-Capitulo 18 Encrucijada-
Sé que esos chicos son como los hermanos de mi novia pero no puedo evitar sentirme un poco fuera de control. Es decir… Los hermanos no bailan con sus hermanas así como ellos bailan con mi novia… ¿O sí? Aquella noche en el antro ese… Realmente me habían dado ganas de golpearlos.
Ahora ella está esta noche con esos dos chicos, tampoco quiero privarla de todo y tenerla siempre conmigo, (cosa que me gustaría) pero son su familia y no puedo hacer nada además, me alivia un poco que ella este en otro lado y no aquí.
Cuando llegamos del trabajo mientras ella contestaba su llamada Oshi me dijo que habían camarógrafos buscándome; habían visto mi Ferrari entrar al edificio así que me vino bien que ella decidiera quedarse.
Ahora estoy esperando a mi mano derecha, esto empieza a ponerme más nervioso de lo normal.
Tomo mi copa de vino y doy mi último trago, afortunadamente escucho ya el timbre y voy a abrir, me encuentro con Oshi y pasa enseguida.
―Señor, he notado a un hombre rondando por aquí, no le puedo asegurar que sea de prensa pero por si las dudas...
―Tenemos que hacer algo Oshi, lo que sea.
―Le aconsejaría que pasara esta noche fuera, es mejor que saquen nota de que estuvo con sus amigos en una fiesta a que entro aquí en su Ferrari con una señorita, si es que alcanzaron a verla.
―No es algo que me gustaría pero... Creo que lo prefiero.
Tomo mi celular y marco enseguida el número de Daigo, siempre está dispuesto a una fiesta.
―¡Hyde-san!.
―Daigo, ¿Qué te parece una fiesta esta noche?.
―¿Qué? ¿Así de repente?.
―Sí, ¿Por qué no?.
―Eres tú el anfitrión, por supuesto que voy, ¿Dónde será?.
―Donde la última vez.― Le hago señas a Oshi para que llame a ese lugar.― Llama a Yasu y a los otros, yo llamare a Anis y ya veré a quien más.
―Claro kami-sama, ¿Dentro de cuánto?.
―¿Dos horas?.
―Perfecto, nos vemos entonces.
Colgamos y suspiro. Esto tendré que decirle mañana a __ para que no mal interprete o algo. Marco más números y afortunadamente casi todos aceptan.
―Ya está todo listo hyde-san.
―Gracias, iré a cambiarme.
Camino a mi habitación y busco algo de fiesta, no me tomo mucho tiempo, son fiestas privadas y no importa cómo vaya pero siempre terminamos borrachos y tomándonos fotos así que... Mejor ir preparado.
Ya estando listo me encuentro con Oshi y bajamos al estacionamiento. Él sabe a mi auto y va de copiloto, tal vez podamos despistar. Tomo aire y bajo un poco mi ventanilla. Salimos del edificio y logro ver un flash. Oshi tenía razón. Suspiro y aprieto el acelerador.
Por la hora no nos llevamos mucho para llegar a donde será la fiesta. Veo unos autos ya estacionados que reconozco, desgraciados llegan muy puntuales cuando se trata de fiestas.
―Gracias Oshi, puedes quedarte y relajarte un poco.
―Le agradezco pero prefiero que no hyde-san, mañana sin duda saldrán notas de esto, debo estar al pendiente de cualquier cosa.
―Deja el profesionalismo por un rato.
―Es como la ropa, no puedo dejarla señor.― Hace media sonrisa.
―De acuerdo, llámale al chofer para que te lleve a casa o al edificio por tu auto.
―Por supuesto.
Entro al pequeño edificio y cruzo dos puertas antes de llegar al salón donde será la reunión. Cuando entro el efusivo de Daigo viene a mí con un abrazo.
―Hyde-san, me encargue de traer adornos, ¿A poco no luce lindo?.― Veo globos y serpentinas por todos lados, sonrío.
―Queda perfecto.― Digo casi riendo.
―Daigo es a veces muy nena con estas cosas.― Dice Anis acercándose a nosotros.
―¿A quién le has dicho nena? El que ama vestirse de mujer y tiene piernas de una.― Dice Daigo en pucheros.
―Lo amas, acéptalo.― Lo reta el de cabello largo y rompemos en risa.
―El único que me gusta vestido de nena es hyde-san.
―Todo el mundo sabe que te puede este hombre, a mas no poder.
―Eeee, Anis, ¡Cállate! Es vergonzoso que lo digas frente a Kami-sama.
―Kami-sama obviamente siempre lo ha sabido.― Dice divertido.
―¡Calla Anis!.― Se apena Daigo y me rio por lo bajo.― Entremos que ya nos esperan.
Cambia de tema mi amigo y entramos a una subsala en donde me encuentro con varios de los que invite, dije en dos horas, no en una... Trato de olvidarme de lo que me preocupa y me entrego a la fiesta. El alcohol se presenta y lo recibimos gustosos.
Pasando las horas la fiesta va bajando de nivel al grado de que muchos ya se quedan dormidos en los sillones. A mí me da un poco de vueltas la cabeza pero aun sobrevivo. Lo siguiente que hago es acomodarme mejor en un sillón y cerrar mis ojos.
Con la luz del día y ebrios nos empezamos a despedir. Yo hago lo mismo, veo mi reloj y me asusto un poco en hora y media mi novia llegara al departamento. Manejo al edificio y sin problemas entro a mi departamento.
Lo primero que hago es tomarme una pastilla para el dolor de cabeza con mucha mucha agua y un buen baño. Hoy tengo una entrevista en un programa, no sé si sea ventajoso o lo contrario. Me visto y como un poco de fruta. Prendo la televisión a ver si no sacan alguna nota de lo de anoche pero lo dudo ya que Oshi me hubiera llamado.
Decido apagar la tv y tomo cosas de trabajo. Logro concentrarme media hora que es el tiempo que tarda mi novia en llegar. Cuando la veo mi corazón da un vuelco y nos abrazamos terminando con un casto beso que hace que mi respiración se detenga.
Veo entonces a Oshi parado a lado de los amigos de __, su mirada me dice que no hay noticias así que me relajo un poco.
Mientras hablamos con los dos chicos que parecen padres tratando de asesinarme, más uno, creo que es el menor. No es muy divertido estar hablando de esto con dos jóvenes... Es decir... Soy su mayor y me amenazan con golpearme pero dentro de todo lo entiendo. Les he quitado a su hermana y a su escasa edad la he dejado embarazada, (cosa que me emociona) pero creo que entienden y la apoyan.
―Señor... Disculpe, ¿Me permite un momento?.― Llega a nosotros Oshi y me tenso un poco
―Ahora vuelvo
Le digo a mi novia y hago media sonrisa a sus amigos. Caminamos a mi oficina y cierro, veo a Oshi quien toma aire para hablar.
―Uno de sus amigos público en sus cuentas oficiales una foto de anoche, usted, el señor Daigo, Yasu y Anis, el último fue el que mostro la foto.
―Creo que es algo bueno, ¿No?.
―También lo creo y hace unas horas una prensa nos mandó esta foto, de usted saliendo del edificio, creo que salgo también.
Me entrega la foto y la observo, no es gran cosa pero se puede ver bien mi auto, un poco de mi rostro y la figura de Oshi entre las sombras. Se la devuelvo.
―Hoy tengo una entrevista, sinceramente espero que me pregunten de lo de anoche.― Me rio un poco.
―Si no lo hacen puede usted tocar el tema con toda naturalidad.
Asiento sonriente y Oshi ve su celular, hace un semblante serio y suspira.
―Hay un reportero amarillista molestando, el idiota ha hecho una reseña de lo de anoche diciendo que usted ha tenido una noche de locura, prostitutas y fiesta con amigos.
―¿Qué? ¿Y ese imbécil de dónde salió?
―No tengo la menor idea pero se donde trabaja.― Dice aun viendo su celular.― ¿Quiere que vaya a hablar?.
―Por favor, nunca antes me habían molestado tanto.
―Iré enseguida entonces.
―Voy contigo, no estaré tranquilo aquí, además mi novia esta con sus amigos, no estará sola.
―De acuerdo.
Salimos de la oficina y llamo a __ para que venga a mí, lo hace enseguida y con una hermosa sonrisa que me llena el alma.
―Tengo que irme antes de lo previsto y Oshi tiene que venir conmigo, puedo hablarle a alguien para que los lleve a donde quieran y...
―No es necesario, ellos saben manejar.― Me interrumpe y termino aceptando.
Me despido de ella con un beso, no tan profundo pero si lleno de sentimientos. Hay personas que nos ven así que no puedo perder el control en este momento. Solo me encargo de dejar claro que ella es mía ahora y que no estoy dispuesto a dejarla ir.
Nos decimos adiós con la mirada y con unas grandes ganas de quedarnos juntos y solos en mi habitación.
Tomamos el elevador y pronto subimos al auto de Oshi. Yo voy de copiloto y el maneja. Pongo un poco de música para relajarme y en una hora llegamos a donde trabaja el imbécil ese.
Yo decido no bajar. Con todo respeto pero no se merecen que mi presencia este ante ellos así que solo baja Oshi. Me quedo en su auto y espero, espero... Espero hasta que él llega y entra rápido al auto. Lo veo un poco exaltado lo cual me pone un poco inquieto.
―¿Qué paso?.
―El jefe de ese idiota lo apoya y dice que no dejara una nota tan jugosa a menos que reciba una considerable ganancia.
―Soborno.
―Sí, puedo mandarles una demanda por levantamiento de falsos y mancillar la privacidad de una persona moral.
―¿Crees que sea para tanto?.
―Solo así se calmaran, a una empresa como esta es fácil ganarle, baja reputación y si el demandante es usted tiene asegurado todo.
―De acuerdo, si caigo en su juego saldré perdiendo más.
―Exactamente.
Maneja Oshi a donde será mi entrevista y un poco nervioso trato de relajarme. Y ahora que lo pienso. Olvide decirle a mi novia lo de anoche... Y no es algo que se diga por teléfono, ¿O sí? Resoplo.
―Llegamos hyde-san.
Bajamos del auto y entramos al foro. En verdad espero que sean preguntas de trabajo, trabajo y trabajo. Ahora ni quiero que me pregunten de lo de anoche.
―Gracias por venir Takarai-san, su camerino es el de la izquierda.
Asiento y camino junto con Oshi. Entramos y enseguida me empiezan a maquillar y peinar. A veces esto me relaja un poco.
―Hyde-san, ya me encargue de esa empresa, hoy mismo les llegara la notificación.
―De acuerdo.
Esto de hacer demandas me estresa y me hace sentir nervioso.
Una hora después me encuentro a lado de los conductores respondiendo preguntas y haciendo una que otra broma. Ellos ya me han entrevistado antes así que me siento tranquilo.
―Ahora hyde-san, nos disculpara pero es una pregunta que tenemos que hacerle, hoy vimos que Anis-san publico una foto de anoche.
―Sí, una pequeña reunión.― Contesto.
―¿Y a que se debió esa pequeña reunión?.
―Algo casual, solo para platicar y pasarla bien, nada en especial... Normalmente nos reunimos en cada cumpleaños pero quisimos romper esa regla.
―Es bueno romper reglas.― Dice el conductor y sonrío asintiendo.
El programa termina y voy al camerino, me refresco un poco. Estar bajo las luces y cámaras me sofoca un poco. Minutos después salimos del foro encontrándonos con una bola de reporteros viéndome y haciéndome preguntas. ¿Por qué pasaron hasta acá? Es el estacionamiento por dios.
―Hyde-san háblennos de lo de anoche.
―¿Por qué fue la fiesta?.
―¿Y la mujer de antes?.
―¿Qué paso anoche?.
―Tenemos entendido que hay una mujer con usted, estos últimos días…
―¿Puede respondernos algo por favor?.
―¿Esa mujer es su pareja?.
―¿Es solo una amiga?.
...
Las preguntas me bombardean y al escuchar “Una mujer” me tenso, se supone que habíamos callado un poco a las notas con eso de la mujer, pero ahora que lo están diciendo en preguntas y frente a una cámara conmigo... Dará más de que hablar. Oshi camina a mi lado y mueve a los reporteros. Trato de sonreír un poco pero la molestia no me lo permite. Agradezco que Oshi sea alto y fornido, bien podría pasar como un guardaespaldas lo que es raro en un japonés, normalmente no somos tan altos y robustos.
―¡Hyde-san! ¡Unas respuestas por favor!
Es lo último que escucho antes de subir al auto. Oshi arranca rápido y escapamos de las cámaras. Esto es muy incómodo.
Damos por un momento vueltas para despistar a algún curioso y finalmente llegamos a mi edificio. En el estacionamiento respiro tranquilo. Nunca imagine que pasara por algo tan incómodo, siempre he sido bueno con la prensa y hacen esto, hijos de… Como sea. Solo quiero llegar a mi cama y olvidar todo.
―Hyde-san, discúlpeme, se supone que estoy encargado de que nada salga a la luz y pasa esto.― Dice Oshi apenado.
―Olvídalo, no es tu culpa esos desgraciados son buenos en lo que hacen.
―Aun así... Enseguida iré a ver qué es lo que paso.
―Gracias.
―Si me permite me retiro entonces.
―Claro ve y no te mortifiques, esto pasa siempre.
―Y es algo que no puede volver a pasar.
Hace reverencia y toma su auto, yo camino al elevador y sintiendo que en cuanto llegue a mi departamento todo estará mejor me sorprendo de que no sea así. Me encuentro con __ y sus amigos, viendo la televisión en donde estoy rodeado de reporteros haciendo esas incomodas preguntas.
Mierda.
Mi novia se percata de mi presencia y me ve con sorpresa, curiosidad, molestia... No sé. Trato de sonreír pero no puedo mucho.
―Hola.― Es lo único que puedo decir.
Ella me ve seria y veo como el mayor de sus amigos se levanta y dice unas palabras que no entiendo. Ella les sonríe y asiente, los abraza y ellos toman sus cosas, ¿Por qué tienen tres computadoras, cámaras y micrófonos y no sé qué tanto más? Diablos, más reporteros no. Con una sonrisa se despiden de mí y hago lo mismo. Ella y yo nos quedamos viendo fijamente y rompemos el silencio en cuanto escuchamos cerrar la puerta.
―¿Me puedes decir de qué hablan esos reporteros?.
―Lo siento, debí decírtelo antes cariño.
Camino a ella y la tomo de las manos, nos sentamos en el sillón y hago que se recargue en mi pecho.
―Anoche tuve una fiesta con mis amigos...
―Me hubiese gustado que me dijeras tú, no la televisión.― Me reprocha.
―Lo sé y me disculpo, no volverla a suceder.
―Más te vale.― Me dice riendo.
―¿No estas enojada?
―No, no tengo porque, es parte de tu trabajo.
―Eres encantadora… Te he extrañado, no hemos estado tanto juntos, es una tortura.
―Es verdad, te lo recompensare.― Sus ojos toman un brillo que me dice solo una cosa.
―¿Vamos a mi habitación?.― Propongo.
―Umm, será después, debemos comer.― Se aleja de mí y va a la cocina.
―Pero..
―¡Nuestro hijo tiene hambre!.
Me grita desde la cocina y sonrío. Eso suena malditamente bien. Y me ilusiona, un hijo de la mujer que amo. ¿Qué mejor? Suspiro y apago la tv, debí decirle lo de la sospecha que tiene la prensa de ella pero no quiero que se preocupe, nuestro bebé debe de estar tranquilo y eso será si su mamá también lo está.
Me quito un poco de ropa, hace calor... Ella no me pregunto más de la fiesta... No sé si alegrarme o sentirme mal. Alguien más me hubiese reclamado más cosas.
―Cariño. ¿No quieres saber algo sobre la fiesta?.― Llego a la cocina.
―Ummm... Bueno, ¿Hubieron zorras?.― Me pongo a reír ante su comentario.
―No, ninguna, puros amigos bebiendo y haciendo tonterías.
―Entonces no me preocupo.― Me sonríe.
La atrapo contra la pared y mi cuerpo. La beso. ¿Hace cuánto no la besaba? Bueno, creo que no mucho pero pareciera así. Absorbo cada beso, cada sensación. La tomo de la cintura y la subo a la barra, ella rodea mi cuello y abre sus piernas para rodear mi cadera. Me acerco más a ella y la junto a mi cuerpo, ningún centímetro de distancia, juega con mi cabello y muerdo sus labios, pasa por mi cuello y besa mi cicatriz, muerde después y jadeo un poco. Muerdo yo el lóbulo de su oreja y atrapo de nuevo sus labios.
Paso mis manos por sus muslos y siento como las sensaciones que provocamos se intensifican... No creo que aguante a que este la comida y comamos.
Ella es lo mejor que me ha pasado.
Ella fue hecha para mí.
Absolutamente para mí.
Solo ella me puede descontrolar de esta manera.
Y no estoy dispuesto a que la dañen.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥