jueves, 26 de marzo de 2015

Metropolis


-Capitulo 35-

Tal vez lo lastime mucho cuando le dije que lo odiaba y que me arrepentía de haber tenido algo con él… O tal vez nunca me amo, tal vez se siente resentido por haber llegado hasta la cárcel por mí… No tengo idea pero lo que me está diciendo me está lastimando y… Mucho.
-Ya no puedo estar aquí, no soporto verte Ámbar, no soporto tenerte cerca, ya no….- Dice con palabras firmes y son como dagas atravesando mi cuerpo.
-Me estas lastimando Hyde.
Digo con sinceridad. Él no es así, él no me odiaría ¿Verdad? No podría, no si me ama… Lo veo sacar fuertemente aire de sus pulmones y con una sola acción llega en segundos a mí prácticamente empujándome contra la pared y me aprisiona con su cuerpo. Suspiro asustada pero al sentir su calidez y ver sus labios tan cerca me tranquilizo, lo amo, lo deseo, lo añoro. Lo veo a los ojos y le pido, prácticamente le ruego que me abrace, que me bese, que olvide todo. Veo sus labios pero  me abstengo de besarlo, su cuerpo tan cerca del mí me hace sentir una atracción magnética, una atracción que me lleva a él sin importar que, no me importa a donde me lleve, siempre y cuando este a su lado, entre sus brazos.
Rosa sus labios con los míos, suspiro anhelando ese contacto pero él solo deja ese beso en el aire, aprieta la mandíbula y sus ojos me dicen lo mortificado que esta, tenerlo tan cerca es la peor tortura, lo tengo y no lo tengo, está a milímetros de mi pero no puedo hacer nada, lo puedo tocar pero no lo hago, lo puedo besar pero no pasa. Tengo su cuerpo junto al mío pero no se pueden amar.
-Le deseo mucha suerte en su carrera, señorita Dorantes.
Dice alejándose de mí y mis rodillas flaquean, mi respiración es anormal, este es el estúpido efecto que provoca en mí, me deja atontada. Le digo unas palabras y cuando estoy por salir justo llega ella, me ve con ojos aun acusatorios, decidió no interrogarme y lo agradezco.
-Profesora… Espero que él no la lastime como lo está haciendo en este momento conmigo, usted no cometa arrebatos de los cuales no tengan arreglo.- Digo como despedida y los ojos de él en este momento no me dicen nada, salgo derrotada y camino paso a paso al salón, malditas ganas de llorar.
Pasando los días y no lo vuelvo a ver, siento un enorme vacío en mi interior y una tristeza que podría contagiar a toda la escuela. Mis padres y hermanos me dicen que tengo que superarlo, si, como si fuera tan fácil. David está preocupado pero su compañía me hace mucho bien, mis amigas no saben que me pasa. Kotaru sigue en su intento de conquista, todo sigue marchando normal, menos mi corazón y mente, ellas están muertas en vida, se fueron con él y es molesto porque seguramente el no piensa en mí ya, la única estúpida aquí soy yo aun llorando por él.
-Mi amor, ¿Quieres que compre un helado?.- Me pregunta Kotaru.
-De chocolate y coco por favor.- Le digo ocultando mi tristeza.
Va a comprar los helados, mi tutor es un doctor un poco anciano, nos tiene muy abandonados y no nos ayuda mucho en algunas cosas, temo reprobar los exámenes finales. Estas dos semanas no he sabido nada de él, no sé si trabaja como maestro, no sé si sigue en el hospital, no sé nada de él.
-Aquí, chocolate-coco.- Llega Kotaru y tomo mi helado.
Lo disfrutamos en silencio, estamos sentados en un jardín, en el instituto, en poco pasaremos al próximo año, me ilusiona un poco pero mientras siga con el dolor en el pecho no seré del todo feliz.
-Mi amor… ¿Puedo preguntarte algo?.- Habla Kotaru y le digo que si con la cabeza.
Toma mi helado y lo pone en el pasto junto con el suyo, toma mi cabeza entre sus manos y en segundos estampa sus labios con los míos ¿Esta era su pregunta? Me niego al principio en besarlo pero después recuerdo al profesor con el pintalabios de Hana y un enojo fluye de mí. Correspondo a su beso, me sabe dulce por el helado pero no tiene la calidez que tenía su boca, no tiene esa lengua traviesa que tiene él, no tiene ese poder, esa química, esa atracción, esa perfección que tiene él. Yo sola me pierdo en estos pensamientos, yo sola me mortifico, me alejo de los labios que me tocaron y tomo una bocanada de aire.
-¿Esta era tu pregunta?.- Le digo seria.
-En realidad no, es esta… Ámbar ¿Quieres ser mi novia?
Me quedo congelada, sabía que algún día me lo pediría pero no estaba preparada aun. Sus ojos me ven brillosos y me piden a gritos que lo acepte, suspiro profundamente.
-Acepto.- Contesto pensando en Hana… Él inicio una nueva relación.
-No sabes lo feliz que me haces mi amor.- Me besa nuevamente y acepto su beso.
Gracias a un concurso de anatomía que tendremos en ya poco tiempo me he mantenido ocupada, el concurso nos lo presentaron hace dos meses, a los que estuvieran interesados en participar presentarían un examen de conocimientos básicos y avanzados para poder ser parte del grupo que representaría a la escuela. Mi amigo David enseguida se interesó al igual que yo, estudiamos una semana e hicimos el examen. Lo pasamos sin problemas y empezamos a tener clases extras para prepararnos. Un doctor el siguiente mejor del doctor Takarai nos ha estado preparando, es buen profesor y dice que tenemos mucho potencial, el concurso es en medio mes, cuando estemos en segundo año.
Mi amigo David y yo hemos estado estudiando mucho, somos los mejores del grupo de 15 estudiantes, es el grupo que participara, unos pasaran a hacer exámenes orales, otros escritos, otros por rapidez, otros por sistemas, todo es muy interesante y he obtenido más conocimientos, conocimientos que apenas veremos en segundo año. El concurso será en el instituto Camboya, según he oído ese es uno de los mejores institutos, es privado y exigen mucho más, pero nosotros también tenemos prestigio así que no tenemos mucho problema.
Mi relación con Kotaru va… Bien, aun no me acostumbro mucho a tener novio… Alguien que no sea él… Mi mente sigue recordando aquel cuerpo, aquellos labios, aquellos besos, aquellos brazos… Lo sé, soy una tonta que aún lo recuerda pero es inevitable, Kotaru es muy atento y cariñoso conmigo pero obviamente falta algo, falta esa emoción, ese sentimiento, esa adrenalina que sentía tiempo atrás. No sé si vuelva  sentir aquellas cosas, las añoro en verdad, esas sensaciones me hacían sentir realmente viva.
 -Mi amor, ¿Alguna otra duda?.- Estoy con Kotaru, en mi habitación, también me ayuda a estudiar, el concurso hace dos años.
-Creo que ya tengo esto claro.- Digo sonriente.
-Nadie podrá contigo nena.- Toca mi nariz juguetonamente.
-Así será.- Respondo divertida.
Kotaru me ve a los ojos, si no mal entiendo… Ese brillo que tiene… Es de deseo, deseo sexual. Me pongo nerviosa, no estoy lista para acostarme con alguien, no en mucho tiempo.
El estúpido hombre al que amo dejo gravado su nombre en mi cuerpo, dejo impregnado su olor, me dejo marcada de por vida. Aún recuerdo aquellas entregas que teníamos, aún recuerdo la última vez que hicimos el amor, en su oficina, fue perfecto, recuerdo como me penetraba mientras nos veíamos a los ojos, recuerdo la sensación de tenerlo dentro de mí, recuerdo como me besaba, como se adueñaba de mí, como me entregaba sus sentimientos y yo los míos, recuerdo sus palabras de amor, su sudor mezclarse con el mío, su vaivén de caderas, su choque con mi cadera, nuestra danza frenética y gemidos al unísono, recuero a detalle todo, como recorría mi cuerpo con adoración y amor, es imposible sacarlo de mi mente, aun recordándolo me estremezco y lo deseo, deseo que pase de nuevo y dure para siempre, una entrega de amor y pasión, quiero hacer el amor con él, con el hombre al que amo, con el hombre que me conoció por primera vez en ese aspecto, al hombre que dulcemente me desvirgo, al hombre que me hizo mujer, al hombre que se llevó mi inocencia, al hombre que se llevó mi amor, mis besos y abrazos, al hombre que se adueñó de mí, al hombre del que a pesar de todo sigo profundamente enamorada.
El chico que está conmigo toma mis labios entre los suyos, nos besamos, sus besos son un poco acelerados, son diferentes, fríos para mi gusto, necesito sentir aquella calidez, me rodea con sus fuertes brazos y me siento pequeña entre su cuerpo, tampoco siento calidez, nos acostamos en la cama y él estando arriba de mi me provoca una sensación de asfixia, no siento su peso cubrirme como una manta caliente y llena de pasión, su cuerpo es solo eso, un cuerpo con deseo. Pasa una mano por mi pierna, sus manos son inexpertas, no acarician con entrega y adoración, les falta maestría. Empieza un movimiento de caderas, un movimiento que no me gusta, que no me hacen añorar nada, un movimiento novato. Yo necesito esa maestría, ese magnetismo, ese profesionalismo y esa experiencia que él tenía conmigo, esa dedicación, ese amor… En pocas palabras, lo necesito a él, conmigo, quiero sentirlo dentro de mí, amándome como antes, entregándose a mí. Adueñándose de mí. Quiero que este conmigo, lo añoro de una manera egoísta, no quiero que este con Hana, no quiero que la toque, no quiero que vea a nadie más que a mí, no quiero que piense en nadie más que en mí, quiero que me añore tanto como yo lo añoro.
Kotaru mete más a fondo una de sus manos por mi blusa, no quiero que me toque, es un tacto frio, sin contenido, detengo su mano. No quiero entregarle a nadie lo que solo él ha tenido, no quiero que borren los recuerdos que tengo con él, no quiero que borren de mi cuerpo su nombre.
-Lo siento Kotaru, no puedo.- Le digo levantándome de la cama.
-Tranquila, se esperar.- Me dice aturdido.
-Seré sincera contigo… No quiero tener relaciones en muchos años.- Contesto convencida.
-¿Sexo hasta el matrimonio?.- Pregunta.
-Algo así.- Me excuso.
-Tendremos que casarnos entonces, cuando seamos profesionales.- Dice casualmente y me abraza, maldigo en silencio.
Después de semanas de preparación estamos en Camboya, el concurso está por iniciar, estamos en nuestros asientos y esperamos a que dé inicio, justamente este día me siento súper nerviosa, mis manos están frías y mi corazón late rápido, la emoción de este evento me tiene así. 
Cuando poso mi vista en el escenario veo a un hombre con bata en medio viendo unas hojas, un doctor, debe ser el que lleve el concurso. Su figura se me hace conocida, lo veo de repente mirar a su alrededor nervioso, ese perfil… Mi corazón late más… Llega una alumna y le da un vaso de agua, él la toma toda y se lo devuelve, ella tímida habla con él, es obvio que le gusta el doctor. Él ve su reloj y entonces camina al estrado. Dejo de respirar.
Reviso el folleto que nos dieron al entrar al auditorio, aquí tienen el itinerario del concurso… Leo en una parte “Maestro de ceremonia y juez, Dr. Hideto Takarai.” Me tapo la boca con una mano y vuelvo a subir la vista, tengo ganas de gritar, de llorar, de ir corriendo y abrazarlo y a la vez no hacer nada más que verlo. Mira su reloj una vez más y empieza a hablar por el micrófono, mi amigo que presta atención ahora me ve y toma mi mano, la aprieta y lo veo a los ojos.
-¿Estas bien?.- Me pregunta, tomo un suspiro.
-David….- Solo puedo decir y vuelvo la mirada a él.
Dice algunas palabras de aliento para los que concursamos y nos da ánimos y consejos para seguir con nuestra carrera. Él sigue impartiendo clases y es aquí, en esta institución, mi corazón se siente feliz a pesar de todo, necesitaba verlo y saber que está bien. Empieza a nombrar las escuelas participantes y llega a “Instituto Jordania”, a ojos de los demás él continua normal pero yo sé que se ha sorprendido, nos da las gracias y su mirad enseguida busca entre los presentes a alguien… Hasta que se posa en mí. Mi interior se contrae y aprieto la mano de mi amigo.
El doctor camina a la mesa de jueces un poco aturdido y presenta a los doctores que nos calificaran, presenta a los directivos de la escuela y nombra las reglas del concurso, ahora esto más fría que cuando llegue.
-Ahora les pido a los líderes de cada grupo que vengan y tomen un papelito, será su número de participación.- Me hago pequeña en mi asiento y cierro los ojos…
-Vamos Ámbar, ve por nuestro turno.
Me dice mi profesor. Sí, soy la líder del grupo, veo a David y me da ánimos con un apretón de manos. Tomo aire profundo y camino al escenario. Conforme me acerco veo al doctor más y más tenso. Aunque se fue de mi escuela tal vez era un poco obvio que nos encontraríamos alguna vez, estando en la misma rama. Me formo para pasar a la bombonera de cristal y tomar un papelito, la alumna que le dio el agua la tiene en las manos y él está a su lado anotando algo en una lista. Siento el corazón en la boca, tomo aire profundo cuando llego a tomar mi turno. Meto la mano y tomo un pedazo de papel, veo a la chica quien me sonríe y sin querer lo veo a él, sus ojos ya posados en mi hacen que mis piernas flaqueen, mis ojos me traicionan y veo sus labios…
-¿Qué numero le toco señorita?.- Pregunta él, dios, vuelvo a escuchar su voz.
-El… Número ocho doctor.- Respondo con voz temblorosa, él anota en la lista y me muerdo el labio inferior.
-Institución Jordania… ¿Su nombre?.- Dice sin verme y aun apuntando en la lista, tiemblo un poco.
-Ámbar Dorantes.- Asiente con la cabeza y deja de escribir, prácticamente estoy segura de que ya había apuntado mi nombre.
-Es todo, pase a su lugar.- Dice en tono serio y rasposo, esa voz que tanto extraño, trago saliva y asiento, vuelvo a mi lugar y me dejo caer en el asiento, un poco más y podía caer del nerviosismo.
-¿Todo bien?
-Si David, pero esto será más difícil de lo que creía.
-¿Qué número nos tocó?
-El ocho profesor.- Contesto y él sonríe satisfecho del turno.
El maestro de ceremonias prosigue con las indicaciones, explica el primer encuentro, escuela 2 contra la 6, tema anatomía del cardiaco. Prosigue hablando y de mala suerte o no sé, nos toca competir contra su escuela, la numero 4, tema de tejidos, uno fácil.
Empiezan a pasar las escuelas, su alumna de siempre esta como edecán, pasando micrófono a los participantes para que contesten y dando puntos, viendo quien contesta primero… Ve mucho al doctor maestro de ceremonias y el hace media sonrisa, esto me molesta. Puedo decir que ya la odio. Aunque sé que no debo de ponerme celosa pero vamos, ese hombre fue mío, aun lo amo ¿Cómo no ponerme así?
Pasa hora y media y es nuestro turno, pasamos al escenario y como por cosa del destino me toca sentarme frente a él, a una mesa de distancia, tomo aire para tranquilizarme y empiezan las preguntas, una ronda de 10 preguntas, cada escuela tiene su turno y si no contestan en un lapso de 20 segundos se pasa la pregunta a la otra escuela, robo de puntos.
-Tejido que une a los huesos.- Empezamos con algo muy fácil y es para nosotros.
-Articulaciones.
Respondo y él asiente viéndome fijamente a los ojos, esa mirada me dice ‘Tienes que ser perfecta en el concurso’ sonrío a mis adentros, confío en mis conocimientos, sé que se sorprenderá, he puesto todo de mi para esto. Continúan las preguntas y llegando a la número 10 quedamos empatados, esta ronda se queda así, la segunda tiene que haber un solo vencedor. Puedo apostar lo que sea a que él fue quien entreno al equipo de su escuela, siendo así, son unos de los más fuertes.
Llega la hora del descanso, una hora para ir a comer. Salimos del auditorio y caminamos a una explanada en donde hay varios puestos de comida, buscamos algo rápido de comer y nos sentamos todos en una mesa, mientras comemos repasamos algunas cosas. Esto es durante media hora hasta que mis ojos son interrumpidos por él, camina tranquilo a una mesa para comer, me dan unas ganas irrefrenables de ir hacia él pero enseguida veo a esa alumna que parece perro faldero, tras él. Se sientan y comparten alimentos.
-No sabía que el profesor Takarai trabajara aquí, es una suerte ¿No? Comenta uno de mis compañeras.
-¿Qué dicen si lo vamos a saludar? Fue nuestro profesor.- Unas asienten emocionadas, David me ve leyendo mis pensamientos, obvio quiero ir pero me niego.
-Vayamos todos.
Dice el profesor y me tenso, se levanta y a la par lo hacen todos mis compañeros, David y yo nos vemos, aprieto la mandíbula y tomando aire me levanto, caminamos a su mesa y él cuando nos ve hace media sonrisa.
-Doctor Takarai, que gusto verlo de nuevo.- Comenta nuestro profesor, se dan la mano y él sonríe.
-Lo mismo digo doctor, sus alumnos por lo que vi, vienen muy preparados.
-Hemos trabajado duro, supongo que a su escuela usted los preparó.
-Si así es, yo trabaje con ellos.
-Entonces debemos de ser cuidadosos con ustedes.- Mi profesor se ríe y por consiguiente él que trabaja aquí también.
-Es agradable verlos, les presento a mi alumna Ayami, es la mejor de mis clases.- Le sonríe él a ella y ella se intimida, aprieto la mandíbula.
-Un gusto señorita, tiene la dicha de trabajar con uno de los mejores doctores.
-Gracias doctor, es lo mismo que siempre he dicho.- Contesta ella sonrojada.
-¿Quiénes serán sus alumnos que participaran en todas las rondas?.- Me pongo nerviosa.
-Mis mejores chicos, David y Ámbar.- Le contesta mi profesor, él nos ve fijamente tomados de la mano.
-Ellos son los que tendrán más trabajo, hay exposiciones de cuerpos reales en los laboratorios, deben estar presentes, al igual que en los mini cursos que se darán.
-Estarán sin falta doctor Takarai.
Cruzan unas palabras más y se despiden, yo me voy un poco feliz al encontrarme con una mirada cálida de parte de él.
Se retoma el concurso y continúa la segunda ronda, esta vez son preguntas de más grado de dificultad. Desde mi lugar no dejo de verlo, no quiero desperdiciar ni un segundo de mi tiempo, he pasado muchas semanas sin tenerlo frente a mis ojos. Lo observo, lo observo hasta que voltea y me ve mirándolo, aguanto su mirada, me hace sentir emociones fluir, me gusta la sensación, me gusta recordarla.
Terminan las rondas y su escuela queda en primer lugar de la lista, nosotros somos los segundos, nuestro siguiente encuentro es pasado mañana, es examen escrito. Él como el maestro de ceremonias nos despide y nos da las gracias, nos dice el itinerario para el próximo encuentro y en poco tiempo el auditorio se va vaciando. Veo al escenario pero lo veo desaparecer junto con su alumna, la emoción que tuve durante las horas del concurso se evapora y me embarga de nuevo la incertidumbre, pasado mañana lo veré de nuevo, tengo que esperar varias horas.
Salimos todos del auditorio, el profesor nos dice que podemos darle una vista a la escuela y así lo hacemos, yo le digo a mi amigo que iré rápido al baño pero el problema aquí es, ¿Dónde están los baños? Camino por unos pasillos pero solo veo laboratorios y oficinas, viendo que mi búsqueda fracasa doy vuelta por un pasillo más y busco la salida de estos laberintos, es una escuela confusa, hay laboratorios y oficinas juntos, no hay algo específico para cada área como en la mía.
Continuo mi camino y viendo aun puertas cerradas y leyendo “Laboratorio 1,2…” “Oficina tal…” Aun con un poco de esperanza espero leer “Sanitarios” pero nada, me detengo a ver por un cristal un laboratorio, hay ratas, ¡Muchas! Supongo que para experimentar, me concentro en ellas, pobres, encerradas en un lugar tan pequeño siendo inyectadas con cosas que pueden matarlas. Suspiro con tristeza, aunque sean ratas, son seres vivos y sienten, o al menos yo siento por ellas. Me alejo un poco del cristal y doy media vuelta para continuar mi camino pero me quedo helada ante lo que veo a pocos pasos de mí.
-Son necesarias para experimentar.- Me dice.
-¿Q…Que?.- Pregunto.
-Estaba pensando en voz alta… Señorita Ámbar.- Dice casualmente y mi piel se eriza al escuchar mi nombre nuevamente en su voz.
-Doctor Takarai.- Solo puedo decir.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥