sonríe y yo asiento solamente.
Ya
acomodada la ropa de ambos salimos de mi departamento, cuando salimos escucho
el “tin” del elevador, siena así cada vez que el elevador llega a un piso,
logro ver que una mujer está parada y viendo al señor del elevador, el
enseguida aprieta un botón y las puertas se cierran, confundido llegamos a
esperar al que se fue y miro por la pantalla pequeña en donde dicen en que piso
se quedan, el señor fue al piso principal, PB, planta baja, si no la alucinara
estaría seguro de que esa chica del elevador de hace un momento era Ámbar... ¿Y
si en verdad era ella? Esperamos tres minutos y el señor está de vuelta,
entramos y el aprieta el botón de planta baja.
-Hace
un momento llego aquí y se fue enseguida. ¿Alguna visita que se arrepintió?.-
Le pregunto importándome poco que Hana este aquí, el señor me ve indeciso y ve
a Hana.
-¿Por
qué piensa eso?.- Pregunta.
-Bueno
este es mi piso, debió de haber sido una visita para mí y una visita que se
arrepintió porque se fue enseguida.- Digo en tono serio.
-Es….-
Mortificado decide hablar.- Estuvo aquí una señorita….- Vuelve a ver a Hana y
ella me ve a mí.
-¿Y
qué paso?.- Ansioso pido que hable.
-Venía
a verlo pero se tuvo que ir enseguida.- Dice finalmente.- No me dio
explicaciones.- Asiento con la cabeza, llegamos a la planta baja y bajamos,
Hana sale primero y el señor me detiene con un gesto.- La señorita que vino me
dijo que le diera esto.- Me da una llave… La llave de… Veo a mí alrededor.
-¿Por
qué se fue?.- Pregunto preocupado, el señor ve a Hana, maldigo en silencio.-
¿Nos vio?
-Si
señor y quiso irse enseguida.
-¿A
dónde se fue?
-Tomo
aquella dirección.- Señala a la derecha de la salida.
-Gracias.-
Digo con un poco de adrenalina, camino hacia Hana.
-¿Te
dijo quién era?.- Aprieto la mandíbula.
-Alguien
importante.- Contesto sincero.- Me tengo que ir al hospital Hana, nos vemos
después.- Ella asiente y me besa, la veo llegara su auto y se va.
Yo
camino hacia donde me dijo el señor, busco detalladamente, ya pasaron como ocho
minutos desde que se fue, no es probable encontrarla pero no pierdo nada con
intentar, camino dos cuadras hasta que veo un hermoso cabello negro alborotado
moverse en el aire, ahí está, comprando un helado. Camino a ella rápidamente.
-Ámbar.-Digo
tomándola de un hombro, ella voltea alarmada.- Necesitamos hablar.
-¿Qué
haces aquí?.- Dice sorprendida.
-Fuiste
a verme, no te puedes ir sin verme.- Sonrío.- Vamos.- La tomo de la mano.
-No
quiero, no tenemos nada de qué hablar.- Jala su mano de la mía.
-Fuiste
a verme por algo.
-Si,
a dejarte la llave, no la quiero más.- Empieza a caminar y la sigo.
-¿Por
qué te fuiste?
-No
tenía planeado verte.- Evita mi mirada.
-Hana
fue de visita, solo llevo algo de comer y…
-¡No
tienes que darme explicaciones! Es tu vida no la mía y deja de seguirme ya.-
Dice molesta.
-No
te iras sin que hablemos.
La
tomo de la mano e ignorando sus intentos de alejarse de mi camino, no sé qué
lograre con esto pero es un buen pretexto para tenerla cerca de mí nuevamente,
aunque sean solo unos minuto y con gritos, necesito verla a los ojos un poco
más. Caminando rápido llegamos al edificio y el señor del elevador nos ve
sorprendido y ve a Ámbar con una mirada de disculpa, ella le sonríe diciéndole
que no hay problema.
Llegamos
a mi piso y aun jalándola la llevo a mi departamento, entramos y cierro con
llave la puerta, ella me ve enojada y se aleja mucho de mí, nos vemos
desafiantes a los ojos, aun en la situación en la que estamos me siento feliz
de tenerla aquí… Diablos, el hospital, saco mi celular y marco.
-Llegare
un poco tarde al hospital, haga lo posible por localizar a un doctor que
cubra.- Hablo viéndola a los ojos, la enfermera acata órdenes y cuelgo.
-¿Qué
quieres lograr con esto? ¡Déjame ir!.- Dice caminando a la puerta.
-Déjame
hablar.- Le digo tranquilo.
-¿Por
qué te comportas así?.- Habla frustrada.
-Tu
eres la culpable de que me comporte de este modo, como un estúpido adolecente
que no puede hacer más que jalar a la mujer que ama por la calle y llevarla a
su departamento.
-Abre
la estúpida puerta.
-No
lo hare, Hana vino a….
-¡Me
importa una mierda lo que haya venido a hacer Hana aquí! No tiene nada que ver
conmigo, sé que estas con ella ¿Qué tiene de malo que venga aquí? ¿Ya le diste
llave también? O bueno, ahí tienes la que me diste para que se la des.- Habla
con enojo y me acerco poco a poco.
-No
le he dado llave y nunca lo hare, tu eres la única que puede tenerla y entrar a
mi departamento por tu cuenta, nadie más.
-No
me vengas a hablar de ‘solo tú’ ¿Sabes cuantas veces me dijiste eso cuando
salíamos? Muchas, ¡Y mira como termino tu ‘solo tú’! Al día siguiente aceptaste
a Hana, tus palabras no valen nada.
-Tu
terminaste todo, pensé que te había quedado claro mi amor ¡Hicimos el amor!
¿Acaso no te dite cuenta de que deje todos mis sentimientos en mis caricias,
mis besos, en todo tu cuerpo?.- Ella cierra los ojos y niega con la cabeza.
-Hana
te beso, se atrevió a hacerlo por alguna razón, le contaste de nuestros
problemas, sabes que la odio y hablaste con ella de lo nuestro.
-No
le dije tu nombre.
-Que
considerado, en verdad.- Me da la espalda.- Tú y ella siempre debieron de estar
juntos.
-No
es así, a ella no la quiero, a ti si cariño, a ti te amo.- Me acerco más.-
Olvidemos todo lo pasado.
-No
podemos.- Se voltea y se alarma al verme tan cerca.- No puedo olvidar todo lo
pasado cuando te veo diario caminar de la mano con Hana, cuando te veo salir de
tu departamento con ella.
-No
ha pasado nada.
-No
me importa.- Contesta.
-A
mí me importa, ¿Has estado con otro hombre? ¿Has estado con ese de americano?
-¿Qué?.-
Dice sorprendida.- ¿Crees que porque me desvirgaste me acostare con todo aquel
que quiera?
-No…
Solo contéstame, necesito saber, dame paz, entiende que no soporto la idea de
que estés con alguien más.
-¿Y
si así fuera qué? ¡Es mi vida!.- Un cuchillo me atraviesa.
-¡Eres
mía! Mi novia, mi mujer.- Digo desesperado.
-¡No
te pertenezco más, no quiero pertenecerte más!.- Sus ojos son fríos conmigo.
-Yo
no quiero hacerle el amor a ella, a ninguna mujer, mi cuerpo solo te necesita a
ti.- Digo a la defensiva, sus pupilas se dilatan y veo que baja un poco sus
defensas, aprovecho para romper alejamiento y la atrapo entre mis brazos.
-Déjame.-
Dice en voz baja pero no trata de hacer lo que sus palabras dicen.
-Te
sigo amando Ámbar.- La veo a los ojos y tomo su barbilla para besarla pero ella
me empuja.
-Aléjate
idiota.- Me dice enfurecida, ¿Qué?.- Tienes su labial en los labios y su
perfume en la ropa, te hubieras cambiado de camisa, la tienes manchada.- Dice
con los ojos vidriosos, veo mi camisa, logro ver en el cuello un poco de
labial.- Eres un desgraciado, intentas que vuelva y mientras estas con la otra
pobre que te ama.- Camina a la puerta y la golpea.- ¡Ábreme maldita sea!
-Cariño,
yo…
-Cariño
nada, ¡Déjame ir! ¿No entiendes que no quiero verte? ¡No quiero estar cerca de
ti! Nunca más.
-¿Me
odias?.- Logro decir, sus ojos me odian en este momento.
-¿No
es lo que quieres? Caminas de la mano con ella importándote nada de si me
lastimas o no, si querías que te odiara lo has conseguido, que no te sorprenda
porque es así, no sabes cuánto me arrepiento de haberte querido y estado
contigo, ¡Ahora ábreme!.- Grita y esta vez con un dolor inmenso hago lo que me
pide.
-Jamás
quise que me odiaras y mucho menos lastimarte.- Le digo apenas en un susurro y
ella sale enfurecida del departamento, voy tras ella y el señor del elevador
nos ve preocupado, ella entra evitando llorar.
-Señor.-
Trago un nudo en la garganta.- La señorita no vendrá más a este lugar y si lo
intenta, por favor niéguele la entrada a este piso.- Digo dolido y camino a mi
departamento, así todo será más fácil.
Me
encierro en mi habitación y como pleno adolescente me aviento a la cama y mis
lágrimas salen, tomo la botella de vino que traje de la cocina y sin copa la
bebo, directo de la botella. Ella me odia, logre que me odiara y ahora esta con
alguien más… Ha estado con alguien más, ya no es mía, ya no… Ya me olvido y su
amor se convirtió en odio, entonces si esto es así… Hice bien en aceptar a Hana
pero no he hecho bien en evitar su cuerpo, ella quiere que le haga el amor,
pues bien. Así será, de ahora en adelante nos convertiremos en una completa pareja.
También debo de cambiar mi plaza, no quiero verla más, no quiero odiarla, no
quiero que me odie más. Es hora de un cambio drástico a esto. Ella no sabrá más
de mí.
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