Capítulo 21 Rojo
No sé si sea mi
imaginación, o quizá debe ser porque ella está conmigo públicamente, pero los
días han pasado rápido, muy rápido a mi parecer… Hacía bastante tiempo que no
sentía que el tiempo pasara de esa manera.
Llevamos dos semanas con
esto.
Cada día que pasa tengo
el temor de que el consejo descubra las mentiras que hemos dicho, pero trato de
mantenerme tranquilo, trato de que ella no se dé cuenta de mi inquietud.
Desde que Miyuki es una
de nosotros ella se ve totalmente feliz, puedo decir que hasta disfruta más
esta vida que la humana, cada día se sorprende de cosas diferentes, cada día se
da cuenta de nuevas cosas y aprende otras. Se toma retos para desarrollar algún
poder y lo termina logrando.
Es fascinante verla.
Es fascinante el poder que tiene y
que me trasmite.
―Hideto, tienes una junta hoy con los encargados
del vino.
―¡Ah! Es verdad…― Suspiro.
―Eres un flojo. ― Se ríe Miyuki.
―Lo acepto. ― Le sonrío. ― ¿Qué más hay?
―Solo eso, mi Rey. ― Sonríe coquetamente.
―Ummm, como tu Rey tengo un deseo que quiero que
cumplas.
―Solo dígame.
―Que pasemos una noche fuera de la mansión y…
Me quedo en silencio de inmediato. Escucho como mis
primos y Heber se ponen en guardia.
“Sí,
soy yo de nuevo hermanito.”
Me levanto enseguida y aprieto la mandíbula, Miyuki
también se percata y en un segundo esta parada a mi lado, puedo sentir su
cuerpo un poco tenso, pero ante la vista está totalmente relajada, como
esperando a que aparezca ese maldito y saludarlo.
Veo al pelirrojo en la puerta de mi oficina, tras
él están mis primos y Heber. El recién llegado me observa con su cinismo de
siempre y segundos después observa a Miyuki, deseándola sin límite alguno.
―Cuanto tiempo. ― Sonríe y hace una reverencia
ofensiva. ― Mira a esa mujer hermanito, la convertiste.
―Si buscas dinero te lo daré enseguida así que
largo de aquí. ― Me pongo en guardia al verlo caminar hacia nosotros.
―Me ofendes. ― Suelta una carcajada. ― Esta vez
vengo a saludar solamente, ¿Por qué no nos presentas como se debe? Ya es tu
mujer, ¿No?
―Soy Miyuki Kobayashi. ― La escucho hablar. ― Diría
que es un placer conocerte, pero no lo es ni un poco.
―Querida mía, si hablamos de placer no sabes lo que
te pierdes, ¿Por qué no lo compruebas? Yo te daría todo el placer que podrías
imaginar.
Hiroto en un abrir y cerrar de ojos llega a Miyuki
y toma su barbilla, se pega tanto a ella que prácticamente sus labios rosan,
estoy por matarlo pero siento como mis primos me detienen, ella sigue luciendo
tranquila, viendo al pelirrojo con dureza.
―Dudo que puedas complacerme. ― Sonríe ella y
empuja a Hiroto. ― Eres poca cosa para mí.
Hiroto se queda sin habla, sus ojos estoy seguro
que están al triple de su tamaño, su boca está abierta por la sorpresa, pero
logra recomponerse enseguida y vuelve a su cínica sonrisa.
―Mientras más te resistas más me gustaras.
―Y mientras más intentes más asco me darás.
El intruso se ríe fuerte y sin esperarlo a su
velocidad de milésimas de segundo la acorrala contra una pared, tomándola con
fuerza de los brazos.
Siento como el enojo se apodera de mi ser y con un
movimiento me suelto de mis primos haciendo que caigan al piso por la fuerza.
Llego de inmediato con el maldito y tomo sus brazos para alejarlo de ella, sin
darme cuenta utilizo quizá mucha fuerza y lo empujo de tal manera que hago que
pegue al otro extremo de la pared y haga una gran rotura en ella.
Queda por unos segundos tirado en el piso, tomo la
mano de Miyuki y la pongo a mi lado, preparado para algún ataque de Hiroto.
―Maldito. ― Escucho que dice con dificultad.
Se levanta lentamente y veo todo un ejército
dispuesto a matar en sus ojos, esta vez no trata de acercarse a nosotros, solo
nos observa a detalle.
―No sé qué hayas hecho para lograr tal poder, pero
te juro que ni con eso me derrotaras. ― Escupe un poco de sangre. ― Ya veremos
que le dirás al consejo cuando se enteren que bebiste de una humana y terminaste
convirtiéndola.
―Si le haces daño a Miyuki te matare yo mismo.
Lo amenazo y se sorprende nuevamente, no sé porque,
simplemente su mirada es de asombro y si no lo conociera diría que de miedo.
―Lárgate. ― Ordeno.
Me da una mirada más y desaparece, todos nos
quedamos en silencio, mis primos me ven un poco sorprendidos y Heber aún más
que ellos. Miyuki toma mis manos y me lleva a mi escritorio, hace que me siente
y besa mis labios, acaricia mis mejillas y se pone atrás de mi para hacer un
masaje.
Veo el espejo que esta frente a mí y estoy
nuevamente con esa aterradora imagen, como un animal salvaje listo para atacar
a muerte. Tal vez por eso me vean de esa manera, jamás me ponía así cuando me enojaba.
Las manos de Miyuki comienzan a tranquilizarme y
veo como poco a poco va cambiando mi semblante, mis orbes del color del
infierno disminuyen, mis colmillos van ocultándose, el color del contorno de
mis ojos va dejando el oscuro para ponerse pálido.
―Danna-sama. ― Me habla Kazuhito mientras se soba
la muñeca del brazo. ― Hiroto en este momento debe estar en el consejo.
―¿Por qué lo dices?.
―Sentí un verdadero peligro en él y estoy seguro de
que fue a decirle todo a ellos.
―Maldita sea. ― Gruño.
―Hyde-sama, esto tenía que llegar.
―Pero se supone que yo tenía que decirle al
consejo, no alguien más y…
Escuchamos que el teléfono suena y enseguida nos
alarmamos, los ojos de Kazuhito me dicen lo que temo.
―El consejo esta llamando. ― Lo dice en voz alta.
―Mi Rey, es el señor Akiyama. ― Llega Heber a mí y
me da el teléfono.
―Dime. ― Contesto seco.
―Necesitamos que venga enseguida, Danna- sama,
junto con su acompañante.
―Akiyama, ahora no pod…
―Es orden oficial, mi Rey.
El maldito viejo cuelga y me quedo sin habla, su
voz fue autoritaria, su actitud es autoritaria. Veo a mis primos tomar aire
profundo, sé que están pensando en algo. Volteo a ver a Miyuki y la veo
inquieta, esa tranquilidad que había demostrado hasta ahora ya no está.
―Tenemos que irnos. ― Digo decidido. ― Vengan con
nosotros, Shido, lleva los libros originales contigo, Heber no quiero que
tengas problemas serios así que quédate aquí, Kazuhito tu ocúpate de darme cada
señal de peligro que sientas, no permitiré que dañen a Miyuki, ni a nadie.
Todos aceptan mi orden y salen de la oficina,
Miyuki se queda tan quieta que parece una hermosa escultura. Tomo sus manos y
las beso, acaricio sus mejillas y sonrío.
―No dejare que te hagan daño.
―Solo me importas tu Hideto, no quiero que te dañen
por mi culpa.
―Nadie saldrá dañado.
―Sé que pueden asesinarte en el momento en que se
enteren que fui una humana, sé que ellos pueden ver mi mente si es necesario
para confirmar sus sospechas, podrán ver toda mi vida, cada momento, cada
segundo… Desde que nací hasta estas palabras que te estoy diciendo.
―No te preocupes, hare lo que sea necesario para
evitar eso.
―Hideto, si te asesinan…
―Eso no pasará.
―Si llegara a pasar, rogare para que nos asesinen
juntos, no soportaría estar sin ti…
Se aferra a mí, rodea mi cuello y yo su cintura,
nos abrazamos fuerte, no dejamos ni un solo centímetro de distancia entre
nosotros.
―Saldremos de esto, te lo juro.
Tomo sus mejillas y la beso, la beso de una manera
tan demandante que siento el sabor de sangre entre nuestros labios por el
choque de los dientes, bajo a su cuello y enseguida la muerdo, necesito beber
de ella para tomar poder, para tener la fuerza suficiente y matar a todo aquel
que sea necesario.
Bebo con deleite, aprieto su cuerpo al mío y ella
jadea, se aferra nuevamente a mí y deja que tome todo lo que me plazca.
Cuando me alejo ella besa mis labios y limpia la
sangre que queda en ellos, nos abrazamos nuevamente y al final tomo su mano
para irnos.
Cuando llegamos a la puerta veo a mis primos listos
para irnos. Tomo aire profundo y vamos a nuestra velocidad vampírica, logrando
así que estemos en el consejo en pocos minutos.
Al llegar veo como los guardias abren la puerta,
entro con mi autoridad de Rey y entramos a la sala de los viejos, Miyuki se
queda con mis primos y yo me voy a la mesa.
―¿Y bien?
―Vino alguien a darnos un aviso que realmente es
muy preocupante y si es verdad, debemos detenerlo.
―Los escucho. ― Oculto mi temor.
―Hiroto Fuchida vino hace unos momentos a decirnos
que usted, nuestro Rey, está blasfemando nuestras leyes y principios.
―¿Y cómo se supone que lo estoy haciendo?
―Estando con un mundano, con una humana… Con esa
mujer. ― Señala Akiyama a Miyuki.
―Nos comentó que bebía de ella siendo humana hasta
que la convirtió. ― Menciona otro de los viejos.
―Ustedes mismos la vieron desde el principio y no
le vieron nada malo.
Akiyama se levanta de su lugar y llega a Miyuki, la
toma de los brazos y la lleva a un espacio donde hay luz, la observa demasiado
cerca, toma su barbilla y recorre cada parte de su rostro, busca marcas en su
cuello, en sus hombros, busca donde hay piel desnuda y trata de encontrar algo
que nos delate, ella se mantiene tranquila y pasiva, dejando que el viejo use
su poder y presión sobre ella.
―Necesito que se quite la ropa, debe tener la marca
de mordedura al haber sido convertida, debe estar en alguna parte.
―Está mal si cree que voy a dejar que Miyuki pase
por tal humillación. ― Hablo enseguida.
―Es necesario y lo hare.
El viejo comienza a querer desabrocharle la ropa y
Miyuki le detiene las manos. Él se queda sorprendido e indignado.
―Nadie puede verme desnuda más que mi Rey, nadie
puede ver mi cuerpo y tocarlo más que él.
―¿Quién te crees para hablarme de esa manera?. ―
Reclama Akiyama. ― Soy el presidente del consejo y harás lo que yo quiera, ¡Mujer inmunda!.
―¿Inmunda? Usted me observo desde que llegue, usted
me aprobó, ¿Y ahora soy una inmunda?
―Encima te atreves a responderme, maldita seas. ―
Nuevamente intenta forcejear, pero Shido interviene esta vez metiéndose entre
ellos.
―Tengo conmigo los libros originales de las
profecías de mi maestro, aquí podrán leer y comprender esto que está pasando.
―Tú no te metas, un simple mixto no tiene voz ni
voto en este pueblo.
―Tengo el poder que me concedió mi maestro, está
escrito con su puño y letra y sellado con su firma, si ignoran esto que les
diré, esto que leerán será ignorar a su reinado y tendrían que morir.
―¿Quién eres para hablarnos de muerte?. ― Se ofende
uno de los viejos. ― No eres nadie para venir a darnos órdenes.
―Se cada ley de este pueblo, cada regla, cada
derecho y obligación, se cada posición, cada nombre de miles de reyes, de miles
de personas que han pasado por el consejo, se cada secreto de esta
organización, sé que cosas pasaron, cosas pasaran… Sé aún más que ustedes.
―Maldito, ¿Cómo te atreves?
Akiyama está por golpearlo, pero Kazuhito
interviene sin ser esperado, los demás hombres del consejo se levantan menos
Kiyoshi, los otros viejos se ponen en guardia para atacar, pero no hacen nada
pues saben las habilidades de Kazuhito y cada quien conoce su límite, mi primo
se pone delante de Shido y Miyuki, yo me levanto y camino hacia ellos.
―Miyuki Kobayashi es una de nosotros, con
inmortalidad y con poderes. ― Digo autoritario. ― Y no permitiré que le hagan
daño.
―Ella fue una humana y no merece la vida y usted
como traidor tampoco.
―No les dejare el camino libre, señores, este
pueblo ha sido heredado por mis generaciones y no dejare que quede en sus malditas
manos.
―Si nos permite matarla podemos pensar bien en su
posición y darle una oportunidad.
―Ni ustedes ni nadie está sobre el Rey. ― Comienzo
a enfadarme y el calor típico que experimento siempre al enojarme sale por mis
poros. ― Ahora se sentarán y escucharan atentamente lo que Shido les dirá,
nadie aquí saldrá sin haber escuchado todo, así nos lleve años estar encerrados en esta sala.
―Mi Rey…― Veo a Akiyama tragar con dificultad. ―
Considere su posición.
―Siéntate si no quieres que yo mismo te pegue al
maldito piso de por vida. ― Me enfurezco y veo como los viejos se quedan más
pálidos de lo normal. ― ¿Entendido?
―Bien señores, empecemos con esto.― Suspira Shido.

Dios, qué fuerte fue todo eso *o* hjgçwmxk
ResponderBorrarAhora ya me puse más ansiosa, pero a esperar el proximo capítulo!
~Nos leemos querida Tsukii ♡
Aasdfghjk *~*
BorrarWoaaauh! No puedo creer que fuese tan rápido... No puedo esperar para ver el desenlace de todo esto... 😱
ResponderBorrarSe pone intensa la cosa :o
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