-Capitulo 24 Debilidad-
Cuando Yama-chan pregunto sobre quien era __ me quede helado. No sé porque, no podía decir, ‘es una conocida’ o ‘es una intérprete de tal país’ quise decir, ‘es una amiga’ pero las palabras no salieron. No quería decir una amiga, mi mente pensaba esas palabras pero estaba seguro de que mi boca diría ‘es mi novia’ estaba seguro de que si hablaba diría eso y no podía ser, conociendo la personalidad del rubio haría preguntas y armaría toda una fiesta. Aun no estoy preparado para eso.
Pero fue mala decisión no hablar. Ella contesto que es una ‘conocida’ maldita sea. ¿Conocida? No suelo meter a una conocida a mi casa por varios días ni duermo con ella ni hago el amor más de una vez. Esa respuesta me molesto, me enfureció pero me tuve que controlar, también fue por mi culpa, note su molestia al ver que no contestaba.
Ahora después de unos reclamos ella se fue a su habitación y me quede como idiota en plena sala. Tome lo poco que me quedaba de vino en la copa y vine a mi habitación. La verdad me siento un poco inquieto, me pongo la pijama y sin dudar salgo de aquí y entro en silencio a su habitación.
La veo dormir tranquilamente, esta tapada y acostada de lado, cuidadosamente me meto a la cama con ella y cuando me acomodo la abrazo, me sorprendo al notar que esta solo con ropa interior. Suspiro pesadamente. ¿Esta chica dejara de abrumarme algún día? Paseo una de mis manos por su estómago, su piel es suave y cálida. Beso su frente, acaricio su cabello, estar de esta forma con ella me hace sentir mucha tranquilidad, podría pasarme la noche así.
―Solo te puedo asegurar que eres algo más que una simple conocida, más que una amiga __, no me gusta que te quites importancia, no tu...
Digo en tono bajo, como un secreto solo para mí, para su habitación, para la noche. Veo su pecho subir y bajar, duerme pasivamente, tal vez libre en sus sueños, acaricio nuevamente su piel. Este momento está lleno de sensaciones, cosas que me estremecen.
―Me gustaría decirte sin rodeos lo que significas para mí pero… No sé por qué no me siento capaz, ¿En verdad me amas? Quisiera quitarme la duda de que no solo me amas y te gusto como artista, me encantaría estar seguro de eso y de otras cosas que me atormentan.
Acaricio su cabello mientras digo estas palabras, veo su rostro y me sorprendo al ver una lagrima caer de sus ojos cerrados. La limpio suavemente.
―¿Por qué lloras cariño?.
Le pregunto como si me escuchara y me pudiera contestar. Si sus lágrimas son por mi culpa, soy un jodido idiota, si sus lágrimas son porque extraña su país, sus amigos, su vida, no puedo hacer más que dejarla ir, su vida es antes que nada, no me gustaría tenerla aquí si esta triste. Doy un enorme suspiro, cierro los ojos y abrazándola espero a que el dios de los sueños venga a sellar mis ojos durante unas horas.
El día llega y me despierto afortunadamente antes que ella. Me levanto con cuidado y la dejo dormir, me meto a bañar y me pongo algo para estar listo e irnos, hoy es el evento extranjero. Como aún es temprano me pongo a cocinar algo, ella desde que llego lo ha hecho, es bueno que también pruebe algo mío. Saco lo que ocupare para cocinar y me concentro en el desayuno.
Cuando está prácticamente listo todo la veo sentada y sorprendida. La saludo y ella a mí, sus ojos lucen ligeramente rojos, ¿Se habrá dado cuenta de que estuve con ella? ¿De qué lloro? Bueno, si ella no me comenta nada, yo tampoco lo hare.
Desayunamos tranquilamente, le ha gustado mi comida. La come tan gustosamente que me dan ganas de cocinarle más y ver esa sonrisa de satisfacción con ojos brillosos. Me gusta verla feliz, a gusto con migo.
Pasamos a la casa de Tetsu y después nos dirigimos al estadio. Será algo emocionante y nos beneficiara, nos comentó el bajista que como vienen bandas extranjeras pasaran el evento pos sus cadenas televisivas. Es bueno para nosotros.
En el camerino nos alista, maquillaje, peinado, vestuario. Como siempre __ nos observa encantada. Lo sigo diciendo, me gusta que ella disfrute tanto mi trabajo. También por eso dudo un poco sobre sus sentimientos. Ama a mi trabajo, mi fama, o ¿También a mí? ¿Fuera de todo eso? Es un poco raro que alguien que te ama disfrute tanto el trabajo que me separa de pasar el mayor tiempo con ella. O eso es lo que he pensado, es una de las cosas que me han atormentado.
Nos acercamos a la entrada del escenario, ya casi nos toca. A donde veas hay artistas y personas de staff, todo un mundo aquí adentro y todo un mundo a vista de las cámaras. Se me eriza la piel con solo escuchar los gritos.
―Chicos, iré a mi lugar de una vez.
Escucho la voz de __ y me desanimo un poco, aún falta para que pasemos pero no digo nada y se va sonriente. La sigo con la mirada y me encuentro con la desagradable sorpresa de que en cuanto ve al americano lo abraza y el encantado corresponde. Me tenso. Otra de mis luchas internas. ¿Qué siente hacia él? Resoplo y los veo irse sonrientes hacia el público. Me inquieto un poco, esto no me gusta.
―Hyde, ¿Cómo vas con __?.― Escucho la voz de Tet y lo veo a los ojos.
―Pues… No sé a qué te refieres.
―No te hagas el tonto hyde, ¿Es tu novia o no?.― Miro a Ken incómodo.
―No lo es, solo somos amigos.
―Amigos que se besan.― Me provoca el guitarrista.
―Eso es problema de ella y mío.― Contesto molesto.― Además supongo que pronto se ira.― No puedo evitar sentirme desilusionado.
―¿La dejaras irse? Serás idiota si lo permites.
―Ken, ese es asunto mío, no puedo intervenir en su partida, ella tiene una vida allá, no aquí.
―Si la amas te importara poco y le pedirás que se quede.― Veo a Yuki y el a mi fijamente.
―No me atrevería.
―Aun no entiendo porque huyes del amor, es algo natural, ¿No es así?.― Comenta Ken y ve a Tetsu quien asiente.
―Es lo mejor que hay hyde, tal pareciera que tu no escribes las canciones de la banda, Dohia, es obvio que sientes algo por esa chica.
―Si fuera yo, créeme que no dejaría ir a esa chica, es de las que valen la pena y de las que daría todo.- Ken saca una cajetilla mientras me lo dice.
―Si ella se va, te darás cuenta de lo que sientes y… O será tarde o iras corriendo a buscarla o harás el que no te das cuenta de nada, tu solo marcaras lo que suceda, o simplemente te darás cuenta de que no era nada serio lo que sentías y ya.
―Estoy de acuerdo con Yuki.― Concuerda el bajista.
―Que te digo, estoy con ellos.― Dice el fumador.
―¿Podemos dejar el tema?.
―Bien, hablemos de trabajo, mañana a medio día tenemos una entrevista importante, hablaremos de lo de hoy.― Tampoco es como si este tema me ayudara mucho.
―Qué tema tan más interesante Tetsu.― Se queja el gatito.
―Querían cambio de tema, no especificaron que.― Nos ponemos a reír.
Llega nuestro turno y cuando salimos al escenario todo el público estalla en gritos. Mi piel se eriza y me entrego a los miles de rostros que están aquí, veo al área de prensa y hay muchas cámaras, unas con logos extranjeros, bien, a lucirnos para todo el mundo.
Yuki marca el ritmo y entra Ken y Tetsu, entro yo al final y hacemos romper el estadio. El público nos ayuda a cantar, grita, brinca, se emociona, me llenan de adrenalina, me gusta esta sensación, como de libertad.
Mientras camino por el escenario veo a __ y al rubio juntos, quito la mirada, no me puedo dar el lujo de desconcentrarme nuevamente por verla.
Las cinco canciones pasan rápido y salimos del escenario. Caminamos a los camerinos y nos refrescamos un poco. Como va siendo costumbre, veo a mi alrededor, ella aún no ha entrado. Nos sentamos un momento en los sillones a descansar.
―Eso fue alucinante.― Comenta Ken
―Había publico extranjero, muchos.― Me sorprendo
―Y aun así nos apoyaron, esto hay que celebrar.― Tetsu está feliz
―Y L’Arc-en-Ciel sigue conquistando territorio.―Comenta Yuki divertido
Cruzamos unas palabras más y vemos que es hora de irnos, impaciente por saber dónde está ella salimos del camerino, bueno, llegamos a la puerta. Me tenso al verla tan abrazada con el americano, ellos se dan cuenta y se separan.
―Bueno, me voy, __, un placer.― Le dice a ella y ella sonríe con calidez, no puedo evitar mi curiosidad pero su respuesta me deja desconcertado.―¿Qué?.― Digo sorprendido.
―Mañana regreso a mi país.
Confirma lo que mis oídos escucharon y algo en mi interior se rompe, espero que no haya sido mi corazón…
No, el corazón no puede romperse, ¿Verdad? Tan siquiera dejar de latir si pero supongo que sigue palpitando porque sigo vivo y experimentando un dolor que jamás había sentido. Trago saliva y continuamos viéndonos a los ojos. Nadie dice nada. Sus ojos están brillosos y me estudian, me siento tan expuesto a que se dé cuenta de lo que estoy experimentando que bajo la mirada.
―¿Tan pronto?.― Escucho la voz de Yuki.
―He estado aquí por dos semanas Yuki, ya debo regresar a donde pertenezco.― Contesta ella con normalidad.― Y me voy feliz, la he pasado muy bien ¿Qué les parece si vamos a comer algo por última vez?.
―Yo digo vamos.― La apoya Ken.
―Qué mejor que terminar el día.― Dice Tetsu.
Tomo aire y evito que mi voz suene afectada, los veo y sonrío, ellos me ven con curiosidad, ella me ve… Con normalidad. Suspiro.
―Tengo mucha hambre.― Contesto.
Caminamos a la salida, ella va sonriente. Los chicos platican con ella y hasta se ríen, ¿Cómo puede estar tan feliz? Se va, ¡Se. Va! Resoplo por lo bajo. Subimos a la camioneta y en el camino también platican. Esa normalidad suya sorprendentemente me molesta.
Llegamos a un restaurante y nos llevan al área privada. Nos sentamos y pedimos de inmediato. No tengo hambre realmente.
―¿Y cómo es que decidiste que mañana es el día para irte?.― Le pregunta Tetsu.
―Estaba esperando el concierto y pues ya no hay nada que me detenga, mañana es un buen día.
―Mañana tenemos una entrevista importante linda.― Se queja Ken.
―¿Qué? ¡Es una lástima!.― Reprocha ella.― Pero les animare desde el avión.― Sonríe.
―¿Ya tienes el boleto?.― Le pregunta ahora Yuki.
―Sí, mis amigos lo compraron hace unas horas.
Llega nuestra comida y por automático tomo la cuchara y empiezo a comer, al igual que ellos. Esos amigo suyos la quieren ya a su lado, no me agrada que se adueñen de ella… Claro, yo también lo he hecho pero solo por unos minutos.
―… ¿Y vendrás nuevamente de visita?.― Ken es muy curioso.
―Eso creo, tengo un amigo aquí, me dijo que quiere que venga de nuevo.
―Pues tómale la palabra.― Le dice Yuki sonriente.
―Tal vez, todo depende de mi trabajo, ya me tome unas largas vacaciones.
La comida se va y llega el postre. La plática sigue y me siento cada vez más enojado. Esto no es bueno, sé que no.
Salimos del restaurante y vamos después a un acuario, ella tenía ganas de venir. Sus ojos brillan con solo ver a los peces, y se asombra al ver a las ballenas y tiburones, saca muchas fotos y nosotros con ella, sé que se está divirtiendo y me lástima que esta sea la primera vez que la acompañe a visitar un lugar de aquí, soy mal guía de turista. Y esta primera es también la última, una despedida. Maldigo en silencio. La noche nos tapa y como mañana hay trabajo nos despedimos.
―Fue un gusto conocerlos en persona, se los digo nuevamente.― Nos sonríe.
―Eres encantadora __.― Le dice Tetsu.
―Esperamos verte pronto.
―Claro Ken, espero lo mismo.
―Ten buen viaje.― Yuki parece un poco desconcertado.
―Si mañana no nos vemos por última vez, chicos, los extrañare.
Ella pasa por los brazos de cada uno y les da un enorme beso en la mejilla. Conmigo no lo hace, aun se quedara una noche más en mi departamento. Nos decimos adiós y cada quien se va a su casa, bueno, nosotros tuvimos que tomar un taxi.
Cuando llegamos a mi departamento entremos en silencio. La sensación de vacío no se ha ido, ella y yo no hemos hablado mucho desde que dijo que se ira mañana.
―¿Cuándo ibas a decirme que te vas?.― Rompo el silencio.
―Lo supe mientras estaba el concierto, no te iba a decir en plena canción hyde.― Cierro los ojos.
―Pero ya sabias que te irías.
―Sí, pero se los dije en cuanto tuve confirmado mi vuelo.
Tomo unas copas de vino, le doy una y tomo la mía. Sentados en la sala y en silencio nos envolvemos en nuestros propios pensamientos. Se irá. Tomo aire, no nos vemos, no hablamos, no nada. Es un poco incómodo pero tampoco es algo que no se pueda soportar.
―¿Disfrutaste Japón?.
―Demasiado.― Me sonríe y asiento.
―Fui un pésimo guía, no te lleve a ningún lugar, solo al trabajo.― Hago media sonrisa.
―Fue lo mejor, tu trabajo, programas en vivo, es mejor que conocer todo Japón, gracias.― Su voz es cálida, ve su celular y sube la mirada con un suspiro.―Debemos dormir, mañana me espera un largo viaje y a ti el trabajo.
―Está bien.― Contesto sin más.
Dejamos las copas y apagamos las luces. Caminamos al pasillo de las habitaciones y de repente nos envuelve una tensión y algo más. Me paro en la puerta de mi habitación y ella conmigo, nos vemos a los ojos y suspira ella, baja la mirada, creo que esta mortificada por algo y si no me equivoco se está sonrojado. Tomo su barbilla para que me vea a los ojos, están brillosos.
―¿Qué es?.― Le pregunto y ella duda un poco en responder.
―Tal vez me odie después por esto, por ser tan débil pero….― Duda de nuevo. Sus ojos me dicen a qué se refiere.
―También soy débil ante ti __.
Digo en un susurro y pongo mis labios con los de ella. Siento como me absorbe, como se adueña de mi boca y yo de la suya. Nos besamos con intensidad, con pasión, con sentimientos. Abro la puerta de mi habitación y entramos. Besándonos llegamos a la cama. La acuesto y su cuerpo debajo del mío me hace recordar que no quiero nada más en el mundo que esto.
Acaricio sus mejillas, hago mis besos más suaves y delicados, ella me besa con ternura, con dulzura. Disfruto de su sabor, de su entrega, de sus caricias en mi cuerpo. Siento como su piel se eriza, como mi piel se eriza, como mi corazón retumba de una manera que no creí que se pudiera.
La ropa se va alejando de nosotros hasta que quedamos con la suavidad de nuestra piel. Esta sensación es maravillosa, nuestra piel rosándose, acariciándose, sintiéndose. Estremeciéndose.
Me gusta sentirla así, en este momento que es tan íntimo, tan personal, tan especial. Su cuerpo encaja bien con el mío, es como si ella hubiese nacido para mí, solamente para mí. Su cuerpo se estremece ante mi contacto, ante mis caricias, ella responde efusivamente ante todo lo que hago si quiera digo. Me gusta su entrega, desde el primer día me ha gustado, me ha cautivado, me ha enloquecido y abrumado.
Beso su cuello, sus pechos, a ella le gusta el recorrido que hago, labios, cuello, pechos, estomago, todo su cuerpo. Ella tiene un sabor delirante, un olor delirante. Una piel suave y una sensibilidad enloquecedora.
Chupo sus pezones y los gemidos que me regala son magníficos, me gusta hacerla gemir, me gusta hacerla sentir. Arquea su espalda y me deja disfrutar más sus pechos, chupo, succiono, muerdo ligeramente, lamo y beso.
Por su sensibilidad ella llega al orgasmo con solo esta acción, ver su rostro mientras llega a su éxtasis es exquisito, escuchar sus gemidos diciendo mi nombre es maravilloso. Regreso a sus labios, me adueño de ellos, los beso, los muerdo, lo reclamo como míos. Mis manos pasean por sus piernas y mientras la beso y llego a su centro, introduzco un dedo y roso levemente haciéndola jadear y separarse de mis labios. Atrapo nuevamente su boca y con el mismo dedo paso a su clítoris haciéndola gemir más, esa pequeña zona está caliente, húmeda y lista para mí. Masajeo un poco y su garganta reclama el placer que está sintiendo, hago círculos y siento como poco a poco se moja más, meto un dedo en su interior y aprieto sus paredes levemente. Gime. Muerde mis labios y me hace jadear. Aprieto un poco más y tomo sus sonidos de placer.
Mi erección sintiéndose a explotar me dice que ya la necesita, con urgencia. Saco mis dedos y ella se estremece. La veo a los ojos, esta sonrojada, llevo mis dedos que estuvieron dentro de ella a la boca e inmediatamente se apena.
―Este es un sabor exquisito.
Le susurro y tras ver su pena la beso, un beso que recibe encantada y que recibe con un gemido sonoro. Su calidez… Su calidez, su estrechez, su recibimiento.
Jadeo.
Estar dentro de ella es algo delirante. Respiro profundo para recibir más las sensaciones. Ella me rodea con sus piernas y me da mejor acceso, me da más libertad de moverme y lo hago.
Esta vez quiero entregar todo de mí, quiero que lo que no le puedo decir en palabras lo entienda con mi cuerpo, con mi entrega, con mis caricias y mis besos.
Quiero que sienta lo mucho que la añoro.
Que la ansío.
Que la necesito.
Quiero que sienta lo bien que encajamos, lo bien que estamos juntos. Quiero que sienta que ella está hecha para mí, que está destinada para mí, si no lo he dicho en palabras lo puedo decir de esta forma, quiero hacerlo bien, quiero que sienta lo que yo siento en este momento, quiero que se dé cuenta de que no quiero que se vaya, las palabras no me salen en esta ocasión, normalmente no soy muy bueno con eso pero si de esta forma se lo puedo hacer saber lo hare.
Nos entregamos los dos a las sensaciones, a la intensidad, a las intromisiones que marco. Su aliento en mi cuello me eriza. Su lengua en mi cicatriz me estremece, sus mordidas me enloquecen. Sus besos y caricias me llevan a la octava maravilla.
Sintiendo el calor intenso que nos recorre anunciando nuestro orgasmo intensifico más, ella se aferra a mi cuerpo, se entrega, me lleva al límite de mi existencia, me hace dejar de pensar y sentirla solamente, me hace no querer añorar más. Me hace sentirme un drogadicto, un drogadicto que se muere si deja su droga.
Ella es mi droga.
La intensidad llega a nosotros y nos dejamos ir, profundamente, un gemido diciendo nuestros nombres y el sudor de nuestros cuerpos mezclados. Me quedo arriba de ella y abro los ojos, veo sus ojos llorosos, lagrimas corriendo por sus mejillas. Me besa dulcemente y la abrazo, me acomodo yo ahora como ella siempre lo hace conmigo. Pongo mi cabeza en su pecho y la rodeo con mis brazos. Suspiro.
Nos quedamos en silencio. Lo que vivimos estando unidos es maravilloso, algo que conocí con ella, algo que me gusta y me hace sentir bien, como nunca antes.
―¿En verdad te tienes que ir?.
Le pregunto añorando alguna esperanza pero tras un minuto de esperar respuesta la veo a los ojos. Está dormida. Tomo aire profundo. Cierro mis ojos y me entrego a un sueño profundo, añorando algo que tengo cada vez más claro.
Me despierto y me encuentro abrazando a una almohada. Veo mi reloj y me sobresalto, en hora y media tengo el programa. Salto de la cama y me meto a bañar, rayos. Rompiendo record salgo de la habitación listo para irme.
Me encuentro con __, está en la sala viendo la tv y cuando me ve hace una pequeña sonrisa. Se levanta, me abraza e inhala mi aroma, este abrazo me hace sentir melancolía, ¿Por qué?. Quiero hablar con ella pero el tiempo me lo impide, deseo saber algo de lo de anoche, la otra vez me dijo que sintió mi entrega, quiero escucharlo de nuevo.
―Estaba esperando unos minutos más para despertarte, no sé a qué hora es tu programa
―Estoy justo de tiempo, pero no te preocupes.― Le sonrío.― Desayunamos y nos vamos.- Ella hace un gesto malo.
―No iré hyde, recuerda que hoy me voy.― Me encojo.
―¿A qué hora te vas?.― Digo inquieto, tras unos segundos de silencio me contesta.
―Por la tarde.― Suspira.― Pero me quedare a hacer mi maleta.
―Te llevare, los chicos también querrán ir.― Digo con un poco de dolor.
―Bien.― Me contesta un poco desanimada.― Me saludas a los chicos.― Asiento.
Va a la cocina y nos sirve la delicia que hizo. Con solo oler me da mucha hambre y se me hace agua la boca. Al principio comemos en silencio, esta es nuestra última comida y los dos lo sabemos. Hacemos un poco de plática pero la sensación de vacío nos envuelve. Me gustaría hacer eterno este momento pero debo llegar al trabajo.
―Estuvo como siempre delicioso.― Me sonríe.― Gracias.
―Es un placer, ve con cuidado.
―Lo hare, nos vemos más tarde.
―Por supuesto.
Nuestras miradas se sonríen y ella toma la iniciativa con algo que no me decidía a hacer. Toma mis labios y los besa, profundizo el beso y atraigo su cuerpo al mío y me rodea con sus brazos, suspiro entre nuestros besos. Su lengua recorre mi boca, sus labios chupan los míos absorbe cada parte de mí. Este beso me hace sentir miles de sensaciones y su entrega, también un poco de tristeza y dolor, ¿Por qué?... Esto es lo que quiero, lo que necesito. Ella se aleja muy pronto para mi gusto, ver sus labios rojos por nuestro contacto es delicioso.
―Tetsu se enojara si tardas un minuto más.― Me hace sonreír.
―El programa pasara por t.v.― Digo llegando a la puerta.
―Los veré.― Se despide con una sonrisa y salgo.
Mientras manejo no puedo evitar sentir más ese vacío. Ella se irá en unas horas y no quiero. Anoche, anoche me sirvió mucho para darme cuenta o mejor dicho, aceptar que no quiero que se vaya, quiero que este aquí.
A mi lado.
No como amiga.
Mis pensamientos ahora son claros.
Se lo que quiero y se lo diré en cuando llegue a casa.
Si ella me ama en verdad se quedara si se lo pido. Si no me destruirá de una manera que jamás nadie lo ha hecho y eso me atemoriza.
Pasan las horas, el programa duro una hora y fuimos el cierre, vaya desesperación que he tenido. Ahora me siento más tranquilo, voy a casa con los chicos, no quería que vinieran ya que le diré a __ lo que siento pero no dejaron de insistir y aquí están, de colados.
―¿Enserio no le dirás que no se vaya?.― Insiste Ken.
―Déjamelo a mí, ya sabré que hacer.
―Eso quiere decir que si le pedirás que se quede.― Dice Tetsu con una sonrisa.
―El chico ya acepto sus sentimientos, bravo.― Yuki se ríe tiernamente.
Llegamos a mi edificio y llegamos rápido a mi departamento. Cuando abro la puerta una sensación de ansiedad y desesperación se apoderan de mí. Serán los nervios de hablar con ella pero cuando llego a la sala veo la tv apagada. Voy a mi habitación, no está, a su habitación, tampoco. La sensación de desesperación me da más, abro puertas y no esta. Llego a la sala y veo a los chicos serios, Tetsu tiene una hoja doblada en sus manos. Trago saliva.
―Hyde….― Dice en tono bajo.
―¿Qué es eso?.― Pregunto señalando el papel.
―Ten.― Me lo da y enseguida desdoblo.
Realmente no supe cómo empezar esta carta. “Querido hyde” “Apreciado hyde” “Para mi artista favorito” o simplemente “hyde…”…
Me duele despedirme de ti de esta manera pero no tuve el suficiente valor para despedirme de frente. El solo pensarlo me hace estremecer, una tercera despedida no la soportaría más. Por eso decidí que fuera así, como una despedida casual de una salida de casa. En cuanto te fuiste escribí esto y me fui. No podía soportar seguir en tu departamento. Me da muchos recuerdos, gratos y tristes.
Agradezco tu hospitalidad, me la pase muy bien contigo y con los chicos. Son mi banda favorita y lo que viví con ustedes ha sido un sueño, gracias por todo. Y no fuiste un pésimo guía, al contrario, fuiste el mejor, me llevaste a tu trabajo, lo compartiste conmigo y eso es más valioso que cualquier paseo.
Disfrute mucho de tu compañía. Anoche fue maravilloso, nuevamente me hiciste el amor, te entregaste a mí y eso me hace feliz. Has sido mío por lo menos una noche, no puedo pedir más aunque quisiera.
Es difícil escribir esta carta, me gustaría ponerte muchas cosas más pero las lágrimas han puesto borrosos mis ojos, no quiero empapar tampoco la hoja. Así que me despido. Que estés muy bien siempre, soy tu fan y te seguiré desde lejos, te seguiré amando, adorando, añorando… Lo que hemos vivido no cambiara nada de mi fanatismo por ti. Te extrañare mucho.
Te deje comida en el refrigerador. Come bien por favor. Y tu comida, me encanto como no tienes idea. Por cierto, me lleve una playera tuya que amo, por lo menos este recuerdo tengo tuyo, es una café que usas mucho, hecha en mi país por cierto, gracias de nuevo… Aah y una cosa más, discúlpame pero te mentí, mi vuelo no salía en la tarde. Cuando estés leyendo esta carta, yo ya llevare como una hora de vuelo, discúlpame pero el valor de enfrentarte me falto.
Si fuimos amigos… Gracias por tu amistad hyde o lo que hayamos sido, gracias por permitirme estar a tu lado estos días.
Te amo hyde… Más de lo que yo misma puedo llegar a imaginar.
Me duele despedirme de ti de esta manera pero no tuve el suficiente valor para despedirme de frente. El solo pensarlo me hace estremecer, una tercera despedida no la soportaría más. Por eso decidí que fuera así, como una despedida casual de una salida de casa. En cuanto te fuiste escribí esto y me fui. No podía soportar seguir en tu departamento. Me da muchos recuerdos, gratos y tristes.
Agradezco tu hospitalidad, me la pase muy bien contigo y con los chicos. Son mi banda favorita y lo que viví con ustedes ha sido un sueño, gracias por todo. Y no fuiste un pésimo guía, al contrario, fuiste el mejor, me llevaste a tu trabajo, lo compartiste conmigo y eso es más valioso que cualquier paseo.
Disfrute mucho de tu compañía. Anoche fue maravilloso, nuevamente me hiciste el amor, te entregaste a mí y eso me hace feliz. Has sido mío por lo menos una noche, no puedo pedir más aunque quisiera.
Es difícil escribir esta carta, me gustaría ponerte muchas cosas más pero las lágrimas han puesto borrosos mis ojos, no quiero empapar tampoco la hoja. Así que me despido. Que estés muy bien siempre, soy tu fan y te seguiré desde lejos, te seguiré amando, adorando, añorando… Lo que hemos vivido no cambiara nada de mi fanatismo por ti. Te extrañare mucho.
Te deje comida en el refrigerador. Come bien por favor. Y tu comida, me encanto como no tienes idea. Por cierto, me lleve una playera tuya que amo, por lo menos este recuerdo tengo tuyo, es una café que usas mucho, hecha en mi país por cierto, gracias de nuevo… Aah y una cosa más, discúlpame pero te mentí, mi vuelo no salía en la tarde. Cuando estés leyendo esta carta, yo ya llevare como una hora de vuelo, discúlpame pero el valor de enfrentarte me falto.
Si fuimos amigos… Gracias por tu amistad hyde o lo que hayamos sido, gracias por permitirme estar a tu lado estos días.
Te amo hyde… Más de lo que yo misma puedo llegar a imaginar.
Observo la hoja, la letra con un perfecto japonés… Educada y legible. Tomo aire. Escucho una voz a lo lejos, poco a poco se hace más clara. Subo un poco la mirada y veo a Tetsu desde lo alto, camina hacia mí con gesto preocupado, se arrodilla para quedar a mi altura, ¿Arrodilla? Veo el piso y en vez de ver mis pies veo mis rodillas. He caído sin darme cuenta. Subo la mirada de nuevo, Tetsu me ve tratando de comprenderme. Abro la boca para decir algo pero no puedo. Mis ojos y garganta pican, mis ojos se vuelven borrosos. Maldigo. Aprieto la hoja en mi puño.
¿Por qué?
Esto no debería de estar pasando.
Ella debería de estar aquí, esperándome con su inocencia y amor de siempre.
Deberíamos de estar todos aquí, sonrientes y festejando de que ella no se haya ido.
Pero es tarde.
Ella no está.
Se esfumo.
Desapareció.
Se fue de mis manos.
Me dejo.
―Dohia… Vamos, levántate.― Escucho a Tetsu pero mi cuerpo no responde. ― hyde por favor, me estas preocupando.
Lo veo a los ojos, mi pecho tiene una presión fuerte, duele como jamás imagine, tengo un vacío, ansiedad, decepción, desesperación. Tomo aire pero no puedo, es como si mis pulmones se cerraran, tranquilízate, me digo a mí mismo. Veo a mis amigos quienes me ven con preocupación.
―Se… Se ha ido.― Logro decir y ellos asienten con tristeza.― Maldita sea, se ha ido.
Oh carajo este capitulo me hizo llorar T-T ♥
ResponderBorrar