-Capitulo 37-
Yo misma me estoy torturando, empiezo a
creer que enserio soy masoquista. Durante el concurso no dejo de verlo, no dejo
de absorber cada gesto que hace, cada acción… Me gusta verlo, recuperar las
semanas que no lo vi ni supe de él. Quiero tenerlo cerca de mí, como sea y esa
forma es viéndolo importándome poco si el nota mi mirada.
En mi equipo estamos poniéndonos
nerviosos y presionados, bajamos al segundo lugar, después al tercero, después
al cuarto, nuestro profesor nos está regañando mucho y exigiendo cuando el
debería de ponerse con nosotros a estudiar y reforzar, no lo hace bien. El
equipo de él sigue en primer lugar y lucen relajados, nosotros estaríamos así
si él fuera nuestro profesor.
Estamos en intermedio, comemos mientras
estudiamos, yo ahorita no me puedo concentrar, la pregunta que nos bajó al
cuarto puesto me puso de malas, ese tema nunca ha sido mi fuerte. Volteo a un
costado mío y lo veo caminar con un refresco y libro en mano, lo observo, se
sienta en una mesa un poco apartada y empieza a leer pero esa alumna que parece
perro faldero tras llega a su lado, le dice algo y el cierra los ojos, ella lo
adora, su mirada me lo dice. Le contesta a su alumna y se sonríen, vuelvo mis
ojos al libro, es molesto pero como había dicho antes soy masoquista y devuelvo
la mirada, ahora está solo y su mirada se posa en mí, me estremezco y me saluda
levemente, rompo la conexión y veo mi libro.
Esta solo, quiero ir con él, quiero
decirle por lo menos hola pero no creo que sea conveniente, es un profesor y
estaría hablando a solas con una alumna, pero solo le estaría consultando algo
de estudio. Tomo aire y camino hacia él quien sorprendido me ve. Nos saludamos
y con un gran pretexto hablaremos un poco más de lo que creía. Mi interior se
estremece cuando me atrevo a decirle algo disparatado.
-De repente se me ocurrió... Bueno,
que... Podríamos vernos el sábado.- Me atrevo a decir y lo veo asombrarse más,
no dice nada por segundos pero a mí me parecen horas.
-De acuerdo, ¿Dónde quieres que nos
veamos.- Me dice y mi interior brinca de emoción.
Nos veremos… Lo haremos, esto fue mejor
de lo que creía, por lo menos estaremos un rato juntos, estudiando pero no
importa. Aunque extraño sus clases privadas, clases exclusivas para mí, para
nosotros.
-A las cuatro.- Confirma él, nos veremos
en una plaza para estudiar.
Quisiera seguir platicando con él, las
dos veces que hemos platicado aquí ha sido bueno, platicas normales y
tranquilas pero llega esa chica entrometida por segunda vez y se lo lleva. Resoplo
de enojo y regreso a mi mesa, mis compañeros me ven como preguntándome que
hacía con el profesor Takarai, los ignoro y me siento en mi lugar.
-Linda ¿Qué platicabas con el profesor?.-
Sonrío.
-No me mates pero… Nos veremos mañana.-
Digo emocionada.
-Si te mato, linda, ¿Te das cuenta de lo
que hacen? Están regresando a lo de antes y…
-Sera para estudiar, nuestro profesor no
nos está ayudando en este momento y Hyde nos puede ayudar.
-Ahora ya no es doctor Takarai sino
Hyde.- Dice David con gesto acusador.
-Solo serán clases.
-Sí, clases en las cuales estarán juntos
y cerca, Ámbar tus sentimientos saldrán nuevamente y…
-Lo sé, pero sabré controlarme, no me
quites esta emoción David.- Le hago pucheros y el suspira.
-No quiero verte llorar más por él
linda, pero sabes que siempre tienes mi apoyo así que, estudia mucho y disfruta
del momento.
-Gracias muñeco.- Le digo dándole un
beso en la mejilla.
Las próximas horas pasan rápidas y
nuestro profesor se enoja al quedar en cuarto lugar, es su culpa también.
Pasamos a una enorme salón y todos tomamos asiento, un minuto después entra el
doctor estrella de aquí, sonrío ante eso, el doctor Takarai pero la sonrisa
desaparece al ver a su alumna tras él, dará una explicación de primeros
auxilios, lo que vimos con él hace meses. Habla un poco y después nos pide que
hagamos medio circulo y quitemos los escritorios, pide a alguien voluntario que
pase con él a dar una demostración, una profesora enseguida alza la mano y
coqueteándole se pone frente a él y hace lo que le pide, si será zorra.
Hace la técnica de gancho y ante mis
ojos ella se acerca más de la cuenta a él, aprieto la mandíbula. Termina con
ella y la profesora se va según yo un poco acalorada, ¡Que disimule! Él
continúa hablando pero las siguientes palabras toman mi atención.
-Ahora les mostrare la técnica con un
cuerpo más pequeño, ¿Algún voluntario?.- Mi corazón latiendo a mil por hora y
sin razón alzo la mano y cuando me doy cuenta.- Venga señorita.- Me dice y tomo
aire profundo caminando hacia él.
Me pongo a su lado y observo a todos los
presentes, me pongo nerviosa y aún más cuando siento su contacto,
cuidadosamente me pone frente a él y explicando nuevamente me rodea con sus
brazos, me estremezco, me pongo nerviosa, mi corazón late de prisa, mi
respiración es más, con ese simple acercamiento baja mis defensas, me acerca
más a su cuerpo poniendo su pecho en mi espalda y haciendo la técnica hace que
nuestras caderas se peguen, ahogo un jadeo, un jadeo de reconocimiento y
nerviosismo, su aroma me envuelve y siento como mis piernas tiemblan, su
calidez cerca de mi nuevamente pero ese momento termina y cuando me doy cuenta,
ya estoy en mi lugar.
Esos brazos expertos, esas manos
profesionales, esa calidez y aroma que me drogan, ese es el lugar en el que
siempre quiero estar. Desde lejos lo observo, su mirada a ratos se encuentra
con la mía, con solo una mirada me descompone, me estremece, esas miradas son
las que me enamoraron y me volvieron loca por él.
El día termina y nos vamos a la escuela,
cuando llegamos muchos salen ya con sus padres, es viernes y día de ir a pasar
el fin de semana con nuestros padres.
Llego a mi habitación y Maira ya no está,
esa chica ha cambiado últimamente, creo que por fin se enamoró y el chico que
quiere no quiere nada con ella porque, es muy loca. Tomo mi pequeña mochila y
voy al estacionamiento a esperar a quien venga por mí pero justo cuando estoy
por llegar veo a una mujer caminar hacia mí, aprieto la mandíbula, ¿Ahora qué?.
-Solo lo diré una vez, no me gusta que
estés cerca de él, no me gusta que tenga que darte explicaciones sobre su
vida.- Me tenso.
-¿Explicaciones? Él no me da
explicaciones.
-Sabes en que trabaja, que hace.
-Solo se dio, yo no sabía que trabajaba
en Camboya, yo solo llegue por el concurso.
-Como haya sido niña, aléjate de él.
-Con todo respeto, él es el que debe de
decidir eso.
-Tú ya no eres nada para él, yo soy su
novia, la que está reparando el corazón roto que dejaste.
-No hablare de eso con usted.- Hana me ve
seria y molesta.- Con permiso, han llegado por mí.
Me alegro de ver el auto de mi hermano y
camino hacia él, Hana se queda frustrada en donde la deje, subo al auto y
suelto un poco de aire, me pongo el cinturón de seguridad y recargo mi cabeza
en la ventanilla.
-Hola hermanita.- Habla Alex.
-Hola.- Le contesto desanimada, Hyde le dijo
a Hana que hemos hablado, ¿Por qué? Sé que es su novia pero… No me gusta que
sepa de nosotros.
-¿Qué te pasa?
-No preguntes Alex.- Respondo cortante,
sí, aun lo culpo por haberme separado de él, igual a papá pero él está como
antes, adorando a su pequeña hija y eso me frustra.
-¿Cuándo me perdonaras lo de tu novio?
-Ex Alex, ¡Ex! ¡Maldita sea deja de
preguntar y arranca el estúpido auto!
Exploto y el no vuelve a decir más. Aún
sigo pensando sobre ‘Y si no hubiera pasado nada, él y yo seguiríamos juntos’ él
hubiera no existe y es lamentable, es doloroso pensar en lo que pudo haber sido
y no fue. Me molesta, me enoja mucho aun todo lo que paso, todo lo que sufrí,
me duele lo que le dije, lo que me dijo, me duele la situación en la que
estamos, cada quien con su pareja pero aún nos vemos con cariño, esto es
frustrante y estúpido, ¿Por qué no simplemente regresamos y ya? Al diablo
todos, solo deberíamos de ver por nosotros, por nuestra felicidad, nada más.
Llegamos a casa y queriendo encerrarme en
mi habitación mamá me detiene, es la hora de la cena, siendo que no puedo
escapar me siento y espero a que comamos.
-Nena, ¿A dónde quieres ir mañana?.-
Pregunta papá y sonrío levemente, mañana lo veré.
-A ningún lado, tengo planes.- Le
contesto seria.
-¿Qué tienes planeado?.- Suspiro y
decidida a no más mentiras respondo.
-Mira, papá. Como sabes estoy en un
concurso de anatomía, hoy bajamos al cuarto lugar y si llegamos al quinto
prácticamente estamos fuera del juego, no quiero y mi profesor no nos está
ayudando así que le pedí a un profesor que sabe hacer su trabajo que nos
ayudara.
-Entonces mañana iras a estudiar.
-Sí y como no quiero que más adelante
tengamos problemas, de una vez te digo que ese profesor es Hideto Takarai.- Mi
padre se me queda viendo sorprendido y tenso.- Sí, el hombre que corriste
cruelmente de aquí.
Mi hermano se para a lado de papá y mamá
viene a mi lado, nadie dice nada y yo trato de no verme asustada, hice bien en
decir, no temo nada.
-Hija…
-Sera estudio papá, simple estudio,
alumna-profesor, dios, ¿Aun no entienden? ¡Ya no tenemos nada! Somos como dos
extraños.
-No es conveniente que lo veas.
-Lo he estado viendo estos días, es uno
de los jueces del concurso y maestro de ceremonia y antes de que digas algo, no
tenía ni idea de que el estaría ahí.
-Entonces ¿Por eso has estado un poco
animada?.- Me pongo nerviosa, veo a mamá y ella hace media sonrisa.
-Le comente a tu padre que el fin de
semana pasado te note un poco más animada, pensé que por fin se te estaba
pasando lo de la ruptura pero por lo que nos dices…
-Pasaste semanas encerrada, llorando, sin
comer y enojada hermanita, el fin pasado saliste a comer con nosotros.
-¿Tanto maneja tu animo ese hombre
hija?.- Trago saliva.
-Si papá, no pienses que se me pasara el
amor que le tengo en un mes, esto sigue doliendo como el primer día, pase
semanas sin verlo, sin saber de él y ahora que lo vuelvo a tener frente a
frente me siento un poco feliz, solo el saber de él me hace sentir bien,
llámenme obsesiva por él pero que importa, necesitaba verlo para estar mejor,
lo han comprobado.
Papá resopla, mi hermano me ve con
cariño, mamá acaricia mi cabello, yo suspiro y hago media sonrisa, necesitaba
verlo para estar bien, ¿El pensara lo mismo? ¿Sentirá lo mismo?
-¿A qué hora lo veras?
-A las cuatro papá, estudiaremos un rato
y ya, solo eso.- Digo desanimada.- No me lo prohíbas, por favor.
-No lo hare nena, extraño ver ese brillo
de tus ojos, por el haría lo que fuera, por tu felicidad.
-Gracias papá.- Logro sonreír.
-Por cierto hermanita, ya viene tu
cumpleaños, mayoría de edad, te llevare a un lugar en donde solo los mayores
entran.- Dice emocionado.
-No quiero celebrar, pero gracias Alex.-
Contesto triste.
De
qué sirve ser mayor de edad si ya no está el a mi lado, está lejos de mí, con
pareja, nada sirve ya. La cena pasa más o menos. Al final me voy a mi
habitación y metida entre las cobijas me dejo llevar por Morfeo.
Siendo sábado despierto un poco temprano,
desayuno bien, mejor que bien según mamá. Después me encierro en mi habitación
y me pongo a estudiar un poco, no sé si me hará preguntas pero me gusta ver su
cara de orgullo cuando contesto perfectamente.
Las horas pasan un poco lentas pero llega
la hora de ir a donde quedamos, tomo mi mochila con cuadernos, estuche y
libros, me puse un pantalón de mezclilla, una blusa casual y zapatos de piso,
cabello suelto y un poco de perfume, cuando me gusta lo que veo en el espejo
salgo feliz de mi habitación pero como casi es costumbre, escucho a alguien
hablar en la sala y me detengo en el pasillo.
-Tu hija hoy comió tan bien como comía
hace cuatro meses ¿Y sabes porque es? Porque hoy lo verá, su mirada está feliz,
Luis, ese chico es la cura para Ámbar, él es su felicidad ¿Por qué no intentas
entenderlo? O ¿Acaso no te duele verla desecha?
-Me duele Miranda pero… Él es grande para
ella, podrían tener problemas.
-No creo, ella está por ser mayor de
edad, el ya no es su profesor ¿Qué hay de malo?
-Le hice daño a él, se alejó de mi hija y
ella me reprocha aun, apuesto a que el joven no querrá saber nada de mí.
-Si es por tu hija querrá saber de ti.
-Tiene novia según vimos la última vez.
-Ama a nuestra hija, ¿No viste su mirada?
La adora Luis.
-No se Miranda, esto es difícil, la idea
de que mi pequeña este con alguien mayor… No me gusta, en absoluto.
-Pensaba lo mismo pero solo debes ver
como la cuida, como la consiente y la adora, la ama, estoy segura de que daría
todo por ella, la respeta, la protege, Luis, es mejor él a que este con uno de
esos chico precoces que solo buscan algo y sabes qué.
-¿Y qué te hace pensar que el no busca
sexo?
-Que el ya no es un adolescente en busca
de liberar sus hormonas, ya tiene una vida hecha, carrera, trabajo, tiene
futuro, tiene una vida asegurada, los hombres a su edad buscan amor, no un cuerpo
para que le de sexo.- Quedan un rato en silencio y me tenso.
-Viéndolo de esa manera… Tienes razón
Miranda, él ya es consciente de la vida y vi el cariño en sus ojos, vi el dolor
que le cause cuando estuvo aquí, su mirada dolía al ver cómo le gritaba a Ámbar…
-La ama Luis y nuestra hija lo ama
también, solo hay que ver sus ojos y su ánimo, mira como esta hoy, como si no hubiera
pasado meses llorando… Su amor no es de momento, es un amor real, a su edad se
puede amar intensamente.
-¿Qué haría sin ti mi vida?.- Dice papá
en tono dulce y cargado de amor y enseguida escucho besos, ok, esto es incómodo.
-Ya me voy.- Digo sonriente y ellos se
separan para despedirme.- Nos vemos en unas horas.
-Cuídate cielo.- Me dice mamá sonriente.
-Me gusta verte feliz hija.- Dice papá
sonriente y salgo de casa.
Tomo un trasporte y mientras escucho música
disfruto de la vista a través de la ventanilla. Veinte minutos después llego a
la plaza, aquí fue nuestra primera cita, sonrío ante el recuerdo, llego al área
de comedores y alrededor veo negocios de comida rápida, McDonal’s, sushi,
pizza… Veo mi reloj y faltan 10 min para las cuatro, sintiendo una mirada en mi
volteo y lo veo, tan fresco y tan libre de profesionalismo caminar hacia mí.
-Hola.- Me dice.
-Hola, no te había visto.
-Estaba sentado, vamos a la mesa.
Caminamos entre las personas que comen
gustosamente y llegamos a un balcón, enfrente hay una cascada y suena relajante
como cae el agua, el clima es bueno, llegamos a una mesa y veo libros, hojas,
plumas y sus cosas personales, nos sentamos y con el nerviosismo de siempre me
animo a verlo directamente a los ojos.
-Solo guardo estos papeles y empezamos.-
Dice mientras toma su mochila.
-¿Qué son?
-Ensayos de mis alumnos, los preparo para
hacer su tesis.- Responde tranquilo.
-Ya veo, has de tener mucho trabajo.
-Un poco sí, pero es por el concurso,
está tomando un poco más de mi tiempo.- Deja la mesa libre y solo quedan unos
libros y una pluma.
-¿El concurso va como lo planeado?.-
Pregunto mientras saco mis cosas.
-Supongo que sí, yo solo me encargo de
pararme frente a todos y hablar, la organización lo hace Ayami.- Aprieto la
mandíbula.
-Interactúas mucho con esa alumna.
-Es una gran alumna y le gusta ayudar,
trabajo bien con ella.- Dejo mis cosas en la mesa y nos vemos a los ojos.
-Que bien… Ayami…- Respondo cortante y lo
veo mirarme con curiosidad, tratando de ocultar mi molestia pero sé que él se
ha dado cuenta, abro un cuaderno y tomo una pluma.- ¿Empezamos?.- Le pregunto y
el asiente.
-Primero repasemos la diástole y sístole,
es lo más fácil.- Asiento.- La diástole es la fase en donde el corazón se
relaja.- Hace una muestra con su mano, la abre.- Y la sístole es la contracción
del corazón.- Cierra su puño.- Diástole, sístole.- Me dice abriendo y cerrando
su puño.- Ahora pues…
Empezamos con la explicación y trato de
concentrarme en sus palabras pero su rostro atrapa más mi atención, suspiro al
verlo, al ver sus labios al hablar, al escuchar su voz y atravesarse hasta
llegar a mi corazón y hacerlo retumbar, siento su olor perfecto y embarga mis
fosas nasales, embriaga mi sistema y me siento feliz, en un mundo donde solo
existimos él y yo.
-… Y esto, al leer ecocardiográficamente,
notamos aquí la onda…
Veo unas imágenes y me explica el nivel
de las ondas, el tamaño, la forma, pongo atención en esto que es lo que me da
dolor de cabeza, tomo algunas anotaciones y el en mi cuaderno me pone palabras
claves y notas, dibuja un eco y le pone las señales más comunes para distinguir
de que se trata, me da consejos y algunos datos importantes que me ayuden a
recordar con facilidad las cosas complejas.
Pasamos hora y media estudiando y siento
que ha sido poco, en su libro me mostro unas imágenes, logre acertar en cuatro
de cinco, nada mal.
-Lo estás haciendo muy bien.- Me sonríe y
me alegro al ver su mirada de orgullo.
-Tus explicaciones son mucho mejores que
las de mi profesor actual.- Suspiro con pesadez.
-Es porque te acostumbraste a mi.- Nos
vemos fijamente a los ojos y me sonrojo.- ¿Quieres comer? Podemos tomar un
descanso y despejarnos un poco.
-Me encantaría.- Respondo feliz.
Dejamos las cosas y vemos que nos
gustaría para comer, optamos por una hamburguesa y en poco tiempo ya estamos
comiendo y platicando, como si nada hubiera pasado entre nosotros, por una
parte me alegro porque no peleamos ni nos decimos cosas que nos lastiman, por
otra me pone triste porque es como si nunca hubiéramos vivido lo que vivimos.
-Repasa estos días lo que estamos viendo,
habrá más preguntas de esto en el concurso.- Me dice y sonrío.
-Gracias por decirme y felicidades por tu
equipo, no han bajado de nivel.
-Hemos estudiado muchas horas, se les
exige mucho y saben trabajar bajo presión.
-Eso veo.- Le doy una mordida a mi
hamburguesa y veo el cielo, suspiro un poco.
-Ámbar....- Escucho su suave voz y
enseguida lo veo a los ojos, su mirada es brillante y me estremezco.- Siento
mucho que Hana te haya hablado anoche, me comento.- Bajo la mirada.
-Me odia, es comprensible.- Respondo y
tomo refresco.
-No, no es comprensible, ella aun no
entiende que ya está en el pasado y….- Mi corazón duele ante esas palabras.
-En el pasado….- Repito sus palabras y el
asiente.
-Quedémonos con lo bueno que vivimos,
será lo mejor ¿No lo crees?
-No lo sé.- Digo tristemente.- ¿Eres
feliz con Hana?.- Pregunto sin pensar y el suspira.
-¿Y tú? ¿Eres feliz con Kotaru?.- Su
pregunta azota mi cuerpo.
-¿Cómo sabes…?
-Hana.- Dice casual y aprieto mis puños,
si será chismosa.
-He aprendido a sobrellevarlo.- Respondo
con sinceridad.
-También yo.- Contesta en tono bajo.
-Sabes que mi curiosidad es mucha y no la
detengo aunque después me odie pero quiero saber ¿Te acuestas con Hana?.- Su
mirada se vuelve dura y a la vez indefensa, aprieta los maxilares y baja la
mirada por un segundo.- Y no me regreses la pregunta, de una vez te contesto,
yo no me cuesto con Kotaru.- El asiente ligeramente y mortificado pronuncia
unas palabras que me vuelven a azotar.
-Hana y yo somos pareja, esa cuestión
tiene que pasar.- Respiro conteniendo mis lágrimas.
-Te acuestas con ella.- Confirmo.
-Así es.- Dice por lo bajo.
Tomo un poco de refresco para tragar el
nudo que se formó en mi garganta, Hana disfruta de él, de su cuerpo, de su
entrega, de sus besos, abrazos, caricias, de sus fuertes y perfectas intromisiones,
disfruta todo de él, disfruta de lo que yo disfrute, de lo que añoro con todas
mis fuerzas, de lo que me volvía loca, de lo que me vuelve loca, lo conoce en
todo aspecto, ahora ella es quien está con él en su cama y no yo. Respiro
profundo para no llorar, él ha borrado mi nombre de su cuerpo y duele.
-Ámbar....- Dice mi nombre y suspiro, él
tiene una completa relación.- No quiero que…
-No digas nada, no tienes porque.- Veo
que ambos hemos terminado nuestra comida y recojo la basura, camino unos pasos
para tirarla y cuando regreso a la mesa una voz me detiene.
-Te dije que te alejaras de él.- Hyde
voltea al escuchar la voz y se tensa, se levanta de su asiento y toma a Hana
del brazo jalándola hacia él.
-Hana ¿Qué haces aquí?
-Vine de compras y de repente la vi, me
dio curiosidad y te encuentro con ella, ¿Por qué no me lo dijiste?
Él cierra los ojos de frustración y la ve
un poco molesto a los ojos segundos después, veo su mano tomarla del brazo,
también es algo posesivo con ella, no puedo evitar recordar la última vez que
hicimos el amor, de aquella forma tan arrebatadora, mis ojos empiezan a picar y
sé que este día ha acabado. Camino a tomar mis cosas y cuando las guardo ella
me ve sonriente.
-Buen pretexto para acercarte a él, para
“Estudiar”.- Dice entre comillas.
-No fue pretexto Hana, ella necesita
apoyo para el concurso.
-Que ingenuo eres Hideto.- Le responde
ella.
-Es hora de que me vaya, gracias por
ayudarme doctor.- Le digo viéndolo con dolor.
-De nada.- Me responde pasivo, doy media
vuelta pero ella me detiene nuevamente.
-Hideto
me ama a mi niña, entiéndelo de una vez, me ama y se entrega a mí con pasión, me
lo demuestra, lo siento cada vez que hacemos el amor, ya olvídate de el.
Sus palabras me calan hasta lo más
profundo, una lágrima cae de mis ojos y aun dándoles la espalda puedo sentir
como Hana se alegra de sus palabras.
-Lograste que se olvidara por completo de
mí pero una cosa te puedo decir, nunca lograras que te ame como me amo a mi.-
Me armo de valor y lo digo con voz firme, empiezo a alejarme de ellos y solo
escucho como explota ella ante mis palabras.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥