-Capitulo 14-
Sin darme muy bien cuenta de cómo caí
ahora estoy en una trampa sin salida. Ella ha tomado muchas cosas de mí,
empieza a conocerme, empieza a saber cómo leerme, como llegar a lo más profundo
de mí. Sus ojos que me son hechizantes, me envuelven con el mínimo contacto que
tenga con los míos, en el tiempo en que nos vemos a los ojos sé que estaría
dispuesto a todo por ella, nada más importaría.
Ahora que somos novios todo lo siento
diferente, me siento diferente. No sabía que podía llegar a ser tan cariñoso y
romántico con alguien porque ahora solo pienso en todas las cosas románticas
que puedo darle. Sigo viéndome como adolescente, lo sé. Aunque una de las cosas
que me molestan y no sé cómo resolver es el asunto de que no podemos estar todo
el tiempo juntos y decirle a todo el mundo que somos pareja, la situación en la
que estamos nos lo impide, ya encontraremos solución a eso. Pero por ahora
tengo que lidiar con esto.
-Hana que
sorpresa.
Le digo a mi
amiga que sin esperar a mi pase entro con toda confianza, no ha visto a Ámbar y
vino directo a mis brazos, me estrecha fuertemente y siento como toma un poco
de mi aroma. Veo a mi pequeña que está sentada en el sillón viéndonos, sin ser
telepático puedo saber que le está diciendo de todo menos bonita a Hana.
-Bueno, yo los
dejo.- Habla ella y Hana se voltea inmediatamente a verla, no es muy cortes
cosa que me sorprende.
-Le dije que
viniera para darle instrucciones de nuestra siguiente clase.
Intervengo al
ver que Ámbar no sabe que contestar ante la nada amabilidad de Hana al decirle
que que hace aquí. Mi pequeña solo asiente y se va, quiero decir que no se vaya
pero evitando mis impulsos la dejo ir. Hana se pone frente a mí y sus ojos me
preguntan sobre la presencia de una alumna en mi oficina.
-¿Qué?.- Me hago
el tonto.
-¿Qué hacia esa
señorita aquí Hideto?
-Ya lo dije, le
llame para darle instrucciones ¿Por qué más seria?
-Sabes que las
alumnas están locas por ti, ten cuidado o se aprovecharan de ti.- Se ríe.
-Esa señorita
no, es muy bien portada.
-Se nota
enseguida, ¿Por qué la escogiste como jefa de grupo?.- Suspiro e invento algo.
-Por lo mismo de
que es bien portada, no me dará problemas en cuanto a locuras de alumnas.- Rio
un poco, realmente me está dando problemas desde el primer día, unos problemas
encantadores.
-Buena
elección.- Confirma mi amiga.- Vayamos a comer.- Asiento y antes de salir…
“Pequeña… ¿Por
qué te fuiste así de mi oficina?”
Le mando un
mensaje. Caminamos entre los alumnos y muchos sin disimular nos ven y hablan
entre sí, los rumores seguirán, “Hana y yo somos novios” antes no me molestaba
eso pero ahora me siento incomodo, tengo que hacer algo, por ella.
Llegamos a la
cafetería y en cuanto entramos nos encontramos con ella y su amigo, él la toma
de la mano, no saben cuánto me gustaría decirle a ese cara bonita que ella es
mi novia, solo respiro, él y Hana cruzan palabras hasta que un comentario me
hace sentir furioso.
-¡Que tonta! No
me había percatado ¡Son novios! Hacen una hermosa pareja, felicidades.
Dice Hana, el no
desmiente y ¡Ella tampoco! Cierro mis puños controlándome, no sabía que soy un
maldito celoso, nunca había sentido celos ni por mis novias del pasado. Me
siento impotente de no poder hacer nada, veo a Ámbar y sus ojos me evitan, se
despiden y su amigo tomándola de la mano la guía fuera de la cafetería.
-Vaya, no me
había dado cuenta de que son novios, lucen muy lindos ¿No? El en especial es un
gran alumno, sabe mucho.
-Sí, sabe mucho
el joven.- Contesto un poco distraído, veo como ellos se van, ella maneja la
moto ¡Maneja! Y él la rodea por la cintura, perfecto, los celos son asesinos,
confirmado.
-¿Entonces qué
quieres comer? Yo pedí unas enchiladas suizas.- Regreso a la realidad.
-Aaah si, ya
veo.- Checo el menú y pido lo primero que veo, ¿A dónde habrán ido a comer?
Mando mensaje tras mensaje.
“¿Por qué
estabas tan cerca de él?”
“¿Porque te
fuiste en su moto?”
“Te abrazo por
la espalda ¡Lo vi!”
Pasamos a una
mesa y comemos, yo estoy al pendiente de mi celular pero no da señales de vida,
trato de tranquilizarme y ponerle atención a Hana, creo que habla sobre sus
clases.
“¿No me
contestaras?”
“¿Qué hice mal?”
Dejo el celular
y sigo comiendo, pasan cinco minutos y nuevamente tomo el celular.
“Por dios
pequeña. Contéstame”
Tomo un poco de
jugo y me quedo viendo mi celular, enserio quiero que conteste, ¿Está enojada?
En todo caso yo también lo estoy, ¡Se fue con ese chico!.
-Hideto ¿Qué
tanto revisas tu celular? ¿Algo importante?
-Sí, muy
importante y no tengo respuesta, discúlpame, tengo que llamar
Me levanto de mi
lugar y me alejo un poco de la mesa, nunca la he llamado y es tiempo de que lo
haga. Marco una vez, no contesta. Maldigo en silencio. Marco otra vez, no hay
respuesta. Doy un fuerte suspiro y regreso a la mesa.
“¿Ni mis
llamadas aceptaras?”
“¿Tan a gusto
estas con el como para ignorarme?”
Mensajes y
mensajes, con alguno tendrá que responder porque al fin y al cabo. De aquí no
se me puede esconder. Antes odiaba el hecho de que los alumnos vivieran aquí
toda la semana pero ahora veo las ventajas y lo agradezco. No tengo respuesta.
“Soy celoso…
Señorita”
Un mensaje más.
Hana me mira como si estuviera loco, nunca antes había estado tan pegado a mi
celular, ¿Ven? Ella se está llevando mucho de mí.
“Y no olvide que
ahora es mi novia”
Sonrío ante el
mensaje. Es mi novia. Eso me hace sentir bien. Espero unos minutos más para el
siguiente mensaje y platico con mi amiga. Viendo que es tiempo suficiente de
espera tomo mi celular para otro texto pero enseguida vibra, aparece en la
pantalla “Mi pequeña” abro inmediatamente. Leo y no esta así que digamos
enojada y me llega un mensaje más. También es celosa.
Halamos por unos
textos más y salgo de la cafetería con Hana, ya va a ser hora de su clase.
Aunque no tenga que hacerlo estaré un rato, quiero verla y asegurarme de que no
está enojada.
Cuando llegamos
al edificio me encuentro con la escena de que ahora ese chico manejo y ella lo
abrazo, tomo aire y sigo mi camino con Hana. Llegamos al salón y ya hay
alumnos, nos sentamos en mi escritorio y mi amiga platica casualmente, no se si
no se da cuenta o que pero pasa mucho sus manos por mis brazos.
-Hana, ya es
hora de la clase.- La interrumpo y apenándose asiente.
Empieza a hablar
y enseguida llegan ellos, toman su asiento y ponen atención a la clase, al
menos el. Yo a ella no dejo de verla. Nos mandamos unos mensajes más y
sonreímos. Ella empieza a ponerle atención a su profesora pero yo sigo
viéndola. ¿Había dicho lo hermosa que es? Su cabello largo y negro, brillante.
Sus ojos que son un libro abierto, amo sus ojos, me podría perder en ellos todo
el día. Sin poder evitarlo, sus piernas son preciosas. Su uniforme le queda a
la perfección, ajustado a su figura, ella usa la falda no tal como al
reglamento, tal vez unos dos centímetros menos a lo que debe pero las calcetas
blancas y lisas hacen que cubran sus piernas, la falda hace que cubra parte de
sus muslos (no tanto) La blusa blanca le queda bien, se nota su cintura pero le
queda un poco corta, si alzara totalmente los brazos se le vería el inicio del
ombligo. La blusa es en V pero abrocha todos los botones, solo luce muy poco
del final del cuello.
Veo como se
mueve entre su asiento, está nerviosa, muere sus labios y juega con su cabello.
No puedo dejar de verla, esta pequeña novia mía me está provocando más de lo
que pensé que podría. Si sigo así podré hacer algo que ella no quiera y no
quiero que terminemos por mis arrebatos. No quiero que terminemos por nada.
“Te noto
nerviosa cariño.”
Mando un
mensaje, sonrío a mis adentros, le dije cariño. No le había dicho así hasta
ahora. Sus ojos se encuentran con los míos, esta sonrojada. Puedo percibir su
nerviosismo desde aquí, no sé porque está nerviosa pero me gusta ese sonrojo
que está tomando. Le mando un mensaje más para que vaya a mi consultorio al
rato. Si sigo aquí no despegare mi mirada de ella, eso es peligroso, con la
mirada se pueden lograr muchas cosas.
Llego a mi
consultorio. Me pongo a hacer algunas cosas, pasan cuarenta minutos y escucho
que tocan la puerta. Sonrío y doy pase. Ella entra un poco nerviosa. Me acerco
a ella y la abrazo, siento como se relaja ante nuestro contacto, la beso. Sus
labios son suaves y delirantes, tiernos e inocentes, sus labios me encantan y
los adoro como mejor puedo, besándolos.
Cruzamos unas
palabras y ella me atrapa en un beso. Sorprendiéndome un poco por su beso
demandante sonrío entre nuestros besos. La acerco a mi cuerpo y sintiendo cómo
encaja perfectamente conmigo la beso un poco más deseoso, hago de nuevo la
acción pero ahora tomándola de la cintura la acerco a mí, escucho como ahoga un
jadeo entre nuestros labios. Deseo.
Estoy sintiendo
mucho deseo con solo estos besos, mis brazos pareciendo que tienen vida propia la
acercan más a mí y cuando llegamos a la camilla me recargo en ella, siento su
cadera pegar con la mía y me aprieta un poco el cuello con sus brazos, más
besos. Enseguida siento como se sube a la camilla y me atrae hacia ella, yo
gustoso hago lo mismo, sin pensar mucho nos besamos, mi cadera siente como ella
abre un poco las piernas para que encaje mejor en su cuerpo, siento que ya
estoy erecto, mucho, solo con estos simples besos. Ella sigue tomando todo de
mí, me provoca con solo verla, me provoca con solo besarla. Si seguimos así
esto acabara consumándose y no creo que sea lo correcto. No quiero quitarle
algo que es importante para una mujer, no en un arrebato de deseo.
Con un beso más
me alejo y pego mi frente con la suya, su respiración y la mía son agitadas.
Acaricio sus brazos. Me alejo un poco y la veo a los ojos, tiene sus pupilas
dilatadas, sus labios están rojos y su cabello medio despeinado. Bajo la mirada
y sus piernas están medio separadas, su falda un poco más arriba, trago un poco
de saliva y me alejo poco a poco, le doy la espalda para tranquilizarme, tomo
aire.
-Yo… Bueno, ¿Por
qué te alejaste?.- Pregunta su vocecita tímida.- Acaso no….- Me volteo a verla
y me acerco, la callo con un pequeño beso.
-No pienses
cosas que no son pequeña.
-Pero te
alejaste, ¿No beso bien?.- Su sonrojo tras su pregunta es maravilloso.
-Nada de eso,
adoro tus besos, me encantan, me enloquecen y por eso mismo me aleje, si
seguíamos esto iba a acabar en otra cosa.
-Otra cosa….-
Repite lo que dije analizándolo.
-Cariño… Algún
día tenemos que hablar de esto y ahora es el momento.- Sus grandes ojos
curiosos me observan detenidamente.
-¿Qué es?.-
Responde.
-Bueno… Lo que
paso hace un momento sabemos lo que se pudo convertir si nos dejábamos llevar.-
Su sonrojo nuevamente se hace presente.- Apenas llevamos unas horas de novios y
no quiero que pienses que me aprovechare u otra cosa por el estilo.
-No pienso eso
Hyde y solo fueron besos, no exageres.
-Y te lo
agradezco pequeña y con solo esos besos sentimos deseo, mucho deseo….- Su
sonrojo es más.- Pero es muy pronto ¿No lo crees? Además… Cariño.- Doy un
suspiro.- Eres menor de edad.- Confieso.- Y yo…
-Y tú no, eres
mi profesor, eres un doctor y no puedes romper más tu ética, tienes miedo de lo
que pueda pasar si se llega a conocer nuestra relación y más si se enteran de
que mantuviste relaciones sexuales con una menor y es tu alumna, lo tengo
claro.- Se encoje de hombros.
Se acomoda la
falda al ver que estaba un poco desacomodada, se sonroja más y evita mi mirada,
me siento a su lado y la abrazo, disfruto de su aroma, de su compañía.
-Pequeña… Me
estas volviendo loco.- Le digo en voz baja.- Pero no quiero que pienses que no
quiero estar contigo… Al contrario pero, cariño, no aquí… Y todo lo de la
ética, mi trabajo… Al diablo, yo deje eso desde que tenía claro que te quería
solo para mí - La veo a los ojos
-¿Sabes que eres
el novio más perfecto del mundo?.- Me sonríe hermosamente.
-Ahora lo se.-
Beso su frente.- Y tú eres la novia más perfecta, soy un maldito afortunado.
-Si lo eres, así
que cuídame.- Nos reímos.
-Te cuidare de
ese amigo tuyo, pequeña, está loco por ti.
-Nada de eso,
solo somos amigos pero en todo caso, Hana te quiere solo para ella.- Me hace
pucheros.
-Bueno, solo está
perdiendo su tiempo entonces.
-¿En verdad
nunca tuvieron nada? ¿Ni un beso?
-Nada de nada,
Hana es una mujer muy coqueta pero no ha intentado nada conmigo, por eso es que
somos buenos amigos.
-Entonces me
alegra que sea así, no soportaría la idea de que ella haya tomado tus besos
primero que yo.- Sonrío levemente.
-A diferencia de
ti, pequeña, yo he tenido novias.- Agacha la cabeza.
-Lo sé y no te
miento que al saber eso me hace sentir enojada.- Me siento mejor en la camilla
y me recargo en la pared, jalo a mi novia para que su espalda quede recargada
en mi pecho.
-No tienes por
qué sentirte así cariño… Eso fue en el pasado, antes de conocerte y…
-¿No has pensado
en que tiene una gran desventaja tener una novia diez años menor que tú?.- Me
interrumpe.
-¿Desventaja
porque?
-Bueno… Diez
años es una gran diferencia, yo aún no tengo una carrera, no tengo experiencia
en muchas cosas de la vida, tu si, tienes carrera, eres doctor, profesor, has
vivido mucho más que yo.
-Siendo sincero
jamás pensé en que yo tendría una novia tan joven pero… No es algo que me
moleste ni me mortifique, si hay cariño es todo lo que importa, además, es
bueno pensar en que yo seré el que pueda enseñarte algunas cosas de la vida.-
Beso su cabello.
-Engreído.- Nos
reímos.- Yo antes estaba en contra de este tipo de relaciones.- Baja la
mirada.- Tampoco pensé en que tendría un novio mayor que yo.
-Pues esto
demuestra que todo puede pasar pequeña.
-Puedo
preguntar… ¿Por qué yo? ¿Por qué no tus parejas anteriores? Porque seguro tus
novias pasadas fueron profesionales como tú y realmente bellas.
-A esa pregunta
solo te puedo decir… Ninguna mujer me gustó tanto como para perder la cabeza,
pequeña, tú me vuelves loco, solo por eso y eres hermosa.
Nos vemos a los
ojos y se incorpora un poco, me sonríe cálidamente, me abraza y luego me besa.
Sus besos suaves y al mismo tiempo ansiosos, verdaderamente me vuelve loco, me
apasiona de una manera que no había experimentado, me hace sentir celos como
nadie, ella es la chica por la que estaría dispuesto a todo, aun en contra de
mi razón.
Empieza un nuevo
día. Estamos en la jardinera de los laboratorios, siguiendo con las clases de
primeros auxilio. Ellos están emocionados con esto, es más práctica que teoría
y les gusta.
-Bien jóvenes,
hoy veremos cómo ayudar a alguien con signos de asfixia.- Les digo y todos asienten.-
Tomen su pareja y hagan lo que les diré.- Recorro mi mirada por todos, veo a mi
pequeña.- Señorita Ámbar, venga por favor.
Sonrío un poco. La
pongo frente a mí y doy instrucciones, le separo un poco las piernas y le digo
que se lleve las manos al cuello, lo hace, todos me siguen y entonces me
posiciono atrás de ella, la rodeo por la cintura y la pego a mi cuerpo sin
problemas, todos hacen lo mismo, paso una de mis piernas entre las suyas y la
recargo en la misma pierna, pego su espalda a mi pecho y presiono levemente en
la boca del estómago. Todos lo hacen y ven mi maniobra muy casual, pero solo
ella y yo sabemos que no es tan casual, mi cuerpo quiere recordar su cercanía,
su calidez y sus besos. Su cuerpo me dice que quiere lo mismo, tiembla
levemente.
-Pequeña… Como
siempre un hermoso maniquí.- Le digo muy despacio en su oído.
-Encantada
doctor.- Sonrío.
Sigo dando instrucciones y después veo como lo hacen
ellos yo aun con mi pequeña de maniquí, de repente… Suspiro y siguiendo a los
latidos de mi corazón y no a la razón de mi cerebro le digo:
-Quiero ser el
dueño de todas tus experiencias nuevas.
Tras estas
palabras se estremece entre mis brazos, sí, quiero ser el primero… Y si mi
suerte es mucha… El ultimo.
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