jueves, 8 de enero de 2015

Metropolis


-Capitulo 4-

Esto es a lo que me refería, las señoritas creen que porque son mayores de edad ya pueden estar conmigo. No es así. Tengo ética, tengo profesionalismo y sobretodo soy respetuoso, no puedo acostarme con una alumna solo porque ella quiera, no puedo darles lo que ellas quieren, en mi vida el amor no existe, no funciona.
Siempre he sido de mentalidad fuerte. El amor es una mierda, eso no ha existido nunca. Lo que existe es la atracción, eso es lo que le llaman amor, es una atracción que dura semanas, meses, años, pero esa atracción poco a poco se pierde y termina siendo lo que le llaman “Se acabó el amor”.
El amor de pareja es solo química entre dos personas. El amor, el cariño familiar es otra cosa, ese sentimiento lo tenemos en un chip que traemos integrado desde que estamos formándonos en el vientre de nuestra madre y cuando nacemos y somos capaces de experimentar lo sentimientos ese chip se activa inmediatamente para el cariño familiar, al fin y al cabo es el entorno en donde nos desarrollamos.
Sé que sueno tal vez cruel y frio pero esa es mi manera de ver las cosas. Por mi trabajo y mi profesión nunca he experimentado el “Amor” a lo que le llaman, y nunca lo experimentare porque no existe. He tenido parejas con las cuales he tenido buena química pero siempre termino alejándome porque no puedo estar al 100 en una relación, mi trabajo es demandante y no me lo permite. El trabajo es mi vida, mi pasión y no estoy dispuesto a dejarlo, ni por una relación ni por nada. Es a lo que decidí dedicarme y entregarme y lo seguiré manteniendo.
Hoy me paso algo que me dejo malditamente molesto. Me encontré con la jefa de grupo de mi salón tutorado en la cafetería. Estaba con un alumno, su amigo, o novio, no tengo idea. Estaban tomados de la mano y él le hablaba cariñosamente. En cuanto los vi y escuche algo en mí se apodero y me hizo sentir enojado, tanto así que me desquite con trabajos de la escuela, en unos minutos revisare que tanto llevan de aprendido lo que les pedí, sé que la mayoría tendrá mala nota. No tenía planeado hacer esto pero soy un hombre impulsivo y he aquí los resultados.
Cuando le dije lo de la revisión no le dije que la clase la daría en el laboratorio y no la encontré después. Por eso puse una nota en la entrada de las escaleras “Clase salón A de la salud. En el laboratorio”.
Esperando a que todos lo vean estoy por salir del salón principal e ir al laboratorio. Solo vine por unas listas aquí, es una lata eso de cambiar de salón pero en nuestra rama utilizamos mucho el laboratorio.
-Profesor, no se vaya, ¿Por qué no me da una oportunidad?.- ¿Mencione que estaba Saira conmigo?
-No señorita y deje de hacer esto. Nunca tendrá algo conmigo, es mi alumna y yo su profesor, no es profesional.
-En un año dejara de ser mi profesor.- Sonríe.
-Ni así. No estoy interesado en las relaciones sentimentales.
-Puedo hacerlo cambiar de opinión.- Rodea el escritorio y se acerca mucho a .
-Le pondré un reporte escrito si sigue con esta actitud. Busque a jóvenes de su edad.
-Me interesa usted.- Se acerca tanto a mí que quedo recargado en el escritorio y ella casi encima de mi.- Me gustan los hombres con experiencia.
-Diablos señorita.- La tomo de los hombros para alejarla pero escucho una vocecilla, volteo y Saira también, esto no es bueno, la alejo de mí completamente.
-Lo siento, yo….- Se ve perdida ante lo que esta viendo.- Con permiso.- Da media vuelta y empieza a caminar.
-Señorita Sullivan, no es lo que piensa.- Sigue caminando y viendo que no se detiene.- Señorita Sullivan, le estoy hablando.- Hago un tono de voz más serio.
-Profesor, no diga nada, solo… En pocos minutos empieza la clase.
Sé que en minutos empieza la clase, ¿Qué hace ella aquí? Debería de estar en el laboratorio. Veo mi reloj sin alguna razón y después veo a la otra alumna, me hace media sonrisa y viendo mi molestia se va sin mirar a Ámbar. Ella y yo nos quedamos en silencio, ¿Llegara a decir lo que vio? Seguramente ahora me cree un profesor pervertido. No me gusta que tengan mal imagen de mí.
-Por favor, no mencione lo que vio.- Digo tranquilamente.
-Es su vida profesor. No tengo porque entrometerme.
Su respuesta me molesta. Es una falta de respeto. Ella me contesta sin verme a los ojos. Debe mostrar educación a sus mayores. ¿No es así? Ella camina al pasillo y se asoma un poco al piso de abajo, está tomando esto como un juego. Y no lo es. Menos con esa actitud de niña. Me molesta, empieza a molestarme cada día más.
-¿Sabe algo? Esta situación empieza a molestarme… Y mucho.
Le digo acercándome a ella, inmediatamente voltea y me ve nerviosa. No sé qué rayos estoy haciendo en este momento. Pero no puedo. Y ni quiero detenerme, me acerco más y ella da pasos hacia atrás hasta que topa con el barandal, pone la mirada hacia abajo, estamos en el segundo piso. No tiene escape. Recargo una mano en el barandal y la otra la pongo en su barbilla para que me mire. Su brillante mirada, su nerviosismo, su timidez, infiernos, que rayos me pasa.
-Profesor….- Su voz tímida e inocente.
-Doctor… Pequeña, dime doctor.- No dejo de verla, inconscientemente mi voz se torna suave y pasiva.
Me pide que me aleje. Lo haría. En verdad lo haría pero el punto aquí es que, no quiero. ¿Por qué? Nuevamente. No tengo ni la maldita idea.
-Su nerviosismo me gusta, señorita Ámbar. Y lo peor es que me está acostumbrando a él, así como a su timidez, curiosidad y terquedad… Es molesto.
-Entonces no me ponga atención.- Su valentía también me gusta. 
-Lo he intentado… Créame que lo he intentado pero ahora me es casi imposible…
Me sincero y después de decirle eso me alejo. Voy a mi escritorio. Tomo mis cosas y caminando hacia la salida la veo un poco sonrojada y aturdida. Yo también me siento aturdido, la tuve cerca y no por cosas escolares, estuvimos muy cerca mejor dicho, algo en mi me estaba traicionando y observe sus labios, esos labios nacieron para ser besados. Esa escena. Hubiese sido mejor no verla.
-La clase es en el laboratorio, por si no lo sabía.- Hago una media sonrisa.- Vamos que sus compañeros nos esperan.
Sigo mi camino y la dejo en el mismo lugar en donde la deje. Esta es la primera actuación no profesional que he tenido durante mis años de profesor. Lo juro. Pero no sé qué me pasa con esa niña. Porque aún es una niña. Es menor de edad, aun es hija de familia. Como dije antes. Soy un hombre impulsivo, debo de controlarlos porque no sé de qué puedo llegar a ser capaz. Esto me molesta. Y mucho.
Llego al laboratorio y todos mis alumnos están ya sentados, con bata y estudiando. Cuando entro todos se paran y nos saludamos. Dejo mis cosas en el escritorio, los observo, todos tienen cara de preocupación, bueno, solo como tres están normales. Enseguida se ve cuando estudiaron. Alguien toca la puerta y volteo. Es ella. Esta apenada.
-Pase señorita.- Le digo tranquilo, entra y se sienta con el chico de la mañana, él le sonríe la observa detalladamente.- Quiero suponer que todos estudiaron y por eso sacaran excelentes notas.
-Nos dio muy poco tiempo profesor.- Me dice una alumna, Maira. No es de mi agrado esa chica.
-Tuvieron 48 horas para estudiar, tiempo suficiente. Empezaremos por número de lista. Ya saben, pasan conmigo y me dicen los músculos mostrándomelos en el maniquí.- Lo señalo y todos se lamentan, esto será tedioso.
Tomo mi asiento en el escritorio, acerco el maniquí conmigo, saco listas y llamo a mi primera víctima. Empecemos con esto.
Como era de esperarse. No se aprendieron todos los músculos. No son tantos ya que solo son los básicos. Va la mitad del salón y solo tres me los han dicho correctamente. Ahora viene la pequeña jefa de grupo. Menciono su nombre y ella toma aire. Su amigo le da ánimo. Ese chico ya paso. Salió ileso, supo todo al derecho y al revés. Ella llega a mí y toma nuevamente aire. 
-Empecemos.- Le señalo en maniquí
-Son los músculos, temporales…
Empieza a mencionarlos y a señalarlos, por ahora va bien. Y aunque fuera mal creo que no me daría cuenta, ¿Por qué solo mi mirada se concentra en ella? No veo el maniquí y ahora no estoy poniendo atención a lo que dice. ¿Ven porque digo que esto es molesto? Es una mierda. Nunca me había pasado y no es grato que pase.
-Tipos de músculos.- Anoto en la lista su calificación.
-Planos, cortos, fusiformes y orbiculares.
Contesta bien, anoto en la lista. Subo la mirada y la veo aun nerviosa y conteniendo el aliento. Esta más nerviosa de lo normal y eso me hace imaginar que es por mí pero… No, es por la evaluación. 
-Señorita. Tranquilícese, lo ha hecho bien, no este nerviosa. No es la primera vez que pasa a decirme algo y con maniquí.
-No es eso… Solo que….- Detiene sus palabras y niega con la cabeza.- Pensé que se me olvidarían, me aprendí la mayoría hace unas horas.
-No muchos pueden.
-Me ayudó mucho David, si no fuera por el en este momento me habría reprobado.
-Puede retirarse.- Contesto cortante, ¡Que mierda! Tengo que controlarme, ella me ve extrañada por mi tono de voz.- Buen trabajo.- Añado más pasivo, hace media sonrisa y se aleja.
Llamo al siguiente alumno y veo que ella llega directo a abrazar a su amigo. El la besa en la frente y ella luce tranquila. Adolescentes. Suspiro y empiezo a escuchar al alumno que esta frente a mí.
Termina mi lista y los 53 alumnos pasaron. Me levanto y me estiro un poco. Doy un gran suspiro y me paro frente al pizarrón. Es hora de llamarles la atención, de hablarles fuerte, de hablarles con ánimo, darles aliento y todo eso para que se pongan las pilas y no empiecen a dejar esto como un juego.
Empiezo mi sermón. Todos escuchan, asienten, comentan, empezamos a reír, a platicar y la clase se vuelve relajada. Es bueno a veces hacer así las clases, ellos se relajan, yo también y eso es bueno. Hoy tienen muy pocas horas de clase por lo que yo tengo unas horas libres y de descanso, entre comillas ya que me pongo a hacer cosas del hospital.
-Les comento de una vez que la próxima semana empezaremos a ver primeros auxilios. Es un tema interesante y de mucha ayuda. Aprenderemos técnicas para salvar una vida en caso de que se necesite. Esas clases son de mucha práctica y tienen que ponerle empeño. También será calificación.
Todos hacen reproches. Ella y su amigo se ven y sonríen ¿Por qué? Se dicen unas palabras y vuelven la mirada al frente.
-Es todo por hoy y sigan estudiando jóvenes y no se les olvide que mañana tienen acondicionamiento físico.
Asienten y empiezan a salir, ella se queda al último mientras guarda sus cosas, su amigo que parece chicle pegado la espera. Yo tomo mis cosas y reprimiendo mis impulsos salgo del laboratorio. Voy a mi oficina rápidamente y estando en mi espacio personal me quito la bata y desabrocho un poco mi camisa y me quito los lentes. Me siento en mi silla reclinable y suspiro. Un rato para mí solo, desde hace años es un lujo que no me puedo dar seguido. Me sirvo un poco de wiski y me relajo.
Un golpe en la puerta me despierta. Me quede dormido. Me despierto completamente y camino a la puerta. Abro y vaya.
-Ya era hora de que se acordaran de su amigo.- Les reclamo y pasan.
-Calma doctor. Sabes que esto de la institución es una locura, tenemos buena reputación y es peor, muchas juntas e invitaciones.- Me dice Tetsuya, mi amigo desde secundaria, al igual que Ken.
-Además tú no te dejas ver, con lo del hospital, las clases, conferencias, te desapareces hombre, no nos culpes.- Añade Ken.
-Ustedes me dejaron a cargo de un salón ¿Qué puedo hacer? Saben que me gusta la responsabilidad.
-Aun así, morirás joven, tienes que dejar de trabajar tanto, piensa en tu futuro, asegurado ya lo tienes por tanto trabajo pero tendrás una familia.
-No Tetsu, sabes que no es lo mío, estoy bien con mi vida.
-Allá tú.- Me contesta medio molesto, odia mi manera de pensar.
-¿Y qué tal te va con tus alumnas?.- Se ríe Ken.- Escuche que no te dejas convencer aun por nadie.
-Maldito, no es divertido ser acosado por las alumnas y profesoras.- Les sirvo wiski y se los doy.
-Te diría que aprovecharas pero eso nos llevaría a un problema legal, y tú perderías tu trabajo, tanto como profesor y como doctor.
-Lo sabes bien Ken.
-Aunque si sales con las mayores no habría problema.- Bromea y le aviento un cojín.
-Ni eso. Son mis alumnas, no podría.
-Tú tienes la culpa por ser un doctor cautivador y pervertido.
-¿Qué dices Tetsu? ¿Pervertido?.- Me rio.
-Lo eres. No creas que no sé cómo das tus clases a los de nivel intermedio. Tu forma de hablar es seductora, o eso he escuchado, tu solo provocas a todas.
-No es seductor hablarles de cosas con las que ellos entiendan más rápido. Les explico algo medicamente y no me entienden bien. Les explico la misma cosa con un tema que a ellos les agrada y aprenden en un segundo.
-Sí, les explicas con cosas de sexo, así hasta yo me hago un doctorado.- Se ríe Ken.
-Pero entienden, es lo que importa.- Tomo un poco de mi wiski.- Es a lo que más le ponen atención los alumnos.
-¿Y no hay ninguna alumna que te llame la atención? ¿Si quiera un poco?.- Enseguida mi mente me traiciona y recuerdo a Ámbar, tan cerca…
-No. Ninguna. Por cierto una alumna de nivel avanzado hoy casi me besa. Estuvo un poco encima de mí en mi salón. Si hace una más le pondré un reporte escrito.
-Vaya vaya profesor respetable y si no entiende pues hazlo, no quiero problemas.- Me dice Tetsu.- También hemos venido a algo más. Nos pidieron hacer una conferencia sobre primeros auxilios. Como ya te habíamos mencionado.
-No Ken, yo no y ya se los había dicho. Conferencias de eso no, tengo mejores cosas que hacer.
-Es que el director de esa institución en cuanto supo que estas tu trabajando con nosotros dijo firmemente que quiere que tu des la conferencia, no acepta a nadie más y es una institución amiga, no podemos decirle que no.- Comenta Tetsu.
-Saben que no tengo tiempo.
-No tenemos la culpa de que seas uno de los mejores.- Me persuade Ken.
-Además son solo dos días, esos días obviamente no estarás aquí dando clases.
-¿Cuándo es?.- Pregunto.
-En dos semanas, también puedes pedir el apoyo de algunos de tus alumnos, ya sabes, para que lleven lo que sea necesario y te ayuden en lo que sea, hasta para dar demostración. Algo así como staff, les emocionara.- Tetsu siempre sabe cómo llevar las cosas, de lo tedioso a lo interesante.
-Dos semanas. Está bien. Lo hare.- Me resigno.
-Ese es nuestro amigo.- Alza la copa Ken en signo de salud.
Comentamos algunas otras cosas y se van. Dejándome justo de tiempo tomo mis cosas personales y salgo de mi oficina. Cierro y me voy al estacionamiento. Hoy pasare a mi departamento, hace dos días que no paro por ahí. Es triste.
Pasando por un área de jardineras veo a varios alumnos estudiando, comiendo, platicando, hasta durmiendo. Con los jóvenes no hay problema pero las señoritas no deberían de ser tan confiadas. El uniforme es una blusa blanca un poco pegada para mi gusto, cuello en V y con botones al frente. Falda roja a cuadros y de largo hasta la rodilla, o bueno, así lo marca el reglamento. Muchas no hacen caso y sus faldas son extremadamente cortas ante mi punto de vista.
Pasando por una jardinera veo a la pequeña alumna que me ha estado martirizando. Esta con sus tres amigas y el chico. Todas están acostadas en el pasto, ella y su amigo comparten audífonos y están recargados en un árbol. Presiento que son más que amigos. Su comportamiento me lo dice.
Paso frente a ellos y ella en justo momento alza la mirada y me ve. Se apena como siempre y eso logra una pequeña sonrisa en mí. Aun con nuestras miradas cruzadas camino y segundos después corto comunicación. Esto no es nada bueno. No es bueno. Ella es una alumna. Yo soy su profesor y un doctor de rango. ¿Cómo es que una niña me está robando atención? Es una locura ¿Cierto? Esto no puede ser atracción, ni química, nada. Esto debe ser solo un capricho. Un capricho por una pequeña colegiala. Una tímida e inocente colegiala.
Doy un suspiro y sigo mi camino, en el hospital me sentiré mejor aunque las enfermeras, unas son un poco arrebatadoras y no hacen bien su trabajo por estar viéndome, no es como si yo fuera tan apuesto, o eso siento yo, realmente no me la paso diario frente al espejo viéndome. Pero lo que si me han dicho es que derrocho sensualidad y cautivo, eso tampoco lo puedo asegurar, me gusta hablar claro y directo y como doctor hablo del cuerpo humano muy naturalmente, eso debe ser lo que les atrae de mi… Por cierto… La pequeña jefa de grupo hoy estuvo nerviosa, más de lo normal frente a mí, ¿Atracción? ¿Se sentirá atraída por mí? Sonrío levemente, tendré que quitarme esa duda.

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Un abrazo ♥