jueves, 6 de octubre de 2016

Vampire's love


Capítulo 20 Sangre


Esta es mi primera noche en esta forma, en esta nueva vida…
Mi primera noche como mujer del Rey.
Estoy en la biblioteca, disfrutando de un buen libro. Antes, a estas horas yo ya estaría cayéndome de sueño, bostezando a cada momento y hambrienta.
Pero ahora es diferente.
No siento necesidad de nada de eso.
Ni de comida.
Ni de dormir.
Siento la necesidad de algo más…
Al pensar en aquel liquido mi garganta arde, trato de tranquilizarme pero es casi imposible, lleno mis pulmones de aire y comienzo a pensar en otra cosa.
―No trates de ignorar esa sensación. ― Escucho la voz de Shido y veo hacia la puerta. ― Siempre que necesites sangre debes tomar.
―¿No puedo aguantar?
―No, mientras más aguantes esa necesidad peor será para ti… Además, Miyuki-sama, tú debes mantenerte muy fuerte para hyde-sama.
―¿Y eso es tomando sangre?
―La sangre es para nosotros como el agua para los mortales, si dejamos de tomarla vamos debilitándonos hasta no poder ni parpadear.
―Entonces yo debo beber y mantenerme fuerte para Hideto. ¿Por qué?
―Tu eres aquella fuerza que mi maestro profeso, Danna-sama se ha vuelto más fuerte desde que te enamoraste de él, mientras estés a su lado, amándolo como hasta ahora, apoyándolo, dejando que beba de ti… Él será invencible.
―¿Por mí? Eso es poco creíble, ¿No crees?
―La historia que les conto Kiyoshi es cierta, mi maestro me la conto hace unos siglos… Él conoció a ese vampiro personalmente, él vio con sus propios ojos todo lo que paso, vio como esa mortal destruyo al inmortal por no haber aceptado sus sentimientos, por haberla alejado de él.
―Realmente es verdad lo que dijo…― Susurro.
―La historia se repite con ustedes Miyuki-sama, te pido por favor que no dejes en ningún momento a nuestro Rey. ― Me hace una pequeña sonrisa. ― Vamos, te mostrare nuestra cava.
―¿Cava?
―Sí, nuestra bodega de vinos… Bueno, en nuestro caso es bodega de sangre. ― Él sonríe de oreja a oreja y me contagia.
Caminamos hacia un pasillo poco concurrido y abre una puerta, vemos escaleras hacia abajo lo que indica que es un sótano, bajamos y enseguida veo que realmente es una cava, muebles llenos de botellas, hay demasiadas.
―Puedes tomar la botella que quieras, lo cierto es que aquí no es exactamente por cosecha. ― Vuelve a sonreír. ― Esta sangre es escogida especialmente para el Rey, con sumo cuidado.
―Entonces yo no debería tomarla.
―Hyde-sama nos deja a Kazuhito y a mí hacerlo, por supuesto que te dejara a ti también, aún más ahora que comienzas en esto, debes de tomar mucha fuerza a través de esta bebida, no te detengas nunca puesto que hyde-sama bebe de ti, debes de recuperarte diario, cada que sientas la necesidad.
―Bien. ― Suspiro y hago media sonrisa.
Camino hacia uno de los muebles y tomo la primera botella que veo, la observo y realmente parece como si fuese vino. Doy media vuelta y Shido me ve curioso, sonrío y regreso a donde estaba.
―Creo que estará bien esto para la noche. ― Bromeo.
―Apuesto a que sí. ― Guiña un ojo y camina a las escaleras. ― Hyde-sama te está buscando, le dije que vas a su habitación.
―Como…
―Telepatía. ― Se ríe levemente. ― Tu también lo puedes hacer si te lo propones.
Suspiro y acepto el reto, sigo a Shido hasta la biblioteca y él me dice con la mirada que debo ir a la habitación, me despido en silencio y camino con la botella en mano, por alguna razón me siento nerviosa y tomo una bocanada de aire antes de entrar a la habitación.
Al hacerlo, me encuentro con Hideto, esta solo con una toalla en la cintura, se acaba de bañar. Ver esa piel pálida, esos ojos que comienzan a tornarse rojos, esos labios que resaltan por su color, el agua resbalando por su pecho, llegando a su vientre…
―Hola. ― Es lo primero que digo y me acerco a él. ― ¿Trabajaste mucho?
―Solo resolví algunas cosas de la empresa de vinos. ¿Cómo pasaste tu tarde?
―Ummm, leí algunos libros, jamás había leído tan rápido. ― Me rio. ― También fui al patio, jugué con la nieve, es grandioso hacerlo cuando no puedes enfermar y cuando no sientes la temperatura tan baja.
Él toma mi cintura y me pega a su cuerpo, acaricia mis mejillas y me ve directamente a los ojos, esos orbes rojos viéndome con intensidad, recorriendo cada parte de mi rostro, de mi alma…
―Tienes sed. ― Digo en voz baja.
―Tú también.
―¿Yo?. ― Me sorprendo.
―Ven.
Toma mi mano y me lleva a donde hay un espejo de cuerpo completo, me observo y me maravillo. Mis ojos también están de color rojo, rojo intenso y veo por primera vez mis colmillos, están listos para clavarlos en algún cuello y beber.
―Luces hermosamente peligrosa. ― Habla en mi oído y cierro los ojos. ― Tengo una idea.
―¿Cuál es?
En lo que digo mi pregunta me veo ya acostada en la cama, la rapidez de los vampiros es impresionante y más con el Rey, con él creo que ni se siente que te están moviendo.
―Eres preciosa Miyuki.
Su voz es ronca, sus ojos me dicen lo mucho que me desea, que me añora… Hideto se quita la toalla que rodea su cintura y me deja verlo desnudo, me deja admirar ese cuerpo de porcelana y muerdo mis labios. Se sube a la cama y se posición arriba de mí.
―Bebe.
Me doy cuenta hasta ahora que la botella que había traído está en sus manos, abierta y lista para que le dé un trago, sonrío y abro la boca para que él deje correr el líquido.
Siento como la sangre toca mi lengua, como resbala y llega a mi garganta, doy un gran trago y me impresiono de sentirme tan viva al beberla, de sentirme tan poderosa, de sentir ese líquido tan delicioso.
Me relamo los labios y cierro los ojos para disfrutar de ese elixir.
La sangre es deliciosa.
Es maravillosa.
Es un sabor de los dioses.
La sangre nos hace poderosos realmente.
Tomo la botella y le doy un trago más, esta vez lo dejo en mi boca y me acerco a los labios de Hideto para besarlo, al darnos ese beso la sangre se reparte entre los dos y la bebemos.
Dejo la botella en el piso y le doy vuelta al Rey quedándome arriba de él, Hideto luce sorprendido, pero no dice nada, sus ojos llamean y me sonríen, siguen diciéndome lo excitado que está, lo mucho que me desea. Relamo mis labios y al llegar a su cadera beso su vientre, sus muslos, en ningún momento dejo de verlo y hago una pequeña sonrisa antes de hundirme en su hombría.
Hacía mucho que quería hacer esto, hacía mucho que quería probarlo y deleitarme. Juego con sus testículos mientras beso la punta de su pene, veo como sus ojos son un infierno activo al verme, siento como con esa mirada mi cuerpo se calienta y vibra.
Dejo la tortura y abro mi boca, siento su erección caliente en mi boca, esta palpitante, está grande, gruesa… Me gusta.
Me gusta mucho.
Más que eso.
Me encanta.
Me fascina.
Lamo el falo en toda su longitud, lamo una y otra vez, succiono, lentamente y comienzo a sentir como su cadera toma vida propia, como sus manos toman mi cabeza y acarician mi cabello.
Meto la erección de Hideto lo más que puedo en mi boca, hasta sentirlo pegando mi garganta, hasta escucharlo gemir por mí, pidiéndome más.
Mis manos no dejan sus testículos y los juego, los acaricio, masturbo su falo, vuelvo a meterlo a mi boca, mis movimientos comienzan a hacerse más rápidos, desenvuelvo mis dientes y dejo que rosen un poco la piel del pene, dejo que las sensaciones invadan a mi Rey, continúo succionando y saboreando aquella textura, aquellas sensaciones hasta que un líquido caliente se deja correr por mi boca, sin asco lo trago y me lamo nuevamente los labios para quitar lo que haya quedado.
Veo sus ojos y él enseguida me ve, lleno de necesidad y de ansiedad. Siento un fuerte movimiento y me doy cuenta de que ya estoy debajo suyo, me aferro a su espalda, me abro para él.
Abro mis piernas y lo invito a entrar, hago movimientos insinuantes para provocarlo más y sentirlo dentro de mí.
―Me estas volviendo loco…― Habla con un poco de dificultad.
―Hazme el amor. ― Susurro en su oído.
Lo siguiente que siento es como su dureza entra en mi sin piedad, siento como mi carne se abre para permitirle la entrada, como lo recibe, como le da la bienvenida y lo succiona.
Esta vez Hideto no se está conteniendo y me toma con fuerza desde el primer momento, rodeo su cadera con mis piernas y dejo que entre con total libertad, quito mi cabello de mi cuello y lo invito a morder.
Él, sin esperar lo hace, entierra sus colmillos en mi piel y lo disfruto como nunca, sentir como mi sangre recorre para la dirección de su boca, como me toma con fuerza, muerdo mis labios y mis gemidos comienzan a ser más fuertes.
―Voltéate. ― Me ordena con voz ronca y lo hago a una velocidad grandiosa.
Pero esa sorpresa de mi rapidez no dura mucho en mí pues enseguida siento como me penetra y se aferra a mi cadera, su erección está muy dura, está caliente y grande, vuelvo a morder mis labios, la sensación de tenerlo adentro de mí, de saber que no se contiene me excita demasiado.
―Hideto… Mmmgh….
Mi garganta gime sin pena, él me enviste sin piedad, yo tengo que agarrarme de la cabecera para poder aguantar el poder de mi Rey sobre mí. Entra y sale, rápido, delicioso, maravilloso, deja mi mente en blanco y mi piel erizada, en este momento lo único que sé es que estamos en el cielo.
Me vuelve a morder, esta vez en la espalda, grito de placer, me gusta esta sensación, me gusta que beba de mí.
―Mmmgh… Ahí Hideto… Sí...
Encuentra mi punto débil y lo tortura sin descanso, hace movimientos circulares, provocativos, salvajes.
La fuerza que usa me vuelve loca, me enloquece, hace que este conociendo a todos los dioses existentes, en un movimiento más sube mis piernas a sus hombros y me aferro ahora a las sabanas, entra más profundo, con mucha más libertad y termino olvidando todo, quizá hasta mi nombre.
Cuando el calor es más intenso y vibrante sé que estoy por llegar y lo hago en el momento que Hideto clava sus colmillos nuevamente en mí, encuentro mi liberación y grito con intensidad, él se deja ir segundos después de mí, gruñendo deliciosamente.
Quedamos uno al lado del otro, sonrientes, antes estaría agotada, media dormida, pero ya no es así.
―Eso fue impresionante.
―Sexo vampírico. ― Sonríe encantado.
―Mucho mejor que el humano.
―Tal vez… Tienes que beber sangre.
Asiento y tomo la botella, bebo con deleite y él en ningún momento deja de verme, sus ojos están ahora de color miel y aun así esa profundidad e intensidad siguen ahí.
―¿No sientes asco al beber sangre?
―Ni un poco, esto sabe delicioso. ― Me rio. ― Me encanta, si tu cava se queda vacía será mi culpa.
―Lo surten cada quince días, quédate tranquila.
―Oh, genial. ― Me rio. ― Beberé mucho así que no te detengas para beber de mí.
―A decir verdad, eso me mantiene tranquilo… Hoy bebí más de ti que antes.
―Y bebe todo lo que quieras, yo me mantendré bien bebida también, para ti, para que te mantengas fuerte.
―Te amo…― Dice viéndome a los ojos y mi piel se eriza.
―Te amo por todas las eternidades que existan Hideto. ― Digo antes de apoderarme de sus labios.

5 comentarios:

  1. Qué capítulo tan hermoso e intenso, Tsukii *o* Sin duda no se puede leer solo una vez... Te dije que me encanta esta historia? hbfxjwopç

    ~Nos leemos ♡ ♡ ♡

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  2. nadie mejor que tu para escribir estad escenas tan hermosas intensamente, mi escritora amada casate conmigo(?) te love you <333333333333333333333 escena exquisita

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    1. Que bueno que te guste :3

      Tengo novia, solo me casare con ella <3

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  3. Rifadisimo, orgasmeada 100% si fuera lesbiana te haria mi novia tsukkita

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Un abrazo ♥