lunes, 9 de febrero de 2015

Metropolis


-Capitulo 18-

No pensé que esto llegara a pasar, en este día no. Realmente no teníamos planes que llevar acabo, solo habíamos quedado en vernos en una plaza y ya. Después lo demás vendría.
Y lo que está viniendo es algo… Algo que me está quitando la fuerza de voluntad. Sin saber muy bien cómo es que accedimos a llegar hasta acá… Estamos en mi departamento, en mi habitación y en mi cama para ser exactos.
En este momento no hay palabras, solo besos, caricias, jadeos, excitación, ella me está dejando seguir, a cada segundo siento como sus sensaciones incrementan, quiero ser sutil, no quiero lastimarla. Pero también estoy al pendiente de que cuando me diga que pare lo haga de inmediato pero sinceramente eso es difícil ya en esta situación. Nuestros ansiosos besos recorren nuestras bocas deliciosamente, sus manos revuelven mi cabello y nuestras caderas se tocan tortuosamente, jadeo, si seguimos así…
-Cariño… Si seguimos así y aquí en mi cama no parare hasta besarte y dejarte sin aliento, hasta desnudarte y hacerte mía completamente, hasta hacerte llegar y darte a conocer los usos que le podemos dar a esta cama.
Le digo bajo mi excitación, no le había hablado así y si la asusto no me lo perdonare, veo como sus grandes ojos doblan su tamaño, pero no es de miedo si no de algo más…
-Entonces hazlo y muéstrame esos usos, quiero que me enseñes todo lo que puedas Hyde… Te estoy dando mi permiso.
¿Cómo poder contra eso? Esta chica me está provocando de una manera que nunca creí que pasara con solo unos besos y palabras, ella tiene algo que jamás conocí, nos conectamos con otro beso, dulce y ansioso beso. Ella quiere que esto llegue a donde tenga que llegar, si es así… Pasará.
-Pequeña….- Digo entre nuestros besos.- ¿No sería mejor que esta primera vez fuera más especial? Es decir, rosas, velas, una cena…- Nos seguimos besando.- Podemos hacer eso y todo lo que quieras.
-Es buena idea pero será en otra ocasión, esta vez es perfecta para mi Hyde, es especial porque eres tú, estamos en tu espacio más personal y porque esto está sucediendo sin tenerlo previsto.
Nos vemos a los ojos, sonreímos con la mirada, nos vemos los labios, ella está decidida a todo, es mi novia y sinceramente prefiero que esto pase conmigo a que pase con cualquier hombre, de solo pensar eso me llena de enojo.
Estoy por quitarle su virginidad, ella me la está regalando, me ha escogido y no puedo ser tan malditamente feliz aunque lo que me mortifica es que sea yo quien le provoque dolor, es algo que todas las mujeres pasan pero cuando le pasa a tu novia… Esta es mi primera vez con alguien inocente, solo ruego que no sienta tanto dolor.
Nos besamos nuevamente, esta vez con más dedicación, sus manos acarician mi espalda, mis manos acarician sus mejillas, recorro cada espacio de su boca y la acaricio con mi lengua, muerdo levemente su labio inferior y esto la hace jadear. Es cálida y perfecta.
Excitación. Bajo mis labios por su barbilla y beso su cuello, muerdo levemente y chupo, ella tiene un sabor increíble, escucho su agitada respiración. Paso una de mis manos bajo su blusa y toco su suave y delicada piel, se estremece ante mi contacto y me detengo, no me dice que pare y continuo, meto más mi mano y llego al borde de su sostén, encaja sus uñas en mi espalda y rodea sus piernas en mi cadera haciendo presión contra mi erección, gruño ante esa acción, ese tipo de presiones son las que nos hacen sentir más deseo y unas ganas de arrancar todo y entrar sin pensarlo pero en mi caso, no será así. Por más ansioso que esté, será especial, porque se trata de ella.
Mi otra mano entra bajo su blusa y me paro en el borde también, acaricio en círculos y beso sus labios, entre esos besos quito poco a poco su blusa, y ella se inclina un poco para quitarla por completo. Tiro su blusa al suelo y la observo, un sostén de color rosa, veo a mi novia a los ojos y esta sonrojada. La atrapo en un beso, bajo poco a poco y llego a su sostén, lo desabrocho lentamente y con mis dientes quito un tirante y luego el otro, con una mano quito ese pedazo de tela y observo maravillado esa escultura, nuevamente nuestros ojos se encuentran y esta enrojecida, le sonrío levemente, beso su cuello y llego a sus senos, reparto besos pequeños hasta llegar a sus pezones y atiendo uno con un beso pequeño, siento como se estremece, su piel se eriza y ella jadea, es obvio que nadie ha tocado este cuerpo y me alegro de ser el primero, con solo ese beso su pezón despertó, lo chupo y jadea más, hago círculos con mi lengua en esa misma zona y roso levemente con mis dientes, jadea más y eso me hace sentir pleno. Feliz y afortunado.
Atiendo el otro pezón y hago mi mismo recorrido, ella se estremece cada vez más, jadea cada vez más. Siento su cuerpo moverse para seguir encontrando placer, su espalda se arquea para que tenga mejor acceso a sus senos, su piel se enchina.
Sus manos llegan a la parte baja de mi playera las mete para tocar mi piel, sube sus manos junto con mi ropa y separándome de ella un poco me la quita, avienta esa tela al piso y me sonríe. Sus ojos se posan en mi torso, su boca se abre levemente y se muerde los labios, verla hacer eso es sumamente excitante, sube una mano y acaricia un poco mi pecho y baja a mi abdomen, sigue tocando hasta que llega al inicio del pantalón. Nos vemos a los ojos y de repente siento que toca sobre la tela mi zona más sensible, jadeo sonoramente sin dejar de vernos a los ojos, esto es muy excitante. Nos provocamos. Me acerco a sus labios y nos besamos más ansiosos. Su piel junto a la mía es lo más delicioso que pude haber sentido nunca, una caricia perfecta.
Paso mis manos a su pantalón y desabrocho el botón, bajo lentamente el cierre y espero a su reacción, no me detiene y sigo. Se estremece su cuerpo y bajo la mezclilla, ésta cae al suelo y muerde mi labio inferior ante la sensación, paso una de mis manos por sus muslos y se mueve delicadamente buscando más, subo un poco la mano y llego a sentir su pantaleta, hace un leve salto ante la visita de mi mano pero no detiene nada, mis dedos se meten un poco entre su ropa y acaricio un poco su monte de venus, sus piernas se mueven, su cadera sube un poco en busca de más, sus jadeos que ya son más gemidos suenan en mis oídos y eso me provoca querer darle todo el placer posible de esta vida.
Sus manos pasan por mi pantalón, lo desabrocha y le ayudo a quitármelo, toca mi bóxer y acaricia sobre el borde, mete poco a poco las manos y toca un poco mis glúteos, doy un jadeo ante eso y mis manos quitan la única tela que quedaba. Nuevamente la admiro, es perfecta, una perfecta mujer ante mí. Me acerco y aprieto mi cuerpo contra ella, su piel suave tocando mi piel es adictivo, entre besos ella me quita el bóxer y cuando mi erección se libera toca su pierna, yo jadeo, ella se estremece y me ve a los ojos, luce un poco asustada, beso su frente.
-Cariño, si quieres que paremos aquí lo hacemos.- Hablo tranquilamente pero con un poco de dificultad.
-Quiero seguir.- Dice enseguida y segura.
Me jala a sus labios y nos besamos, con una de sus piernas aprieta mi erección y doy un gemido sonoro entre nuestros labios que ella toma en un beso, lo vuelve a hacer y siento que explotare de placer, la aprieto más a mí, nuestros cuerpos piden más, lo sentimos, bajo una mano y la llevo a su entrepierna, necesito sentir algo.
Entre besos paso mis dedos lentamente por su intimidad, introduzco un poco y ella gime arqueando su espalda, ya está mojada pero necesito que lo esté más para que lubrique mejor y no duela tanto. Sigo con mis besos y mis dedos masajean lentamente esa zona, ella gime. Esos sonidos son perfectos y armoniosos, se podrían convertir en mi melodía favorita. Introduzco uno de mis dedos en su zona y estimulo su clítoris, hago círculos y gime, me encaja las uñas y muerde mis labios, soy el primero en tocar esa zona, soy un muy afortunado. Continúo estimulando y siento como se moja cada vez más poniendo mis dedos con su salinidad y como y yo cada vez más me voy poniendo erecto, mi naturaleza me dice que es tiempo de entrar o podré explotar.
Saco mi dedo y me levanto de su lado, ella acalorada me ve confusa, voy a un mueble de cama y tomo un paquete, gracias al cielo que tenía uno guardado, no soy de esos que tiene todo un suministro guardado. Regreso a su lado y la beso, me alejo un poco y abro el paquete, saco el condón y ella enrojecida ve lo que hago, viéndola a los ojos me pongo el látex y no pudiendo evitar saco un jadeo por el rose de mis dedos, me atrapa en un beso más y la abrazo acomodándola entre mi cuerpo, su respiración es más agitada y veo nerviosismo en sus ojos, que no le duela tanto por favor.
Beso nuevamente sus labios, mordisqueo, lamo, beso a mi antojo, llego a su cuello y hago lo mismo, me muevo un poco y me pongo en su entrada aun besándola para distraerla, empiezo a meter un poco y entierra sus uñas en mi espalda, me detengo un momento y entro nuevamente, lento y poco a poco, su garganta saca el sonido más sensual y excitante que había escuchado jamás, entro un poco más y sus uñas se encajan más, ahora gime entre el dolor y placer aunque creo que es mas de dolor, mi pequeña.
-Respira hondo.- Le digo al oído.
Ella hace lo que le digo y echa la cabeza para atrás, entro un poco más y su respiración agitada me dice que le duele, pone su rostro entre mi hombro y cuello, no me muevo más, he llegado.
-Cariño, ¿Te lastime mucho?.- Pregunto preocupado, no me contesta.- Cariño no me asustes.- Le digo haciendo que me vea a los ojos.
Sus ojos están cristalinos pero tiene una pequeña sonrisa, odio haberle provocado dolor, me lastima. Me da un pequeño beso en los labios y finalmente me dice:
-Estoy bien.
-¿Te dolió mucho? Podemos parar.
-Dolió un poco pero estoy bien, es normal, supongo.- Dice sonrojándose.
Algo me dice que le ha dolido un poquito más de lo que ella dice, lo puedo sentir, su interior palpita un poco más de lo normal pero asiento ante su respuesta. Me ha dado su virginidad.
-Cariño, si te lastimo en algún momento dime inmediatamente y parare.
-Está bien.- Muerde su labio inferior, sus ojos me piden que siga y me alivio un poco del tormento de darle dolor.
Nos besamos y no me muevo aun, disfruto de su boca y cuando siento que ha pasado un poco su dolor empiezo a moverme poco a poco, ella se siente perfectamente bien y soy el primero en estar aquí. Cuando entro de nuevo ella gime pero esos sonidos son más de placer, sus gemidos son música para mis oídos, son caricias para mi cuerpo. Entro y salgo lentamente, es una de las mejores cosas que he experimentado, muerde mis labios, me rasguña, aprieta mi cuerpo al suyo, nos entregamos completamente, nos añoramos, nos necesitamos.
Mis movimientos empiezan a ser un poco más demandantes y gemimos más, sentimos más sensaciones, sentimos más calor y más entrega, esta unión, esta perfecta unión me está llevando a distintos mundos, escucharla gemir mi nombre es lo mejor que pude haber escuchado de una mujer porque ella ahora es una mujer, mi mujer, completamente. Nuestra danza es frenética y llena de música proveniente de nuestras gargantas, nuestras caricias queman nuestra piel de una forma adictiva, nuestros labios y miradas se conectan mejor que nada en este mundo, nuestros cuerpos encajan perfectamente, es como si estuviéramos destinados a estar juntos. Siempre.
Nuestra danza es más demandante, cada uno disfrutamos del cuerpo del otro, de las caricias y besos, marcamos un paso delicioso, cada embestida es única, cada beso y caricia es única. Su interior me aprieta, sus músculos se mueven apretándome y estimulándome deliciosamente así diciéndome que está por llegar y yo con ella, doy las envestidas más fuertes y un minuto después estallamos de placer, encontramos nuestro éxtasis y caemos rendidos.
Me quedo aun dentro de ella tratando de nivel mi respiración y ella también, beso su frente y salgo de ella, me acuesto a su lado y me quito el condón mandándolo al piso. Ella pasa sus brazos por mi cintura y pone su cabeza en mi pecho, beso su cabeza y quedamos un rato en silencio hasta que ella lo rompe.
-Fue mejor de lo que algún día pude haber imaginado.- Me dice aun recostada en mi pecho.
-Es lo mismo que estoy pensando cariño.- Ella se mueve y me ve a los ojos.
-Pero tú has tenido novias ¿No?.- Pregunta confundida.
-Si pequeña, pero estar contigo fue algo maravilloso, algo que nunca había sentido, no sé por qué pero así es.- Le doy un casto beso.
-¿Aunque casi no hiciera nada? Tu hiciste todo.- Se encoje de hombros y sonrío, su inocencia es una de las cosas que más disfruto.
-Fue lo mejor que he hecho jamás cariño, todo fue perfecto.
-Para mí también fue perfecto.
Me atrapa en un beso y me acerca a su cuerpo, besos que amo y que aseguro no encontrare en nadie más, estos besos son único y perfectos.
-Cariño, ¿A qué hora tienes que estar en casa?
-Umm, no dije hora.- Contesta besándome.
-No debes llegar tarde, te llevare a casa.- Contesto.
-Un poco más, por favor.- Dice acercando mi cadera a la suya.
Mi erección de nuevo presente y delatándome hace que ella sonría entre nuestros labios y torturándome aparentándolo con su pierna me dejo llevar hasta que una de sus manos tocan mi naturaleza erguida, me sorprendo y la veo con excitación a los ojos, ella sonríe y me besa, rosa con los dedos aquella zona sensible y me ahogo en gemidos, toca un poco más y los gemidos se convierten en gruñidos cuando toda su mano lo toca, seguimos con nuestra entrega hasta que finalmente entro de nuevo en ella.
Hora y media después de la segunda entrega salimos de mi habitación con una sonrisa que no nos quitara nadie. Ella camina adelante jalando mi mano, me siento el hombre más afortunado del mundo, llegamos a la cocina y le doy un poco de jugo con una pastilla, ella me ve confusa.
-Pastilla para el dolor pequeña, más tarde estarás adolorida, tu cuerpo recibió una etapa nueva y como no está acostumbrado aun, dolerá.
-Gracias doctor.- Sonríe completamente y yo con ella.
-De nada señorita Ámbar, ha sido un placer, ahora te llevare a casa.- Se pone seria.
-¿A casa? Si mis padres me ven llegar contigo preguntaran.
-Estoy dispuesto a hablar con ellos, cariño, somos novios y ellos lo tienen que saber ¿No lo crees?
-Si pero… No ahora, déjame empezar a decirles que tengo novio, si llegas así de sopetón me mataran y de paso a ti.- Se toma la pastilla.
-Es eso o…  ¿Es por nuestra situación?
-También por eso, ¿Y si a papá no le gustas? Hará lo posible por alejarnos y te puede meter en problemas, no me lo perdonaría, sé que el trabajo es tu vida.
-Tú también eres mi vida.- Acaricio sus mejillas.- No estoy dispuesto a dejarte por eso, menos ahora que dimos este paso, ahora más que nunca te quiero conmigo.- Se sonroja.
-Por eso esperemos un poco.
-Puedo hablar con tu padre.
-Mi hermano también te matara, dos contra uno no es tan justo.- Se encoje de hombros.
-¿Tu hermano?
-Sí, es muy protector conmigo y celoso, si por el fuera no tendría novio nunca.- Nos reímos.- Esperemos un poco ¿Si?
-Como quieras cariño.- Nos besamos.
Salimos de mi departamento y rápidamente llegamos a mi auto, este día ha sido perfecto. La acerco un poco a su casa, no es tan tarde así que accedo sin tanto reproche. Cuando llegamos a donde me dice un pequeño vacío se apodera de mí.
-Te extrañare.- Me dice ella tomando mis manos.
-Yo también pero el lunes llegara rápido.- Beso sus manos.
-Añoro el lunes ya.- Sonríe cálidamente.
-Cariño, te quiero dar esto.- Saco un llavero con una llave y ella lo ve confusa, sonrío.- Es la llave de mi departamento, puedes ir cuando quieras que desde ahora es tuyo también.- Digo feliz y sus ojos se abren emocionados, se lanza a mis brazos y me llena de besos.
-Pero… ¿Hablas enserio?
-Totalmente, ¿Has aprendido el camino?.- Pregunto divertido.
-Sí, es fácil llegar.- Ve las llaves en su mano y sonríe.
-El señor del elevador ya tiene dicho que cuando te vea llegar inmediatamente te lleve a mi piso.- Guiño un ojo y sonríe feliz.
-Gracias amor, es perfecto.
-Me acabas de llamar amor.- Le digo sonriente.
-Eres mi amor.- Me besa deliciosamente.-  Nos vemos el lunes.
-Nos vemos el lunes señorita Ámbar.
Le doy un último beso y ella baja del auto, la veo alejarse y decirme adiós con la mano, enseguida marco a su celular y ella contesta enseguida.
-Hola amor.- Mi corazón brinca ante esa última palabra.
-Hola cariño… ¿Sabes? Tengo que decirte algo pero te lo diré el lunes.
-No, dímelo ahora o moriré de la curiosidad hasta ese día.
-El lunes cariño, ten lindo domingo.
-Eres malo.- Se ríe.- Te extrañare.
-Yo más.- Colgamos y me voy a mi departamento, en unas horas es mi guardia.
Feliz de que sea lunes llego al salón de clases y antes de que alguien llegue, dejo una rosa junto con una nota en el lugar de mi novia y salgo del aula, paso a la cafetería y compro un jugo, sonriente recuerdo lo sucedido en mi departamento, recuerdo esos magníficos gemidos que salían de su boca diciendo mi nombre, cuanto daría por escucharlos todo el día. Tomo mi jugo mientras camino al salón de nuevo y veo como ella va a esa dirección, sonrío encantado, esa hermosa chica es mi novia.
Cuando llego al salón la veo sonriendo y oliendo la rosa, ella me ve y corre a mis brazos, la recibo gustoso y nos besamos, la abrazo fuerte y suspiro, nos alejamos y ve la rosa y me ve a mí.
-Es la primera vez que me regalan una rosa y me siento tan feliz.- Sonríe.
-Me gusta verte feliz y hacerte feliz.
-Y bueno, estuve todo el día de ayer pensando en que es lo que tienes que decirme.
-Tu curiosidad me encanta pequeña.- Sonreímos.- Y lo que te tengo que decir es….- La veo a los ojos fijamente y acaricio sus mejillas, pongo una de mis manos en su cintura y beso su frente.- Te amo Ámbar.- Digo finalmente y sus ojos brillan más de lo normal, es la primera vez que se lo digo.
-Hyde….- Se cuelga de mi cuello y me abraza fuertemente, cuando se aleja me ve a los ojos y me da un pequeño beso.- Te amo.- Me dice y con solo esas dos palabras mi corazón podría dejar de latir, si, esto es amor, estoy locamente enamorado ella.



2 comentarios:

Un abrazo ♥