lunes, 16 de marzo de 2015

Metropolis


-Capitulo 32-

Este domingo pedí a un doctor amigo mío que cubriera mi guardia, no tengo ánimos de ir a trabajar y cuando eso pasa es mejor no hacerlo, tienes que estar 100% concentrado cuando atiendes a una persona y yo no me siento capaz en este momento de hacerlo. He salido a comprar algo para comer. Hana me dijo que si podía venir pero le dije que tenía mucho trabajo, no quiero verla, quiero estar solo.
Al segundo después de que le dijera al señor del elevador que le negara la entrada a Ámbar me arrepentí, actué por mis impulsos y lo jodi mucho más, fue toda una estupidez. Pero ya no puedo echarme para atrás, ya está hecho, ahora sí es seguro que ella me odia.
Camino por una calle muy transitada en busca de nada, bueno si, comida pero en realidad no tengo hambre. Continuo caminando metido en mis problemas hasta que escucho una voz molesta que me habla, o por lo menos creo que es a mí porque siento que toman mi hombro, me volteo rápidamente en defensa y… Es el hermano de Ámbar, luce enfadado, mucho.
-Tenemos que hablar.- Me dice con la mirada dura.
-No veo de que.- Contesto tranquilo.
-¿No ve de qué? ¡De Ámbar por supuesto! Mi hermana…
-Tu hermana y yo ya no estamos juntos desde hace semanas, ¿Acaso no lo dijo?
-Claro que lo dijo idiota y aunque no, ¡Esta hecha polvo! No sale de su habitación, casi no come, se la pasa llorando y ahora me odia, a mí y a papá, nos reclama de haberla separado de usted, ayer llego mal a casa, ¿Qué le hizo? ¡La destruyo!
-No me metas en tus problemas con ella.- Suspiro.- Ayer nos vimos pero no dijimos nada que no hayamos dicho antes, solo algo nuevo… Ella me odia.- Hago media sonrisa.- Yo no dije nada que pudiera lastimarla como ella me lastimo a mí.
-Sea lo que sea, ya no soporto verla así, está mal y es por usted.- Se queda pensando un momento.- Ella un día me dijo que si la separábamos de usted íbamos a ver lo mal que la iba a pasar, no le creí, pensé que era un capricho por el primer novio pero ahora veo que hablaba muy enserio, mamá también está sufriendo por ella.
-No puedo hacer nada.- Digo con tristeza.
-Claro que sí, me alegro de verlo.- Traga un poco de saliva.- Quiero pedirle que regrese con ella, que sigan con su relación, yo me encargare de papá, sé que él también tiene remordimiento de ver así a mi hermana.
-Eso es un poco tarde ¿No crees? Ella y yo ya no volveremos, lo sé bien, me lo dijo su mirada ayer.
-Ella lo ama.
-No lo creo.- Digo con pesadez.- Llevamos mes y medio separados, han pasado cosas en esas semanas.
-¿Cómo qué? ¿Algo que evite que vuelvan? ¿Ya no la ama?
-Ella tiene un amigo que la quiere y le está dando oportunidad… Yo… Yo tengo pareja.- Él me ve furioso.- Te lo digo para que no creas que me hice el santo contigo cuando tu hermana te lo cuente, ella conoce a mi pareja.- Suspiro.- Ahora si me disculpas, tengo cosas que hacer.
-¡Por eso ayer llego destrozada! ¡Le rompió el corazón! ¿Cómo pudo? ¡Nunca la quiso! ¿Verdad? Solo fue un juego para usted, maldito imbécil, ¡Con mi hermana no se debió de meter!.- Enojado impulsa una mano y cuando siento su puño se estampa en mi labio inferior, un dolor intenso me recorre y llevo una mano al lugar golpeado, sangre, suspiro, tal vez me lo tengo merecido.
-Yo no fui el que quiso dejarla, tu padre lo provoco, ahora no me digan que lo arregle cuando ya está todo en el caño.
-¡No se vuelva a acercar a ella!
-No lo tengo planeado.
Digo firme y serio y camino a su lado, me alejo y me limpio la sangre. Es muy doloroso amar a alguien que no puedes tener. Me voy directo a mi departamento y me pongo hielo en el labio, ese mocoso pega duro, suspiro y busco algo para tomar pero justo recibo una llamada.
-Habla Takarai.- Digo cansado.
-Hyde, tenemos que hablar, hay problemas y serios.- Dice Tetsuya al otro lado de la línea, me pongo tenso.
-¿Qué es?
-Ven al instituto, ahora mismo.- Dice molesto y cuelga, en verdad son problemas serios.
Me cambio de ropa y me voy al instituto, como es domingo me quedare a dormir ahí para la semana de clases. Llego rápido y voy directo a dirección, cuando entro a la oficina Tetsuya está en su escritorio, Ken está sirviéndose una copa, me ven serios y preocupados.
-¿Y bien?.- Hablo impaciente.
-Dijiste que ya no tenías nada con ella.- Dice el del escritorio y arroja una foto para que la vea, Ámbar y yo hace unas horas, nos vemos a los ojos, como si fuéramos pareja.
-No tenemos nada.- Contesto.
-Por favor Hyde, ¿Las fotos mienten?
-Claro que si Ken, la encontré en esa heladería, quería que platicáramos pero no quiso, esa foto fue tomada en algún momento de tranquilidad.- Digo nervioso.- ¿Quién la mando?
-Anónimo.- Me dice Tetsu negando la cabeza, ¿Midori de nuevo?.- Sabes que con esta foto tu carrera se va a la mierda Hyde, estas con una alumna.
-Si pero fuera de la escuela.- Me defiendo.
-Aun así, sabes nuestras reglas, nada de convivencia entre alumnos y profesores, dentro y fuera de la institución… Debes parar con esto.
-Lo se Ken… Ya no tenemos nada desde hace mes y medio.
-¿Entonces porque la viste?
-Cámbienme de salón Tetsuya, denle ese salón a alguien más, ya no puedo ser su tutor, déjenme clases a los salones avanzados, están al otro lado de los básicos.- Explico convencido.
-No podemos cambiar de tutor a estas alturas del año Hyde
-¿Entonces cómo quieres que me mantenga alejado de ella Tetsu? Infiernos, la amo, aun la amo y es insoportable estar tan cerca de ella.- Digo derrotado.- Si no me cambian de salón me cambiare de escuela, tengo excelentes propuestas y lo saben.- Me ven molestos pero ya no me importa, mientras más lejos mejor… Si….- ¿Saben qué? Optare por lo segundo, me voy a otro instituto, ya no puedo seguir aquí y es lo mejor para su instituto, estarán libres de problemas.
-No seas drástico Hyde….
-No lo soy Ken, pero mi decisión está tomada, mañana les daré mi carta de renuncia.
Doy media vuelta y salgo de la oficina, me voy a mi habitación y veo que los alumnos empiezan a llegar de sus casas. Me encierro en mi espacio personal y empiezo a redactar mi carta de renuncia, sí. Es lo mejor.
Siendo lunes por la mañana y a primera hora voy a la dirección, esto tiene que ser rápido. Cuando entro mis amigos ven serios al ver que en las manos tengo un sobre.
-No hagas esto Hyde, te cambiaremos de salón pero no te vayas, sabes que te necesitamos.
-Lo siento Tetsuya pero ya tome mi decisión, debo irme, aquí está mi carta de renuncia.- Suspiro.- Ya no trabajare desde hoy, por la paga no se preocupen, saben que no es importante, solo me despediré de mis tutorados y le diré a Hana que se encargue mientras consiguen nuevo tutor.
-No cambiaras de opinión ¿Verdad?
-No lo hare Ken y mañana iré a la institución de hace meses que me pidió ante ustedes, aceptare su propuesta, no se los había dicho pero hace una semana me llamaron de nuevo, en verdad me quieren ahí.
-Hyde no creo que…
-Lo siento Tetsuya, fue bueno trabajar para ustedes.- Hago media sonrisa y me voy.
Camino con pesadez, todo lo que provoca estar enamorado de alguien con quien no puedes estar. Suspiro.
-Mi amor.- La voz de Hana me llama y volteo a verla.
-Hola.- Le digo abrazándola.
-¿Cómo estás?.- Me besa antes de contestar.
-Hay algo que debes de saber….- Ella se alarma y beso su frente.- He renunciado.- Digo tranquilo.
-¿Por qué? Hideto, no es divertido.
-Es enserio Hana, es lo mejor, no puedo seguir aquí….- Me toma de la mano y caminamos.
-¿Ha pasado algo malo?
-Desde que inició el año, debí de irme como tenía planeado pero me quede y fue una pésima idea.
-¿De qué hablas Hideto?.- Nos detenemos y ella me ve a los ojos con mucho cariño, acaricio sus mejillas y sonrío.
-No sé si deba contártelo, eso ya no importa ya.- Retomamos el camino.
-Importa porque te amo, Hideto dime que es para poder entenderte, renunciaste ¿Por qué?
-Bueno prácticamente ya no trabajo aquí así que… Puedo contártelo, creo….- Llegamos a mi oficina y entramos en silencio, me siento en mi escritorio y ella frente a mi.- Solo no le tomes rencor ni nada a ella…
-¿Ella?.- Dice confundida y suspiro.
-La chica de la que tanto hablaba, de la que tanto me dolió haberla perdido ha estado en el instituto siempre.
-¿Tu exnovia?.- Abre los ojos sorprendida.- Hideto, no me digas que…
-Si Hana, mantuve una relación con una alumna.- Confieso tristemente, ella se lleva una mano a la boca y no deja de verme con dureza.
-¿Cómo pudiste?
-No sé, solo paso… No sabía que la atracción que sentía hacia ella pudiera llegar a ser amor, un amor del que por primera vez he sentido y sufrido intensamente.
-¿Quién es?
-Prefiero no decirte el nombre.
-La proteges.
-Siempre.- Afirmo.
-¿Aun la amas, verdad?
-Nunca te he mentido Hana y no empezare a hacerlo ahora… La amo todavía pero… Lo nuestro se acabó, de eso no hay duda.
-Haces bien en irte entonces.- Dice ella con tristeza.- Pero por favor, permíteme seguir a tu lado.- Dice acercándose a mí.
-Estas a mi lado.- Contesto y beso sus labios.

Pasan los días y desde el lunes no he ido al instituto, aun no me he despedido de mis ex alumnos, he estado en el hospital, Hana ha estado encargada de todo mientras llega el nuevo tutor para el salón. Por ahora solo me preocupo del hospital, he estado trabajando mucho y eso me ayuda a despejar mi mente, ahorita estoy tomando una siesta en mi pequeña habitación, claro, eso antes de que alguien llamara a la puerta. Midori ha venido a verme.
-Me alegra que estés más aquí que en tu escuela.
-Dime Midori, ¿Tu mandaste aquella foto de Ámbar y yo al instituto?.- Sus pupilas se dilatan y su vena yugular salta un poco, está nerviosa.
-Fue por tu bien.- Se muerde las uñas.
-Solo me perjudicas… Has cambiado mucho Midori y ya no puedo seguir manteniendo ninguna relación contigo.
-¿Qué quieres decir?
-Que te cambiare de hospital y que nos eremos más que unos completos extraños y ahora por favor, sal de mi habitación.
-No Hyde, permíteme…
La tomo de los brazos e intento sacarla pero ella actúa rápido y me empuja con toda su fuerza haciendo que la suelte y se me lanza al cuello, su peso me toma desprevenido y caemos en mi cama, ella entonces me besa y pone cada pierna a lado de mi cadera, la tomo de la cintura y con un fuerte jalón la alejo de mí.
-No lo vuelvas a hacer.
-Te amo Hyde, ¡Te deseo!
-Yo ni te amo ni te deseo, ya no te veo como mujer Midori.- Sus ojos se vuelven duros y fríos.
-Nunca rechaces a una mujer Hyde.- Dice enfurecida y sale dando un portazo.
Suspiro y pongo seguro a la puerta, me dejo caer en la cama, mi mundo se está poniendo cada vez más insoportable.
Siguen los días, es sábado y Hana ha venido a mi departamento a comer, preparamos algo rápido y delicioso, comemos y platicamos en el comedor, ella trajo postre y degustándolo pasamos a la sala.
Estando aquí viendo t.v las cosas se ponen un poco tensas, ella acaricia mis piernas en modo casual pero sé que no es así, poco a poco sube su mano y la pone en mi pecho, un botón se libera de su agarre, la volteo a ver y sus ojos me piden a gritos que la tome, doy un gran suspiro… La tomo de la cintura y la subo a mis piernas, ella sonriente me besa los labios y los muerde, continua desabrochando mi camisa hasta dejarla caer al suelo, yo hago por mi parte lo mismo hasta dejar al descubierto su sostén de encaje negro con rojo, acaricio su espalda, paso mis manos por sus piernas y ella usando falda no es difícil tocar piel, desabrocho esa tela y la saco por su torso dejándola en ropa interior, ella inmediatamente desabrocha mi pantalón y se baja de mí, me toma de las manos y me invita a levantarme, lo hago y le permito ver mi cuerpo, ella misma se quita el sostén dejándome ver sus senos voluptuosos y erectos, paso mi vista por toda su desnudez, también se ha quitado las bragas, se muerde los labios y me invita a acariciarla con la mirada.
La tomo de la cintura y con un jalón la pego a mi cuerpo haciéndola gemir de placer, con una mano en su cintura y otra recorriendo sus senos la beso, dedico tiempo en uno de sus pezones, los juego con mis dedos y ella jadea sin parar, paso mi mano por su entrepierna, acaricio levemente y siento como ella separa sus piernas invitándome a que la atienda, dedico mi atención a su  otro pezón. Mi mente me juega malas pasadas y no puedo evitar el recordad la primera vez que estuve con Ámbar. Aprieto los ojos y alejo ese momento, acuesto a Hana en el sillón y me posiciono en ella, su mano inquieta se acerca a mi erección y cuando esta por tomarla tomo su mano y la beso, no quiero que lo tome, por alguna razón que mi mente quiere bloquear. Sin previo aviso entro en ella de una estocada y la hago gritar, me encaja sus uñas y me besa, con sus piernas me rodea las caderas y me empuja más a ella, es muy ansiosa.
Empiezo el vaivén y ella gime sin parar, yo lo hago también pero no con tanto entusiasmo, mi mente recuerda aquellos besos, aquellas caricias, aquel cuerpo… Aquella estrechez… Me hace falta algo con Hana, algo indispensable para que me sienta pleno, algo que jamás creería que fuera esencial hasta ahora… Amor, me falta el amor en esta unión. Antes así eran mis encuentros y los encontraba placenteros pero ahora no, me hace falta ese algo.
Necesito a mi vida conmigo, a la mujer que amo, necesito su cuerpo, su calor, su olor, su mirada, su entrega, necesito todo de ella para que este momento sea más que solo unas cuantas sensaciones.
Escucho como Hana suelta un sonoro gemido y sus paredes me aprietan un poco, ella culmina y yo alejando los pensamientos de mi me concentro en el placer y tras unas estocadas más me dejo ir. Salgo de ella y me siento en el sillón, ella nivelando su respiración queda acostada y sonriente, benditos recuerdos que mortifican.
Escucho que tocan la puerta y alarmados nos vestimos rápidamente. Me acomodo bien el cabello y ella igual, cuando vemos que estamos presentables abro la puerta encontrándome con dos hombres de gesto serio y acusador, me ven duramente y uno de ellos me muestra una placa y sin un saludo dice las siguientes palabras en tono áspero y firme.
-¿Señor Hideto Takarai?
-Soy yo.
-Está usted detenido.- Mi corazón se detiene, ¿Qué?
-Disculpen pero…
-Todo lo que diga puede y será usado en su contra, tiene derecho a guardar silencio y….- Empiezan a decir todo eso que salen en las series policiacas y como si estuviera en una empiezan a esposarme, Hana les grita pero ellos se hacen los sordos.
-¡Déjenlo! Él no ha hecho nada, ¡Están equivocados!.- Habla ella y yo me quedo pensando y atónito que sucede, ¿Qué he hecho?
-El señor está acusado de tener relaciones con una menor.
Habla uno de los hombres y entonces todo encaja, Hana me ve confundida y yo sonrío levemente para tranquilizarla. ¿Esto es lo que provoca un amor prohibido? ¿Mandarme a la cárcel por haberme enamorado de una menor? Sí, sigo diciéndolo, el amor es una mierda, una mierda que esta por manchar mi futuro, si seré estúpido, un completo y total estúpido por haber creído en el amor. No me dolería tanto si esto pasara estando ella y yo aún juntos pero ahora que me odia, es una completa tortura.




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