jueves, 22 de septiembre de 2016

Vampire's love


Capítulo 16 Rey


Desde temprano llegue a mi oficina, tome la decisión de sacar mi carácter, de no ser tan pasivo y tan bueno ya que eso ha hecho que los viejos del consejo crean que por mi edad ellos pueden hacerme como un títere y no es así.
No dejaré que me detengan.
No dejaré que me amenacen.
No dejaré que me alejen de Miyuki.
No dejaré que me asesinen.
Está conmigo Kazuhito, él está un poco preocupado por esto y sé porque lo está. Los señores del consejo no se pondrán contento con las próximas cosas que haré, pero debo de trabajar en esto lo más pronto posible.
―Danna-sama, ya avisé a los directores de la empresa sobre la junta…― Me ve serio. ― Y el consejo… Con ellos nos veremos en una hora.
―Perfecto. ― Doy un suspiro. ― Vamos a la junta.
―Todavía no estoy seguro de esto…
―Kazuhito, debo hacerlo.
―Si dices que tienes que hacerlo es porque ya estas aceptando lo que te pasa con Kobayashi y…
―Azuma y tú saben la verdad, no tengo necesidad de decirles abiertamente…― Hablo en voz baja. ― Mientras no tenga nada seguro, tengo que evitar lo que pasa dentro de mi…
―¿Les hablarás de ella?
―No lo sé, depende de cómo se desarrolle la junta.
Salimos de mi oficina y caminamos hacia la sala de juntas, cuando entramos veo a todos los directivos de mis empresas, están serios, curiosos, puedo escuchar claramente sus pensamientos, nuevamente los escucho… Con toda claridad, ¿Por qué? Antes no podía hacerlo, no sin su permiso. Tomo aire profundo y me siento en la cabeza de la mesa.
―Gracias por venir. ― Comienzo a hablar. ― Desde hoy habrá algunos cambios, no me refiero a la empresa ya que todos han hecho un gran trabajo, gracias a ustedes, a su apoyo todo ha ido creciendo en gran manera y hemos podido trabajar sin problema alguno entre los mortales, los cambios que habrán serán en mi reinado. ― Sus miradas se ponen más interesadas en mí. ― Desde que estoy al mando de la sociedad he dejado que las personas del consejo tomen algunas decisiones y se interpongan en otras, eso debe terminar ya que algunas cosas no marchan como debería y estaré más concentrado en el reinado que en la empresa por lo cual el que estará al mando de todo esto será mi primo, Kazuhito. Él desde hoy es el jefe de todos ustedes, todo lo que quieran tratar, sea cual sea el asunto de tema de trabajo, es con él, yo ya no estaré por aquí tanto, si acaso una vez al mes para revisar cómo va todo. ¿Alguna pregunta?
―Sí, Danna-sama. ― Se levanta uno de mis empleados. ― ¿El consejo sabe este cambio?
―En un rato hablaré con ellos.
―¿Y si no están de acuerdo?
―Deben estarlo o estarían faltándole a su Rey.
―Pero el consejo tiene mucho poder, pueden hasta lograr que desaparezca esta empresa.
―Eso claramente no pasará. ― Hablo tranquilo. ― La empresa seguirá y por lo tanto sus trabajos e ingresos también.
―Pero Danna-sama…
―Nadie puede interponerse en mi camino. ― Me levanto de la silla. ― Y quien lo haga puede despedirse de su vida. ― Sentencio con gran seriedad. ― Es todo.
Los dejo callados, sorprendidos y con miles de pensamientos, Kazuhito viene tras de mí y salimos de la sala, sin detener nuestros pasos llegamos a mi auto y mi primo maneja en silencio, sabe que esto nos traerá problemas, yo lo sé también pero como dijo Heber, no debo dejar que alguien se sienta más poderoso que yo.
Cuando llegamos a la mansión del consejo nos quedamos un momento en el auto, debo de mantenerme tranquilo y claro en mis palabras… Espero poder, realmente espero poder.
―Danna-sama, ¿Sabes que podemos salir peor de lo que estamos no?
―Eso no pasará, soy el Rey y si es necesario amenazarlos lo haré.
Bajo del auto y camino firme hacia la entrada, un mayordomo al verme hace una reverencia y me guía a donde están los viejos, mi primo está a mi lado y sé que con él aquí todo estará mejor.
―Buenas tardes señores. ― Entro con una media sonrisa y ellos me ven extrañados, tomo mi lugar liderando la mesa y nos vemos uno a uno.
―¿A que debemos su presencia, Danna-sama?. ― Habla el líder del consejo.
―Akiyama. ― Lo veo fijamente. ― Vengo a hablarles de algunos cambios que habrán desde hoy.
―¿Cambios? No veo cuales pueden ser esos cambios. ― Habla Kuro.
―Pues ahora mismo los sabrán. ― Me levanto de la silla y camino cerca de ellos. ― Desde que mi abuelo me dejo su reinado he estado dejando que ustedes tomen más de las decisiones que deberían tomar, lo he hecho así porque estaba enfocado en mi empresa, la cual afortunadamente en estos tiempos está siendo una excelente franquicia y sinceramente ya no me necesitan para llevarla al éxito. ― Hablo tranquilo. ― Y haciendo respeto a la memoria de mi abuelo he decidido que debo enfocarme en mi reinado, totalmente a ello.
―No comprendo.
―Ichiro. ― Le sonrío. ― Lo que quiero decir es que, a partir de ahora, cada asunto, cada detalle, cada cosa que pase en mi sociedad, se me debe de informar y de pedir mi autorización para lo que sea que se haga, en otras palabras, ustedes ya no pueden tener el control absoluto.
―No puede hacer eso. ― Empieza a exaltarse el más viejo del consejo.
―Claro que puedo.
―No puede quitarnos el poder, no pued…
―Señor Akiyama. ― Lo interrumpo. ― Como su Rey puedo hacerlo, ¿O hay alguna ley que lo impida?
―En nuestro libro de reglas dice que el consejo tiene poderes que no pueden ser quitados.
―Y en ese mismo libro dice que su Rey puede tomar cualquier decisión que sea conveniente para su pueblo. ¿No es así?
―¿Quiere decir que esa decisión es conveniente para el pueblo?
―Absolutamente, así que desde este día cualquier asunto será autorizado o rechazado por mí, por más mínimo que sea.
―Hay asuntos que solo el consejo debe de tratar.
―Kuro, ¿Cómo puede usted decir eso? Es como si le quitaran el poder a su Rey, ¿O mal interpreto?
―No… No, Danna-sama…
―Entonces dicho esto, desde hoy estará un hombre de mi total confianza en mi equipo de trabajo, alguien que ha estado durante dos reinados y estará en el mío también.
―¿Qué hará?. ― Se levanta Akiyama.
―Él será mi mano derecha en todo, el que me acompañe y el que me de consejos cuando lo necesite, al igual que mis primos, Kazuhito y Shido.
―Danna-sama, reconsidere esto.
―Lo siento pero no, está tomada la decisión. El hombre que estará a conmigo será Heber Shin.
―¡Pero es un simple mayordomo!
―Él tiene total conocimiento de esto, confío en él y no me importa más.
―Ningún Rey había hecho tal degradación hacia el consejo. ― Akiyama está enojado. ― No puedo permitir que haga esta locura.
―Y yo no dejaré que usted tome esa actitud conmigo.
―Con todo el respeto, usted aún es muy joven para tomar este tipo de decisiones, no sabe cómo se maneja todo esto, no puede hacer esto de un día para otro.
―¡Basta!. ― Grito. ― No permitiré que vuelva a decirme incompetente, ninguno de ustedes volverá a insultarme de tal manera. ― Me exalto. ― Soy su Rey y como tal me tratarán, con el respeto y el temor que deben tenerme o tendrán que vivir las consecuencias de sus faltas, ¿Han entendido?
Akiyama se sienta y me ve muy sorprendido, de hecho, los cuatro me ven sorprendidos y no es hasta que me veo en un reflejo que sé porque, mis ojos tomaron un rojo peligroso y mis colmillos están a la vista, mi piel se volvió aún más pálida, mi imagen es peligrosa, realmente peligrosa, esto no me había pasado antes, no a este grado.
―Mi Rey, si me permite decirle, me alegra que se meta más en los asuntos de la sociedad, su abuelo estaría aún más orgulloso.
Veo a Kiyoshi quien hasta ahora se había mantenido al margen, él es el único hombre cuerda y sin codicia de los cuatro, el que me cae mejor y el que podría tener un poco de mi confianza.
―Gracias Kiyoshi. ― Contesto más sereno. ― Ya están al tanto de esta decisión y se hará como yo diga.
―Danna-sama…
―No escucharé nada más de su parte Akiyama y más vale que se mantenga callado sino quiere que lo quite de su cargo.
―Usted no puede hac…
―¡Claro que puedo! Soy su Rey, ¿No lo tiene claro? Nadie está por encima mío, nadie puede decirme que tengo que hacer, nadie en este mundo es mejor que yo, ¿Entiende? No puede usted darme la contraria, Akiyama, y si lo vuelve a intentar debe saber que es lo último que hará en su vida.
―Q… ¿Qué quiere decir con eso?
―Lo que usted sabe, quien le falte a su Rey será privado de su vida, encárguense de hacerle saber eso a todos. No seré más el Rey tranquilo que todos conocen, me estoy cansando de ustedes y de su trato hacia mí, por eso mismo estoy haciendo esto, no volverán a pasar sobre mí.
―Jamás hemos pasado sobre usted.
―¿No?. ― Dibujo una sonrisa en mi rostro. ― ¿Y las decisiones que han tomado a mis espaldas? Como crear nuevas leyes sin mi consentimiento, como castigar a miembros de la sociedad por su cuenta, como hacerse de fortuna que no les pertenece, como juzgar a miembros del comité que cree desde mi reinado… ¿Quieren que siga? Sé todo lo que hacen, señores, aunque no les diga nada, pero basta de eso. Aquí se hará lo que yo diga y nadie, óiganlo bien, nadie podrá interponerse o recibirán su castigo.
―Quien le haya dicho todo eso es ment…
―¡Cállese de una maldita vez!. ― Me le voy encima a Akiyama. ― No sabes cuantas ganas tengo de quitarte todo poder, pero no lo haré por respeto a tu padre, quien fue el consejero de mi abuelo, pero está fastidiándome mucho y si lo sigue haciendo… Perderá más que el prestigio.
Suelto sus ropas y lo empujo de una manera que pareciera que fue con todas mis fuerzas, todos se quedan callados, sorprendidos y asustados, puedo sentir su temor en mí y eso me agrada.
―Yo mismo le haré saber todo esto al comité.
Siendo mis últimas palabras salgo enseguida, sintiendo las miradas clavadas en mí, sintiendo como mi primo viene tras de mi alerta por cualquier cosa. Al subir al auto me tranquilizo, me veo al espejo y noto como el color de mis ojos se vuelven café miel, doy un gran suspiro.
―Creo que me descontrole un poco. ― Comento sarcástico.
―Lo único seguro de esto, Danna-sama, es que nos hemos echado al peor alacrán en la espalda.
Asiento lentamente con la cabeza y dejo que mi primo maneje tranquilo, ahora vamos a la mansión del comité, con ellos será más fácil.
En poco tiempo llegamos a nuestro destino y entramos enseguida, el comité lo integran veinte vampiros, quienes son los encargados de cada sociedad vampírica que existe hasta ahora.
―Buenas tardes. ― Tomo mi lugar.
―Es un placer tenerlo aquí Danna-sama.
―Hacia algún tiempo que no lo veíamos.
―Gracias. ― Suspiro. ― La reunión es para darles algunos avisos, uno de ellos es que el consejo no estará más a cargo de todo, antes de que ellos tomen una decisión será aceptada o rechazada por mí, estaré al 100% en el trabajo como Rey y quiero que cada semana me de cada uno un informe de lo que pasa en las sociedades, cosas relevantes, problemas que surjan, cosas que crean importantes.
―Esto nos alegra mucho. ― Comenta uno. ― Sinceramente el consejo nunca nos ha tomado enserio, siempre nos ignoran cuando hay problemas.
―Y lamento que sucediera eso por todos estos años, por eso mismo estoy aquí, para remediar tal error mío, cada semana nos reuniremos aquí y me darán todos un informe.
―Nos parece perfecto.
―Cualquier cosa, directamente conmigo, tienen el número de mis primos y les dejaré el de alguien más, que estará conmigo todo el tiempo, ¿Alguna duda?
―Sí mi Rey, hace algunos años el consejo creo una ley en donde somos obligados a no recibir a personas que han sido convertidos en vampiros, si me permite, ellos ya son de nuestra sociedad, lo vean así o no… Además, a estas alturas ya están siendo muchos los convertidos y corremos el riesgo de ser descubiertos ya que viven en el mundo humano, siendo vampiros llenos de sed.
Suelto un gran suspiro, no sabía nada de esa ley… Veo a mi primo quien se encoje de hombros y cierro los ojos, eso no es en absoluto bueno, los viejos del consejo odian a los convertidos, odian a los humanos, odian a cualquiera que sea impuro y la verdad es que al menos el 60% de esta sociedad son impuros a estas alturas.
―Eliminaré esa ley así que desde ahora pueden aceptar a todos.
―Gracias Danna-sama.
Cruzamos unas palabras más y me despido, me voy con mi primo directo a la mansión, tantas palabras, tantas cosas, la preocupación de que lo que he hecho traerá consecuencias me dejan agotado…
Necesito de Miyuki.

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Un abrazo ♥