jueves, 5 de febrero de 2015

Metropolis


-Capitulo 16-

Ha pasado una semana más. Los trabajos se han puesto un poco más pesados para los estudiantes. Todo ha ido bien, trabajo de profesor, mi verdadero trabajo como doctor en el hospital, mis guardias, consultas. No me quejo de nada… Bueno sí. En mi vida personal está pasando algo que nunca creí que pasaría.
Me enamore de una alumna, me enamore como un tonto, porque así es, a estas alturas me cuesta mucho estar ya lejos de ella. Durante clases la observo y la observo, trato de ser discreto pero no puedo mucho. Después de clases ella se va con sus amigos un rato y después nos vemos en mi oficina o en mi consultorio. Estamos un rato juntos, el momento que más espero en todo el día.
A veces nos encontramos entre horas libres pero tenemos que tratarnos como lo que somos, profesor y alumna y eso me molesta, es horrible no poder decirle a todos que es mi novia, que los jóvenes locos se alejen de ella, que las alumnas y profesoras dejen de verme como lo hacen. Todo eso es molesto y lo que menos me gusta es el fin de semana. Ella se va con su familia y no nos vemos en dos malditos días. Solo nos comunicamos por mensaje y llamada, de eso a nada obviamente es perfecto pero en mi se me hizo ya necesidad verla diario, ver esos hermosos ojos, estar conectados con la mirada.
Algo que también me tiene un poco nervioso es que… En nuestra relación… Entre ella y yo hay, como decirlo, mucha atracción, mucha química, mucha… Mucha tensión sexual para que me entiendan. Con solo unos besos quedamos acalorados y ansiosos de más. Ella a veces se sube a mi regazo y dios, me es muy difícil no quitar la tela que nos estorba y así tener lo que nuestros cuerpos nos piden. Sé que mi pequeña es virgen y su primera vez no sería algo de unos minutos, eso será algo que recuerde como nunca y lo atesore como un hermoso recuerdo. Toda esa tensión según yo se debe a que una señorita de 17 años está conociendo los deseos sexuales y su cuerpo quiere liberar esas sensaciones, se lo pide  gritos y yo, un hombre de 27 años, en plena salud sexual… De milagro hemos aguantado solo con besos, mi novia me hace sentir mucho deseo, más del que alguna vez sentí. Con sus besos me hace sentir muchas cosas, una primera vez y eso es porque jamás estuve verdaderamente enamorado de alguien, eso lo sé muy bien.
Ayer fueron mis cursos de primeros auxilios, me lleve a ocho alumnos, entre ellos mi novia, esos dos días fuera de la institución fueron interesantes y divertidos. Ella lo disfruto mucho y aunque no estuvimos juntos como pareja lo disfrutamos.
Hoy es viernes, un día que significa, ‘mañana es sábado, día de que mi novia se va’. Estamos en clases, las clases de sexología empezaron hace dos días pero se interrumpieron por los cursos que fui a dar. Hana está conmigo, yo estoy con unas diapositivas explicando la anatomía de los aparatos reproductores. Y algo que es de sorprender, mis alumnos están completamente callados y atentos, anotando y haciendo preguntas como locos, ¿Por qué será que es el tema que más les importa? Esto es cada año.
-Entonces como lo dice la imagen, este es el pene, la uretra…
Les nombro las partes y señalo en el pizarrón con un láser, veo un poco a los alumnos y unas señoritas se muerden los labios y me ven… Esto es incómodo, mis ojos buscan a mi novia y la veo, que diferencia a las demás, ella esta sonrojada y visiblemente apenada, hago media sonrisa. Sigo explicando y paso más imágenes, explico la fisiología y paso al aparato femenino, hablo y hablo y llegan las imágenes.
-Las que antes se llamaban trompas de Falopio ahora son llamadas tubas uterinas, el útero…
Sigo nombrando y señalando, paso otra imagen y es la parte externa ahora la que se muestra, volteo hacia mis alumnos y ahora mi pequeña está más sonrojada, es encantadora.
-Como ven en la imagen, está el monte de venus, los labios mayores y menores, el clítoris, la vulva…
Señalo las imágenes, los chicos ahora son los que se fijan bien en la imagen, Hana solo sonríe y asiente ante mis palabras, algunas señoritas hacen gestos de nerviosismo y otras lucen normales, explico su fisiología y pasamos al área de preguntas, aquí es en donde normalmente las preguntas son directamente de sexo y no de la anatomía.
-Doctor, aun no entiendo muy bien lo de la vulva.- Me pregunta un alumno, asiento y me quito los lentes.
-La vulva es a lo que se le llama al conjunto del monte de venus, labios mayores, menores y clítoris.- Unos anotan, otros solo asienten.
-El clítoris….- Nombra una alumna.
-El clítoris desempaña un papel importante en la excitación sexual de la mujer.- Respondo.
-Como por ejemplo cuando se masturba ¿No es así?.- pregunta un joven, ¿Ven a lo que me refiero?
-Así es, ese sería un ejemplo.- Contesto.
-Y cuando el pene se pone erecto, ¿Por qué es?.- Maira me pregunta con ojos llenos de deseo, tomo aire.
-Eso es porque cuando la excitación empieza a darse ya sea por besos, caricias o cualquier pensamiento provocado, la tensión arterial sube, el corazón bombea más sangre, el pene tiene vasos sanguíneos que se expanden ante esta fase de excitación y se empiezan a llenar de sangre haciendo así que se ponga erecto completamente y la piel se haga sensible en esa zona.- Respondo evitando no ver a mi pequeña.
-Entonces, por lo del corazón también sube la respiración.- Agrega Maira.
-Así es.- Contesto.
-Y por eso el pene se vuelve de un color más oscuro.- Sigue agregando ella, ¿No puede no ser tan obvia de que ya no es virgen?
-El pene excitado alcanza su mayor longitud y diámetro, los testículos ascienden y la cantidad de sangre que se acumula en la cabeza del pene o glande hace que sea de un color más oscuro.- Las señoritas no dejan de verme, me siento casi violado sin mentirles.
-Escuche que hay fases en eso de la excitación.- Pregunta un joven.
-Esas serían las fases en la actividad sexual, excitación que es cuando se provoca esta misma, meseta que es cuando la excitación está en su punto máximo, el orgasmo cuando culmina la excitación y la resolución que es como la fase de relajación, todo vuelve a su normalidad.
Siguen las preguntas y las respuestas, ojala así fueran en todas las clases de preguntones y no nada más en las cosas sexuales. A ratos veo a mi novia, está nerviosa y apenada, se mueve en su lugar inquieta, sonrío a mis adentros, es hermosa. Su timidez es muy tentadora, no puedo evitar pensarlo… E imaginar si llegamos a… Creo que la clase me esta afectando y estoy pensando de más.
La clase dura cuarenta minutos más y los jóvenes pidiendo un poco más de tiempo que les negué salen del salón felices porque el lunes será su clase de sexología con Hana.  
Yo salgo rápido del salón porque algunas señoritas vienen a mí a preguntarme cosas de la clase, les respondo lo más rápido que puedo y salgo, realmente es intimidante cuando preguntan cosas de sexualidad y sus ojos me comen.
Veo de reojo a mi pequeña que está platicando con sus amigas. Me voy con Hana queriendo que la que estuviera a mi lado fuera mi novia y no mi amiga.
-Vaya, tus alumnos están muy interesados en ese tema.- Dice mi amiga. 
-Sabes cómo son los adolescentes pero es mejor que tengan dudas y dudas y les sean aclaradas a que después salgan embarazadas o con alguna enfermedad.
-¿El lunes estarás conmigo en la clase?
-No creo, es tu especialidad no la mía.- Caminamos a la cafetería.
-Me gustaría que estuvieras, las señoritas te preguntan más a ti, les serás de mucha ayuda.
-No sé, si no tengo asuntos que atender estaré.- Me gustaría estar, quiero saber que dudas tiene mi pequeña.
Llegamos a la cafetería y pedimos algo de comer, en cuestión de minutos el lugar se llena de estudiantes y cuando mis ojos se clavan en la salida, veo a mi novia, con sus amigas, su amigo y… Un joven que no había visto con ella, es de segundo año, le di clases en primero.
Ese chico mayor abraza a Ámbar y ella se ve tranquila con él, el joven la ve mucho, conozco esa mirada, ella le gusta. Aprieto mi mandíbula. Cálmate Hyde, me digo. Suspiro y veo a Hana quien ha estado hablando alegremente, (no me pregunten sobre que).
-Y por eso anoche ya no pude llegar a mi departamento.- Dice con pesadez.
-Yo casi no lo visito, mi casa realmente es la escuela y el hospital.- Comento casualmente.
-Enserio Hideto, ¿No tienes pensado en cambiar un poco tu vida? Es decir, algún día tendrás pareja, hijos, un perro y un gato; no puedes estar con tus trabajos y estar con tu familia, tienes que empezar a ver por tu futuro, sentimentalmente hablando porque económicamente lo tienes más que seguro.
La veo a los ojos y ella sonríe, sé que si llego a tener una familia tendría que dejar algo de trabajo pero eso ahora no está en mis planes... No, ahora no. De familia en absoluto, de pareja ya tengo y mi ventaja es que ella está en el mismo lugar que yo así que por ahora esos planes no entran en mi mente.
-Estoy consciente de eso Hana pero por ahora no es mi prioridad.
Volteo a ver hacia donde esta ella, ahora el joven nuevo le acaricia el cabello, aprieto mis puños, ella sonríe, es muy risueña y eso los jóvenes lo podrían mal interpretar.
-Por lo menos pareja Hideto, no puedes estar soltero toda la vida, así nunca tendrás hijos ni conocerás el calor de tu propia familia.- Hago media sonrisa, ¿Porque no?
-No te lo había comentado Hana pero tengo novia.- Contesto feliz.
Ella se queda totalmente sorprendida. No sabe que decir, tiene una mano en su pecho y no me quita la vista de encima, yo solo sonrío.
-¿No me estas mintiendo?
-Pero que dices ¿Porque mentiría con algo así? Claro que tengo novia Hana.
-¿Desde cuándo?.- Toma una de mis manos y la aprieta.
-Pues... Yo estaba encantado con ella desde que la vi, eso fue hace tres meses pero empecé a hacerme presente en la vida de ella hace como mes y medio... No llevamos mucho pero a pesar de eso, Hana, estoy enamorado.- Me sincero.
-¿Enamorado? ¿Tu? ¿Enamorado? ¿A dónde fue todo eso de que el amor es una mierda inexistente?.- Me rio un poco.
-Ese era yo antes de conocerla, ahora este soy yo después de conocerla; el amor existe y es maravilloso.- Le guiño un ojo y sin querer ella se sonroja.
-¿Y quién es? Una sexy doctora, traumatóloga, psicóloga, sexóloga... Profesora... ¿Quién?.- Suspiro un poco.
-Sabes que con las profesoras nunca tendré nada....- Poso la vista a mi pequeña, ahora está sentada con sus amigos y ese joven nuevo, la ve mucho.- El futuro de mi novia es prometedor.
-Entonces le va bien en lo que hace, ¿De dónde es?
-Vive en la ciudad.- Contesto aun viendo hacia la dirección que me interesa, ese joven la rodeo por los hombros.- ¿Ya tardo nuestro pedido no?.- Me muevo inquieto en mi lugar.
-Es verdad.- Dice ella, este es un buen pretexto.
-Iré a ver qué pasa.
Me levanto de mi lugar y camino hacia donde tomamos los pedidos, afortunadamente cerca de ahí está la mesa de ella; me acerco y casualmente los saludo.
-Provecho jóvenes.- Hablo y Ámbar sube la mirada, en cuanto me ve se sonroja, ese joven no la deja.
-Gracias profesor, buen provecho también.- Contesta David, creo que prefiero que el la ande abrazando a que el otro lo haga, bueno, ninguno, solo yo puedo.
-Dígale lo mismo a la profesora Hana, que disfrute de su comida.- Menciona una señorita, creo que es Heidi.
-Gracias, se lo diré.- Volteo a ver a mi amiga, esta distraída, veo a mi novia, come un poco de pasta y no me ve.
-Señorita Ámbar, recuerde que hoy le daré unas hojas de trabajo para la próxima clase.- Le digo viéndola directamente, ella sube la mirada confundida, si, acabo de inventarlo.
-Aaaah.... Sí, no lo olvido.- Contesta nerviosa, el que la tiene medio abrazada me ve sonriente.
-¿Mi chica es buena alumna profesor?.- Me dice el susodicho, ¡Su chica! Siento como se tensan mis músculos, ella lo codea.
-Una excelente alumna....- Ella me ve a los ojos nerviosa, se aleja un poco de su amigo pero él la jala de nuevo, idiota.- Ustedes son....- No puedo evitar preguntar, ¿Que tal y es un primo perdido?
-Amigos.- Dice ella rápidamente.
-Por lo pronto.- Contesta el sonriente, eso me enfurece, él quiere con ella.
-Mi amigo es un bromista.- Contesta ella casualmente.
-Es que me gusta verte sonreír nena.- Le dice el tomándola de la barbilla, esto es mucho.
-Sigan disfrutando de su comida.- Digo y me doy la vuelta.
Eso fue muy molesto, más que molesto. Soy el novio y no puedo decirlo, soy el novio y no puedo dejar claro que ella es mía. Maldigo en mis adentros, llego al mostrador y me quejo de mi orden, se disculpan y desquito mi enojo con ellos, me dan la charola y camino hacia Hana sin ver a la mesa de ella.
-Tardaste mucho.- Dice mi amiga.
-Cruce unas palabras con unos alumnos, comamos que muero de hambre.- Me excuso.
Pasa la hora de la comida y llego solo a mi oficina, me dejo caer en mi sillón y reviso mi celular, ningún mensaje de ella, ¡Nada! Me siento frustrado, es patético sentir celos por un par de jóvenes que quieren con mi novia, cierro los ojos y suspiro profundamente. Como cinco minutos después escucho que tocan la puerta. ¡Ahora no! No contesto para que piensen que no estoy, siguen tocando.
-Ahora no.- Digo serio para que dejen de molestar.
-¿Puedo pasar?.- Dice esa dulce voz que tanto amo, mi corazón se hace más presente, me levanto del sillón rápido y abro la puerta sin pensar.- Hola.- Me dice en cuanto me ve.
-Hola.- Contesto un poco serio, aún recuerdo lo de la comida, ella pasa y como ya es mi costumbre cierro con seguro para que no puedan entrar si llegan a visitarme.
-Hyde... Veo que estás enojado.- Dice ella nerviosa, me paro frente a frente y no digo nada.- El que viste hace rato es un amigo de segundo año, es muy bueno conmigo y...
-Y eres su chica.- La interrumpo, no hago contacto físico, ¿En serio estoy dando una escena de celos?
-No lo soy, solo somos amigos, enserio él es muy bromista.
-Pues él quiere contigo, quiere que seas su chica verdaderamente.
-No pasara, no lo veo con esos ojos.
Se acerca a mí y yo me quedo quieto, pasa sus brazos por mi cintura y me abraza, me ve a los ojos, ve mis labios y abre un poco su boca, yo veo sus labios, sus ojos, estos momentos son unos de los que no quisiera que se acabaran nunca.
-Mi chico esta celoso.- Dice ella divertida, me da un pequeño beso en los labios.- Solo te quiero a ti, solo tú puedes poseerme, como quieras, nadie más.
-Repite eso.- Contesto, con solo esas palabras mi entrepierna se hizo presente.
-Solo te quiero a ti.
-Lo primero.
-Mi chico esta celoso.- Contesta después de medio segundo de pensar, sonrío visiblemente.
-Me gusta cómo suena en ti.
La abrazo fuertemente y nos besamos, nuestros besos ansiosos y delicados al mismo tiempo. Tomo su cadera y la pego más a mí, amo hacer eso porque siempre saca un pequeño jadeo que me vuelve loco y me hace jadear también. Ella pasa sus manos por mi cuello y eso me permite mayor tacto a su pecho y mi pecho, me recargo un poco en mi escritorio y ella se inclina un poco más haciendo presión a mi entrepierna, jadeo. Paso mis manos a su espalda y poco a poco bajo hasta llegar a su espalda baja, me detengo ahí, nuestras respiraciones aumentan notoriamente, la aprieto a mi cuerpo, estos besos son los más excitantes que he tenido alguna vez, ella me hace sentir cosas que... Cosas únicas que estoy seguro jamás sentiré con alguien más. Puedo asegurarlo ahora, así es. El amor hace que seamos más sensibles en todo, ¿Quién lo diría?.
-¿Ya no estas celoso?.- Pregunta agitada.
-Ahora no.- Contesto sonriente, caminamos al sillón y nos sentamos.- ¿Qué te pareció la clase de hoy?.- Pregunto curioso, enseguida veo como se apena.
-Bueno… Grandiosa en realidad aunque… ¿Cómo le haces para contestar tantas preguntas de ese tipo? No te veías nervioso ni nada.- Me rio un poco y la abrazo.
-Práctica de años, esas clases la tengo cada ciclo escolar y en más de cinco salones, ya soy inmune, el lunes le tocara a Hana dar la clase.
-Seguro.- Contesta ella casualmente.- Mientras dabas las respuestas no dejaba de verte.
-Tus amigas tampoco dejaban de verme pero cariño, mis ojos solo te buscan a ti, te lo diré siempre para que nunca se te olvide.- Nos damos un casto beso.- Odio los viernes.
-¿Por qué?
-Porque eso significa que el sábado y domingo llegan, no podremos vernos.
-Lo sé, también es molesto para mí.- Suspira.- Pero podríamos vernos…
La veo a los ojos y ella a mí, la veo sonreír con complicidad y mi sonrisa se marca, podríamos vernos, palabras que harán que los viernes ya no sean odiados.
-¿Hablas enserio?.- Pregunto emocionado.
-Sí, vivimos en la ciudad ¿Por qué no? El sábado, pasaríamos la tarde juntos.
-Esa idea es perfecta pequeña.- La jalo a mi cuerpo y la abrazo por la espalda, siento como si una grande preocupación se fuera de mi.- Entonces nos vemos mañana.
-Grandioso.- Me atrapa en un ansioso beso y le correspondo sin dudar.


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