-Capitulo 17-
Después de una intensa clase de anatomía
y fisiología del aparato reproductor, (en verdad intensa para mí) camino con
mis amigos hacia la cafetería. Todos van felices de la clase y debaten por
algunas cosas que mejor ni les comento porque me pongo nerviosa.
Al momento de casi llegar a la cafetería
me encuentro con mi amigo Kotaru, le sonrío y llega directo a abrazarme, él y
mi amigo David no se llevan muy bien pero al menos son civilizados y se saludan
bien.
-Hola nena ¿Qué tal va tu día?.- Me
pregunta.
-Interesante.- Mis amigas se ríen y yo
también.
-¿Qué han hecho ustedes traviesas?.- Nos
dice sonriente.
-Acabamos de salir de una clase con
nuestro tutor, el doctor Takarai, vimos algo de sexo.- Contesta Heidi como si
nada.
-Esas clases en especial son
interesantes, más con ese profesor, ¿O me equivoco chicas?.- Dice divertido
Kotaru.
-No te equivocas, es sexy verlo hablar
de eso.- Contesta Ale, ¡Las mato!
-Estamos por comer ¿Vienes?.- Pregunta
Dana, él le gusta.
-Seguro.- Acepta enseguida.
Caminamos a la cafetería y habiendo ya
varios alumnos pidiendo ser atendidos esperamos un rato. Vemos mientras el menú
y platicamos, Kotaru es muy atento y siempre se percata hasta de que si una
mosca pasó por mi nariz. David no esta tan hablador por su presencia pero trato
de que se integre, no me gusta que este callado. El chico de futbol americano
me abraza y yo lo dejo ¿No es nada malo verdad? Platicamos y esperamos nuestro
pedido. Pasamos como diez minutos aquí hasta que nos dan las charolas y tomamos
la primera mesa que vemos, empezamos a comer y Kotaru me da un bocado de su
comida, hago lo mismo y sonreímos, también le doy a David y solo sonríe.
Pasamos unos minutos normales hasta que una voz y un perfume familiar se
presenta con nosotros, justo cuando el chico americano me abraza.
Lo veo a los ojos, no luce para nada
contento, puedo decir que está matando a Kotaru con la mirada, cruza unas
palabras con mis amigos y yo no hablo, me escudo en mi comida pero se da cuenta
y me habla por un pretexto que un poco más y desmiento. Todo va más o menos
bien hasta que el loco de mi amigo dice que soy su chica, ok ¿A caso quiere
morir? Bueno, él no sabe que él es mi novio pero aun así, podría morir en el
intento de decir que soy su chica.
Mi novio se fue molesto. Yo no pude
hacer mucho y cuando trate de enviarle un mensaje, ¡No tengo saldo! Justo
cuando lo necesitaba, no me quedo de otra más que hablar con él personalmente,
(la idea que me gustaba más).
Después de hablar un poco y besarnos y
apapacharnos quedamos en que nos veríamos hoy. Sí. ¡Hoy sábado! Nos veremos
fuera de la escuela y eso me tiene horriblemente emocionada.
-Entonces que hermana ¿Me extrañaste?.-
Me pregunta Alex, mi hermano mayor.
-Mucho.- Contesto sonriente.
-¿Hasta esto?.- Me quita un pedazo de mi
postre, estamos en la mesa.
-¡Mi pay tonto!.- Me quejo y le pego en
el hombro, él es cuatro años mayor que yo, tiene 21 años y a pesar de que me
molesta mucho es muy protector.
-Ten hermanita.- Me da un poco de su pay
Dani, mi hermano pequeño, es seis años menor que yo, tiene 11 años.
-Gracias.- Le digo feliz.- Aaah mamá…
Hoy quede de verme con unos amigos para divertirnos un rato….- Comento
casualmente, ella me ve.- Papi, ¿Puedo ir?.- Hago cara de gato con botas.
-Pero si ya quedaste con ellos nena, ¿Y
me estas pidiendo permiso?.- Me encojo de hombros.- Tienes derecho a divertirte
después de tanto estudio.- Me sonríe.
-¡Gracias!.- Digo emocionada, mamá solo
sonríe feliz.
-¿Qué clase de amigos?.- Pregunta Alex.
-Amigos del instituto.- Ya ni papá me
pregunta tanto.
-¿Amigos te refieres a chicos? ¿O a
chicas? ¿O mixto?.- ¿Les dije que también es un horrible celoso?
-Amigos combinado, chicos y chicas
hermanito.- Contesto seria.- Vamos Alex, yo no te pregunto sobre tus amigos.
-Pero yo sí porque eres mi hermana
menor.
-El menor es Dani.
-El aún no tiene edad para andar con
amigos que quieren ser algo más.- Me ve serio, mis papás solo se divierten.-
Además tu eres mujer y debo de cuidarte mucho más, ¡Eres mi hermana menor!
-Mis amigos son normales, no son
delincuentes si es lo que te preocupa.
-Lo que me preocupa es que alguno de
ellos quiera meterse en tus pantalones.- Contesta casualmente, mi boca se abre
totalmente.
-¡Papá!.- Me quejo para que le diga algo
y el solo sonríe.
-Alex esas no son maneras de hablarle a
tu hermana y nena, él tiene razón en querer cuidarte, es el mayor de ustedes y
es su responsabilidad también.
-¿Mamá?.- Pido ayuda.
-Es grandioso que tu hermano mayor cuide
de ti.- Sonríe.
-Ni modo hermanita, por mi parte jamás
tendrás novio.- Rompe en risa.
-¡Eres un tonto!.- Lo golpeo.
Pasa la mañana y mientras vemos t.v en
la sala, en dos horas me veré con él, es muy emocionante y mi corazón desde ya
está latiendo rápidamente.
Pasa una hora y me voy a mi habitación a
arreglarme, mi forma de vestir es muy casual así que no tardo mucho. Pantalón
de mezclilla, blusa ligera porque hace calor y unos zapatitos de piso, cabello
suelto (odio peinarme), voy a la sala a despedirme.
-Es hora de irme.- Digo sonriente.
-Ve con cuidado hija y diviértete.- Dice
papá y le doy un beso.
-Te quiero cielo.- Me dice mamá.
-Debería de acompañarte y cuidarte.
-Deja de molestar Alex, solo será un
paseo.
-Me traes algo.- Dice el menor de la
casa.
Salgo emocionada de casa y tomo un
transporte público para ir a donde quedamos, nos veremos en una enorme plaza,
venden de todo en ese lugar, desde mascotas hasta terrenos, desde dulces hasta
carros. Cuando llego me recargo en un barandal, estoy en el segundo piso.
Reviso mi reloj, faltan diez para las dos que es la hora en que acordamos.
-¿Es usted la señorita Ámbar?
Me pregunta una voz varonil y su perfume
entra en mi sistema, sonrío al saber quién es y me volteo. Cuando lo veo frente
a mi quedo totalmente sorprendida. Mi doctor, mi profesor, el hombre que
siempre viste de traje y bata y un peinado impecable ha desaparecido para dar
pase a un hombre totalmente casual y fresco, pantalón de mezclilla y playera.
Su cabello está ligeramente alborotado, luce más joven que cuando está en plan
de trabajo, su sonrisa se ve más fresca, dios, todo él es… Un perfecto hombre
casual y ordinario. Y es mi novio. Mi dulce y sexy novio. Trago un poco de
saliva, mi cuerpo vibra.
-Hola cariño.- Me sonríe.
-Te vez… Wow.- Le digo emocionada.
-Eres la primera alumna que me ve de
esta manera, yo casualmente.- Me guiña un ojo.- Y es perfecto que esa primera
sea mi novia y me diga que me veo wow.- Nos reímos.
-Debo ser la más envidiada de la escuela.
Lo acerco a mí y lo beso, el pasa sus
manos por mi cintura y me junta a su cuerpo, nos alejamos con pequeñas
mordiditas en los labios. Me encanta sentirlo tan cerca.
-¿Y qué quieres hacer hoy cariño?.- Me
pregunta, me toma de la mano y caminamos sin rumbo en especial.
-Lo que quieras, podemos ir a conocer
lugares, recuerda que no soy de aquí.- Sonrío.
-Soy un afortunado en haberme encontrado
con una hermosa extranjera, por cierto ¿Cómo aprendiste nuestro idioma? Lo
hablas perfecto.
-Desde pequeña me ha gustado este país,
lo conocí por mi hermano mayor quien ama esta cultura, el me enseñó a hablar el
idioma desde pequeña, tomo clases.
-Le estoy infinitamente agradecido a tu
hermano.- Sonreímos.- ¿Entonces quieres conocer algún lugar en especial?
Plazas, restaurantes, parques, tiendas de ropa, cines, museos.
-Ummmm… No es por ser curiosa pero… Me
gustaría conocer tu lugar de trabajo como doctor, claro, si quieres.- Me ve
medio sorprendido, poco a poco su sonrisa se va dibujando.
-Mi novia quiere conocer mi lugar de
trabajo… ¿Por qué soy tan afortunado?.- Me abraza.- Entonces vamos.
Asiento emocionada y caminamos a la
salida, llegamos a un estacionamiento y subimos a su auto… ¡Su auto! Con total
aroma a su perfume, maneja tranquilamente, escuchamos un poco de música y
observo por la ventana, este país es grandioso sin duda.
En media hora llegamos a un enorme
edificio. Hay jardineras y se ven de inmediato a hombres en bata, a personas
que supongo son familiares de los pacientes porque se ven un poco mortificados,
estaciona el auto en un cajón que dice “Doctor Takarai” ¡Hasta tiene su lugar
privilegiado! Diez pasos y esta la entrada principal.
-¿Qué tal lo que has visto?.- Me
pregunta.
-Maravilloso, es un lugar enorme.
-Lo es, este hospital es uno de los
mejores de la ciudad.- Me guiña un ojo.- Ven, entremos.- Me tenso.
-¿Entrar?
-Sí, aun no vez como es por dentro,
tengo mi propio consultorio.
-Pero no vengo presentable.- Digo
aterrada, él sonríe.
-Yo tampoco.- Trata de tranquilizarme.
-Aun así, que nervios de que te vean
llegar conmigo así, ¡A un lugar como ese! Mejor para la próxima.
-¿Próxima?
-Claro, si quieres.- Me encojo de
hombros.
-Encantado de la vida pequeña.- Besa mis
manos.- ¿Ahora a dónde?
-Mi curiosidad me dice que… Bueno, ya
que estoy conociendo tu vida fuera de la escuela… ¿Puedo conocer tu…
Departamento?... Claro, cuando quieras, no necesariamente hoy.- Me sonrojo al
ver sus destellantes ojos emocionados.
-Eres más curiosa de lo que yo imaginaba
pero sinceramente me gusta eso… Pequeña, me vuelve loco.- Ahogo un pequeño
grito, sus ojos me ven intensamente, siento como todo mi cuerpo cosquillea.-
Vamos entonces.- Sonríe cálidamente.
Con los nervios a mil por segundo tomamos
camino a su departamento, ¿Qué dije? ¡Que quiero conocer su departamento! Dios,
¿Cómo me atreví? ¡Ni yo me reconozco! Mucho menos por los pensamientos que
ahora están rondando mi cabeza. Pero… Realmente me da curiosidad conocer su
lugar personal. Y… Sí, me da curiosidad y me da muchos nerviosos, ¿Puedo
retractarme? No, ya lo dije y quiero ir. Mi cuerpo tiembla de buena manera,
estoy emocionada… Por lo que pueda pasar.
En cuarenta minutos llegamos a otro
enorme edificio, estaciona su auto en un estacionamiento subterráneo y subimos
por un elevador en donde hay una persona que sin preguntar aprieta un botón,
solo saluda “Señor Takarai” y no dice más, a mí solo me medio sonrío.
Llegamos al piso diez y tomamos un corto
camino a la izquierda, hay una sola puerta y saca una llave, la puerta se abre
y me hace entrar, el entra cerrando la puerta, por lo que puedo ver es un
departamento amplio, una sala con tres sillones de cuero negro y mesita de
centro, un gran ventanal con cortinas blancas y acabados negros. A lado de la
sala hay un mueble con botellas de vinos y copas si no me equivoco, hay una
pantalla enorme y muchos discos, volteo y al mi otro lado y hay una pequeña
cocina y a lado un comedor, al otro extremo se ve un pasillo, supongo que para
habitaciones.
-¿Te gusta?.- M pregunta.
-Es muy lindo y muy limpio.- Me rio un
poco.
-Si bueno, el orden en mí siempre ha
estado, además, casi no uso este departamento, si no duermo en el instituto me
la paso en el hospital.
-No es bueno tanto trabajo, te puedes
enfermar.- Le digo viéndolo a los ojos.
-Lo se pequeña.- Me responde con un
suspiro.- Sigue viendo con confianza.
Camino un poco a la cocina, luce extremadamente
nueva, el comedor es pequeño, camino al pasillo que vi antes y poco a poco mis
pasos se hacen nerviosos, veo puertas, están cerradas.
-Esta es mi oficina.- Dice el atrás de
mí y mi corazón salta del susto, abre la puerta y veo, su oficina es la habitación
que más usa por lo visto, hay muchos papeles y una copa con un poco de líquido
azul marino intenso, grandes muebles llenos de libros.- Esta es la habitación
de invitados.- Abre la puerta, hay una gran cama y todo luce solo y frio.- Este
es el baño.- Un enorme baño, hay una tina ¿O es jacuzzi? Creo que es el
segundo.- Y esta es mi habitación….
Al escuchar el ‘mi’ juro que su voz se
puso un poco ronca y mi corazón está por salir, entro completamente a la
habitación, lo primero que veo es una enorme cama (en verdad enorme) Dos
muebles de cama, una lámpara, alfombra, un pequeño sillón y una pequeña mesa en
una esquina, una ventana que da una vista grandiosa, un closet y otros muebles
con cosas personales. Lo veo ligeramente y sus ojos no se separan de mí, tienen
un brillo especialmente intenso, mi cuerpo se siente de repente con calor y
abro un poco la boca, veo la cama y mis ojos traicioneros lo ven directamente.
Lo veo acercarse poco a poco y me quedo quieta, mi corazón puede salirse si
abro más la boca. Estoy segura que sí.
-Cariño…
Su voz ronca, ese tono que tiene ahora
su voz me enchina la piel totalmente, me hace sentir deseada. Pone sus manos en
mi rostro y me da un casto beso, ese simple rose hace que mi cuerpo se active y
tenga vida propia, paso mis manos por su cuello y me pego a él, sus manos bajan
a mi cintura y aprieta mi cadera con la suya. Jadeo. Esa magnífica sensación me
estremece, escucharlo jadear entre nuestros besos hace que mis sensaciones se
intensifiquen, el da un paso adelante haciendo que yo de un paso atrás y cuando
siento estamos a los pies de la cama, mi respiración se agita, sus besos se
adueñan de mi boca, las sensaciones se adueñan de mi voluntad. Su tacto en este
momento me hace más sensible, más deseosa, me abruman, me hacen pensar solo en
él y en lo que pueda pasar… Porque lo deseo, lo quiero, lo añoro.
Siento sus manos tomar mis piernas y las
sube a su cadera, yo como muñeca de trapo me dejo y encajo en su cuerpo, me
siento ligera en sus brazos; entre besos me doy cuenta que se sube a la cama de
rodillas y cuando estamos en medio de ella me acuesta, me siento pequeña en
este lugar. Me acuesta totalmente sin romper nuestro beso, yo bajo un poco mis
piernas pero antes de hacerlo aprieto su cadera con la mía. Me he vuelto adicta
a eso, a ese contacto, a ese choque. Más jadeo de parte de los dos, esos
sonidos son extremadamente excitantes, siento su ya muy despierta entrepierna.
La sensación de tenerlo arriba de mí, de esta manera se está convirtiendo en
algo enloquecedor y adictivo. Jalo un poco su cabello, él se aleja poco a poco
de nuestros besos, nuestras respiraciones son agitadas.
-Pequeña….- Habla agitado.- Es mejor que
paremos.- Dice con su frente pegada a la mía, siento su aliento en mis mejillas.
-Hemos empezado esto y siempre paramos
porque estamos en tu oficina o consultorio, no veo porque parar ahora.- Digo
igual de agitada.
-Cariño… Si seguimos así y aquí en mi
cama no parare hasta besarte y dejarte sin aliento, hasta desnudarte y hacerte
mía completamente, hasta hacerte llegar y darte a conocer los usos que le
podemos dar a esta cama.
Esas palabras, esas palabras son las más
fuertes que me ha dicho hasta ahora y escucharlas tan cerca son horriblemente
estremecedoras, mi cuerpo se estremece completamente, mi corazón está por
explotar, sus palabras me hacen sentir más deseo, su erección me hace añorarla.
-Entonces hazlo y muéstrame esos usos,
quiero que me enseñes todo lo que puedas Hyde… Te estoy dando mi permiso.
-Pequeña, no me tortures de esa manera,
me estas tentando demasiado, es mejor que me detengas porque el uso número uno
en la cama es hacer el amor hasta el cansancio, al menos para mí.- Me
estremezco.
-No te detendré… Te estoy añorando
demasiado Hyde, no pares ahora… Ya no.
Acerco sus labios a los míos y me besa
profundamente, su erección aprieta nuevamente en mí y jadeo más esta vez, el
saca un gruñido que penetra mi sistema y me hace desear más de ese sonido, pasa
una de sus manos por debajo de mi blusa y jadeo nuevamente, estas sensaciones
me están drogando deliciosamente, sé que esta vez acabaremos con lo que hemos
empezado desde hace días.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥