jueves, 22 de enero de 2015

Metropolis


-Capitulo 10-

Me gusta verla, escucharla, admirarla. Lo haría sin detenerme ni despegar mi mirada de ella pero en esta ocasión no es muy conveniente. Estamos en clase a la vista de todos, a ratos la veo, a ratos veo a los demás alumnos, a ratos checo mis listas. Ella está dando una buena explicación y me siento orgulloso, es mi alumna y… Bueno, me siento orgulloso de ella y de ver que no se intimida ante sus compañeros.
Hoy empezare el tema de primeros auxilios, será un poco pesado pero no puedo omitir esas clases.
Los maniquís para practicar técnicas de reanimación aun no llegan, no tengo más que tomar maniquís humanos. Mejor dicho. Tomare solo un maniquí. Mi pequeño maniquí.
Tras dar una explicación del tema paso a la práctica. Mi alumna esta acostada en el suelo. Me encanta ver su nerviosismo y timidez. Dentro de mí no paro de sonreír. Explico y doy práctica. Me acerco a ella y siento su nerviosismo. Hago caso omiso ya que hay más alumnos aquí. Doy instrucciones de que ellos ahora lo hagan solos e inmediatamente veo como ese chico va hacia ella. Yo ya estoy en mi escritorio. Si antes tenía una sonrisa ahora ya no la tengo.
Ella se acuesta nuevamente y el empieza los pasos. Es molesto ver que hace todo sin equivocarse, sabe bien los pasos. Es inteligente. Cuando se acerca a ella para las ventilaciones siento inmensas ganas de alejarlo ¿Pero que me pasa? Pongo atención a otros alumnos, unos de plano no saben qué hacer. Voy a ayudarlos. Cuando regreso a mi lugar ahora él es el que esta acostado y ella a lado de él. Sin pensarlo me acerco y tomo su mano para que vea como se toma el pulso. Sonrío al ver sus nervios. Su calor corporal es fascinante. Me alejo y la sigo viendo, mis arrebatos me controlan y regreso.
Me acerco más esta vez y como abrazándola por la espalda le digo como se ponen los brazos. Su sorpresa y nervios se pueden cortar con un cuchillo en este momento. Esta vez no me ve, me alejo y me convenzo de que debo de controlarme más o hare cualquier locura. Está en posición de cuatro y enseguida me doy cuenta de que esto no es conveniente para las señoritas ya que tienen falda, en esa posición se sube y se ve mucho más de lo que se debe de permitir siquiera estando con personas de confianza. Volteo la mirada enseguida y de repente me siento nervioso. Esto también es nuevo para mí.
Justamente a ella no quiero verla enseñando de más, bueno si, o no… Si pero no. Si porque esa pequeña chica despierta en mi un deseo inexplicable, no porque no es correcto. Esta confrontación interna es abrumadora, No es en absoluto correcto desear tener a una alumna debajo de ti, ¿Cierto?
A donde quiera que volteo veo faldas muy arriba. Volteo a verla a ella. Un alumno la está viendo, idiota.
-Joven, si no se voltea en este mismo momento y se pone a trabajar vera una nota reprobatoria al final del semestre.- Le digo en tono muy serio y autoritario.
-Lo… Lo siento profesor.
Me dice y se pone a trabajar. Volteo a verla de nuevo y ya está sentada, suspiro aliviado. Doy por terminada la clase y pido que ellas traigan pantalón, no quiero que nadie la vea. No, que nadie vea a mis alumnas, a todas. Pero en especial a una.
Todos los alumnos se van y yo me quedo en el salón. Sin pensarlo le envío un mensaje y enseguida tengo respuesta. Pedirle su número de celular fue una gran idea. Nos mandamos unos cuantos mensajes y terminamos con un gran sabor de boca. Tomo mis cosas y voy a mi siguiente clase, alumnos intermedios.
Paso de un edificio a otro, mientras camino prácticamente a todos los que me topo me saludan. Llego al otro salón y me encuentro con unos cuantos. Los saludo y tomo mi escritorio. Antes añoraba estas clases, me eran más interesantes y divertidas pero ahora la única clase que añoro es la de mis tutorados. Aun no me creo que este así a mi edad. Hago media sonrisa. Veo mi reloj y es hora de empezar.
-Profesor, el tema de los anticonceptivos que nos dijo la clase pasada no me quedo muy clara.- Me pregunta una alumna, ¿No quedo clara? Eso hasta alguien se secundaria lo sabe.
-¿Qué no le quedó claro señorita?
-¿Cuál es el método más efectivo?
-Ningún método es 100% efectivo, unas mujeres se acomodan con distintos anticonceptivos, a unas les es más cómodo el condón, otras con inyecciones, otras con implantes o parches, pastillas… Pero si quiere un método 100% efectivo le recomiendo la abstinencia, funciona perfectamente.
Los demás alumnos ríen y ella se me queda viendo molesta, no esperaba esa respuesta. Soy consciente de que a las alumnas les gusta verme hablando de sexo, es frustrante en algunas ocasiones.
-La abstinencia no me gusta, no soy de piedra profesor, todos tenemos necesidades.
-Apoyo a su opinión, todos tenemos necesidades pero hay cosas más importantes que el sexo, como por ejemplo estudiar para el examen de la semana que viene.
-El sexo relaja ¿No lo cree usted?
-Yo puedo creer en un solo tema, si reprueba el examen que viene reprobara el semestre.- Ella resopla y no se da por vencida.
-Usted nos dijo que aquí en la escuela a las señoritas nos pueden ponen anticonceptivos que duran tres años, ¿Puede ponerme uno? Me ayudaría mucho.
-En primer lugar, estamos en clase y eso no es tema de, en segundo lugar, yo no los pongo, tiene que ir al área de consultorios y pedir cita con un ginecólogo, hay dos ya escogerá con quien.
-¿Usted no puede hacerlo?
-No estoy autorizado y aunque pudiera, no es mi alumna tutorada, en todo caso pídale a su tutor que lo haga ¿Alguna otra duda señorita?
-No.
Contesta cortante y molesta. Desde primer año esta alumna se me ha insinuado. Como con todas las demás no doy pase. Y ahora menos que nunca. Ahora mi atención está centrada en alguien, nadie más importa.
Termino mi clase, muchos alumnos sabiendo que soy doctor me hacen preguntas que son de consulta, doy consultas gratis. ¡Gratis! ¿Cómo pude caer? Me rio por dentro, mis alumnos me explotan. También aparte de dar consultas de algún padecimiento, ya sea una gripe parezco sexólogo, me preguntan mucho de ese tema, no soy ginecólogo tampoco pero se mucho de ese tema porque hace años anduve con una sexóloga y tengo amigas ginecólogas, con la que fue mi pareja nos conocimos en nuestras horas de internado. Estuvimos un año juntos y sin querer aprendí muchas cosas del tema. Fue un buen año.
Voy ahora a mi oficina. Trabajare un rato ahí y de ahí me iré al hospital. Hoy me toca dar consultas. Camino de edificio a edificio. Deberían de poner algún transporte o algo, ¡Camino mucho! Atento a mis pensamientos no me percato de que una voz me llama. Distraído subo la mirada. Vaya, regreso de sus vacaciones. Sonrío al verla.
-Hola querido Hideto, ¡Cuánto tiempo!
Me abraza y yo a ella. Es una buena colega y también trabaja como profesora aquí, nos conocemos de hace cinco años y enseguida hicimos amistad. Ella es psicóloga y sexóloga y no, no es la pareja que les comente hace un rato. Somos buenos amigos aunque sé que se siente atraída por mí pero doy caso omiso, solo la veo como amiga.
-Hola querida Hana ¿Qué tal las vacaciones?
-De maravilla, fui al caribe, lo mejor pero ya me tienes aquí para trabajar.- Sonreímos, ella trabaja conmigo, está en mi lista de profesores para mi salón tutorado.
-Perfecto. Mañana mismo te presento con ellos, te advierto que es un grupo grande, 53 alumnos.
-¡Sí que es grande! Pero podre con ellos.- Me guiña un ojo.- ¿Qué tal te ha ido?.- Empezamos a caminar, ella me toma del brazo, siempre ha hecho eso y por eso ha habido rumores de que somos pareja, no hacemos caso.
-Bien, afortunadamente mucho trabajo como siempre.
-Me alegro, oye, ¿Comemos juntos? Hay mucho que platicar ¿O tienes cosas que hacer?
-Tenía planeado trabajar un rato en mi oficina pero vamos por esa comida.- Le sonrío ¿No todo es trabajo verdad?
-Grandioso.
Su ánimo siempre es contagioso y sonreímos sin parar. Vamos a la cafetería y encontrándonos con no muchos alumnos pedimos algo de comer. Hana aun tomándome del brazo caminamos al área de profesores, nos llevaran la comida. Volteo a una dirección y siento unas miradas, aquí vamos, empezaran los rumores de nuevo. Ignoro esas curiosas miradas pero no puedo ignorar una cuando nuestras miradas se cruzan. Ella está aquí comiendo con su amigo de siempre, el me ve y ella, me veía, direcciono su mirada a otro lugar y el ahora también. Empiezan a hablar y a reír, ella ya no me voltea a ver. ¿Por qué de repente siento la necesidad de ir con ella y decirle que estoy con una amiga?.
Llegamos a nuestra mesa y mi amiga sentándose a mi lado y haciendo contacto conmigo me platica de sus vacaciones. No estoy poniendo mucho caso. Mi atención esta con ella. Sigue sin voltear a verme, tiene total atención a su amigo y el aprovecha para acariciarle el cabello. Ella sonríe tímidamente o ¿Coquetamente? No, es mi imaginación. Diablos, quiero ir con ella.
-¿Lo has visitado?.- Regreso a la conversación, ¿Qué tanto dijo?
-No. Aun no pero si dices que te gusto lo hare sin duda.
Contesto cubriendo mi distracción, ella sonríe y sigue platicando. Su atención sigue en su amigo ¿De verdad me está ignorando? Llegan nuestros alimentos y tratando de concentrarme en la comida dejo de verla pero, al diablo. No puedo. Tomo mi celular.
-Discúlpame Hana, acabo de recordar algo que tengo que avisar a alguien.
-No hay problema.
Empieza a comer ella y yo tecleo en mi celular.
“¿Puedo saber porque me ignora? Y… ¿Puedo saber porque tanta cercanía entre usted y su amigo?”
Envío, mis arrebatos nuevamente en juego, leo el mensaje, casi le estoy reclamando, diablos. La veo y no saca su celular, ¿Lo habrá olvidado? Sigo observando, nada. No revisa su celular. Está bien, mejor me tranquilizo.
Empiezo a comer y a poner atención en mi amiga. Es muy liberal y habla de todo a detalle, en realidad Hana es mi única amiga en la institución, las demás profesoras solo son compañeras. Hana solo tiene este acercamiento conmigo. Comemos y platicamos, volteo a ver dónde mayor era mi atención pero. ¿A qué hora se fueron? Busco en casi toda la cafetería. Se han ido. Maldigo en silencio.
Terminamos nuestra comida y seguimos la plática mientras caminamos. Damos una vuelta y esperando a verla en su jardinera caminamos hacia allá sin que mi amiga sepa porque. Cuando llegamos doy en el blanco y esta con su amigo, ella esta acostada, con los ojos cerrados y su cabeza esta recargada en las piernas de su amigo. ¡Molesto! Estoy tentado a mandarle otro mensaje pero seguro que me ignorara, evito eso y caminamos de regreso. Casi llegando al edificio de mi oficina me despido de Hana. Es hora de ir a mis consultas.
El resto de la tarde pasa entre lento y rápido. Doy mis consultas, en cuatro horas atiendo a siete pacientes. De aquí me voy a mi guardia en donde el trabajo es mayor. He revisado mi celular. No tengo respuesta alguna.
“¿Puedo saber que hice para que este molesta conmigo?”
Le envío otro mensaje. Nunca había insistido tanto a una mujer. No me contesta los mensajes y sigo enviándole. Es nuevo. ¡Nuevo! Jamás pensé en que me pasara esto a mí. Pasan las horas y viendo que es y media noche, me resigno, es obvio que no me contestara. Estoy actuando como un niño, más molesto.
Es un nuevo día. Ya estoy en el salón esperando a mis alumnos. Estoy en espera de que ella llegue y así podamos hablar personalmente, no me contesta mensajes, entonces hablaremos frente a frente.
Pero desafortunadamente llegan casi todos mis alumnos menos ella. ¿Qué paso? ¿No estábamos bien? Frustrado por eso veo la hora. Dos para que empiece la clase y ella no llega. Tomo mis listas y parándome para empezar la clase aparece, junto con su amigo. Los veo, ella toma del brazo a su amigo como siempre y el me pide permiso para pasar. Lo hacen y se sientan, sigue ignorándome.
-Hoy les presentare a una nueva integrante de nuestro equipo. Ella será su profesora de psicología. Es una excelente psicóloga, maestra y confidente, exploten al máximo sus conocimientos.
Hablo mientras Hana llega, veo a la pequeña alumna que esta entre todos los alumnos, la veo rayar su cuaderno, veo que tocan la puerta y ha llegado.
-Aquí está la persona de la que les hablaba, ella es su nueva profesora, Hana
Todos se paran por respeto y le dan la bienvenida. Mi amiga me saluda de beso en la mejilla y después los saluda a ellos. Les pide que se sienten y dejo que interactúe y los vaya conociendo. Me siento en mi escritorio. Hana se desenvuelve muy bien en el salón, los hace reír, hace conexión con ellos, le gusta enseñar.
Volteo a verla y está un poco atenta a Hana. Es la única profesora mujer que tienen. Mis alumnos varones están encantados, mi amiga es una mujer muy atractiva y encantadora. Sin poder seguir con el alejamiento de Ámbar mis arrebatos me dominan nuevamente. Debo de saber qué pasa con ella. Me levanto de mi lugar y me acerco a mi amiga. Aquí vamos.
-Discúlpame Hana, ¿Podría encargarte al grupo unos minutos? Tengo un asunto que encargarle a la jefa de grupo.- Volteo a verla y ella con sus grandes ojos me mira, está odiándome en este momento.
-Claro yo me encargo, vayan.- Dice mi amiga sonriente.
-Vamos señorita.- Le digo para que reaccione, se para de su lugar y camina hacia nosotros, todos observan.
-Hola señorita…
-Ámbar profesora.- Contesta ella a Hana
-Un placer Ámbar, si el profesor Hideto te nombro como jefa de grupo es porque eres muy responsable, felicidades.
-Gracias.- Dice ella tímidamente.
Empiezo a caminar y ella entendiendo me sigue. Camino un poco rápido y ella va tras de mí, aquí no podemos hablar así que iremos a mi oficina.
En pocos minutos llegamos, entro y ella dudosa en entrar lo hace, se queda parada en medio de este espacio y espera a que hable. Bien, pues hablare.
-¿Por qué no contesta mis mensajes?.- Muerde su labio, creo que está nerviosa
-No tengo crédito.- Contesta cortante.
-¿Por qué me ha ignorado?
-No lo he hecho profesor.- Vamos, si está molesta.
-¿Ahora soy profesor? ¿Dónde quedo el doctor?
-Aaah, lo siento doctor.- Diablos, es difícil esta chica.
-¿Estas molesta por algo? Dime y así podemos arreglar las cosas.
-No, todo está bien.- Su mirada me dice que no, tengo que saber qué le pasa.
-Pequeña, aunque no lo creas me desconcierta tu comportamiento, ayer me ignoraste completamente, hoy también, sé qué te pasa algo.- Me atrevo a tomar sus manos, están frías y no hace frio.
-No sé a qué se refiere con eso de que lo ignoro, ya le dije, no tengo crédito para los mensajes.
-Evitas mi mirada.
-No podemos estar viéndonos todo el día doctor.
-¿Por qué no?
-No es correcto.
-Por ti estoy haciendo muchas cosas que no son correctas y a estas alturas eso ya no me importa.- Sus ojos toman un cálido brillo, extrañaba esa mirada pero enseguida aleja sus manos de las mías.
-Deje de decir cosas extrañas.
-No son cosas extrañas. Dime que te pasa.- Me acerco a ella pero ella se aleja.
-¿Cómo puede tener ese comportamiento conmigo y tener a su novia a metros de usted? Es horrible, déjese de juegos.- Me detengo perplejo ¿Novia? ¿Ella cree que tengo novia?
-¿De qué hablas?
-La profesora Hana y no lo niegue que todos saben que son pareja.- Sin querer hago una sonrisa.
-No, pequeña. Hana no es mi novia y nunca lo ha sido. Somos buenos amigos desde hace cinco años, solo eso.- Ella me ve seria, analizando lo que le dije y su mirada poco a poco va cambiando.
-Entonces no…
-No tenemos más que amistad, te lo aseguro.
-Yo… Lo siento, pero es que lo que se dice entre los alumnos….- Me acerco a ella y tomándola de la mano la junto a mí.
-No creas en nada de lo que se dice entre los alumnos, tu ven a mí, pregúntame lo que quieras que te responderé y confirmare o desmentiré rumores pequeña.- Le digo al odio, nos abrazamos, siento su calor, su tranquilidad.
-Es… Está bien.
Su pequeña voz es nerviosa, suspiro, entonces estaba enojada por rumores, estaba enojada porque pensaba que Hana es mi novia. No sé si sentirme feliz o molesto, aliviado o mortificado. Esta pequeña alumna estaba celosa ¿No es así?.
-Pequeña, respóndeme con sinceridad ¿Estabas celosa?.- Sus ojos se dilatan, su nerviosismo aumento, esto me lo confirma.
-Yo… Bueno…
-Tu reacción me lo confirma.- Sonrío un poco.- No tienes por qué sentirte así, tu eres la única que tiene mi atención, la única que está ocupando mis pensamientos desde hace tiempo, pequeña.
Ahoga un pequeño suspiro. Le doy un beso en la frente y después la abrazo. Estoy perdiendo todo mi autocontrol, no sé cuánto tiempo más pueda aguantar con esto. Necesito, deseo otro tipo de contacto. Necesito saber si ella piensa también en mí. Necesito saber si siente lo mismo que yo. Necesito saber si ella me ha entregado su corazón.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥