-Capitulo 12-
Según las quejas de mis alumnos. Estoy
dejando muchos trabajos, tareas, exposiciones, proyectos, todo eso pero es lo
dicta el itinerario de profesores. No puedo hacer mucho al respecto.
Estos días han ido bien, más que bien
creo. Mi pequeña alumna después de hacerme saber que estaba celosa de Hana mi
ánimo y seguridad hacia ella creció. Porque si estaba celosa, lo sentí, sus
ojos y enojo me lo dijeron.
Desafortunadamente mi amiga no se separa
de mí, comemos diario juntos, en resumen, pasamos el día juntos a excepción de
clases. No me molesta ya que siempre ha sido así aunque ahora ella está
logrando que mi pequeña le tenga rencor. Rencor porque por su cercanía a mí no
hemos podido estar un rato solos, como antes pero tampoco me lo reprocha y yo
por medio de mensajes le hago saber que todo hasta ahora está igual, ella ocupa
mis pensamientos.
Entre clases nos vemos a los ojos, algo
que ya se hizo nuestra costumbre, fuera de ellas no nos vemos mucho pero por
mensaje mantenemos contacto. Aun me siento adolescente.
El día de hoy estoy en una junta. Es
malditamente aburrida pero pongo atención. Es junta de dos escuelas, en la que
yo trabajo y una escuela amiga. Les contaría todo lo que hemos platicado y los
debates pero mejor se los digo en pocas palabras. La escuela amiga quiere que
cambie mi planta e irme con ellos. Mis amigos directivos están haciendo lo
posible porque no ceda, la escuela amiga está haciendo lo posible porque vaya
con ellos. Me ofrecen el doble de paga que recibo en donde estoy. Es una suma
un poco tentadora para muchos pero siempre he dicho que lo que me paguen de
profesor es casi nada a lo que gano con una semana de trabajo en consultas. De
todas maneras salgo perdiendo tiempo y desgaste físico.
-Doctor Takarai. Si ve las ventajas
accederá inmediatamente, le ofrecemos el doble, no tantas horas de clases y
solo trabajara con los que están por titularse, su trabajo seria realmente dar
conferencias en nombre de nuestra escuela.- Vaya, suena bien.
-El doctor está a gusto en nuestra
escuela, si no lo estuviera ya se hubiera ido desde hace cuatro años.- Dice
Tetsuya, creo que escuelas amigas, así amigas, no lo son.
-Necesitamos al doctor en nuestra
institución, tenerlo nos daría más ventajas, los padres de nuestros alumnos piden
a un excelente doctor, el que encabeza la lista es usted.- Dice un hombre
canoso viéndome a los ojos, hemos estado así como una hora o más, reviso mi
reloj, ¡No puede ser! Falta media hora para mi clase, no llegare a tiempo.
-Señores, agradezco que pensaran en mi
pero como dije antes, no estoy interesado. Tengo un compromiso con mis
directivos, con mis alumnos, con la institución, no puedo dejar así de un día
para otro lo que he estado trabajando durante cinco años.
-Pero doctor Takarai, piénselo y reunámonos
mañana.
-No creo que…
-Si el doctor dijo que no, ya tiene su
respuesta.- Interviene Ken.
-Señores, tengo clases en media hora y
odio llegar tarde, tengo que irme.- Me levanto de mi lugar y todos hacen lo
mismo.
-Nos vemos en tres horas entonces,
piense en ese lapso.- Me dice el canoso, ¿Qué piense? ¿Acaso no dije que no?
¿Ustedes lo leyeron cierto?
-Con permiso.
Omito decir algo más y salgo rápido de
ese lugar. Me pelean como si fuera un objeto valioso, hasta donde he llegado.
Tomo mi auto y arranco rápido. Es molesto que insistan tanto cuando he dicho
que no y aun así quieren que nos veamos otra vez, ¡No soy el único doctor del
mundo! Que molesto.
Llego casi corriendo al salón, dos
minutos tarde, ¡Dos! Entro rápido y me disculpo, cuando dejo mis cosas en el
escritorio respiro profundo y me relajo. Ahora estoy con mis alumnos, es hora
de la clase. Empiezo a explicar por medio de diapositivas, a ratos me encuentro
con la mirada de ella. Luce un poco cansada, sus labios están resecos… Más
tarde la revisare, necesitara reposo y cítricos. Sigo con la clase, termino de
exponer y hago una dinámica. Este grupo desde el principio me dijo que les
gustan las dinámicas y por eso hago juegos en donde se diviertan y aprendan,
claro, con algunos puntos extra para hacerlo más competitivo. Paso a cinco
alumnos al frente, inconscientemente la escojo a ella.
Explico el juego y de repente siento
como alguien toma mi brazo pero resbala, volteo rápido y veo como se desvanece…
Ella… Mi corazón sale disparado con temor y alcanzo a tomarla entre mis brazos
antes de que caiga al suelo. La tomo por la cintura y me arrodillo un poco, no
la puedo cargan así, me apoyo en el piso y la veo, esta desmayada, acaricio sus
mejillas, mi pequeña…
Escucho las voces de los alumnos.
-Profesor ¿Qué le paso?. ¿Estará bien?.
Fue un desmayo. ¿Estará embarazada?. ¿Qué fue?
Voces molestas, debo llevarla a mi
consultorio, la acomodo entre mis brazos y me paro, camino hacia la salida, la
aprieto un poco contra mi cuerpo “Pequeña, todo estará bien.” Le digo y sigo
caminando. Escucho pasos atrás de mí y entonces escucho una voz.
-Joven, debe de quedarse en el salón
aunque yo no este.- Le digo aun caminando, su amigo David está aquí.
-Lo siento pero es que estoy preocupado.
-No olvide que soy doctor, me encargare
de ella, ahora vaya al salón.- Digo en un tono más serio, yo la cuidare, nadie
más.
-Solo déjeme decirle que su desmayo
seguro fue por falta de alimento y cansancio, ha estado estudiando mucho para
una exposición.- Lo volteo a ver y hago media sonrisa.
-Gracias por el dato.- Digo y sigo
caminando, ya no escucho sus pasos y camino más rápido.
Llegamos a mi consultorio y la acuesto
en la camilla, acaricio su cabello y no pudiendo evitar le doy un beso en la
frente. La tapo con una manta y empiezo a revisarla, sus labios están resecos,
sus pupilas dilatadas, su presión esta baja, decido ponerle un pequeño suero,
estoy exagerando un poco pero con ella nada es exagerado, mi deber es cuidarla,
como su tutor que soy… Aunque eso es solo un pretexto… La quiero cuidar porque
la quiero, porque la siento como mía aunque no lo sea, porque, ¿No lo es
verdad?
Ya con la intravenosa dejo que siga
durmiendo, me pongo a trabajar un poco en mis asuntos del hospital. Pasa una
hora y una llamada me distrae, el Tetsuya, contesto irritado.
-¿Qué pasa?.- Contesto medio molesto y
la volteo a ver, duerme tranquilamente.
-¿A caso olvidaste la junta? Te estamos
esperando.- Veo mi reloj, es verdad.
-Lo siento pero surgió algo y no puedo
ir, discúlpame con ellos.- Sigo observándola.
-No puedes hacer eso, ¿Qué asunto es más
importante?.- Suspiro.
-De todas maneras ya dije que no
trabajare con ellos, no se para que voy si diré lo mismo.
-Ellos quieren verte, tienen una nueva
propuesta, diablos Hyde, me preocupa que te hagan cambiar de opinión.- Me rio.
-Pues mejor para ti que no vaya, así no
me convencen y no te preocupes que no aceptare aunque me propongan ser el
director de la escuela, no dejare esta institución, ahora menos que nunca.
-¿Qué escuche? ¿Ahora menos que nunca?
¿De qué me perdí?.- Me tenso un poco.
-Mis alumnos de este año me agradan, me
hacen reír.- Me excuso.- No los podría dejar.- La veo y la veo, es hermosa.
-Que bien pero tienes que venir, es una
junta.
-No puedo ir ahora. Sé que tenemos junta
pero no puedo ir, no instas y no cambiare de opinión.
-¿Y entonces qué?
-Tengo algo más importante que esa junta.
-El directivo contrario está molesto.
-Más tarde me disculpare con él, ya te dije
que tengo un asunto más importante y no lo dejare por ir.
-De acuerdo, me encargare.
Colgamos y retomo mi trabajo. En minutos
veo como ella trata de levantarse y rápido me acerco, ya está mejor, siento
mucho alivio. Le explico lo que paso, promete no volver a saltarse las comidas
y de agradecimiento me abraza, un abrazo que nació de ella, un abrazo que
empezó ella, emocionado la abrazo también, su aroma es delicioso, ya está bien,
me siento alegre. En lo que acaba su intravenosa platicamos un poco, extrañaba
esto, tenerla tan cerca.
Mis días son trabajo y trabajo. Sus
mensajes me relajan. Estos días hemos estado comunicándonos más y cada vez me
doy cuenta de que la quiero, la quiero tontamente, locamente.
Esa pequeña mujer ha logrado entrar a mi
sistema, me es ya difícil dejar de pensarla, dejar de verla, dejar de sonreír
ante su recuerdo y ante sus mensajes, entonces. ¿Así es el amor? ¿Así se
siente? ¿Así te pone? Porque es una sensación grandiosa… Todo es todo sobre ella, no puedo manejarlo, quisiera
pero no puedo, mi moral está en juego, mi carrera, mi sano juicio se está yendo
al diablo, ¿Pero qué puedo hacer? Enamorado. Quién lo
diría.
Hoy estoy trabajando desde mi oficina de
la escuela, es sábado, día de no tanto trabajo, hoy tengo mi guardia un poco
más tarde. Los alumnos están fuera, la escuela está tranquila… Aunque el que no
está tranquilo soy yo, sé que ella se quedó en la escuela y es malditamente
tentador eso, quiero verla, hablar, tenerla cerca. Pero por obvias razones no
se puede. No nos hemos mandado mensajes desde la mañana y ya está anocheciendo.
Mi tensión está subiendo, necesito saber de ella.
Suena mi celular y lo tomo rápido. He recibido un mensaje de ella, me dice que tiene dudas
con una tarea… Me gustaría ayudarle
personalmente, es difícil orientarla por mensajes cuando necesito
mostrarle partes específicas del cuerpo humano con su presencia cerca…
Le contesto y
nos ponemos de acuerdo, iré a su habitación, ¿Les dije no? Mi sano juicio se
está yendo al diablo.
Así que salgo a
su encuentro, solo la ayudare con el trabajo, no busco nada más… O al menos eso
tengo en mente, debo ser fuerte mentalmente, controlando mis impulsos podre no
hacer una locura con esta niña… Solo esta noche Hyde contrólate. Se
profesional.
Vengo llegando,
entro discretamente al edificio sin hacer ruido, no hay personal, ¿Les había
comentado que tengo una llave maestra a
la que solo los profesores de alto rango tenemos acceso? Esta llave puede abrir
cualquier habitación de esta institución. Le mando un mensaje a Ambar
diciéndole que ya llegue y me dirijo a
su habitación, dioses mi corazón se acelera, mis manos se enfrían, ¿Estos
nervios de dónde vienen? Solo cabe la posibilidad… Sí, una vez más, esto es
amor.
Llego a su
habitación y toco, enseguida me abre y nos vemos.
-Buenas noches,
¿Lista para una noche de arduo estudio?.- Sonrío, ella luce un pijama bastante
infantil que aun así la hace ver sexy… Algo inocente, dios, esta niña es mi
perdición… ¿A caso dije sexy? No, estos pensamientos no pueden empezar a hacerse
presentes y menos en este momento.
Acabado el
estudio decido guardar mis cosas y la ayudo a ordenar todo, su habitación es
más grande de lo que creía, está muy ordenada su parte de la habitación y la de
su compañera… No tanto digamos. Mi niña es un encanto, adorable presencia,
ordenada al menos eso veo ahora, tal vez por mí, y estudiosa a mas no poder, un
momento… “Mi niña” ¿Que pensamiento fue ese? Maldición ya casi acaba la noche
puedo lograr esto.
Como veo que es
todo me retiro, intento levantarme para irme pero ella… Toma mi brazo, la veo a
los ojos y se ve sorprendida, se intimida un poco y me dice algo de los
tendones, sus ojos son mi perdición, tomo su mano y le indico donde esta lo que
quiere saber. Mi corazón latiendo con fuerza me dice que haga algo loco pero mi
cerebro y sano juicio me dice que salga de aquí. ¿A quién le hago caso?
-Profesor yo
debo confesarle algo….- Escucho su tímida voz, ¿Confesar? En este instante mi
corazón gana el juego y me acerco a ella, lo necesito, necesito hacerlo, ya no
aguanto más.
-Pequeña… No
puedo más… ¿Me permitirías… Besarte?.- Le digo acercándome poco a poco, a estas
alturas creo que su respuesta no valdría mucho.
-Profesor… Yo….
No dice nada más
y aprovecho, mi corazón latiendo con fuerza me impulsa a buscar aquellos labios
que tanto me gustan, aquella boca que empieza a enloquecerme. La beso, sus
suaves y castos labios hacen contacto conmigo. Una pequeña presión, un pequeño
rose, la siento nerviosa, tímida, acaricio su cabello y la acerco un poco más,
sus labios con los míos me hacen sentir más vivo. Me alejo un poco y veo sus
ojos húmedos ¿Qué hice mal? ¿La he decepcionado? ¿La estoy haciendo sentir mal?
No lo sé, pero sus ojos me transmiten ternura.
-Pequeña… No
entiendo que es lo que me estás haciendo.
Le digo
suavemente para justificar mi beso, queriendo alejarme un poco veo que sus ojos
van a mis labios, los míos a los suyos, queremos más de lo que probamos y sin
pensarlo me acerco nuevamente a su boca.
Iniciamos un
nuevo beso pero esta vez algo en mí me pide que profundice más y lo hago, como
puedo hago que nos acostemos en el piso, afortunadamente hay alfombra y no
sentimos frio, entonces mi lengua pide permiso para entrar en su boca y ella me
deja, acaricio esa suave lengua, subo sus manos arriba de su cabeza y no
pensando en nada más que nuestro contacto beso su cuello, besos y más besos,
subo de nuevo a su boca, ese cálido lugar, ese lugar que por fin he probado…
Empiezo a alejarme poco a poco, solo puede haber esto, nada más.
-Así que así
sabe el primer beso.
Dice ella
tocándose los labios, ¿Qué? ¿Primer beso? Aturdido pregunto… Yo he sido el
primero en besarla, en probar sus labios, en tener ese contacto tan personal…
-Estoy enamorada
de usted, lo siento sé que está mal, es mi profesor, es más grande que yo, es
un doctor respetado, esto está mal. Pero… No puedo evitarlo, nadie decide de
quien enamorarse y con este beso confirmo definitivamente mis sentimientos.
Me quedo helado.
Esta pequeña chica se me está declarando. Me está hablando de sus sentimientos,
me está abriendo su corazón. Sus ojos son muy sinceros, llenos de emociones y
de cariño. Mi pequeña perdición. Ella se ha enamorado de mí, su corazón
realmente me pertenece. Sonrío ante sus palabras. Yo no soy un romántico
empedernido, nunca antes me había prácticamente obsesionado por una chica, no
había experimentado estos sentimientos y creyendo durante años que el amor no
existe ahora lo conozco y sé que es.
-Yo he
confirmado con este beso también, que… He caído por ti y no hay marcha atrás,
también sé que está mal sentirnos así pero… Al diablo todo pequeña, el amor no
se encuentra muchas veces en la vida, ¿Verdad?
Me atrevo a
decir, si, desde el principio supe que esto estaba mal pero no pude contra la
corriente, ahora todo está hecho. No hay marcha atrás.
Es domingo.
Resumiendo nuevamente mi vida. No he dejado de pensar en ella. Fin. El sábado
después de lo que paso me sentí un poco abrumado, esa situación era un poco
nueva para mí y me despedí, normal, casual. Como si nada hubiera pasado. Sé que
hice mal pero mi reacción fue un poco tardada. Nos besamos. Bese a una alumna,
¿Cómo creen que me siento? Rompí mi ética, rompí las reglas. Rompí muchas cosas
y todo porque me enamore.
Soy consciente
de mis sentimientos y me da temor de lo que pueda llegar a pasar. Amo mi
trabajo, es mi vida pero también la amo a ella. Siento que esto no nos llevara
a nada bueno. Mi trabajo o ella, ella o mi trabajo. Si mantenemos una relación
y se llegara a conocer perdería todo, mi trabajo como profesor, mi trabajo como
doctor, mi cedula. Porque también entraría eso en juego, mi doctorado, tendría
problemas legales. Todo eso da vueltas en mi cabeza y no me deja pensar
claramente. Quiero tener las dos cosas en mi vida. Mi trabajo me hace sentir
pleno, ella me hace sentir pleno, las dos cosas que me hacen feliz las quiero
conmigo. No estoy dispuesto a dejarlas. Porque como dije, ya está hecho y no
hay marcha atrás.
También me pongo
a pensar en lo que ella me dijo ‘Su
primer beso’ no sé cómo sentirme, si lo vemos de alguna manera… Le quite la
virginidad a sus labios, lo hice, fui el primero en siquiera rosar, fui el
primero en besar, en probar su boca, en tocar su lengua… Fui el primero, el
primero en tener tal acercamiento. Siento como si la corrompiera, es una chica
dulce y más inocente de lo que creí. ¿Cómo puedo ser digno de ella? Yo he
estado con mujeres, muchas veces. Ahora soy el primero en su vida. Sé que no
debo de diferenciar, las edades son diferentes y por lo tanto también la
experiencia pero aun así, sigo pensando que ella debería de estar con alguien
de su edad, alguien que lleve el mismo paso que ella.
Pero tampoco soy
tonto. No, no, no y no. Tengo claros mis sentimientos y sé que la amo, sé que
me enamore de ella y saber que soy el primero en besarla me hace sentir feliz,
seguro, me hace sentir que ella es mi pequeña, mía, en el sentido de que soy su
primer amor. Eso para un hombre, o al menos para mí es algo de suma
importancia, de sumo cuidado. Me gusta pensar que soy su primer amor, soy el
primer hombre en ocupar sus pensamientos. Mi pequeña perdición. También ella es
mi primer amor, si, a mi edad lo es.
Desde el beso no
hemos hablado, ni personalmente ni por mensaje. No sé por qué. Yo por mis dudas
pero sé que en el fondo tengo claro lo que quiero. Lo que me hace sentir
inseguro es que ella no me hable, ¿Estará arrepintiéndose del beso? Mis manos
sudan un poco de pensarlo. Es domingo por la noche, es decir, estoy de guardia
y estos pensamientos me tienen un poco distraído, ahora ansío mucho que sea
lunes.
La ansiedad fue
remplazada por el nerviosismo. Estoy dando clase, explico y oculto mis nervios.
Solo unos minutos más y acaba esta tortura que he creado yo mismo, ya no puedo
verla descaradamente a los ojos, he caído en su encanto, la he besado y no he
hablado sobre esto con ella… Aun… En profundidad digamos, me pone nervioso,
ahora ella me observa mucho más, trato de disimular el darme cuenta de ello
pero es imposible, cada tanto tiempo nuestras miradas se cruzan.
Quince minutos
después tocan la campana fin de clases, recojo rápido mis cosas y me dirijo a
mi oficina, cierro y me desplomo en mi sillón, me siento fatigado, nervioso,
ansioso, necesito aclarar cuanto antes las cosas con Ambar... Mi pequeña…
Pocos minutos
después escucho que tocan la puerta, me acomodo lo más presentable, pongo bien
mi ropa y respondo “adelante”, siento frio por un momento… Es ella…
-Ámbar ¿Qué haces aquí?.- Diablos, ¿A caso no puedo
ser un poco más sutil? Mis nervios…
-Doctor….- Entra
y cierra la puerta.- Disculpe el atrevimiento, yo solo quería… Hablar de lo
sucedido la otra noche en mi habitación, de nuestro, nuestro….- La veo ponerse
nerviosa, se muerde el labio.
-¿Nuestro
beso?.- Me atrevo a decir, yo también necesito hablar de esto.
-Así es, ¿Sabe
algo? Le hable de mis sentimientos, fui sincera después del beso y me asusta,
sé que no es correcto, sé que ese beso no estuvo bien y no debimos dejar que
pasara, nos traerá problemas si alguien se entera, es mi profesor… Yo su
alumna… Además… Usted no me dijo nada de lo que siente hacia mí...- Me acerco a
ella y le digo que se siente en el sillón, hago lo mismo, me siento feliz
porque es la primera vez que viene a mi oficina sin que yo se lo pida y a la
vez mortificado porque veo en sus ojos preocupación y ansiedad.
-Así que tú
piensas así, ¿Que fue inmoral dejar que pasara? ¿Tan grave lo ves?
-Yo… Creo que
debo dejar que mi corazón lo decida, creo que el sentir está antes que la razón
pero al mismo tiempo no quiero que existan problemas ni para mí, ni para
usted.- Sus ojos llenos de amor hacen que sienta inmensas ganas de besarla
nuevamente.
-Entonces…
Adoptare ese pensamiento, si existe dejemos que pase, yo ya no tengo miedo de
nada y puedo protegerte, puedo hacerlo, no quiero estar alejado de ti por una
simple norma de profesor y alumna… De edad, yo grande y tu menor, también lo he
pensado y mucho pero eso no importa pequeña y
dime… ¿Estas dispuesta a intentarlo conmigo?
-¿Intentarlo? ¿A
qué se refiere?.- Sus ojos dudosos me ven y sonrío, ahora estoy seguro de lo
que quiero.
-Pequeña… ¿Quieres
ser mi novia?... ¿Quieres estar conmigo?
-Doctor….- Sus
grandes ojos se ponen un poco vidriosos y su sonrisa empieza a dibujarse.
-Llámame Hyde
por favor…. Y Ámbar... Pensé que era un poco obvio… Estoy enamorado de ti.- Es
tiempo de que empiece a llamarme con confianza y su respuesta tarda lo que para
mí parecen años, ante la palabra enamorado sus pupilas se dilataron y su
sonrisa creció.
-Bueno yo… Creo
que debo pensar esto, es muy pronto, no estoy segura.- Un golpe no esperado.
-¿No estas
segura? ¿Y nuestro beso? Dejaste que fuera el primero en probar tus labios, en
probar tus besos.- Roso la comisura de sus labios con mis dedos.- Me lo
confesaste tu misma, eso quiere decir que sientes algo por mí, sé que eres una
buena niña que no decepciona a nadie pero esta vez piensa en lo que sientes
antes que en otros… Piensa en nosotros, si dudas por nuestra situación de edad,
de trabajo…
-Usted
verdaderamente me gusta, es la primera vez que siento esto y no sé cómo manejarlo
porque no es normal, mis amigas se enamoran de chicos como ellas y yo, yo lo
quiero a usted, solo pienso en usted todo el tiempo, de noche al cerrar los
ojos solo veo su rostro, en clases ya no me concentro por pensar en usted, es
todo nuevo… Y no creo poder dejar este sentimiento, si lo hago me arrepentiré
toda mi vida… Yo….- Detiene sus palabras, dios, está dudando
-Pequeña… Por
favor responde que me estas matando.- En verdad lo está haciendo, ¿Y si dice
que no? ¿Después de ese beso?
-Las cosas no
son tan fáciles, usted lo sabe….- Aprieto sus manos y la veo a los ojos.
-Solo di que sí
y yo me encargare de todo, hasta del fin de universo pero por favor pequeña…
Acaba con esto ahora, con mi sufrimiento.- Veo sus ojos brillar más de lo
normal.
-Yo… Quiero
intentarlo Hyde… Acepto ser su novia.- Me dice con una enorme sonrisa, mi alma
regreso al cuerpo.
Veo sus ojos brillosos,
siento su sonrojo por su confesión y ahora tiene la mirada baja, está
sentada a mi lado en el gran sillón de
mi oficina, tomo sus manos y llevo una de ellas hacia mi corazón, y entonces
ella me ve…
-Hyde…
-¿Ves?... ¿Sientes
como haces que mi corazón se acelere? Esta extraña felicidad tampoco la había experimentado
antes a pesar de… Mi edad, nunca me había enamorado de alguien y tú llegaste
como si nada y ahora siento que incluso las palabras más cursis y canciones más
dulces tienen sentido, ahora veo el mundo de otra forma, quiero estar contigo,
quiero pertenecerte a ti así como tú me pertenezcas a mí, tú ya me entregaste
tu corazón, ahora te entrego el mío, pequeña, me has enamorado.
Nos vemos a los
ojos, siento como mi corazón saluda a mi pequeña retumbando en mi pecho y
acaricia su mano. Sus ojos brillosos y llenos de sentimientos me dicen lo mucho
que me quieren, su sonrisa me dice lo mucho que le gusta este momento, he hecho
a un lado mis temores, no importa nada más, quiero estar con ella, ya no sé
cómo actuar si no estoy con ella.
-Estoy muy feliz
de oír esas palabras, nunca pensé que pudiera pasarme esto con usted, menos en
este momento de mi vida que en verdad no lo estaba buscando, ¿Pero lo
intentaremos cierto?
-Cierto mi
pequeña….- Tomo sus manos y la acerco más a mí, nos damos un pequeño beso y nos
abrazamos.- Te enseñare más de mil maneras de besar…
Le digo en el
oído, noto su timidez y sonrío, tomo su barbilla y hago que me vea, esta
sonrojada, acerco mis labios y la beso nuevamente, la acerco más a mí, dibujo su
cuerpo cerca del mío, no paso más allá de sus brazos y espalda, no quiero
corromperla, no quiero que se sienta invadida, la amo, la adoro y en este
momento solo quiero protegerla, estar cerca de ella y enseñarle todas las cosas
que pueda y ella me permita, en pocas palabras… Ella es parte de mi vida ahora
y esa idea me hace sentir feliz y menos abrumado, lo que tenga que pasar pasara
y lo recibiré, el amor es esto, felicidad con esa persona especial, yo la
encontré y no tengo planeado dejarla, por nadie.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥