lunes, 7 de noviembre de 2016

Vampire's love


Capítulo 29 Cenizas



Ver a Hideto tan imponente me hace sentir todo el orgullo del mundo, verlo en su total esplendor, en su poder absoluto de Rey… Me estremece, más cuando su mirada me busca y me ama en silencio, es tan hermoso… Verlo con todas esas joyas tan puras, joyas que ningún otro Rey del mundo ha tenido ni tendrá, porque son piedras y metales que existen desde hace millones de años y están intactas de la obra humana, están en su estado más puro y natural.
Hideto hablo todo sobre lo que ha sucedido, por un momento temí que no creyeran, pero al ver las memorias de Shido todo estuvo confirmado… Esas memorias, fueron tan personales, tan melancólicas y llenas de cariño y desesperación que me hicieron llorar, sentí lo que en su momento Shido sintió y me di cuenta de que todos los que están aquí experimentaron lo mismo. Gracias a ese recuerdo Hideto tuvo el control de todo.
Ahora estamos esperando a que todos terminen de saludar a su Rey, el juicio termino y los presentes han estado pasando a darle su gracia a Hideto, yo estoy sentada junto con Shido, Kazuhito está al lado de Hideto por si llegase a suceder algo.
―Felicidades. ― Le dijo al rubio.
―¿Umm?.
―Ya eres nuestro profeta oficial. ― Sonrío.
―Aah, eso…― Suspira. ― Hubiese querido que no pasara.
―No sigas pensando que no eres digno, el viejo Rey te tenia fe.
―Aun así…
Su mirada se pierde por un momento y me doy cuenta de que le afecto el haber recordado y mostrado aquel recuerdo, su mirada es triste, Shido nunca ha sido callado y verlo así me hace sentir inquieta.
―Kazuhito se preocupó mucho por ti. ― Decido cambiar de tema. ― Fue corriendo a cargarte para que no cayeras al piso.
―Solo fue amable.
―Fue más que eso, se quedó aquí, abrazándote hasta verte totalmente recuperado.
―Ni lo digas. ― Se apena.
―Mírate, estás rojo. ― Me río.
―Nosotros no podemos sonrojarnos. ― Se defiende.
―Pues tu sí, juro que lo estás. ― Me rio más.
―Miyuki, compórtate. ― Carraspea. ― No quería que se alejara de mi…― Acepta en voz baja.
―Lo sé. ― Suspiro. ― Deberías decirle.
―Me mataría… Me alejaría de él.
―¿Por qué estás tan seguro?
―Él solo me aprecia, solo se ha encargado de mí porque su abuelo se lo pidió.
―No deberías desvalorizar los sentimientos de Kazuhito.
―Es que no lo hago, simplemente sé que no es así.
―Yo digo que no solo te aprecia, esa preocupación que demostró no es normal.
―Por más que digas no le diré nada.
―¿Y si te acepta? ¿Y si te corresponde? ¿Y si te ama tanto como tú a él? ¿Y si les espera una felicidad eterna?
―No… Él amo una vez, hace muchos siglos y se juró no volver a amar.
―¿Tú ya lo amabas?
―No, apenas y cruzábamos palabra, yo vivía con mi maestro y Kazuhito en su mansión, apenas y nos veíamos y yo no lo conocía tan bien como para amarlo.
―¿Y de quien se enamoró?
―De una mixta, una vampiresa con sangre humana, su madre había sido mortal antes de tenerla, cuando el consejo de entero de esa existencia la mato… En aquellos años no se permitía ningún mixto, ningún impuro ya que era una blasfemia para nuestra raza, conforme pasaron los siglos fuimos dejando tanta crueldad.
―Eso suena feo… Él debió sufrir.
―Sufrió en silencio, jamás demostró dolor frente a nosotros… Yo escuche una vez sin querer una charla de él con su abuelo, en donde le decía que nunca en su eternidad volvería a amar.
―Pero eso no se puede evitar si sucede.
―Yo le creo… Tiene el poder de controlar sus sentimientos de una manera envidiable.
―Pues enamóralo… Merecen ser felices.
―No quiero arriesgarme a que me aleje de él.
―Shido, yo creo que…
―Miyuki. ― Escucho la voz de Hideto y veo a donde él está. ― Ven.
Sin pensarlo me levanto de donde estoy y camino hacia él, al llegar me paro a su lado y veo a los vampiros invitados que lo acompañan, todos son tan imponentes que dan miedo.
―Les presento a mi mujer, Miyuki Kobayashi.
―Es un gusto conocerlos. ― Hablo en automático.
―Señorita Kobayashi, es un asombro lo que es su historia. ― Habla uno. ― Si no fuera por todo lo que escuchamos hace un momento jamás lo habríamos creído.
―A distancia usted luce tan pura como nuestro Rey y de cerca, deja sin palabras.
―He sido convertida por los poderes de nuestro Rey, el privilegio que he tenido no se pagará ni con miles de eternidades.
―Y sabe usar las palabras. ― Hace media sonrisa un vampiro. ― Nadie más digna para su mujer mi Rey.
―Lo sé. ― Sonríe Hideto. ― ¿Nos vamos a mi mansión? Ahí estaremos más cómodos.
―Como desee Danna-sama.
Hideto asiente y tras una mirada suya entendemos que es hora de irnos, me toma de la mano y en segundos nos vamos por nuestro propio pie, nos toma siquiera tres minutos llegar a la mansión, donde Heber nos recibe enseguida, vamos al comedor y está arreglado más extravagante de lo normal, las maids hacen reverencia cuando entramos y toman los abrigos de todos.
Al sentarnos a la mesa evito reírme pues es divertido que un sequito de vampiros se sienten como si fuesen a comer el mejor de los cortes de carne.
En segundos las maids traen botellas y entonces sé que en vez de cortes finos de carne habrá copas finas de sangre.
―Danna-sama, en lo personal este es el reinado más interesante que he vivido hasta ahora. ― Comenta uno con una ligera sonrisa.
Los vampiros que vienen desde lejos comienzan a hablar con Hideto y yo me ocupo en escuchar, veo a Shido sumergido en sus pensamientos, Kazuhito está sentado a su lado y a pequeños ratos lo observa, en mi opinión ellos se ven tan bien juntos que deberían de ser pareja. Suelto un leve suspiro y regreso a la charla.
―… Había estado planeando ya venir para saludarle, han pasado muchos años desde que estuvimos en su coronación.
―Es verdad… Ya ha pasado tiempo desde aquello.
―Recuerdo que en ese entonces el consejo estaba enfurecido. ― Se ríe uno.
―Akiyama siempre fue un bastardo.
―A mí nunca me cayó bien.
―El maldito una vez quiso sobornar a mi padre para que le diera su apoyo para volverse Rey.
―Nunca dejo de ser codicioso.
Todos hablan, dan su opinión y sus vivencias, veo a Hideto y noto que lo está pasando bien, esta relajado, disfrutando de la reunión y eso me hace sentir tranquila.

Rato después, los vampiros invitados se van a sus habitaciones para refrescarse un poco, ellos se quedarán esta noche porque mañana será el castigo para los traidores y tienen que ser testigos de todo.
Hideto y yo nos vinimos a la habitación, le estoy quitando todo lo que trae puesto, sus joyas, sus anillos, la corona, la gabardina, la camisa, los zapatos… ¿Sería bueno dejarlo desnudo?
―No lo hagas. ― Se ríe.
―¿El qué?
―Dejarme desnudo.
―Como…
―Un Rey lo sabe todo. ― Sube una ceja en modo presumido.
―¿Y por qué no?
―Hay visitas, recuerda que podemos escuchar todo y no está en mis planes que mis invitados escuchen a su Rey teniendo sexo con su mujer y aún menos, que la escuchen gemir.
―Podemos hacerlo sin hacer ruido.
―¿Es posible?. ― Me rio. ― Tu eres muy gritona.
―Podemos intentarlo. ― Me encojo de hombros.
―Si haces algún ruido pierdes.
―¿He? Esp…
En un abrir y cerrar de ojos me encuentro en medio de la cama, siendo despojada de mi ropa, el vampiro está disfrutando esto y su mirada me lo confirma.
―No gimas.
Su voz es autoritaria y sin evitarlo me hace estremecer, por ultimo me quita mis bragas y dobla mis piernas, me ve a los ojos y sonríe. Lo próximo que hace es abrirlas de par en par y hundirse en ellas.
Sin pensarlo saco un ligero jadeo al sentir su lengua en mi centro, el aprieta mis piernas en señal de que no haga ruido y me tapo la boca con las manos. Su lengua pasea de arriba abajo por mi entrepierna, es tan suave y cálida que comienza a hacerme delirar, abre un poco mis labios menores e introduce ese musculo en mí, aprieto mis dientes para no gemir en alto y dejo que mi cuerpo se mueva para liberar el placer, mi espalda se arquea, mi cabeza se echa para tras, siento sus manos llegar a mis pechos y los toma, los acaricia sin desatender mi zona de máximo placer, juega con mis pezones y los jala ligeramente, es tan delicioso.
Bajo mis manos para tomar su cabeza y jugar con su cabello, pero al hacer esto el introduce unos dedos en mí y mi garganta gime en voz alta, enseguida me callo y me vuelvo a tapar la boca, sentir su suave lengua, sus dedos en mí, torturando mi clítoris, mi interior, mis pezones…
Santo cielo, estoy por llegar y él lo sabe pues incrementa el nivel de sus movimientos.
―Hideto…― Suspiro.
Sus dedos entran más y se mueven rápido, su lengua me acaricia y entonces me dejo ir, convulsionando por las sensaciones experimentadas y evitando dar un fuerte grito con su nombre.
Mis piernas caen a la cama y mi cuerpo hormiguea, lo veo a los ojos y tiene una sonrisa en su rostro, se relame los labios y chupa sus dedos. Suelto un suspiro y cierro los ojos.
―Hiciste ruido, ya no se puede confiar en nadie. ― Bromea.
―No tengo la culpa de que el Rey sea tan hábil.
―Miles de siglos de experiencia.
―Presumido.
―Un poco. ― Nos reímos. ― Eres deliciosa.
―Cállate. ― Me apeno. ― Te escucharán.
―Ups. ― Se acuesta a mi lado y pone su cabeza en mi estómago. ― Me gusta mucho verte desnuda.
―Y a mí verte desnudo.
―¿Pues qué esperas? Sigo vestido.
Sonrío enseguida y me incorporo para despojarlo de su ropa.
―Si gimes pierdes. ― Repito sus palabras y se limita a sonreír.

Me siento nerviosa, estamos en una sala especial para castigos, Hideto me dijo el nombre, pero se me olvido, de igual manera yo prefiero decirle sala de castigos… Luce un poco tenebrosa, es como si fuese un recinto de esos donde trabajan los toreros, un circulo enorme para el toro y su castigador, alrededor de esa arena sillas para los videntes.
Esto me da esto me da escalofrío.
Hideto está en medio de la arena, igual de extravagante que ayer, junto a él están sus primos y Kiyoshi. Yo estoy en el área de sillas, atrás de una pequeña malla que nos separa de ellos.
Los viejos del consejo están frente a ellos, encadenados y sin sus rojas elegantes, solo tienen un pantalón y camisa, llenos de sangre.
Al lado de ellos están Eva y su padre, a ellos no los matarán, solamente les quitarán sus poderes y cargos.
El Rey habla con los que están a su lado, veo como debaten algo y en un minuto Hideto camina hacia ellos y llega primero a Eva.
―Tu traición tiene como castigo la ausencia de cualquier poder y privilegio dentro de nuestro pueblo.
―Danna-sama…­― Ella comienza a llorar, pero Hideto se mantiene intacto.
Eva esta arrodillada, el Rey se acerca más a ella y pone sus manos en la cabeza femenina, hace que lo vea directamente a los ojos y noto como la mirada de Hideto se vuelve negra y profunda, con eso sé que está tomando los poderes y segundos después ella cae desvanecida, está desmayada.
El siguiente paso es hacer lo mismo con el padre de Eva, él hace un poco más de fuerza y logra ganarse un golpe en el estómago que le saca el aire, Hideto sin esperar toma sus poderes y el vampiro se desmaya también.
Los guardias los toman y se los llevan cargando, los sacan de ahí y desaparecen.
El ex consejo se ve tan intimidado que me da risa de los cobardes que son, Akiyama está temblando al saber lo que le espera, maldito viejo asqueroso.
―El castigo de estos traidores es el tormento, ausencia de poder y muerte.
Hideto dice sus nombres, sus cargos, sus poderes y el tiempo en que han vivido, nos anuncia el tipo de castigo que tendrán a detalle y como será todo el proceso, yo solo de escucharlo me estremezco.
―Kazuhito.
Hideto le da la orden a su primo y él la toma enseguida, veo como Kazuhito se acerca a los viejos mientras se enrolla las mangas de su camisa, empiezo a ponerme más nerviosa.
Kazuhito llega a los viejos y toma al primero, sin esperarlo veo como empieza a golpearlo, sus golpes son tan rápidos que solo comienzo a ver cómo sale la sangre y después de usar sus puños toma cosas para torturar y entonces en cuando todo se vuelve más rojo.
Ahora entiendo lo que el viejo profeta decía, Kazuhito carga con mucho peso por su Rey, él se ensucia las manos, él mata, él tortura, él puede asesinar al mundo si su Rey se lo ordena.
La mirada de Kazuhito está sin expresión alguna, sin sentimiento, no demuestra el mas mínimo dolor ni piedad, tampoco luce afectado por lo que está haciendo, ni luce excitado por estar torturando. Ha hecho esto tantas veces en su eternidad que está acostumbrado ya, quizá hasta trabaja en automático, golpes aquí, golpes allá, desprendimientos aquí, desgarros por allá. Se puede llenar de sangre y no le importaría, pero su trabajo es tan limpio que no se ensucia más que los puños.
Él se encarga de tres viejos, los deja a punto de morir, a estas alturas ellos solo suplican que el sol llegue a la poca piel que les queda para morir. Su tormento debe ser tanto que no paran de suplicar la muerte.
Akiyama ve todo con tanto horror que se paraliza cuando ve que Kazuhito va por él. Lo toma con una facilidad sorprendente y lo lleva ante el Rey quien se quita la corona y el anillo para hacer lo que tenga que hacer.
Akiyama es de Hideto, Hideto lo castigará porque es el que más lo ofendió, esto es justicia por propia mano, escrita en sus leyes.
Toma algo de una mesa que está a un costado de él y al verlo su mirada se vuelve peligrosa, ese rojo intenso y profundo llega a él y me estremezco más.
Luce demasiado peligroso, aún más ahora que sus colmillos están afuera.
El Rey camina hacia el viejo y como un tigre acechando a su presa llega a él y lo primero que hace es darle un golpe en la cara, Kazuhito lo tiene agarrado así que no cae al piso, Hideto ve el instrumento que tiene en las manos y entonces puedo verlo bien.
Sin querer mi estómago se encoge, es un tipo mazo, pero con instrumentos punzo-cortantes… Para desgarrar. Veo la cara del viejo y esta aterrado. Quiero cerrar los ojos, pero los movimientos de Hideto son más rápidos que mis parpados y veo como la piel se desgarra y comienza a salir sangre, las cosas puntiagudas se quedan clavadas y las jala para sacarlas.
Me siento como en la época de la santa inquisición donde se hacían este tipo de castigos mortales, o me siento como en la película de la pasión de cristo cuando lo azotaron.
El viejo comienza a gritar, esto que estoy viendo me hace sentir mucho miedo y hasta lastima, mucha lastima por esos viejos.
Los minutos pasan y la tortura para Akiyama sigue, si hubiese sido humano el viejo habría muerto desde el primer segundo, ahorita está prácticamente inconsciente, aun no sé cómo es que no pueden morir ya a estas alturas.
El viejo se queda sin fuerzas ni para gritar y Hideto deja la tortura. Su mirada es tan penetrante que con solo verla puedes saber el grado de sufrimiento que tendrás. Los ojos del Rey dejan al viejo y se clavan en la siguiente víctima.
Hiroto.
Esta es la primera vez que veo al pelirrojo sin algo ocurrente que decir, se ve tan aterrado que su rostro no tiene expresión alguna, su cuerpo quizá tiembla ligeramente o quizá sea por los grilletes tan pesados que tiene, puedo observar como Hiroto trata de parecer tranquilo y sin miedo alguno pero ante mi mirada sé que no lo está, Shido me enseñó a ver las emociones a través de los ojos, lo hago bien aunque claro, no es un poder como el de él.
Los ojos de Hiroto se ven tan llenos de terror que también me da lástima, si hubiese sido inteligente y su corazón no hubiese tenido tanto rencor estoy segura que Hideto lo habría trato como a su hermano y a esas alturas tendría un puesto importante en el pueblo pero su codicia fue tanta que no pensó en que nadie puede contra su Rey.
Kazuhito lo toma y empieza a golpearlo, puedo ver como Hiroto se mantiene impasible pero no le dura mucho ya que los golpes de Kazuhito son demasiado fuertes, su sangre corre y seguro que algo por dentro se le debe estar rompiendo y si no… Hideto se lo romperá. El Rey llega a él y sin esperar lo golpea, primero con sus propios puños, después con algún instrumento de castigo. El pelirrojo está recibiendo más castigo, se puede ver como Hideto lo golpea con más profundidad… No sé totalmente todo lo que habrá hecho ese hombre pero seguramente mucho daño.
Pasan minutos, muchos minutos.
Hasta que Hideto se detiene y deja caer el instrumento de castigo, con una mirada le dice algo a Kazuhito y entonces su primo lleva al cuerpo desvanecido de Hiroto a donde están los otros, el Rey voltea a ver a Shido y entonces el rubio aprieta algo y veo como el techo se va abriendo poco a poco, una resplandeciente luz entra y justo donde están los viejos caen los rayos del sol.
La luz es tanta que entrecierro los ojos, pero cuando me acostumbro voy viendo como los cuerpos que están tirados van deshaciéndose, veo cómo se van quemando hasta convertirse en polvo.
En cenizas.
Todos nos quedamos aquí, observando como desaparecen hasta no ser nada. Al darme cuenta de esto doy un largo suspiro.
Ellos han muerto, ya no son nada, ya no existen.
Esto por fin termino. 

1 comentario:

  1. Todo tan fuerte que mi estómago estaba retorciéndose en el punto de los castigos xD
    Pero al fin llegó esto hjgukolpç estos viejos estaban merecendo ToT

    Ahora a esperar el epílogo (eso me pone feliz y triste a la vez, no quiero que se acabe este hermoso fic T~T ♡ )

    ResponderBorrar

Un abrazo ♥