-Capitulo 32-
Este domingo pedí a un doctor amigo mío
que cubriera mi guardia, no tengo ánimos de ir a trabajar y cuando eso pasa es
mejor no hacerlo, tienes que estar 100% concentrado cuando atiendes a una
persona y yo no me siento capaz en este momento de hacerlo. He salido a comprar
algo para comer. Hana me dijo que si podía venir pero le dije que tenía mucho
trabajo, no quiero verla, quiero estar solo.
Al segundo después de que le dijera al
señor del elevador que le negara la entrada a Ámbar me arrepentí, actué por mis
impulsos y lo jodi mucho más, fue toda una estupidez. Pero ya no puedo echarme
para atrás, ya está hecho, ahora sí es seguro que ella me odia.
Camino por una calle muy transitada en
busca de nada, bueno si, comida pero en realidad no tengo hambre. Continuo
caminando metido en mis problemas hasta que escucho una voz molesta que me
habla, o por lo menos creo que es a mí porque siento que toman mi hombro, me
volteo rápidamente en defensa y… Es el hermano de Ámbar, luce enfadado, mucho.
-Tenemos que hablar.- Me dice con la
mirada dura.
-No veo de que.- Contesto tranquilo.
-¿No ve de qué? ¡De Ámbar por supuesto!
Mi hermana…
-Tu hermana y yo ya no estamos juntos
desde hace semanas, ¿Acaso no lo dijo?
-Claro que lo dijo idiota y aunque no,
¡Esta hecha polvo! No sale de su habitación, casi no come, se la pasa llorando
y ahora me odia, a mí y a papá, nos reclama de haberla separado de usted, ayer
llego mal a casa, ¿Qué le hizo? ¡La destruyo!
-No me metas en tus problemas con ella.-
Suspiro.- Ayer nos vimos pero no dijimos nada que no hayamos dicho antes, solo
algo nuevo… Ella me odia.- Hago media sonrisa.- Yo no dije nada que pudiera
lastimarla como ella me lastimo a mí.
-Sea lo que sea, ya no soporto verla
así, está mal y es por usted.- Se queda pensando un momento.- Ella un día me
dijo que si la separábamos de usted íbamos a ver lo mal que la iba a pasar, no
le creí, pensé que era un capricho por el primer novio pero ahora veo que
hablaba muy enserio, mamá también está sufriendo por ella.
-No puedo hacer nada.- Digo con tristeza.
-Claro que sí, me alegro de verlo.-
Traga un poco de saliva.- Quiero pedirle que regrese con ella, que sigan con su
relación, yo me encargare de papá, sé que él también tiene remordimiento de ver
así a mi hermana.
-Eso es un poco tarde ¿No crees? Ella y
yo ya no volveremos, lo sé bien, me lo dijo su mirada ayer.
-Ella lo ama.
-No lo creo.- Digo con pesadez.-
Llevamos mes y medio separados, han pasado cosas en esas semanas.
-¿Cómo qué? ¿Algo que evite que vuelvan?
¿Ya no la ama?
-Ella tiene un amigo que la quiere y le
está dando oportunidad… Yo… Yo tengo pareja.- Él me ve furioso.- Te lo digo
para que no creas que me hice el santo contigo cuando tu hermana te lo cuente,
ella conoce a mi pareja.- Suspiro.- Ahora si me disculpas, tengo cosas que
hacer.
-¡Por eso ayer llego destrozada! ¡Le
rompió el corazón! ¿Cómo pudo? ¡Nunca la quiso! ¿Verdad? Solo fue un juego para
usted, maldito imbécil, ¡Con mi hermana no se debió de meter!.- Enojado impulsa
una mano y cuando siento su puño se estampa en mi labio inferior, un dolor
intenso me recorre y llevo una mano al lugar golpeado, sangre, suspiro, tal vez
me lo tengo merecido.
-Yo no fui el que quiso dejarla, tu
padre lo provoco, ahora no me digan que lo arregle cuando ya está todo en el
caño.
-¡No se vuelva a acercar a ella!
-No lo tengo planeado.
Digo firme y serio y camino a su lado,
me alejo y me limpio la sangre. Es muy doloroso amar a alguien que no puedes
tener. Me voy directo a mi departamento y me pongo hielo en el labio, ese
mocoso pega duro, suspiro y busco algo para tomar pero justo recibo una
llamada.
-Habla Takarai.- Digo cansado.
-Hyde, tenemos que hablar, hay problemas
y serios.- Dice Tetsuya al otro lado de la línea, me pongo tenso.
-¿Qué es?
-Ven al instituto, ahora mismo.- Dice
molesto y cuelga, en verdad son problemas serios.
Me cambio de ropa y me voy al instituto,
como es domingo me quedare a dormir ahí para la semana de clases. Llego rápido
y voy directo a dirección, cuando entro a la oficina Tetsuya está en su
escritorio, Ken está sirviéndose una copa, me ven serios y preocupados.
-¿Y bien?.- Hablo impaciente.
-Dijiste que ya no tenías nada con
ella.- Dice el del escritorio y arroja una foto para que la vea, Ámbar y yo
hace unas horas, nos vemos a los ojos, como si fuéramos pareja.
-No tenemos nada.- Contesto.
-Por favor Hyde, ¿Las fotos mienten?
-Claro que si Ken, la encontré en esa
heladería, quería que platicáramos pero no quiso, esa foto fue tomada en algún
momento de tranquilidad.- Digo nervioso.- ¿Quién la mando?
-Anónimo.- Me dice Tetsu negando la
cabeza, ¿Midori de nuevo?.- Sabes que con esta foto tu carrera se va a la
mierda Hyde, estas con una alumna.
-Si pero fuera de la escuela.- Me
defiendo.
-Aun así, sabes nuestras reglas, nada de
convivencia entre alumnos y profesores, dentro y fuera de la institución… Debes
parar con esto.
-Lo se Ken… Ya no tenemos nada desde
hace mes y medio.
-¿Entonces porque la viste?
-Cámbienme de salón Tetsuya, denle ese
salón a alguien más, ya no puedo ser su tutor, déjenme clases a los salones
avanzados, están al otro lado de los básicos.- Explico convencido.
-No podemos cambiar de tutor a estas
alturas del año Hyde
-¿Entonces cómo quieres que me mantenga
alejado de ella Tetsu? Infiernos, la amo, aun la amo y es insoportable estar
tan cerca de ella.- Digo derrotado.- Si no me cambian de salón me cambiare de
escuela, tengo excelentes propuestas y lo saben.- Me ven molestos pero ya no me
importa, mientras más lejos mejor… Si….- ¿Saben qué? Optare por lo segundo, me
voy a otro instituto, ya no puedo seguir aquí y es lo mejor para su instituto,
estarán libres de problemas.
-No seas drástico Hyde….
-No lo soy Ken, pero mi decisión está
tomada, mañana les daré mi carta de renuncia.
Doy media vuelta y salgo de la oficina,
me voy a mi habitación y veo que los alumnos empiezan a llegar de sus casas. Me
encierro en mi espacio personal y empiezo a redactar mi carta de renuncia, sí.
Es lo mejor.
Siendo lunes por la mañana y a primera
hora voy a la dirección, esto tiene que ser rápido. Cuando entro mis amigos ven
serios al ver que en las manos tengo un sobre.
-No hagas esto Hyde, te cambiaremos de
salón pero no te vayas, sabes que te necesitamos.
-Lo siento Tetsuya pero ya tome mi
decisión, debo irme, aquí está mi carta de renuncia.- Suspiro.- Ya no trabajare
desde hoy, por la paga no se preocupen, saben que no es importante, solo me
despediré de mis tutorados y le diré a Hana que se encargue mientras consiguen
nuevo tutor.
-No cambiaras de opinión ¿Verdad?
-No lo hare Ken y mañana iré a la
institución de hace meses que me pidió ante ustedes, aceptare su propuesta, no
se los había dicho pero hace una semana me llamaron de nuevo, en verdad me
quieren ahí.
-Hyde no creo que…
-Lo siento Tetsuya, fue bueno trabajar
para ustedes.- Hago media sonrisa y me voy.
Camino con pesadez, todo lo que provoca
estar enamorado de alguien con quien no puedes estar. Suspiro.
-Mi amor.- La voz de Hana me llama y
volteo a verla.
-Hola.- Le digo abrazándola.
-¿Cómo estás?.- Me besa antes de
contestar.
-Hay algo que debes de saber….- Ella se
alarma y beso su frente.- He renunciado.- Digo tranquilo.
-¿Por qué? Hideto, no es divertido.
-Es enserio Hana, es lo mejor, no puedo
seguir aquí….- Me toma de la mano y caminamos.
-¿Ha pasado algo malo?
-Desde que inició el año, debí de irme
como tenía planeado pero me quede y fue una pésima idea.
-¿De qué hablas Hideto?.- Nos detenemos
y ella me ve a los ojos con mucho cariño, acaricio sus mejillas y sonrío.
-No sé si deba contártelo, eso ya no
importa ya.- Retomamos el camino.
-Importa porque te amo, Hideto dime que
es para poder entenderte, renunciaste ¿Por qué?
-Bueno prácticamente ya no trabajo aquí
así que… Puedo contártelo, creo….- Llegamos a mi oficina y entramos en
silencio, me siento en mi escritorio y ella frente a mi.- Solo no le tomes
rencor ni nada a ella…
-¿Ella?.- Dice confundida y suspiro.
-La chica de la que tanto hablaba, de la
que tanto me dolió haberla perdido ha estado en el instituto siempre.
-¿Tu exnovia?.- Abre los ojos
sorprendida.- Hideto, no me digas que…
-Si Hana, mantuve una relación con una
alumna.- Confieso tristemente, ella se lleva una mano a la boca y no deja de
verme con dureza.
-¿Cómo pudiste?
-No sé, solo paso… No sabía que la
atracción que sentía hacia ella pudiera llegar a ser amor, un amor del que por
primera vez he sentido y sufrido intensamente.
-¿Quién es?
-Prefiero no decirte el nombre.
-La proteges.
-Siempre.- Afirmo.
-¿Aun la amas, verdad?
-Nunca te he mentido Hana y no empezare
a hacerlo ahora… La amo todavía pero… Lo nuestro se acabó, de eso no hay duda.
-Haces bien en irte entonces.- Dice ella
con tristeza.- Pero por favor, permíteme seguir a tu lado.- Dice acercándose a mí.
-Estas a mi lado.- Contesto y beso sus
labios.
Pasan los días y desde el lunes no he
ido al instituto, aun no me he despedido de mis ex alumnos, he estado en el
hospital, Hana ha estado encargada de todo mientras llega el nuevo tutor para
el salón. Por ahora solo me preocupo del hospital, he estado trabajando mucho y
eso me ayuda a despejar mi mente, ahorita estoy tomando una siesta en mi
pequeña habitación, claro, eso antes de que alguien llamara a la puerta. Midori
ha venido a verme.
-Me alegra que estés más aquí que en tu
escuela.
-Dime Midori, ¿Tu mandaste aquella foto
de Ámbar y yo al instituto?.- Sus pupilas se dilatan y su vena yugular salta un
poco, está nerviosa.
-Fue por tu bien.- Se muerde las uñas.
-Solo me perjudicas… Has cambiado mucho
Midori y ya no puedo seguir manteniendo ninguna relación contigo.
-¿Qué quieres decir?
-Que te cambiare de hospital y que nos
eremos más que unos completos extraños y ahora por favor, sal de mi habitación.
-No Hyde, permíteme…
La tomo de los brazos e intento sacarla
pero ella actúa rápido y me empuja con toda su fuerza haciendo que la suelte y
se me lanza al cuello, su peso me toma desprevenido y caemos en mi cama, ella
entonces me besa y pone cada pierna a lado de mi cadera, la tomo de la cintura
y con un fuerte jalón la alejo de mí.
-No lo vuelvas a hacer.
-Te amo Hyde, ¡Te deseo!
-Yo ni te amo ni te deseo, ya no te veo
como mujer Midori.- Sus ojos se vuelven duros y fríos.
-Nunca rechaces a una mujer Hyde.- Dice
enfurecida y sale dando un portazo.
Suspiro y pongo seguro a la puerta, me
dejo caer en la cama, mi mundo se está poniendo cada vez más insoportable.
Siguen los días, es sábado y Hana ha
venido a mi departamento a comer, preparamos algo rápido y delicioso, comemos y
platicamos en el comedor, ella trajo postre y degustándolo pasamos a la sala.
Estando aquí viendo t.v las cosas se
ponen un poco tensas, ella acaricia mis piernas en modo casual pero sé que no
es así, poco a poco sube su mano y la pone en mi pecho, un botón se libera de
su agarre, la volteo a ver y sus ojos me piden a gritos que la tome, doy un
gran suspiro… La tomo de la cintura y la subo a mis piernas, ella sonriente me
besa los labios y los muerde, continua desabrochando mi camisa hasta dejarla
caer al suelo, yo hago por mi parte lo mismo hasta dejar al descubierto su
sostén de encaje negro con rojo, acaricio su espalda, paso mis manos por sus
piernas y ella usando falda no es difícil tocar piel, desabrocho esa tela y la
saco por su torso dejándola en ropa interior, ella inmediatamente desabrocha mi
pantalón y se baja de mí, me toma de las manos y me invita a levantarme, lo
hago y le permito ver mi cuerpo, ella misma se quita el sostén dejándome ver
sus senos voluptuosos y erectos, paso mi vista por toda su desnudez, también se
ha quitado las bragas, se muerde los labios y me invita a acariciarla con la
mirada.
La tomo de la cintura y con un jalón la
pego a mi cuerpo haciéndola gemir de placer, con una mano en su cintura y otra recorriendo
sus senos la beso, dedico tiempo en uno de sus pezones, los juego con mis dedos
y ella jadea sin parar, paso mi mano por su entrepierna, acaricio levemente y
siento como ella separa sus piernas invitándome a que la atienda, dedico mi
atención a su otro pezón. Mi mente me
juega malas pasadas y no puedo evitar el recordad la primera vez que estuve con
Ámbar. Aprieto los ojos y alejo ese momento, acuesto a Hana en el sillón y me
posiciono en ella, su mano inquieta se acerca a mi erección y cuando esta por
tomarla tomo su mano y la beso, no quiero que lo tome, por alguna razón que mi
mente quiere bloquear. Sin previo aviso entro en ella de una estocada y la hago
gritar, me encaja sus uñas y me besa, con sus piernas me rodea las caderas y me
empuja más a ella, es muy ansiosa.
Empiezo el vaivén y ella gime sin parar,
yo lo hago también pero no con tanto entusiasmo, mi mente recuerda aquellos
besos, aquellas caricias, aquel cuerpo… Aquella estrechez… Me hace falta algo
con Hana, algo indispensable para que me sienta pleno, algo que jamás creería
que fuera esencial hasta ahora… Amor, me falta el amor en esta unión. Antes así
eran mis encuentros y los encontraba placenteros pero ahora no, me hace falta
ese algo.
Necesito a mi vida conmigo, a la mujer
que amo, necesito su cuerpo, su calor, su olor, su mirada, su entrega, necesito
todo de ella para que este momento sea más que solo unas cuantas sensaciones.
Escucho como Hana suelta un sonoro
gemido y sus paredes me aprietan un poco, ella culmina y yo alejando los
pensamientos de mi me concentro en el placer y tras unas estocadas más me dejo
ir. Salgo de ella y me siento en el sillón, ella nivelando su respiración queda
acostada y sonriente, benditos recuerdos que mortifican.
Escucho que tocan la puerta y alarmados
nos vestimos rápidamente. Me acomodo bien el cabello y ella igual, cuando vemos
que estamos presentables abro la puerta encontrándome con dos hombres de gesto
serio y acusador, me ven duramente y uno de ellos me muestra una placa y sin un
saludo dice las siguientes palabras en tono áspero y firme.
-¿Señor Hideto Takarai?
-Soy yo.
-Está usted detenido.- Mi corazón se
detiene, ¿Qué?
-Disculpen pero…
-Todo lo que diga puede y será usado en
su contra, tiene derecho a guardar silencio y….- Empiezan a decir todo eso que
salen en las series policiacas y como si estuviera en una empiezan a esposarme,
Hana les grita pero ellos se hacen los sordos.
-¡Déjenlo! Él no ha hecho nada, ¡Están
equivocados!.- Habla ella y yo me quedo pensando y atónito que sucede, ¿Qué he
hecho?
-El señor está acusado de tener
relaciones con una menor.
Habla uno de los hombres y entonces todo
encaja, Hana me ve confundida y yo sonrío levemente para tranquilizarla. ¿Esto
es lo que provoca un amor prohibido? ¿Mandarme a la cárcel por haberme enamorado
de una menor? Sí, sigo diciéndolo, el amor es una mierda, una mierda que esta
por manchar mi futuro, si seré estúpido, un completo y total estúpido por haber
creído en el amor. No me dolería tanto si esto pasara estando ella y yo aún
juntos pero ahora que me odia, es una completa tortura.
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