lunes, 23 de febrero de 2015

Metropolis


-Capitulo 23-

Hoy me desperté temprano y con muchas ganas de ver a mi novio. Ayer estuvimos juntos y todo fue bien hasta que recibió esa llamada. Sinceramente si me puse celosa, no es muy lindo que una amiga de tu novio llegue hasta su departamento y sin avisar. Para controlar lo que estaba sintiendo preferí irme a casa, también porque no podía llegar tarde y dejar mal a David. Y así fue, llegue a casa, papá vio la hora y dijo “Ese muchachito empieza a caerme mejor” siento que papá lo quiere para nuero ¿No lo creen? Cuando él se entere de quien es mi novio, dará el grito en el cielo y más si se llegara a enterar de que su pequeña hija ya mantiene relaciones sexuales, con un mayor. Eso realmente me atormenta, es la primera vez que le oculto algo a mis padres y nunca le he llevado la contraria a papá, eso me mortifica porque sé que él cuando se entere de mi relación me dirá que lo deje inmediatamente.
Pedí permiso para salir. Ahora estoy entrando al departamento de mi novio. No escucho ruidos, paso a su oficina, no está. Lo busco por las habitaciones y tampoco. Me quedo en su habitación y me acuesto en su enorme cama. Inhalo su dulce aroma, huele a él. Tomo mi celular y marco su número.
Enseguida me contesta y se escucha contento por mi llamada, sonrío de oreja a oreja. Hablamos un poco y cuando le digo que estoy en su habitación su voz se vuelve ronca, amo ese tono de voz. Terminamos la llamada con un te amo.
Me quito mis tenis y me acuesto mejor en la cama, prendo la tv mientras lo espero y busco algo de mi agrado.
Siento unos besos por mi frente y llega a mis labios, sonrío encantada. Ha llegado. Lo abrazo y lo tiro a la junto a mí, lo veo sonriente, feliz, nos besamos y disfrutamos de nuestros labios.
-Pequeña, ¿Sabes que me encanta que vengas por tu voluntad a mi departamento? Amo este tipo de sorpresas.
-Pues entonces tendrás esta sorpresa más veces.- Muerde mi labio y después me besa.- ¿Interrumpí tu trabajo?.- Pregunto al recordar que estaba en el hospital.
-No, ya había salido solo que estaba dando un tour por el hospital a… Una nueva colega.- Dice medio nervioso.
-Nueva… Colega.- Repito viéndolo a los ojos, ¿Por qué su nerviosismo?
-Sí, nueva.- Dice levantándose de la cama y quitándose la ropa de vestir.
-¿Por qué pareces mortificado? ¿Algún problema en el hospital?.- Se pone una playera casual y un pantalón de mezclilla.
-Cariño….- Se sienta a mi lado y piensa lo que me dirá.
-Me estas poniendo nerviosa.- Le digo haciendo énfasis en cada palabra.
-Esa nueva colega es Midori, la chica que vino ayer a visitarme.- Dice un poco incomodo.
-Y… Supongo que hay algún problema con ella como para que te veas nervioso.
-Sí, bueno… Midori y yo fuimos juntos al instituto, nos conocemos desde hace mucho y…
-Fueron novios.- Digo confirmando, no preguntando, él asiente con la cabeza.- ¿Aun sientes algo por ella?.- Pregunto con un pequeño dolor en el pecho.
-No pequeña, nada de eso.- Toma mis manos.- Ayer le deje muy claro que tengo novia, solo que ella me dijo que aún siente algo por mi.- Suspiro.- Le dije que no sucederá, lo que me tiene mortificado es que trabajaremos juntos.
-Dímelo a mi.- Contesto algo molesta, los exnovios juntos, eso no me gusta.
-A ti también te lo dejare claro, cariño, solo tengo ojos para ti, nadie más que tu Ámbar, solo tú me atormentas, solo tu estas en mis pensamientos.- Me dice directamente a los ojos, su sinceridad me embarga y sonrío, sé que es así.
-Desde ya te digo que esa tal Midori no me gusta.
-No te preocupes.- Besa mi frente.- Solo tiene que quedarle claro que tengo novia y la amo.
-¿También es doctora?
-Se tituló como ginecóloga y sexóloga.- Lo último lo dice un poco incomodo.
-Espera… Sexóloga… ¿Entonces ella es la novia con la que duraste más?.- Pregunto sorprendida, justo ella.
-Sí, la misma.- Se rasca la cabeza.- Pero ya te dije…
-Sí, lo se.- Lo interrumpo.- Déjale muy claro que tienes novia.- Digo en tono serio pero al final termino riendo.
-Le quedara totalmente claro si nos ve juntos.- Me dice con una brillante mirada.
-Yo no quiero verla, no es grato conocer a la ex novia de mi novio.
-Bueno, algún día tendrá que pasar, ella trabaja en el hospital y tú irás a verme.
-¿Yo que?
-Sí, tu dijiste que irías a conocer el hospital por dentro.- Me abraza y me acuesta bien en la cama, se pone arriba de mi.- ¿Iras verdad?
-Si amor, iré.
Lo beso, fuerte y profundo, el atrapa mis labios y muerde, chupa, saborea, sus manos acarician mi cintura, yo revuelvo su cabello, reparte besos en mi cuello, lame y sopla dejándome sensación de escalofríos, me besa sobre la ropa, sus manos pasan a mi pantalón y lo desabrocha, yo dejo que haga lo que quiera, siempre se adueña de mí, de mi cuerpo, de mi voluntad. Sube de nuevo a mis labios y aprieta ya su erección en mi pelvis, logra sacar un jadeo, suspiro profundo, esa sensación siempre me provoca miles de cosquilleos, él lo sabe y vuelve a presionar su erección en mí, jadeo un poco más y el conmigo, una de sus manos entra en mi pantalón y salta mi ropa interior tocando piel, me estremezco al sentir que uno de sus dedos se introduce en mí, inconscientemente separo un poco más mis piernas, besa mi cuello y bajando poco a poco llega a mi cadera, me baja el pantalón y ropa interior y solo escucho cuando caen al suelo, toma mis piernas y besando mis muslos las separa, me tiene a su completa disposición. Estando tan indefensa ante él hace que mi corazón lata con fuerza, acaricia mis muslos internos, pasa sus dedos por mi intimidad y empiezo a jadear, sus ojos me atormentan viéndome fijamente, sé que le gusta verme en esta situación. Lo veo bajar lentamente y se pierde en mis piernas, segundos después siento su asalto, su cálida y suave lengua me recorre de una manera deliciosa, sus dedos acarician mis muslos y yo me aferro a la sabana, mis gemidos son más, hace círculos en mi clítoris y sus dedos entran un poco en mí, estremecimiento y calor. Quiero cerrar mis piernas por las sensaciones pero él no me deja, me tortura aún más atrapando mi clítoris entre sus dientes, dios santo, esto es mortal, lo suelta y un gemido sonoro sale de mí, acaricia, sopla, mueve su lengua de una manera experta y perfeccionista, su calidez es abrumante.
Pronto comenzamos una danza al unísono con nuestros gemidos, nuestras entregas siempre son únicas y perfectas, nuestros cuerpos siempre encajan bien, se reconocen y se regocijan al sentirse, se añoran y se necesitan, necesitan esta unión para sentirse completos.
-Cariño, las vacaciones ya vendrán.- Le dice él, estamos viendo la tv, acostados y desnudos.
-Lo sé, solo tenemos esta semana ¿Verdad?.- El asiente con la cabeza.- Nos seguiremos viendo, no diario tal vez pero nos veremos.
-Eso de no diario no me gusta, ¿Y si mejor hablo con tus padres? Todo sería más fácil.- Sus ojos me piden que diga que sí.
-Tengo miedo de que cuando se enteren nos alejen, mejor…
-Esperemos, si, ya lo sé.- Se pone serio.
-No te molestes.
-No me gusta estar en una relación a escondidas, ya tenemos mucho con escondernos en la escuela.
-Eso es porque lo tenemos que hacer o tendríamos problemas.
Me acerco a él y lo beso, primero no corresponde a mis besos pero termina cediendo. Esta situación también me atormenta pero mientras no sea mayor de edad esto es peligroso y lo que más mortifica, faltan dos años para que cumpla la mayoría de edad.
Ya vestidos y bañados estamos en la cocina, mi novio sabe cocinar delicioso y amo verlo en la cocina, es grandioso.
-¿Y en esta tarde que haremos?.- Pregunta él.
-Lo que quieras está bien pero… Mejor no salgamos de aquí, veamos películas.
-Me encanta la idea.- Dice sonriente  y en eso escuchamos que tocan la puerta, nos vemos a los ojos.
-Visitas.- Le digo.
-No espero a nadie pequeña.- Menciona su inocencia y sonrío.- Iré a ver quién es.
Camina a la puerta y abre, enseguida veo como entra una mujer y se lanza a los brazos de mi novio, mi novio sorprendido se aleja segundos después, ella lo ve a los ojos sonriente, él se rasca el cabello nervioso.
-Hola Hyde.- Le dice muy confiadamente.
-Midori.- Contesta el, así que esa es la ex novia, si antes sentía celos ahora más.
-Vine a invitarte a comer.- Hace una mirada inocente y sonríe, ya la odio.
-Lo siento, no puedo.- Camina él hacia mí y me sonríe, ella da unos pasos hacia delate y cuando me ve su mirada cambia, está molesta.- Te presento a Ámbar, mi novia.- Me presenta rodeándome de la cintura
-Mucho gusto Midori.- Contesto educadamente y sonrío, ella queda sin habla pero se recupera rápido y sonríe.
-El gusto es mío, es bueno conocer a la novia de Hyde, ¿Sabes que él y yo…
-Fueron juntos al instituto, si, lo sé, entre otras cosas.- Digo encantadoramente y atenta.
-Hyde habla de su pasado, grandioso.- Menciona un poco molesta.
-Somos novios, no hay secretos.- Dice él besando mi frente.
-Así es.- Sonrío de oreja a oreja.
-Bueno… Creo que he llegado en mal momento así que… Nos vemos el lunes en el hospital Hyde.
-Claro.- Se despide el sin alejarse de mí y ella sola llega a la puerta y se va, lo volteo a ver.
-Te tiene mucha confianza.
-Bueno, nos conocemos desde hace años.- Se encoje de hombros.- Pero ya te conoció, ahora debe mantenerse alejada.
-Sí, eso espero.- Contesto sabiendo que esa chica no se alejara aun sabiendo de mi existencia, lo pude ver en sus ojos.
Pasando la tarde con mi novio llego la hora de despedirme, no queriendo alejarme de él tuve que irme a casa. Las despedidas con el cada vez son más difíciles. Ahora estoy en casa, mi papá salió un rato con mis hermanos, el pequeño juega futbol y tuvo partido. Estoy en la sala con mamá viendo uno de sus programas favoritos.
-Mamá….- Le hablo, creo que a ella le diré…
-Dime cielo.- Me presta atención y deja su programa.
-Bueno… ¿Qué piensas de las relaciones con una determinada diferencia de edad?.- Pregunto nerviosa.
-No sé muy bien, tu papá me lleva seis años y nos llevamos de maravilla.
-¿Y si te llevara más de seis?
-Siento que con una gran diferencia de edad sería muy complicada la relación, las mentalidades son distintas y las opiniones diferentes normalmente causan problemas, una relación así seguramente no tendría futuro.- Siento como mi corazón se encoje.- ¿Por qué me preguntas esto cielo?.- Me ve a los ojos y su mirada me dice que empieza a saber por dónde voy.- Dime lo que sea hija
-Bueno tengo algo que contarte.- Digo sonriente.
-¿Qué es?
-Tengo novio.- Digo de jalón y sin rodeos, mi mamá agranda sus ojos y me sonríe.
-¿El chico del que me platicaste la vez anterior?
-El mismo.- Sonrío.- El me corresponde también mamá.
-Me alegro por ti hija.- Me da un abrazo y quedamos en silencio.- Dime algo….- Hace que la vea a los ojos.- ¿Tus preguntas de hace rato tienen que ver con tu novio?.- Mi estómago se revuelve de nervios, dios, doy un gran suspiro
-Si mamá.- Contesto seria, ella también se pone seria, ahora tengo miedo.
-Hija…
-Antes de que digas algo, mamá, lo amo, en verdad lo amo, es mi primer novio, mi primer amor, él es muy atento conmigo, me ama tanto o más que yo, lo se mamá y hay una frase, en el amor no importa la edad ni el género, por favor no me digas que me aleje de él porque no podría, él es parte de mí y…
-Noto que lo amas mucho.- Acaricia mi mejilla.
-Como no te imaginas.
-¿Qué tan mayor es?.- Bajo la mirada.- No te juzgare ni nada pero necesito saberlo.
-Es… Diez… Años mayor.- Contesto en un susurro.
-Pero hija…
-Lo amo mamá, nada más importa.
-Es muy grande para ti y tú aun eres menor de edad, él podría ir a la cárcel.
-Y lo tenemos claro pero aun así está conmigo, me ama y se está arriesgando por mí, está arriesgando todo, su carrera, su cedula, su trabajo, todo por mí.
-¿A qué se dedica?
-Es doctor, un excelente doctor.- Digo orgullosa.- Deberías estar contenta de que tu hija tena un novio que sabe de la vida y que no es como cualquiera de esos adolescentes precoces.- Ella sonríe.
-Con un novio mayor no disfrutaras de tu juventud.
-Vamos mamá, hablas como si él fuera un anciano y no lo es, al contrario, me divierto mucho, me consciente, se preocupa por mí, porque este bien.
-Los doctores normalmente son amargados.
-Pues yo seré una doctora y no todos son amargados, él no lo es.
-No me gusta la idea de que tengas un novio mayor, eres muy pequeña para él, además es un hombre y a esa edad está lleno de deseo sexual.- Me sonrojo de inmediato.
-¡Mamá!.- Alzo la voz.- El me respeta mucho.- Contesto apenada, no puedo decirle que ya tenemos relaciones, me mataría o a él o no sé.
-Si te respeta entonces quiere decir que en verdad te quiere.
-Me ama mamá, lo sé muy bien.
-Si tu padre se entera primero mete a la cárcel a tu novio y a ti a un internado de monjas, eres su hija pequeña, la mujer y te cuida más que a tus hermanos.
-No le digas aun a papá, no soportaría que lo metiera a la cárcel, que nos alejara, mamá podría morir.- Mi voz se entrecorta de solo pensarlo, ella me abraza.
-Cielo, te enamoraste profundamente.- Acaricia mi cabello para tranquilizarme.- El amor que le tienes es puro y sincero y sé que ni aunque te obliguemos a dejarlo lo harás.
-Ni loca, si no estoy a su lado no vale nada.
-Solo espero que él te ame con esa misma intensidad.
-Lo hace mamá, me lo demuestra siempre, desde el principio quería venir a hablar con ustedes pero no lo deje, aún sigue insistiendo en venir pero le digo que no, por papá.
-Un hombre con principios entonces.
-Sí, así que mamá apóyame por favor, no le digas a papá todavía.- La veo a los ojos y ella me regala una pequeña sonrisa.
-Secreto entre madre e hija.- Besa mi frente.- Pero cuídate mucho hija y si esa relación no llegara a funcionar…
-Funcionara mamá.- Sonrío feliz.
Pasa el domingo y me divierto con mi familia, pasamos todo el día juntos y paseando hasta que llega la hora de ir al instituto de nuevo. Llega el lunes y feliz de la vida voy a clases, mi novio empieza a explicar, hablamos del corazón, arritmias, taquicardia y bradicardia, también nos enseña como leer las frecuencias cardiacas por medio de un aparato, esto me está dando dolor de cabeza. Después de hora y media termina la clase, mi novio se despide de mí con una hermosa mirada.
-Bien linda, comemos y platiquemos.- Me dice David, quede de contarle sobre mi novio.
-Vamos entonces.- Sonrío.
Compramos comida en la cafetería y nos vamos a nuestra jardinera, David es mi mejor amigo y sé que nunca diría nada que me afectara así que sé que le puedo confesar sobre mi novio sin problemas.
-Mi novio es el doctor Takarai.- Le confieso y su cara de sorpresa es mucha, me encojo de hombros.
-Linda, ¿Hablas enserio? ¿El doctor?
-Sí, nuestro tutor.
-Ahora entiendo porque su actitud contigo, te llama mucho para los ejercicios en prácticas, te mira más que a todos… Se pone serio y enojado cuando te ve conmigo y con Kotaru ¿No es así? Ahora capto todo.
-Si, por eso mismo y por favor no…
-Mi boca es una tumba linda, nunca diría nada que pudiera afectarte.
-Gracias.- Lo abrazo contenta.
-¿Y bien? Cuéntame, ¿Cómo es de novio?
-Maravilloso, lo amo David, mucho.- El hace una ligera sonrisa.
-Se te nota y a él también, con todos esos mensajes y llamadas del viernes.- Se ríe un poco.- Viéndolo bien hacen bonita pareja.
-Aaah eres encantador.- Le digo emocionada.
-Noviazgo en secreto, ¿Interesante no?.- Se empieza a reír y yo con el.
-Lo es.- Le guiño un ojo.
Empiezan a pasar los días, estamos en trabajos finales y es toda una locura, los exámenes serán regresando de vacaciones lo que me preocupa porque en vacaciones se me olvidara mucho. Pasamos esos días estudiando, haciendo presentaciones, maquetas, investigaciones, proyectos, todo lo que se les pueda ocurrir a mis profesores y por eso mismo en esta sema no he estado tanto con mi novio lo cual lo tiene un poco frustrado, si, lo sé por sus mensajes.
{{ Cariño, necesito verte, lo necesito en verdad, no te he besado en tres días ¡¡Tres malditos días!! }}
Sonrío ante ese mensaje, tiene razón, tres días sin tener contacto físico es una tortura, algo muy injusto para los dos y para nuestros cuerpos. Dejando un momento mis trabajos voy para su consultorio, a esta hora normalmente está ahí y aprovechare, yo también necesito verlo y sentir su calidez. Llego rápido a donde él y toco la puerta de su consultorio, el da pase y cuando entro lo veo con su celular y el ceño fruncido, sonrío y el inmediatamente viene a mí y me abraza, amo su intensidad. 
-Sorpresa.- Le digo riendo.
-Pequeña, te he extrañado tanto.- Me dice atrapándome en un beso.
-Y yo a ti, mucho pero vamos Hyde… Dejas unos trabajos de infierno, así no se puede.- Me rio.
-Créeme que ahora me odio por haberles dejado tanto trabajo, por mi parte, por la de sus otros profesores no puedo hacer nada.- Comenta feliz.
Nos besamos, ese ansioso y profundo beso que nos caracteriza, paso mis brazos por su cuello y lo acerco más a mí, él toma mi cintura y me pega a la de él, dios, ya está erecto y jadeo por la sensación, cuatro días tenemos sin este tipo de contacto y puedo decir que si pasaba un día más pude haber muerto, esto es mi comida diaria, mi energía diaria. Mi novio da pasos adelante y yo pasos atrás hasta que nos topamos con la camilla, bien, a falta de cama o sillón, camilla. Sonrío entre nuestros besos y él tomándome de la cintura me aprieta nuevamente a él, más jadeo, esa sensación es única, sentir su erección, sentir lo que provoco en él. Me siento en la camilla y separo las piernas para que se pegue más a mí, lo escucho jadear, su respiración aumenta, estos momentos tan perfectos los disfrutamos al máximo, él y yo, juntos, nadie más existe en el mundo, solo nuestro amor.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥