jueves, 19 de marzo de 2015

Metropolis


-Capitulo 33-

“La señorita no vendrá más a este lugar y si lo intenta, por favor niéguele la entrada a este piso” Esas palabras siguen rondando mi mente, ¿Era necesario que fuera cruel? Porque lo fue, me negó la entrada a su departamento, aunque también le dije prácticamente que lo odiaba ¿No es así?, suspiro profundamente, esto duele mucho, jamás pensé que se podría llegar a sufrir tanto por amor, por un sentimiento que se siente hacia esa persona especial, ese sentimiento te destruye de una manera sorprendente, es un sentimiento anhelado por muchos y odiado por otros, ahora veo porque, ahora entiendo las palabras de él cuando decía que el amor es una basura, ahora se bien lo que él decía.
Ayer que llegue del departamento del profesor mi familia estaba comiendo, yo pase de largo, sin saludar, sin verlos, sin expresión alguna hacia ellos más que dolor para mí, ellos saben que estoy sufriendo pero ya no saben qué hacer, mamá ha hecho de todo pero no logra animarme, papá ha intentado hablar conmigo pero no lo he permitido, Alex no deja de molestarme y preocuparse, ya me tiene harta.
Cuando estaba en su departamento, quise abrazarlo y besarlo, decirle que olvidáramos todo y que comenzáramos, que no quería ni podía estar más tiempo sin él. Sus palabras me estaban ablandando y haciéndome la cosas más fáciles pero cuando intentó besarme olí el perfume de aquella mujer, pude ver su labial en los labios de él, pude ver labial en su camisa, pude ver los cojines del sillón grande en el piso, ella estaba con el antes de que yo llegara, era obvio que esos dos estaban entregándose, en el mismo sillón donde yo lo había hecho días atrás con él, eso me dolió, él se atrevió a manchar nuestros recuerdos. Ahora si todo había acabado, el me había olvidado y Hana había ganado, experimente un dolor intenso cuando llegue a mi cama, un dolor que había aguantado desde su departamento hasta mi cómoda cama, saber que el hombre que amas se acuesta con otra duele, saber que te ha olvidado duele, saber que te decía palabras bonitas cuando acababa de tener sexo con ella duele, todo duele cuando se trata de amor, yo ya no quiero sentir ese dolor, ya no quiero saber de la desilusión, de nada.
-Hermanita.- Dice Alex entrando a mi habitación, estoy en mi cama tapada con mi colcha y, llorando.
-Vete por favor.- Digo sin ánimos y me limpio un poco las lágrimas.
-No lo hare.- Se sienta a mi lado y me abraza.- Me duele mucho verte así, Ámbar no te dejes caer.
-Desde hace mucho caí, solo que apenas se dan cuenta de la gravedad de mi caída.
-Lo sé.- Dice apenas en un susurro.- Hace un momento hable con él.- Confiesa suavemente y me tenso.
-¿Lo buscaste?
-No, lo encontré caminando y no pude evitar hablarle, le pedí que regresara contigo, lo hice porque ya no soporto verte así.- Me ve a los ojos con remordimiento.- De haber sabido que llegarías a este extremo jamás me hubiera puesto de lado de papá.
-Él hubiera no existe Alex.
-Lamentablemente… Él me dijo que ya tiene pareja y que tú la conociste.- Mis lágrimas caen sin pedir permiso.
-Es muy bonita.- Digo como respuesta, él limpia mis lágrimas.
-No más que tú, tú eres hermosa y él es un imbécil por haberte dejado.- Hago media sonrisa.
-¿Por haberme dejado? Alex, tú y mi padre…
-Te separamos de él, lo sé.- Dice tristemente.
Nos mantenemos en silencio por un rato, el me abraza y yo tratando de no llorar me dejo invadir por su calidez, lamentablemente al recordar las palabras que me dijo en su departamento empiezo a llorar, a llorar hasta que mis parpados caen con pesadez.
Cuando despierto voy a la cocina por un vaso de leche pero antes de llegar siquiera a la sala escucho las voces de mi padre y mi hermano.
-Tienes que olvidar tu prejuicio y dejar que mi hermana sea feliz.
-¿Has perdido la cordura Alex? Nunca pasara, tu hermana no puede estar con ese imbécil.
-¿No te duele verla como esta? ¡Esta pérdida! ¡Por él!.- Se exalta mi hermano.
-No me harás cambiar de opinión, ella se repondrá, ya verás.
Regreso a mi habitación, me envuelvo entre las cobijas y cierro los ojos, dirán que soy masoquista pero ya quiero que sea lunes para verlo, verlo de lejos, verlo en clases, verlo, solo eso, solo eso necesito para que el dolor no sea tan fuerte.
Nunca imagine que esto fuera a suceder, nunca imagine que él se iría. No siento que mi corazón lata, no siento mi respiración. Esto es una mentira ¿Verdad?
-El profesor Takarai, su tutor, lamentablemente ya no estará con nosotros.- Dice Hana y todos hablan en voz baja.- Mientras estaré yo a cargo, su nuevo tutor llegara en esta semana.
Aprieto la mano de David y el me ve triste, esto era todo lo que podía tener de él, verlo de lejos pero, me ha privado de eso también.
-Profesora, ¿Podemos saber porque se fue?.- Pregunta Maira.
-Eso se lo podrás preguntar cuando venga a despedirse personalmente, pero hasta ese día, yo no puedo contestarles gran cosa.
-Pero es su novia.- Continua Maira.
-Así es.- Sonríe Hana.- Pero hay cosas que solo él puede responderles.
Empieza la clase y me pierdo en mis pensamientos y en mi maldito dolor, ¿Cómo pudo? Se alejó totalmente de mí, ¿Por qué? ¿En verdad me olvido? Esos pensamientos me lastiman y hacen que duela el interior de mi cuerpo, mis lágrimas salen y mi amigo las limpia, me toma fuerte de la mano y acaricia mis nudillos para tranquilizarme.
-Se ha ido David.- Le digo mientras el acaricia mi cabello, saliendo de clase venimos a nuestro lugar de relajación.
-No pensé que fuera a tal extremo.- Me dice con tristeza.
-El sábado nos vimos, él estaba en su departamento con Hana, le reclame, le dije que lo odiaba y el me dio a entender que ya no quería nada conmigo.
-Eso habrá sido clave para que dejara el instituto y prácticamente terminando el año que es lo peor ¿Sabes todo lo que perdimos? A un doctor de rango, nadie como él para instruirnos.
-Eso también.- Digo pensando en lo escolar, ningún profesor del instituto es como el en lo profesional de medicina.- Duele David, duele saber que ya no lo veré.
-El dolor es recordatorio siempre de algo, en tu caso… Es recordatorio de que alguna vez estuviste con él, ahora que se acabó todo intenta pensar en lo bueno y no en lo malo.- Suspiro.
-Espero poder sobrellevarlo.- Mi amigo me abraza y yo me dejo llevar por su calidez.
Los días han pasado lenta y tortuosamente, el profesor no ha venido para ‘despedirse personalmente’ tengo planeado que cuando venga hablare con él y hare que me explique su decisión de irse, sé que no es buena idea y que solo me torturare pero necesito algo para tenerlo cerca, algo para saber si realmente me ha olvidado.
Pero llego el viernes y él no se apareció, ahora es sábado y estoy en casa. En estos momentos prefiero estar en la escuela, no aquí escuchando sermones de mis padres y mi hermano, con eso solo logran que me moleste más.
Prácticamente me obligaron a estar con ellos en la sala, no vemos nada interesante pero estamos aquí, sin hablar, con los ojos en la t.v, con un aire de pesadez e incomodidad. Escuchando que tocan la puerta mi papá se levanta para abrir y yo aprovechando su distracción me levanto también para ir a mi habitación pero la voz de un hombre extraño me detiene.
-Nos llegó una notificación de que su hija está manteniendo una relación con un mayor.- Mi alma cae a mis pies, me quedo petrificada, justo frente a los hombres que tocaron la puerta y mi padre viéndome.
-¿Quién les dijo eso?.- Pregunta mamá.
-Llego una señorita a la estación de policía acusando a un hombre de mantener relación con su hija, nos dio los datos, ¿Su hija es la señorita Ámbar?
-Es ella.-Dice papá con voz seria, yo sigo petrificada.
-El señor acusado ya está detenido.- Siento como mis rodillas flaquean, justo esto que no quería, justo esto que estaba evitando ha sucedido, ¿De nada sirvió alejarme de él?.- Necesitamos que su hija vaya a declarar y a reconocer al acusado.
-¿Cómo se llama el acusado?.- Pregunta papá.
-Hideto Takarai.- Confirma mi padre con un movimiento de cabeza.
-Enseguida vamos.- Los hombres se van dejándole a papá una hoja y camina hacia mí, ahora me siento muy frágil y pequeña.- ¿Es el verdad?.- Me ve a los ojos furioso y no contesto.- ¡Responde!
-No la presiones Luis.- Llega mamá conmigo y me abraza.
-Tus ojos me dicen que es él, no sabes cuándo me alegra que lo hayan detenido, ahora mismo nos vamos a la estación y dirás que estuviste con él, para que lo refundan en la cárcel, tiene que aprender que con menores no se mete un mayor.
Mis lágrimas empiezan a salir sin parar y mis piernas traicioneras flaquean dejándome caer lentamente al piso, mis pulmones como si estuvieran adormecidos no me permiten tomar suficiente aire y jalo desesperadamente, abrazo mis piernas y dejo mi cabeza en mis rodillas, esto es lo que evitaba, que él estuviera en la cárcel por mi culpa, que su futuro se fuera por la borda, por eso me aleje, ¡Por eso me aleje!
-Levántate y vámonos.- Dice mi padre pero no hago caso.- Maldita sea Ámbar.
-No diré nada en su contra.- Me obligo a decir.- No echare a perder su futuro, no dejare que se quede en la cárcel por mi culpa, él no hizo nada malo.
-¡Salió con una menor!
-¡SE ENAMORÓ DE UNA MENOR! ¡PERDÓNALO POR ESE GRAN DELITO!.- Grito y me levanto del piso y limpio mis lágrimas.
-Ese hombre no se enamoró, ¿Cómo podría enamorarse de una menor?
-¿Tan poca cosa me crees? ¡Soy tu hija! ¿Crees que un mayor no podría enamorarse de mí? ¿Crees que soy insignificante?.- Papá se me queda viendo inquieto.- Soy capaz de enamorar a un hombre papá, soy capaz de que alguien se fije en mí y de que tengan sentimientos por mí, nadie ha dicho que en el amor tiene que haber una edad, ¡Nadie!
-No es correcta una relación así.- Habla más tranquilo.
-No es correcto que lo encierren en una cárcel por enamorarse de alguien en quien no debía y en todo caso, que me encarcelen también, me enamore de un mayor.
-Sabes que las cosas no funcionan así.
-Pues eso es injusto.- Tomo aire.- No me hagas decir cosas que lo perjudiquen, me aleje de él como querías, le dije cosas horribles para que nos olvidáramos, le dije que lo odiaba.- Mis lágrimas empiezan a caer.- Y eso fue el tiro de gracia para que él ya no quisiera saber nada de mi ¿Y ahora lo detienen? Déjalo ya papá, por favor o ¿Acaso me quieres ver peor de lo que estoy? Porque por si no te has dado cuenta, estoy sufriendo como jamás creí que sufriría por alguien.
-Vámonos ya.- Dice tomando su chaqueta, suspiro ansiosa, mi madre camina conmigo, Alex viene también, mi hermanito está dormido.
Subimos al auto y en media hora llegamos a donde esta él, un hombre nos recibe y nos lleva a donde esta él, es un cuarto con solo una mesa y dos sillas, como en las series esas de criminales, sus ojos me dicen lo preocupado y dolido que esta, contengo mis lágrimas.
-Este es el señor que está siendo acusado.- Dice un hombre de traje.- ¿Lo reconoce?.- Me pregunta, mi corazón se acelera y mi voluntad baja, lo veo por un cristal, ¿Qué digo?
-Para empezar, ¿Quién lo acusa?.- Pregunta mi padre.
-Una señorita llego, no quiso decir nombre pero dejo datos y una foto.- Detengo el aire en mis pulmones.
-¿Podemos verla?
-Claro señor.- El de traje saca de un sobre una foto, se la da a papá y junto con mamá y Alex la ven, me la muestran y me tranquilizo un poco de ver que no nos besamos ni nada, solo nos vemos a los ojos un poco cerca, fue el día en que fui a dejarle la llave.
-Esta foto no prueba nada.- Habla mamá.
-Tiene razón, no prueba mucho pero ayuda en cualquier caso, señorita ¿Reconoce a este hombre?.- Me pregunta viéndolo y yo asiento lentamente, no puedo decir ‘no lo he visto en mi vida’ cuando hay una foto que dice lo contrario.
-¿Mantienen una relación?
-No es así.- Digo firme y viéndolo a los ojos, ¿Sabrán que es doctor? Y… ¿Mi profesor?
-Entonces explícanos esta foto.
-Nos conocemos… Y esa foto es como cualquier otra, nos encontramos por casualidad….- Hablo manteniéndome firme.
-¿Y porque están tan cerca?
-¿Cuándo usted saluda a alguien lo hace a un metro de distancia?
-Comprendo tu punto, se saludaban… Pero entonces ¿Por qué acusarlo?
-Tal vez alguna ex novia frustrada porque él ya no le hace caso.- Es verdad, pudo ser Midori la causante de esto.
-Podría ser… La novia del señor está aquí, vino con él.- Mi estómago se encoje.
-¿Novia?.- Pregunta mamá.
-Así es, acompáñenme.
Caminamos por un pasillo y entramos a una sala, Hana está sentada en un sillón con el rostro visiblemente preocupado, cuando entramos ella se me queda viendo sorprendida, atónita, petrificada.
-Ella es la novia del señor.- Dice el de traje, ella se levanta.- Señorita Hana, ella es la joven con la que acusan a su pareja.- Ella sigue viéndome sorprendida.
-Lamento este mal entendido señorita.- Hablo antes de que ella diga algo que pueda perjudicarnos.
-M… ¿Mal entendido?.- Pregunta.
-La joven dice que no mantiene relación con el señor.
-¿Cómo podría? Tiene novia, yo tengo orgullo.- Digo casual.
-Así es… El no podría engañarme ni salir con una menor, él es muy reservado y estricto en cuanto a moral.
Ella y yo nos vemos, su mirada me dice muchas cosas, sé que quiere preguntarme todo lo que está pensando pero sabe que no podremos… Hasta el lunes. El ruido de una puerta abriéndose nos desconecta de las miradas y volteamos, él está aquí, sorprendido, mortificado, preocupado de verme o vernos aquí. Ve a papá y sus ojos muestran un poco más de preocupación, mi padre no ha hablado para acusarlo, es extraño.
-Señor Takarai, aclaremos esto de una vez que tengo muchas cosas que hacer.- Dice el de traje un poco frustrado.- La joven me dice que no mantiene relación alguna con usted, ¿Es verdad?
-Así es.- Contesta.
-También me dice que el día en que se vieron usted intento besarla.- Me sorprendo e intento reprochar pero el trajeado me calla con una severa mirada, Hyde se queda sorprendido y me ve mortificado.- ¿Es verdad?.- Nos vemos a los ojos y como antes le digo que no, espero que nuestra comunicación no se  haya perdido.
-No es así.- Responde viendo mis ojos.
-¿Entonces dice que la señorita miente?
-Digo que la señorita no pudo haber dicho eso porque no sucedió tal cosa.
-¿Entonces qué sucedió?.- A pesar de la situación en la que estamos me gusta saber que nuestras miradas se entienden a la perfección, como antes, me gusta saber que el confía en mí y yo en él, me gusta saber que solo nosotros entendemos nuestra conexión.
-Nos encontramos de casualidad.- Responde y le confirmo con la mirada.- Fue un simple hola.
-¿Seguro?
-Totalmente.
-Ella me dijo otra cosa.- Sigue echando tierra el estúpido de traje.
-Pues no sé qué le pudo haber dicho, tal vez que ¿Le invite un helado?, fue todo.- Responde él tranquilo y me transmite esa tranquilidad.
-¿Le invito un helado señorita?
-Si.- Sonrío.- De chocolate-coco.- Respondemos los dos al mismo tiempo y me sorprendo, es nuestro helado preferido, esos dos sabores son perfectos en su boca.
El trajeado nos ve serio, analizando las cosas, creo que lo hemos hecho bien, dijimos prácticamente lo mismo y la foto no dice mucho, Hana solo nos observa, un poco lastimada, Hyde me ve con adoración pero intenta que no se note mucho ante el oficial.
-Disculpe pero yo creo que ya está todo dicho. Mi hija afirma que no mantiene relación sentimental con el señor, él también lo afirma, sus palabras concuerdan, ¿Qué más esperamos?.- Mi papá habla y me sorprendo al escucharlo, ha decidido no acusarlo y sonrío agradeciéndole.
-¿Usted nunca supo que su hija estuviera en una relación?
-Mi hija es pequeña para tener novio.- Dice papá firme.- Y ella nos cuenta todo así que estoy seguro, aquí no hay nadie culpable.
-Bien, en todo caso, disculpen las molestias.- Sonríe.- Aunque… Saben que si están mintiendo pueden meterse en problemas serios, ¿Verdad?.- Asentimos.- Es todo, el señor puede irse sin problemas a casa.
Sale de la sala y nos quedamos en silencio, él me a los ojos y me agradece, Hana lo abraza fuerte y una cuchillada se posa en mi interior, él le corresponde al abrazo firmemente, me doy vuelta y camino a la salida, mamá va conmigo tomándome del brazo. Cuando estamos en el auto y estamos por subir el corre a nosotros.
-Gracias por no delatarme señor.- Le dice a papá con cara de agradecimiento.- Yo…
-Lo hice por mi hija, ya le hemos hecho mucho daño, ¿No lo cree?.- Comenta papá viendo a Hana, Hyde asiente en silencio.
-Gracias de todas maneras y disculpen las molestias que tuvieron que pasar para venir a un lugar como este.
-Me conformo con haberlo visto unos minutos en manos de la policía.- Dice papá serio.- Lamentablemente justo en esta situación me di cuenta de lo mucho que mi hija lo ama y de la conexión tan personal que tienen.- Hyde parece confuso.
-Siento decirlo así pero su hija ya no me ama.- Traga un poco de saliva y papá me ve.- Gracias nuevamente, a todos, con permiso.- Dice él haciendo una pequeña sonrisa y por un segundo me ve a los ojos.
-Hijo de p…
-¡Alex!.- Le grita mamá ante su ofensa.
-¡Dice que mi hermana ya no lo ama! ¿Acaso está ciego? Ella está sufriendo por su maldita culpa.
-Y nosotros ayudamos en su sufrimiento Alex.- Dice papá.
Hyde continúa su camino y toma de la mano a Hana, un dolor inmenso se concentra en mi pecho y mis lágrimas salen como cascadas, ¿Por qué hasta este punto papá tuvo que darse cuenta de mi sufrimiento? ¿Por qué apenas tuvo que darse cuenta de mi amor por él? Ahora estoy aquí, afuera de la estación de policía viendo como el amor de mi vida se va de la mano con otra mujer, maldita sea, jalo mi cabello en frustración, una chica de 17 años sufriendo horrores por amor, esto es una locura, ¿Por qué conocí el amor tan pronto? Continúan mis lágrimas saliendo y no puedo evitar gritar un poco, Alex me abraza y pone mi cabeza en su pecho.
-Tranquila hermanita, tranquila….- Me consuela en un susurro.
-Hija me duele verte así, tú lo amas ¿Por qué él dice que no es así?.- Me alejo de Alex y veo a papá a los ojos.
-Porque el día en que tomaron la foto, le dije que lo odiaba y que me arrepentía de haberme enamorado de él.- Digo en tono seco y cruel.- Él ya no quiere saber nada de mí, se alejó por completo, esta es la última vez que lo vi, ya no lo veré más.
-¿Qué dices hija?.- Pregunta mamá.
-Qué más da ya… Él ya no trabaja en… El instituto.- Mis padres abren los ojos completamente.- Él fue mi profesor, aunque luchamos por no enamorarnos no pudimos, el arriesgo todo por estar conmigo, su trabajo, su ética, ¡Todo! ¿Y yo que hice? Solo hacerle caso a mi padre para alejarme de él, no arriesgue nada, solo hui.- Mi respiración se entrecorta.- Esta semana que paso el ya no fue a trabajar, renuncio, Hana su novia también es mi profesora. Ahora ya no lo veré, ¡Nunca!.- Empiezo a llorar sin parar.- Se alejó completamente de mí, ya puedes estar absolutamente tranquilo papá, ni a los ojos lo podré ver.
Subo al auto rota en impotencia y llanto, ellos se suben también y tomamos camino a casa, en silencio. Cuando llegamos a casa estando por irme a mi habitación papá me habla.
-¿Por qué no dijiste que era tu profesor?.- Hago media sonrisa.
-Perdería su trabajo y no podía dejar que lo hiciera, no podría dejar que le hicieras daño, más del que yo le había hecho al decirle cosas que nos hirieron, sé que no entiendes que lo amo pero así es papá, lo amo y ahora, ahora lo perdí para siempre, siendo lo mejor o no, no importa ya.
Camino a mi habitación y me encierro, me aviento a la cama e intento dormir pero me lo impide mamá, entra en silencio y me abraza.
-Tu profesor… Cielo, fue muy peligroso que estuvieran juntos.
-Aun así él se arriesgó, hecho su ética por la ventana por mí, dejo en juego su cedula medica por mí, ¿No entienden? Él me ama o… Me amo.- Se me rompe la voz.
-¿Sabías que esa mujer es su novia?
-Sí, lo supe desde el principio, esa profesora siempre había estado tras él… Ella lo quiere mucho y él… Él seguro que ya la quiere.
-Pero no la ama.
-Que importa, ya no está conmigo, lo perdí mamá.
Quedamos en silencio y ella me acaricia el cabello provocándome relajación y un sueño profundo.
Siendo lunes estamos todos en el salón en clase, la profesora Hana nos explica no sé qué cosa, creo que la psicología del paciente que está en crisis por el dolor. Estos días no he estado poniendo atención a mucho, mi amigo afortunadamente me ayuda explicándome las cosas que deje pasar. Veo mi cuaderno sin apuntes y tomo una pluma, cuando estoy dispuesta a escribir escucho una voz conocida, esa voz…
-Buenos días jóvenes.- Dice el profesor entrando al salón, todos empiezan a saludarlo y a hacer preguntas.- Siento presentarme hasta ahora pero tenía cosas que hacer. Como supongo les ha dicho la profesora Hana, ya no seré más su tutor, también sé que ya tienen uno nuevo así que sean obedientes y mantengan sus notas.- Sí, es un tutor calvo que a penas y nos hace caso.- Me dio mucho gusto trabajar con ustedes, han sido unos de los mejores alumnos que he tenido, les agradezco su comportamiento mientras trabajamos juntos.- Hace una pequeña sonrisa.
-Profesor ¿Por qué se va?.- Pregunta una compañera  y el suspira.
-Ya es tiempo de cambiar de ambiente.- No me mira, no me mira y eso duele.- Ahora sigan con su clase y sigan con su mismo comportamiento, me gustara mucho verlos por los pasillos de los hospitales haciendo su residencia.
Todos le dan las gracias y le brindan un aplauso, mis lágrimas nuevamente quieren salir pero las evito, unos se permiten ir al profesor y despedirlo con un abrazo, yo me quedo en mi lugar tomando fuerte la mano de David, un poco después veo como todos se regresan a su lugar, Hana desde que iniciamos clases me ve diferente, no sé como pero su mirada me pone nerviosa. En este momento me ve y yo evito sus ojos, veo que el profesor se despide completamente y sale del salón, vuelvo a respirar pero en un impulso me levanto de mi lugar y salgo del salón sin decir nada, camino en su busca pero no lo veo, o camino muy rápido o desapareció por arte de magia, voy a su oficina y tomando valor, sin tocar entro y lo veo ahí, guardando sus libros en cajas, cierro la puerta y me recargo en ella, suspiro y él se percata de mi presencia, sus ojos me martirizan, me estremecen y sé que es el único lugar que amo en este mundo, el único lugar en donde me siento segura y tranquila.
-¿Podemos hablar?.- Le pregunto en voz baja.
-Señorita, tiene que regresar a clase.- Me contesta cortante.



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