Capítulo 20 Sangre
Esta es mi primera
noche en esta forma, en esta nueva vida…
Mi primera noche como mujer del
Rey.
Estoy en la biblioteca,
disfrutando de un buen libro. Antes, a estas horas yo ya estaría cayéndome de
sueño, bostezando a cada momento y hambrienta.
Pero ahora es diferente.
No siento necesidad de nada de eso.
Ni de comida.
Ni de dormir.
Siento la necesidad de algo más…
Al pensar en aquel
liquido mi garganta arde, trato de tranquilizarme pero es casi imposible,
lleno mis pulmones de aire y comienzo a pensar en otra cosa.
―No trates de ignorar esa sensación. ― Escucho la
voz de Shido y veo hacia la puerta. ― Siempre que necesites sangre debes tomar.
―¿No puedo aguantar?
―No, mientras más aguantes esa necesidad peor será
para ti… Además, Miyuki-sama, tú debes mantenerte muy fuerte para hyde-sama.
―¿Y eso es tomando sangre?
―La sangre es para nosotros como el agua para los
mortales, si dejamos de tomarla vamos debilitándonos hasta no poder ni
parpadear.
―Entonces yo debo beber y mantenerme fuerte para
Hideto. ¿Por qué?
―Tu eres aquella fuerza que mi maestro profeso,
Danna-sama se ha vuelto más fuerte desde que te enamoraste de él, mientras
estés a su lado, amándolo como hasta ahora, apoyándolo, dejando que beba de ti…
Él será invencible.
―¿Por mí? Eso es poco creíble, ¿No crees?
―La historia que les conto Kiyoshi es cierta, mi
maestro me la conto hace unos siglos… Él conoció a ese vampiro personalmente,
él vio con sus propios ojos todo lo que paso, vio como esa mortal destruyo al
inmortal por no haber aceptado sus sentimientos, por haberla alejado de él.
―Realmente es verdad lo que dijo…― Susurro.
―La historia se repite con ustedes Miyuki-sama, te
pido por favor que no dejes en ningún momento a nuestro Rey. ― Me hace una
pequeña sonrisa. ― Vamos, te mostrare nuestra cava.
―¿Cava?
―Sí, nuestra bodega de vinos… Bueno, en nuestro
caso es bodega de sangre. ― Él sonríe de oreja a oreja y me contagia.
Caminamos hacia un pasillo poco concurrido y abre
una puerta, vemos escaleras hacia abajo lo que indica que es un sótano, bajamos
y enseguida veo que realmente es una cava, muebles llenos de botellas, hay
demasiadas.
―Puedes tomar la botella que quieras, lo cierto es
que aquí no es exactamente por cosecha. ― Vuelve a sonreír. ― Esta sangre es
escogida especialmente para el Rey, con sumo cuidado.
―Entonces yo no debería tomarla.
―Hyde-sama nos deja a Kazuhito y a mí hacerlo, por
supuesto que te dejara a ti también, aún más ahora que comienzas en esto, debes
de tomar mucha fuerza a través de esta bebida, no te detengas nunca puesto que
hyde-sama bebe de ti, debes de recuperarte diario, cada que sientas la
necesidad.
―Bien. ― Suspiro y hago media sonrisa.
Camino hacia uno de los muebles y tomo la primera
botella que veo, la observo y realmente parece como si fuese vino. Doy media
vuelta y Shido me ve curioso, sonrío y regreso a donde estaba.
―Creo que estará bien esto para la noche. ― Bromeo.
―Apuesto a que sí. ― Guiña un ojo y camina a las
escaleras. ― Hyde-sama te está buscando, le dije que vas a su habitación.
―Como…
―Telepatía. ― Se ríe levemente. ― Tu también lo
puedes hacer si te lo propones.
Suspiro y acepto el reto, sigo a Shido hasta la
biblioteca y él me dice con la mirada que debo ir a la habitación, me despido
en silencio y camino con la botella en mano, por alguna razón me siento
nerviosa y tomo una bocanada de aire antes de entrar a la habitación.
Al hacerlo, me encuentro con Hideto, esta solo con
una toalla en la cintura, se acaba de bañar. Ver esa piel pálida, esos ojos que
comienzan a tornarse rojos, esos labios que resaltan por su color, el agua
resbalando por su pecho, llegando a su vientre…
―Hola. ― Es lo primero que digo y me acerco a él. ―
¿Trabajaste mucho?
―Solo resolví algunas cosas de la empresa de vinos.
¿Cómo pasaste tu tarde?
―Ummm, leí algunos libros, jamás había leído tan
rápido. ― Me rio. ― También fui al patio, jugué con la nieve, es grandioso
hacerlo cuando no puedes enfermar y cuando no sientes la temperatura tan baja.
Él toma mi cintura y me pega a su cuerpo, acaricia mis
mejillas y me ve directamente a los ojos, esos orbes rojos viéndome con
intensidad, recorriendo cada parte de mi rostro, de mi alma…
―Tienes sed. ― Digo en voz baja.
―Tú también.
―¿Yo?. ― Me sorprendo.
―Ven.
Toma mi mano y me lleva a donde hay un espejo de
cuerpo completo, me observo y me maravillo. Mis ojos también están de color
rojo, rojo intenso y veo por primera vez mis colmillos, están listos para
clavarlos en algún cuello y beber.
―Luces hermosamente peligrosa. ― Habla en mi oído y
cierro los ojos. ― Tengo una idea.
―¿Cuál es?
En lo que digo mi pregunta me veo ya acostada en la
cama, la rapidez de los vampiros es impresionante y más con el Rey, con él creo
que ni se siente que te están moviendo.
―Eres preciosa Miyuki.
Su voz es ronca, sus ojos me dicen lo mucho que me
desea, que me añora… Hideto se quita la toalla que rodea su cintura y me deja
verlo desnudo, me deja admirar ese cuerpo de porcelana y muerdo mis labios. Se
sube a la cama y se posición arriba de mí.
―Bebe.
Me doy cuenta hasta ahora que la botella que había
traído está en sus manos, abierta y lista para que le dé un trago, sonrío y
abro la boca para que él deje correr el líquido.
Siento como la sangre toca mi lengua, como resbala
y llega a mi garganta, doy un gran trago y me impresiono de sentirme tan viva
al beberla, de sentirme tan poderosa, de sentir ese líquido tan delicioso.
Me relamo los labios y cierro los ojos para
disfrutar de ese elixir.
La
sangre es deliciosa.
Es
maravillosa.
Es
un sabor de los dioses.
La
sangre nos hace poderosos realmente.
Tomo la botella y le doy un trago más, esta vez lo
dejo en mi boca y me acerco a los labios de Hideto para besarlo, al darnos ese
beso la sangre se reparte entre los dos y la bebemos.
Dejo la botella en el piso y le doy vuelta al Rey quedándome arriba de él, Hideto luce sorprendido, pero no dice nada, sus ojos
llamean y me sonríen, siguen diciéndome lo excitado que está, lo mucho que me
desea. Relamo mis labios y al llegar a su cadera beso su vientre, sus muslos,
en ningún momento dejo de verlo y hago una pequeña sonrisa antes de hundirme en
su hombría.
Hacía mucho que quería hacer esto, hacía mucho que
quería probarlo y deleitarme. Juego con sus testículos mientras beso la punta
de su pene, veo como sus ojos son un infierno activo al verme, siento como con
esa mirada mi cuerpo se calienta y vibra.
Dejo la tortura y abro mi boca, siento su erección
caliente en mi boca, esta palpitante, está grande, gruesa… Me gusta.
Me
gusta mucho.
Más
que eso.
Me
encanta.
Me
fascina.
Lamo el falo en toda su longitud, lamo una y otra
vez, succiono, lentamente y comienzo a sentir como su cadera toma vida propia,
como sus manos toman mi cabeza y acarician mi cabello.
Meto la erección de Hideto lo más que puedo en mi
boca, hasta sentirlo pegando mi garganta, hasta escucharlo gemir por mí,
pidiéndome más.
Mis manos no dejan sus testículos y los juego, los
acaricio, masturbo su falo, vuelvo a meterlo a mi boca, mis movimientos
comienzan a hacerse más rápidos, desenvuelvo mis dientes y dejo que rosen un
poco la piel del pene, dejo que las sensaciones invadan a mi Rey, continúo
succionando y saboreando aquella textura, aquellas sensaciones hasta que un
líquido caliente se deja correr por mi boca, sin asco lo trago y me lamo
nuevamente los labios para quitar lo que haya quedado.
Veo sus ojos y él enseguida me ve, lleno de
necesidad y de ansiedad. Siento un fuerte movimiento y me doy cuenta de que ya
estoy debajo suyo, me aferro a su espalda, me abro para él.
Abro mis piernas y lo invito a entrar, hago
movimientos insinuantes para provocarlo más y sentirlo dentro de mí.
―Me estas volviendo loco…― Habla con un poco de
dificultad.
―Hazme el amor. ― Susurro en su oído.
Lo siguiente que siento es como su dureza entra en
mi sin piedad, siento como mi carne se abre para permitirle la entrada, como lo
recibe, como le da la bienvenida y lo succiona.
Esta vez Hideto no se está conteniendo y me toma
con fuerza desde el primer momento, rodeo su cadera con mis piernas y dejo que
entre con total libertad, quito mi cabello de mi cuello y lo invito a morder.
Él, sin esperar lo hace, entierra sus colmillos en
mi piel y lo disfruto como nunca, sentir como mi sangre recorre para la
dirección de su boca, como me toma con fuerza, muerdo mis labios y mis gemidos
comienzan a ser más fuertes.
―Voltéate. ― Me ordena con voz ronca y lo hago a
una velocidad grandiosa.
Pero esa sorpresa de mi rapidez no dura mucho en mí
pues enseguida siento como me penetra y se aferra a mi cadera, su erección está
muy dura, está caliente y grande, vuelvo a morder mis labios, la sensación de
tenerlo adentro de mí, de saber que no se contiene me excita demasiado.
―Hideto… Mmmgh….
Mi garganta gime sin pena, él me enviste sin
piedad, yo tengo que agarrarme de la cabecera para poder aguantar el poder de
mi Rey sobre mí. Entra y sale, rápido, delicioso, maravilloso, deja mi mente en
blanco y mi piel erizada, en este momento lo único que sé es que estamos en el
cielo.
Me vuelve a morder, esta vez en la espalda, grito
de placer, me gusta esta sensación, me gusta que beba de mí.
―Mmmgh… Ahí Hideto… Sí...
Encuentra mi punto débil y lo tortura sin descanso,
hace movimientos circulares, provocativos, salvajes.
La fuerza que usa me vuelve loca, me enloquece,
hace que este conociendo a todos los dioses existentes, en un movimiento más
sube mis piernas a sus hombros y me aferro ahora a las sabanas, entra más
profundo, con mucha más libertad y termino olvidando todo, quizá hasta mi
nombre.
Cuando el calor es más intenso y vibrante sé que
estoy por llegar y lo hago en el momento que Hideto clava sus colmillos
nuevamente en mí, encuentro mi liberación y grito con intensidad, él se deja ir
segundos después de mí, gruñendo deliciosamente.
Quedamos uno al lado del otro, sonrientes, antes
estaría agotada, media dormida, pero ya no es así.
―Eso fue impresionante.
―Sexo vampírico. ― Sonríe encantado.
―Mucho mejor que el humano.
―Tal vez… Tienes que beber sangre.
Asiento y tomo la botella, bebo con deleite y él en
ningún momento deja de verme, sus ojos están ahora de color miel y aun así esa
profundidad e intensidad siguen ahí.
―¿No sientes asco al beber sangre?
―Ni un poco, esto sabe delicioso. ― Me rio. ― Me
encanta, si tu cava se queda vacía será mi culpa.
―Lo surten cada quince días, quédate tranquila.
―Oh, genial. ― Me rio. ― Beberé mucho así que no te
detengas para beber de mí.
―A decir verdad, eso me mantiene tranquilo… Hoy
bebí más de ti que antes.
―Y bebe todo lo que quieras, yo me mantendré bien
bebida también, para ti, para que te mantengas fuerte.
―Te amo…― Dice viéndome a los ojos y mi piel se
eriza.
―Te amo por todas las eternidades que existan
Hideto. ― Digo antes de apoderarme de sus labios.

Qué capítulo tan hermoso e intenso, Tsukii *o* Sin duda no se puede leer solo una vez... Te dije que me encanta esta historia? hbfxjwopç
ResponderBorrar~Nos leemos ♡ ♡ ♡
Aasdfghjk me alegras mucho :3
Borrarnadie mejor que tu para escribir estad escenas tan hermosas intensamente, mi escritora amada casate conmigo(?) te love you <333333333333333333333 escena exquisita
ResponderBorrarQue bueno que te guste :3
BorrarTengo novia, solo me casare con ella <3
Rifadisimo, orgasmeada 100% si fuera lesbiana te haria mi novia tsukkita
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