Capítulo 14 Tiempo
Los días siguen
pasando. La verdad, por mi bien ya no cuento el pasar del tiempo o me volveré
loco. Solo me centro en el trabajo y por las noches en mis llamadas con ella…
Desde hace algunos días solo hablamos por la noche, no en el día… Si no es por
mi trabajo es por el de ella que no nos permite comunicarnos más tiempo. Solo
mensajes, “Hola cariño, ten un buen día… Te amo”. Esos son nuestros cortos y
rápidos mensajes.
Lleno mis pulmones de
aire.
Sabía que esto pasaría,
que iríamos perdiendo un poco de comunicación, pero no pensé que tan pronto,
tenía la esperanza que no pasara esto.
―Salgamos. ― La
voz de Kaz rompe el silencio.
―¿He?
―Llevamos días
sin salir, solo vamos al estudio-casa, entrevistas-casa, trabajo-casa. ― Se
queja. ― Debes distraerte.
―Estoy bien así,
puedes ir tu si quieres.
―Tú también,
distráete.
―No quiero. ―
Suspiro. ― Estoy bien aquí.
―Entonces
hagamos una fiesta aquí.
―No Kaz. ― Le
doy la espalda, estamos en mi habitación, acostados en la cama. ― No quiero socializar.
―Eres un
adolescente depresivo.
―Culpa al amor,
no a mí.
―Si te dejas
hundir nadie es más culpable que tú.
Me pongo a
pensar en esas palabras… Eso es cierto, no puedo culpar a nadie, ni a nada…
Yo
soy el único que se jode solo, no debo de estar así… Debo continuar con mi
vida, mandarle más mensajes a mi novia y esperar feliz la noche para que
hablemos.
Eso es…
Pero si al menos
fuera un poco más fuerte… Me muevo de la cama y ahora veo a Kaz. Él tiene los
ojos cerrados, ha pasado este tiempo conmigo, encerrado, trabajando y
soportándome.
―Está bien,
salgamos.
―Uff, genial.
Hoy hay una fiesta… Vayamos.
―Esta bien. ―
Accedo.
Me acuesto boca
arriba y cierro los ojos, necesito dormir o pronto caeré en coma por falta de
sueño. Por el cansancio enseguida me siento adormecido y pierdo la realidad.
―Haido…― La voz
suave de mi amigo habla. ― Despierta.
―Mmm, déjame.
―Has dormido
cuatro horas, vamos a la fiesta.
―Quiero seguir
durmiendo.
―Puedes hacerlo
cuando lleguemos.
―¡Kaz-kun!
―¡Levántate!
Me da unas palmadas
en la espalda y me quita la sabana. Digo unas maldiciones y él se ríe. Me deja
solo en la habitación y segundos después me levanto, voy al baño a despejarme
un poco y enseguida busco algo que ponerme, me peino, me pongo mis accesorios y
estando listo salgo y me encuentro a Kaz esperándome un poco impaciente.
―Vamos tarde.
―No es como si
siempre llegáramos temprano. Lo bueno llega tarde. ― Bromeo.
―Esa actitud me
gusta.
Sonreímos y
caminamos al auto, esta vez nos vamos en el auto de él y maneja. Mientras tanto
yo dormito un poco, las noches de desvelo se me están acumulando. Yo suelo
desvelarme por supuesto, pero duermo por la madrugada, cosa que actualmente no
lo hago.
―Llegamos.
―Bien. ― Tomo un
suspiro. ― Vayamos a emborracharnos.
―¿Eres tonto?
―¿Por qué el
ataque?
―El alcohol es
un depresivo, te pondrás peor.
―Pero te hace
sentir feliz por un rato.
―Aja… Le diré a
Eiji que no te deje beber mucho.
―¿Eiji está
aquí?
―Es su fiesta. ―
Se ríe.
―Esta no es su
casa.
―Es la nueva, la
fiesta es de inauguración.
―Aaah…
―Has estado tan
distraído que no pusiste atención cuando nos lo dijo y nos invitó.
―Bueno, estamos
aquí.
―Gracias a mí.
Nos reímos y le
doy un pequeño golpe, caminamos a la entrada y enseguida escuchamos la música,
nos adentramos y entonces veo a los miembros de VAMPS y a casi todos los del
staff, algunos amigos artistas en donde también ha trabajado Eiji y algunos
empiezan a saludarme por lo cual sonrío como un hola.
―¡Qué bueno que
vinieron!. ― Llega Eiji a nosotros. ― Llegan a buena hora.
―Si, donde la
borrachera está en su punto. ― Bromeo.
―No lo dejes
emborracharse. ― Le dice Kaz a Eiji. ― Lo tiene prohibido.
―Como ordene
Kaz-kun.
―No estás en
horas de trabajo, no lo obedezcas.
―Su staff no
tiene horas de trabajo, somos sus niñeras a todas horas.
―¡Oye!. ― No
puedo evitar reír.
―Perdón
hyde-san. ― Se ríe también. ― Sé que no es buen momento para esto, pero mi
única prima llego del extranjero y está buscando trabajo… Es estilista.
¿Podrían mañana darle una entrevista de trabajo?
―Humm. ― Él nos
ve tímido. ― Si es recomendación tuya y de confianza no tenemos problema.
―Gracias
hyde-san. ― Hace una reverencia y nos acerca a la barra para pedir bebidas. ―
Estaré pendiente de usted.
―No soy un niño.
―Casi…
―Todos me atacan
hoy.
Brindamos y dejo
que el alcohol resbale por mi garganta, veo alrededor y todo se ve como los
viejos tiempos, como si nada hubiese pasado de nuevo en la vida, aquí en este
momento no existen dolores, no existen tristezas, no existen preocupaciones.
Solo la excitación, la adrenalina, el sexo y el placer.
―Me alegra que
hayas accedido venir.
―Creo que si me
hubiese quedado en casa hubiera sido malo, su ausencia me pesa mucho.
―Pero hablan
diario.
―No es lo mismo,
antes solo pasaba pocas horas sin ella y eso cuando estaba frente a una cámara
y ella no me acompañaba, ahora paso pocas horas hablando con ella.
―Volverá pronto
y todo esto lo recordarás como un mal sueño.
―Ojalá Kaz-kun…
Ojalá.
Tomo otro trago
y vamos a un sillón, donde nos encontramos con unos amigos y nos ponemos a
platicar, por un momento olvido toda tristeza y me dejo llevar por el ambiente
despreocupado.
Tomo algunas
copas y platicamos de trabajo, de fiestas, de conocidos. De tonterías y de
algunas locuras.
Afuera se
escucha la lluvia, saco mi celular y veo la hora. Me sirvo un poco de vino y me
disculpo con las personas que están aquí. Camino a alguna habitación, donde el
ruido no entre y marco el número de mi novia.
Ella contesta
enseguida.
―Mi amor. ― Su
voz me devuelve la vida. ― ¿Cómo estás?
―Lo de siempre
cariño, extrañándote.
―Yo también…―
Suspira. ― Me haces mucha falta.
―Y tú a mí.
Platicamos de
nuestro día, de lo que hicimos, de lo que no. De algunos enojos, algunas cosas
divertidas, de sueños, de necesidades.
Pasamos algunas
horas platicando, hasta que el sueño le gana y le doy las buenas noches, cuelgo
después de un te amo, dicho entresueños.
Salgo de la
habitación y camino a donde estaba antes de la llamada, a estas horas la fiesta
ya está más para personas hundidas en el alcohol que para los sobrios. Hay
personas dormidas en sillones, por todos lados, botellas tiradas. Casi no hay
alcohol, la música ya no suena tan alto.
―Pensé que te
habías quedado dormido o algo. ― Se burla Kaz.
―Imposible
mientras me quede al teléfono.
―Lo sé. ―
Suspira. ― Vamos a casa.
―Sí, muero de
sueño.
Nos dirigimos a
la salida y en la puerta nos encontramos con una chica, delgada, con cabello
largo y lacio color negro, piel clara, japonesa. Ella cuando nos ve enseguida
hace una reverencia.
―Vayan con
cuidado. ― Nos dice.
―Gracias…―
Contesto.
―Es la prima de
Eiji. ― Comenta Kaz. ― Se llama Sora.
―Es un placer
Takarai-san. ― Hace una reverencia.
―Un gusto. ― La
saludo. ― Despídenos de Eiji.
―Por supuesto.
Nos vamos y
subimos al auto, veo de lejos a la chica y no puedo evitar pensar en Arlet.
―Se parecen. ―
Kaz lee mis pensamientos.
―Humm…― Suelto
un suspiro, no digo más y prefiero no pensar.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥