lunes, 2 de mayo de 2016

Anata


~Capitulo 2 Amiga~

La famosa junta (reunión) del jefe de staff estaba por empezar, estaba su mano derecha a su lado y los demás integrantes del staff sentados alrededor de la enorme mesa. Yamamoto tenía en sus manos una agenda en donde veía algo, mientras los demás revisaban sus teléfonos o simplemente se mantenían su vista en algún punto de la sala.
Yamamoto, apúrate.
Espérate Natsu, estoy organizando bien los horarios.
―Eso debiste haberlo hecho antes de la hora de reunión.
―Junta.
Baah, como sea, tengo hambre así que apúrate.
―Respeta a tu jefe de staff.
―Lo hago... A veces.
Debería sancionarte.
―Sí, deberías... Pero Takarai-san te ha dicho que no así que no puedes.
Él no se tiene porque enterar.
¿He? Eso es abuso de poder.
―Privilegios le llamo...― Hizo media sonrisa y desvió su mirada a todos los demás.― Gracias por estar aquí, tengo listos los horarios para mañana que es el concierto de VAMPS, ya saben quiénes irán y les dejare los horarios en donde siempre, ya saben todo, sean puntuales, precisos, prácticos y minuciosos, en el último ensayo asegúrense de que todo lo que mande Takarai-san se haga a la perfección.― Todos asintieron.― Es todo, gracias.
Sus compañeros empezaron a salir en silencio y solo se quedaron el jefe y su amiga en la sala. Yamamoto hacia sus últimos apuntes y ella jugaba con su cabello.
―Tres minutos y medio, buen progreso jefe.― Se burló ella.
―Si no fueras tan encantadora y trabajadora ya te hubiese despedido.
―Me alegra oír que por mi encanto no me despides ni lo harás.
―Mientras sea jefe de staff aquí estarás.
―Bien, ni se te ocurra irte porque amo este trabajo.
―Y quién no.
Salieron de la sala y a paso lento platicaban, ya era la hora de la comida e irían a la cafetería que estaba en el mismo edificio, la comida no era para nada mala y además, era gratis para ellos.
―Oye, ¿No es ese Takarai-san?
Yamamoto le hablo en voz baja a su amiga y señalo discretamente a quien veía, ella echo un vistazo y observo fijamente a un hombre que estaba en una de las mesas ultimas, con una charola en donde había un plato, una copa y cubiertos, estaba alejado de los demás y su mirada se centraba en la comida.
Sip, es él, hacía varios días que no venía a comer aquí.
―Es verdad.
¿Sabes? No me gusta verlo comer tan solo, es muy feo.
¿Sentimental?.
―Diablos, sabes que soy su fan... Me duele verlo así.
―Ocultas bien tu fanatismo por él.
―Sí.
―Si tan feo sientes de verlo así de solo, háblale.
¿Lo dices enserio?.
¿Acaso estás pensando siquiera en la posibilidad de hablarle? No, no lo hagas.
―Pero...
―Yo solo bromeaba.
―Baboso.
Se rieron y caminaron a tomar una charola y ver que les agradaba del bufete que había, todo lucia extremadamente delicioso, el problema de los bufetes es que si todo se te antoja no sabes que tomar o en todo caso tomas todo y es peor.
Sírvete un poco de eso y yo de esto, así lo compartimos.― Le dijo ella señalando los platillos.
―Yo comeré más, llevare de esto también.
―No  en donde te cabe tanto.
―Ni yo pero me agrada.
Nuevamente riendo tomaron la comida y después se encaminaron a una mesa, ellos tenían una favorita a lado de un ventanal en donde el aire entraba perfectamente y les daba sensación de frescura, era una mesa un poco alejada de las demás y eso era mejor, el ruido no les aturdía tanto y podían hablar tranquilamente.
―... Y después del concierto podemos ir a tomar un café o una cerveza,  elijes.
Ummh, cerveza se me antoja, para relajarnos.― Le contesto ella.
, si nosotros nos cansamos imagínate Takarai-san, cantando y haciendo de todo en el escenario. 
―Hasta tiene sexo con sus fans.
―Loca.
¿Yo que? ¡Eso lo dijo él!.
―Y tu como todas sus fans encantada, ¿No?.
También lo amas, no lo niegues.
―Pero no de la... Takarai-san.
Yamamoto interrumpió sus palabras y se levantó de su lugar para saludar correctamente a su jefe, éste que recién había llegado a su mesa se limitó a hacer apenas una visible sonrisa y vio a la chica quien comía un poco de verdura.
―Solo paso a decir que solicito a la señorita Fujiwara en mi oficina, en cuanto termine de comer, se podrá, ¿Usui?.
Los dos empleados del artista se quedaron desconcertados, aparte de hablarles por su apellido le pedía permiso al jefe de staff y no se lo decía directamente a ella.
―Por supuesto Takarai-san, ella estará ahí en unos minutos.
―Bien, con permiso.
Y se fue igual que como llego, en silencio. Usui se sentó nuevamente en su lugar y vio a los ojos a su amiga, directamente y por unos minutos. Ninguno dijo nada hasta que ella dio un suspiro y se puso a comer nuevamente.
¿Qué haces? ¡Ve a su oficina!.
―Noél dijo que cuando terminara de comer, aun no termino.
―Me volverás loco.
¿Apenas? Umm, yo pensé que ya te había vuelto loco.
―Muy cierto.
Continuaron comiendo y platicando, no fue más de media hora y cuando se encontraban frente a la puerta de la oficina de su jefe se quedaron viendo nuevamente.
―Entra.
¿No vienes?.
―No, solo dijo que tú.
―Bien, terminando aquí iré a luces.
―Allá nos vemos.
Asintió ella y tomo la perilla mientras tocaba la puerta, escucho enseguida un "Pase" y entro ocultando el nerviosismo que sentía en ese momento. Cerro la puerta y camino un poco a donde estaba él.
El artista estaba en un escritorio, viendo unas imágenes de goodstenía mirada concentrada pero esa distracción había sido interrumpida por quien esperaba, dejo las imágenes en el escritorio y con una sonrisa le hizo señas a Fujiwara para que se sentara frente a él.
―Hola.
Takarai-san, debo decirle que me ha asustado con eso que hizo hace rato.
¿Con que?.
―Lo que le dijo a Yamamoto.
―Bueno, fue una forma de asegurarme que no estará llamándote por el radio, al menos no por un rato.
¿Y cómo debo de tomar eso?.
―Quiero proponerte algo.
¿Usted a ? No imagino qué.
―Quiero que seamos amigos.
Las palabras dichas por él la tomaron por sorpresa, ¿Amigos? ¿Le estaba diciendo que si podían ser amigos? ¿Su jefe? ¿Su ídolo? ¿El mayor artista de su país? ¿Cómo poda ser posible? Ella vio directamente esos ojos profundos y vio que no bromeaba, que esas palabras iban muy enserio y eso la hizo sentirse vulnerable.
¿Porque quería ser su amigo?.
¿No tienes nada que decir?.
―No es eso, solo me tomo por sorpresa.
¿Ya paso el shok entonces?.
―Sí, eso parece. ¿Porque quiere que seamos amigos?.
―Porque me agrada tu forma de ser y porque no te pones nerviosa frente a , quiero que seamos amigos, sería bueno, me ayudarías a sentirme relajado.
¿Relajado?.
Así es, así me siento cuando hablamos.
―Pues la amistad se da, no se acuerda. Al menos no conmigo.
―Yo creo que llegaremos a ser buenos amigos.
―Pero es mi jefe, sería problemático y para nada ético.
―Tu jefe es el que te está dando permiso de que le hables como a cualquier otra persona, ¿Qué dices?.
¿No habrá problemas?.
―No tiene por qué. Soy el jefe, puedo escoger a mis amistades.
―Pues primero habrá que ver si se da una amistad.
―Verás que  y para empezar, ¿Qué te parece ir a cenar algo hoy? .
¿Cenar? Vaya, ¿Es muy pronto no?.
―Para nada.
Está bien entonces, ¿Terminando el trabajo?
―Eso está bien.
―Esto será interesante.
―Pienso lo mismo.
Los dos sonrieron y con mirada cómplice se despidieron. Al salir de la oficina ella se quedó recargada en la puerta y tomo varias bocanadas de aire, había disimulado bien frente a él pero la verdad era que esa propuesta la había descontrolado.
El vocalista se paró por una botella de agua fría y al tomar un poco se acostó en su sillón. Se quedó viendo el techo por varios minutos. Ya había dado el primer paso, ahora solo era cuestión de que su amistad se solidificara. Aún no sabía porque deseaba tanto ser amigo de ella, tal vez esa actitud tan fresca y tan única le había atrapado. O tal vez era la sensación que sentía cuando estaba con ella.
Fresco, relajado, normal... En paz y tranquilo. En alegría y diversión.
Con solo verla le transmitía eso y era magnifico.
Y de algo estaba seguro y era que ella jamás le mentiría, jamás le engañaría porque sus ojos tan expresivos no podían engañar y su personalidad tan sincera no podía ocultarse.
Sí, esa era la persona que había buscado inconscientemente, una amiga, alguien en quien confiar y pasarla bien. Alguien con quien ser normal y exactamente como era en realidad, lo necesitaba.
En el área de luces estaba ya el jefe de staff, daba órdenes y se aseguraba de que todo estuviera listo y empacado para el día siguiente. Cuando ella entro se aventó al sillón que había y tomo aire profundo. Su amigo la vio y se sentó a su lado.
Cuéntalo todo.
―Quiere ser mi amigo.
Confesó ella sin rodeos y dejo mudo a su amigo. Usui no lo creía pero al ver los ojos de su amiga se dio cuenta de que era cierto. Abrió la boca en sorpresa.
¿Y a qué se debe?.
―Ni. Idea.
¿Que le dijiste?.
―Que no era nada seguro... Iremos a cenar en un rato.
¿Te pidió amistad o romance? Te invito a cenar.
―Los amigos también cenan, como si no lo hubiésemos hecho  y yo.
―Me refiero a que van muy rápido.
Él dijo que no... Dios, Usui, amiga de mi mayor ídolo, ¿Puedes creerlo?
Créeme que no.
Las próximas horas se la pasaron viendo últimos detalles del live, todo tenía que quedar listo para no andar con prisas e improvistos. Las horas pasaban rápido, al menos en el tiempo de ella ya que su nerviosismo llegaba con cada minuto que se acercaba de su salida.
―Nos vemos mañana a primera hora aquí Natsu.
Sip, estaré puntual.
―Nos vemos entonces... Y diviértete en la cena.
―Siquiera espero poder actuar normal.
―Lo harás bien.
Usui se fue y ella se quedó guardando sus cosas en el locker, tomo su pequeña bolsa de mano y tras un gran suspiro camino a la oficina de su jefe-camino-a-ser-su-amigo pero a medio camino se lo encontró, al verlo inevitablemente sonrió y él a ella.
Que dios y todos los ángeles la ampararan de no caer desmayada en algún momento de la velada.
Era impresionante el grado de hermosura y porte de aquel ser.
―Iba a buscarte.
―Y yo a usted.
Tutéame, por favor.
―Ya que insiste... s.
Así está mejor, vayamos a cenar, muero de hambre.
Al llegar al estacionamiento ella no contó con que irían en su deportivo, bien, evita un gran grito fangirl, quizá pensó ella.
―Hay un lugar que me gusta y es discreto.
¿Estoy presentable para ir?.
―Por supuesto y aunque no, tu déjalo todo en mis manos.
―Y hola ego.
Se rio ella y seguido él. Subieron al auto y en poco tiempo llegaron a un lugar que a primera vista lucia agradable, caminaron en silencio y al entrar dos señoritas acapararon a su jefe, sonrientes y tímidas, muy serviciales y respetuosas, claro, eso llevaba doble intención.
Área privada.
Dijo él un poco serio y ellas sintieron, caminaron y tras ellas iban los dos casi amigos. Al darles su mesa él se quitó los lentes negros y el sombrero, ella suspiro y escondió bajo miles de llaves su nerviosismo y timidez.
―Pide lo que quieras.
―Me alegro, porque como mucho.
―Esa sinceridad tuya me gusta mucho.
―Es mi mejor arma.
―Imagino... Cuéntame de ti.
―No creo que haya mucho que contar.
―Algo debe haber.
―Veamos... Soy de madre extranjera, viví fuera de Japón diez años por lo que hablo perfectamente el inglés, que más... Papá es japonés y mis demás años he vivido aquí por lo que hablo bien el idioma, ahorita ellos viven cerca de la playa, siempre fue su sueño y yo me quede aquí porque amo el país, soy hija única, soy sociable y trabajadora, llevo una vida normal... Amo a los animales, tengo una gatita, se llama Akemii, es encantadora... Mi comida favorita es la pasta, de todo tipo, amo el jugo de naranja... Me gusta un poco lo dulce pero me inclino más por lo picante, no me gustan las dietas, al diablo con eso y no soy tan señorita como muchas chicas, no me verás vestida toda de rosa ni de vestidos mega lindos y zapatos de tacón, peinada y maquillada y con las uñas pintadas, no temo romperme las medias, ¿Me entiendes? Quiero decir, no soy tan afeminada, toda esa dulzura la dejo a un lado, además mi trabajo es de ir para allá y para acá, todo es más cómodo en jeans, playera y tenis... No sé qué más decir.
―Por ahora me conformo, es magnífico que con eso poco me hayas dicho mucho, ¿Sabes? Me gusta saber que no vas con la corriente, tú vas contra ella, llevas tu propio ritmo, tu propio estilo... Me gusta.
―Es grandioso que lo veas así, yo te preguntaría sobre ti pero lo básico lo sé.
―Me alegra escuchar eso, ¿Eres mi fan?
―Lo soy, sí.
Los dos sonrieron, una botella de vino llegó a ellos y tomaron un poco, pidieron su cena y entre platica llegaron al postre, realmente era relajante estar con ella, reían mucho y ella no se ocultaba nada, le hablaba siempre sin problemas de las cosas.
―... Y entonces en ese bar la mujer me dijo "Para ti, el sexo será gratis si vienes conmigo" yo me quedé perplejo, en ningún momento había pedido servicios de...
Se quedó callado y la vio a los ojos, ella sonrío y tomo un poco de vino, suspiro y dejo la copa en la mesa.
―No te detengas, ninguna mala palabra ni temas tabúes para algunos me asustan, estoy acostumbrada.
¿Enserio?
―Sí, estuve en el extranjero y allá todo es diferente, hablan sin restricción, tuve muchos amigos hombres y me acostumbre a su forma de ser, así que no te preocupes y habla como siempre, sé tú mismo que no me espanto y todo queda entre nosotros, confía, es el primer paso para la amistad.
Esas palabras le habían hecho sentir más fresco, más ligero. Suspiro y sonrío, "Se tú mismo" eso era lo que el sentía al estar con ella y más la confidencialidad, no podía sentirse más cómodo.
―Bueno, como te decía, yo no había pedido servicios a alguna mujer y me sorprendió que ella llegara así nada más a mí, la rechace educadamente y me fui, no volví más a ese bar, habían muchas mujeres maduras con mirada de lobo por comer a un cordero.
―Venga, y el cordero eras tú.
―En ese momento sin duda.
Los dos rieron con ganas y siguieron con sus vivencias. Al terminar el postre vieron que era hora de irse, también por el concierto que les esperaba al día siguiente.
―Te llevo a tu casa.
―Acepto, yo te guío.
No tardaron mucho en llegar, era un pequeño departamento, cálido a simple vista.
―Nos vemos mañana.
―Claro, gracias por la cena, la pase muy bien.
―Yo también, que descanses Natsumi.
―Solo Natsu.
Le dijo ella con una sonrisa sincera y con un adiós de mano salió del auto. Con cinco pasos llegó a su departamento y entro sin regresar la mirada al auto que la había llevado.
"Solo Natsu", sin duda, ya había empezado una hermosa amistad.

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