lunes, 5 de enero de 2015

Metropolis


-Capitulo 3-

 que había dicho que el profesor o bueno, doctor Takarai me ponía nerviosa y me intimidaba pero esta noche ha sido diferente.
Cenamos en la cafetería, estuvimos frente a frente y platicamos, de cosas de la escuela pero platicamos se podría decir que normal. Nada de silencio, no tanto nerviosismo y comí a gusto. Cuando le platique sobre Maira sus pupilas se dilataron un poco, me pareció como si supiera algo que yo no o si supiera como es realmente esa chica de aventada o... ¿Habrán tenido...? No. No es de mi incumbencia ¿Verdad? No he escuchado rumor alguno sobre el doctor y amores prohibidos, es decir, sobre si ha tenido aventuras con alumnas. Es un hombre apuesto haciendo a un lado su profesionalismo así que seguro algunos amores debe de haber dejado o tendrá, pero no sé porque estoy hablando de eso, como había dicho, no es de mi importancia.
Después de cenar con el doctor me vine a mi habitación, afortunadamente Maira aún no ha llegado y puedo estar tranquila en mi cama pensando en las tareas que tengo, proyectos, exposiciones, doctores... Si, doctores, vuelvo con ese tema, he estado atando cabos y me he dado cuenta que prácticamente desde que entre a esta escuela mi tutor ha puesto especial atención en mí, me propuso como jefa de grupo, me habla más que a las demás chicas, me llevo a su oficina, no sé qué pensar sobre esto, ¿Debo de sentirme bien? ¿O tener miedo? ¿Y porque sigo hablando de esto? Es molesto.
Estoy dando vueltas en mi cama, ya quiero que sea fin de semana para ir a ver a  familia, los extraño, también extraño a mis dos gatitos, son una ternura andante.
Tomo mi celular y checo la hora, son las 9:30 pm, mañana tengo clases al medio día, solo son dos horas y después estoy libre, es el día que más amo. Pongo un poco de música pero, aguarden, me está llegando un mensaje. Veamos, es Ale, mi amiga. Me está invitando a una pijamada en la habitación de Heidi, esas noches son de pura platica y confesiones, “Enseguida voy” le contesto, prefiero estar con ellas que con Maira y escuchar sus conquistas.
Tomo una pequeña mochila y meto una cobija, almohada, celular, llaves, cosas personales y me voy en pijama, la habitación de Heidi está un piso más arriba que la mía, tomo las escaleras, hay elevador pero me gusta caminar.
Llegando rápido toco la puerta y enseguida me abren, ya están aquí mis tres amigas, paso y hay luces de lámparas, la luz grande está apagada, hay cobijas y cojines en el piso, hay botana y refrescos, están listas para una noche de amigas.
-No es necesario que les diga que las pijamadas están prohibidas ¿Verdad?.- Les digo sonriente.
-Nadie tiene que saber que aquí hay una pijamada.- Me contesta Ale.
-¿Y qué tema es el de hoy?.- Pregunta Dana, estamos ya sentadas y comiendo palomitas.
-Chicos.- Contesta enseguida Heidi, la más loca de nosotras.- Hay uno que me gusta mucho, es de séptimo semestre.
-Es grande para ti.- Le respondo.
-¿Importa la edad?.- Pregunta Ale.
-Yo digo que sí, cuando hay una gran diferencia de edad no se piensa igual, hay problemas y la relación no va bien.
-Yo digo que no importa.- Me contesta Heidi.- En el amor no hay edad.
-No quiero sonar como tu mamá pero aparte de la diferencia de edad eres menor, lo puedes meter en problemas.
-Me gusta mucho Ámbar, puedo intentarlo y veras que no importa nada de eso.
-Solo vayan con cuidado.- La poya Dana.- Ser novia de un chico más grande que tu debe ser excitante.- Nos empezamos a reír.
-¿Y tú Am?
-¿Yo que Ale?
-¿Algún chico que te guste?.- Las tres me ven curiosa.
-Ninguno.- Tomo un poco de refresco.
-¿Ni un poco? Vamos, debe de haber alguien. Tú le gustas a un chico del salón.
-¿Yo?.- Me rio.- ¿Quién?
-David.
-Es mi amigo ¿mo crees? Te equivocas Ale.
-Yo pienso lo mismo que ella, tienes loco a David y tú ni en cuenta.- Me dice Dana.
-No lo creo.- Como un poco de palomitas.- Somos buenos amigos, solo eso.
-Está bien, entonces. ¿Qué tal el profesor Takarai?.- Suelta Heidi y me quedo helada, no sé porque.
-¿El qué?.- Pregunto tranquila.
-Me he dado cuenta de que te mira mucho y ¡No me lo niegues! Sabes que soy observadora, ese profesor quiere algo contigo.- Rio un poco.
-No puede ser, es un doctor de alto rango ¿mo se podría fijar en una alumna? Es una locura.
-Le gustaran las pequeñas e inexpertas.- Comenta Ale y le aviento un cojín.
-Gracias por decirme inexperta amiga.- Reímos.
-Eres la única de nosotras que es virgen Ambar, eres inexperta en ese tema y el profesor estará encantado de enseñarte todo lo que pueda.- Siento un calor en mis mejillas.- Recuerda que es doctor, los doctores saben anatomía al derecho y al revés.
-Anatomía, no sexo.- Le respondo a Dana.
-Va de la mano.- Se ríe.- No niegues que no te gusta, es malditamente sexy, ¡El más sexy del colegio! Todas, TODAS las alumnas y profesoras quieren con él.
-Soy la excepción entonces.
-Caerás ante sus encantos, ¿Has visto bien su mirada? Es única, también su sonrisa, todo.- Comenta Heidi.
-Es nuestro profesor, nuestro tutor y es mucho mayor que nosotras.
-Lo que lo hace más interesante.- Me responde Ale.- ¿Supieron que Maira se le insinuó?.- Eso me llama la atención.
-¿Enserio?.- Dicen mis amigas.
-Sí, fue un día que salimos hasta las nueve, se quedó al final con el profesor, yo regresaba por mi lapicera cuando escuche que Maira le decíque estaba interesada en él y que sería sin compromisos si el así lo quería, toda una zorra.
Mis amigas empiezan a hablar de eso, así que por esa situación el doctor se sorprendió cuando le dije que ella es mi compañera de habitación. No pensé que Maira fuera tan lejos, ¡Con un profesor! Una zorra sin duda.
Seguimos hablando de chicos, tema favorito de mis amigas, yo a veces solo escucho y a veces discuto sus locuras, creo que parezco la mamá aquí pero es divertido. Pasamos a la sección de confesiones, después de juegos, después de retos y pasamos así la noche hasta que el sueño nos gana y quedamos acostadas en el piso.
Al día siguiente despertándonos temprano limpiamos lo poco de tiradero que hicimos y saliendo de la habitación nos encontramos con la encargada de habitaciones, una chica de octavo semestre. Su trabajo consiste en estar vigilando todas las habitaciones, que no entren chicos, que no se beba ni fume, nada de cosas indebidas y en el reglamento entran las pijamadas. La chica nos ve cuidadosamente, son las siete de la mañana y dos chicas vamos saliendo de una habitación que no es la nuestra, llevamos nuestras cobijas y almohadas, pijama, ni para inventar algo.
-Señoritas. Está bien que sean del primer semestre pero eso no las cubre para que no sepan el reglamento. Es lo primero que se les muestra cuando entran a esta institución.- Nos reprende.- Las pijamadas están prohibidas.
-No fue....- Ale trata de inventar algo pero se da cuenta de que es imposible.- ¿Tenemos alguna sanción?
-Hablaremos con su tutor, ahora vayan a ponerse el uniforme, nos vemos en cuarenta minutos en su salón.- Camina dejándonos sin poner objeción.
-Nos matara el doctor.- Comenta Heidi,- Es estricto con las reglas.
-Yo les dije que esto estaba prohibido.- Me cruzo de brazos.
-Mejor nos apuramos o nos ira peor.- Apoyamos a lo último comentado y cada quien va a su habitación.
Camino rápido a la mía, por la hora aún no hay muchos estudiantes fuera así que sin pena de que me vean en pijama camino. El doctor es estricto con las reglas, lo ha dicho siempre. Espero que no se moleste tanto. Digo. Hubiese sido peor que nos encontraran tomando o fumando ¿No?.
Llego a mi habitación y encontrándome con Maira aun dormida me meto al baño rápido y me baño en menos de diez minutos, tomo mi uniforme, me alisto y estando justa de tiempo salgo corriendo a mi salón.
Salgo de los dormitorios y cruzo unos cuantos kilómetros para llegar a mi salón, cuando llego escucho que alguien habla, es la encargada de habitaciones y el doctor.
-Cuatro de sus alumnas hicieron una pijamada esta noche. Sabe las reglas profesor.- Comenta ella.
-Lo sé perfectamente señorita. Recibirán su justa sanción.- Le contesta él, diablos.
Escucho pasos rápidos y llegan mis amigas, las detengo en seco y les digo que guarden silencio, tomo un poco de aire y hago señas de que entremos. Tocamos la puerta y el doctor y ella voltean, él tiene un poco de asombro no sé por qué pero reacciona y hace señas de que entremos. Lo hacemos y quedamos frente a su escritorio. La chica de octavo semestre está al lado de él.
-Todos aquí sabemos porque están ustedes aquí ¿Cierto?.- Asentimos con la cabeza.- ¿No se han aprendido las reglas? ¿Quisieron romperlas para ver que se siente? Les he dejado claro, señoritas, que no me gusta el comportamiento inapropiado en mis tutorados.
-Lo sentimos.- Habla Dana.
-Señorita Sullivan, me sorprende de usted siendo jefa de grupo. Debería de poner el ejemplo.- Habla serio y con mirada penetrante.
-Sinceramente no vi tan grave una pequeña reunión de noche con amigas.- Contesto firme y lo veo a los ojos.- Pero no volverá a suceder.
-Pequeña reunión con amigas.- Repite mis palabras y las analiza sin dejar de verme.- Palabras bien empleadas.
-Profesor. ¿Cuál será su sanción?.- Pregunta la chica mayor.
-Nada que tenga que escribir señorita.- Le dice volteándola a ver, suspiro, su mirada en mi hace que mi respiración se contenga.- Es la primera llamada de atención de estas alumnas, esto les servirá de alarma para recordar las reglas y lo que les pueda pasar.
-Pero profesor....- Insiste ella.
-Ha sido una pijamada. Malo que las encontrara bebiendo o drogándose o algo peor, dejemos esta vez pasar, claro que si hay una segunda la sanción será doble.- Voltea a veme de nuevo.- ¿Están de acuerdo?.- Nos pregunta y todas asentimos.
-Espero que no se vuelva a repetir.- Nos dice la mayor saliendo del salón.
-No crean que se libraron de un castigo. Quiero un algoritmo sobre primeros auxilios, acciones para salvar una vida y cadena de supervivencia en adultos.- Nos dice serio, su mejor castigo siempre ha sido trabajos de investigación y notas de calificación.- ¿Entendido?
-Si profesor.- Contestamos.
-Se pueden retirar... Menos usted señorita Sullivan.- Rayos, mis amigas salen y me quedo frente a él.- Sepa que es la primera vez que hago esto, librar a mis alumnos de una sanción escrita cuando han roto reglas.
-Gracias.- Respondo.
-Que agradezcan sus amigas porque si no hubiera estado usted la sanción se habría hecho.- Se para de su escritorio y camina a la salida.- Por cierto, si tiene dudas sobre su trabajo extra, sabe dónde encontrarme.- Añade y se va.
-¿nde encontrarlo? Eso quiere decir... ¿En su oficina? 
Salgo del salón y camino tranquilamente. Salgo del edificio y camino a la cafetería, es hora de desayunar, en el camino saludo a los que conozco, aún falta para mi primera clase así que desayunare algo y me encerrare en la habitación para hacer el trabajo de castigo ya que aunque n no  muy bien sobre los temas suena que es mucho, además, esos no son temas que nuestra rama vea.
Llego a la cafetería y pido un jugo de naranja y fruta con miel y granula, ya se, que sano desayuno pero no, no siempre como esto en las mañanas, depende de mi estado de ánimo y en este momento no es muy bueno que digamos por eso mejor solo esto por ahora.
Me dan lo que pedí y salgo. Camino viendo al piso, el profesor sigue diciendo cosas que me dejan curiosa, ¿O es mi imaginaciónDesearía que eso fuera.
-Hola corazón.- Una voz familiar me saca de mis pensamientos, subo la mirada y lo veo, chico de mediana estatura, sonriente, alegre, apuesto y amable, es David, mi amigo
-Hola muñeco.- Le contesto sonriente, llega a  y nos saludamos con beso y abrazo.
-¿Despierta tan temprano?.- Caminamos a paso lento.
-, te cuento, anoche hicimos una pijamada mis amigas y yo, nos cacharon y casi recibimos una sanción, el doctor nos dejó ir libres esta vez.
-¿El doctor Takarai? ¿Hablas enserio?.- Dice sorprendido.- Lo encontraron de buenas.
-Eso parece.- Contesto, ¿Habrá sido eso?
-¿Y ahora a nde vas?
-A mi habitación, no nos puso sanción pero si trabajos.
-Su mejor castigo, tareas.- Sonreímos.- ¿Sobre qué es?
-Algo de primeros auxilios, acciones para salvar una vida y cadena de supervivencia.
-Suena interesante, si quieres puedo ayudarte.
-¿En serio? ¡Eres grandioso!.- Le digo saltándole con un abrazo.- Gracias, el trabajo será s divertido contigo.
- que lo será corazón.- Me dice sonriente, él es un chico muy cariñoso y atento, mi mejor amigo hombre.
-¿Ya desayunaste?
-Estaba por ver qué ¿?
-Compre jugo y fruta.- Le muestro mi pequeña bolsa de papel que tiene mi desayuno.
-¿Solo eso? Morirás de hambre.- Se e.- Vamos a la cafetería de nuevo y comamos algo bueno, giramos en nuestro propio eje y regresamos a la cafetería.
Le hago plática sobre las tareas que tenemos, aprendernos los sculos ahora, es tedioso a veces pero es lo s sico que hay. David es un chico muy inteligente y no sufre tanto con todo esto, ya traía conocimientos previos sobre todo lo que estamos viendo, él ha sido mi salvación varias veces en el poco tiempo de clases que llevamos.
Entrando de nuevo a la cafetería nos encontramos a s alumnos pidiendo su desayuno y a un hombre con documentos en mano en primera fila, David toma mi mano y nos colamos hasta adelante.
-¿Que vas a querer?.- Me pregunta.
-Ya tengo mi desayuno.- Le contesto.
-Algo sustentable. Quiero dos órdenes de enchiladas con café por favor y si tiene pan y mermelada mejor.- Pide mi amigo, ¿Había mencionado que es un tragón?
-Es mucho David.
-No lo es, siempre debes de comer muy bien en el desayuno, es lo s importante.- Me guiña un ojo.- Además comerás conmigo corazón.
-Escuche al joven señorita.- Una voz masculina habla a lado de nosotros, vemos y es el.
-Doctor.- Digo como saludo.
-Profesor Takarai, buenos as.- Dice mi amigo, el doctor nos ve como analizando algo, su mirada baja a nuestras manos que están entrelazadas y su ceño si no me equivoco ¿Se frunce?
-Que tengan un buen desayuno.- Nos dice tomando su orden.- Por cierto, señorita Sullivan.- Me habla por el apellido.- gale a sus compañeros que hoy mismo preguntare sobre los sculos, no es evaluación pero si cuenta como calificación.
-Doctor... No hemos tenido mucho para aprendernos todos.
-Ni yo he tenido mucho tiempo para dormir pero aquí estoy. Con permiso.- Camina al área de profesores y toma una mesa, esto es horrible.
-David, moriré, no me  todos.- Recargo mi cabeza en su hombro.
-Tranquila corazón, te los aprenderás en un abrir y cerrar de ojos, desayunaremos bien y estudiaremos los sculos y después de clases hacemos tu trabajo extra.- Me alborota el cabello y le dan nuestra orden, vamos a una mesa y nos sentamos a comer.
-Gracias por ayudarme siempre David, no  qué haría sin ti.
-Pues nunca lo sabrás porque siempre estaré para ti.- Siempre es así de dulce.
Empezamos a comer y a disfrutar de la comida, el doctor Takarai estando en el área de comedores de maestros siento que tiene buena vista hacia aquí, a ratos siento una mirada intensa en , una sensación que justo su mirada me provoca, trato de ignorar completamente y me dedico a platicar con mi amigo.
Aunque eso es algo casi imposible, su mirada me llama, me atrae de una manera que me asusta, todo lo que me provoca el me asusta, nunca antes había puesto tanta atención en un hombre y ahora que parece lo estoy haciendo, es mi profesor, estoy perdida.
-¿Entonces tú ya te sabes todos los músculos?
-Sí, los sabia antes de entrar a esta escuela.- Me comenta, es envidiable.
-A mi aun me faltan, me se los de la cabeza, cuello y brazos, me falta abdomen y piernas.
-La clase es en tres horas, te los aprenderás, no te preocupes.- Me tranquiliza son su brillante sonrisa de siempre, le sonrío y paso mi mirada hacia el doctor, nuestras miradas se encuentran, por milésima vez.
Las horas pasan y mi amigo y yo estudiamos en una jardinera. Tenemos libros, cuadernos y portátil en el pasto y nosotros estamos acostados nombrando los músculos, David es buen profesor, ya se me casi todos, me da claves para que me sea más fácil aprenderlos. A ratos dejamos el estudio y platicamos de cosas casuales, comemos chocolate y volvemos a retomar el estudio.
-Entonces es el extensor largo de los dedos.
-Sí, y hay uno largo y corto para el dedo gordo.- Dice mi amigo.- Y con eso terminamos, por ahora no llegaremos tan afondo, solo estamos viendo los básicos.
-¿Quieres decir que faltan más?.- Reprocho.
-Muchos más.- Me dice divertido, ve su reloj.- En media hora es la clase.
-Entonces es mejor que nos apuremos.- Le digo levantando mis libros.
-Nos vemos en el salón corazón.- Nos levantamos y empezamos a caminar.
-Claro.
Nos despedimos y cada quien toma su rumbo. Llego a mi habitación y me encuentro con Maira toda loca en la cama y con libros revueltos, la veo divertida, no había estudiado.
-¿¡Porque no avisaste antes que hoy revisaban los músculos?!.- Camino a mi escritorio y tomo mis cuadernos.
-Avise en cuanto el profesor me dijo.
-¿Y no pudiste decirle que nos diera más tiempo?
-Lo intente pero no cedió.- Ella resopla.- No es mi culpa que no hayas estudiado antes.
-Se suponía que teamos más tiempo para estudiar.
-Pues tuviste cuatro horas para hacerlo y ahora si no te apuras y te arreglas ni a la clase llegaras.- Digo mostrándole mi reloj del celular y camino a la puerta divertida, ha dado un grito.
Veinte minutos! ¡En veinte minutos no me arreglo!
-Adiós Maira.- Salgo sonriendo, esta es una de las cosas que más disfruto.
Camino hacia mi salón y mientras voy repasando lo que estudie, afortunadamente si los tengo bien gravados. Distraída por estar repasando no me doy cuenta de que he llegado al salón y enfrente de mi está el doctor y una alumna de grado mayor… Ella casi encima de él… En el escritorio. Ellos me ven, ella me ve sin reacción alguna, éparece haber visto a uno de sus superiores en vez de a mí.
-Lo siento, yo….- Me quedo sin habla ¿Qué decir?.- Con permiso.- Les doy la espalda y empezando a caminar.
-Señorita Sullivan, no es lo que piensa.- Aaja y nací ayer, comienzo a caminar nuevamente.- Señorita Sullivan, le estoy hablando.- Su tono de voz es más serio, volteo a verlo.
-Profesor, no diga nada, solo… En pocos minutos empieza la clase.
Ve su reloj y asiente, voltea a ver a la otra alumna y la fulmina con la mirada, ella sonríe un poco y camina a la salida pasando a un lado de mí sin verme. Me quedo en donde estoy y el cerca de su escritorio, una pesada manta de incomodidad nos cubre, ¿El profesor anda con esa chica? Debería de ser más cuidadoso. Camino cuidadosamente a un escritorio y dejo mis cosas, camino a la salida a la espera de una de mis amigas, no quiero hablar y menos estando solos.
-Por favor, no mencione lo que vio.- Comenta en un tono pasivo.
-Es su vida profesor. No tengo porque entrometerme.- Respondo sin voltear a verlo.
-Solo por aclarar. Esa alumna y yo no…
-Repito, no tengo que entrometerme.- Llego a la puerta del salón y observo al vacío ¿Por qué justo hoy nadie llega temprano?
-¿Sabe algo? Esta situación empieza a molestarme… Y mucho.
Escucho su voz molesta y muy cerca, volteo enseguida, me encuentro con él a no s de cinco centímetros de mí. Doy unos pasos hacia atrás inconscientemente y el los cubre con sus pasos, llego a toparme con el pequeño barandal y no tengo más espacio para alejarme, estamos en un segundo piso, no será buena idea aventarme ¿Verdad?
-Profesor….- Logro decir viendo hacia la planta baja, él toma mi barbilla y hace que lo vea a los ojos.
-Doctor… Pequeña, dime doctor.- Su voz es suave, sus ojos no dejan los míos, estoy muy nerviosa, muy nerviosa ¿Pequeña? ¿Me tutea?
-¿Puede alejarse? Estamos muy cerca del barandal.
Mi voz es un hilo apenas audible, siento que me hace falta el aire, sus labios están muy cerca, una de sus manos se recarga en el barandal y la otra la tiene en mi barbilla, en pocas palabras, estamos muy cerca el uno del otro.
-Su nerviosismo me gusta, señorita Ámbar. Y lo peor es que me está acostumbrando a él, así como a su timidez, curiosidad y terquedad… Es molesto.
-Entonces no me ponga atención.- Me animo a decir.
-Y me gusta cómo me reta… Lo he intentado… He intentado no ponerle atención pero… Créame que ahora me es casi imposible…
Se aleja de mí dejándome con el corazón en la boca, camina a su escritorio y toma sus cosas.
-La clase es en el laboratorio, por si no lo sabía.- Hace una media sonrisa.- Vamos que sus compañeros nos esperan.
Sus ojos se topan con los míos, pudo ver un brillo de excitación y diversión en ellos, sus ojos me transmiten algunas cosas que siento me las estoy imaginando, yo no puedo gustarle ¿Verdad? Es un profesor, un doctor, yo soy una alumna. Camina con total confianza a la salida y pasa a mi lado dejándome aturdida y abrumada por su perfume.
Camina y viendo cómo se aleja suelto el aire que tenía contenido ¿Qué ha sido todo eso?.

4 comentarios:

  1. Hola!, me encanta tu página y tus fics! asi como también me encanta Hyde. Ya he leido casi todos los fics que tienes aquí publicados y me han gustado mucho. Yo también tengo un fic de Hyde todavía no lo termino pero te dejo el link por si kieres hecharle una miradita https://www.fanfiction.net/s/10583368/1/Dr-Jekyll-y-Mr-Haido-Con-Hyde-Takarai Tambien te recomiendo subas algunbos de tus fics a esta página para que así más gente los conozca y puedas leer otro fics de otras enamoradas de Hyde XD Ya sabes, entre nosotras nos entendemos no? Felicidades por tu pag! seguire por aquí leyendo!

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Hola!! :3
      Gracias por tus palabras! Y te comento, acabo de leer tu fic, me ha gustado, es una linda historia y todo eso de HYDE produciendo una banda extranjera, grandioso <3 <3 <3
      Estare al pendiente de tu historia, gracias por el link
      Y tendre en cuenta tu recomendacion sobre publicar algunos fics en esa pagina :")
      Un saludo y gracias de nuevo ñ.ñ

      Borrar

Un abrazo ♥