miércoles, 21 de febrero de 2018

Existence


Epílogo


Era domingo por la mañana, día de descanso en la universidad. La pareja se había despertado al medio día y habían desayunado algo ligero. Tenían planeado ir al bar a terminar la remodelación para abrir el negocio dos días después.
―Hubiera preferido quedarme en la cama. ― Se quejó Sakura.
―El bar no se va a remodelar solo. ― Dijo hyde divertido.
―Lástima.
Sakura tomo la mano de su novio y beso el dorso. Hyde se sonrojo y bajo la mirada. Apenas llevaban unas horas de novios y se sentía como si flotara, sentía como su corazón dolía de felicidad. Era extraño decir eso, ¿Cierto? Dolor de felicidad, pero él no encontraba otras palabras para describir lo que sentía. Su pecho dolía, su estómago dolía, ese dolor lo sentía siempre que estaba con su novio, cuando le tomaba de la mano, cuando le besaba, cuando le acariciaba. Ese dolor lo sentía también cuando Sakura entraba en él.
Entraba en él…
Al recordar lo que pasó la noche anterior sus mejillas se calentaron, se puso color escarlata y tomo aire profundo.
Nunca imagino que llegaría a tener sexo con un hombre, menos con Sakura. Nunca imagino que el sexo con un hombre fuera tan… Placentero, tan genial, tan pleno. ¿Quién lo pensaría? Tantas veces diciendo que no era gay y había terminado siendo uno. En todas sus letras. Había besado a un chico, había tenido sexo con un chico, se había enamorado de uno y era novio de uno.
Por dios, era gay.
Y no le molestaba saberlo, o pensarlo. En realidad… Si se imaginaba con otros chicos le daba hasta repulsión. Con otro hombre… No, no quería estar con otro, ni siquiera permitiría que otro hombre lo tocara. Entonces, ¿Era solo con Sakura? ¿Era gay solo con él? Maldición, todo era complicado.
Sakura ponía su mundo de cabeza.
Que importaba lo que fuera. Estaba con Sakura, con el chico del que estaba enamorado. No importaba lo demás.
Vio hacia la ventana, iban en el bus rumbo al bar, Sakura aun lo tomaba de la mano y le gustaba la sensación que le daba eso. Se sentía seguro, tranquilo y amado.
―¿Estaremos todo el día en el bar?
―Lo más que se pueda, quiero acabar pronto. ― Respondió hyde sonriente.
―Pero si los trabajadores están ahí haciendo todo.
―Tengo que supervisar.
Sakura suspiró.―Está bien.
Llegaron al bar y dejaron sus chaquetas en la barra de bebidas, Sakura sirvió algo de beber y hyde comenzó a ver todo, veía cada rincón y lo que ya estaba listo sonreía con satisfacción.
―Va quedando bien.
―Sí, me está gustando mucho.
Hyde subió al escenario y tomo algunas cosas para arreglarlas, cuando estaba por comenzar escucho como alguien entraba saludando. Vio hacia la entrada y se sorprendió al ver al chico del otro día, el cantante que lo insultó y lo hizo menos.
¿Qué mierda hacía ahí?
―Perdón por venir así…― Entro despacio.
―¿Qué te trae acá? ― Hablo Sakura.
―¿Está el dueño?
―No, ¿Lo necesitas?
Él negó. ― Pregunte por si tenía que huir antes de tiempo.
Sakura se rio. ― No es tan malo.
―Parece odiarme.
―Solo tocaste algunos puntos delicados.
―¿Es novio del diseñador? Mira que lo defendió mucho, por culpa de ese niño delicado me fue mal a mí.
Hyde seguía en el escenario, sabía que el recién llegado no lo había visto, pensaba dejarlo hablar tranquilo con Sakura pero aquellas palabras lo hicieron cambiar de opinión. ¿Otra vez le decía de cosas?
Se bajo del escenario y camino rápido, al acercarse a ellos vio a Sakura un poco serio y al otro sonriendo como si nada. Llegó y el que sonreía carraspeo un poco al verlo.
―Tú fuiste vetado de este bar. ― Dijo con autoridad.
―No es verdad, el dueño dijo que me llamarían.
―Dijo tal vez. ― Suspiro un poco. ― ¿Crees que después del otro día te llamará? ― Se permitió reír un poco. ― Estas mal.
―Tu no eres el dueño. ― Lo desafió el cantante.
―Pero soy uno de los tres que maneja este bar, soy amigo de uno y novio de otro. Si yo digo que estás vetado de aquí simplemente sucederá.
Hyde se cruzo de brazos y lo vio con autoridad, se sentía molesto, con ganas de golpearlo o por lo menos aventarlo a la calle. La mirada del tipo lo hacía enfurecer, era un maldito engreído.
―Le gustamos a Sakura. ― El cantante tomo el brazo del pelinegro y hyde alzo una ceja.
―Para tu información. ― Hyde tomo el brazo de Sakura y lo alejo del otro. ― Este hombre es mío. ― Dijo en tono serio. ― Sakura es mi novio así que no lo vuelvas a tocar, idiota.
La sorpresa del pelinegro era mucha, no había imaginado que hyde fuera así de celoso, así de posesivo, no había imaginado que pasara eso y lo cierto era que le gustaba. Le gustaba ver así a su novio, demostrando su autoridad, demostrando su fuerza y sus celos.
―Esta será la última vez que vengas a este bar. ― Hablo Sakura serio. ― No tocarás jamás aquí, no porque no seas del agrado del dueño, sino porque no eres de mi agrado, has insultado varias veces a mi novio. ― Paso un brazo por los hombros de hyde. ― Y eso no se lo permito a nadie.
El extraño del bar se quedó sorprendido, con los ojos abiertos y sin decir algo. No se esperaba eso, no esperaba que el niño delicado fuera novio de Sakura, de ese chico atrevido y sexy. Mierda.
―¿Puedes irte ya? El bar está en remodelación. ― Dijo hyde sonriente.
―Conoces la salida. ― Comento el pelinegro.
Sakura tomo la mano de su novio y caminaron juntos hacia el escenario dejando parado sin saber que decir al extraño de la banda.
Había sido satisfactorio ese momento.
―Con que celoso… ¿He? ― Sakura hablo un poco divertido.
Hyde se cruzó de brazos. ― La verdad no sabía que era… Taaan celoso, creo que eso pudo haber sido nada. ― Se quedó pensando por unos segundos. ― Tendrás que acostumbrarte a los celos. Porque no pienso reprimirlos. ― Sentencio.
El batero rio encantado. ― Por mi mejor cariño, me fascino verte así.
Tomo a su novio de la cintura y lo pego a su cuerpo. Amaba sentir a ese hombre entre sus brazos, amaba sentir como encajaban a la perfección. Estar así, abrazando a hyde, viendo esos ojos cafés profundos, acariciando su rostro con delicadeza, ver esos labios rojos…
Era una de las maravillas del mundo.
―Quiero hacerte el amor en este momento. ― Dijo Sakura logrando que hyde se estremeciera.
―Baja la voz…― Se sonrojo. ― No puedes decir cosas como esas así como así.
―¿Qué? Si puedo, de hecho lo hice.
―Pues que descarado.
―¿Qué tiene de malo que quiera hacerle el amor a mi novio?
―Nada… ― Bajo la mirada.
―De verdad necesito hacerlo. ― Tomo la barbilla de hyde e hizo que lo mirara a los ojos.
―Pero estamos trabajando.
―Lo siento, pero no puedo esperar.
Tomo la mano de su novio y empezó a caminar, lo jalo hacia su dirección y sin detenerse llegaron a una puerta que se encontraba detrás del escenario. Entraron a un pequeño pasillo donde había 3 puertas más y abrió una, entraron y enseguida puso el seguro.

Mientras Sakura aseguraba la puerta, hyde observo e lugar. Era una especie de camerino, había un sillón que podía hacerse cama, un espejo con luz al frente, donde había una mesa llena de productos de belleza, una silla, un tubo horizontal con ropa colgada.
Se giró para ver a su novio y al hacerlo se encontró con Sakura pegado a él, lo encontró tan cerca que solo necesito subir la cabeza para que los labios del pelinegro tocaran los suyos.
Iniciaron un beso delicado, un beso donde disfrutaban de su sabor, de su calidez, en ese beso recorrían la boca de cada uno y sus lenguas jugueteaban mientras sus manos se enredaban en el cuerpo ajeno. Lastimosamente tuvieron que alejarse del beso para tomar aire. Hyde estaba agitado y nervioso, se tocó sus labios que palpitaban un poco por los besos que había recibido, la mirada de Sakura era profunda y llena de deseo, de un peligroso deseo que le hacía estremecer cada parte de su cuerpo.
―No sabía que había camerinos. ― Comento tratando de calmar a su corazón agitado.
―Aquí se quedan las bandas que tocan, los hacen sentir cómodos y con ganas de venir nuevamente.
―Sí… El bar es más grande de lo que creí.
―Y los camerinos más útiles de lo que creí. ― Comento Sakura.

Antes de que hyde pudiera decir algo, Sakura lo tomo de a cadera y lo apretó contra la suya, logrando que hyde sintiera por encima de la ropa el miembro duro de su novio, lo sentía tan bien que su estómago se encogía. Los labios de Sakura asaltaron los de hyde y entre besos caminaron al sillón, en donde el pelinegro dejo a su novio para hacer dos movimientos rápidos y convertirlo en cama. En ese momento amaba la idea de haber comprado ese sillón.
Sakura acomodo en medio de la cama a hyde y quedó arriba de él, disfrutando de su olor, disfrutando de su sabor, de sus labios, de sus besos. Se besaban de manera ansiosa, cada vez con más necesidad. Sakura se movió un poco de manera en que su miembro duro quedara pegado a la dureza de hyde. Con ese movimiento su novio jadeo deliciosamente y sintió como su deseo crecía. Ese ángel que tenía debajo de él lo enloquecía, hacía que su voluntad desapareciera.

El batero movió un poco las caderas y hyde gimió. Su pene duro estaba contra la dureza de Sakura. Se sentía bien esa posición, pero lo hacía sucumbir poco a poco y comenzaba a dudar de que fuera él mismo. Nunca había perdido tanto el control con alguien, jamás imagino que estar en situaciones así le dieran menos vergüenza que otras cosas.
―Sakura…
―¿Dime?
―Duele… ―Jadeo.
Su novio se movió de nuevo y le saco otro jadeo, lo había liberado de la presión exquisita que sentía en su pene y por un momento se lamentó por haberse quejado, pero al siguiente segundo cerro sus ojos al sentir como las manos expertas de Sakura le quitaban el pantalón rosando cruelmente la erección que salto ante la vista de su novio. Hyde logró ver como el pelinegro se relamía los labios antes de hundirse entre sus piernas e introducirse el falo duro en la boca.
Con solo hacer eso su mente se nublo.
Se sentía tan bien… Tan cálido, tan húmedo…
Comenzó a jadear. A pedir más. A moverse. A desfallecer. A enloquecer.

La dureza de hyde era exquisita, sentirla dentro de su boca le gustaba, sentir como crecía a cada segundo, con cada succión y caricia de su lengua. Llevo una de sus manos a la entrada de hyde e introdujo un dedo, sintió como él se estremecía y lo distrajo con su lengua, el de cabello largo jadeo y el pelinegro beso la punta del falo. Introdujo otro dedo y después otro. El cuerpo de hyde se movía lleno de placer y estaba ya dilatado. Sakura estaba demasiado excitado y su dureza comenzaba a doler. El sabor salado que comenzaba a sentir le decía que su novio estaba por liberarse e incremento sus movimientos, acaricio con una mano los testículos de su pequeño ángel y succiono más fuerte, lamio la punta y comenzó a sentir como palpitaba el pene ajeno, roso levemente con los labios y eso fue suficiente para que la calidez blanca de hyde saliera y se derramara en su boca. Sin dificultad tragó.
Mientras observaba a su novio recuperándose del reciente orgasmo le quito la playera con facilidad.

Hyde abrió los ojos y lo vio con el cabello revuelto y los labios húmedos, su mirada estaba tan llena de deseo que su pene se comenzó a endurecer de nuevo. Observo como su pelinegro se quitaba la ropa, sin romper contacto visual hasta que sus ojos sin poder evitarlo bajaron a la dureza de Sakura. Trago un poco y suspiro, esperaba estar lo suficientemente dilatado para recibirlo sin preocupación.
Sakura se posiciono sobre él y sintió como sus miembros se tocaban, estaban duros y jadeo. Tomo el rostro de su novio y beso sus labios, entrelazo sus dedos en ese negro cabello y de repente al sentir un movimiento se dio cuenta de que Sakura estaba por entrar en él. Trato de relajar todo su cuerpo y enfocarse en sus besos.
Al sentir como su carne se abría gimió y mordió los labios de su novio, encajo sus uñas en la espalda de Sakura y echo la cabeza para atrás. Había un pequeño dolor que aunque sonara extraño le gustaba, le provocaba placer. Gimió nuevamente y el placer combinado con el dolor le hacía perder la razón. Se sentía tan bien… Tener la dureza de Sakura dentro de él le gustaba, se sentía pleno, completo, conectado.

El interior de hyde lo recibía tan bien que sonreía. Sentía como lo succionaba, como lo apretaba, como la carne de hyde lo envolvía cálidamente. Estar en ese sitio era como conocer el cielo y sentirse un dios todo poderoso.
Tomo los labios de hyde y los beso con mucha necesidad. Su dureza le pedía moverse y lo hizo. Comenzó lento, entro, salió… Una vez… Dos… Su cadera tomaba un ritmo que le fuera placentero a su pequeño ángel y cuando sintió la necesidad de hyde por más movimiento lo hizo enseguida.
Sus caderas tomaron movimientos más rápidos, movía el cuerpo de hyde hacia arriba con cada envestida. Sentía como su pene crecía en su interior y asaltaba esos labios dulces.
―Mírame hyde.
El pequeño abrió sus ojos llorosos.
―Te amo. ― Confesó Sakura en tono bajo.
Hyde subió una de sus manos y acaricio la mejilla de Sakura, sonrió con dulzura y tras jadear habló también.
―Eso es justo lo que estaba pensando en este momento… Te amo, Sakura.
El pelinegro sonrió y atrapo los labios de su novio nuevamente. Se besaron con tanta necesidad que los ruidos que salían de sus gargantas eran de todo menos algo coherente.

Las envestidas que le daba Sakura lo sacaban de sí. Lo llevaban a un mundo de placer y de plenitud que no había conocido hasta ese momento. Todo su cuerpo vibraba, todo su cuerpo temblaba, se sucumbía y sentía que podía entregarse a esos brazos a ojos cerrados. Porque lo amaba, amaba a Sakura. En un momento sintió como su novio tomaba su miembro y lo atendía con embestidas iguales a las que estaba recibiendo.
Si pensó que no podía sentir más placer se equivocó. Todo su cuerpo estaba recibiendo choques eléctricos de placer, cada parte, cada célula, cada rincón. Estaba tan excitado que no le importaba gemir incoherencias, no le importaba verse quizá todo rojo, sudado, con lágrimas y saliva. No le importaba nada, más que sentir a su novio.

Sakura no había sentido algo así en su vida, era la primera vez que alguien le hacía enloquecer, era la primera vez que alguien le hacía perder el control, hyde le hacía querer mostrarle todo lo que podía tener de él, todo lo que le provocaba, quería que su novio sintiera tanto deseo hasta desfallecer. Quería provocarle millones de cosas, porque millones de cosas le provocaba a él. Sí, lo amaba. Amaba a hyde y estaba dispuesto a todo, a dejar todo y dar todo por él.
El placer de ambos llego al límite y cada uno se dejó ir por el éxtasis y el amor.

Habían pasado algunas horas y el bar estaba prácticamente listo, solo trabajaban en detalles. El trabajo se había pasado a meno gracias a la música que estaba en el ambiente, a las bebidas y a las muestras de cariño que se daba la pareja.
―¿Qué falta?
―Ummm. ― Hyde puso sus manos en la cadera. ― Que el dueño vea mi trabajo terminado.
Sakura sonrió. ― Lo amará.
―La verdad, para ser mi primer trabajo de este tipo quedo grandioso.
―¿Señor egocéntrico?
―¿Disculpa? ― Hyde se cruzó de brazos. ― ¿Señor de dónde? ¿Dónde me ves el bigote o los hijos?
―Los hijos te los hago. ― Dijo el batero divertido y acercándose a su novio. ― El bigote no te va, mejor que no lo tengas.
―¡Oye! ― Se sonrojo. ― Por si no te has dado cuenta, no puedo tener hijos.
―¿Y si lo intentamos hasta que puedas? Quizá lo logremos.
Hyde se estremeció. ― Creo que tomaste mucho por hoy, desvarías.
―Al punto que quiero llegar con esto, es que amo hacerte el amor.
Tomo el cuerpo de su novio y lo junto a su cuerpo. Rodeo con sus brazos a hyde y lo beso con necesidad, pego su cadera junto a la de él y se permitió morder los labios ajenos.
―Sakura… ―Hyde tomo aire. ― Hace un rato lo hicimos.
―¿Y qué?
―Mi cuerpo…― Susurro apenado. ― Duele un poco todavía.
―Lo siento. ― Apretó las nalgas de hyde y el pequeño brincó. ― Pero haré que te acostumbres.
―Creo… ―Carraspeo un poco. ― Creo que si tomaste de más.
―En realidad no. ― Se rio por lo bajo. ― Estoy cuerda y se lo que digo. ― Presiono la cadera de hyde. ― Me vuelves loco. ― Dijo serio. ― Me tienes en tus manos, quiero hacerte saber lo mucho que te amo, lo mucho que te deseo, quiero hacértelo sentir, hacerte llorar de placer, estremecerte… Enloquecerte.
Hyde no respondió, no podía. Su corazón hablaba por él. Su corazón latía tan fuerte que estaba seguro de que se escuchaba por todo el lugar. Su cuerpo hormigueaba, la mirada que Sakura le daba en ese momento lo hacía sentirse el hombre más amado del mundo. Sin poder evitarlo, unas lágrimas rodaron por sus mejillas, lágrimas de felicidad, de amor, de emoción. Jamás nadie le había hablado de esa manera, jamás nadie le había hecho sentir como se sentía en ese momento.
Su novio seco sus lágrimas y él se unió a sus labios, quería besarlo, sentirlo, quería demostrarle que también estaba perdido en él.
Ambos se amaban, ambos compartían sentimientos que iban creciendo cada vez más y a esas alturas ambos sabían que su existencia pertenecía al otro, que sin ese amor nada valdría.






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* Esta historia tendrá su secuela: Intense - Próximamente. 


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