lunes, 27 de junio de 2016

Anata


~Capitulo 19 Abrupta~

Llevaba varias horas sin ver a su novia; Su reunión con la banda había terminado y le sorprendía que ella no estuviera en su habitación. Camino por algunos pasillos del hotel, fue al restaurante, al bar, a la piscina, a una sala que estaba rentada por ellos pero no estaba.
Llamaba a su celular pero tampoco atendía. Empezó a ponerse nervioso y fue a la habitación de Usui a ver si sabía algo.
Toco una vez. Dos veces y fue hasta el tercer toque que atendió.
―Hyde-san.― Lo saludo.
Usui, estoy buscando a mi novia, ¿La has visto?
¡Aquí estoy!
Escucho el vocalista su dulce voz y Usui le permitió que entrara. Estaba ella en la pequeña sala, tomando un jugo; En la mesita de centro habían papeles, tal vez estaban trabajando.
Natsu, me asustaste, no te contacte por ningún lado.― Llego él y la beso.
―Lo siento, estábamos trabajando un poco, ¿Cómo fue tu junta?
―Bien, tenemos varias ideas para el concierto.
Se sentó a lado de su novia y al darse cuenta de que Usui no llegaba a ellos volteo a la puerta. El chico no estaba por ningún lado y vio a su novia de nuevo.
Usui se fue.
―Sí, tenía algo que hacer.
¿Ya acabaron entonces?
Sip... ¿Quieres hacer algo?
¿Qué tal ir a nuestra habitación?
Ella sonrió y asintió. Salieron de la habitación de su amigo y entraron a la suyaNatsu enseguida corrió a la pequeña sala y tomo la bolsa que le había dado Nagasawa.
―Para ti.
Estiro sus brazos y le dio la bolsa de papel a su novio. El curioso y con emoción la tomo, al ver lo que había dentro sonrió encantado, la saco y se quitó la chaqueta que tenía puesta para ponerse la que le habían regalado.
―Es perfecta cariño, gracias.
Woaa, ¡Te queda tan bien!
Los dos dibujaron una sonrisa en su rostro y el la abrazo. Ella se aferró a él y sus labios se encontraron. Se besaron con dedicación y entrega. Cada beso, cada aliento que se robaban era la gloria; Amaban besarse, amaban sentir sus labios juntos, amaban sentir esa peculiar sensación al ser besados.
Amaban sus labios y su sabor.
―Cariño, iba a invitarte a comer pero...
―Eso puede esperar.― Contesto ella enseguida.
Caminaron a la cama y continuaron con sus besos. Ella más que nunca necesitaba sentirlo, sentir esas caricias, esos roses, esa entrega, necesitaba sentirse amada y protegida.
Necesitaba que su novio le hiciera el amor.
La ropa iba haciéndose menos, las prendas sobraban y molestaban. La suavidad de su piel era lo que necesitaban, lo que buscaban. Esos roses de sus cuerpos, sentir su sudor mezclándose, sentir el calor que salía de sus poros.
Los dos estaban sin tela alguna que les estorbara. Estaban amándose y entregándose, sintiendo el calor que los abrumaba, las sensaciones que los atontaba.
Siendo uno.
Haciendo una danza, una danza carnal y llena de amor; Donde la pista era su cama, donde sus gemidos quedaban atrapados entre esas cuatro paredes, resonando, mezclándose en el aire y regalándoles una hermosa canción que los hacia desear más.
Aquella humedad que sentía de parte de ella lo cegaba, aquel sabor que ella le brindaba lo volvía adicto, aquel liquido de mujer, aquel liquido de excitación era lo mejor que el había probado en su vida. Nada se comparaba con ese embriagante elixir.
Era su adicción. Su sabor más preferido en el mundo.
Y era solamente de él.
Nadie más que de él.
Las envestidas eran precisas, entraba, salía... Entraba, una y otra vez volviendo loca a su mujer. Llegándola al séptimo cielo, bajándola al infierno y dándole a conocer ahí mismo a sus demonios. A sus demonios que lo volvían loco por ella, que lo convertían en un hombre cegado de locura y placer.
Por ella.
Solamente por ella.
Sentía como las uñas de su novia lo rasguñaban, le dejaba marcada la piel de la espalda, sentía la lengua recorrer su cicatriz, sus manos acariciar todo su cuerpo.
Escuchaba palabras insinuantes, palabras de amor y de descontrol. Ella gemía su nombre en el oído y eso lo estremecía. Nada mejor que escucharla gemir y pedir por él. Nada mejor que hacerla sentir en todo su esplendor. Nada mejor que hacerla necesitar más de él.
Saludaron a nuevos dioses en su visita al cielo. Vieron nuevos mundos al llegar a su frenesí y bajaron en una nube, llenos de ligereza, de satisfacción y tranquilidad. Envueltos en su manto de amor.
¿Siempre sería tan perfecta su entrega? En esos momentos ellos sentían en su máximo nivel el amor que se tenían, en esos momentos no podían negar lo mucho que se amaban, no podían evitar no saber que su amor duraría por siempre.

Llevaban dos días en Londres. En tres días sería su concierto el cual tenía ya agotadas todas sus entradas.
Estaban en un programa, la entrevista había terminado y los artistas estaban en su camerino mientras el staff arreglaba algunas cosas.
―Me aturde siempre que no entienda el inglés, todo al menos.
―Te entiendo hyde, pero creo que ese idioma no se hizo para nosotros.― Le contesto Tetsu.
―Es fácil... Solo que da flojera aprender.― Comento Ken divertido.
Natsumi estaba con su equipo guardando algunas cosas que habían llevado para la entrevista. Su amigo Yamamoto estaba con ella, tres personas más guardaban con sumo cuidado algunas prendas de ropa.
―De aquí tenemos una pequeña intervención en un programa.
―Sí, creo que es en cinco horas, ¿No?
―Si Natsu, es en un programa de radio, vamos al hotel y de ahí nos vamos al programa.
―Estos días de más trabajo matan.
―Bueno, agradezco que sigas trabajando y no estés solo con hyde-san.
―Me distraigo.― Comento divertida.
Dejo un poco su trabajo y tomo agua. Al dirigir su mirada al frente se puso algo tensa. Cerro sus ojos y los volvió a abrir. Su corazón latía rápido. ¿Había alucinado? Juraría que habría visto a ese hombre que tanto le molestaba.
―... Natsu, ¿Me escuchas?
―Lo... Lo siento, creí ver...
¿Qué pasa?
Nada, creo que estoy algo tensa por lo de la otra vez.
―No merece que lo tengas en tus pensamientos.
―Lo sé.
Continuaron con su trabajo y Yamamoto toco un tema divertido para que amiga se riera y despejara sus pensamientos.
En el camerino los artistas estaban por salir cuando se toparon con un hombre; Estatura promedio, por su aspecto sabían que era japonés, vestía con un pantalón de vestir y camisa, con las mangas enrolladas. Se vieron un momento, hasta que el recién llegado les hablo.
¿Japoneses?.― Pregunto en inglés y ellos asintieron.― Disculpen por aparecer así, pensé que estaba vacío el camerino.― Les hablo en su idioma.
―Bueno, ya lo está, estamos por irnos.
Grandioso, pero antes... Las personas que tienen puesta una playera azul con un gafete, ¿Son sus empleados?
―Nuestro staff, sí. ¿Hay algún problema?.― Pregunto Ken.
―No, es solo que creí ver a... Mi novia, bueno, hace mucho que no nos vemos igual...
¿A si? ¿De quién se trata?.― Siguió interviniendo el guitarrista.
―Su nombre es Natsumi Fujiwara; Tal vez la conozcan.
No sabía porque pero se sentía con miles de cuchilladas, como si de agua helada se tratase. ¿Había escuchado bien? Tal vez era un error.
¿Ha dicho novia?.― Pregunto el vocalista.
―Sí, eso he dicho. ¿La conocen?
―Ella no puede ser su novia, ella tiene novio, uno que no es usted.― Comento Yuki con tranquilidad.
―Ella y yo somos novios desde hace mucho... Hace seis años que no nos vemos por nuestro trabajo.
―Debe estar equivocado.― Intervino el líder.
―No lo creo... Miren.
Saco una foto en donde estaba el con ella, en la playa, sonrientes, amorosos, se abrazaban. Lucían... Muy felices. Las cuchilladas en el cuerpo del vocalista se intensificaron.
―Ella no nos había comentado nada sobre su pareja.
¿Debería?
―Reglas del staff...― Contesto Ken como excusa.
―Bueno ella tal vez piensa que no somos nada ya... Hace tiempo me dejo, de la noche a la mañana me dijo que ya no sentía nada por mí y no quiso que la volviera a ver... Yo le dije que nos daríamos un tiempo, nos vimos hace dos días además... No la amonesten por favor, es mi culpa en todo caso.
El chico se veía preocupado. ¿Todo lo que decía era verdad? No podía ser, su novia no le ocultaría nada... Mucho menos algo de ese nivel, ¿O sí? ¿O era muy obvio? ¿Estaba tan cegado que no se daba cuenta?
―Con permiso.― Dijo el compositor principal de la banda.
Camino a paso rápido y se fue al auto que los esperaba. Sus compañeros fueron tras él y al subir el auto arranco de inmediato. El quería estar solo, procesar todo lo que había escuchado. No podía ser cierto. No podía... Su novia, el amor más grande que había tenido en sus años de vida, ¿Lo había engañado?
―Debe de haber una explicación hyde.― Dijo en voz baja el baterista.
―La hay, tienes que hablar con ella.
―No por ahora Tetsu.
―Es lo mejor o te estarás haciendo ideas que no son.
―Que no. No quiero... En este momento no estoy en condiciones de hablar con ella.
Los tres integrantes al ver el enojo y confusión de su amigo lo dejaron en paz. Nadie dijo más nada durante el camino. Era lo mejor.
Habían terminado de guardar las cosas, las personas del staff que habían ido al programa y ya estaban camino al hotel. Natsumi y su amigo estaban en busca de sus jefes, pero habían encontrado vacío su camerino. ¿Se habían ido sin avisarles? Su novio no pudo haberlo hecho.
Natsu... Me dice el señor de seguridad que los vio irse hace como cinco minutos.
¿Enserio? ¿Sin avisar?
―Eso parece, vámonos nosotros también.
―Es muy raro, hyde no se iría sin avisarme.
―Tal vez surgió algo.
¿Sin avisarte a ti?
―Pues no sé, por eso vámonos al hotel para ver que es.
―De acuerdo.
Llegaron al estacionamiento y cuando estaban por subir al auto escucharon una voz, una voz que la atormentaba, que la hacía estremecer de la peor manera.
―No sabía cuál era tu auto preciosa, así que estuve al pendiente.
Los dos vieron cómo se acercaba ese hombre, caminaba con seguridad, con altanería. No había cambiado en nada en todos esos años, Yamamoto al verlo se puso en alerta, quería golpearlo, quería decirle miles de cosas pero primero agarro a su amiga, en manera de protección. Ella entre sus brazos se sentía segura pero no podía evitar sentirse tensa.
―Largo de aquí.― Le dijo Usui.
―Vamos, hace años que no nos vemos ¿Y así saludas a un viejo amigo?
―Tu y yo nunca fuimos amigos.
―Claro que sí, desde antes que me hiciera novio de ella.
¿Novio? Permíteme recordarte, Oshi. Que eso jamás paso.
―Claro que si Yamamoto, pregúntale a ella, ¿Verdad que fue así? Querida.
―Vete, por favor.
―No Nat, no me iré.
¡No me llames así!
¿Por que no, mi vida?
Eres un completo hijo de puta, ¿No te conformaste con todo lo que le hiciste? ¡Largo!
―No me puedo ir, trabajo aquí, ustedes están en mi territorio.
―Vámonos Usui.― Rogo ella.
―Aunque se vayan, ella no me olvidara. Nunca podrá, he sido su primer amor, ¿No es así?
―Deja tus estupideces, ¿Sigues con ese juego? ¡Estas.Loco!
¿Juego? No se dé qué me hablas Usui.
―Lo sabes muy bien.
―Bueno, ella lo amaba, ella empezó con todo esto, ¿Por que no lo puedo continuar?
―Estaba vulnerable idiota.
―Me deberían de agradecer, por mi esa chica no se suicidó.
―No fue por ti, ¡Fue por el!.― Grito ella.
―Cuando me vez lo ves a él, ¿Qué hay de diferencia? Hubieses roto perfectamente tu promesa si no me hubieses sentido a tu lado.
Jamas hubiera roto una promesa hecha por el, nunca he roto ninguna promesa que le hice.
¿Entonces estas enamorada ya?
―No te incumbe, Yamamoto, vámonos.
―Pobre de ti con acercártele siquiera a un metro, hijo de perra.
Amenazo Yamamoto y la metió al coche, seguido de él.
¡No soy culpable si ella me ve en sus pensamientos y sueños!
Escucharon a lo lejos un grito de él. Usui tomo carretera y manejo con un poco de velocidad, estaba enfurecido, deseaba golpearlo hasta cansarse. Deseaba que su amiga no recayera, que estuviera bien, que no se cumplieran las palabras de ese imbécil; Pero la veía tan rota que su angustia crecía. No podía volver a lo de antes.
Llegaron al hotel y se fueron directo a las habitaciones, pero al llegar a la de Yamamoto se encontraron con tres de los integrantes de la banda, estaban serios.
Algo no andaba bien.
Natsumi, ¿Podemos hablar?
―Claro Tetsu-san, ¿Puede ser en la habitación de Yamamoto?
―Después de ti.
Usui abrió su habitación y entraron todos, los tres veían a Yamamoto pero ella lo tenía agarrado fuertemente del brazo; Los artistas se dieron cuenta de que no lo dejaría ir así que hablo el primero.
―Hace un rato, en el programa un hombre se nos acercó y nos dijo algo que queremos lo desmientas, o en el peor de los casos lo confirmes, sabemos que no debemos meternos pero hyde es nuestro amigo y es la primera vez que pasa por esto.
¿Qué es?
Natsumi, ¿Tenias novio? Antes de que siquiera fueras amiga de hyde.
¿He? No, no he tenido novio desde hace siete años, Yamamoto se los puede confirmar, nos conocemos desde antes.
―Así es, ella no ha tenido novio desde hace años, hyde-san ha sido el único desde entonces.
―El hombre que se nos acercó nos dijo que es tu novio desde hace años, y que desde hace seis años no se ven, porque tú lo alejaste.― Hablo esta vez Ken.
Ella empezó con las lágrimas, con eso sabia quien había dicho todo eso. ¿Había llegado a tanto? ¿Cómo es que había dado con ellos?
―Hyde, ¿El escucho todo eso?
―Está mal por todo lo que nos dijo, hasta nos enseñó una foto de ustedes en la playa.― Dijo el baterista.
―Tengo que ir a verlo.
Salió Natsumi de la habitación y sin tocar entro a la habitación de su novio, quien estaba en un sillón, viendo hacia el ventanal y tomando vino. Al verlo ella sintió un poco de dolor. El la vio y enseguida su mirada se puso seria, llena de dolor y desilusión.
Ver esos ojos que horas antes la habían visto con amor ahora llenos de desprecio dolía.
Y más que doler.
Mataba.

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