sábado, 31 de enero de 2015

Metropolis


-Capitulo 14-

Sin darme muy bien cuenta de cómo caí ahora estoy en una trampa sin salida. Ella ha tomado muchas cosas de mí, empieza a conocerme, empieza a saber cómo leerme, como llegar a lo más profundo de mí. Sus ojos que me son hechizantes, me envuelven con el mínimo contacto que tenga con los míos, en el tiempo en que nos vemos a los ojos sé que estaría dispuesto a todo por ella, nada más importaría.
Ahora que somos novios todo lo siento diferente, me siento diferente. No sabía que podía llegar a ser tan cariñoso y romántico con alguien porque ahora solo pienso en todas las cosas románticas que puedo darle. Sigo viéndome como adolescente, lo sé. Aunque una de las cosas que me molestan y no sé cómo resolver es el asunto de que no podemos estar todo el tiempo juntos y decirle a todo el mundo que somos pareja, la situación en la que estamos nos lo impide, ya encontraremos solución a eso. Pero por ahora tengo que lidiar con esto.
-Hana que sorpresa.
Le digo a mi amiga que sin esperar a mi pase entro con toda confianza, no ha visto a Ámbar y vino directo a mis brazos, me estrecha fuertemente y siento como toma un poco de mi aroma. Veo a mi pequeña que está sentada en el sillón viéndonos, sin ser telepático puedo saber que le está diciendo de todo menos bonita a Hana.
-Bueno, yo los dejo.- Habla ella y Hana se voltea inmediatamente a verla, no es muy cortes cosa que me sorprende.
-Le dije que viniera para darle instrucciones de nuestra siguiente clase.
Intervengo al ver que Ámbar no sabe que contestar ante la nada amabilidad de Hana al decirle que que hace aquí. Mi pequeña solo asiente y se va, quiero decir que no se vaya pero evitando mis impulsos la dejo ir. Hana se pone frente a mí y sus ojos me preguntan sobre la presencia de una alumna en mi oficina.
-¿Qué?.- Me hago el tonto.
-¿Qué hacia esa señorita aquí Hideto?
-Ya lo dije, le llame para darle instrucciones ¿Por qué más seria?
-Sabes que las alumnas están locas por ti, ten cuidado o se aprovecharan de ti.- Se ríe.
-Esa señorita no, es muy bien portada.
-Se nota enseguida, ¿Por qué la escogiste como jefa de grupo?.- Suspiro e invento algo.
-Por lo mismo de que es bien portada, no me dará problemas en cuanto a locuras de alumnas.- Rio un poco, realmente me está dando problemas desde el primer día, unos problemas encantadores.
-Buena elección.- Confirma mi amiga.- Vayamos a comer.- Asiento y antes de salir…
“Pequeña… ¿Por qué te fuiste así de mi oficina?”
Le mando un mensaje. Caminamos entre los alumnos y muchos sin disimular nos ven y hablan entre sí, los rumores seguirán, “Hana y yo somos novios” antes no me molestaba eso pero ahora me siento incomodo, tengo que hacer algo, por ella.
Llegamos a la cafetería y en cuanto entramos nos encontramos con ella y su amigo, él la toma de la mano, no saben cuánto me gustaría decirle a ese cara bonita que ella es mi novia, solo respiro, él y Hana cruzan palabras hasta que un comentario me hace sentir furioso.
-¡Que tonta! No me había percatado ¡Son novios! Hacen una hermosa pareja, felicidades.
Dice Hana, el no desmiente y ¡Ella tampoco! Cierro mis puños controlándome, no sabía que soy un maldito celoso, nunca había sentido celos ni por mis novias del pasado. Me siento impotente de no poder hacer nada, veo a Ámbar y sus ojos me evitan, se despiden y su amigo tomándola de la mano la guía fuera de la cafetería.
-Vaya, no me había dado cuenta de que son novios, lucen muy lindos ¿No? El en especial es un gran alumno, sabe mucho.
-Sí, sabe mucho el joven.- Contesto un poco distraído, veo como ellos se van, ella maneja la moto ¡Maneja! Y él la rodea por la cintura, perfecto, los celos son asesinos, confirmado.
-¿Entonces qué quieres comer? Yo pedí unas enchiladas suizas.- Regreso a la realidad.
-Aaah si, ya veo.- Checo el menú y pido lo primero que veo, ¿A dónde habrán ido a comer? Mando mensaje tras mensaje.
“¿Por qué estabas tan cerca de él?”
“¿Porque te fuiste en su moto?”
“Te abrazo por la espalda ¡Lo vi!”
Pasamos a una mesa y comemos, yo estoy al pendiente de mi celular pero no da señales de vida, trato de tranquilizarme y ponerle atención a Hana, creo que habla sobre sus clases.
“¿No me contestaras?”
“¿Qué hice mal?”
Dejo el celular y sigo comiendo, pasan cinco minutos y nuevamente tomo el celular.
“Por dios pequeña. Contéstame”
Tomo un poco de jugo y me quedo viendo mi celular, enserio quiero que conteste, ¿Está enojada? En todo caso yo también lo estoy, ¡Se fue con ese chico!.
-Hideto ¿Qué tanto revisas tu celular? ¿Algo importante?
-Sí, muy importante y no tengo respuesta, discúlpame, tengo que llamar
Me levanto de mi lugar y me alejo un poco de la mesa, nunca la he llamado y es tiempo de que lo haga. Marco una vez, no contesta. Maldigo en silencio. Marco otra vez, no hay respuesta. Doy un fuerte suspiro y regreso a la mesa.
“¿Ni mis llamadas aceptaras?”
“¿Tan a gusto estas con el como para ignorarme?”
Mensajes y mensajes, con alguno tendrá que responder porque al fin y al cabo. De aquí no se me puede esconder. Antes odiaba el hecho de que los alumnos vivieran aquí toda la semana pero ahora veo las ventajas y lo agradezco. No tengo respuesta.
“Soy celoso… Señorita”
Un mensaje más. Hana me mira como si estuviera loco, nunca antes había estado tan pegado a mi celular, ¿Ven? Ella se está llevando mucho de mí.
“Y no olvide que ahora es mi novia”
Sonrío ante el mensaje. Es mi novia. Eso me hace sentir bien. Espero unos minutos más para el siguiente mensaje y platico con mi amiga. Viendo que es tiempo suficiente de espera tomo mi celular para otro texto pero enseguida vibra, aparece en la pantalla “Mi pequeña” abro inmediatamente. Leo y no esta así que digamos enojada y me llega un mensaje más. También es celosa.
Halamos por unos textos más y salgo de la cafetería con Hana, ya va a ser hora de su clase. Aunque no tenga que hacerlo estaré un rato, quiero verla y asegurarme de que no está enojada.
Cuando llegamos al edificio me encuentro con la escena de que ahora ese chico manejo y ella lo abrazo, tomo aire y sigo mi camino con Hana. Llegamos al salón y ya hay alumnos, nos sentamos en mi escritorio y mi amiga platica casualmente, no se si no se da cuenta o que pero pasa mucho sus manos por mis brazos.
-Hana, ya es hora de la clase.- La interrumpo y apenándose asiente.
Empieza a hablar y enseguida llegan ellos, toman su asiento y ponen atención a la clase, al menos el. Yo a ella no dejo de verla. Nos mandamos unos mensajes más y sonreímos. Ella empieza a ponerle atención a su profesora pero yo sigo viéndola. ¿Había dicho lo hermosa que es? Su cabello largo y negro, brillante. Sus ojos que son un libro abierto, amo sus ojos, me podría perder en ellos todo el día. Sin poder evitarlo, sus piernas son preciosas. Su uniforme le queda a la perfección, ajustado a su figura, ella usa la falda no tal como al reglamento, tal vez unos dos centímetros menos a lo que debe pero las calcetas blancas y lisas hacen que cubran sus piernas, la falda hace que cubra parte de sus muslos (no tanto) La blusa blanca le queda bien, se nota su cintura pero le queda un poco corta, si alzara totalmente los brazos se le vería el inicio del ombligo. La blusa es en V pero abrocha todos los botones, solo luce muy poco del final del cuello.
Veo como se mueve entre su asiento, está nerviosa, muere sus labios y juega con su cabello. No puedo dejar de verla, esta pequeña novia mía me está provocando más de lo que pensé que podría. Si sigo así podré hacer algo que ella no quiera y no quiero que terminemos por mis arrebatos. No quiero que terminemos por nada.
“Te noto nerviosa cariño.”
Mando un mensaje, sonrío a mis adentros, le dije cariño. No le había dicho así hasta ahora. Sus ojos se encuentran con los míos, esta sonrojada. Puedo percibir su nerviosismo desde aquí, no sé porque está nerviosa pero me gusta ese sonrojo que está tomando. Le mando un mensaje más para que vaya a mi consultorio al rato. Si sigo aquí no despegare mi mirada de ella, eso es peligroso, con la mirada se pueden lograr muchas cosas.
Llego a mi consultorio. Me pongo a hacer algunas cosas, pasan cuarenta minutos y escucho que tocan la puerta. Sonrío y doy pase. Ella entra un poco nerviosa. Me acerco a ella y la abrazo, siento como se relaja ante nuestro contacto, la beso. Sus labios son suaves y delirantes, tiernos e inocentes, sus labios me encantan y los adoro como mejor puedo, besándolos.
Cruzamos unas palabras y ella me atrapa en un beso. Sorprendiéndome un poco por su beso demandante sonrío entre nuestros besos. La acerco a mi cuerpo y sintiendo cómo encaja perfectamente conmigo la beso un poco más deseoso, hago de nuevo la acción pero ahora tomándola de la cintura la acerco a mí, escucho como ahoga un jadeo entre nuestros labios. Deseo.
Estoy sintiendo mucho deseo con solo estos besos, mis brazos pareciendo que tienen vida propia la acercan más a mí y cuando llegamos a la camilla me recargo en ella, siento su cadera pegar con la mía y me aprieta un poco el cuello con sus brazos, más besos. Enseguida siento como se sube a la camilla y me atrae hacia ella, yo gustoso hago lo mismo, sin pensar mucho nos besamos, mi cadera siente como ella abre un poco las piernas para que encaje mejor en su cuerpo, siento que ya estoy erecto, mucho, solo con estos simples besos. Ella sigue tomando todo de mí, me provoca con solo verla, me provoca con solo besarla. Si seguimos así esto acabara consumándose y no creo que sea lo correcto. No quiero quitarle algo que es importante para una mujer, no en un arrebato de deseo.
Con un beso más me alejo y pego mi frente con la suya, su respiración y la mía son agitadas. Acaricio sus brazos. Me alejo un poco y la veo a los ojos, tiene sus pupilas dilatadas, sus labios están rojos y su cabello medio despeinado. Bajo la mirada y sus piernas están medio separadas, su falda un poco más arriba, trago un poco de saliva y me alejo poco a poco, le doy la espalda para tranquilizarme, tomo aire.
-Yo… Bueno, ¿Por qué te alejaste?.- Pregunta su vocecita tímida.- Acaso no….- Me volteo a verla y me acerco, la callo con un pequeño beso.
-No pienses cosas que no son pequeña.
-Pero te alejaste, ¿No beso bien?.- Su sonrojo tras su pregunta es maravilloso.
-Nada de eso, adoro tus besos, me encantan, me enloquecen y por eso mismo me aleje, si seguíamos esto iba a acabar en otra cosa. 
-Otra cosa….- Repite lo que dije analizándolo.
-Cariño… Algún día tenemos que hablar de esto y ahora es el momento.- Sus grandes ojos curiosos me observan detenidamente.
-¿Qué es?.- Responde.
-Bueno… Lo que paso hace un momento sabemos lo que se pudo convertir si nos dejábamos llevar.- Su sonrojo nuevamente se hace presente.- Apenas llevamos unas horas de novios y no quiero que pienses que me aprovechare u otra cosa por el estilo.
-No pienso eso Hyde y solo fueron besos, no exageres.
-Y te lo agradezco pequeña y con solo esos besos sentimos deseo, mucho deseo….- Su sonrojo es más.- Pero es muy pronto ¿No lo crees? Además… Cariño.- Doy un suspiro.- Eres menor de edad.- Confieso.- Y yo…
-Y tú no, eres mi profesor, eres un doctor y no puedes romper más tu ética, tienes miedo de lo que pueda pasar si se llega a conocer nuestra relación y más si se enteran de que mantuviste relaciones sexuales con una menor y es tu alumna, lo tengo claro.- Se encoje de hombros.
Se acomoda la falda al ver que estaba un poco desacomodada, se sonroja más y evita mi mirada, me siento a su lado y la abrazo, disfruto de su aroma, de su compañía.
-Pequeña… Me estas volviendo loco.- Le digo en voz baja.- Pero no quiero que pienses que no quiero estar contigo… Al contrario pero, cariño, no aquí… Y todo lo de la ética, mi trabajo… Al diablo, yo deje eso desde que tenía claro que te quería solo para mí - La veo a los ojos
-¿Sabes que eres el novio más perfecto del mundo?.- Me sonríe hermosamente.
-Ahora lo se.- Beso su frente.- Y tú eres la novia más perfecta, soy un maldito afortunado.
-Si lo eres, así que cuídame.- Nos reímos.
-Te cuidare de ese amigo tuyo, pequeña, está loco por ti.
-Nada de eso, solo somos amigos pero en todo caso, Hana te quiere solo para ella.- Me hace pucheros.
-Bueno, solo está perdiendo su tiempo entonces.
-¿En verdad nunca tuvieron nada? ¿Ni un beso?
-Nada de nada, Hana es una mujer muy coqueta pero no ha intentado nada conmigo, por eso es que somos buenos amigos.
-Entonces me alegra que sea así, no soportaría la idea de que ella haya tomado tus besos primero que yo.- Sonrío levemente.
-A diferencia de ti, pequeña, yo he tenido novias.- Agacha la cabeza.
-Lo sé y no te miento que al saber eso me hace sentir enojada.- Me siento mejor en la camilla y me recargo en la pared, jalo a mi novia para que su espalda quede recargada en mi pecho.
-No tienes por qué sentirte así cariño… Eso fue en el pasado, antes de conocerte y…
-¿No has pensado en que tiene una gran desventaja tener una novia diez años menor que tú?.- Me interrumpe.
-¿Desventaja porque?
-Bueno… Diez años es una gran diferencia, yo aún no tengo una carrera, no tengo experiencia en muchas cosas de la vida, tu si, tienes carrera, eres doctor, profesor, has vivido mucho más que yo.
-Siendo sincero jamás pensé en que yo tendría una novia tan joven pero… No es algo que me moleste ni me mortifique, si hay cariño es todo lo que importa, además, es bueno pensar en que yo seré el que pueda enseñarte algunas cosas de la vida.- Beso su cabello.
-Engreído.- Nos reímos.- Yo antes estaba en contra de este tipo de relaciones.- Baja la mirada.- Tampoco pensé en que tendría un novio mayor que yo.
-Pues esto demuestra que todo puede pasar pequeña.
-Puedo preguntar… ¿Por qué yo? ¿Por qué no tus parejas anteriores? Porque seguro tus novias pasadas fueron profesionales como tú y realmente bellas.
-A esa pregunta solo te puedo decir… Ninguna mujer me gustó tanto como para perder la cabeza, pequeña, tú me vuelves loco, solo por eso y eres hermosa.
Nos vemos a los ojos y se incorpora un poco, me sonríe cálidamente, me abraza y luego me besa. Sus besos suaves y al mismo tiempo ansiosos, verdaderamente me vuelve loco, me apasiona de una manera que no había experimentado, me hace sentir celos como nadie, ella es la chica por la que estaría dispuesto a todo, aun en contra de mi razón.
Empieza un nuevo día. Estamos en la jardinera de los laboratorios, siguiendo con las clases de primeros auxilio. Ellos están emocionados con esto, es más práctica que teoría y les gusta.
-Bien jóvenes, hoy veremos cómo ayudar a alguien con signos de asfixia.- Les digo y todos asienten.- Tomen su pareja y hagan lo que les diré.- Recorro mi mirada por todos, veo a mi pequeña.- Señorita Ámbar, venga por favor.
Sonrío un poco. La pongo frente a mí y doy instrucciones, le separo un poco las piernas y le digo que se lleve las manos al cuello, lo hace, todos me siguen y entonces me posiciono atrás de ella, la rodeo por la cintura y la pego a mi cuerpo sin problemas, todos hacen lo mismo, paso una de mis piernas entre las suyas y la recargo en la misma pierna, pego su espalda a mi pecho y presiono levemente en la boca del estómago. Todos lo hacen y ven mi maniobra muy casual, pero solo ella y yo sabemos que no es tan casual, mi cuerpo quiere recordar su cercanía, su calidez y sus besos. Su cuerpo me dice que quiere lo mismo, tiembla levemente.
-Pequeña… Como siempre un hermoso maniquí.- Le digo muy despacio en su oído.
-Encantada doctor.- Sonrío.
Sigo dando instrucciones y después veo como lo hacen ellos yo aun con mi pequeña de maniquí, de repente… Suspiro y siguiendo a los latidos de mi corazón y no a la razón de mi cerebro le digo:
-Quiero ser el dueño de todas tus experiencias nuevas.
Tras estas palabras se estremece entre mis brazos, sí, quiero ser el primero… Y si mi suerte es mucha… El ultimo.


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