lunes, 19 de enero de 2015

Metropolis


-Capitulo 9-

Estar con mi familia es hermoso. ¡Estoy con ellos! Estoy con mi papá, mamá y mis dos hermanos. Y mis dos hermosas gatitas. Luna y Akemi. Son siamesas y encantadoras.
Durante el camino del instituto para mi casa. Estuve platicando con papá, ya extrañaba platicar con él pero una parte de mi estaba distraída. Pensaba en lo ocurrido con el doctor. Ahora me dijo más cosas. Más cosas que me tienen aturdida y estúpidamente más enamorada. Sé, sé que tal vez es muy pronto para decir que esto es amor, solo me ha dicho unas cuantas palabras de cariño y atención y ya digo que estoy enamorada pero la verdad es que así siento.
Una emoción se apodera de mi cada que siquiera lo veo y cuando está a pocos metros de mí no puedo dejar de verlo. Me gusta mucho verlo. Admirarlo. Saber sus gestos de comodidad e incomodidad. Saber cuándo esta relajado o tenso. Feliz o triste. Preocupado o tranquilo. Quiero saber cómo es el fuera de lo profesional. Ya lo conocí un poco más cuando fui a su consultorio. Le gusta reír, le gusta mucho reír y se ve muy relajado. Le gusta que haga comentarios ocurrentes y que lo rete. Le gusta observarme, sin que me lo diga ahora lo sé.
Sé que fuera de lo profesional es un hombre ordinario, que siente, se emociona, disfruta, que se atormenta y cansa. También sé que puede llegar a ser muy tierno y delicado, tierno y cariñoso. He podido ver un poco de eso a través de sus ojos y sus acciones hacia mí.
Con lo que me dijo hoy me siento feliz. Si no me equivoco no me es indiferente, siente algún sentimiento hacia mí, aunque sea pequeño pero lo siente. Cuando salí de su oficina después de la gran felicidad y emoción que experimente empecé a sentir tristeza y ganas de ir de nuevo con él. No quería dejarlo. No quería separarme de él y quería seguir con el momento que habíamos tenido. Empezaba a añorar esa cercanía. Quería tenerla de nuevo y cuando lo pensaba y recordaba un dolor se aparecía en mi pecho y bajaba a mi estómago. Ese dolor me decía que realmente ese momento existió, me lo recordaba perfectamente, como si estuviera con él.
Tras saludar a mi familia comimos, platicamos, platicamos mucho y salimos un rato a disfrutar de la ciudad. A pesar de que llevo aquí casi dos meses no conozco la ciudad, al menos no bien. Me la he pasado en el instituto. Ese sí que lo conozco bien.
Mi hermano mayor estuvo tomando muchas fotos y claro, me estuvo molestando, ama molestarme, antes me enojaba pero ahora lo disfruto, extrañar a alguien logra que lo ames más que antes. Cuando vimos que se estaba anocheciendo regresamos a casa y cenamos mientras veíamos una película, amamos hacer eso. Mi hermano pequeño es muy travieso y también juego con el videojuegos, a papá le gusta darnos la revancha. Mamá me preparo mi postre favorito, pay de limón, lo disfrutamos con un vaso de leche.
A pesar de que me he divertido mucho y estoy feliz feliz, mi mente sigue traicionándome. Él, sus ojos, su rose. Pienso en él.
Estamos en la sala viendo un programa, mis hermanos se fueron a jugar a sus habitaciones, papá ha ido a darse un baño. Yo estoy aun con mi postre y mamá me acompaña. Platicamos y nos reímos, extrañaba horrores esto.
Concentrada en mi pay escucho que mi celular suena. Me ha llegado un mensaje, lo saco de la bolsa de mi pantalón y reviso. Casi tiro el pay por la emoción que me invade. Leo otra vez, su nombre está en mi pantalla. Creo que tengo una sonrisa de tonta. Abro el mensaje y me dice que espera que este disfrutando de mi familia. Me siento ahora completa. Él está pensando en mí. Le contesto enseguida. Doy un suspiro y releo el mensaje pero una curiosa voz me habla.
-Cielo. ¿Alguien especial?.- Pregunta mi madre, me sonrojo de inmediato y veo mi pay, ¿Fui muy obvia?
-Creo que si mamá.
-Yo no creo, estoy segura. Solo basta ver tus brillantes ojos y sonrisa para saber que alguien especial te mando un mensaje.- Dios, las madres y su sexto sentido.- Mi pequeña hija está enamorada.- Aplaude un poco, me sonrojo más, me llega otro mensaje, leo y contesto más emocionada.
-Para mamá.- Hago una risita nerviosa.
-No tiene nada de malo estar enamorada hija, ¿Ya son novios?
-No. Solo somos…- No puedo decirle que somos profesor-alumna ¿Verdad?.- Amigos, solo eso.
-Viendo tu emoción cielo, sé que quieres que sean algo más. ¿El también siente algo por ti?.- Mamá me puede sacar de dudas, espero.
-Mira mamá.- Me llega otro mensaje, mi corazón late late y late, me extraña ¡Me extraña!, sonrío y veo a mamá.- Él me ha dicho que no puede estar alejado de mí, que siente algo fuerte y que no sabe que es, a veces me mira con mucha emoción, siempre me mira, es un poco cariñoso y atento conmigo.- Mamá sonríe y asiente, acaricia mi cabello y habla.
-Está enamorado cielo, enamorado de una hermosa chica, esta loquito por ti, es obvio y como no si mi hija es preciosa.
-¡Mamá!.- Me sonrojo más ¿Enamorado?
-¿Y porque no hablan de sus sentimientos?
-Yo no he dicho que estoy enamorada.
-No es necesario, tu mirada lo dice cielo, no olvides que soy tu madre.- Sonreímos.
-Aún no se si llegue a pasar algo.- Bajo la mirada.
-Si se quieren pasara cielo, pasara.
Platicamos un poco más pero de cosas de la escuela, le cuento de mis clases, compañeros y profesores, claro que le hablo de mi tutor y le digo el buen trabajo que lleva a cabo, ella sonríe encantada. No puedo decirle que mi tutor es el que me mando los mensajes ni que él es del que estoy enamorada. ¿Por qué tuve que enamorarme de alguien así? Es doctor, profesor, diez años mayor, esto es una locura pero esa misma locura está entrando por mis venas.
Siempre dije que una relación así nunca podría ser, no podía existir. Que eso no debía de ser pero ahora aquí me tienen. Deseando algo con un hombre mayor que yo, extrañándolo y añorando su cercanía. Estoy enamorada. Enamorada por primera vez en mi corta vida. Y sé que esto es amor, no puedo sacarlo de mi mente, o llámenlo obsesión, no importa, lo quiero cerca de mí.
Le doy las buenas noches a mamá y a papá. Me voy a mi habitación y me meto a la cama junto con mis dos pequeñas bolas de pelo. Tomo mi celular y leo el último mensaje. No puedo dejar pasar esto. No quiero. Escribo mi respuesta y pongo enviar, porque mentir. Rayos, lo extraño, lo extraño como una tonta. Enseguida me contesta y dice que esta aliviado de ver que su mensaje no me incómodo. ¿Cómo me podría incomodar? Al contrario. Lo amo.
Al día siguiente todos nos levantamos temprano y desayunamos felices. Mis hermanos me molestan y les pego. Tener dos hermanos varones es pelea a cada segundo. Mis padres disfrutan vernos pelear, saben que es nuestra manera de decirnos ‘te quiero’.
Salimos a pasear. Damos un recorrido por las calles principales de una enorme plaza, me compran varias cosas que me gustan y sigo disfrutando de todo. A ratos inconscientemente reviso mi celular. No hay mensajes. Eso me decae un poco pero no lo demuestro.
El domingo termina en segundos. Es hora de ir al instituto de nuevo. Me despido de mis hermanos y de mi mamá. Papá me lleva y en el camino hacemos planes para el próximo fin de semana. Me deja en el estacionamiento a las siete de la noche. Así como yo muchos estudiantes llegan y se despiden de sus familias.
Voy directo a mi habitación, me siento cansada y quiero dormir. Aun con mi pequeña costumbre reviso mi celular. Nada. Me pongo la pijama y me meto a la cama cuando mi compañera entra, me ve y se avienta a mi cama. ¿¡Y ésta loca?!
-¿Qué rayos te pasa? ¡Bájate de mi cama!
-Aunque no lo creas te extrañe estos dos días. ¡No tenía a quien molestar!
-Bueno ya me viste, ahora deja mi espacio personal.- Hace gesto de reproche y se va a su cama.
-Tu que eres jefa de grupo e interactúas más con el profesor Hideto… ¿Sabes qué tipo de chicas le gustan?.- Mi cara lo debe de decir todo, ella me ve diciéndome ‘¿Qué dije?’
-¿Yo porque debería saberlo? Digo, no es como si me la pasara platicando con él sobre qué tipo de chicas le gustan.
-He visto que platican fuera de clases.- Mis nervios salen.
-Me da instrucciones sobre algunas cosas, tú lo has dicho, soy la jefa de grupo.
-¿Y no quisieras tener algo más? ¡Vamos, toda la escuela quiere con él!
-Habla por ti misma.- Digo tajante, toda la escuela ¡Toda la escuela!
-Yo pienso decirle que me gusta mucho. Y cuando digo mucho es mucho, con el si me casaría.- Dice riéndose y dándose aire con las manos ¡ZORRA!
-Nada te detiene.- Ahora me siento molesta.
-En estos días lo hare. Tengo planeado ir a buscarlo a su oficina, ahí podremos hablar tranquilamente.- ¡No! ¡Oficina no! Ahora me siento enojada, la veo seria, ella me mira extrañada.
-Lo podrías meter en problemas y molestarlo, nadie va a su oficina.
-Siempre hay una primera vez, además, ¿Qué tal y me acepta? El cariño se hará presente pero entiendo, tú no sabes de eso ¿En verdad no tienes planeado meterte de monja?
-Vete a la mierda Maira.
Me tapo con mi cobija y le doy la espalda. No soy de ese tipo de hablar pero en este momento salió muy natural. ¿Puede presentarse el cariño? ¿En su oficina? ¿¡Esta loca?! Nadie entra en su oficina. Y él no la puede aceptar ¿Verdad? ¡Es una zorra! Ahora tengo mucho coraje. Y muchos. Muchos celos.
Inicia la semana. Después de bañarme y ponerme el uniforme me fui a desayunar. Se me hizo un poco temprano y ahora sin hacer nada voy a mi salón, como siempre escucho música. Canto en voz alta y disfruto de la mañana. Cuando llego al salón me encuentro con mi profesor, observándome y sonriendo. ¿Me habrá oído cantar? ¡Muero de pena! Me quito los audífonos y nos saludamos. Ve que estoy contenta y hablamos de mascotas. También ama a los gatos. Paso a mi escritorio y en menos de un minuto siento como toma mi mano y la besa. Mi nerviosismo aumenta, mis emociones salen, quiero su cercanía, quiero sentir su calor. Esto se me está convirtiendo en adicción.
-¿Cómo estuvo su fin de semana?.- Pregunto contenta.
-Trabajo, trabajo y trabajo… Y echándote de menos pequeña.
Me siento feliz. Muy feliz. El tiempo alejados no cambio nada, sigue siendo atento.  Y no sé si leyó mis pensamientos o que pero… Ahora me encuentro entre sus brazos, su calidez totalmente cerca de mí, su respiración en mi cuello, sus manos en mi espalda, mis manos suben a su espalda. Ahora yo lo abrazo. Quiero abrazarlo y lo hago, me siento pequeña a su lado, me siento segura y no me importa nada más. Puedo captar sentimientos en este momento. Quiero decir algo pero no puedo. Quiero seguir con este abrazo, este silencio tan suave. Quiero seguir embriagándome con su aroma.
Empezamos a escuchar pasos. Nos alejamos y siento miedo. El me ve un poco alarmado y se aleja rápidamente, yo me siento en mi escritorio y me centro en mi mochila con algún pretexto. Mis compañeros pasan y no se dan cuenta de nada. Lo veo y esta con su libro. Segundos después sube la mirada y me ve tranquilo, me sonríe y guiña un ojo, suspiro aliviada. Su tranquilidad me tranquiliza.
Empiezan a llegar todos y entre ellos mi amigo David, nos saludamos y como es su costumbre me da un beso en la frente y un abrazo. Platicamos de nuestro fin de semana y minutos después empieza la clase.
El doctor habla. Habla y explica. No pongo atención. No puedo y no quiero, solo quiero estar pendiente de él. El y solo él es el centro de mi atención ahora. Nadie más. Solo lo quiero a él. Solo quiero estar con él. A ratos nuestras miradas se encuentran y yo sin pena sostengo su mirada, nos hablamos de esa manera, la manera en que mejor lo hacemos. Mirarnos a los ojos.
-Y desde hoy empezaremos a ver primeros auxilios. Es de mucha práctica y deben poner empeño. Y les adelanto que quien tenga los conocimientos totales en dos semanas, me acompañaran dos días a dar unos cursos a una institución amiga, está a dos horas de aquí y obviamente, no tendrán clases los que me acompañen.
Todos comentamos emocionados que suena bien y que queremos ir. Yo quiero ir. Debo ir. Dos días fuera de aquí. Suena muy emocionante.
-Señorita Sullivan.- Mi emoción sube de inmediato, me está hablando.- Y sus tres compañeras a las que les deje el trabajo de primeros auxilios, pasen a dar la introducción por favor.- Diablos, ahora estoy nerviosa.
Tímidas pasamos y llegamos al frente, yo me paro a lado de él. Lo veo hacer media sonrisa. Se sienta en su escritorio y eso indica que podemos empezar. ¡Muero! No me gusta estar frente a tantas personas pero tomo aire y con el ánimo que me da mi amigo desde su lugar empiezo a hablar. Explico y explico y no sé de dónde sale todo lo que digo y se, a ratos veo al doctor y el asiente interesado en mis palabras. Interesado en lo que digo, en lo que hablo, en cómo me desenvuelvo aquí al frente, siento su mirada en mí y mi nerviosismo aumenta de una manera que siento cosquillas por todo el cuerpo.
Mis amigas me ayudan y damos la introducción, hablamos de muchas cosas y cuando ya no tenemos más que decir el profesor se para a nuestro lado y nos felicita. Suspiro aliviada, Empezamos a caminar a nuestros lugares pero entonces él me toma del brazo. Volteo nerviosa. Me dice con la mirada que espere aquí. Su tacto en mí, ¿Puedo soportar acaso no querer besarlo en este momento?
-Como bien dijeron sus compañeras aprenderemos técnicas para salvar una vida en caso necesario, asfixia, infartos, en adultos, niños y tal vez bebés, tenemos mucho que ver y empezaremos ahora.
Explica una técnica de salvación para cuando una persona no tiene pulso y no respira. Camina entre todos los alumnos y se explica con claridad. Se ve relajado y cómodo.
-Como aquí no hay maniquís para esta técnica, hare una demostración con la alumna aquí presente. Mañana esperando a que esos maniquís lleguen practicaremos en las jardineras y de una vez les digo que en estas prácticas se trabaja mucho con el cuerpo humano, entre ustedes tendrán que tocarse y conocer partes importantes y saber al derecho y al revés cada sección de la anatomía visible.
Todos asentimos y el poniendo una manta en el piso pide que me acueste. ¿¡Que?! Con los nervios de punta lo hago. Pide que mis compañeros se pongan a nuestro alrededor. Estoy acostada y con muchos ojos encima de mí. El doctor se pone de rodillas a un costado mío y empieza a explicar que primero se tiene que revisar si el paciente esta inconsciente y seguido de esto tomar el pulso y pedir una ambulancia.
El hace lo que explica, pone dos de sus dedos a un costado de mi cuello y toma el pulso, dice que cuando no hay ni pulso ni respiración se inicia la reanimación. Pone dos de sus manos entrelazadas y las pone en medio de mi pecho, no se recarga, no toca. Solo rosa y explica que se debe de comprimir 30 veces y seguido de eso dar dos ventilaciones, es decir, respiraciones boca a boca, se acerca a mí, se agacha y nuestros rostros quedan cerca, dios, cierro los ojos, tengo los nervios al límite. Su olor, su respiración en mis mejillas. Sigue cerca y dice ‘Ventilo 1. Ventilo 2’ y se aleja y pone otra vez sus manos como antes. Suelto un poco de aire contenido, espero no estar tan roja, por favor no.
Sigue explicando y al final pregunta si no hay dudas, unos hacen sus preguntas y finalmente dice que hagan parejas y practiquen lo que hizo conmigo. Yo aturdida me siento en el piso. Estuvo muy cerca, bueno, ya lo había estado pero no frente a todos ellos, trago un poco de saliva, que nervios. Él me ve y su mirada dice que disfruta verme así de apenada.
Mi amigo David llega a mí y ya tengo mi pareja para practicar. Sin más me acuesto de nuevo, mi amigo se arrodilla a mi lado y empieza a hacer los pasos, puedo ver al doctor que nos observa, su mirada divertida fue remplazada por una molesta ¿Qué le pasa? ¿Ven? Creo que si es bipolar.
David y yo trabajamos muy bien. El practica conmigo y después me toca a mí practicar con él. Se acuesta y yo me pongo a su lado, nombro los pasos y cuando estoy por tomar el pulso. Una mano toma la mía y la guía al cuello de mi amigo, acomoda mis dedos y me dice:
-Esta es la forma correcta.- Su suave voz habla cerca de mi oído, lo veo y asiento, ¿Cuándo se acercó tanto? Ha logrado que mi piel se erice.
Sigo con los pasos y entrelazo mis manos y las pongo en el pecho de mi amigo. Nuevamente unas manos toman las mías. Un brazo a cada lado de mí, prácticamente me esta… Abrazando por la espalda. Trago saliva. Esta mucho más cerca. Acomoda mis manos a la mitad del pecho y pone firmes mis brazos.
-Así las compresiones son efectivas señorita.
Asiento esta vez sin verlo. Mis nervios están en todo mi cuerpo. Mi amigo tiene los ojos cerrados, comprimo muy levemente cuento hasta treinta. Hacer estas técnicas y con falda no es muy conveniente, prácticamente estamos en posición de, no sé, ¿Perro? Bueno, estamos a cuatro patas, la falda se sube de esta manera. Me acerco al rostro de mi amigo y simulo las ventilaciones. Esta técnica es un ciclo de cinco veces compresiones y ventilaciones. Termino con el ciclo y me siento, ¡Me duelen las rodillas!
-Como se deben de dar cuenta esto no es fácil ni cómodo. Las señoritas por favor mañana vénganse con pantalón y nos vemos en las jardineras que están atrás del laboratorio. Por hoy es todo.
Suspiro. Pantalón, que bien. Todos se levantan y a mí me ayuda mi amigo y terminamos abrazados. Caminamos a nuestro escritorio y tomamos nuestras cosas. Mi próxima clase es en hora y media. Salimos del salón y a mitad de camino mi celular suena. Checo y es un mensaje de él. Sonrío.
“Dio una explicación estupenda. Estoy orgulloso. ¿Ya le había dicho que es mi alumna favorita?”
Sonrío sonrío sonrío.
“Ahora lo se doctor. Y usted también es mi profesor favorito. Aunque me use de maniquí.”
Camino junto con mi amigo, vamos a hacer tarea a nuestra jardinera.
“Mi maniquí favorito también, siempre y cuando me lo permita y no le incomode.”
Otra gran sonrisa. Es atento y se preocupa por mi comodidad. Grito por dentro.
“Confío en usted.”
Le respondo y llegamos a la jardinera. Nos sentamos, sacamos nuestros cuadernos y vemos la tarea.
“Gracias pequeña… Y gracias por el abrazo”
Exploto de emoción. Nombro el abrazo. Me siento muy alegre. Lo recordó.
“Fue sorpresivo pero bien recibido. Gracias”
Tengo respuesta inmediata.
“El mejor abrazo que he tenido en mucho tiempo.”
Con una sonrisa tan locamente enamorada y un gran suspiro empiezo a trabajar con mi amigo. Empiezo a sentirme llena de vida y emociones y eso es gracias a él, a mi loco y amado doctor Takarai.
Un hombre 10 años mayor que yo me ha enamorado prácticamente con puras miradas y sonrisas, nunca creí que fuera cierto esto del amor a primera vista o de los amores platónicos, imposibles, solo con artistas claro, pero con personas a tu alrededor no. Y ahora que lo estoy experimentando me siento extraña y las mariposas de las que todos hablan, se han instalado en mi estómago y dudo que algún día se vayan. Yo siempre dije que el día en que me llegara a enamorar seria para siempre de esa única persona, ahora lo puedo confirmar. Solo lo quiero a él. Solo me veo con él.



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