Capítulo 1Soledad
Imaginar que estoy en
algún lugar, acompañado de alguien especial, quien fuera… Mi madre, mi padre,
algún amigo, alguna novia… Alguna mascota...
Imaginar eso a veces me
hace sentir un poco de calidez, tener los ojos cerrados y pensar en eso me hace
sentir bien, pero al abrirlos…
Al abrirlos me doy
cuenta de la gran soledad en la que estoy.
La soledad realmente me
gusta, es algo que disfruto pero en algún punto de la vida me hace odiarla,
sentir que me asfixio en este silencio de mi habitación me hace sentir
extremadamente solo.
Maldita sea.
Solo.
Tomo un suspiro y me
levanto de la cama, observo a mí alrededor, es de noche y solo está la luz de
la lámpara de cama, camino hacia la ventana y veo el cielo, la luna brilla y me
hace sentir melancolía. Suelto un suspiro y regreso a la cama, tomo la copa de
vino que está en un mueble y doy un sorbo, suspiro nuevamente y me acuesto en
el centro del colchón, veo al techo… Esta es una de las noches en las que deseo
que el sol llegue pronto pero entre mas es ese deseo menos se cumple, la noche
dura y dura, cada segundo es un minuto, cada minuto es una hora.
Cierro los ojos y me
acuesto de lado, tomo posición fetal y abrazo una almohada. Siempre he dicho
que el amor no funciona para mí, las pocas relaciones románticas que he tenido
no han funcionado, lo único que me funciona es el sexo, sexo sin compromisos.
Simplemente eso.
Sexo a la hora que
quiera, con quien quiera sin la preocupación de que al día siguiente la persona
con la que haya amanecido me diga que me ama, ¿Qué se hace en esos casos? Hasta
ahora no he sabido sobrellevar muy bien esas palabras.
Comienzo a cantar
mentalmente alguna canción, no mía, no de un amigo, una canción cualquiera que
me haga distraerme un poco de estos pensamientos que me hacen sentir más solo,
más abandonado, más tragado por la oscuridad.
Al despertar veo con un
poco de gusto el sol, me incorporo y noto que dormí en la misma posición en la
que me quede, me estiro y me levanto de la cama, cierro un poco las cortinas y
gruño, la luz del sol es molesta.
Camino al baño y abro
la llave de la ducha, me quito la poca ropa que tengo puesta y me veo al
espejo, tengo ojeras y suspiro, nada que el maquillaje no pueda arreglar.
Dejo que el agua toque
mi piel y me quedo bajo los chorros por unos minutos, como si fuese una
estatua. El agua tibia acaricia mi cuerpo y me hace relajar, un baño siempre es
bueno. Tomo el jabón y lo paseo por mi cuerpo, no tengo prisa así que me tomo
mi tiempo, mis manos pasean por cada parte de mí, lavando y acariciando… Me
siento un poco estúpido al ver que mi cuerpo reacciona de manera de un
adolescente. Abro el agua fría y dejo que se vaya esa reacción.
Salgo de la ducha y me
voy a la cama, mi cuerpo se siente tan pesado que solo pienso en tomar una
siesta de un año. Tiro las almohadas que hay en la cama, las colchas y me dejo
caer, cierro los ojos y por el relajante baño me quedo dormido enseguida.
―Hyde-san,
despierte.
Escucho una voz
entre sueños y después unas manos respetuosas tocar mis hombros, abro los ojos
con dificultar y veo borrosa la imagen de Eiji, uno de mis trabajadores.
―¿Qué es?. ― Me
quejo.
―Debe despertar.
―No quiero.
―Tenemos trabajo
hyde-san.
Mi mente
enseguida recuerda la entrevista en un programa de radio, bufo y me incorporo.
Eiji me ve aliviado y me levanto de la cama, voy al armario y comienzo a buscar
ropa que ponerme.
―¿Qué hora es?
―Las cuatro de
la tarde.
―¿Y a qué hora
es el programa?
―En hora y
media.
―¿Y por qué me
despiertas hasta ahora?. ― Gruño.
―Notamos que no
pudo dormir por la noche. ― Observa la botella de vino. ― Así que decidimos
dejarlo dormir un poco más.
No respondo. Me
centro en la ropa y escucho como él se va, un grupo especial de trabajadores
sabe de mí, hasta saben si pude dormir o no, si comí o no, si estoy de buenas o
no. Saben cualquier cosa y aunque es bueno, a veces me frustra, porque me hacen
sentir expuesto.
Me pongo mi
pantalón holgado negro, mi playera café con letras en español y un saco negro,
mi cabello está un poco rebelde así que tomo un sombrero, mis ojeras son
notorias y me pongo lentes, tomo unos collares y anillos y salgo de la habitación.
Al llegar a la
sala me doy cuenta de que están algunos miembros del staff y Kaz, el
guitarrista solo me ve serio y con eso me da a entender que está molesto por mi
falta de irresponsabilidad, vuelvo a suspirar y me voy directo a la salida
haciéndole entender a todos que nos vayamos.
Subimos a una
camioneta y Kaz estando a mi lado me hace sentir su regaño con la mirada, me
niego a hablar y me dispongo a dormir un poco más.
Rato después
estamos en el programa, entramos al edificio y nos llevan a la cabina donde
hablaremos, tomo mi lugar y saco un poco de aire contenido, vienen chicas de
staff a darnos una botella de agua y les agradecemos, me quedo solo con Kaz en
lo que llegan los conductores y entonces sé que no me libraré esta vez de sus
palabras.
―¿Y bien?
―¿Bien qué?
―¿Qué pasa esta
vez?
―Nada. ― Juego
con la botella de agua.
―Vamos Haido, a
mí no me engañas.
―No lo estaba
haciendo.
―Umm…
―Solo estaba
ocultando las cosas.
―Ya…
―Tuve una mala
noche, eso es todo.
―¿Por lo de
siempre?
―Sí, creo que
sí.
―Salgamos esta
noche.
―Suena bien.
Quedamos
callados y poco después llegan los entrevistadores. Cruzamos algunas palabras y
el programa comienza, son preguntas de nuestros próximos proyectos, de nuestra
próxima gira, de nuestro nuevo álbum, de planes futuros.
Al terminar el
programa salimos enseguida a la camioneta, estando aquí adentro dejo salir el
aire que tenía en los pulmones, estar encerrado en ese pequeño espacio y siendo
entrevistado me hacía sentir un poco asfixiado.
―¿A dónde
quieres ir?
―Ummm, a donde
haya buen alcohol y mujeres. ― Me rio.
―Sí, lo sabía. ―
Se ríe conmigo. ― ¿No sería bueno que comenzaras a dejar ese mundo de placer?
Haido, necesitas algo estable.
―No… No funciona
para mí.
―Quizá no funciono
antes, quizá funcione ahora.
―No estoy
dispuesto a pasar por otro fracaso Kaz-kun.
―La vida es así,
no puedes huir de eso.
―Hasta ahora lo
he hecho, puedo seguir haciéndolo.
―Eres un terco.
―Lo soy…―
Suspiro. ― Este soy yo.
―El humano está
hecho para vivir en amor, no en soledad… Porque se vuelve loco.
―¿Y si soy esa
excepción?
―Ni siendo
vampiro lo serias.
―Maldito, soy un
vampiro.
―Bueno,
necesitas de una linda chica a la cual bebas siempre, una sola chica.
―Me gusta la
variedad.
―Idiota.
―En vez de
decirme que busque a alguien deberías ofrecerte tú.
―¿Yo?. ― Se ríe.
― Estas loco.
―Todo mundo
quiere conmigo.
―Porque no saben
lo odioso que eres.
―¿Odioso?. ―
Finjo indignación.
―Bastante, no sé
cómo te soporto.
―Idiota. ― Bufo.
― Tú eres más odioso.
―Quizá por algo
nos llevamos tan bien.
Nos soltamos a
reír y veo por la ventana, el clima está volviéndose un poco frio, creo que
estamos por entrar en la temporada de lluvias. Bajo un poco el cristal y siento
como el frio aire toca mi piel, dejo que siga chocando contra mí, sin importar
cuando empiezo a sentir pequeñas punzadas por el frio.
―Si quieres
morir de pulmonía mejor sal desnudo a mitad de la noche.
Kaz-kun sube el
cristal y lo miro feo, el me ignora y suspiro, toco mis mejillas y son hielo,
no me había dado cuenta del frio que hacía.
―¿Tenemos más
trabajo?
―¿A dónde crees
que vamos?
―¿A casa?
―No.
―¿A un burdel?
―No.
―Que aburrido. ―
Suspiro. ― ¿Qué es?
―Programa.
―Ummm.
No digo más,
observo nuevamente por la ventana y me ahogo en las imágenes que van pasando
rápido ante mis ojos, últimamente me siento más solo que antes.

lo esperaba de tiempo!!!!! por fin llego, me haras sufrir!!!! espero maaas!!
ResponderBorrar