lunes, 26 de enero de 2015

Metropolis


-Capitulo 12-

Según las quejas de mis alumnos. Estoy dejando muchos trabajos, tareas, exposiciones, proyectos, todo eso pero es lo dicta el itinerario de profesores. No puedo hacer mucho al respecto.
Estos días han ido bien, más que bien creo. Mi pequeña alumna después de hacerme saber que estaba celosa de Hana mi ánimo y seguridad hacia ella creció. Porque si estaba celosa, lo sentí, sus ojos y enojo me lo dijeron.
Desafortunadamente mi amiga no se separa de mí, comemos diario juntos, en resumen, pasamos el día juntos a excepción de clases. No me molesta ya que siempre ha sido así aunque ahora ella está logrando que mi pequeña le tenga rencor. Rencor porque por su cercanía a mí no hemos podido estar un rato solos, como antes pero tampoco me lo reprocha y yo por medio de mensajes le hago saber que todo hasta ahora está igual, ella ocupa mis pensamientos.
Entre clases nos vemos a los ojos, algo que ya se hizo nuestra costumbre, fuera de ellas no nos vemos mucho pero por mensaje mantenemos contacto. Aun me siento adolescente.
El día de hoy estoy en una junta. Es malditamente aburrida pero pongo atención. Es junta de dos escuelas, en la que yo trabajo y una escuela amiga. Les contaría todo lo que hemos platicado y los debates pero mejor se los digo en pocas palabras. La escuela amiga quiere que cambie mi planta e irme con ellos. Mis amigos directivos están haciendo lo posible porque no ceda, la escuela amiga está haciendo lo posible porque vaya con ellos. Me ofrecen el doble de paga que recibo en donde estoy. Es una suma un poco tentadora para muchos pero siempre he dicho que lo que me paguen de profesor es casi nada a lo que gano con una semana de trabajo en consultas. De todas maneras salgo perdiendo tiempo y desgaste físico.
-Doctor Takarai. Si ve las ventajas accederá inmediatamente, le ofrecemos el doble, no tantas horas de clases y solo trabajara con los que están por titularse, su trabajo seria realmente dar conferencias en nombre de nuestra escuela.- Vaya, suena bien.
-El doctor está a gusto en nuestra escuela, si no lo estuviera ya se hubiera ido desde hace cuatro años.- Dice Tetsuya, creo que escuelas amigas, así amigas, no lo son.
-Necesitamos al doctor en nuestra institución, tenerlo nos daría más ventajas, los padres de nuestros alumnos piden a un excelente doctor, el que encabeza la lista es usted.- Dice un hombre canoso viéndome a los ojos, hemos estado así como una hora o más, reviso mi reloj, ¡No puede ser! Falta media hora para mi clase, no llegare a tiempo.
-Señores, agradezco que pensaran en mi pero como dije antes, no estoy interesado. Tengo un compromiso con mis directivos, con mis alumnos, con la institución, no puedo dejar así de un día para otro lo que he estado trabajando durante cinco años.
-Pero doctor Takarai, piénselo y reunámonos mañana.  
-No creo que…
-Si el doctor dijo que no, ya tiene su respuesta.- Interviene Ken.
-Señores, tengo clases en media hora y odio llegar tarde, tengo que irme.- Me levanto de mi lugar y todos hacen lo mismo.
-Nos vemos en tres horas entonces, piense en ese lapso.- Me dice el canoso, ¿Qué piense? ¿Acaso no dije que no? ¿Ustedes lo leyeron cierto?
-Con permiso.
Omito decir algo más y salgo rápido de ese lugar. Me pelean como si fuera un objeto valioso, hasta donde he llegado. Tomo mi auto y arranco rápido. Es molesto que insistan tanto cuando he dicho que no y aun así quieren que nos veamos otra vez, ¡No soy el único doctor del mundo! Que molesto.
Llego casi corriendo al salón, dos minutos tarde, ¡Dos! Entro rápido y me disculpo, cuando dejo mis cosas en el escritorio respiro profundo y me relajo. Ahora estoy con mis alumnos, es hora de la clase. Empiezo a explicar por medio de diapositivas, a ratos me encuentro con la mirada de ella. Luce un poco cansada, sus labios están resecos… Más tarde la revisare, necesitara reposo y cítricos. Sigo con la clase, termino de exponer y hago una dinámica. Este grupo desde el principio me dijo que les gustan las dinámicas y por eso hago juegos en donde se diviertan y aprendan, claro, con algunos puntos extra para hacerlo más competitivo. Paso a cinco alumnos al frente, inconscientemente la escojo a ella.
Explico el juego y de repente siento como alguien toma mi brazo pero resbala, volteo rápido y veo como se desvanece… Ella… Mi corazón sale disparado con temor y alcanzo a tomarla entre mis brazos antes de que caiga al suelo. La tomo por la cintura y me arrodillo un poco, no la puedo cargan así, me apoyo en el piso y la veo, esta desmayada, acaricio sus mejillas, mi pequeña…
Escucho las voces de los alumnos.
-Profesor ¿Qué le paso?. ¿Estará bien?. Fue un desmayo. ¿Estará embarazada?. ¿Qué fue?
Voces molestas, debo llevarla a mi consultorio, la acomodo entre mis brazos y me paro, camino hacia la salida, la aprieto un poco contra mi cuerpo “Pequeña, todo estará bien.” Le digo y sigo caminando. Escucho pasos atrás de mí y entonces escucho una voz.
-Joven, debe de quedarse en el salón aunque yo no este.- Le digo aun caminando, su amigo David está aquí.
-Lo siento pero es que estoy preocupado.
-No olvide que soy doctor, me encargare de ella, ahora vaya al salón.- Digo en un tono más serio, yo la cuidare, nadie más.
-Solo déjeme decirle que su desmayo seguro fue por falta de alimento y cansancio, ha estado estudiando mucho para una exposición.- Lo volteo a ver y hago media sonrisa.
-Gracias por el dato.- Digo y sigo caminando, ya no escucho sus pasos y camino más rápido.
Llegamos a mi consultorio y la acuesto en la camilla, acaricio su cabello y no pudiendo evitar le doy un beso en la frente. La tapo con una manta y empiezo a revisarla, sus labios están resecos, sus pupilas dilatadas, su presión esta baja, decido ponerle un pequeño suero, estoy exagerando un poco pero con ella nada es exagerado, mi deber es cuidarla, como su tutor que soy… Aunque eso es solo un pretexto… La quiero cuidar porque la quiero, porque la siento como mía aunque no lo sea, porque, ¿No lo es verdad?
Ya con la intravenosa dejo que siga durmiendo, me pongo a trabajar un poco en mis asuntos del hospital. Pasa una hora y una llamada me distrae, el Tetsuya, contesto irritado.
-¿Qué pasa?.- Contesto medio molesto y la volteo a ver, duerme tranquilamente.
-¿A caso olvidaste la junta? Te estamos esperando.- Veo mi reloj, es verdad.
-Lo siento pero surgió algo y no puedo ir, discúlpame con ellos.- Sigo observándola.
-No puedes hacer eso, ¿Qué asunto es más importante?.- Suspiro.
-De todas maneras ya dije que no trabajare con ellos, no se para que voy si diré lo mismo.
-Ellos quieren verte, tienen una nueva propuesta, diablos Hyde, me preocupa que te hagan cambiar de opinión.- Me rio.
-Pues mejor para ti que no vaya, así no me convencen y no te preocupes que no aceptare aunque me propongan ser el director de la escuela, no dejare esta institución, ahora menos que nunca.
-¿Qué escuche? ¿Ahora menos que nunca? ¿De qué me perdí?.- Me tenso un poco.
-Mis alumnos de este año me agradan, me hacen reír.- Me excuso.- No los podría dejar.- La veo y la veo, es hermosa.
-Que bien pero tienes que venir, es una junta.
-No puedo ir ahora. Sé que tenemos junta pero no puedo ir, no instas y no cambiare de opinión.
-¿Y entonces qué?
-Tengo algo más importante que esa junta.
-El directivo contrario está molesto.
 -Más tarde me disculpare con él, ya te dije que tengo un asunto más importante y no lo dejare por ir.
-De acuerdo, me encargare.
Colgamos y retomo mi trabajo. En minutos veo como ella trata de levantarse y rápido me acerco, ya está mejor, siento mucho alivio. Le explico lo que paso, promete no volver a saltarse las comidas y de agradecimiento me abraza, un abrazo que nació de ella, un abrazo que empezó ella, emocionado la abrazo también, su aroma es delicioso, ya está bien, me siento alegre. En lo que acaba su intravenosa platicamos un poco, extrañaba esto, tenerla tan cerca.
Mis días son trabajo y trabajo. Sus mensajes me relajan. Estos días hemos estado comunicándonos más y cada vez me doy cuenta de que la quiero, la quiero tontamente, locamente.
Esa pequeña mujer ha logrado entrar a mi sistema, me es ya difícil dejar de pensarla, dejar de verla, dejar de sonreír ante su recuerdo y ante sus mensajes, entonces. ¿Así es el amor? ¿Así se siente? ¿Así te pone? Porque es una sensación grandiosa… Todo es todo sobre ella, no puedo manejarlo, quisiera pero no puedo, mi moral está en juego, mi carrera, mi sano juicio se está yendo al diablo, ¿Pero qué puedo hacer? Enamorado. Quién lo diría.

Hoy estoy trabajando desde mi oficina de la escuela, es sábado, día de no tanto trabajo, hoy tengo mi guardia un poco más tarde. Los alumnos están fuera, la escuela está tranquila… Aunque el que no está tranquilo soy yo, sé que ella se quedó en la escuela y es malditamente tentador eso, quiero verla, hablar, tenerla cerca. Pero por obvias razones no se puede. No nos hemos mandado mensajes desde la mañana y ya está anocheciendo. Mi tensión está subiendo, necesito saber de ella.
Suena mi celular y lo tomo rápido. He recibido un mensaje de ella, me dice que tiene dudas con una tarea… Me gustaría ayudarle  personalmente, es difícil orientarla por mensajes cuando necesito mostrarle partes específicas del cuerpo humano con su presencia cerca…
Le contesto y nos ponemos de acuerdo, iré a su habitación, ¿Les dije no? Mi sano juicio se está yendo al diablo.
Así que salgo a su encuentro, solo la ayudare con el trabajo, no busco nada más… O al menos eso tengo en mente, debo ser fuerte mentalmente, controlando mis impulsos podre no hacer una locura con esta niña… Solo esta noche Hyde contrólate. Se profesional.
Vengo llegando, entro discretamente al edificio sin hacer ruido, no hay personal, ¿Les había comentado que tengo una llave maestra  a la que solo los profesores de alto rango tenemos acceso? Esta llave puede abrir cualquier habitación de esta institución. Le mando un mensaje a Ambar diciéndole que ya llegue y me dirijo  a su habitación, dioses mi corazón se acelera, mis manos se enfrían, ¿Estos nervios de dónde vienen? Solo cabe la posibilidad… Sí, una vez más, esto es amor.
Llego a su habitación y toco, enseguida me abre y nos vemos.
-Buenas noches, ¿Lista para una noche de arduo estudio?.- Sonrío, ella luce un pijama bastante infantil que aun así la hace ver sexy… Algo inocente, dios, esta niña es mi perdición… ¿A caso dije sexy? No, estos pensamientos no pueden empezar a hacerse presentes y menos en este momento.
Acabado el estudio decido guardar mis cosas y la ayudo a ordenar todo, su habitación es más grande de lo que creía, está muy ordenada su parte de la habitación y la de su compañera… No tanto digamos. Mi niña es un encanto, adorable presencia, ordenada al menos eso veo ahora, tal vez por mí, y estudiosa a mas no poder, un momento… “Mi niña” ¿Que pensamiento fue ese? Maldición ya casi acaba la noche puedo lograr esto.
Como veo que es todo me retiro, intento levantarme para irme pero ella… Toma mi brazo, la veo a los ojos y se ve sorprendida, se intimida un poco y me dice algo de los tendones, sus ojos son mi perdición, tomo su mano y le indico donde esta lo que quiere saber. Mi corazón latiendo con fuerza me dice que haga algo loco pero mi cerebro y sano juicio me dice que salga de aquí. ¿A quién le hago caso?
-Profesor yo debo confesarle algo….- Escucho su tímida voz, ¿Confesar? En este instante mi corazón gana el juego y me acerco a ella, lo necesito, necesito hacerlo, ya no aguanto más.
-Pequeña… No puedo más… ¿Me permitirías… Besarte?.- Le digo acercándome poco a poco, a estas alturas creo que su respuesta no valdría mucho.
-Profesor… Yo….
No dice nada más y aprovecho, mi corazón latiendo con fuerza me impulsa a buscar aquellos labios que tanto me gustan, aquella boca que empieza a enloquecerme. La beso, sus suaves y castos labios hacen contacto conmigo. Una pequeña presión, un pequeño rose, la siento nerviosa, tímida, acaricio su cabello y la acerco un poco más, sus labios con los míos me hacen sentir más vivo. Me alejo un poco y veo sus ojos húmedos ¿Qué hice mal? ¿La he decepcionado? ¿La estoy haciendo sentir mal? No lo sé, pero sus ojos me transmiten ternura.
-Pequeña… No entiendo que es lo que me estás haciendo.
Le digo suavemente para justificar mi beso, queriendo alejarme un poco veo que sus ojos van a mis labios, los míos a los suyos, queremos más de lo que probamos y sin pensarlo me acerco nuevamente a su boca.
Iniciamos un nuevo beso pero esta vez algo en mí me pide que profundice más y lo hago, como puedo hago que nos acostemos en el piso, afortunadamente hay alfombra y no sentimos frio, entonces mi lengua pide permiso para entrar en su boca y ella me deja, acaricio esa suave lengua, subo sus manos arriba de su cabeza y no pensando en nada más que nuestro contacto beso su cuello, besos y más besos, subo de nuevo a su boca, ese cálido lugar, ese lugar que por fin he probado… Empiezo a alejarme poco a poco, solo puede haber esto, nada más.
-Así que así sabe el primer beso.
Dice ella tocándose los labios, ¿Qué? ¿Primer beso? Aturdido pregunto… Yo he sido el primero en besarla, en probar sus labios, en tener ese contacto tan personal…
-Estoy enamorada de usted, lo siento sé que está mal, es mi profesor, es más grande que yo, es un doctor respetado, esto está mal. Pero… No puedo evitarlo, nadie decide de quien enamorarse y con este beso confirmo definitivamente mis sentimientos.
Me quedo helado. Esta pequeña chica se me está declarando. Me está hablando de sus sentimientos, me está abriendo su corazón. Sus ojos son muy sinceros, llenos de emociones y de cariño. Mi pequeña perdición. Ella se ha enamorado de mí, su corazón realmente me pertenece. Sonrío ante sus palabras. Yo no soy un romántico empedernido, nunca antes me había prácticamente obsesionado por una chica, no había experimentado estos sentimientos y creyendo durante años que el amor no existe ahora lo conozco y sé que es.
-Yo he confirmado con este beso también, que… He caído por ti y no hay marcha atrás, también sé que está mal sentirnos así pero… Al diablo todo pequeña, el amor no se encuentra muchas veces en la vida, ¿Verdad?
Me atrevo a decir, si, desde el principio supe que esto estaba mal pero no pude contra la corriente, ahora todo está hecho. No hay marcha atrás.
Es domingo. Resumiendo nuevamente mi vida. No he dejado de pensar en ella. Fin. El sábado después de lo que paso me sentí un poco abrumado, esa situación era un poco nueva para mí y me despedí, normal, casual. Como si nada hubiera pasado. Sé que hice mal pero mi reacción fue un poco tardada. Nos besamos. Bese a una alumna, ¿Cómo creen que me siento? Rompí mi ética, rompí las reglas. Rompí muchas cosas y todo porque me enamore.
Soy consciente de mis sentimientos y me da temor de lo que pueda llegar a pasar. Amo mi trabajo, es mi vida pero también la amo a ella. Siento que esto no nos llevara a nada bueno. Mi trabajo o ella, ella o mi trabajo. Si mantenemos una relación y se llegara a conocer perdería todo, mi trabajo como profesor, mi trabajo como doctor, mi cedula. Porque también entraría eso en juego, mi doctorado, tendría problemas legales. Todo eso da vueltas en mi cabeza y no me deja pensar claramente. Quiero tener las dos cosas en mi vida. Mi trabajo me hace sentir pleno, ella me hace sentir pleno, las dos cosas que me hacen feliz las quiero conmigo. No estoy dispuesto a dejarlas. Porque como dije, ya está hecho y no hay marcha atrás.
También me pongo a pensar en  lo que ella me dijo ‘Su primer beso’ no sé cómo sentirme, si lo vemos de alguna manera… Le quite la virginidad a sus labios, lo hice, fui el primero en siquiera rosar, fui el primero en besar, en probar su boca, en tocar su lengua… Fui el primero, el primero en tener tal acercamiento. Siento como si la corrompiera, es una chica dulce y más inocente de lo que creí. ¿Cómo puedo ser digno de ella? Yo he estado con mujeres, muchas veces. Ahora soy el primero en su vida. Sé que no debo de diferenciar, las edades son diferentes y por lo tanto también la experiencia pero aun así, sigo pensando que ella debería de estar con alguien de su edad, alguien que lleve el mismo paso que ella.
Pero tampoco soy tonto. No, no, no y no. Tengo claros mis sentimientos y sé que la amo, sé que me enamore de ella y saber que soy el primero en besarla me hace sentir feliz, seguro, me hace sentir que ella es mi pequeña, mía, en el sentido de que soy su primer amor. Eso para un hombre, o al menos para mí es algo de suma importancia, de sumo cuidado. Me gusta pensar que soy su primer amor, soy el primer hombre en ocupar sus pensamientos. Mi pequeña perdición. También ella es mi primer amor, si, a mi edad lo es.
Desde el beso no hemos hablado, ni personalmente ni por mensaje. No sé por qué. Yo por mis dudas pero sé que en el fondo tengo claro lo que quiero. Lo que me hace sentir inseguro es que ella no me hable, ¿Estará arrepintiéndose del beso? Mis manos sudan un poco de pensarlo. Es domingo por la noche, es decir, estoy de guardia y estos pensamientos me tienen un poco distraído, ahora ansío mucho que sea lunes.
La ansiedad fue remplazada por el nerviosismo. Estoy dando clase, explico y oculto mis nervios. Solo unos minutos más y acaba esta tortura que he creado yo mismo, ya no puedo verla descaradamente a los ojos, he caído en su encanto, la he besado y no he hablado sobre esto con ella… Aun… En profundidad digamos, me pone nervioso, ahora ella me observa mucho más, trato de disimular el darme cuenta de ello pero es imposible, cada tanto tiempo nuestras miradas se cruzan.
Quince minutos después tocan la campana fin de clases, recojo rápido mis cosas y me dirijo a mi oficina, cierro y me desplomo en mi sillón, me siento fatigado, nervioso, ansioso, necesito aclarar cuanto antes las cosas con Ambar... Mi pequeña…
Pocos minutos después escucho que tocan la puerta, me acomodo lo más presentable, pongo bien mi ropa y respondo “adelante”, siento frio por un momento… Es ella…
-Ámbar ¿Qué haces aquí?.- Diablos, ¿A caso no puedo ser un poco más sutil? Mis nervios…
-Doctor….- Entra y cierra la puerta.- Disculpe el atrevimiento, yo solo quería… Hablar de lo sucedido la otra noche en mi habitación, de nuestro, nuestro….- La veo ponerse nerviosa, se muerde el labio.
-¿Nuestro beso?.- Me atrevo a decir, yo también necesito hablar de esto.
-Así es, ¿Sabe algo? Le hable de mis sentimientos, fui sincera después del beso y me asusta, sé que no es correcto, sé que ese beso no estuvo bien y no debimos dejar que pasara, nos traerá problemas si alguien se entera, es mi profesor… Yo su alumna… Además… Usted no me dijo nada de lo que siente hacia mí...- Me acerco a ella y le digo que se siente en el sillón, hago lo mismo, me siento feliz porque es la primera vez que viene a mi oficina sin que yo se lo pida y a la vez mortificado porque veo en sus ojos preocupación y ansiedad.
-Así que tú piensas así, ¿Que fue inmoral dejar que pasara? ¿Tan grave lo ves?
-Yo… Creo que debo dejar que mi corazón lo decida, creo que el sentir está antes que la razón pero al mismo tiempo no quiero que existan problemas ni para mí, ni para usted.- Sus ojos llenos de amor hacen que sienta inmensas ganas de besarla nuevamente.
-Entonces… Adoptare ese pensamiento, si existe dejemos que pase, yo ya no tengo miedo de nada y puedo protegerte, puedo hacerlo, no quiero estar alejado de ti por una simple norma de profesor y alumna… De edad, yo grande y tu menor, también lo he pensado y mucho pero eso no importa pequeña y  dime… ¿Estas dispuesta a intentarlo conmigo?
-¿Intentarlo? ¿A qué se refiere?.- Sus ojos dudosos me ven y sonrío, ahora estoy seguro de lo que quiero.
-Pequeña… ¿Quieres ser mi novia?... ¿Quieres estar conmigo?
-Doctor….- Sus grandes ojos se ponen un poco vidriosos y su sonrisa empieza a dibujarse.
-Llámame Hyde por favor…. Y Ámbar... Pensé que era un poco obvio… Estoy enamorado de ti.- Es tiempo de que empiece a llamarme con confianza y su respuesta tarda lo que para mí parecen años, ante la palabra enamorado sus pupilas se dilataron y su sonrisa creció.
-Bueno yo… Creo que debo pensar esto, es muy pronto, no estoy segura.- Un golpe no esperado.
-¿No estas segura? ¿Y nuestro beso? Dejaste que fuera el primero en probar tus labios, en probar tus besos.- Roso la comisura de sus labios con mis dedos.- Me lo confesaste tu misma, eso quiere decir que sientes algo por mí, sé que eres una buena niña que no decepciona a nadie pero esta vez piensa en lo que sientes antes que en otros… Piensa en nosotros, si dudas por nuestra situación de edad, de trabajo…
-Usted verdaderamente me gusta, es la primera vez que siento esto y no sé cómo manejarlo porque no es normal, mis amigas se enamoran de chicos como ellas y yo, yo lo quiero a usted, solo pienso en usted todo el tiempo, de noche al cerrar los ojos solo veo su rostro, en clases ya no me concentro por pensar en usted, es todo nuevo… Y no creo poder dejar este sentimiento, si lo hago me arrepentiré toda mi vida… Yo….- Detiene sus palabras, dios, está dudando
-Pequeña… Por favor responde que me estas matando.- En verdad lo está haciendo, ¿Y si dice que no? ¿Después de ese beso?
-Las cosas no son tan fáciles, usted lo sabe….- Aprieto sus manos y la veo a los ojos.
-Solo di que sí y yo me encargare de todo, hasta del fin de universo pero por favor pequeña… Acaba con esto ahora, con mi sufrimiento.- Veo sus ojos brillar más de lo normal.
-Yo… Quiero intentarlo Hyde… Acepto ser su novia.- Me dice con una enorme sonrisa, mi alma regreso al cuerpo.
Veo sus ojos brillosos, siento su sonrojo por su confesión y ahora tiene la mirada baja, está sentada  a mi lado en el gran sillón de mi oficina, tomo sus manos y llevo una de ellas hacia mi corazón, y entonces ella me ve…
-Hyde…
-¿Ves?... ¿Sientes como haces que mi corazón se acelere? Esta extraña felicidad tampoco la había experimentado antes a pesar de… Mi edad, nunca me había enamorado de alguien y tú llegaste como si nada y ahora siento que incluso las palabras más cursis y canciones más dulces tienen sentido, ahora veo el mundo de otra forma, quiero estar contigo, quiero pertenecerte a ti así como tú me pertenezcas a mí, tú ya me entregaste tu corazón, ahora te entrego el mío, pequeña, me has enamorado.
Nos vemos a los ojos, siento como mi corazón saluda a mi pequeña retumbando en mi pecho y acaricia su mano. Sus ojos brillosos y llenos de sentimientos me dicen lo mucho que me quieren, su sonrisa me dice lo mucho que le gusta este momento, he hecho a un lado mis temores, no importa nada más, quiero estar con ella, ya no sé cómo actuar si no estoy con ella.
-Estoy muy feliz de oír esas palabras, nunca pensé que pudiera pasarme esto con usted, menos en este momento de mi vida que en verdad no lo estaba buscando, ¿Pero lo intentaremos cierto?
-Cierto mi pequeña….- Tomo sus manos y la acerco más a mí, nos damos un pequeño beso y nos abrazamos.- Te enseñare más de mil maneras de besar…
Le digo en el oído, noto su timidez y sonrío, tomo su barbilla y hago que me vea, esta sonrojada, acerco mis labios y la beso nuevamente, la acerco más a mí, dibujo su cuerpo cerca del mío, no paso más allá de sus brazos y espalda, no quiero corromperla, no quiero que se sienta invadida, la amo, la adoro y en este momento solo quiero protegerla, estar cerca de ella y enseñarle todas las cosas que pueda y ella me permita, en pocas palabras… Ella es parte de mi vida ahora y esa idea me hace sentir feliz y menos abrumado, lo que tenga que pasar pasara y lo recibiré, el amor es esto, felicidad con esa persona especial, yo la encontré y no tengo planeado dejarla, por nadie.
                              

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥