Epilogo
Me fui de vacaciones con Maya y mi hijo, fuimos a una playa y rentamos un departamento, pasamos unos días interesantes, esos días, esas horas, esos minutos… No puedo decir que fueron increíbles y que los haya amado, pero tampoco me desagradaron.
Quiero mucho a Maya, de verdad la quiero mucho, es mi esposa, la madre de mi hijo, la primera mujer que vi más allá del sexo por placer.
Pero desde que conocí a Kaoru nada volverá a ser igual.
Cuando volví de la playa me encontré con la noticia de que Kaoru se había ido a Nueva York, había regresado, por mi culpa había tenido que dejar su país e irse al extranjero.
La noche en que le dije la verdad fue la última vez que la vi.
Esa noche en que compartimos una deliciosa cena, una hermosa platica… Lágrimas y reproches, verdades, sentimientos, besos… Fue la última vez en que la vi, cuando estábamos en su puerta, sus ojos me dijeron lo mucho que me amaba, lo mucho que le dolía la situación en la que estábamos. Pero anteponía sin dudar a mi familia.
Kaoru es una mujer increíble, impresionante, un ser humano tan valioso que nadie la merece, mucho menos yo.
En las vacaciones se podría decir que me reconcilie con mi esposa, le conté la verdad, que había hablado con Kaoru y ella me había dejado, Maya aun sabiendo eso me abrazo.
―No sé qué decirte.
―El que debe decir algo soy yo. ― Respondí. ― Maya, lamento tanto todo esto… El dolor que te he causado, a ti, a ella… Soy un maldito, lo siento mucho.
―Todos cometemos errores, amor, yo estoy dispuesta a olvidar todo pero por favor, hazlo tú también, olvídala, olvida eso que viviste con ella y vuelve a tu familia, por favor… Te lo ruego.
Las lágrimas de Maya salieron sin detenerse y la abrace, su cuerpo temblaba y su llanto era fuerte, lloró por largo rato, aferrándose a mi cuerpo, suspirando y diciéndome lo mucho que me amaba… Estuvimos muchos minutos abrazados, llorando, disculpándonos y diciendo palabras de aliento y amor. Ese momento mi esposa me dio todo su consuelo, todo su amor… Me mostro lo mucho que me amaba y de lo mucho que era capaz.
Ella perdonaría mi infidelidad.
Perdonaría todo mi engaño.
Y yo tenía que olvidar lo sucedido también.
Ver sus ojos tan sinceros y llorosos me partió el corazón, tome su barbilla y le di un casto beso, bese su frente y junte nuestras frentes.
―Maya… No podré olvidarla tan fácilmente, perdóname, por favor…
―Solo… Solo inténtalo, hyde…
―Sería doloroso para los dos y…― Suspire. ― Lo haré por ustedes. ― Accedí. ― Por nuestra familia, pero, seamos pacientes, Maya, te lo pido.
―Si no funciona, prometo darte el divorcio, pero intentémoslo una vez más.
―Así será.
Después de esa platica convivimos con normalidad, como si no hubiese pasado nada, claro que no nos besamos y mucho menos hacíamos el amor, pero si compartíamos la cama, con nuestro hijo en medio de nosotros.
Cuando volvimos a Tokyo y me encontré con la noticia de Kaoru no pude evitar sentirme decaído, la idea de no volver a verla me mataba, pero mi sufrimiento era en silencio, no podía darle más sufrimiento a Maya.
Los días pasaron, los meses pasaron. Mi relación con Maya era casi como antes, por mucho tiempo no la toque y ella fue muy paciente, no me exigía nada, ni un beso en la mejilla, ni dormir juntos, ni pasar el día juntos.
Dejo que yo solo me fuera adaptando nuevamente, poco a poco, a mi ritmo, nuestro hijo permitió que todo fuera un poco más fácil, nos acercábamos por él y pasábamos buenos ratos.
Maya también es una mujer increíble, maravillosa.
Jamás creí que alguien fuera a perdonar tal engaño y a ser tan paciente, si me hubiera gritado, insultado y agarrado a golpes hubiese sido lo más normal. Pero no fue así, ella me perdono todo, estoy seguro, sus ojos son tan claros que enseguida se puede saber su estado de ánimo, todo.
Y sus ojos me dicen que me aman y que todo quedo en el pasado.
Mi preciosa Maya…
Por cosas del destino tuve que ir a Nueva York, tenía un pequeño asunto de trabajo y no pude evitar no ir a verla, investigue donde estaba su oficina y di con ella, sin problemas llegue a ella y cuando nos encontramos, después de meses sentí como volvía a tener vida.
―Hyde… Cuanto tiempo.
―Bastante… ¿Cómo te ha ido?. ― Nos dimos la mano.
Ese pequeño rose nos estremeció, nos dimos cuenta y enseguida nos soltamos, ella se puso nerviosa y yo desvié mi mirada, me invito un café y pasamos a su pequeña sala, platicamos como dos viejos amigos, no podía dejar de verla, mis ojos se sentían como imán y estaba tan embelesado que en algún momento perdí el hilo de la charla, ella al darse cuenta se apeno.
―Deja de verme así. ― Susurro.
―No puedo, Kaoru, no puedo…― Suspiré. ― Te amo, Kaoru, te amo.
―Por favor Hideto, tienes familia…
―Lo sé, pero, mis sentimientos no se pueden evitar, cariño, perdóname por hacerte daño, perdóname por amarte como un loco.
―¿Aun no me has olvidado?
―Jamás lo haré.
―Me hubiese gustado que esto fuera diferente, que nos hubiésemos conocido en otras circunstancias, pero… Nada se puede hacer ahora. ― Hizo una pequeña sonrisa. ― Los sentimientos no se pueden evitar, los míos tampoco. ― Confeso. ― Sigo amándote como estúpida.
―Kaoru, por favor…
―Me iré a España en unos días. ― Me interrumpió. ― Tengo buenas ofertas allá y las acepte, me quedare por largo tiempo.
―Te irás… ¿Por qué no regresar a Japón?
―Porque no puedo hyde, jamás podre… Al menos no en muchos años.
―Okamura-san, tenemos que irnos.
Interrumpió el mismo chico del primer día en que nos conocimos, ella asintió y se levantó, yo con ella, suspiro y me dio la mano, la estreche y sin darnos cuenta, nos dimos un abrazo, un abrazo lleno de sentimientos encontrados, duro tan poco…
―Debo irme, que seas muy feliz hyde.
―Por favor…
―Y no me busques más, no nos sigamos lastimando…― Dijo en voz baja. ― Hasta siempre.
―No, Kaoru…
―No sigas. ― Me detuvo. ― Por favor. ― Sus ojos se pusieron acuosos.
―Te deseo toda la felicidad, toda la que no pude darte. ― Dije con dolor.
―Te deseo lo mismo.
Tras una pequeña sonrisa se fue y me quede en su oficina, evitando llorar. Al salir de su estudio me fui a mi hotel y me encerré en la habitación, lloré, lloré sin parar, me desahogue, sin detenerme, hasta que me quede dormido.
De eso hace un año. Un año sin ella, un año sin verla más que en fotos, a través de una pantalla. Mi relación con Maya es como antes, aun me cuesta esta situación, pero he aprendido a vivir con dolor.
El dolor de perderla, el dolor de no estrecharla.
Kaoru siempre estará en mis pensamientos y en mi corazón, por más cruel que suene, jamás la podre olvidar, aunque siga con mi esposa y mi hijo, como una familia, queriéndonos… Maya es mi querida esposa y siempre le estaré agradecido por todo, nunca dejare de quererla, pero no la amare como a Kaoru.
Sigo siendo un maldito.
Un hombre que ama a una mujer y esta con otra.
Los amores prohibidos son los que nos matan en vida.
Pero... ¿Ha terminado? ;-; Es realmente una hermosa y triste historia u.u estaré aquí para seguir tus proximos trabajos o simplemente para charlar ^^ un gran abrazo Tsukii ♥
ResponderBorrarSí, aqui acaba uwu
BorrarTriste y cruel todo, lo se <3
Gracias querida Elisandra, muchos abrazos <3
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