sábado, 24 de enero de 2015

Metropolis


-Capitulo 11-

Todos mis profesores dejan tarea sin excepción y cada día es más difícil, los temas incrementan de dificultad y empiezo a sufrir, mayoritariamente es de memorizar pero aun así, lo que se memoriza son cosas difíciles de que se te queden, al menos conmigo. Pero estudiar con mi amigo David es una maravilla, él sabe técnicas que te ayudan a memorizar rápidamente, me encanta este chico.
-Entonces el tejido muscular está formado por miocitos que son las fibras musculares.
-¡Correcto!.- Dice mi amigo aplaudiendo.
-Ya no puedo con más estudio David, sigamos otro día.
-Corazón, nos harán evaluación de esto y es apenas lo más básico que podamos ver, aún falta ver los demás tejidos, anatomía si no le agarras a la primera te hará pasar muchos dolores de cabeza.- Suspiro.
-Ya lo sé… Mejor vayamos a comer y después seguimos ¿Te parece?
-Me parece perfecto.- Me da un beso en la frente.
Nos paramos del pasto y vamos a la cafetería. Mis amigas últimamente me han dejado por estar con sus novios. ¡Que malas amigas tengo! Pero tengo un chico que las suple perfectamente.
Llegamos a la cafetería y como siempre el pide mucho de comer, es un tragón. Pido yo y el pide algo más para mí, creo que me quiere engordar, rio conmigo misma. Esperamos un rato en lo que nos dan nuestra comida y mientras él me hace platica y yo disfruto de su compañía.
Diez minutos pasan y nos dan los alimentos. Tomamos una mesa y atacamos la comida. El me da de la suya y yo de la mía. Eso sí entre platica y platica mi amigo saca temas de anatomía y me hace recordar y responder, siendo así no se me hace tan pesado. Quedamos un momento callados por estar masticando y de repente veo como entra un profesor a lado de una mujer… Hermosa, sí. Cuerpo tentador y rostro encantador. Ella toma del brazo al profesor y todos los alumnos solo miran. Ellos se detienen para pedir su comida y platican totalmente encantados y confiados.
-Preciosa, ¿Conoces a esa mujer?.- Pregunta mi amigo.
-No. No la había visto antes ¿Y tú?
-Tampoco pero parece que el profesor Takarai está muy bien acompañado.- Esperen.
-¿El doctor Takarai?
-Sí. Es él. Cuando voltee lo verás.
Trato de ver pero la mujer lo tiene acaparado. Sigo viendo y entonces el profesor se voltea y camina junto con ella. Es verdad. Es él. Ellos dos se ven cómodos con su compañía y sonríen. Siento que mi corazón se detiene y mi respiración se contiene cuando su mirada se encuentra con la mía, su sonrisa ahora ha desaparecido y sus ojos quieren decirme algo. Quito la conexión de miradas y veo mi comida, mi amigo me empieza a hablar pero no hago mucho caso. ¿Quién es ella? Y lo más importante. ¿Qué es de él? ¿Es su novia? ¿¡Su esposa?! Entonces… Solo… ¿Solo estuvo jugando conmigo? Mi garganta pica un poco.
-Y si quieres al rato nos vamos a dar una vuelta en moto. Esta vez tú manejas.- Oh, eso me saca de mis pensamientos.
-¿¡En verdad?!
-Claro corazón.- Me sonríe cálidamente, lo abrazo de la emoción, el me enseñó a manejar su moto.
-¡Manejare!.- Digo emocionada, de reojo veo que él no deja de verme, esto es incómodo.- Vayamos terminando de comer.
-Mejor primero estudiamos y después nos relajamos con la moto.
-Pero… Está bien.- Suspiro, de repente veo como mi celular vibra, está en la mesa, mi amigo y yo lo vemos, él me ve curioso.
-¿No revisaras?
-No. Estoy emocionada, eso puede esperar.- Sonrío como si nada, vi el nombre, él me envió un mensaje ¿A qué rayos juega?
Terminamos de comer. Volteo un poco a la mesa de profesores y él está atento a lo que ella dice. Siento un leve dolor en el estómago. Dejo de ver, afortunadamente ya nos vamos o bueno. Casi saco corriendo a mi amigo. Cuando estamos fuera de ese tormento nos encontramos con mis amigas, según ellas tienen un ‘chisme caliente’.
-¿Saben la nueva?.- Dice Heidi, mi amigo y yo negamos con la cabeza.
-La novia del profesor Takarai ha llegado de sus vacaciones.- Me quedo congelada, entonces si es su novia, mis ojos pican.- Estaba con mi novio cuando ellos se saludaron, fueron muy cariñosos.
-¿Cómo sabes que es su novia?.- Pregunta mi amigo.
-Mi novio lleva dos años aquí, esa profesora es psicóloga y sexóloga. Dice mi chico que cuando llego a esta escuela ella y el profesor ya eran muy buenos amigos, los vez juntos y hay cariño, todos los alumnos saben que son pareja, ellos no lo niegan.
-Yo los vi hace un rato caminando, ¡Ella lo tomaba del brazo! Díganme, desde que llegamos a la escuela ¿Cuándo han visto que una profesora sea tan cercana a él?.- Comenta Dana, tiene razón, es la primer mujer que vemos tan cerca de él, siento un dolor en el pecho.
-Qué mujer tan afortunada, todas aquí queriendo siquiera una sonrisa de él y ¡Ella tiene más que eso! ¡Mucho más!.- La suposición de Ale me hace sentir enojada, molesta, triste.
-Nosotros los vimos en la cafetería, es una mujer hermosa.
-¡David! ¿No vez que ella es la más envidiada de la escuela? ¡No digas eso! O morirás.- Le dice divertida Heidi, ahora solo quiero acostarme en mi cama y no hacer nada, absolutamente nada.
Nos despedimos de ellas y voy con mi amigo a nuestra jardinera, sin muchas o mejor dicho, sin ganas de estudiar llego directo a recostarme, me recargo en las piernas de David y cierro los ojos. Y yo que pensé que… ¿Qué tonta no? Pensé que un profesor, un doctor se iba a fijar en mí. Es de reírse.
Pasamos la tarde estudiando y después como me lo prometió, damos una vuelta en su moto. Yo manejo. Es mucha adrenalina hacerlo. Me encanta y haciendo esto olvido mi primera desilusión amorosa.
Al día siguiente me despierto un poco tarde. Reviso mi reloj y me queda poco para llegar a tiempo a clases, tomo mi celular y veo dos mensajes de él. Los leo sin ánimos, no puede seguir haciendo esto. Elimino todos sus mensajes. Le mando un texto a mi amigo diciéndole que lleguemos juntos al salón, enseguida me responde que sí. Me voy al baño, me aseo y en pocos minutos estoy lista para clases.
-Buenos días corazón.- Me saluda David y lo abrazo, me gusta mucho su perfume y su calidez.
-Hola muñeco.- Mi amigo es apuesto, las chicas de mi salón le dicen muñeco por eso mismo, a él no le gusta que lo vean por el físico y se queja del sobrenombre, solo le gusta cuando se lo digo yo, sabe que yo lo quiero por lo que es.
-¿Lista para otro día de clases?.- Doy un suspiro.
-Lista.
Sonreímos y caminamos tomados de la mano al salón, tengo planeado ignorarlo ahora si definitivamente, aunque muera por ver esa mirada y esa sonrisa, verlo a él, sentir su calidez. Llegamos derrapando al salón. Dos para la clase, el profesor nos mira un poco serio y pasamos. Nos habla de una nueva profesora, algo me dice que es su novia, por algo le hecha tantas flores y en pocos minutos ella llega. Se llama Hana y visiblemente es encantadora. Nos sonríe, lo saluda a él con beso en la mejilla y se centra en nosotros. Perfecto, clases de psicología. Presiento que no serán tanto de mi agrado.
No poniendo tanta atención a lo que dice ella. Escucho de repente que el profesor habla y me mira.
-Tengo un asunto que encargarle a la jefa de grupo.
¡¿Qué qué?! ¿¡Yo que?! De seguro en este momento mis ojos están como platos. No quiero ir con él. No quiero hablar con él. ¡No quiero nada con el! Lo veo a los ojos en signo de que se calle, no quiero ir. Pero sus ojos me lo piden una y otra vez. La psicóloga accede y sin más camino hacia ellos. Me presento con ella y con su sonrisa me echa flores. Genial. Lo que venga de ella me importa un comino.
Él empieza a caminar y yo tras él. En este momento no puedo seguir ignorándolo ¿Verdad? Ni modo que no hable si me pregunta algo. Con ser cortante y distante es suficiente. Conforme vamos caminando me voy poniendo más y más nerviosa. Vamos a su oficina, estamos ya en su oficina. Detengo el aliento. Me ve serio, siento sus dudas volar por el aire. Yo no hablo. No tengo nada que decir.
Entonces él se anima y habla, me reclama por los mensajes, mi mejor pretexto ‘no tengo crédito’ sigue preguntando y yo sigo con mi defensa de ser distante. Él no se da por vencido y sigue preguntando.
-Por ti estoy haciendo muchas cosas que no son correctas y a estas alturas eso ya no me importa.
Rayos, ¿Cómo puede ser tan dulce a veces? Por razones como estas mi defensa baja y termino cediendo. Sé que así es con él. Sus palabras, su calidez me abruman y olvido mi molestia, mi tristeza, solo pienso en estar con él, tranquilos y relajados.
No puedo creer que él tenga tanto efecto en mí, bueno, malo, esto es molesto, ya no soy dueña de mis emociones.
-No, pequeña. Hana no es mi novia y nunca lo ha sido. Somos buenos amigos desde hace cinco años, solo eso.
¿Solo amigos? ¿Habla enserio? Tiene tomadas mis manos, sus cálidos ojos me dicen que no miente, entonces no es su novia, siento que mi pecho pierde una presión y empiezo a respirar tranquila. Ahora su calidez me cubre, me está abrazando, su olor, su respiración, su tranquilidad, mis defensas son nulas, solo quiero estar así, abrazada con el pero mi nerviosismo regresa cuando me pregunta sobre si estaba celosa, no lo puedo decir en voz alta pero él lo sabe.
-Tu reacción me lo confirma. No tienes por qué sentirte así, tú eres la única que tiene mi atención, la única que está ocupando mis pensamientos desde hace tiempo, pequeña.
Sus palabras cerca de mi oído me atormentan de una linda manera. ¿Solo yo? ¿Solo yo estoy en sus pensamientos? Entonces ¿El piensa en mí tanto como yo en él? Me gustaría que el hablara directamente y no diera vueltas a las cosas, me gustaría que me dijera viéndome a los ojos que siente cariño por mí, que me piensa no como alumna sino como algo más. Me gustarían tantas cosas de él que en este momento de pensarlas me hacen sentir feliz. Mis celos eran sol por mi imaginación.
Los días pasan. Muchos trabajos. Muchas tareas. Muchas prácticas. En estos días la psicóloga nos ha dado tres clases, es muy amable y didáctica, todos mis compañeros la aprecian ya. Hablo por ellos porque yo aún no puedo quitarme una espinita de molestia hacia ella. Se la pasa colgada del brazo del doctor, comen juntos siempre, están siempre juntos, ¡Es muy molesto! Estos días no he platicado tanto con él, justo por esa razón llamada Hana. Menos me cae bien.
Durante clases él y yo seguimos conectándonos con la mirada. Es nuestra forma más íntima de platicar, solo con vernos. Estos días he notado que la mirada del profesor es más cálida que antes, más intensa, más emocionada, más llena de sentimientos hacia mí, ha adoptado un brillo especial que no conocía y eso me hace sentir especial. Hemos hablado por mensajes. Ahora vivo pegada a mi celular, vamos, lo llevo hasta al baño. Sus palabras por texto también son un poco más cariñosas. ¿Se estará dando cuenta de sus sentimientos hacia mí? Ruego que así sea porque a mí el pecho ya me duele de tanto cariño que le tengo, cada día me es más imposible dejar de verlo a los ojos y sonreír como tonta. Cada día me enamora más.
Aunque eso sí. Nos ha dejado mucho trabajo estos días. A parte de las clases de primeros auxilios vemos temas de anatomía que me tienen con dolor de cabeza. Un día no comí en todo el día por estar haciendo tarea. Mi amigo me regaño pero es que si comía perdería tiempo valioso.
Y hoy es uno de esos días. Uno de mis profesores dejo de tarea que aprendiéramos la función del sistema nervioso y cada quien tiene que pasar a exponer. Ese tema es muy complicado, al menos para mí. Es mucha información y quiero sacar buena nota, si como perderé tiempo. Por eso mejor investigo más. Ese profesor te puede preguntar hasta lo más mínimo. No se me tiene que escapar nada. En media hora tengo clases así que ese tiempo no lo cuento. La clase en donde tengo que exponer es mañana a primera hora. También tengo parte de la noche para estudiar.
Mi media hora pasa rápido. Son las cinco de la tarde. Mi clase esta por empezar. Extrañamente el doctor Hideto no ha llegado. Primera vez que veo llega tarde a clases pero mejor para mí. Estoy estudiando y memorizando. Mi amigo David me ayuda. Con él la carga es menos, me ayuda a hacer fichas técnicas, solo con palabras claves de apoyo. Las cinco con dos minutos. El profesor llega rápido, luce un poco molesto.
-Disculpen el retraso.
Nos dice y deja sus cosas, se pone frente a nosotros y empieza a dar la clase. Pone diapositivas y vemos en el pizarrón. Vemos sistema urinario. Es más complejo de lo que parece, no es solo el riñón, la vejiga, uretras, es todo un mundo. Tomo nota, le pregunto algunas cosas que no entiendo a mi amigo y me responde. A ratos mi mirada se une con la del doctor y sonrío. El sé que sonríe por dentro.
Pongo total atención a su exposición pero de repente me siento un poco mareada. Rayos. Cierro los ojos y los abro, se va el síntoma. Escribo lo más importante y acaba la presentación. Nos pregunta algunas cosas y contestamos. Decimos nuestras dudas y entonces pide a cinco alumnos que pase al frente. Soy una de las elegidas. Me levanto y voy al frente. El doctor explica algunas cosas y la dinámica es que escojamos a nuestro grupo de diez y once personas y hagamos retos sobre el tema, quien gane más puntos en esto tenemos un punto en el examen escrito. ¡Sí! Pero de repente siento que el piso se mueve y mi cabeza da vueltas, cierro los ojos para que se pase el síntoma pero esta vez no sirve, solo logro tocar un brazo y escuchar de lejos:
-“¡Señorita!” .-Entonces siento una calidez que reconocería entre miles de personas y en un susurro me dice.- “Pequeña, todo estará bien.”
Siento un poco de frio. Un olor a medicinas, látex y perfume entran por mis fosas nasales. Ese perfume, ese perfume es el que se ha convertido en mi favorito desde hace días. Abro poco a poco los ojos. Hay una blanca luz, las paredes son blancas, veo posters de músculos y esqueletos ¿Dónde estoy? Cierro otra vez los ojos.
-No puedo ir ahora. Sé que tenemos junta pero no puedo ir. No instas, no cambiare de opinión. Tengo algo más importante que esa junta. Más tarde me disculpare con él. Sí, ya te dije que tengo un asunto más importante y no lo dejare por ir.
Esa voz, es mi voz preferida en el mundo. Volteo un poco y lo veo sentado en su escritorio, ve algo en su computadora. Tiene su bata relucientemente blanca y un estetoscopio colgando de su cuello. Trato de levantarme pero siento un pinchazo en el brazo, veo y tengo una intravenosa.
-No pequeña, no te muevas.- Me ve y viene rápido a mí, me acuesto de nuevo.
-¿Qué paso?.- Pregunto al recordar vagamente.
-Te desmayaste en plena clase, me asustaste mucho ¿Te duele algo en este momento?.- Sus ojos desprenden preocupación.
-Nada, solo me siento aturdida.
-Has dormido como una hora, tu desmayo fue de cansancio y falta de alimento, pequeña. No te descuides así, mira nada más hasta donde llegaste.
-¿Cómo sabe que fue por eso? ¿Y si hubiera sido de embarazo?.- Bromeo un poco, luce preocupado, me ve serio al escuchar embarazo.
-No llegue a pensar que fuera de embarazo, no eres ese tipo de chicas. Y sé que es de cansancio y alimento porque, primera, tu amigo David me comento que has estudiado sin descanso y segunda, tus labios están resecos.- Los rosa con sus dedos, mi corazón ahora late más.- Tus pupilas están dilatadas, tus ojos desprenden cansancio, estas un poco pálida y tus ojos me dicen que es verdad lo que digo.- Me sonríe mientras acaricia mi mejilla.- ¿Por qué no has comido?
-Tengo que estudiar para exponer mañana, tengo que sacar buena nota.
-Los alimentos son primordiales señorita, no se los debe de saltar por ahorrar tiempo, el resultado es peor.
-Ya veo.- Digo en voz baja.- ¿Está molesto?
-Lo estoy, no sabes el susto que me diste, solo sentí cuando tomaste mi brazo y enseguida caías, afortunadamente alcance a abrazarte antes de que golpearas contra el piso. No vuelvas a saltarte comidas.
-No lo volveré a hacer.- Me siento feliz por su preocupación.- ¿Me puedo sentar?
-Claro.
Me ayuda a incorporarme, estoy en la camilla que tiene aquí en su consultorio. Nos vemos a los ojos y sonreímos, me siento feliz en este momento y no me importa nada más. Lo abrazo, rodeo su cuello y lo acerco a mí. Lo tomo por sorpresa pero reacciona rápido y me abraza también, acaricia mi cabello y siento su tranquilidad.
-Gracias por preocuparse.
-Me preocupo porque me importas pequeña, por eso mismo cuida tu salud, está bien que sea doctor pero no confíes tanto en mí.- Eso nos hace reír y terminamos el abrazo.
Espero a que se termine el suero que me puso y platicamos. Me siento contenta, nuevamente un rato a solas con él, platicando tranquilos y relajados. Viéndonos a los ojos y sonreír como locos. Lo amo, amo a este doctor. Lo amo a pesar de sus arrebatos y cambios de ánimo.
Cuando él está convencido de que estoy bien me deja salir de su consultorio y me acompaña a mi edificio. Nos despedimos y aunque no nos damos un abrazo, nuestras miradas lo dicen todo ‘eres especial’.
Siguen pasando los días. Mis amigas me contaron que cuando me desmaye, el doctor lucia muy preocupado y parecía totalmente concentrado en mí, solo en mí, no hablaba, no veía a nadie, solo me veía a mí y me protegía entre sus brazos ¿Tanta fue su preocupación? Tal parece que sí y eso me hace estremecer, si le preocupo es por algo, espero que ese algo sea cariño, cariño del mismo que siento hacia él.
Es fin de semana. Lamentablemente este fin no puedo ir a mi casa, tengo proyectos que necesito terminar y si voy a casa no haré nada. Por eso prefiero quedarme en la escuela y concentrarme a los trabajos.
Es sábado y es casi de noche, mis amigos se fueron a sus casas, Maira se fue con unos amigos de fiesta y es grandioso tener la habitación para mi sola. Ahorita estoy haciendo una tarea del doctor Hideto que por cierto no entiendo y mi amigo David no está para ayudarme. ¿Y ahora? ¡Tengo que terminar la tarea! Investigo en internet… Bien, no era tan difícil pero… No tiene nada de malo consultar al profesor por mensajes ¿Cierto? Él me ha dado su número y dicho que lo llame cuando quiera por cualquier duda, eso hare, tomo mi celular y escribo.
“Doctor, disculpe la molestia pero no entiendo muy bien una tarea que dejo ¿Podría orientarme?”
Mi corazón late extrañamente incluso por esta acción, no puedo disimular mi enamoramiento por él, he caído totalmente a su merced. Sé que puedo con esto sola, puedo estudiar sin su ayuda, soy buena estudiante y recuerdo todo si lo estudio, pero necesitaba una excusa… Me llega su respuesta.
“¿Está bien si te hago una visita pequeña? Puedo pasar rápidamente por tu habitación y darte unas indicaciones, no te preocupes, nadie lo notara y tu compañera me hizo saber que se iba  de  fiesta este fin de semana, sé que estas sola” 
Sola… Sí, estoy sola. Ahora mi corazón quiere salirse de mi boca, siento muchos nervios, quiere venir a mi habitación. No es lo correcto pero, ¿Que importa? Él se quiere arriesgar, ¿Por qué yo no?
“Está bien pero por favor sea discreto, no quiero que las demás alumnas vean movimientos extraños. Ya sabe…”
Contesto nerviosa ¿Hago bien en dejar que venga?... Bueno, al fin y al cabo es por algo de la escuela ¿No?. Estas dudas me matan.
“No te preocupes, déjalo en mis manos.”
Contesta y ahora mis nervios están a flor de piel. Me paro rápido de mi cama y arreglo un poquito la habitación, tomo una silla para que se siente y me veo al espejo. Afortunadamente estoy presentable, bueno, con pijama, solo acomodo un poco mi cabello.
Pocos minutos después escucho que tocan la puerta. Doy un gran suspiro. Aquí vamos, solo estudiaremos, solo eso… Y en mi habitación. Tranquila.
-Buenas noches ¿Lista para una noche de arduo estudio?.– Sonrío, ahora al verlo me siento un poco más relajada.
-Pase por favor, siéntese aquí.- Le muestro la silla, veo cómo observa mi habitación.- Y gracias por venir a ayudarme.- Lleva una camisa blanca abrochada desde el segundo botón, pantalones negros… Dios.
-Lo que sea por mi alumna favorita.- Sonríe y se sienta, saca libros y sé que es hora de empezar.- ¿En qué tienes dudas?
-Bueno.- La duda que tenía ya la aclare ¿Y ahora qué?.- Nos dejó tarea sobre los tejidos musculares, aun no entiendo bien todo eso de las proteínas que utilizan y la energía que almacenan, me revuelvo.- Me excuso, aunque si es cierto lo que dije.
-Bien, es normal que haya un poco de trabas con eso.
Me empieza a explicar y me muestra en libros, vemos videos en internet y el con sus palabras me explica, también me muestra el manejo que tienen los músculos, toma uno de mis brazos y lo flexiona, lo extiende. Clases privadas, es emocionante.
Pasamos un buen rato estudiando e increíblemente me queda claro todo. ¡Qué alegría! Me hace un pequeño examen oral y contesto sin dudas. Él se alegra y me felicita. Como vemos que hemos terminado el estudio lo veo guardar sus cosas y yo acomodo las mías, el tiempo con el pasa como agua, rápido.
-Muchas gracias por ayudarme sé que está ocupado y se ha tomado este tiempo en verdad gracias, ya he entendido todo.
-Nada tienes que agradecer ya te dije a tu disposición siempre para lo que necesites, no es molestia ayudarte a ti.- Mi corazón salta de alegría, no a mi.
Se levanta de su lugar y de repente lo tomo del brazo. Se vuelve a sentar. Me doy cuenta de lo que estoy haciendo y me apeno. Piensa rápido.
-Doctor, esto… Aquí es donde se encuentra el tendón ¿No es así?.- Toco en la unión de su codo y brazo, él toma mi mano y la baja un poco más, ese contacto…
-Es aquí….- Sonríe.- Listo, ahora si hemos terminado.- Asiento apenada, tenerlo tan cerca es un tormento, no puedo más, no puedo callar más.
-Doctor yo… Debo confesarle algo….- Esta noche se lo diré, no puedo aguantar más este sentimiento dentro de mí, pero él se acerca de repente, mi corazón se hace más presente.
-Pequeña… No puedo más, ¿Me permitirías… Besarte?.- Sus ojos de un brillo intenso me hipnotizan y no reacciono rápido.
-Doctor… Yo….- No puedo decir más.
Me deja helada con su pregunta, solo lo veo a los ojos y asiento levemente con la cabeza y antes de que pueda decir:
-Doctor yo nunca he besa… 
Cierro los ojos al sentir su contacto con mis labios, me está besando, sus dulces labios en mí, un beso casto a ojos cerrados, solo sentimos nuestros sentimientos, él acaricia mi cabello y me acerca más a él, yo solo dejo que me guie y al darme cuenta comienzan a caer lágrimas, este momento es muy perfecto, no comprendo porque lloro, esto debe ser felicidad ¿Cierto? El hombre del que estoy perdidamente enamorada me está besando apasionada y tiernamente, mi primer beso con él. Se aleja un poco y sus ojos desprenden mucha ternura y adoración. Me sonríe y acaricia mis mejillas, limpia un poco mis lágrimas.
 -Pequeña… No entiendo que es lo que me estás haciendo.- Me dice suavemente y veo sus labios, en los míos y sin pensar los unimos nuevamente.
Ahora mueve más su boca, su lengua pide entrar en mí y lo dejo, dejo que me tome como desee, continuamos ese ansioso beso y siento que ha sido esperado por él y por mí, me recuesta lentamente en el suelo de mi dormitorio, continua ese beso, toma mis manos y las sube levemente hasta arriba y baja hacia mi cuello, da pequeños besos en esa zona… Luego sube nuevamente a mi boca, lo abrazo, toco su cabello, lo pego más a mí, lo deseo pero termina. Él termina ese beso, nos quedamos viendo a los ojos, con los labios rojos, nuestros cabellos despeinados… Lo sabemos, hemos caído en esto y no hay vuelta atrás.
-Así que así sabe el primer beso….- Toco mis labios, oh dios mis ojos llorosos, no puedo disimularlos, lo veo, aún está cerca de mí y algo aturdido.
-¿Primer beso has dicho?.- Me dice sorprendido, ahora tierra trágame pero, extrañamente con el no siento pena.
-Si…  Primero y ha sido usted… Su beso… Nunca había besado a alguien, nunca había sido besada, nunca di ese permiso… Solo usted  ha logrado llegar, Doctor….- Doy un gran suspiro y me armo de valor.- Estoy enamorada de usted, lo siento,y sé que está mal, es mi profesor, es más grande que yo, es un doctor respetado, esto está mal. Pero… No puedo evitarlo, nadie decide de quien enamorarse y con este beso confirmo definitivamente mis sentimientos.
-Yo he confirmado con este beso también, que… He caído por ti y no hay marcha atrás, también sé que está mal sentirnos así pero… Al diablo todo pequeña, el amor no se encuentra muchas veces en la vida, ¿Verdad?
Niego con la cabeza, me siento a explotar de felicidad. De alegría, de emoción. Él me ha besado, sus labios tocaron los míos, él ha sido el primer hombre que ha probado mis besos. Él es el único que quiero, el único, ahora estoy segura.

Él único que habrá en mi vida porque después de este beso sé que nadie más llegara a donde ha llegado él, ha tomado mi corazón, es dueño de él.  


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥