-Capitulo 10-
Me gusta verla, escucharla, admirarla.
Lo haría sin detenerme ni despegar mi mirada de ella pero en esta ocasión no es
muy conveniente. Estamos en clase a la vista de todos, a ratos la veo, a ratos
veo a los demás alumnos, a ratos checo mis listas. Ella está dando una buena
explicación y me siento orgulloso, es mi alumna y… Bueno, me siento orgulloso
de ella y de ver que no se intimida ante sus compañeros.
Hoy empezare el tema de primeros
auxilios, será un poco pesado pero no puedo omitir esas clases.
Los maniquís para practicar técnicas de
reanimación aun no llegan, no tengo más que tomar maniquís humanos. Mejor
dicho. Tomare solo un maniquí. Mi pequeño maniquí.
Tras dar una explicación del tema paso a
la práctica. Mi alumna esta acostada en el suelo. Me encanta ver su nerviosismo
y timidez. Dentro de mí no paro de sonreír. Explico y doy práctica. Me acerco a
ella y siento su nerviosismo. Hago caso omiso ya que hay más alumnos aquí. Doy
instrucciones de que ellos ahora lo hagan solos e inmediatamente veo como ese
chico va hacia ella. Yo ya estoy en mi escritorio. Si antes tenía una sonrisa ahora
ya no la tengo.
Ella se acuesta nuevamente y el empieza
los pasos. Es molesto ver que hace todo sin equivocarse, sabe bien los pasos.
Es inteligente. Cuando se acerca a ella para las ventilaciones siento inmensas
ganas de alejarlo ¿Pero que me pasa? Pongo atención a otros alumnos, unos de
plano no saben qué hacer. Voy a ayudarlos. Cuando regreso a mi lugar ahora él
es el que esta acostado y ella a lado de él. Sin pensarlo me acerco y tomo su
mano para que vea como se toma el pulso. Sonrío al ver sus nervios. Su calor
corporal es fascinante. Me alejo y la sigo viendo, mis arrebatos me controlan y
regreso.
Me acerco más esta vez y como
abrazándola por la espalda le digo como se ponen los brazos. Su sorpresa y
nervios se pueden cortar con un cuchillo en este momento. Esta vez no me ve, me
alejo y me convenzo de que debo de controlarme más o hare cualquier locura.
Está en posición de cuatro y enseguida me doy cuenta de que esto no es
conveniente para las señoritas ya que tienen falda, en esa posición se sube y
se ve mucho más de lo que se debe de permitir siquiera estando con personas de
confianza. Volteo la mirada enseguida y de repente me siento nervioso. Esto
también es nuevo para mí.
Justamente a ella no quiero verla
enseñando de más, bueno si, o no… Si pero no. Si porque esa pequeña chica
despierta en mi un deseo inexplicable, no porque no es correcto. Esta
confrontación interna es abrumadora, No es en absoluto correcto desear tener a
una alumna debajo de ti, ¿Cierto?
A donde quiera que volteo veo faldas muy
arriba. Volteo a verla a ella. Un alumno la está viendo, idiota.
-Joven, si no se voltea en este mismo
momento y se pone a trabajar vera una nota reprobatoria al final del semestre.-
Le digo en tono muy serio y autoritario.
-Lo… Lo siento profesor.
Me dice y se pone a trabajar. Volteo a
verla de nuevo y ya está sentada, suspiro aliviado. Doy por terminada la clase
y pido que ellas traigan pantalón, no quiero que nadie la vea. No, que nadie
vea a mis alumnas, a todas. Pero en especial a una.
Todos los alumnos se van y yo me quedo
en el salón. Sin pensarlo le envío un mensaje y enseguida tengo respuesta.
Pedirle su número de celular fue una gran idea. Nos mandamos unos cuantos
mensajes y terminamos con un gran sabor de boca. Tomo mis cosas y voy a mi siguiente
clase, alumnos intermedios.
Paso de un edificio a otro, mientras
camino prácticamente a todos los que me topo me saludan. Llego al otro salón y
me encuentro con unos cuantos. Los saludo y tomo mi escritorio. Antes añoraba
estas clases, me eran más interesantes y divertidas pero ahora la única clase
que añoro es la de mis tutorados. Aun no me creo que este así a mi edad. Hago
media sonrisa. Veo mi reloj y es hora de empezar.
-Profesor, el tema de los
anticonceptivos que nos dijo la clase pasada no me quedo muy clara.- Me
pregunta una alumna, ¿No quedo clara? Eso hasta alguien se secundaria lo sabe.
-¿Qué no le quedó claro señorita?
-¿Cuál es el método más efectivo?
-Ningún método es 100% efectivo, unas
mujeres se acomodan con distintos anticonceptivos, a unas les es más cómodo el
condón, otras con inyecciones, otras con implantes o parches, pastillas… Pero
si quiere un método 100% efectivo le recomiendo la abstinencia, funciona
perfectamente.
Los demás alumnos ríen y ella se me
queda viendo molesta, no esperaba esa respuesta. Soy consciente de que a las
alumnas les gusta verme hablando de sexo, es frustrante en algunas ocasiones.
-La abstinencia no me gusta, no soy de
piedra profesor, todos tenemos necesidades.
-Apoyo a su opinión, todos tenemos
necesidades pero hay cosas más importantes que el sexo, como por ejemplo
estudiar para el examen de la semana que viene.
-El sexo relaja ¿No lo cree usted?
-Yo puedo creer en un solo tema, si
reprueba el examen que viene reprobara el semestre.- Ella resopla y no se da
por vencida.
-Usted nos dijo que aquí en la escuela a
las señoritas nos pueden ponen anticonceptivos que duran tres años, ¿Puede
ponerme uno? Me ayudaría mucho.
-En primer lugar, estamos en clase y eso
no es tema de, en segundo lugar, yo no los pongo, tiene que ir al área de
consultorios y pedir cita con un ginecólogo, hay dos ya escogerá con quien.
-¿Usted no puede hacerlo?
-No estoy autorizado y aunque pudiera,
no es mi alumna tutorada, en todo caso pídale a su tutor que lo haga ¿Alguna
otra duda señorita?
-No.
Contesta cortante y molesta. Desde
primer año esta alumna se me ha insinuado. Como con todas las demás no doy
pase. Y ahora menos que nunca. Ahora mi atención está centrada en alguien,
nadie más importa.
Termino mi clase, muchos alumnos
sabiendo que soy doctor me hacen preguntas que son de consulta, doy consultas
gratis. ¡Gratis! ¿Cómo pude caer? Me rio por dentro, mis alumnos me explotan.
También aparte de dar consultas de algún padecimiento, ya sea una gripe parezco
sexólogo, me preguntan mucho de ese tema, no soy ginecólogo tampoco pero se
mucho de ese tema porque hace años anduve con una sexóloga y tengo amigas
ginecólogas, con la que fue mi pareja nos conocimos en nuestras horas de
internado. Estuvimos un año juntos y sin querer aprendí muchas cosas del tema.
Fue un buen año.
Voy ahora a mi oficina. Trabajare un
rato ahí y de ahí me iré al hospital. Hoy me toca dar consultas. Camino de
edificio a edificio. Deberían de poner algún transporte o algo, ¡Camino mucho!
Atento a mis pensamientos no me percato de que una voz me llama. Distraído subo
la mirada. Vaya, regreso de sus vacaciones. Sonrío al verla.
-Hola querido Hideto, ¡Cuánto tiempo!
Me abraza y yo a ella. Es una buena
colega y también trabaja como profesora aquí, nos conocemos de hace cinco años
y enseguida hicimos amistad. Ella es psicóloga y sexóloga y no, no es la pareja
que les comente hace un rato. Somos buenos amigos aunque sé que se siente
atraída por mí pero doy caso omiso, solo la veo como amiga.
-Hola querida Hana ¿Qué tal las
vacaciones?
-De maravilla, fui al caribe, lo mejor
pero ya me tienes aquí para trabajar.- Sonreímos, ella trabaja conmigo, está en
mi lista de profesores para mi salón tutorado.
-Perfecto. Mañana mismo te presento con
ellos, te advierto que es un grupo grande, 53 alumnos.
-¡Sí que es grande! Pero podre con
ellos.- Me guiña un ojo.- ¿Qué tal te ha ido?.- Empezamos a caminar, ella me
toma del brazo, siempre ha hecho eso y por eso ha habido rumores de que somos
pareja, no hacemos caso.
-Bien, afortunadamente mucho trabajo
como siempre.
-Me alegro, oye, ¿Comemos juntos? Hay
mucho que platicar ¿O tienes cosas que hacer?
-Tenía planeado trabajar un rato en mi
oficina pero vamos por esa comida.- Le sonrío ¿No todo es trabajo verdad?
-Grandioso.
Su ánimo siempre es contagioso y
sonreímos sin parar. Vamos a la cafetería y encontrándonos con no muchos
alumnos pedimos algo de comer. Hana aun tomándome del brazo caminamos al área
de profesores, nos llevaran la comida. Volteo a una dirección y siento unas
miradas, aquí vamos, empezaran los rumores de nuevo. Ignoro esas curiosas
miradas pero no puedo ignorar una cuando nuestras miradas se cruzan. Ella está
aquí comiendo con su amigo de siempre, el me ve y ella, me veía, direcciono su
mirada a otro lugar y el ahora también. Empiezan a hablar y a reír, ella ya no
me voltea a ver. ¿Por qué de repente siento la necesidad de ir con ella y
decirle que estoy con una amiga?.
Llegamos a nuestra mesa y mi amiga
sentándose a mi lado y haciendo contacto conmigo me platica de sus vacaciones.
No estoy poniendo mucho caso. Mi atención esta con ella. Sigue sin voltear a
verme, tiene total atención a su amigo y el aprovecha para acariciarle el
cabello. Ella sonríe tímidamente o ¿Coquetamente? No, es mi imaginación.
Diablos, quiero ir con ella.
-¿Lo has visitado?.- Regreso a la
conversación, ¿Qué tanto dijo?
-No. Aun no pero si dices que te gusto
lo hare sin duda.
Contesto cubriendo mi distracción, ella
sonríe y sigue platicando. Su atención sigue en su amigo ¿De verdad me está
ignorando? Llegan nuestros alimentos y tratando de concentrarme en la comida
dejo de verla pero, al diablo. No puedo. Tomo mi celular.
-Discúlpame Hana, acabo de recordar algo
que tengo que avisar a alguien.
-No hay problema.
Empieza a comer ella y yo tecleo en mi
celular.
“¿Puedo saber porque me ignora? Y…
¿Puedo saber porque tanta cercanía entre usted y su amigo?”
Envío, mis arrebatos nuevamente en
juego, leo el mensaje, casi le estoy reclamando, diablos. La veo y no saca su
celular, ¿Lo habrá olvidado? Sigo observando, nada. No revisa su celular. Está
bien, mejor me tranquilizo.
Empiezo a comer y a poner atención en mi
amiga. Es muy liberal y habla de todo a detalle, en realidad Hana es mi única
amiga en la institución, las demás profesoras solo son compañeras. Hana solo
tiene este acercamiento conmigo. Comemos y platicamos, volteo a ver dónde mayor
era mi atención pero. ¿A qué hora se fueron? Busco en casi toda la cafetería.
Se han ido. Maldigo en silencio.
Terminamos nuestra comida y seguimos la
plática mientras caminamos. Damos una vuelta y esperando a verla en su
jardinera caminamos hacia allá sin que mi amiga sepa porque. Cuando llegamos
doy en el blanco y esta con su amigo, ella esta acostada, con los ojos cerrados
y su cabeza esta recargada en las piernas de su amigo. ¡Molesto! Estoy tentado
a mandarle otro mensaje pero seguro que me ignorara, evito eso y caminamos de
regreso. Casi llegando al edificio de mi oficina me despido de Hana. Es hora de
ir a mis consultas.
El resto de la tarde pasa entre lento y
rápido. Doy mis consultas, en cuatro horas atiendo a siete pacientes. De aquí
me voy a mi guardia en donde el trabajo es mayor. He revisado mi celular. No
tengo respuesta alguna.
“¿Puedo saber que hice para que este
molesta conmigo?”
Le envío otro mensaje. Nunca había
insistido tanto a una mujer. No me contesta los mensajes y sigo enviándole. Es
nuevo. ¡Nuevo! Jamás pensé en que me pasara esto a mí. Pasan las horas y viendo
que es y media noche, me resigno, es obvio que no me contestara. Estoy actuando
como un niño, más molesto.
Es un nuevo día. Ya estoy en el salón
esperando a mis alumnos. Estoy en espera de que ella llegue y así podamos
hablar personalmente, no me contesta mensajes, entonces hablaremos frente a
frente.
Pero desafortunadamente llegan casi
todos mis alumnos menos ella. ¿Qué paso? ¿No estábamos bien? Frustrado por eso
veo la hora. Dos para que empiece la clase y ella no llega. Tomo mis listas y
parándome para empezar la clase aparece, junto con su amigo. Los veo, ella toma
del brazo a su amigo como siempre y el me pide permiso para pasar. Lo hacen y
se sientan, sigue ignorándome.
-Hoy les presentare a una nueva
integrante de nuestro equipo. Ella será su profesora de psicología. Es una
excelente psicóloga, maestra y confidente, exploten al máximo sus conocimientos.
Hablo mientras Hana llega, veo a la
pequeña alumna que esta entre todos los alumnos, la veo rayar su cuaderno, veo
que tocan la puerta y ha llegado.
-Aquí está la persona de la que les
hablaba, ella es su nueva profesora, Hana
Todos se paran por respeto y le dan la
bienvenida. Mi amiga me saluda de beso en la mejilla y después los saluda a
ellos. Les pide que se sienten y dejo que interactúe y los vaya conociendo. Me
siento en mi escritorio. Hana se desenvuelve muy bien en el salón, los hace
reír, hace conexión con ellos, le gusta enseñar.
Volteo a verla y está un poco atenta a
Hana. Es la única profesora mujer que tienen. Mis alumnos varones están
encantados, mi amiga es una mujer muy atractiva y encantadora. Sin poder seguir
con el alejamiento de Ámbar mis arrebatos me dominan nuevamente. Debo de saber
qué pasa con ella. Me levanto de mi lugar y me acerco a mi amiga. Aquí vamos.
-Discúlpame Hana, ¿Podría encargarte al
grupo unos minutos? Tengo un asunto que encargarle a la jefa de grupo.- Volteo
a verla y ella con sus grandes ojos me mira, está odiándome en este momento.
-Claro yo me encargo, vayan.- Dice mi
amiga sonriente.
-Vamos señorita.- Le digo para que
reaccione, se para de su lugar y camina hacia nosotros, todos observan.
-Hola señorita…
-Ámbar profesora.- Contesta ella a Hana
-Un placer Ámbar, si el profesor Hideto
te nombro como jefa de grupo es porque eres muy responsable, felicidades.
-Gracias.- Dice ella tímidamente.
Empiezo a caminar y ella entendiendo me
sigue. Camino un poco rápido y ella va tras de mí, aquí no podemos hablar así
que iremos a mi oficina.
En pocos minutos llegamos, entro y ella
dudosa en entrar lo hace, se queda parada en medio de este espacio y espera a
que hable. Bien, pues hablare.
-¿Por qué no contesta mis mensajes?.-
Muerde su labio, creo que está nerviosa
-No tengo crédito.- Contesta cortante.
-¿Por qué me ha ignorado?
-No lo he hecho profesor.- Vamos, si
está molesta.
-¿Ahora soy profesor? ¿Dónde quedo el
doctor?
-Aaah, lo siento doctor.- Diablos, es
difícil esta chica.
-¿Estas molesta por algo? Dime y así
podemos arreglar las cosas.
-No, todo está bien.- Su mirada me dice
que no, tengo que saber qué le pasa.
-Pequeña, aunque no lo creas me
desconcierta tu comportamiento, ayer me ignoraste completamente, hoy también,
sé qué te pasa algo.- Me atrevo a tomar sus manos, están frías y no hace frio.
-No sé a qué se refiere con eso de que
lo ignoro, ya le dije, no tengo crédito para los mensajes.
-Evitas mi mirada.
-No podemos estar viéndonos todo el día
doctor.
-¿Por qué no?
-No es correcto.
-Por ti estoy haciendo muchas cosas que
no son correctas y a estas alturas eso ya no me importa.- Sus ojos toman un
cálido brillo, extrañaba esa mirada pero enseguida aleja sus manos de las mías.
-Deje de decir cosas extrañas.
-No son cosas extrañas. Dime que te
pasa.- Me acerco a ella pero ella se aleja.
-¿Cómo puede tener ese comportamiento
conmigo y tener a su novia a metros de usted? Es horrible, déjese de juegos.-
Me detengo perplejo ¿Novia? ¿Ella cree que tengo novia?
-¿De qué hablas?
-La profesora Hana y no lo niegue que
todos saben que son pareja.- Sin querer hago una sonrisa.
-No, pequeña. Hana no es mi novia y
nunca lo ha sido. Somos buenos amigos desde hace cinco años, solo eso.- Ella me
ve seria, analizando lo que le dije y su mirada poco a poco va cambiando.
-Entonces no…
-No tenemos más que amistad, te lo
aseguro.
-Yo… Lo siento, pero es que lo que se
dice entre los alumnos….- Me acerco a ella y tomándola de la mano la junto a mí.
-No creas en nada de lo que se dice
entre los alumnos, tu ven a mí, pregúntame lo que quieras que te responderé y confirmare
o desmentiré rumores pequeña.- Le digo al odio, nos abrazamos, siento su calor,
su tranquilidad.
-Es… Está bien.
Su pequeña voz es nerviosa, suspiro,
entonces estaba enojada por rumores, estaba enojada porque pensaba que Hana es
mi novia. No sé si sentirme feliz o molesto, aliviado o mortificado. Esta
pequeña alumna estaba celosa ¿No es así?.
-Pequeña, respóndeme con sinceridad
¿Estabas celosa?.- Sus ojos se dilatan, su nerviosismo aumento, esto me lo
confirma.
-Yo… Bueno…
-Tu reacción me lo confirma.- Sonrío un
poco.- No tienes por qué sentirte así, tu eres la única que tiene mi atención,
la única que está ocupando mis pensamientos desde hace tiempo, pequeña.
Ahoga un pequeño suspiro. Le doy un beso
en la frente y después la abrazo. Estoy perdiendo todo mi autocontrol, no sé
cuánto tiempo más pueda aguantar con esto. Necesito, deseo otro tipo de
contacto. Necesito saber si ella piensa también en mí. Necesito saber si siente
lo mismo que yo. Necesito saber si ella me ha entregado su corazón.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥