lunes, 11 de enero de 2016

Angel's tale


-Capitulo 20 Sentidos-

Verla bañarse, ver el agua recorrer su cuerpo, el jabón deslizándose por su piel, sus ojos cerrados y su cuerpo desnudo… Una escena que no me permite pensar con claridad.
Solo supe que cuando la vi… Cuando entre al baño no pude evitar asomarme a la ducha, mientras la veía lavar su cabello empecé a desnudarme. Cada prenda estorbaba y solo veía el momento de entrar a la ducha con ella y sentir esa piel, cuando estuve listo para entrar lo primero que hice fue tomar sus pechos.
Esos redondos y cada vez más llenos senos me llamaban, esos pezones estaban duros y los apreté un poco más. La ayude a enjabonarse nuevamente, deslice el jabón en su cuerpo, bese su vientre. La casita de mi bebé ya casi se notara y eso me llena de emoción. Pase por su espalda y no pude evitar darle vuelta.
Realmente ya tenía una gran erección. Las erecciones mañaneras son de las mejores pero no siempre se pueden aliviar y cuando pasa se disfruta mucho.
Pegue el cuerpo de mi novia a mi dureza, quería que deseara y quería que sintiera lo que me hace sentir, lo que me provoca y lo que logra en mí. Tome sus senos, pase una mano por su intimidad, me empecé a adueñar de ella y sus jadeos, esos hermosos jadeos que me llenan. Sentía como poco a poco su clítoris se iba poniendo duro y caliente, como su cuerpo reaccionaba ante mi tacto, ante mi provocación.
―Por favor.― Escucho sus ansiedad y eso solo me excita más.― Entra... Ahora.
Palabras que a todo hombre le hace sentir orgulloso e invencible. Preparo su zona virgen y la distraigo con los movimientos en su parte delantera, placer y dolor, dolor y placer. Sensaciones delirantes y abrumadoras.
Cuando siento que mi erección esta por explotar empiezo a entrar. Una estrechez impresionante. Entro lentamente y noto como su cuerpo se tensa ante esto. Sigo con mi tortura en su clítoris y jadea de nuevo.
―Dios, ¡Duele!.― La escucho gritar.
―Respira hondo.― Le indico.
Doy mis últimos movimientos y enseguida gime sonoramente, llego al orgasmo y aprovecho para dar mi primer estocada.
Grita.
Delira.
Jadea.
Se entrega.
Me muevo lentamente, tomo una de sus manos y nos recargamos en la pared, con la otra mano la tomo de la cadera y me muevo con libertad. Me aprieta y me enloquece, me absorbe, me recibe gustosamente y siento que me vuelvo loco.
Tomo de nuevo su zona de placer y la torturo, jadea más fuerte y sonrío, esa música es la que más amo en este mundo. Incremento mis penetraciones y las logro hacer más profundas, con cada estocada siento que voy al cielo y al infierno.
Nuestras gargantas se enloquecen gimiendo una y otra vez nuestros nombres hasta que los dos alcanzamos el orgasmo. Un perfecto y delicioso orgasmo.
Mi novia pierde un poco de fuerzas y la abrazo para llevarla a la cama. La acuesto y con los ojos cerrados me sonríe. Le doy un beso en los labios.
Ella es mi perdición.
Mi ruina.
Mi destrucción.
Si algún día pensé que nada me tiraría, que nada me destruiría estaba equivocado. Ella aun no llegaba a mi vida y no sabía lo que decía. Ahora que la tengo a mi lado sé que es la única en el mundo que me puede hacer perder la razón.
Y eso me asusta.
Sentirme tan unido a alguien, tan conectado, tan feliz y vivir algo tan hermoso como para que despierte del sueño y me dé cuenta de que sigo tan solo como siempre… Me vuelve loco. Ya no puedo estar sin ella y por lo tanto quiero que viva con tranquilidad, que pueda salir a las calles sin necesidad de estar con el temor de que alguna cámara la capte y aparezca en la televisión y diarios. Quiero que lleve la vida más normal que pueda tener.
―… Les diré que desde hace dos años he sido robado por una hermosa mujer.
Contesto todo enamorado y nos besamos. Me despido de ella con un movimiento de manos y salgo de la habitación. Veo mi reloj y estando justo de tiempo bajo rápido al estacionamiento en donde tomo mi Ferrari y manejo hacia el estudio de la banda.
Si no mal recuerdo hoy tenemos sesión de fotos. Con un poco de trafico llego a donde los chicos y subo tres pisos. Entro en una sala de grabaciones, aquí tenemos los instrumentos y practicamos, probamos audio, mezclas, todo lo que creamos nace aquí.
―Un minuto antes.― Digo divertido al verlos.
―Por un minuto te salvaste Dohia.― Me responde Tetsu sonriente.
Hay tráfico.― Me excuso.
―A mí me toco y luego con calor, me desespere.― Comenta Ken sacando un cigarro.
―Por eso deben salir temprano de casa.― Dice Yuki desde su batería.
―No te vendría nada mal ser malo por un día Yukihiro.
―Si... Lo pensare Ken.
Dohia... Vi la nota ayer, ¿Mujer misteriosa? ¿Fiesta? A caso estas...
―No; No estoy engañando a __, ni loco...
―¿Entonces?.― Pregunta Ken curioso.
―Esa mujer misteriosa es __, la prensa me ha visto con ella y empiezan con los rumores... Estoy que me lleva el diablo.
―Eso en tu caso es preocupante.
―Lo es Tetsu... No quiero que sepan de ella, no quiero que sepan de nada.
―No tendría nada de malo, Tetsu dio a conocer su compromiso con Ayana, también lo de su bebé.
―No es lo mismo Ken, Ayana es famosa.
―Además Ayana quiso que se diera a conocer el embarazo.― Comenta Tetsu. 
―Si y si pero vean, no hay nada de malo, pregúntale a __ si quiere que se dé a conocer.― Propone Ken y niego.
―Ella no sabe, no la quiero preocupar por el bebé... No quiero que sepan de ella Ken, menos de mi hijo.
―En eso tienes razón, el bebé no... Por algo no hemos dado a conocer el rostro de mi pequeño, no es una idea que me agrade mucho... Al menos no a tan corta edad.
―Si le das un poco de información a la prensa se calmaran, mejor que sepa todo el mundo por tu boca que por rumores mal intencionados.― Habla Yuki mientras juega con los tambores y me deja pensando.
―Tiene razón.― Lo apoyan los otros dos.
―Si siguen los rumores lo hare... No hay mejor opción, ¿Verdad?.
―No creo que __ se moleste si la nombras.
―No es eso Tetsu... Ya pase una vez algo parecido y no quiero que vuelva a pasar, no quiero que ella se harte del acoso de la prensa y se vaya.
―Ella no es así.― Asegura Yuki.
―Debes hablarlo con ella.― Me aconseja el casado.
―Vamos akuma, distráete un rato que luces muy mortificado, tenemos sesión de fotos.
―Vaya Ken, ¿Hablando de trabajo?.― Se burla Tetsu.
―Oye mal agradecido, ¿Olvidas quién es el jefe de staff?.― Dice orgulloso.
―Es verdad, discúlpeme Ken-san.― Simula el líder seriedad y rompemos en risa.
Salimos del estudio y en un solo auto nos vamos a donde será la sesión de fotos. Cuando llegamos veo un lugar en ruinas, es impresionante y muy de mi estilo lo cual lo hace más emocionante.
―Es impresionante.― Comento observando todo.
―Sabía que lo amarías Dohia.
―Haremos sesiones grupal, individual y de dos en dos. También haremos un pequeño making.― Nos da instrucciones el encargado de la sesión y asentimos.― Pasen por aquí, están listos sus vestuarios.
Hacemos lo que nos indica y entramos a un camerino rodante. Vemos a nuestras encargadas de imagen. Me hubiera gustado traer a mi novia, hubiera disfrutado esto y ahora que lo pienso... ¿Cuándo se irán sus amigos? Bueno, llegaron apenas ayer...
―Cierre los ojos por favor Takarai-san.
Hago lo que me indican y pasan algo por mis parpados, siento unas manos en mi cabeza, peinado, maquillaje. Esto a veces me relaja.
―Empecemos.
Anuncia el director de cámara y los cuatro tomamos en automático alguna pose. El flash empieza a salir una y otra vez, poses y poses, sonrisas, miradas, todo lo que se nos ocurra. Tampoco podemos estar serios todo el rato porque nos están grabando, nosotros normalmente no hacemos making pero cuando lo hacemos tiene grana aceptación. Lo cual nos indica que debemos de hacerlo más seguido.
Tetsuya-san, por aquí por favor.
Terminamos la sesión grupal, creo que fue una hora... Nos empiezan a llamar a donde será nuestra sesión individual y mientras toman a Tet los otros tres tomamos un descanso y nos reímos del que esta frente a la cámara, siempre es lo mismo. Cuando me toca a mí a veces no puedo dejar de reír y el de la cámara se desespera.
Yukihiro-san, por aquí.
Reviso mi celular, después de esto creo que tenemos ensayo... Aún tenemos presentaciones, en tres días estaremos en un concierto aquí en Tokyo.
―Ken-san.
―¿Huu? ¡Porque me dejan al último!.― Me quejo.
―Porque eres el que más se tarda, haces poses y poses y a veces mueres de risa, es obvio.
―No, es porque siempre dejan lo mejor para el ultimo.― Digo divertido y nos reímos.
Como un poco de fruta y rato después me llaman. Los chicos empiezan a hacerme bromas y no aguantando la risa rompo con la seriedad del trabajo, me tranquilizo un momento y el fotógrafo aprovecha antes de que me de otro ataque.
―Gracias por todo, ¡Buen trabajo!.
Nos despedimos y subimos a la camioneta. De regreso al estudio. Saco mi celular y marco el número de mi novia.

―Hola cariño.― Digo enseguida de que contesta.
―¿Cómo va tu día?.
―Bien, acabamos la sesión y vamos a ensayar, ¿Y el tuyo?.
Umm... Bien.― Escucho duda en su voz.― Traje a mis amigos a la torre, parecen niños chiquitos.
―Me alegro... Cariño, ¿Estas bien?.
―... Sí, no te interrumpo más, nos vemos más tarde, saluda a todos de mi aparte.
―Está bien.

Cuelga y me quedo confundido. Ella no es tan distante en llamadas, de ninguna manera lo es… Está claro que algo le pasa pero, ¿Qué?.
―¿Pasa algo hyde?.― Pregunta Yuki y levanto la mirada.
―No... Bueno si, mi novia está un poco extraña.
―¿Se pelearon?.
―No Ken... No que yo sepa.― Me encojo de hombros.
―Es normal estando embarazada, cambios de humor, antojos, todo lo que te puedas imaginar.― Habla el papá y asiento.
―Bueno eso me alivia un poco.
Llegamos al estudio y me quito la chaqueta, hace calor. Cada quien toma su instrumento y empezamos el ensayo. Me gusta estar aquí y ensayar. Me siento tranquilo y en mi ecosistema.
Hora y media después de terminar el ensayo nos despedimos y salimos del edificio. Voy por mi auto y lamentándome la hora en la que lo conocí me encuentro con el americano. ¿Por qué tengo esta suerte?
―Hyde-san.
―Bryan.― Digo abriendo la puerta de mi auto.
―¿Cómo está?.― Suspiro.
―Bien gracias, ¿Y tú?.
―Hoy mejor que nunca, ¿Sabe? Siempre es bueno saber algunas cosas, ser curioso porque nunca sabes cuándo puedes llegar a usar esa información para tu beneficio. 
Sus ojos me dicen que disfruta este momento, que le divierte mi desconcierto. ¿De qué mierda habla? Igual, no es como si me interesara algo de él. Me limito a hacer media sonrisa.
―Bien por ti, hasta luego.
Subo a mi auto sin esperar respuesta y arranco enseguida. Ese hombre está delirando. O tal vez siempre ha estado loco y apenas lo noto. Suspiro y prendo mi reproductor de música.
Siete horas después llego a mi departamento. Cansado y con ganas de estar abrazado con mi novia mientras vemos alguna película, antes no me daba este tipo de ratos libres pero ahora no sé qué haría sin ellos.
Entro a mi departamento con una sonrisa la cual se desvanece cuando me doy cuenta de que no hay nadie. No ha llegado. Me sorprendo. Siempre llega antes que yo.
A este tipo de cosas me refería cuando dije que me da miedo depender tanto de alguien, de acostumbrarme tanto a alguien. Ahora llegar y no verla me provoca un gran vacío.
Tomo mi celular y al estar por marcar el número de ella entra una llamada, es Oshi.

―Hyde-san.
Oshi, ¿Algo nuevo?.
La demanda que le dimos a aquella empresa ya está hecha, no tuvieron que presionar mucho para que los ignorantes decidieran dejar el tema y dijeron algo que me llamo la atención.
―¿Qué fue?.
―Que había alguien de buena reputación que les proporcionaba la información, que a ese alguien si le creerían enseguida pero no dijeron el nombre, lo tenían prohibido.
―Suena raro eso.
―Así es, también salió una nota más en donde dicen que la mujer no es japonesa si no extrajera, estoy investigando quien podría ser aunque no es tan fácil.
―No te preocupes, eres muy bueno y sé que lo sabrás tarde o temprano.
―Gracias hyde-san, seguiré con mi trabajo.
―Hasta pronto.

Umm, ese proporcionador de información… Me pregunto quién podría ser, alguien cercano a mí tal vez pero no creo que me hayan dado la espalda. Esto es tan frustrante. Y me preocupa el hecho de que hablen con tanta confianza al grado de decir que no es japonesa.
Me siento en el sillón y marco el número de mi novia, su celular suena justo cuando va entrando al departamento. Me paro y la veo, le sonrío y ella a mi aunque en esa sonrisa veo algo más. ¿Preocupación? ¿Miedo? ¿Qué es?
Viene a  y me abraza, muy fuerte y yo correspondo con esa misma intensidad. Se aferra a mí en este momento como si nunca más me fuese a abrazar, como si después de este abrazo ella desapareciera de este mundo.
Es una sensación que me asusta.
Que me hace sentir miedo y un enorme vacío.

2 comentarios:

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    1. Estoy pensando seriamente lo del elefante D: !!
      Y la prota, es una tontita, a que si?? uwu
      Ya veremos que hara >w<
      Besos, abrazos y apapachos~

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