~Capitulo 17 Inefable~
El amanecer había llegado, el sol entraba por las ventanas saludándolos y llenándolos de luz. La pareja que estaba en la cama, abrazada y disfrutando de ese momento se empezó a despertar.
―No quiero levantarme.― Se quejó el.
―Debemos, hay trabajo y no quiero llegar tarde.
―Eres novia del jefe, no te preocupes.
―Tremendo ego; Quiero ir a trabajar además tengo hambre.
―Sí, yo también.
Hablaban abrazados, sus rostros frente a frente, sus piernas entrelazadas, los brazos de él rodeaban la cintura de ella y ella se protegía entre ese ser que la adoraba como nunca creyó.
Se vieron a los ojos, se sonrieron y se dieron un casto beso.
Amanecer así era algo nuevo, algo magnifico, algo que querían seguir repitiendo... Siempre.
―Levántate flojo.
―No quiero.
―¡Tengo hambre! O bueno, déjame levantar y preparare algo delicioso.
―Vayamos a un restaurante.
―¿Seguro? Es muy temprano.
―No importa, mi novia disfrutara de los placeres de la vida.
―¿Y eso es?
―Comer en restaurantes caros, viajar, tener mucha ropa, zapatos, bolsas, todo lo que te imagines.
―Oye, puedo permitirme eso también.
―Lo sé ya que trabajas en mi staff... Pero quiero dártelo yo, como tu novio.
―Pero...
―Listo, vámonos.
Se levantó de la cama y la jalo junto con él, se quedaron parados, viéndose fijamente. Ella estaba de repente roja y tímida. Tomo aire profundo y cerró los ojos.
―Esto es vergonzoso.
―¿El qué?
―El que este desnuda frente a ti y el espejo.
―Eres hermosa Natsu, no tienes por qué apenarte.
―Pues lo estoy, no soy de las que se ven de esta manera en el espejo.
―Es interesante, mírate, un cuerpo hermoso.
Su novio la giro un poco para que ella se viera al espejo, su sonrojo era máximo. Sus ojos brillaban de la pena, su rostro estaba color escarlata. Verse desnuda frente a un espejo era muy vergonzoso y más estando él tras ella. Tomándola de la cintura y haciendo caricias en forma de círculo. Natsu vio el nivel de su cadera y pudo ver que su novio estaba también desnudo; Ya lo intuía pues estaba sintiendo un bulto tras ella, repentinamente grande.
Los ojos de su novio brillaban también, estaban lascivos, llenos de deseo, de anhelo.
Por medio del espejo veía como el empezaba a besar su cuello. Repartía besos pequeños, ligeras mordidas y lamia. Era una sensación fascinante. Las manos ajenas la tocaban con destreza y maestría.
El sabia donde tocar.
Él sabía lo que hacía.
El sabia como hacerla sentir.
Natsumi se giró y vio directamente esa mirada lasciva. Él le sonrió y la pego a su cuerpo, la beso con necesidad y regresaron a la cama.
Ella quedando arriba de él se besaban y se acariciaban. Si algo había era que ella no se podía resistir a él, no podía negarse a lo que le pidiera, no podía no desear estar con él...
Como fuera, donde fuera, cuando fuera.
Sus caderas empezaron a moverse. En esos momentos la pena no importaba, todo se iba al olvido cuando estaba con él.
Los jadeos se empezaban a escuchar, sus pieles rosando empezaban a humedecerse y a calentarse, aquella humedad que ella tenía lo volvía loco, aquella calidez, aquella suavidad...
No pudiendo contenerse más el entro en su novia, gimieron al sentirse conectados. Suavidad, calidez, suavidad, humedad, calidez, deseo, palpitaciones...
Combinaciones que los volvían locos. Que los cegaba y los atontaba.
Su novia empezó a moverse, en forma circular, de izquierda a derecha. Él la tomaba de la cadera, la apretaba contra él, acariciaba sus senos, su estómago, sus muslos.
Movimientos de arriba a abajo, movimientos insinuantes y enloquecedores.
Ella lo mataría.
Ella lo llevaría al cielo.
Al infierno.
Ella lo destrozaría de la manera más hermosa.
Ella sería su ruina.
Su felicidad.
Su riqueza.
Ella sería su vida entera.
Los cuerpos desnudos empezaban su danza, una danza sin pudor y entregada a la locura, al deseo y al amor. Gemidos que los incitaban más, caricias que quemaban. Respiraciones que estorbaban, corazones que explotarían.
Eso era lo mejor que habían experimentado.
Hacían el amor.
Se amaban carnalmente.
Experimentaban la forma más terrestre de amar.
Unas horas después los dos iban en el auto, platicaban de sus planes para el dia y al llegar a un restaurante ella se quedó en silencio, observando todo.
―Esto es mucho, ¡No vengo vestida formal!
―Al diablo, vamos que muero de hambre.
Su novio se bajó y le abrió la puerta. Caminaron tomados de la mano y enseguida entraron al restaurante, les dieron un espacio privado y la carta del día.
―Quiero jugo de naranja por favor.
―Yo un té.― Pidió él.
―Enseguida.
La mesera salió y ellos siguieron viendo el menú, en silencio y concentrados en lo que su estómago les pediría.
―Todo se ve rico.
―Lo sé... Prueba el platillo número cinco, te gustara.
―Confío en tu paladar.
Dejaron el menú y el la tomo de la mano, acaricio lentamente. La mesera llego y les dejo sus bebidas, pidieron su comida se volvió a ir.
―Natsu...
―¿Dime?
―Amo hacer el amor contigo.
El color escarlata regreso a ella. Bajo la mirada y se inquietó. Su novio solo sonreía triunfante, encantado de su reacción.
―¡Se discreto!
―No creo que seamos los únicos que hacemos el amor en este mundo.
―Claro que no pero eso se habla en privado.
―Estamos en un lugar privado.
―Sí, pero en un restaurante.
―Amo verte apenada, eres encantadora.
―Yo también lo amo.
―¿Estar apenada?
―No; Hacer el amor contigo.
―Inconscientemente, desde que te vi supe que eras mi ideal ¿Sabes? Desde que chocamos aquella vez sabía que te quería para mí.
―Yo nunca pensé en llegar a ser siquiera tu amiga. El que fuera parte de tu staff ya era bastante.
―Perdóname.
―¿Por que?
―Por hablarte antes de las mujeres con las que...
―No te preocupes, éramos amigos.
―Y aun somos amigos, ¿No?
―Siempre, amigos, novios... Lo que quieras.
―Eso promete mucho.
―¿Enserio? Bueno, me hago responsable.
―Te amo.
―Yo más, te amé primero y siempre te lo presumiré.
―Ese ego...
―Aprendí del maestro.― Dijo ella riendo.
Su comida llego y disfrutaron de unos platos deliciosos. Disfrutaron de su compañía y del gran y hermoso momento que estaban viviendo.
Su amor.
Al llegar al estudio los dos iban tomados de la mano, ella se sentía cohibida por los ojos curiosos, el caminaba como si nada, claro, acostumbrado a las miradas siempre.
Se detuvieron en la oficina de él y se despidieron en la puerta.
―Estaré con Yamamoto.
―Cuidado con ese Nagasawa.
―Tranquilo novio mío.
―Te buscare para comer.
―De acuerdo, hasta más tarde.
Natsumi lo rodeo por el cuello y lo beso, un beso profundo y que dejaba claro que ese adonis era de ella. Solamente de ella. Por su parte, hyde también dejaba claro que esa diosa era solamente de el. Los dos dejando claro a quien pertenecían. Dejando claro su amor.
El entro a su oficina y tratando de despejar su mente se sentó en su cómoda silla de escritorio, tomo algunos papeles y suspiro.
Era como un sueño. Estar enamorado era como un sueño, algo hermoso. Algo que todo ser humano debería de experimentar; Algo que hacía que vieras de diferente manera las cosas.
Suspiros y suspiros. Esa mujer no se iba de su mente, todo era ella.
Su novia.
Lo que fuera que pensara, donde quiera que estuviera, lo que estuviera haciendo... Ella aparecía en sus pensamientos. La sentía a su lado, sentía sus besos, sus caricias, su olor.
Una sensación fascinante.
No llevaba ni 10 minutos lejos de su novia y ya la necesitaba a su lado.
Bendito amor, abrumaba de la manera más hermosa.
Natsu caminaba por los pasillos en busca de su amigo; Cuando finalmente lo encontró en luces corrió a él y lo abrazo. Yamamoto solamente la recibió con un fuerte abrazo y acaricio su cabello.
―¿Y esta euforia?
―Vamos a la sala de juntas.
Su amiga tenía los ojos llorosos, al principio se preocupó pero después se relajó; No era nada malo, lo percibía en esa mirada, tenía un brillo nuevo y un semblante de alegría.
Los dos caminaron a la sala y al entrar pusieron llave. Se sentaron frente a frente y el espero a que su amiga hablara.
―Hyde y yo somos novios.
―Novios... ¡¿Novios?!
―Completamente novios, ¿Puedes creerlo? Yamamoto, me siento tan feliz.
Ahora confirmaba Usui que esas lagrimas eran de completa felicidad, ese brillo se debía a él, esa felicidad se debía a él.
―¡Felicidades!
La abrazo efusivamente, su amiga se merecía eso y más. Sentía como ella temblaba, como lloraba y reía. Una gran felicidad la invadía y no era para menos. En el pasado había sufrido mucho por amor, casi había sido su perdición; Ahora que volvía a experimentar ese sentimiento regresaba con mucho más poder y con mucha más felicidad. Se merecía eso y más.
―Se podría decir que Takarai-san es algo asi como... ¿Mi cuñado?.― Bromeo.
―Eres su cuñado, sí. ¿Qué tal?
―Un sueño también.
Se rieron y continuaron platicando. Ella le contaba cómo le había confesado sus sentimientos, como había salido el amor de los dos, como sentía su grado de felicidad.
Las horas pasaban y era tiempo de la comida. Yamamoto se había ido con unos compañeros a comer pues su amiga le había dicho que comería con su novio.
Ella fue a paso rápido a buscar a su novio y se lo encontró por un pasillo, también la buscaba. Sin avisar se en carrero y llego a el aventándose a sus brazos. Si no hubiera sido por la pared los dos hubieran caído al suelo.
Se abrazaron y se besaron.
Su amor los estaba llenando cada vez más de felicidad, de cosas hermosas. Se sentían invencibles, se sentían completos.
Era algo inefable; un sentimiento tan tan increíble que no podía ser expresado con palabras.
Si, el amor era así.
senpai pense no actualizarias TTTToTTTTT me enamoro cada vez mas de anata, te admiro mucho tsuki san, saluditos
ResponderBorrarLo siento, es que la verdad se me olvido que tocaba actualización xD
BorrarAaghgfdsa tarde pero seguro <3
Abrazos ~
Derrochó amor y miel �������� excelente tsuki love
ResponderBorrarGracias :")
BorrarAbrazos <3
Genia,genia,genia,por 9848577457 vez,sos la mejor :') no dejes de escribir♥
ResponderBorrarASDFGHJKLKJHGFDSASDFGH TUUUUUUUUUU *0*
BorrarGracias querida amiga :3