miércoles, 3 de febrero de 2016

En ésta vida


                                                                                     (SakuHai ~ One-shot)

                                                                                         AutoraElmi-chan

La vida es muy caprichosa a veces, el amor lo es más. Nada te depara lo que el destino puede hacerte.


 Era víspera de año nuevo en "Anemone". La compañía estaba en plena algarabía con otro año lleno de éxito en el mundo de la moda. Todos quienes colaboraban día a día en la misma estaba presente, modelos importantes de dicha compañía, los diseñadores, los modistas, fotógrafos incluso estaban presentes, el festejo iba viento en popa, aunque varios ya ansiaban el conteo de las 12 campanadas, seguían disfrutando de la fiesta.
-Vaya Hyde, ya no se si morí y estoy en el paraíso ahora mismo-decía Ken al ver algunas hermosas modelos que se encontraban en un extremo del gran salón y le dedicaban una sonrisa.
-Y yo que creí que no vendrías porque no te agradaban las fiestas de este tipo-añadió él dando un sorbo a su copa de champagne mientras observaba como su amigo se comía con la mirada aquel grupo de modelos.
-¿Yo? Pero qué cosas dices. Si las fiestas son mi vida. Además, perderme del mejor festejo de toda Shibuya, ni loco-dijo él con total alegría haciendo que el joven castaño sonriera levemente.
-Espero que hayas acabado tu trabajo de esa materia de Derecho... ¿Cómo se llama? ¡Ah sí! Metodología de la investigación-sentenció él con satisfacción mientras Ken ahora lo miraba con irritación.
-Enano del demonio, no me lo recuerdes-murmuró con seriedad, haciendo que Hyde soltase una risotada-búrlate de mi desgracia.
-No me burlo-dijo-solo resalto tus responsabilidades. Además tú elegiste esa carrera, sabías lo que implicaba-
-Y no me arrepiento, aunque ese trabajo me tiene cansado, pero agradece que me tome la molestia de venir hasta acá a ser tu compañero en la fiesta de tu padre-mencionó Ken.
-Yo no he dicho lo contrario.
-Si lo hiciste.
-Claro que no-dijo Hyde entre risas-ok, lo hice, pero no creía que vinieras.
-Soy un excelente amigo, dame premio-replicó él con una sonrisa.
-Muy bien señor, entonces te presentare a alguna de esas modelos por las que tanto "babeas", ¿hecho?-sugirió Hyde mientras acomodaba sus mechones largos detrás de la oreja y miraba a Ken con diversión.
-Con semejante premio, hasta te hago los favores que quieras-dijo con alegría.
-Ya dijiste, con cualquier favor, del que te pida-
-Es más mi querido Haido, te doy mi palabra, de caballero, que haré lo que tu me digas a cambio del "premio" que me darás, ¿está claro?-declaro Ken elevando levemente su copa.
-Eso amerita brindis-replicó Hyde con una sonrisa y alzaba de igual forma su copa de champagne. Y de un solo sorbo se habían terminado el contenido de la misma.
-Pero miren a quien tenemos por aquí, joven Kitamura-decía el señor Takarai con una amplia sonrisa mientras se acercaba a ellos.
-Takarai-sama, un gusto de verlo-dijo Ken estrechando la mano de este.
-¿Cómo vas con tu trabajo de metodología? Incluso me he llegado a enterar que eres el mejor de tu clase por ahora-declaró este una vez que dejaron de estrecharse las manos.
-No me gusta ser presuncioso pero si-comentó el joven con orgullo.
-Akuma... ¿Y ese conjunto?-preguntó el mayor al notar que Hyde usaba un vestido pantalón blanco.
-Dijiste que podría usarlo-añadió el joven mirándole fijamente mientras una pequeña sonrisa se dibujaba en el rostro.
-Pero en una ocasión especial, y además es de...-
-Es de mi madre. Lo sé. Además, esta es una ocasión especial, ¿no?-replicó Hyde.
-Esta vez ganas jovencito, solo porque tú eres responsable de este año de éxito-mencionó Takarai con determinación-sino...
-La compañía no seguiría en pie. Tranquilo, que seguiré "trabajando" para ti-añadió palmeandole ligeramente el pecho sin dejar de sonreír.
-Más te vale, que tengo planeado un futuro brillante para ti-concluyó el señor Takarai fingiendo severidad y dejaba a ambos mientras se dirigía ante el pequeño grupo de inversionista que lo esperaban impaciente.
-¿Tu padre ya sabe que dejaste la carrera de artes?-cuestionó Ken.
-Lo sabe-replicó Hyde mientras entregaba a un mesero sus copas vacías y tomaba otras dos con Champagne, entregandole a su amigo su copa correspondiente-se lo dije al día siguiente que salí de allí. Aunque el daltonismo me impidió seguir, ahora me permite a estar en esto.
-El mundo de la moda-añadió el mayor dando un sorbo a su copa.
-Creo que deberías ir con ellas-anunció Hyde al ver como ese mismo grupo de modelos que su amigo veían le dedicaban sonrisas y miradas cómplices.
-Contacto visual, nada mal-dijo Ken al momento de sacar su cajetilla de cigarros y encendía uno, dándole una gran calada-te veré en un rato, Haido-añadió mientras se marchaba hacia aquellas jóvenes.
-Bobo...-murmuró él y bebía la Champagne con gusto.
-Pero si aquí está mi diseñador y modelo favorito-decía Shinya con alegría en su voz y abrazaba por sorpresa al menor.
-Por poco haces que derramé mi copa-dijo Hyde recuperando la compostura.
-Tranquilo señorito, ni que el Champagne fuese ácido-bromeo el rubio.
-No pero mancharía mi ropa-aclaró él con triunfo.
-Cierto. Oye, necesito que conozcas a alguien.
-Si es una de tus amistades raras, paso. Recuerda lo que me pasó con tu amigo Kyo.
-Olvídate de ese idiota, Hyde. Esta vez es algo mejor, algo que cumple con tus estándares extraños-aclaró Shinya con seguridad.
-Viendo tu mirada parece que hablas en serio-comentó el castaño terminandose la copa.
-Siempre hablo en serio, cariño... Oh no-de repente la mirada alegre de Shinya cambió a una de espanto-Mierda, Hyde escóndeme...
-¿Eh? Pero qué dices-decía este sin comprender lo que pasaba.
-Es "Dado"-respondió con nerviosismo.
-¿Qué tiene de malo? Le gustas.
-Ese es el problema. Le gusto y el idiota no sabe que yo sé eso-argumentó el rubio.
-Si es así, métete rápido abajo de aquella mesa, tratare de salvarte el pellejo-sentenció Hyde cubriendo a su amigo mientras este último hacia lo que le había dicho.
-¿Hyde-sama?-preguntó Die una vez que se acercó al castaño.
-Die-san, que gusto de verte-contestó él con fingida sonrisa.
-Igual digo lo mismo. Eh... Bueno, quería saber si has visto a Shinya, lo he estado buscando pero no lo encuentro por ninguna parte. ¿Lo has visto de mera casualidad?
-A Shinya... No, para nada. No lo he visto-mintió este mientras seguía sonriéndole, ahora de manera nerviosa.
-Qué extraño... Si lo llegas a ver, podrías decirle que lo espero en la terraza, necesito decirle algo importante-sentenció Die con un queje de desesperación en su voz.
-Por supuesto, Die-san.
-Muchas gracias Hyde-sama. Disfruta mucho de la fiesta-declaró él con una leve sonrisa.
-Igual disfrútalo-añadió Hyde una vez que este se marchaba al lugar mencionado.
-Qué bueno que se fue...-dijo Shinya saliendo debajo de la mesa y sacudía su pantalón de casimir color beige y peinaba con sus dedos su cabello suelto.
-Deberías verlo, está preguntando por ti como loco. Se nota que en verdad le interesas-comentó el castaño con persuasión.
-No me hagas reír, Hyde-dijo-no seré parte de su harem.
-¿Y si realmente quiere algo en serio contigo? No se sabe-añadió Hyde con una leve sonrisa.
-Uhmmm... Bien, iré a verlo, pero solo lo hago porque eres el "peor" persuadiendo.
-Y tú el peor convenciendo, cariño-dijo mientras ambos reían.
-Jajaja, bien, bien; si pasa algo malo, te hago responsable, "Hydecito"-declaró el rubio con una mirada cómplice.
-Totalmente responsabilidad mía-aclaró él asintiendo ante la "acusación". Shinya lo miró de reojo y se marchó rumbo al lugar indicado.
-¿Otra copa, señorita?-decía el mesero ofreciéndole otra copa de Champagne a Hyde, quien a este último soltó una risilla al escuchar la palabra "señorita".
-No soy "señorita" pero gracias-replicó el castaño tomando la copa mientras un apenado mesero se iba a atender a los demás invitados.
Hyde miraba con suma atención a todo el entorno que le rodeaba, siendo acompañado por su copa, trataba de rememorar todo lo que había realizado en el año. No era para menos. Había cosechado éxitos en el mundo de la moda, tanto sus diseños como su trabajo en el modelaje. Pero... ¿Era suficiente? Se preguntaba Hyde en ese mismo instante. Quería un motivo por el cual seguir, no precisamente fama o dinero, sino algo que lo inspirase, algo por el que vivir...
-Tendré que ir afuera-murmuró él dirigiéndose al balcón techado del lugar, recargando sus codos en el mismo, mirando hacia el umbral. Observaba como la gente se conglomeraba en las transitadas calles de Shibuyaaun siendo víspera de Año Nuevo, las personas en compañía de sus familias se daban cita para festejar. Hyde sonrió débilmente al recordar aquella época en la que su familia y él iban a aquel sitio a recibir con ánimo y suma alegría el año venidero. Pero todo eso había cambiado a causa del fallecimiento de su madre tres años atrás y esos momentos, solo se habían quedado en un simple recuerdo. Hyde seguía mirando y faltaba poco para el conteo regresivo, podría ver de lejos a la gente conglomerarse, algunos preparaban ya los fuegos pirotécnicos que se lanzarían en el conteo-Uhmmm... Me quedaré  a ver esto-dijo para sí mismo al notar de repente en su reloj de pulsera marcaba que faltaba hora y media para las 12. Elevó un poco los hombros y se dignó a observar.
Los minutos pasaban rápido, y la gente seguía llegando tanto al centro de la ciudad como a la fiesta de "Anemone". En pocas palabras, el tiempo se fue volando. Ya solo restaban menos de 15 minutos para la media noche y Hyde seguía ensimismado en sus pensamientos, sin percatarse de que alguien estaba a su lado.
-Nunca creí que te gustara este tipo de vista-escuchó Hyde aquella voz bastante familiar para sí. Se limitó a sonreír y miraba de soslayo a esa persona.
-Digamos que es entretenido-replicó el castaño aún sonriente.
-Entonces seré tu compañía-añadió Sakura.
-Adelante-mencionó el mayor.
Pasaron algunos minutos mientras ambos veían en silencio a la gente caminando aprisa al centro de Shibuya. No se había dirigido la palabra en ese tiempo pero era ya algo cotidiano para los dos, hasta ahora...
-Disculpen por interrumpir su pequeña convivencia pero Haido, tu padre ya dará su discurso, ¿vendrás?-interrumpió Ken apareciendo con una joven aferrándole a su brazo. Ellos giraron su mirada para ver a su amigo.
-Es el mismo discurso de todos los años, Ken, prefiero esto-sentenció Hyde sin más.
-Uhmm... Como quieras. Hey, Ya-chan, trata de no emborracharlo tanto-refirió él al azabache mientras señalaba con la mirada las dos copas de vino tinto que se encontraban en el balcón, sin que Hyde se percatase de eso.
-Lo intentaré-respondió Sakura con un guiño y sonreía divertido. Ken alzó su copa y se marchó con la joven al interior del lugar.
-Tres minutos para media noche... Y el tiempo se pasa volando-dijo Hyde seguido de un suspiro.
-Tanto tiempo para la poca vida que tenemos, ¿no?
-Tú si sabes a que me refiero-recalcó el castaño asintiendo con la cabeza.
-Bueno, para celebrar nuestra extraña filosofía melancólica, un brindis antes de que sea año nuevo-anuncio el más alto ofreciéndole una de las copas de vino.
-¿Y esto?-preguntó el mayor algo sorprendido al tomar la copa y miraba a Sakura.
-Los traje sin que te dieras cuenta, ton~to-replicó el azabache entre risas al notar que Hyde empezaba a hacer puchero-jaja, pareces un niño pequeño cuando haces eso.
-¿Más pequeño que mi hermano Rian?-preguntó con diversión.
-Sin duda más pequeño y no creo que Rian haga eso, es más "maduro" para su edad-añadió con orgullo con su respuesta.
-Claro, claro, pero qué crees, nadie es maduro en esta vida-remató Hyde con una sonrisa de triunfo.
-Touche-señaló Sakura alzando su copa. De repente tanto en el salón como en las calles ya empezaban a gritar emocionados los segundos que restaban para recibir al año nuevo.
10...
Ambos no podían dejar de mirarse a los ojos.
9...
El bullicio de la gente no se hacía esperar.
8...
Sus corazones no podían dejar de latir cual locomotora en marcha.
7...
El sonrojo de sus rostros se notaba.
6...
Poco para la media noche.
5...
Los labios de Hyde estaban a escasos centímetros de la boca del ajeno.
4...
El brazo de Sakura aferraba su cintura.
3...
La cuenta ya casi finalizaba.
2...
-Si besas a un extraño en año nuevo, dicen que estarás destinado a esa persona por el resto del año-murmuró el azabache ahora a escasos milímetros de sus labios.
-No serás un extraño para mí, pero quiero estar destinado a ti por siempre-murmuró de igual forma.
1...
-¡FELIZ AÑO NUEVO!-exclamaron los demás mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo de la medianoche y al mismo tiempo era testigo de una promesa de amor que era sellada con un beso de año nuevo...
******







-¿Hasta cuándo dejarás de dibujar?-
-Cuando dejes de moverte, cariño-replicó Hyde con una sonrisa mientras veía a su pareja recostado en la cama boca abajo con una sábana cubriendo su desnudez.
-No me he movido-murmuraba este y veía como el castaño lo dibujaba con mucha concentración desde el fondo de la habitación del mayor.
-Lo hiciste hace poco...-mencionó dedicándole una mirada fugaz-algo de difuminado por aquí y aquí y... ¡Listo! Mira amor, te acabo de inmortalizar en un dibujo-anunció con emoción y se acercaba a la cama al lado del azabache.
-Déjame ver-cambio de posición para observar bien el dibujo de su pareja, tomando el bloc de dibujo-jajaja.
-¿De qué te ríes?-preguntó el mayor ahora con molestia.
-Nada amor pero no pensé que me dibujarías de esa manera.
-Te veías chulo así, ¿qué esperabas? No podía dejar pasar la oportunidad.
-Me encanta-declaró él aún mirando el dibujo.
-¿En verdad?
-Claro, eres un artista-replicó mientras besaba su mejilla. Hyde se sonrojó levemente.
-Mentiroso-murmuró contra sus labios y tomaba el cuaderno de las manos de l ajeno y lo ponía en la repisa.
-¿Acaso dudas de mi palabra?-preguntó él con una sonrisa pícara.
-Tengo qué-replicó mirándole de soslayo mientras la comisura de sus labios dibujaba una sonrisa.
-Ya verás-dijo Sakura recostándolo a la cama entre risas, haciendo que el mayor lo mirase sorprendido.
-Hey, espera...-mencionó el castaño al momento en que el contrario le desabrochaba la camisa a cuadros que usaba.
-Demasiado tarde-añadió él al despojarle la prenda de inmediato, dejándole desnudo por completo-es tu culpa...-murmuró contra su cuello blanquecino y repartía cortos besos en él hasta llegar a la boca del ajeno.
-Mmmhhh...-gemía el castaño entre beso y beso que le propinaba el oji café y aferraba con sus brazos la espalda de este.
Las caricias no daban marcha atrás; los besos se intensificaban más y más a cada segundo que pasaba; la temperatura de sus cuerpos aumentaba; los gemidos inundaban la habitación amplia.
-Ahhh...-gemía Hyde mientras Sakura lo penetraba con fuerza. Las estocadas eran constantes y profundas. El mayor enterraba ligeramente las uñas en la espalda del contrario y sus piernas rodeaban su cintura. La sensación de tenerlo dentro era inexplicable.
-Ahhh... Hyde...-jadeaba el menor contra su cuello y continuaba embistiendolo.
El nombrado arqueaba ligeramente la espalda en el momento en que su pareja había dado en su próstata. Gemía más y más fuerte.
Sakura sentía el orgasmo venir pero no quería que finalizaran en aquella posición por lo que, levantó de manera delicada a Hyde, haciendo que se colocara a horcajadas, de tal manera que el contrario se aferrase  a sus manos y las penetraciones continuaron, siendo de esta forma algo excitante para la pareja.
Los labios de ambos se volvieron a fundir en un beso demandante, pero lleno de amor a su vez. Sus respiraciones eran entre cortadas, los gemidos volvían a retumbar el lugar, los "te amo" no se hicieron esperar.
Hyde soltó sus manos para rodear la espalda del contrario y, en ese momento ya se sentía desfallecer al sentir otra vez la llegada del clímax. Arqueo nuevamente su espalda ante aquella ola de sensaciones que le rodeaban su ser.
Sakura siguió penetrándole más y más rápido, sus jadeos se hacían sonoros ante cada embestida que daba en el interior del mayor. Sostenía con ambas manos las caderas del contrario y besaba con mucha pasión la boca de Hyde. Siguió embistiendole más y más fuerte hasta que el orgasmo mismo se hizo presente y ambos cayeron rendidos a la cama.
*******





-Vaya que estamos teniendo mucho éxito a comparación de otros años, mi querido Akuma-decía Shinya al ver las gráficas de los últimos números de Black Diamond y la publicidad que se había lanzado con las marcas Versace y Gucci-no es por echarte más laureles pero tú y Sakura hacen buen equipo.
-Un excelente equipo-dijo Hyde al encender en el momento un cigarrillo. Shinya frunció el entrecejo y prosiguió con lo que hacía.
-Tu padre, ¿qué opina al respecto?-preguntó el rubio de repente.
-¿Qué cosa?-cuestionó el oji café sin comprender y al mismo tiempo daba una gran calada a su tabaco en mano.
-De que ya hayas hecho público tu relación con Sakura.
-No ha dicho nada. Sabe que él me hace feliz, supongo que no tendrá en motivo en oponerse-declaró.
-Al menos tiene su apoyo-replicó Shinya al momento de tomar una de las revistas recientes de "Black Diamond"y comenzaba a leerla.
-Podría decirse que sí.
-¿Es en serio? ¿Les preguntaron eso?-señaló este a una de las preguntas que aparecía en la entrevista.
-¿Eso?-Shinya asintió-Jajajaja fue gracioso esa ocasión.
-Claro, ya me imagino decirte esto: "Por supuesto que tenemos una vida sexual activa. Es más, esta mañana queríamos intentar hacer la posición 8." -citó mientras Hyde soltaba una risotada.
-Jajajajajaja jajajajaja, ¿te digo algo? Si íbamos a hacer esa posición pero recordamos que teníamos esa entrevista temprano y no pudimos continuar después.
-¿Quién eres y qué hiciste con mi Haido inocente?-preguntaba el rubio a manera de juego pero su amigo si había cambiado.
-Soy inocente querido, pero digamos que estoy tomando riesgos-contestó tras terminar de fumar su cigarro.
-Al fin qué terminaste, ya me inundaste la oficina de humo, qué asco-dijo Shinya levantándose de su asiento y se dirigía a los ventanales del lugar, abriéndolas de par en par-mucho mejor.
-Exagerado.
-Sabes que me da asco el cigarro y tienes suerte de ser mi amigo, si no lo fueras ya te hubiera sacado a patadas de aquí.
-Por algo eres mi mejor amigo.
-Ya dije, tienes suerte de tenerme, Akuma-recalcó el oji café con una sonrisa, seguido de risas por parte de ambos.
-YAMO-CHAN-exclamó Die al entrar a la oficina y se acercaba al rubio para después abrazarlo.
-Este ya empezó...-murmuró Shinya-Vamos Die, suéltame, ¿qué ocurre?-preguntó mientras trataba de zafarse del agarre del mayor.
-¿No tienes planes esta noche en casa, verdad?-cuestionó él con una sonrisa fingida y algo de nerviosismo en su voz. Tanto Hyde como Shinya sabía que algo se tramaba.
-Depende, ¿qué hiciste esta vez?
-Bueno, digamos que perdí una apuesta con Sakura y...-como si lo hubiesen invocado, el nombrado apareció.
-Vamos Die, solo será una pequeña reunión-dijo Sakura palmeandole el hombro a su amigo y después se acercó a Hyde-Hola amor-murmuró antes de besarle.
-Hola-dijo el castaño con voz queda y correspondía al corto beso que su pareja le daba.
-¿Una pequeña reunión? ¿Qué mierdas apostaron ustedes dos?-preguntó Shinya con severidad haciendo que Die y Sakura se estremecieran. Si Hyde era un demonio enojándose, no conocían a Shinya enojado-Eso les pasa por jugar Poker, y sobre todo tu Dado, eres pésimo en eso, ahora tendremos que irnos antes a comprar lo necesario, y te recuerdo que Hyde come demasiado.
-Hey, no me metas en tu discusión, además, no como mucho-replicó el castaño cruzando sus brazos y haciendo un puchero.
-De hecho comes por doble-comentó Sakura desviando su mirada a otro lado.
-No ayudes...-
*******




-Abogado y ahora arquitecto de medio tiempo, quién lo diría-decía Sakura alzando su tarro de cerveza y rodeaba con el otro brazo la cintura de Hyde.
-Ya lo veíamos venir, Ken-chan-añadió el castaño mientras daba un bocado a su parte del takoyaki.
-Quiero ser multifaceta señores, y, como sé que ustedes dos se mudarán a Osaka por un tiempo, y a eso me refiero a ti Hyde, me ofrecí a diseñarles esto-anunció Ken al sacar de su chaqueta de cuero rojo un sobre amarillo algo doblado, lo destendió en la mesa y la acercó a la pareja, acto seguido encendió un cigarrillo.
-Esto es...-decía Sakura algo atónito.
-El diseño del departamento, amigos míos, algo minimalista conociendo sus gustos totalmente sencillos de ambos, pero qué más da, si quieren, la construcción del departamento sería en 5 días, y la tendrían lista en menos de 3 semanas.
-Vamos, Ken, ¿con quién te estas acostando para que te hagan esos favores?-preguntó Hyde levantando su ceja y miraba con perspicacia a su amigo.
-¿Yo acostándome con alguien? Para nada-sentenció él con seguridad aunque las miradas de sus amigos no eran de esperarse-Ok, con una o dos de tus modelos de la compañía, y una de ellas descubrió mi talento para la arquitectura, así que se ofreció a ayudarme en lo que se podía y aquí estoy. Oigan, quítenme esas miradas feas que se cargan, asustan, ¿saben? Ya les dije lo que tenía que decir, ¿aceptarán o no?-dijo él. La pareja comenzó a murmurar de manera cómplice, entre segundo y segundo observaban de soslayo a Ken, quien este trataba de ignorarlos. Luego de 2 largos y tortuosos minutos después...
-Muy bien, ¿en dónde tenemos que firmar?-preguntó Sakura con una gran sonrisa.
Ken respiró aliviado...
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-Dijo que sería un departamento para los dos, no una casa-mencionó Hyde al ver el lugar que había comentado Ken tantas veces.
-Para estar en el centro de Osaka no está nada mal-dijo Sakura bajando las maletas del carro.
-Venga, vamos-anunció el castaño con una gran sonrisa y acarreaba algunas maletas hacia la entrada del lugar, seguido del azabache, quien miraba divertido como su pareja se mostraba tan alegre, lo hacia lucir como un pequeño niño recibiendo una sorpresa, aunque no estaba del todo equivocado. Subieron las escaleras hasta llegar a la puerta del mismo. Hyde se mostraba muy emocionado.
-Déjame abrir primero, espera-decía él al momento de sacar las llaves que le había dado Ken una vez que se instalarán al departamento. Introdujo la llave, dio vuelta y...
-Oh por Dios...-murmuraron ambos al ver el amplio departamento. Hyde fue el primero en entrar y miró ensimismado el lugar, estaba ya totalmente amueblado. De repente sintió que lo alzaban.
-Jejeje, ¿y eso?-preguntó Hyde al ser cargado estilo princesa.
-¿Y eso? Vamos a estrenar la casa-replicó él besando los labios del mayor mientras iban rumbo al corredor que conducía a las habitaciones del departamento.
-Parecemos como recién casados-dijo Hyde hundiendo su rostro en el cuello del azabache una vez llegando a una de las tantas y amplias habitaciones del lugar.
-Como recién casados dices...-murmuró Sakura depositando delicadamente el cuerpo del contrario y lo miraba como una media sonrisa y se sentaba en la orilla de la cama-vamos muy rápido con nuestra relación, ¿no crees?.
-¿Rápida? Pero qué rayos dices-mencionó él con sorpresa y se levantó de la cama, sentándose junto a él.
-Pienso que vamos demasiado a prisa. ¿Cuántos años estamos juntos?
-Dos años.
-Demasiado corto, las demás parejas no hacen eso.
-¿Y a nosotros qué nos ha de importar las demás parejas? -cuestionó el castaño sentándose en el regazo de su pareja, mirándole fijamente mientras con sus brazos rodeaba su cuello- Tú y yo no somos una pareja, somos también un equipo y nos apoyamos mutuamente. Si estamos juntos fue porque quisimos, no los demás. Quítate esas ideas de la cabeza, esos dramas los debo de hacer yo-recalcó él para la sorpresa del azabache.
-Pero...
-Pero nada, Ya-chan-interrumpió el mayor tomando el rostro del contrario mientras lo observaba sorprendido-no sé por qué tienes esas dudas. Estamos bien ahora, además, quiero estar contigo toda mi vida, no importa lo que pase...
-Idiota-sonrió él al momento en que Hyde acariciaba sus mechones oscuros-te amo...-murmuró contra sus labios.
-Y yo a ti, Ya-chan...
*******




Las semanas pasaron volando, las citas, los viajes, las fiestas, los cumpleaños, los trabajos juntos, las noches de pasión, las múltiples promesas de amor se hacían presentes.
Hyde se consagraba como uno de los mejores diseñadores de su época, Sakura como el mejor fotógrafo de Japón.
Su relación tanto personal como laboral iba viento en popa; cuando había tiempo, pasaban tiempo en Osaka, y en trabajos en "Anemone" tenían que estar en Shibuya.
Sin embargo, la fama acelerada y el éxito adquirido hacían que el encanto que tenía su relación fuese en declive, sobre todo con Ya-chan, cuyas amistades tóxicas que había conseguido, lo hacían que perdiese poco a poco lo mucho que había luchado por mantener...



-Muy bien, hemos terminado-dijo el fotógrafo al finalizar la sesión de la tarde con ellos-solo faltan que vean las fotos-recalcó él con una sonrisa. Hyde se acercó hacia el señor esbozando una sonrisa por otro trabajo bien hecho aunque…
-Ya.chan, Ya-chan, Ya-chan te estoy hablando-decía el castaño tratando de captar la atención del menor, sin embargo estaba “perdido” entre su cigarrillo y los pensamientos que pasaban por su cabeza-Ya-chan…-mencionó Hyde acercándose a este y tratando de despejarlo.
-¿Uhmm?
-Te he estado hablando, estás muy distraído, ¿sucede algo?
-Nada que te pueda interesar-replicó él con seriedad.
-Me tendrás que decir que te está pasando. Ese no eres tú-recalcó con preocupación.
-No quiero interrumpirlo joven Takarai pero estas fotos se tienen que entregar esta tarde y necesita que las revise en este momento-dijo el fotógrafo con pena.
-Revísalas si quieres, yo me largo-contestó Sakura con la completa seriedad que pudo tener. Tomó su chaqueta de cuero negro y se marchó sin más.

En definitiva algo había cambiado en él.




Las semanas pasaban cual chorros de agua, y Sakura había mostrado un cambio totalmente notable, no solo para Hyde, sino para todos quienes lo conocían.
¿Enfermedad?, pensaron unos.
¿Estrés?, podría ser.
¿Algo grave pasaba él? Y no estaban equivocados.

-Ya-chan, me alegra verte por aquí, te traje las carpetas que me pediste de Osaka-decía Ken con ánimo al entrar a la sala de fotografía, sin embargo su sonrisa se esfumó al verlo totalmente serio, solo fumando un cigarro y revisaba con detenimiento las fotografías de otras sesiones de la compañía.
-Gracias, déjalos en mi maleta, está en aquella silla-señaló Sakura sin siquiera mirarle. Ken lo observó de soslayo al momento de ir a guardar esas carpetas en el lugar indicado.
-¿Qué es esto?-preguntó él con un audible murmuro, sintió como si un balde de agua fría le cayese encima.
-Mete eso de inmediato, Ken-replicó el azabache mientras hacía su trabajo, no se inmutó siquiera por el hecho de que su mejor amigo descubriese que tenía droga.
-Sakura, esto está mal. ¿Desde cuándo te drogas?
-9 meses-declaró él sin inmutarse.
-¡¿9 meses?! Hombre, deberías dejar esto de una buena vez, acarrea problemas. Las drogas aquí están penadas con cárcel y lo sabes. Según la ley…
-Me importa un bledo tu ley, es mi problema, y se acabó.
-Muy bien, será tu problema, pero, ¿te has puesto a pensar en Hyde?-esa pregunta lo hizo estremecer. Sakura no había pensado en él, su mente estaba tan distraída que en ningún momento se detuvo a pensar qué pasaría si algo grave sucedería, o peor aún, cuánto sufriría él después-no se sí es por tus nuevas amistades que te conseguiste pero esto te llevará a la ruina. Reflexiona-sentenció Ken total seriedad. Era la primera vez que se ponía severo con alguien pero la situación no estaba en buen ambiente que se podría decir. Sakura escuchó como su amigo cerró la puerta con fuerza.
********


-¿No has visto a Sakura en estos días? Tiene trabajos pendientes que entregar, y además tiene sesiones  fotográficas por hacer-decía Shinya con preocupación.
-No, ha estado raro estas últimas semanas, decidí darle su espacio-replicó Hyde mientras hojeaba las revistas. Le preocupaba de sobre manera la actitud de su pareja, aquel hombre con gran entusiasmo, que llenaba de humor a la compañía se había esfumado sin más. No sabía que le estaba pasando, y eso lo mortificaba demasiado-iré a verlo en su departamento.
-Te acompañó-recalcó el rubio de inmediato.
-Llamaré a Ken, me acompañará, necesito que me explique qué está ocurriendo-mencionó el mayor yendo hacia el teléfono-ojalá conteste…




-Hyde, ¿desde cuándo no tienes contacto con Ya-chan?-preguntaba Ken con interés mientras ambos subían al ascensor rumbo al 4to piso del edificio.
-Una semana, pero no entiendo qué sucede-dijo Hyde con seriedad al momento de salir del trasto de metal.
-Vamos Akuma, tranquilízate, estando de esa forma no llegarás nada con él.
-Ahhh, tienes razón pero no me gusta tener secretos entre nosotros, quiero que me explique que le ocurre, sino, como quiere que le ayudemos-aclaró el oji café de inmediato ya estando enfrente de la puerta de dicho departamento. Hyde tocó la puerta. Sabía que Sakura demoraba un poco en abrir, así que esperó, y esperó, y los segundos pasaban eternos y él no respondía al toquido-pero qué…-murmuró él tocando nuevamente la puerta hasta que el azabache abrió. Su mirada estaba perdida, sus ojos estaban algo hinchados, no estaba desaliñado del todo, pero su rostro reflejaba preocupación, aflicción.
-Hyde, Ken... Pero…
-Tenemos que hablar, Ya-chan. No has estado en estos días en “Anemone”, tus trabajos se han acumulado, no has respondido nuestras llamadas, nada-decía Hyde con desespero. Buscaba la mirada del azabache, sin embargo el contrario no le hacía caso, lo evadía.
-Váyanse…-murmuró Sakura con seriedad.
-Ya-chan…
-Dije que se fueran en este instante-sentenció él con firmeza.
-No nos iremos hasta que nos expliques que te está ocurriendo-replicó Hyde con insistencia, le dolía verlo de esa manera; Ken ya sabía de esto, pero no apoyaba lo que hacía su amigo, por lo que guardó silencio.
-Es algo que no te incumbe, Haido.
-Si me incumbe, soy tu novio, tu amigo, tu compañero, necesito saber que te ocurre Ya-chan, me preocupas-contestó él con un nudo en la garganta.
-No quiero que sufras por mi causa- replicó el azabache mirándole fijamente.
-Ya-chan…-y justo en ese momento, el toquido brusco de la puerta se hizo resonar. Los tres se quedaron perplejos. Cuando menos se lo esperaban, la puerta se abrió, dejando pasar a unos cuantos policías y a dos señores formalmente trajeados.
-Yasunori Sakurazawa, queda usted arrestado por posesión ilegal de drogas, así como su consumo de las mismas-declaró uno de ellos con una orden de arresto. De inmediato dos de los seis policías que se había adentrado al lugar lo estaban esposando.
-¿Qué? ¿A dónde se lo llevan?-preguntaba Hyde sin comprender que sucedía.
-Se le pondrá en custodia por un máximo de 72 horas antes de procesarlo ante la penitenciaria de Tokyo.
-¡Arrestarlo! ¡Suéltenlo! ¡Es inocente!-exclamaba el castaño con desesperación, se acercaba a Sakura pero el resto de la policía lo detuvo-¡Déjenme! ¡YA-CHAN! ¡YA-CHAN!-seguía gritando con lágrimas en los ojos al ver cómo se lo llevaban preso. Sakura lo miró de soslayo con los ojos acuosos.
******



Habían pasado ya tres años desde la aprehensión de Sakura. Por fortuna de la compañía, los medios no se habían enterado del asunto, sin embargo, el patriarca de la familia Takarai estaba consciente de ello.
-Pero señor, despojar de todos sus bienes ya es demasiado-decía uno de sus abogados.
-Sin embargo, se puede estando en la región de Tokyo. Registraron en Osaka su departamento y no ha habido indicios que lo vinculen con lo sucedido-añadió otro. La mirada severa del señor Takarai estremecía a su grupo de abogados.
-Además señor, hoy termina de cumplir su condena en prisión-recalcó otro.
-Muy bien caballeros, escuchando sus puntos de vista, he tomado la decisión de que Yasunori Sakurazawa está destituido de mi compañía, así como se le despojará de sus bienes materiales de la ciudad de Shibuya, al igual que se aleje de mi hijo Hyde. Realmente esto me ha decepcionado con creces, siendo un joven tan talentoso decayendo cobardemente como esto. Notifiquen a su abogado de esto-sentenció él con severidad.
-Así será, señor-dijo otro abogado acatando de inmediato la orden.




-¡Ya-chan está libre!-exclamó Hyde con emoción tras el teléfono ante la llamada de Ken.
-Eso es bueno-mencionó Shinya mientras jugaba con Rian.
-Entonces podremos ver a Sakura Onii-chan, de nuevo-replicó el menor de los Takarai con una amplia sonrisa.
-Shuu, déjenme escuchar a Ken-chan-dijo el castaño muy sonriente-ahora sigue contándome.
-“Hyde, bueno, sabes que hoy saldrá Ya-chan, pero te tengo una mala noticia. Tu padre lo ha desalojado de su vivienda, bienes, todo. Hyde, Sakura se marchará a Osaka y no podrás verlo hasta entonces”-dijo Ken con todo el dolor de su corazón.
-¿Qué?...-murmuró él con sorpresa, su mente no lo creía, ¿cómo era posible que su propio padre lo privase de su felicidad?
-“Lo lamento mucho, Akuma”.
-Ken, dime a qué hora se irá.
-Hyde, yo…
-Ken, dime por favor…
-Sakura se marchará a las…






Hyde corría lo más que pudo para llegar a la estación de Shinjuku. Llevaba paraguas en mano y aunque el cielo se mostraba nublado, la lluvia en cualquier momento se podría disipar. Faltaban menos de cinco minutos para la seis de la tarde y suplicaba a Dios que pudiese llegar a tiempo.
La gente se conglomeraba en el lugar y Hyde buscaba con desespero a Sakura en la línea del tren. Entre tanto buscar y buscar en el mar de gente, al fin lo vio. Su corazón palpitaba como loco, la respiración estaba entre cortada y la emoción de querer besarle y abrazarle después de tanto tiempo no se hacían esperar.
Camino a prisa a su encuentro, faltaba poco a acercársele, y justo cuando ya tenía la oportunidad exacta de tomar su brazo y decirle “Ya-chan”, el sonido del tren que marcaba la hora de partida lo impidió. Sakura no se había percatado de su presencia, de hecho, no sabía que venía a verle. Y, en el momento en que subía el primer escalón, la voz de Hyde resonó.
-¡Ya-chan!-exclamó el castaño con todas sus fuerzas, haciendo que toda la gente, incluyendo el menor lo viesen.
-Hyde…-murmuró Sakura con sorpresa.
-Ya-chan, no te vayas, te lo imploro.
-Hyde, yo… lo siento-dijo el azabache subiendo de inmediato al tren y a los pocos segundos daba marcha hacia Osaka.
-Ya-chan… ¡Ya-chan! ¡Espera Ya-chan! ¡No me dejes! ¡Por favor! ¡Ya-chan, te amo!-exclamaba Hyde corriendo detrás del tren, las lágrimas recorrían sus coloradas mejillas, aún se aferraba a la idea de que Sakura se asomase y le diera esperanzas de volver a verle. Sin embargo, no fue así.
Se había marchado sin más, en una tarde lluviosa de verano…
*******




Con el paso del tiempo, en “Anemone”, las cosas habían cambiado totalmente.
Desde la partida de Sakura, Hyde se había sumido en un cuadro de depresión, ni siquiera su familia y amigos podrían darle ánimos, aún su mente lo tenía encapsulado a aquellos momentos del pasado. Se había dedicado a escribirle cartas, demasiadas, todos los días, con mensajes de añoranza y plena melancolía hacía aquellos momentos que con el paso de los días, se volvían un recuerdo.
Sin embargo, en un día previo a la llegada del otoño, decidió por dar un cambio a su vida. Mandó una última carta, cuyo mensaje fue
“Un gusto por formar parte de mi vida.
Te amo”
Seguido del dibujo que había conservado desde aquella mañana de verano de hace cinco años.
Decidió además cortarse el cabello, dejándolo hasta los hombros.
Se dio ánimos para ir a la compañía y trabajar en sus nuevos proyectos, ya que con eso, lo distraían de su dolor.
Gracias a ese dolor de un corazón roto, Hyde había recuperado el gusto por el diseño y el modelaje. Él mismo se había encargado de inmortalizar sus ideas en magnificas prendas, dignas de considerarse de alta costura. Su colección de otoño era el boom en esos tiempos.
Y, en una de sus presentaciones por las pasarelas de moda, uno de los corresponsales de moda de la revista VOGUE se había acercado a Hyde para realizarle una pregunta que quizás para el castaño era predecible que le cuestionaran.
-Dígame Hyde, ¿Por qué se llama su colección “Natsu no yuuutsu”, Melancolía de verano? ¿Acaso se inspiró en una vivencia?-cuestionó este con curiosidad. El nombrado sonrió con un deje de tristeza, a lo que este solo respondió:
-Más que una vivencia, es una emoción-recalcó con una media sonrisa-la melancolía de despedir el verano y recibir al otoño, y eso buscaba reflejar en mi colección. Estará en los demás si lo interpretan de esa manera.

Poco tiempo después, por sugerencia de su padre, se involucró con Gackt, un joven modelo con un futuro prometedor en el campo de la moda, sin embargo, su relación no había durado mucho, ya que Hyde no quería seguir con él por medio de farsas, mentiras y apariencias. Este último se marchó de Japón rumbo a Europa, no sin antes decirle que nunca lo olvidaría.
*********




Para Sakura, la situación fue distinta. Después de haber regresado a Osaka, cayó por un corto tiempo a las fila s del alcoholismo, los problemas de insomnio le aquejaban, llegaba todo el tiempo correspondencia de Hyde, aunque estos nunca tuvieron respuesta.  Llegó igual un momento para él querer salir adelante. Decidió a seguir con su pasión por la fotografía, haciendo trabajos en pequeñas empresas de publicidad que, poco a poco reconocían su espléndido trabajo. Ahorró lo que pudo para darse el lujo de comprar más cosas de fotografía y, con cada paga que recibía con sus proyectos, tomó la iniciativa de abrir su propia escuela de fotografía.
Había decidido juntarse con una joven llamada Michelle, quien le apoyaba en lo que se necesitaba.
Sin embargo, el recuerdo de Hyde permanecía en su mente.
Sakura iba a proponerle matrimonio a aquella joven, sin embargo, tras enterarse de que estaba embarazada de otro hombre, dio por terminada la relación, aunque habían concluido en buenos términos.
********



Posteriormente, la muerte del señor Takarai fue la noticia más sonada en todo Japón y en algunas partes del mundo. Su legado no tendría fin, según yacía en su epitafio en la cripta familiar.
Hyde se había convertido en cabeza de la compañía “Anemone” y por el momento, de “Black Diamond”. Con ayuda de su gente de confianza, alzó la empresa como nunca, había cumplido las metas que su padre había dejado inconclusas. Consagró a la misma entre las mejores de su país y en el mundo, haciendo que cada uno de sus colaboradores y gente que contribuía a la compañía supiesen hacer de todo, siendo autos suficientes.
Todo eso sucedió por los últimos 15 años…
Hasta que un día, el destino, de nuevo, volvió a ser caprichoso con ambos… buscando reunirlos en un pronto futuro…

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