-Capitulo 9-
Estar con mi familia es hermoso. ¡Estoy
con ellos! Estoy con mi papá, mamá y mis dos hermanos. Y mis dos hermosas
gatitas. Luna y Akemi. Son siamesas y encantadoras.
Durante el camino del instituto para mi
casa. Estuve platicando con papá, ya extrañaba platicar con él pero una parte
de mi estaba distraída. Pensaba en lo ocurrido con el doctor. Ahora me dijo más
cosas. Más cosas que me tienen aturdida y estúpidamente más enamorada. Sé, sé
que tal vez es muy pronto para decir que esto es amor, solo me ha dicho unas
cuantas palabras de cariño y atención y ya digo que estoy enamorada pero la
verdad es que así siento.
Una emoción se apodera de mi cada que
siquiera lo veo y cuando está a pocos metros de mí no puedo dejar de verlo. Me
gusta mucho verlo. Admirarlo. Saber sus gestos de comodidad e incomodidad.
Saber cuándo esta relajado o tenso. Feliz o triste. Preocupado o tranquilo.
Quiero saber cómo es el fuera de lo profesional. Ya lo conocí un poco más
cuando fui a su consultorio. Le gusta reír, le gusta mucho reír y se ve muy
relajado. Le gusta que haga comentarios ocurrentes y que lo rete. Le gusta
observarme, sin que me lo diga ahora lo sé.
Sé que fuera de lo profesional es un
hombre ordinario, que siente, se emociona, disfruta, que se atormenta y cansa.
También sé que puede llegar a ser muy tierno y delicado, tierno y cariñoso. He
podido ver un poco de eso a través de sus ojos y sus acciones hacia mí.
Con lo que me dijo hoy me siento feliz.
Si no me equivoco no me es indiferente, siente algún sentimiento hacia mí,
aunque sea pequeño pero lo siente. Cuando salí de su oficina después de la gran
felicidad y emoción que experimente empecé a sentir tristeza y ganas de ir de nuevo
con él. No quería dejarlo. No quería separarme de él y quería seguir con el
momento que habíamos tenido. Empezaba a añorar esa cercanía. Quería tenerla de
nuevo y cuando lo pensaba y recordaba un dolor se aparecía en mi pecho y bajaba
a mi estómago. Ese dolor me decía que realmente ese momento existió, me lo
recordaba perfectamente, como si estuviera con él.
Tras saludar a mi familia comimos,
platicamos, platicamos mucho y salimos un rato a disfrutar de la ciudad. A
pesar de que llevo aquí casi dos meses no conozco la ciudad, al menos no bien.
Me la he pasado en el instituto. Ese sí que lo conozco bien.
Mi hermano mayor estuvo tomando muchas
fotos y claro, me estuvo molestando, ama molestarme, antes me enojaba pero
ahora lo disfruto, extrañar a alguien logra que lo ames más que antes. Cuando
vimos que se estaba anocheciendo regresamos a casa y cenamos mientras veíamos
una película, amamos hacer eso. Mi hermano pequeño es muy travieso y también
juego con el videojuegos, a papá le gusta darnos la revancha. Mamá me preparo
mi postre favorito, pay de limón, lo disfrutamos con un vaso de leche.
A pesar de que me he divertido mucho y
estoy feliz feliz, mi mente sigue traicionándome. Él, sus ojos, su rose. Pienso
en él.
Estamos en la sala viendo un programa, mis
hermanos se fueron a jugar a sus habitaciones, papá ha ido a darse un baño. Yo
estoy aun con mi postre y mamá me acompaña. Platicamos y nos reímos, extrañaba
horrores esto.
Concentrada en mi pay escucho que mi
celular suena. Me ha llegado un mensaje, lo saco de la bolsa de mi pantalón y
reviso. Casi tiro el pay por la emoción que me invade. Leo otra vez, su nombre
está en mi pantalla. Creo que tengo una sonrisa de tonta. Abro el mensaje y me
dice que espera que este disfrutando de mi familia. Me siento ahora completa.
Él está pensando en mí. Le contesto enseguida. Doy un suspiro y releo el
mensaje pero una curiosa voz me habla.
-Cielo. ¿Alguien especial?.- Pregunta mi
madre, me sonrojo de inmediato y veo mi pay, ¿Fui muy obvia?
-Creo que si mamá.
-Yo no creo, estoy segura. Solo basta
ver tus brillantes ojos y sonrisa para saber que alguien especial te mando un
mensaje.- Dios, las madres y su sexto sentido.- Mi pequeña hija está
enamorada.- Aplaude un poco, me sonrojo más, me llega otro mensaje, leo y contesto
más emocionada.
-Para mamá.- Hago una risita nerviosa.
-No tiene nada de malo estar enamorada
hija, ¿Ya son novios?
-No. Solo somos…- No puedo decirle que
somos profesor-alumna ¿Verdad?.- Amigos, solo eso.
-Viendo tu emoción cielo, sé que quieres
que sean algo más. ¿El también siente algo por ti?.- Mamá me puede sacar de
dudas, espero.
-Mira mamá.- Me llega otro mensaje, mi
corazón late late y late, me extraña ¡Me extraña!, sonrío y veo a mamá.- Él me
ha dicho que no puede estar alejado de mí, que siente algo fuerte y que no sabe
que es, a veces me mira con mucha emoción, siempre me mira, es un poco cariñoso
y atento conmigo.- Mamá sonríe y asiente, acaricia mi cabello y habla.
-Está enamorado cielo, enamorado de una
hermosa chica, esta loquito por ti, es obvio y como no si mi hija es preciosa.
-¡Mamá!.- Me sonrojo más ¿Enamorado?
-¿Y porque no hablan de sus
sentimientos?
-Yo no he dicho que estoy enamorada.
-No es necesario, tu mirada lo dice
cielo, no olvides que soy tu madre.- Sonreímos.
-Aún no se si llegue a pasar algo.- Bajo
la mirada.
-Si se quieren pasara cielo, pasara.
Platicamos un poco más pero de cosas de
la escuela, le cuento de mis clases, compañeros y profesores, claro que le
hablo de mi tutor y le digo el buen trabajo que lleva a cabo, ella sonríe
encantada. No puedo decirle que mi tutor es el que me mando los mensajes ni que
él es del que estoy enamorada. ¿Por qué tuve que enamorarme de alguien así? Es
doctor, profesor, diez años mayor, esto es una locura pero esa misma locura
está entrando por mis venas.
Siempre dije que una relación así nunca
podría ser, no podía existir. Que eso no debía de ser pero ahora aquí me
tienen. Deseando algo con un hombre mayor que yo, extrañándolo y añorando su
cercanía. Estoy enamorada. Enamorada por primera vez en mi corta vida. Y sé que
esto es amor, no puedo sacarlo de mi mente, o llámenlo obsesión, no importa, lo
quiero cerca de mí.
Le doy las buenas noches a mamá y a
papá. Me voy a mi habitación y me meto a la cama junto con mis dos pequeñas
bolas de pelo. Tomo mi celular y leo el último mensaje. No puedo dejar pasar
esto. No quiero. Escribo mi respuesta y pongo enviar, porque mentir. Rayos, lo
extraño, lo extraño como una tonta. Enseguida me contesta y dice que esta
aliviado de ver que su mensaje no me incómodo. ¿Cómo me podría incomodar? Al
contrario. Lo amo.
Al día siguiente todos nos levantamos
temprano y desayunamos felices. Mis hermanos me molestan y les pego. Tener dos
hermanos varones es pelea a cada segundo. Mis padres disfrutan vernos pelear,
saben que es nuestra manera de decirnos ‘te quiero’.
Salimos a pasear. Damos un recorrido por
las calles principales de una enorme plaza, me compran varias cosas que me
gustan y sigo disfrutando de todo. A ratos inconscientemente reviso mi celular.
No hay mensajes. Eso me decae un poco pero no lo demuestro.
El domingo termina en segundos. Es hora
de ir al instituto de nuevo. Me despido de mis hermanos y de mi mamá. Papá me
lleva y en el camino hacemos planes para el próximo fin de semana. Me deja en
el estacionamiento a las siete de la noche. Así como yo muchos estudiantes
llegan y se despiden de sus familias.
Voy directo a mi habitación, me siento
cansada y quiero dormir. Aun con mi pequeña costumbre reviso mi celular. Nada.
Me pongo la pijama y me meto a la cama cuando mi compañera entra, me ve y se
avienta a mi cama. ¿¡Y ésta loca?!
-¿Qué rayos te pasa? ¡Bájate de mi cama!
-Aunque no lo creas te extrañe estos dos
días. ¡No tenía a quien molestar!
-Bueno ya me viste, ahora deja mi
espacio personal.- Hace gesto de reproche y se va a su cama.
-Tu que eres jefa de grupo e interactúas
más con el profesor Hideto… ¿Sabes qué tipo de chicas le gustan?.- Mi cara lo
debe de decir todo, ella me ve diciéndome ‘¿Qué dije?’
-¿Yo porque debería saberlo? Digo, no es
como si me la pasara platicando con él sobre qué tipo de chicas le gustan.
-He visto que platican fuera de clases.-
Mis nervios salen.
-Me da instrucciones sobre algunas
cosas, tú lo has dicho, soy la jefa de grupo.
-¿Y no quisieras tener algo más? ¡Vamos,
toda la escuela quiere con él!
-Habla por ti misma.- Digo tajante, toda
la escuela ¡Toda la escuela!
-Yo pienso decirle que me gusta mucho. Y
cuando digo mucho es mucho, con el si me casaría.- Dice riéndose y dándose aire
con las manos ¡ZORRA!
-Nada te detiene.- Ahora me siento
molesta.
-En estos días lo hare. Tengo planeado
ir a buscarlo a su oficina, ahí podremos hablar tranquilamente.- ¡No! ¡Oficina
no! Ahora me siento enojada, la veo seria, ella me mira extrañada.
-Lo podrías meter en problemas y molestarlo,
nadie va a su oficina.
-Siempre hay una primera vez, además,
¿Qué tal y me acepta? El cariño se hará presente pero entiendo, tú no sabes de
eso ¿En verdad no tienes planeado meterte de monja?
-Vete a la mierda Maira.
Me tapo con mi cobija y le doy la
espalda. No soy de ese tipo de hablar pero en este momento salió muy natural.
¿Puede presentarse el cariño? ¿En su oficina? ¿¡Esta loca?! Nadie entra en su
oficina. Y él no la puede aceptar ¿Verdad? ¡Es una zorra! Ahora tengo mucho
coraje. Y muchos. Muchos celos.
Inicia la semana. Después de bañarme y
ponerme el uniforme me fui a desayunar. Se me hizo un poco temprano y ahora sin
hacer nada voy a mi salón, como siempre escucho música. Canto en voz alta y
disfruto de la mañana. Cuando llego al salón me encuentro con mi profesor,
observándome y sonriendo. ¿Me habrá oído cantar? ¡Muero de pena! Me quito los
audífonos y nos saludamos. Ve que estoy contenta y hablamos de mascotas.
También ama a los gatos. Paso a mi escritorio y en menos de un minuto siento
como toma mi mano y la besa. Mi nerviosismo aumenta, mis emociones salen,
quiero su cercanía, quiero sentir su calor. Esto se me está convirtiendo en
adicción.
-¿Cómo estuvo su fin de semana?.-
Pregunto contenta.
-Trabajo, trabajo y trabajo… Y echándote
de menos pequeña.
Me siento feliz. Muy feliz. El tiempo
alejados no cambio nada, sigue siendo atento.
Y no sé si leyó mis pensamientos o que pero… Ahora me encuentro entre
sus brazos, su calidez totalmente cerca de mí, su respiración en mi cuello, sus
manos en mi espalda, mis manos suben a su espalda. Ahora yo lo abrazo. Quiero
abrazarlo y lo hago, me siento pequeña a su lado, me siento segura y no me
importa nada más. Puedo captar sentimientos en este momento. Quiero decir algo
pero no puedo. Quiero seguir con este abrazo, este silencio tan suave. Quiero
seguir embriagándome con su aroma.
Empezamos a escuchar pasos. Nos alejamos
y siento miedo. El me ve un poco alarmado y se aleja rápidamente, yo me siento
en mi escritorio y me centro en mi mochila con algún pretexto. Mis compañeros
pasan y no se dan cuenta de nada. Lo veo y esta con su libro. Segundos después
sube la mirada y me ve tranquilo, me sonríe y guiña un ojo, suspiro aliviada.
Su tranquilidad me tranquiliza.
Empiezan a llegar todos y entre ellos mi
amigo David, nos saludamos y como es su costumbre me da un beso en la frente y
un abrazo. Platicamos de nuestro fin de semana y minutos después empieza la
clase.
El doctor habla. Habla y explica. No
pongo atención. No puedo y no quiero, solo quiero estar pendiente de él. El y
solo él es el centro de mi atención ahora. Nadie más. Solo lo quiero a él. Solo
quiero estar con él. A ratos nuestras miradas se encuentran y yo sin pena
sostengo su mirada, nos hablamos de esa manera, la manera en que mejor lo
hacemos. Mirarnos a los ojos.
-Y desde hoy empezaremos a ver primeros
auxilios. Es de mucha práctica y deben poner empeño. Y les adelanto que quien
tenga los conocimientos totales en dos semanas, me acompañaran dos días a dar
unos cursos a una institución amiga, está a dos horas de aquí y obviamente, no
tendrán clases los que me acompañen.
Todos comentamos emocionados que suena
bien y que queremos ir. Yo quiero ir. Debo ir. Dos días fuera de aquí. Suena
muy emocionante.
-Señorita Sullivan.- Mi emoción sube de
inmediato, me está hablando.- Y sus tres compañeras a las que les deje el
trabajo de primeros auxilios, pasen a dar la introducción por favor.- Diablos,
ahora estoy nerviosa.
Tímidas pasamos y llegamos al frente, yo
me paro a lado de él. Lo veo hacer media sonrisa. Se sienta en su escritorio y
eso indica que podemos empezar. ¡Muero! No me gusta estar frente a tantas
personas pero tomo aire y con el ánimo que me da mi amigo desde su lugar
empiezo a hablar. Explico y explico y no sé de dónde sale todo lo que digo y
se, a ratos veo al doctor y el asiente interesado en mis palabras. Interesado
en lo que digo, en lo que hablo, en cómo me desenvuelvo aquí al frente, siento
su mirada en mí y mi nerviosismo aumenta de una manera que siento cosquillas
por todo el cuerpo.
Mis amigas me ayudan y damos la introducción,
hablamos de muchas cosas y cuando ya no tenemos más que decir el profesor se
para a nuestro lado y nos felicita. Suspiro aliviada, Empezamos a caminar a
nuestros lugares pero entonces él me toma del brazo. Volteo nerviosa. Me dice
con la mirada que espere aquí. Su tacto en mí, ¿Puedo soportar acaso no querer
besarlo en este momento?
-Como bien dijeron sus compañeras
aprenderemos técnicas para salvar una vida en caso necesario, asfixia,
infartos, en adultos, niños y tal vez bebés, tenemos mucho que ver y
empezaremos ahora.
Explica una técnica de salvación para
cuando una persona no tiene pulso y no respira. Camina entre todos los alumnos
y se explica con claridad. Se ve relajado y cómodo.
-Como aquí no hay maniquís para esta
técnica, hare una demostración con la alumna aquí presente. Mañana esperando a
que esos maniquís lleguen practicaremos en las jardineras y de una vez les digo
que en estas prácticas se trabaja mucho con el cuerpo humano, entre ustedes
tendrán que tocarse y conocer partes importantes y saber al derecho y al revés
cada sección de la anatomía visible.
Todos asentimos y el poniendo una manta
en el piso pide que me acueste. ¿¡Que?! Con los nervios de punta lo hago. Pide
que mis compañeros se pongan a nuestro alrededor. Estoy acostada y con muchos
ojos encima de mí. El doctor se pone de rodillas a un costado mío y empieza a
explicar que primero se tiene que revisar si el paciente esta inconsciente y
seguido de esto tomar el pulso y pedir una ambulancia.
El hace lo que explica, pone dos de sus
dedos a un costado de mi cuello y toma el pulso, dice que cuando no hay ni
pulso ni respiración se inicia la reanimación. Pone dos de sus manos
entrelazadas y las pone en medio de mi pecho, no se recarga, no toca. Solo rosa
y explica que se debe de comprimir 30 veces y seguido de eso dar dos
ventilaciones, es decir, respiraciones boca a boca, se acerca a mí, se agacha y
nuestros rostros quedan cerca, dios, cierro los ojos, tengo los nervios al
límite. Su olor, su respiración en mis mejillas. Sigue cerca y dice ‘Ventilo 1.
Ventilo 2’ y se aleja y pone otra vez sus manos como antes. Suelto un poco de
aire contenido, espero no estar tan roja, por favor no.
Sigue explicando y al final pregunta si
no hay dudas, unos hacen sus preguntas y finalmente dice que hagan parejas y
practiquen lo que hizo conmigo. Yo aturdida me siento en el piso. Estuvo muy
cerca, bueno, ya lo había estado pero no frente a todos ellos, trago un poco de
saliva, que nervios. Él me ve y su mirada dice que disfruta verme así de
apenada.
Mi amigo David llega a mí y ya tengo mi
pareja para practicar. Sin más me acuesto de nuevo, mi amigo se arrodilla a mi
lado y empieza a hacer los pasos, puedo ver al doctor que nos observa, su
mirada divertida fue remplazada por una molesta ¿Qué le pasa? ¿Ven? Creo que si
es bipolar.
David y yo trabajamos muy bien. El
practica conmigo y después me toca a mí practicar con él. Se acuesta y yo me
pongo a su lado, nombro los pasos y cuando estoy por tomar el pulso. Una mano toma
la mía y la guía al cuello de mi amigo, acomoda mis dedos y me dice:
-Esta es la forma correcta.- Su suave
voz habla cerca de mi oído, lo veo y asiento, ¿Cuándo se acercó tanto? Ha
logrado que mi piel se erice.
Sigo con los pasos y entrelazo mis manos
y las pongo en el pecho de mi amigo. Nuevamente unas manos toman las mías. Un
brazo a cada lado de mí, prácticamente me esta… Abrazando por la espalda. Trago
saliva. Esta mucho más cerca. Acomoda mis manos a la mitad del pecho y pone
firmes mis brazos.
-Así las compresiones son efectivas
señorita.
Asiento esta vez sin verlo. Mis nervios
están en todo mi cuerpo. Mi amigo tiene los ojos cerrados, comprimo muy
levemente cuento hasta treinta. Hacer estas técnicas y con falda no es muy
conveniente, prácticamente estamos en posición de, no sé, ¿Perro? Bueno,
estamos a cuatro patas, la falda se sube de esta manera. Me acerco al rostro de
mi amigo y simulo las ventilaciones. Esta técnica es un ciclo de cinco veces
compresiones y ventilaciones. Termino con el ciclo y me siento, ¡Me duelen las
rodillas!
-Como se deben de dar cuenta esto no es
fácil ni cómodo. Las señoritas por favor mañana vénganse con pantalón y nos
vemos en las jardineras que están atrás del laboratorio. Por hoy es todo.
Suspiro. Pantalón, que bien. Todos se
levantan y a mí me ayuda mi amigo y terminamos abrazados. Caminamos a nuestro
escritorio y tomamos nuestras cosas. Mi próxima clase es en hora y media.
Salimos del salón y a mitad de camino mi celular suena. Checo y es un mensaje
de él. Sonrío.
“Dio una explicación estupenda. Estoy
orgulloso. ¿Ya le había dicho que es mi alumna favorita?”
Sonrío sonrío sonrío.
“Ahora lo se doctor. Y usted también es
mi profesor favorito. Aunque me use de maniquí.”
Camino junto con mi amigo, vamos a hacer
tarea a nuestra jardinera.
“Mi maniquí favorito también, siempre y
cuando me lo permita y no le incomode.”
Otra gran sonrisa. Es atento y se
preocupa por mi comodidad. Grito por dentro.
“Confío en usted.”
Le respondo y llegamos a la jardinera.
Nos sentamos, sacamos nuestros cuadernos y vemos la tarea.
“Gracias pequeña… Y gracias por el
abrazo”
Exploto de emoción. Nombro el abrazo. Me
siento muy alegre. Lo recordó.
“Fue sorpresivo pero bien recibido.
Gracias”
Tengo respuesta inmediata.
“El mejor abrazo que he tenido en mucho
tiempo.”
Con una sonrisa tan locamente enamorada
y un gran suspiro empiezo a trabajar con mi amigo. Empiezo a sentirme llena de
vida y emociones y eso es gracias a él, a mi loco y amado doctor Takarai.
Un hombre 10 años mayor que yo me ha enamorado
prácticamente con puras miradas y sonrisas, nunca creí que fuera cierto esto
del amor a primera vista o de los amores platónicos, imposibles, solo con
artistas claro, pero con personas a tu alrededor no. Y ahora que lo estoy
experimentando me siento extraña y las mariposas de las que todos hablan, se
han instalado en mi estómago y dudo que algún día se vayan. Yo siempre dije que
el día en que me llegara a enamorar seria para siempre de esa única persona,
ahora lo puedo confirmar. Solo lo quiero a él. Solo me veo con él.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥