-Capitulo 18-
No pensé que esto llegara a pasar, en
este día no. Realmente no teníamos planes que llevar acabo, solo habíamos
quedado en vernos en una plaza y ya. Después lo demás vendría.
Y lo que está viniendo es algo… Algo que
me está quitando la fuerza de voluntad. Sin saber muy bien cómo es que
accedimos a llegar hasta acá… Estamos en mi departamento, en mi habitación y en
mi cama para ser exactos.
En este momento no hay palabras, solo
besos, caricias, jadeos, excitación, ella me está dejando seguir, a cada
segundo siento como sus sensaciones incrementan, quiero ser sutil, no quiero
lastimarla. Pero también estoy al pendiente de que cuando me diga que pare lo
haga de inmediato pero sinceramente eso es difícil ya en esta situación.
Nuestros ansiosos besos recorren nuestras bocas deliciosamente, sus manos
revuelven mi cabello y nuestras caderas se tocan tortuosamente, jadeo, si
seguimos así…
-Cariño… Si seguimos así y aquí en mi
cama no parare hasta besarte y dejarte sin aliento, hasta desnudarte y hacerte
mía completamente, hasta hacerte llegar y darte a conocer los usos que le
podemos dar a esta cama.
Le digo bajo mi excitación, no le había
hablado así y si la asusto no me lo perdonare, veo como sus grandes ojos doblan
su tamaño, pero no es de miedo si no de algo más…
-Entonces hazlo y muéstrame esos usos,
quiero que me enseñes todo lo que puedas Hyde… Te estoy dando mi permiso.
¿Cómo poder contra eso? Esta chica me
está provocando de una manera que nunca creí que pasara con solo unos besos y
palabras, ella tiene algo que jamás conocí, nos conectamos con otro beso, dulce
y ansioso beso. Ella quiere que esto llegue a donde tenga que llegar, si es
así… Pasará.
-Pequeña….- Digo entre nuestros besos.-
¿No sería mejor que esta primera vez fuera más especial? Es decir, rosas,
velas, una cena…- Nos seguimos besando.- Podemos hacer eso y todo lo que
quieras.
-Es buena idea pero será en otra
ocasión, esta vez es perfecta para mi Hyde, es especial porque eres tú, estamos
en tu espacio más personal y porque esto está sucediendo sin tenerlo previsto.
Nos vemos a los ojos, sonreímos con la
mirada, nos vemos los labios, ella está decidida a todo, es mi novia y
sinceramente prefiero que esto pase conmigo a que pase con cualquier hombre, de
solo pensar eso me llena de enojo.
Estoy por quitarle su virginidad, ella
me la está regalando, me ha escogido y no puedo ser tan malditamente feliz
aunque lo que me mortifica es que sea yo quien le provoque dolor, es algo que
todas las mujeres pasan pero cuando le pasa a tu novia… Esta es mi primera vez
con alguien inocente, solo ruego que no sienta tanto dolor.
Nos besamos nuevamente, esta vez con más
dedicación, sus manos acarician mi espalda, mis manos acarician sus mejillas,
recorro cada espacio de su boca y la acaricio con mi lengua, muerdo levemente
su labio inferior y esto la hace jadear. Es cálida y perfecta.
Excitación. Bajo mis labios por su
barbilla y beso su cuello, muerdo levemente y chupo, ella tiene un sabor
increíble, escucho su agitada respiración. Paso una de mis manos bajo su blusa
y toco su suave y delicada piel, se estremece ante mi contacto y me detengo, no
me dice que pare y continuo, meto más mi mano y llego al borde de su sostén,
encaja sus uñas en mi espalda y rodea sus piernas en mi cadera haciendo presión
contra mi erección, gruño ante esa acción, ese tipo de presiones son las que
nos hacen sentir más deseo y unas ganas de arrancar todo y entrar sin pensarlo
pero en mi caso, no será así. Por más ansioso que esté, será especial, porque
se trata de ella.
Mi otra mano entra bajo su blusa y me
paro en el borde también, acaricio en círculos y beso sus labios, entre esos
besos quito poco a poco su blusa, y ella se inclina un poco para quitarla por
completo. Tiro su blusa al suelo y la observo, un sostén de color rosa, veo a
mi novia a los ojos y esta sonrojada. La atrapo en un beso, bajo poco a poco y
llego a su sostén, lo desabrocho lentamente y con mis dientes quito un tirante
y luego el otro, con una mano quito ese pedazo de tela y observo maravillado
esa escultura, nuevamente nuestros ojos se encuentran y esta enrojecida, le
sonrío levemente, beso su cuello y llego a sus senos, reparto besos pequeños
hasta llegar a sus pezones y atiendo uno con un beso pequeño, siento como se
estremece, su piel se eriza y ella jadea, es obvio que nadie ha tocado este
cuerpo y me alegro de ser el primero, con solo ese beso su pezón despertó, lo
chupo y jadea más, hago círculos con mi lengua en esa misma zona y roso
levemente con mis dientes, jadea más y eso me hace sentir pleno. Feliz y
afortunado.
Atiendo el otro pezón y hago mi mismo
recorrido, ella se estremece cada vez más, jadea cada vez más. Siento su cuerpo
moverse para seguir encontrando placer, su espalda se arquea para que tenga
mejor acceso a sus senos, su piel se enchina.
Sus manos llegan a la parte baja de mi
playera las mete para tocar mi piel, sube sus manos junto con mi ropa y
separándome de ella un poco me la quita, avienta esa tela al piso y me sonríe.
Sus ojos se posan en mi torso, su boca se abre levemente y se muerde los
labios, verla hacer eso es sumamente excitante, sube una mano y acaricia un
poco mi pecho y baja a mi abdomen, sigue tocando hasta que llega al inicio del
pantalón. Nos vemos a los ojos y de repente siento que toca sobre la tela mi
zona más sensible, jadeo sonoramente sin dejar de vernos a los ojos, esto es
muy excitante. Nos provocamos. Me acerco a sus labios y nos besamos más
ansiosos. Su piel junto a la mía es lo más delicioso que pude haber sentido
nunca, una caricia perfecta.
Paso mis manos a su pantalón y
desabrocho el botón, bajo lentamente el cierre y espero a su reacción, no me
detiene y sigo. Se estremece su cuerpo y bajo la mezclilla, ésta cae al suelo y
muerde mi labio inferior ante la sensación, paso una de mis manos por sus muslos
y se mueve delicadamente buscando más, subo un poco la mano y llego a sentir su
pantaleta, hace un leve salto ante la visita de mi mano pero no detiene nada,
mis dedos se meten un poco entre su ropa y acaricio un poco su monte de venus,
sus piernas se mueven, su cadera sube un poco en busca de más, sus jadeos que
ya son más gemidos suenan en mis oídos y eso me provoca querer darle todo el
placer posible de esta vida.
Sus manos pasan por mi pantalón, lo
desabrocha y le ayudo a quitármelo, toca mi bóxer y acaricia sobre el borde,
mete poco a poco las manos y toca un poco mis glúteos, doy un jadeo ante eso y
mis manos quitan la única tela que quedaba. Nuevamente la admiro, es perfecta,
una perfecta mujer ante mí. Me acerco y aprieto mi cuerpo contra ella, su piel
suave tocando mi piel es adictivo, entre besos ella me quita el bóxer y cuando
mi erección se libera toca su pierna, yo jadeo, ella se estremece y me ve a los
ojos, luce un poco asustada, beso su frente.
-Cariño, si quieres que paremos aquí lo
hacemos.- Hablo tranquilamente pero con un poco de dificultad.
-Quiero seguir.- Dice enseguida y segura.
Me jala a sus labios y nos besamos, con
una de sus piernas aprieta mi erección y doy un gemido sonoro entre nuestros
labios que ella toma en un beso, lo vuelve a hacer y siento que explotare de
placer, la aprieto más a mí, nuestros cuerpos piden más, lo sentimos, bajo una
mano y la llevo a su entrepierna, necesito sentir algo.
Entre besos paso mis dedos lentamente por
su intimidad, introduzco un poco y ella gime arqueando su espalda, ya está
mojada pero necesito que lo esté más para que lubrique mejor y no duela tanto.
Sigo con mis besos y mis dedos masajean lentamente esa zona, ella gime. Esos
sonidos son perfectos y armoniosos, se podrían convertir en mi melodía
favorita. Introduzco uno de mis dedos en su zona y estimulo su clítoris, hago
círculos y gime, me encaja las uñas y muerde mis labios, soy el primero en
tocar esa zona, soy un muy afortunado. Continúo estimulando y siento como se
moja cada vez más poniendo mis dedos con su salinidad y como y yo cada vez más
me voy poniendo erecto, mi naturaleza me dice que es tiempo de entrar o podré
explotar.
Saco mi dedo y me levanto de su lado,
ella acalorada me ve confusa, voy a un mueble de cama y tomo un paquete,
gracias al cielo que tenía uno guardado, no soy de esos que tiene todo un
suministro guardado. Regreso a su lado y la beso, me alejo un poco y abro el
paquete, saco el condón y ella enrojecida ve lo que hago, viéndola a los ojos
me pongo el látex y no pudiendo evitar saco un jadeo por el rose de mis dedos,
me atrapa en un beso más y la abrazo acomodándola entre mi cuerpo, su
respiración es más agitada y veo nerviosismo en sus ojos, que no le duela tanto
por favor.
Beso nuevamente sus labios, mordisqueo,
lamo, beso a mi antojo, llego a su cuello y hago lo mismo, me muevo un poco y
me pongo en su entrada aun besándola para distraerla, empiezo a meter un poco y
entierra sus uñas en mi espalda, me detengo un momento y entro nuevamente,
lento y poco a poco, su garganta saca el sonido más sensual y excitante que
había escuchado jamás, entro un poco más y sus uñas se encajan más, ahora gime
entre el dolor y placer aunque creo que es mas de dolor, mi pequeña.
-Respira hondo.- Le digo al oído.
Ella hace lo que le digo y echa la
cabeza para atrás, entro un poco más y su respiración agitada me dice que le
duele, pone su rostro entre mi hombro y cuello, no me muevo más, he llegado.
-Cariño, ¿Te lastime mucho?.- Pregunto
preocupado, no me contesta.- Cariño no me asustes.- Le digo haciendo que me vea
a los ojos.
Sus ojos están cristalinos pero tiene
una pequeña sonrisa, odio haberle provocado dolor, me lastima. Me da un pequeño
beso en los labios y finalmente me dice:
-Estoy bien.
-¿Te dolió mucho? Podemos parar.
-Dolió un poco pero estoy bien, es normal,
supongo.- Dice sonrojándose.
Algo me dice que le ha dolido un poquito
más de lo que ella dice, lo puedo sentir, su interior palpita un poco más de lo
normal pero asiento ante su respuesta. Me ha dado su virginidad.
-Cariño, si te lastimo en algún momento
dime inmediatamente y parare.
-Está bien.- Muerde su labio inferior,
sus ojos me piden que siga y me alivio un poco del tormento de darle dolor.
Nos besamos y no me muevo aun, disfruto
de su boca y cuando siento que ha pasado un poco su dolor empiezo a moverme
poco a poco, ella se siente perfectamente bien y soy el primero en estar aquí.
Cuando entro de nuevo ella gime pero esos sonidos son más de placer, sus
gemidos son música para mis oídos, son caricias para mi cuerpo. Entro y salgo
lentamente, es una de las mejores cosas que he experimentado, muerde mis
labios, me rasguña, aprieta mi cuerpo al suyo, nos entregamos completamente,
nos añoramos, nos necesitamos.
Mis movimientos empiezan a ser un poco
más demandantes y gemimos más, sentimos más sensaciones, sentimos más calor y
más entrega, esta unión, esta perfecta unión me está llevando a distintos
mundos, escucharla gemir mi nombre es lo mejor que pude haber escuchado de una
mujer porque ella ahora es una mujer, mi mujer, completamente. Nuestra danza es
frenética y llena de música proveniente de nuestras gargantas, nuestras
caricias queman nuestra piel de una forma adictiva, nuestros labios y miradas
se conectan mejor que nada en este mundo, nuestros cuerpos encajan
perfectamente, es como si estuviéramos destinados a estar juntos. Siempre.
Nuestra danza es más demandante, cada
uno disfrutamos del cuerpo del otro, de las caricias y besos, marcamos un paso
delicioso, cada embestida es única, cada beso y caricia es única. Su interior
me aprieta, sus músculos se mueven apretándome y estimulándome deliciosamente así
diciéndome que está por llegar y yo con ella, doy las envestidas más fuertes y
un minuto después estallamos de placer, encontramos nuestro éxtasis y caemos rendidos.
Me quedo aun dentro de ella tratando de
nivel mi respiración y ella también, beso su frente y salgo de ella, me acuesto
a su lado y me quito el condón mandándolo al piso. Ella pasa sus brazos por mi
cintura y pone su cabeza en mi pecho, beso su cabeza y quedamos un rato en
silencio hasta que ella lo rompe.
-Fue mejor de lo que algún día pude
haber imaginado.- Me dice aun recostada en mi pecho.
-Es lo mismo que estoy pensando cariño.-
Ella se mueve y me ve a los ojos.
-Pero tú has tenido novias ¿No?.-
Pregunta confundida.
-Si pequeña, pero estar contigo fue algo
maravilloso, algo que nunca había sentido, no sé por qué pero así es.- Le doy
un casto beso.
-¿Aunque casi no hiciera nada? Tu
hiciste todo.- Se encoje de hombros y sonrío, su inocencia es una de las cosas
que más disfruto.
-Fue lo mejor que he hecho jamás cariño,
todo fue perfecto.
-Para mí también fue perfecto.
Me atrapa en un beso y me acerca a su
cuerpo, besos que amo y que aseguro no encontrare en nadie más, estos besos son
único y perfectos.
-Cariño, ¿A qué hora tienes que estar en
casa?
-Umm, no dije hora.- Contesta besándome.
-No debes llegar tarde, te llevare a
casa.- Contesto.
-Un poco más, por favor.- Dice acercando
mi cadera a la suya.
Mi erección de nuevo presente y
delatándome hace que ella sonría entre nuestros labios y torturándome
aparentándolo con su pierna me dejo llevar hasta que una de sus manos tocan mi
naturaleza erguida, me sorprendo y la veo con excitación a los ojos, ella
sonríe y me besa, rosa con los dedos aquella zona sensible y me ahogo en
gemidos, toca un poco más y los gemidos se convierten en gruñidos cuando toda
su mano lo toca, seguimos con nuestra entrega hasta que finalmente entro de
nuevo en ella.
Hora y media después de la segunda
entrega salimos de mi habitación con una sonrisa que no nos quitara nadie. Ella
camina adelante jalando mi mano, me siento el hombre más afortunado del mundo,
llegamos a la cocina y le doy un poco de jugo con una pastilla, ella me ve
confusa.
-Pastilla para el dolor pequeña, más
tarde estarás adolorida, tu cuerpo recibió una etapa nueva y como no está
acostumbrado aun, dolerá.
-Gracias doctor.- Sonríe completamente y
yo con ella.
-De nada señorita Ámbar, ha sido un
placer, ahora te llevare a casa.- Se pone seria.
-¿A casa? Si mis padres me ven llegar
contigo preguntaran.
-Estoy dispuesto a hablar con ellos,
cariño, somos novios y ellos lo tienen que saber ¿No lo crees?
-Si pero… No ahora, déjame empezar a
decirles que tengo novio, si llegas así de sopetón me mataran y de paso a ti.-
Se toma la pastilla.
-Es eso o… ¿Es por nuestra situación?
-También por eso, ¿Y si a papá no le
gustas? Hará lo posible por alejarnos y te puede meter en problemas, no me lo
perdonaría, sé que el trabajo es tu vida.
-Tú también eres mi vida.- Acaricio sus
mejillas.- No estoy dispuesto a dejarte por eso, menos ahora que dimos este
paso, ahora más que nunca te quiero conmigo.- Se sonroja.
-Por eso esperemos un poco.
-Puedo hablar con tu padre.
-Mi hermano también te matara, dos
contra uno no es tan justo.- Se encoje de hombros.
-¿Tu hermano?
-Sí, es muy protector conmigo y celoso,
si por el fuera no tendría novio nunca.- Nos reímos.- Esperemos un poco ¿Si?
-Como quieras cariño.- Nos besamos.
Salimos de mi departamento y rápidamente
llegamos a mi auto, este día ha sido perfecto. La acerco un poco a su casa, no
es tan tarde así que accedo sin tanto reproche. Cuando llegamos a donde me dice
un pequeño vacío se apodera de mí.
-Te extrañare.- Me dice ella tomando mis
manos.
-Yo también pero el lunes llegara
rápido.- Beso sus manos.
-Añoro el lunes ya.- Sonríe cálidamente.
-Cariño, te quiero dar esto.- Saco un
llavero con una llave y ella lo ve confusa, sonrío.- Es la llave de mi
departamento, puedes ir cuando quieras que desde ahora es tuyo también.- Digo
feliz y sus ojos se abren emocionados, se lanza a mis brazos y me llena de
besos.
-Pero… ¿Hablas enserio?
-Totalmente, ¿Has aprendido el camino?.-
Pregunto divertido.
-Sí, es fácil llegar.- Ve las llaves en
su mano y sonríe.
-El señor del elevador ya tiene dicho
que cuando te vea llegar inmediatamente te lleve a mi piso.- Guiño un ojo y
sonríe feliz.
-Gracias amor, es perfecto.
-Me acabas de llamar amor.- Le digo
sonriente.
-Eres mi amor.- Me besa
deliciosamente.- Nos vemos el lunes.
-Nos vemos el lunes señorita Ámbar.
Le doy un último beso y ella baja del
auto, la veo alejarse y decirme adiós con la mano, enseguida marco a su celular
y ella contesta enseguida.
-Hola amor.- Mi corazón brinca ante esa
última palabra.
-Hola cariño… ¿Sabes? Tengo que decirte
algo pero te lo diré el lunes.
-No, dímelo ahora o moriré de la
curiosidad hasta ese día.
-El lunes cariño, ten lindo domingo.
-Eres malo.- Se ríe.- Te extrañare.
-Yo más.- Colgamos y me voy a mi
departamento, en unas horas es mi guardia.
Feliz de que sea lunes llego al salón de
clases y antes de que alguien llegue, dejo una rosa junto con una nota en el
lugar de mi novia y salgo del aula, paso a la cafetería y compro un jugo, sonriente
recuerdo lo sucedido en mi departamento, recuerdo esos magníficos gemidos que
salían de su boca diciendo mi nombre, cuanto daría por escucharlos todo el día.
Tomo mi jugo mientras camino al salón de nuevo y veo como ella va a esa
dirección, sonrío encantado, esa hermosa chica es mi novia.
Cuando llego al salón la veo sonriendo y
oliendo la rosa, ella me ve y corre a mis brazos, la recibo gustoso y nos
besamos, la abrazo fuerte y suspiro, nos alejamos y ve la rosa y me ve a mí.
-Es la primera vez que me regalan una
rosa y me siento tan feliz.- Sonríe.
-Me gusta verte feliz y hacerte feliz.
-Y bueno, estuve todo el día de ayer
pensando en que es lo que tienes que decirme.
-Tu
curiosidad me encanta pequeña.- Sonreímos.- Y lo que te tengo que decir es….-
La veo a los ojos fijamente y acaricio sus mejillas, pongo una de mis manos en
su cintura y beso su frente.- Te amo Ámbar.- Digo finalmente y sus ojos brillan
más de lo normal, es la primera vez que se lo digo.
-Hyde….- Se cuelga de mi cuello y me
abraza fuertemente, cuando se aleja me ve a los ojos y me da un pequeño beso.-
Te amo.- Me dice y con solo esas dos palabras mi corazón podría dejar de latir,
si, esto es amor, estoy locamente enamorado ella.
Hermoso!
ResponderBorrarHermoso!
ResponderBorrar