lunes, 16 de enero de 2017

Glass Dama


Capítulo 1Soledad


Imaginar que estoy en algún lugar, acompañado de alguien especial, quien fuera… Mi madre, mi padre, algún amigo, alguna novia… Alguna mascota...
Imaginar eso a veces me hace sentir un poco de calidez, tener los ojos cerrados y pensar en eso me hace sentir bien, pero al abrirlos…
Al abrirlos me doy cuenta de la gran soledad en la que estoy.
La soledad realmente me gusta, es algo que disfruto pero en algún punto de la vida me hace odiarla, sentir que me asfixio en este silencio de mi habitación me hace sentir extremadamente solo.
Maldita sea.
Solo.
Tomo un suspiro y me levanto de la cama, observo a mí alrededor, es de noche y solo está la luz de la lámpara de cama, camino hacia la ventana y veo el cielo, la luna brilla y me hace sentir melancolía. Suelto un suspiro y regreso a la cama, tomo la copa de vino que está en un mueble y doy un sorbo, suspiro nuevamente y me acuesto en el centro del colchón, veo al techo… Esta es una de las noches en las que deseo que el sol llegue pronto pero entre mas es ese deseo menos se cumple, la noche dura y dura, cada segundo es un minuto, cada minuto es una hora.
Cierro los ojos y me acuesto de lado, tomo posición fetal y abrazo una almohada. Siempre he dicho que el amor no funciona para mí, las pocas relaciones románticas que he tenido no han funcionado, lo único que me funciona es el sexo, sexo sin compromisos.
Simplemente eso.
Sexo a la hora que quiera, con quien quiera sin la preocupación de que al día siguiente la persona con la que haya amanecido me diga que me ama, ¿Qué se hace en esos casos? Hasta ahora no he sabido sobrellevar muy bien esas palabras.
Comienzo a cantar mentalmente alguna canción, no mía, no de un amigo, una canción cualquiera que me haga distraerme un poco de estos pensamientos que me hacen sentir más solo, más abandonado, más tragado por la oscuridad.

Al despertar veo con un poco de gusto el sol, me incorporo y noto que dormí en la misma posición en la que me quede, me estiro y me levanto de la cama, cierro un poco las cortinas y gruño, la luz del sol es molesta.
Camino al baño y abro la llave de la ducha, me quito la poca ropa que tengo puesta y me veo al espejo, tengo ojeras y suspiro, nada que el maquillaje no pueda arreglar.
Dejo que el agua toque mi piel y me quedo bajo los chorros por unos minutos, como si fuese una estatua. El agua tibia acaricia mi cuerpo y me hace relajar, un baño siempre es bueno. Tomo el jabón y lo paseo por mi cuerpo, no tengo prisa así que me tomo mi tiempo, mis manos pasean por cada parte de mí, lavando y acariciando… Me siento un poco estúpido al ver que mi cuerpo reacciona de manera de un adolescente. Abro el agua fría y dejo que se vaya esa reacción.
Salgo de la ducha y me voy a la cama, mi cuerpo se siente tan pesado que solo pienso en tomar una siesta de un año. Tiro las almohadas que hay en la cama, las colchas y me dejo caer, cierro los ojos y por el relajante baño me quedo dormido enseguida.
―Hyde-san, despierte.
Escucho una voz entre sueños y después unas manos respetuosas tocar mis hombros, abro los ojos con dificultar y veo borrosa la imagen de Eiji, uno de mis trabajadores.
―¿Qué es?. ― Me quejo.
―Debe despertar.
―No quiero.
―Tenemos trabajo hyde-san.
Mi mente enseguida recuerda la entrevista en un programa de radio, bufo y me incorporo. Eiji me ve aliviado y me levanto de la cama, voy al armario y comienzo a buscar ropa que ponerme.
―¿Qué hora es?
―Las cuatro de la tarde.
―¿Y a qué hora es el programa?
―En hora y media.
―¿Y por qué me despiertas hasta ahora?. ― Gruño.
―Notamos que no pudo dormir por la noche. ― Observa la botella de vino. ― Así que decidimos dejarlo dormir un poco más.
No respondo. Me centro en la ropa y escucho como él se va, un grupo especial de trabajadores sabe de mí, hasta saben si pude dormir o no, si comí o no, si estoy de buenas o no. Saben cualquier cosa y aunque es bueno, a veces me frustra, porque me hacen sentir expuesto.
Me pongo mi pantalón holgado negro, mi playera café con letras en español y un saco negro, mi cabello está un poco rebelde así que tomo un sombrero, mis ojeras son notorias y me pongo lentes, tomo unos collares y anillos y salgo de la habitación.
Al llegar a la sala me doy cuenta de que están algunos miembros del staff y Kaz, el guitarrista solo me ve serio y con eso me da a entender que está molesto por mi falta de irresponsabilidad, vuelvo a suspirar y me voy directo a la salida haciéndole entender a todos que nos vayamos.
Subimos a una camioneta y Kaz estando a mi lado me hace sentir su regaño con la mirada, me niego a hablar y me dispongo a dormir un poco más.
Rato después estamos en el programa, entramos al edificio y nos llevan a la cabina donde hablaremos, tomo mi lugar y saco un poco de aire contenido, vienen chicas de staff a darnos una botella de agua y les agradecemos, me quedo solo con Kaz en lo que llegan los conductores y entonces sé que no me libraré esta vez de sus palabras.
―¿Y bien?
―¿Bien qué?
―¿Qué pasa esta vez?
―Nada. ― Juego con la botella de agua.
―Vamos Haido, a mí no me engañas.
―No lo estaba haciendo.
―Umm…
―Solo estaba ocultando las cosas.
―Ya…
―Tuve una mala noche, eso es todo.
―¿Por lo de siempre?
―Sí, creo que sí.
―Salgamos esta noche.
―Suena bien.
Quedamos callados y poco después llegan los entrevistadores. Cruzamos algunas palabras y el programa comienza, son preguntas de nuestros próximos proyectos, de nuestra próxima gira, de nuestro nuevo álbum, de planes futuros.

Al terminar el programa salimos enseguida a la camioneta, estando aquí adentro dejo salir el aire que tenía en los pulmones, estar encerrado en ese pequeño espacio y siendo entrevistado me hacía sentir un poco asfixiado.
―¿A dónde quieres ir?
―Ummm, a donde haya buen alcohol y mujeres. ― Me rio.
―Sí, lo sabía. ― Se ríe conmigo. ― ¿No sería bueno que comenzaras a dejar ese mundo de placer? Haido, necesitas algo estable.
―No… No funciona para mí.
―Quizá no funciono antes, quizá funcione ahora.
―No estoy dispuesto a pasar por otro fracaso Kaz-kun.
―La vida es así, no puedes huir de eso.
―Hasta ahora lo he hecho, puedo seguir haciéndolo.
―Eres un terco.
―Lo soy…― Suspiro. ― Este soy yo.
―El humano está hecho para vivir en amor, no en soledad… Porque se vuelve loco.
―¿Y si soy esa excepción?
―Ni siendo vampiro lo serias.
―Maldito, soy un vampiro.
―Bueno, necesitas de una linda chica a la cual bebas siempre, una sola chica.
―Me gusta la variedad.
―Idiota.
―En vez de decirme que busque a alguien deberías ofrecerte tú.
―¿Yo?. ― Se ríe. ― Estas loco.
―Todo mundo quiere conmigo.
―Porque no saben lo odioso que eres.
―¿Odioso?. ― Finjo indignación.
―Bastante, no sé cómo te soporto.
―Idiota. ― Bufo. ― Tú eres más odioso.
―Quizá por algo nos llevamos tan bien.
Nos soltamos a reír y veo por la ventana, el clima está volviéndose un poco frio, creo que estamos por entrar en la temporada de lluvias. Bajo un poco el cristal y siento como el frio aire toca mi piel, dejo que siga chocando contra mí, sin importar cuando empiezo a sentir pequeñas punzadas por el frio.
―Si quieres morir de pulmonía mejor sal desnudo a mitad de la noche.
Kaz-kun sube el cristal y lo miro feo, el me ignora y suspiro, toco mis mejillas y son hielo, no me había dado cuenta del frio que hacía.
―¿Tenemos más trabajo?
―¿A dónde crees que vamos?
―¿A casa?
―No.
―¿A un burdel?
―No.
―Que aburrido. ― Suspiro. ― ¿Qué es?
―Programa.
―Ummm.
No digo más, observo nuevamente por la ventana y me ahogo en las imágenes que van pasando rápido ante mis ojos, últimamente me siento más solo que antes.


1 comentario:

  1. lo esperaba de tiempo!!!!! por fin llego, me haras sufrir!!!! espero maaas!!

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Un abrazo ♥