Prologo
El estaba pasando por un momento difícil en su vida; difícil en el sentido de la soledad. Tenía amigos y compañeros de trabajo. Siempre estaba acompañado, siempre había gente a su alrededor pero el problema era que esas personas eran gente desconocida para él y esa compañía no era la que estaba buscando, entonces ¿Qué era lo que buscaba? ¿Qué añoraba?...
Él quería a alguien de confianza, alguien que le hiciera sentir bien, tranquilo... Normal.
Una persona que valiera por lo que es y no por la fama. Le pesaba el hecho de saber que muchos le hablaban por su fama, por su dinero y popularidad. Ese tipo de gente no valía la pena y eso de ser hipócrita, no le agradaba.
Lo cierto es que su trabajo no le permitía mucho estar con personas a las cual conociera y formara alguna relación. Su vida era trabajo y más trabajo, tal vez descanso, si tenía suerte.
Sus amigos famosos eran grandiosos, los quería mucho, lo hacían reír y pasar momentos maravillosos. Como aquellas noches de locura, sexo y alcohol. Eran noches de relajación y entretenimiento. Esas ocasiones las disfrutaba mucho aunque al otro día amaneciera a lado de una mujer que tal vez y su nombre sabía.
Cuando estaba solo le venían esos recuerdos, ¿Qué vida llevaba? Una que ante los ojos de muchos es grandiosa.
Dinero y mujeres.
¿Qué más podía pedir? El dinero lo podía todo, algo de cierto había ya que cualquier cosa que quisiera la podía tener teniendo dinero y poder.
Pero el dinero no compraba la felicidad, la verdadera amistad y hasta el verdadero amor, aunque eso segundo no buscaba mucho ya que él estaba convencido de que el amor nunca seria para él.
Se encontraba en un estudio, viendo papeles… Sin verlos realmente, ¿De qué eran? Umm, tal vez de alguna invitación a algún programa o convenios con algunas productoras, la verdad ahora no le interesaba mucho, sus pensamientos se habían adueñado de su concentración desde hacía varios minutos.
Un largo suspiro lo hizo dejar los papeles y levantarse por una copa de vino, si hubiesen sido años atrás en vez de una copa de vino hubiera tomado un cigarro, aunque la verdad moría por uno y esa ansiedad lo mataba, lo hacía sentirse inquieto e impotente.
Tan solo un cigarro, no haría mal uno, ¿O sí? Era cualquier cosa, su cuerpo se lo pedía y si servía para que su concentración regresara al trabajo lo haría.
Salió de su oficina y camino por los pasillo, un poco distraído con su celular cuando de repente sin intención se topó con alguien logrando así que se le cayera el móvil y a ella algunas cosas que llevaba.
―Mierda.― Dijo el vocalista viendo su celular en el suelo.
―Lo siento Ta... Takarai-san, no me fije, fue mi culpa, iba distraída.
La pequeña señorita que sus ojos veían enseguida se agacho para tomar el móvil que había caído, lo tomo con mucho cuidado y como si fuese un objeto de cristal lo tomo con las dos manos y con una inclinación considerable extendió las manos para que él lo tomara.
El que la veía estaba sorprendido, aquel era mucho respeto y mucha consideración, quien sabe quién había sido el culpable, seguramente él porque iba muy distraído y ni siquiera se había disculpado ni había levantado su celular, aquella chica era muy considerada como para echarse la culpa sin pensarlo un segundo.
Él tomo el móvil y ella seguía con la cabeza gacha, vio entonces un par de vestuarios en el piso y como ella lo había hecho se agacho para tomarlos pero ella lo detuvo enseguida.
―No, por favor... No, lo haga.
Su voz nerviosa lo detuvo y ella enseguida tomo los vestuarios, era una chica que trabajaba en su estudio, quien sabe si era parte del staff de VAMPS o L'Arc~en~Ciel, pero sin duda trabajaba para él.
―Alza el rostro.
Ordeno el artista con voz seria y demandante. Ella nerviosa lo hizo y unos ojos brillosos, grandes y expresivos lo miraron.
Aquel fue el momento clave para que él se sintiera curioso hacia ella. Sus miradas estuvieron unidas por unos segundos hasta que ella desvió la mirada, estaba apenada... Demasiado.
―Le pido disculpe mi torpeza Takarai-san, no volverá a pasar... Con permiso.
―Espera.― La detuvo antes de que siquiera diera un paso y ella guio su mirada a los ojos ajenos.― ¿En qué staff trabajas?
―Por ahora en ninguno... Trabajo aquí en el estudio.
―¿Y qué haces aquí?
―Pues... Me encargo de revisar los vestuarios, de mandarlos ya sea para VAMPS o L'Arc~en~Ciel, también de sus accesorios, de guardarlos correctamente, de sus guitarras, de lo que sea necesario, cuando hay conciertos, trabajo en ello también.
―Aaah... No sabía que alguien se encargaba de eso... Bueno no importa, ¿Cuánto llevas aquí?
―Voy para cinco años.
―Entonces estas muy familiarizada con todo aquí.
―Así es.
Al momento de volver a decirle algo una voz sonó por el radio de ella y enseguida atendió, la necesitaban en algún lugar.
―Que tenga una excelente tarde Takarai-san y discúlpeme de nuevo.
Ya no pudo decir más, aquella chica se había ido y el la veía alejarse, en aquel solitario pasillo. Su trabajo era algo realmente innecesario pero él no diría nada. De hecho, era la primera vez que hablaba tanto con alguien de su personal, más siendo una mujer.
Las preguntas que él había tenido momentos antes habían sido reemplazadas por otra.
¿Cuál era el nombre de aquella criatura provocadora de su curiosidad?
Por alguna razón.
Necesitaba saberlo.
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