lunes, 23 de marzo de 2015

Metropolis


-Capitulo 34-

Como si fuese un maldito criminal me trajeron a la estación de policía y me dejaron en un cuarto en donde tengo que esperar a no sé qué cosa, solo hay una mesa y dos sillas, un oficial me dijo que más tarde me interrogarían, por favor, como si hubiese robado un bando y todos sus millones los hubiera escondido por debajo de la tierra, al menos me quitaron las esposas, esas porquerías lastiman.
Hana está aquí, estaba muy preocupada y por ahora no puede verme, me dijeron que la menor con la que salgo vendrá a hablar, eso me pone nervioso, no quiero verla y menos en esta situación y bueno, Hana sabrá que ella es la mujer que amo.
-Eeey tú, ha llegado tu novia.- Me dice un hombre de muy mala cara.
-¿Hana? Ya estaba aquí.- Contesto confundido y él se sorprende.
-¿En verdad no sales con la menor?.- Pregunta incrédulo.
-Mi novia es la señorita con la que me encontraron en mi departamento.- Digo molesto.
-Maldito afortunado entonces.- Dice haciéndome señas de que salga, seque Hana es una mujer hermosa, ¿Por qué no me enamore de ella? Todo sería más fácil.
Caminamos por un pasillo y habiendo muchos oficiales me pongo tenso, entramos a una sala y entonces lo primero que veo es a dos mujeres viéndose fijamente a los ojos, Ámbar y Hana están frente a frente, se percatan de mi presencia y me voltean a ver, las dos preocupadas pero una me hace muchas preguntas, Hana me interrogara más tarde, veo a la familia de Ámbar y me preocupo un poco de su padre, él ha de estar disfrutando este acontecimiento aunque sus ojos no son acusatorios.
-Señor Takarai, aclaremos esto de una vez que tengo muchas cosas que hacer.
Dice un mandamás de aquí y sus ojos acusatorios me observan fijamente. Empieza a hablar y lo primero que suelta es veneno, algo que ella no dijo, una trampa pero afortunadamente noto la reacción de ella, es mentira, sus ojos me lo dicen, ella no pudo haber dicho que quería besarla a la fuerza, a menos que su padre la hubiera obligado pero eso sería muy cruel. Veo fijamente los ojos de Ámbar y me concentro en esa comunicación que tanto amo.
Empiezo a contestar firme, ella me confirma con la mirada, esta conexión es única y es una sensación de libertar y tranquilidad, aún tenemos este momento especial de miradas, me hace sentir feliz. También siento la mirada de Hana en mi pero en este momento la ignoro, estoy atrapado en la mirada de ella, en esos ojos que tanto amo.
-Disculpe pero yo creo que ya está todo dicho.
Habla el papá de Ámbar y la veo sorprenderse porque él no me acuse, yo suspiro aliviado, es mucha suerte que nadie haya investigado a que me dedico si no estaría en más problemas, mi carrera en juego.
-Es todo, el señor puede irse sin problemas a casa.
Dice el oficial y sale de la sala, Ámbar se va de con su familia, Hana me abraza y correspondo su abrazo, salimos también y voy a firmar unos papeles en donde queda acta de que esto fue un mal entendido. Cuando salimos sigo veo al señor y sin pensarlo voy hacia ellos a agradecer. Hana me espera a un metro de distancia, ha estado callada, tenemos algo de qué hablar seguramente.
-Lo hice por mi hija, ya le hemos hecho mucho daño, ¿No lo cree?.- Me contesta y ve a Hana, sí, también le he hecho daño con mi relación con ella, asiento en silencio.
Cruzamos unas palabras y el señor acepta que su hija me ama, hago media sonrisa, eso era antes ¿No es así? Antes que ella me dijera que me odia… Trato de tranquilizarme y contestar cortes y me despido, camino hacia Hana y escucho como el hermano de Ámbar grita un insulto a medias, me despido de lejos y la veo empezar a llorar, me duele en el alma verla así, me destroza pero esto es lo que nos tocó, disfrutar por un momento nuestro amor y después alejarnos.
Ella por su edad piensa que no podemos estar juntos, que no quiere saltarse una etapa, o al menos eso me dijo cuando termino todo conmigo. Por una parte me pongo a pensar y tal vez tenga razón, tal vez tenga razón en que no debo de salir con una pequeña, no con una alumna, no debo de seguir rompiendo mi ética, algo que era invaluable para mí hasta que llego ella. Tal vez esto fue algo del momento y se pasara en cuanto deje de verla, tal vez siempre ha sido Hana la mujer para mí, me entiende muy bien, me quiere, es profesionista como yo, es mi mejor amiga. Tal vez siempre ha sido ella.
Tomo de la mano a Hana y caminamos a su auto, conteniendo mis ganas de voltear atrás y ver a Ámbar entramos en el auto y ella maneja a mi departamento. Cuando llegamos voy a la cocina y me sirvo una copa de wiski, Hana me observa detenidamente, suspiro y la veo a los ojos.
-Ámbar es la alumna que fue mi novia.- Comento casual.
-¿Con una menor? Hideto… Cuando me dijiste que habías salido con una alumna pensé que era de quinto grado por lo menos.
-Te dije antes, fue inevitable, créeme que evite enamorarme de ella, ¡Lo intente! Pero no pude, los sentimientos me arrastraron y jugaron conmigo como una bola de plastilina, no pude hacer nada.
-Una menor….- Analiza las palabras.- Y una de tus alumnas tutoradas… ¡Tu jefa de grupo! Todo estaba organizado ¿No? El que ella fuera la jefa del salón.- Asiento lentamente.- No puedo creerlo, y yo diciéndote que era una alumna tranquila e inocente y…
-No permito que empieces a hablar así de ella Hana.- Digo serio.- Ella no tiene la culpa de nada, yo desde el primer día de clases me fije en ella, desde ese día me encapriche, la elegí como jefa de grupo pensando en mí, ella no sabía nada.
-Pero no creo que fuera a tu oficina con plan inocente, los encontré muchas veces solos en tu oficina, una en tu consultorio, solos en el salón, la mandabas a muchas cosas que un jefe de grupo no debe de hacer, ¡Hasta ahora me doy cuenta!.- Camina de un lado a otro.- Y el día en que te bese, ella lucia herida pero no supe interpretarlo, ¡Por eso me reclamaste el beso!
-Sí, si… Todo lo que mencionas así fue, el día del beso ella me había aceptado de nuevo pero termino todo mal con tu acción, me termino de destrozar, ¿Ahora entiendes? Ya no puedo seguir en el instituto viéndola a diario, teniéndola cerca no poder siquiera hablarle, no puedo seguir torturándome Hana.
-Por dios Hideto, ¡Es solo una niña! ¿Enamorado de ella? ¿Hablas enserio? ¡Como puede ser que ella te haya lastimado tanto!
-Nunca hay edad en el amor, me enamore y punto, no pude evitarlo, no puedo evitar estar herido por ella, por una pequeña. No puedo, me duele hasta el alma estar separado de ella, me duele haberla dejado esta noche mientras te tomaba de la mano, me duele todo lo que está pasando, me duele haberla escuchado decir que me odia, ¡Todo es una mierda!.- Exploto y ella se queda callada viéndome herida.
-La sigues amando.
-Jamás te he mentido, sabes bien mis sentimientos.
-Hicimos el amor, hace unas horas, ¿Por qué?
-Estoy intentando olvidarla y estar contigo como debe de ser Hana, no me presiones más.
-Intentas olvidarla.- Hace media sonrisa.- Yo te dije que te ayudaría.
-Sígueme ayudando.- Contesto cansado.
Ella viene a mí y me abraza fuertemente, yo la abrazo y me concentro en su calidez, respiro su aroma y trato de tranquilizarme, trato de no pensar en Ámbar, quiero olvidarla y que ella se olvide de mí… Completamente, para que ninguno sufra más.
Hana me dice que ya es hora de que me despida de mis alumnos y dándole la razón me encuentro frente a ellos hablando, una despedida rápida y sencilla, tomo de todo mi autocontrol para no desviar mi mirada a Ámbar, no quiero verla, no quiero recordar aquellos días de conexión traviesa que compartíamos durante clases.
-Ya es tiempo de cambiar de ambiente… Ahora sigan con su clase y sigan con su mismo comportamiento, me gustara mucho verlos por los pasillos de los hospitales haciendo su residencia.
Los alumnos vienen a mí y se despiden con un abrazo, esto no lo hubiera aceptado tan bien si estuviera en otra situación pero es una despedida, abrazo a mis ex alumnos y pasando unos minutos agradezco que ella no se levantara a despedirse, salgo del salón y me voy a mi oficina casi corriendo.
Traje unas cajas para guardar mis libros, extrañare esta oficina, mi habitación de aquí ya está desocupada, también mi consultorio, solo falta aquí. Mientras guardo con cuidado unos libros escucho un ruido y siento una mirada en mí, pensando que es Hana no subo la mirada pero como no habla concentro mi atención hacia aquella presencia, me tenso de inmediato cuando la veo recargada en la puerta regalándome esa mirada de adoración y amor que tanto me hace delirar.
-¿Podemos hablar?.- Escucho su voz tímida.
-Señorita, tiene que regresar a clase.- Contesto con todo el dolor de mi corazón y me concentro en mis libros de nuevo.
-Solo quiero saber… ¿Por qué te vas?.- Pregunta con un poco de dolor.
-Es tiempo de cambiar de lugar, un mismo lugar por varios años me aburre.- Digo sin verla, su mirada me dice que aquel odio se fue y no puede ser así, tiene que odiarme para que todo sea más fácil y no tengamos más problemas.
-Dime la verdad, por favor.- Pide con nostalgia y suspiro.
-Bien… Ya no puedo estar aquí, no soporto verte Ámbar, no soporto tenerte cerca, ya no….- Contesto viéndola fijamente a los ojos y sé que la he herido, más de lo que me pueda perdonar.
-Por favor, no sigas diciendo cosas como esas.- Dice apenas en un susurro y la veo tan vulnerable que estoy por ir y abrazarla pero, no, no quiero que nos lastimemos más.
-Vaya a su clase señorita, no puede estar en mi oficina.- Continuo con mis libros.
-Me estas lastimando Hyde.
Se le entrecorta la voz y dejo mis libros, resoplo y camino rápido a ella y en un fuerte empujón la recargo en la pared y la aprieto con mi cuerpo, siento como su cuerpo tiembla, como su vulnerabilidad me embarga, sus ojos me dicen todo y nada, su mirada me ama en este momento, sus labios me piden que la bese, su cuerpo me pide que lo tome como antes, aprieto la mandíbula y tomo una bocanada de aire.
-Los dos nos lastimamos Ámbar, con palabras, con acciones, nos lastimamos sin querer, tú me dijiste un día que no podíamos estar juntos y ahora lo comprendo ¿Por qué no lo dejas ir? ¿Qué ganas con venir a buscarme? ¿Lastimarnos más? Créeme que esto es peor que un ‘te odio’.
Rosando sus labios con los míos, sintiendo su respiración en mi piel, sus latidos, su nerviosismo, esto es una droga para mí, una droga ante la cual soy el más vulnerable que pueda haber. Cierro los ojos y la tomo del mentón, nos vemos fijamente a los ojos y acaricio levemente su piel.
-Le deseo mucha suerte en su carrera, señorita Dorantes.- Le digo por su apellido y me alejo siendo un maldito imbécil, ahora sí, todo ha terminado, regreso a mis libros.
-Bien… Que siga teniendo éxito en todo, doctor Takarai.- Dice en tono firme y estando por salir la puerta se abre, maldigo en silencio, Hana está aquí, Ámbar se pone inquieta.
-Saliste de clase sin pedir permiso.- Le dice Hana a Ámbar.
-Lo siento.- Contesta nerviosa.- Era algo importante.
-¿Hablar con mi novio era más importante que la clase?
-Hana por favor, no tomes esa actitud con ella, ya lo habíamos hablado.- Mi pareja me ve con ojos molestos y ve a Ámbar.
-Regresa a clases, ya llego tu tutor.
-Claro.- Susurra y toma la perilla pero se detiene.- Siempre supe que lucían bien juntos.- Trata de sonreír.
-Hideto ahora es mi novio Ámbar, déjalo ir y ya no le hagas más daño, sigue tu vida que estas muy joven aun.- Ámbar me ve a los ojos herida y yo asiento.
-Kotaru es buen chico.- Hablo sin pensar y su mirada se endurece.
-Profesora… Espero que él no la lastime como lo está haciendo en este momento conmigo, usted no cometa arrebatos de los cuales no tengan arreglo.- Dice saliendo de la oficina y Hana me ve comprensiva.
Dejo los libros y me siento en el sillón, tomo aire profundo, en este momento me estoy quemando a fuego lento, a un fuego abrasador del que no puedo salir… Ella es la única que tiene el poder de matarme y justo ahora, lo ha hecho, lo he hecho. Yo solo he caído a un hoyo sin fondo, a un hoyo negro del universo en donde estoy condenado a flotar entre la oscuridad y luces destellantes, solo.
Salgo de mi oficina una hora después, camino y observo por última vez la escuela, los alumnos me miran, todos saben ya de mi renuncia, algunas maestras no se detuvieron y me preguntaban sin parar, hasta se despedían de mí con abrazos, fuertes. Extrañare este lugar, por cosas buenas y malas, por recuerdos buenos con ella, porque aquí la conocí y aquí me enamore como un loco.
Llego a mi auto, un día antes me había despedido de mis amigos directivos, les di las gracias por todo. Ahora solo queda que mis cajas de libros lleguen a mi departamento. Salgo del instituto y manejo hacia el hospital, mi lugar de confort.
Un mes después empecé mi trabajo en un nuevo instituto, aquí me tratan como si fuera de cristal, con mucho cuidado y atención, me dan muchos privilegios, solo doy clases a tres salones y a estudiantes que están por titularse, es relajante esa parte. Lo mío aquí es dar conferencias en nombre de la institución y dejar que me presuman, la institución que tenga doctores de rango son muy reconocidas y exigidas, dejo que exploten mi presencia aquí y ellos serán felices y me pagaran, es algo sencillo pero aburrido a la vez. Tengo menos trabajo y me pagan más. No me quejo en realidad.
Mis nuevos alumnos son muy inteligentes, entienden todo a la perfección y son atentos, comprensibles, me gustan, me gusta esa tranquilidad y entendimiento.
Las maestras aquí son más educadas, al menos no me desnudan descaradamente con la mirada, son más reservadas, he hecho un poco de amistad con algunas. Las alumnas, aquí están más dedicadas a su estudio y no piensan mucho en novios pero hay una que se con seguridad esta atraída por mí, me pregunta muchas cosas y se intimida con mi presencia, se sonroja y los nervios se sienten en el ambiente, es muy tierna, es buena alumna.
Mi relación con Hana sigue. Seguimos como pareja, no nos vemos mucho por los trabajos ahora separados pero cuando nos vemos disfrutamos de nuestra compañía. Ella no ha vuelto a tocar el tema de… El tema que nos incomoda a los dos y lo agradezco. Solo menciona que la escuela va bien y otros detalles.
En el hospital sigo con mis guardias y consultas, supe que Midori habia mandado la foto a la estación de policías, me dijo “Jamás debes de rechazar a una mujer” y supe su porque de meterme en problemas. Con el privilegio que tengo la mande a otro hospital, el señor Matsumoto, el socio mayoritario no pudo objeción alguna. Midori se fue odiándome a muerte, solo espero su siguiente jugada, pero espero también que recapacite y vea que actúa como niña peleando por un juguete. Y ella sabe que con el poder que tengo como doctor puedo dañar un poco su integridad como profesional, ella vive de su carrera y me asegure de dejárselo muy en claro.
El año escolar prácticamente termina, falta una semana y es emocionante, eso significa descansar del instituto y dedicarme al hospital. Aunque termine este año seguiré teniendo de alumnos a los que actualmente tengo, eso me agrada mucho.
-Doctor, tenemos una conferencia en mes y medio, habrá un concurso de anatomía y la cede será aquí en nuestra escuela, usted será el maestro de ceremonias y uno de los jueces.- Me dice un directivo.- El concurso durara dos semanas y durante esos días estaremos dando muestras de lo que son nuestras clases y habrá exposición de necropsia, para que los visitantes vean el cuerpo humano por dentro, eso los anima y les interesa mucho.
-Suena interesante, ¿Vendrán otras escuelas?
-Sí, diez escuelas contando la nuestra, también queremos que refuerce los conocimientos de los alumnos que concursaran, son los que pasaran a segundo año.
-Por supuesto, cuenten con ello, ¿Cuándo empiezo?
-Si se puede este mismo día.
-Así será.- Afirmo y salgo de la oficina.
Un concurso de anatomía, suena interesante, hace mucho que no trato con novatos, tendré un poco de diversión, tomo aire y pronto llego al salón en donde reforzare sus conocimientos.
-Buenas tardes, soy el doctor Takarai, su director me ha comentado que tienen concurso en puerta y he venido a ayudarlos un poco, el directivo me ha confiado esto y no tenemos más que ganar.- Hablo frente a todos y de pronto siento algo extraño, las señoritas me ven atontadas, como en aquella escuela, sí, es la edad.- Y debemos ganar por partida doble, su escuela será la cede.
Empiezo por preguntarles sus nombres, nos presentamos y lo siguiente es saber el grado de conocimientos que tienen, en esta escuela son muy estrictos, si tienes menos de 87 puntos estas reprobado. Los alumnos tienen conocimientos muy buenos y eso me quita un poco de trabajo, claro, quitando las miradas de amor y atracción que me mandan mis nuevas alumnas, rayos.
-Te he extrañado mucho mi amor.- Me dice Hana, estamos en mi departamento.
-Sabes que el trabajo es difícil linda.- Contesto mientras nos abrazamos.
-Lo se.
Atrapa mis labios y los disfruta como siempre, yo la beso con atención y atraigo su cuerpo al mío, me disfruta, acaricia mi cuerpo con adoración y yo me concentro en complacerla, como se merece. Me ha aguantado mucho y ha seguido a mi lado aun sabiendo que todavía no la puedo amar, no puedo hacer mucho más que quererla con mi cuerpo.
El tiempo pasa rápido y el día del concurso llega, por alguna razón me siento nervioso y ansioso, tal vez porque estaré frente a quince alumnos de diez escuelas más sus profesores… No, no creo, he estado frente a más de 500 personas y esta sensación no me había dado. Ignorando esa ansiedad me encargo de dar instrucciones a los alumnos que me apoyan de staff, acomodando mesas, sillas, luces, todo, estamos en el auditorio, es enorme y me siento pequeño en el escenario.
-Doctor, la mesa de los jueces estará en aquella esquina.- La señala.- Los participantes estarán en las primeras filas y los que estén concursando aquí en medio.- Señala su lugar.- El estribo estará en esa otra esquina.- Señala.
-Perfecto.- Le digo a Ayami, la alumna que me quiere… Le he tomado cariño, es una excelente alumna.
Checo mi reloj y falta media hora para que empiece el concurso, las escuelas ya están llegando y toman sus asientos, los doctores que serán jueces también han llegado y están en sus lugares, son doctores de otras escuelas, todo equitativo.
Veo a los asientos de enfrente y prácticamente todo está lleno, mi nerviosismo se hace más presente por alguna razón pero lo ignoro, entran dos escuelas más y toman sus lugares, de repente siento una gran intensidad en mí, algo me distrae y observo a mi alrededor, es como si alguien me mirara fijamente.
-Doctor, tome un poco de agua antes de empezar.- Me da un vaso con agua y lo tomo.
-Gracias Ayami.- Esta joven me ve con mucha ternura pero sorprendentemente no me incomoda, tomo el agua y le devuelvo el vaso.- Tu serás mi mano derecha en el concurso, no te vayas tan lejos que puedo necesitarte.- Le sonrío y se sonroja.
-Aquí estaré para lo que necesite.- Me sonríe tímida.
Pasan los minutos y llega el tiempo de empezar el concurso, me pongo en el estrado y tomando profundo aire saludo a los presentes, doy un sermón y empiezo a nombrar las escuelas participantes y mi corazón se detiene cuando nombro la penúltima.
-… El instituto Jordania….- Tomo aire.- … Gracias a estos institutos que nos honran con su presencia….
Todos aplauden y busco entre los presentes a Jordania… Mi mirada segundos después los ubica y mi respiración se corta cuando esa sensación intensa entra en mi sistema, me encuentro con aquella mirada que he estado soñando desde hace dos meses y medio… Ella, está aquí, en el concurso.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥