Capítulo 1
Mi
vida antes de conocerla era “normal”, si, normal entre comillas porque un
famoso no puede tener una vida normal, creo yo. O al menos mi vida no lo es.
En
mi punto de vista, la palabra normal significa trabajo, trabajo y más trabajo.
Amigos, ¿Ya dije trabajo?.
Al
conocerla mi vida dejo de ser normal, empezó a tornarse de una manera
interesante, empezó a tener sentido, color… Mucha más vida.
Amor.
Yo
no había creído en el amor a primera vista pero con ella me sucedió; O al menos
sentí una tracción inmensa. Me sentí completo al verla, al estrecharle la mano,
al ver sus ojos, esa educada sonrisa, esa dulce voz…
Kaoru
fue y es para mí la mujer más importante de mi vida. La más valiosa. Mi tesoro
personal. Aunque me duela decirlo ya que tengo una familia
Esposa
e hijo.
Yo
veía mi futuro con Kaoru, veía mi vida entera con ella pero por cosas y juego
del destino todo se esfumo.
Como
agua entre mis manos.
He
aprendido a vivir con este dolor constante, día y noche, en sueños y despierto.
Dolor, dolor, dolor.
¿Un
ser humano puede vivir con dolor toda su vida? Yo podría, siempre y cuando la
vean mis ojos. Del solo verla de lejos.
Es
lo único que puedo tener, que puedo pedir.
Aunque
ella y yo aún tenemos contacto nos tratamos como dos viejos amigos, a veces
algo más… Por mi parte pero ella siempre pone una línea límite.
―Hideto, tienes una familia, por favor... ― Son sus palabras.
Esas palabras me lastiman, cada vez que
las escucho, cada vez que las recuerdo.
Kaoru es una famosa diseñadora, ella crea
ropa impresionante, para mujer y para hombre. Por eso la conocí.
Su línea de ropa me gusto desde el
principio, en cuanto vi un conjunto en una tienda de ropa exclusiva me enamore,
busque más ropa de la línea “ángel”, esa línea de ropa, ese nombre, esos
detalles, esa delicadeza. Todo me gusto desde el primer momento, desde el
primer segundo. Yo mismo investigue sobre ella.
Kaoru Okamura.
Su nombre aparecía en muchas páginas de
internet. Su carrera empezó en Nueva York. Ahí despego ese hermoso ángel. Con
solo 21 años de edad ella empezó su carrera como diseñadora. A los 28 regreso a
Japón en donde sus diseños fueron los más vendidos y lo siguen siendo. Estaba
tan impresionado por su trabajo que le pedí una cita de trabajo.
Ella al principio se negó ya que así no
trabajaba, no con citas, no con famosos en persona.
Pero insistí.
No podía dejar pasar una oportunidad así.
Y lo conseguí.
―Es un placer señorita Okamura.― Le había dicho
mientras nuestras manos se tocaban.
―El placer es mío en realidad…― Se quedó
callada pensando en cómo llamarme, su nerviosismo me llevo a mi primer limite.
Necesitaba más de ella.
―Dígame hyde.
―Es un placer hyde.― Dijo con naturalidad y me regalo mi segundo limite.
Necesitaba esa sonrisa para sentirme
completo.
―Gracias por aceptar mi petición.
―Debo decir que me tomo por sorpresa, es decir, un artista de su
nivel hablándome por teléfono para pedirme una cita de trabajo... Le confieso
que no lo creí hasta este momento.
Sus ojos brillaban, podía observar un leve
sonrojo y emoción en sus ojos.
“Todo me gusta de ella”.
Pensé.
―Me atreví porque en verdad soy su fan, sus diseños son únicos y
realmente hermosos.
―Ya que nos estamos confesando.― Se rio y ese
fue mi tercer limite.
Ese sonido alegraría mis días.
―...También soy su fan, por mi trabajo no he podido estar en todos
los conciertos pero a los pocos que me he permitido ir son fascinantes.
Los dos sonreímos, viéndonos a los ojos y
compartiendo un momento íntimo.
“Ella debe estar en mi vida.”
Ese pensamiento me invadió una y otra vez
en aquel momento.
Nuestra cita fue en su oficina, un lugar
impecable, amplio, lleno de luz y otros diseños, fotos de sus galas, de sus
creaciones, de otros diseñadores famosos, reconocimientos y demás.
―Su línea ángel es magnífica.
―Esa línea salió de un sueño que tuve desde muy joven, a los 5 años
sabía que lo mío era diseñar.
―Algo digno de admirar.
―En verdad me halaga que sea de su gusto mis diseños, usted es un
icono en la moda, halago es poco.
―También me gusta diseñar, pero ángel va más allá de lo que siempre
busque.
Y se sonrojo, mejillas color escarlata,
otro limite.
Calidez.
―Noto que hoy trae puesto algo de mis
diseños.
―En su honor.― Le conteste, en ese momento
toda educación, toda amabilidad y sutileza salían de mi.― Es de mis diseños
favoritos.
―Siendo sincera el mío también, fue de mis
primeras obras y de las que gracias a ellas me llevaron al éxito.
―¿Puedo preguntar porque dejo Nueva York?
Seguimos platicando, sin parar como si
fuésemos dos viejos amigos, reencontrándose después de nuestros sueños
cumplidos. En esas horas me sentí con mucha vida, con muchas ganas de dejarlo
todo y estar toda la vida platicando con ella.
―... Y realmente fue así como decidí
entrar a la banda.
―Algo que jamás pensé que escucharía del
propio protagonista.― Sonrió.― Una como fan tiene infinidad de curiosidades
sobre usted, sobre la banda.
―Podemos seg...
Alguien toco la puerta, un joven que ante
los ojos era amable y educado, cuando me vio no pudo retener su sorpresa pero
se compuso inmediatamente.
―Okamura-san, es hora de su junta.―
Anuncio el joven secretario, ella asintió.
―Enseguida voy. ¿Ya tienes todos los
diseños?
―Por supuesto.
Ella se volteo a mí, el joven salió y nos
quedamos en silencio, sus ojos me decían que nuestra cita habia terminado y
sorprendentemente sentí un vacío en mi pecho. ¿Qué era? En ese momento no lo sabía.
―Estaba pensando... ¿Le gustaría trabajar
conmigo? Es decir, compartir ideas, crear diseños.
―Trabajar juntos...― Su voz no pudo
ocultar sorpresa, esas palabras me habían salido sin pensar.
―Así como trabajo con Roen, podría
trabajar con usted, soy bueno diseñando y usted seria la mente clave.
―Tantos halagos harán que me sonroje.
―Los sonrojos en una mujer es lo más
hermoso que se puede apreciar.
Mi voz traicionera se volvió en un tono
rasposo, un tono que normalmente salía cuando estaba con una mujer, en su
conquista.
Kaoru se sonrojo, un perfecto sonrojo, un
perfecto color escarlata en esas pálidas mejillas. Sus ojos brillosos y
profundos.
Mi perdición.
Ese momento fue mi fin.
Mi condena.
Al ver ese rostro apenado no pude evitar
sentirme lleno de calidez, de alegría, de luz.
―En verdad sabe cómo apenar a una mujer.
―En realidad pocas son las que se apenan y
sonrojan de manera inocente y pura, como usted.
Ella estaba por decir algo mas pero el
secretario interrumpió de nuevo, ese chico pudo haber muerto por mi mirada.
―Hablemos de negocios entonces, ¿Cuándo
puede?.― Cabe mencionar que en ese instante mi corazón latió muy rápido.
―Cuando usted lo desee, ahí estaré.
―Mañana tengo el día ocupado...― Verla
pensar era fascinante.― ¿Le parece bien en dos días?
―Dos días.― Confirme.― ¿Aquí nuevamente?
―Por mí no hay problema si es en otro
lugar.
―Déjeme poner ahora mi oficina, podría
pasar por usted.
―Entonces así será.
Los días que había dicho pasaron lentos...
Lentos e interminables, dos días jamás habían sido tan eternos. Jamás había
sido tan ansioso e inquieto.
¿Qué me pasaba?... Si tan solo lo hubiese
sabido en ese preciso momento, tal vez todo sería diferente ahora. O tal vez
no…
Llego el día de nuestra cita, pase por
ella a su oficina y nos fuimos a lamia, al principio el ambiente estaba un poco
tenso pero de un segundo a otro la plática fluyo como agua.
Teníamos tanto en común.
Éramos el uno para el otro.
Pero tal vez nos conocimos en un mal
momento y nuestros destinos se alejaron.
O tal vez yo hice todo mal, es algo que
siempre me reprochare, sé que hice algunas coas mal, sé que mayoritariamente
fue mi culpa.
Maldita sea.
Mi culpa.
Porque cuando la conocí yo tenía una
esposa y... Un hijo que venía en camino.
Oh, esta historia será maravillosa! Hyde con una familia, pero enamorado de alguien más... una difícil situación ;-; Espero con ansiedad la próxima actualización ♥
ResponderBorrarEsperemos que no suframos tanto uwu
BorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarEl tiempo de hiatus aun esta en mi mente D: !!
BorrarComo este ya lo tengo escrito pues es facil uwu
Chus chus bebe~
OMG Un enano adultero enamorado :O!♥
ResponderBorrarInteresantisimo:O
A que si? *~*
Borrar