-Prologo-
Es un poco molesto el recordar aquella noche, es molesto porque eso pasó hace dos años, al terminar un live. Para ser más claros, un live de VAMPS en territorio extranjero, estábamos de gira y llegamos a un lugar por primera vez ya que sabíamos nos aclamaban mucho, haciendo juntas y juntas con nuestro personal afirmamos que sería bueno para nosotros ir a un lugar nuevo y probar suerte, nos fue mejor de lo que creíamos, nuestros fans nos recibieron cálidamente y el concierto fue realmente excitante.
Desde ese día del concierto no he dejado de pensar en lo que paso, es una locura, algo sin importancia pero algo había en esos ojos, unos ojos hermosos sinceramente, llenos de brillo e inocencia. No sé cuántos años tenía, tal vez… ¿17, 18? No sé y eso me mortifica, demasiado. Más porque supe que… Fue su primera vez, le quite la virginidad sin saberlo al principio, ella no hablo, no me dijo nada. Aunque tampoco fue como si nos entendiéramos, ella hablaba español, yo japonés y si acaso algo de inglés, ella también hablaba un poco de inglés pero en esos momentos lo que menos queríamos era hablar.
Yo tenía entonces 44 años, supongamos que ella 18, diferencia de edad extremadamente notable. Yo en esa noche no me fije mucho en eso.
Siempre en mis conciertos me entrego totalmente, hablando de los lives de VAMPS soy un seductor de primera, me gusta ver a mis fans sonrojándose, gritando emocionadas, apenadas. Me gusta ser sexy, cautivador, mostrar mi cuerpo, hacer cosas insinuantes, me aloco, me entrego, me excito.
Ese soy yo en mis conciertos.
He dicho alguna vez que en mis conciertos es como si tuviera sexo con mis fans, porque así lo siento. Realmente me excito, realmente tengo una jodida erección durante el concierto, no sé si lo noten o no. Mis pantalones normalmente suelen ser ajustados en cuando a VAMPS se refiere, pegados y a la cadera, pecho descubierto, sé que a mis fans les gusta y me gusta complacerlas, porque así soy yo, así me siento como pez en el agua.
Volviendo al concierto de aquella noche. Todo fue sorprendente, la entrega de los fans fue extrema, en todo el concierto no dejaban de cantar, de gritar, de brincar, todo fue intenso, excitante, lo disfrute demasiado y esa entrega me hizo ser un poco más seductor de lo normal logrando en mí una excitación fuerte, todo mi cuerpo se sentía caliente, se sentía con adrenalina, vibraba, fue una sensación intensa, hasta simule gemidos, fue una locura que deseo volver a experimentar, me atrevería a decir que fue el mejor sexo de concierto que he tenido.
Cuando terminamos la presentación me fui a mi camerino, antes nos felicitamos entre todos por el espectáculo. Me encerré en mi camerino y tome agua, seguía sintiéndome caliente, me moje un poco la cabeza y me seque el sudor con una toalla. No sé cuantos minutos pasaron, tal vez menos de 20.
Yo estaba frente a un espejo, me veía, recordaba el concierto, recordaba la sensación que me había provocado y con eso lograba nuevamente una dureza que deseaba atender en ese momento, pensaba en ir a buscar a alguien con los chicos, mientras pensaba en eso no me había percatado de que una joven había entrado al camerino y me observaba embelesada, como si estuviera viendo a alguien de otro mundo, de otra galaxia, la veía atreves del espejo, yo estaba de la cintura para arriba desnudo. Ella estaba sonrojada, malditamente sonrojada, una de mis estúpidas debilidades. He estado con muchas mujeres, todas ellas han dejado el sonrojo y la pena. Y cuando veo a chicas sonrojándose, es mucha tentación, chicas tímidas, inocentes, inexpertas tal vez.
Nos miramos como por un minuto, yo no reaccionaba ante ese ser que estaba sonrojado, ella caminaba poco a poco hacia mí, yo no me centre en su edad en ese momento pero recordándolo ahora, lucia muy joven.
Mi excitación pudo más cuando ella paso sus dedos por el tatuaje de mi espalda, dibujo el contorno, con un rose que me erizo la piel, con un detenimiento y admiración que me estremecieron y me hicieron sentir nervioso. Voltee a verla, sus ojos se encontraron directamente con los míos.
Sus ojos me asustaron, fue un susto no malo. Pero me asustaron, me hicieron sentir desnudo, sentía como si me viera el alma, como si con solo verme supiera mis pensamientos, mis sentimientos, mis emociones... Me hizo sentir… Expuesto.
Fue una sensación que jamás había experimentado.
La chica con manos tímidas toco los tatuajes de mis brazos, recorrió el contorno y después subió la mirada a mi cicatriz. Con su dedo índice lo recorrió, lo sintió y ante mi sorpresa poso sus suaves labios en ese lugar, beso la cicatriz como si fuera reciente y con eso me curara, como si esa marca fuera hermosa para ella. Seguía poniéndome nervioso. Sus manos pasaban por mi pecho, sus caricias eran suaves y llenas de algún sentimiento que no entendía.
A comparación de ella, las otras mujeres con las que he estado disfrutaban de mi cuerpo con locura, con ansiedad y sin detalle, todo a lo que era, ‘Penétrame’. Esa chica se tomaba el tiempo en admirar mi cuerpo, tal vez porque ella era fan hacia eso. O no sé. Es lo único que se me ocurre.
Con su caricias me incitaba más y no pude evitar tomarla por la cintura y besarla, sus labios eran dulces y suaves, con solo un rose sentía que ella se entregaba a mí por completo, sentía que si le decía acuéstate y abre las piernas lo haría sin dudar y esa entrega también me asusto pero excito y mucho. Yo no suelo acostarme con fans y aprovechar su admiración por mí pero esa vez no pensé claramente. Esa chica me estaba volviendo loco de deseo.
La bese, mordí sus labios y sentía su estremecimiento y su nerviosismo. Sus ojos brillosos me decían lo nerviosa que estaba. Volví a besarla, volví a apretarla contra mi cuerpo. En esos momentos llegue a pensar “Hare que esto sea inolvidable para ti” esos pensamientos traicionaron mi mente una y otra vez, jamás había pensado de esa manera.
Sus brazos se colgaron de mi cuello y jugaron con mi cabello, cosa que me gusto, sabía que ella estaba dispuesta a todo y estaba tan entregado que no dude en tomarla. En sentirla, en disfrutarla.
Me aleje de un beso y fui a la puerta para ponerle seguro, ella se quedó nerviosa observando todo, llegue a ella instantes después y volvimos a besarnos, no había disfrutado tanto de unos labios, no me había puesto a besar tanto unos labios.
Llegamos a un sillón y la acosté, ella seguía dejándose guiar por mí, yo estando arriba de ella empecé a acariciar su cuerpo, sentí como se estremecía, con solo unos roses ella jadeaba, ahora recordando desde ese momento debí darme cuenta de que era virgen. Le quite la playera de VAMPS que llevaba y quedo en un lindo sostén color rojo, sonreí ante la vista. Bese su cuello y no pude evitar morder un poco, ella jadeo un poco más, esos sonidos que hacía solo me cegaban más y más.
Ella con timidez besaba mi piel desnuda, le gustaba lamer mi cicatriz, lo hizo muchas veces y me gusto.
La ropa iba haciéndose menos, me gusto sentir su suave piel con la mía, a esa chica no le dio asco mi sudor, me besaba sin remordimiento, me lamia como si mi sudor fuera un delicioso caramelo. Acariciaba mis tatuajes, mi estómago, mi pecho.
Primero ella quedo desnuda, no tenía un cuerpo de infarto, como algunas americanas de videos porno, ella tenía inocencia, timidez, un cuerpo de una plena joven. Yo he estado con cuerpos delirantes y calientes pero me sorprendió ver que su cuerpo me excito más de lo que he llegado a estar con algunas mujeres. Mi pantalón apretaba, mi erección quería salir ya, ya habíamos tenido muchos besos y caricias, era hora de lo mejor que hay en el sexo.
Me quite yo mismo el pantalón y ella se sorprendió al ver que no llevaba ropa interior, genial, ahora podría presumir en las redes sociales que yo no uso ropa interior en mis conciertos, o al menos en ese no. Y diría que tenía fuentes totalmente seguras y que hasta había tenido sexo conmigo, eso no me preocupaba mucho, sé que hay cientos de relatos de fans que según han estado conmigo, no es verdad todo lo que se dice.
Cuando estuve desnudo ella sonrojada y muy apenada vio mi dureza, sus ojos se agrandaron y note sus labios resecos. En sus ojos vi un brillo de excitación y miedo, algo me dijo que no estaba segura de lo que venía, tal vez quería practicar el oral conmigo, tal vez no, no lo llegue a saber y no perdería el tiempo en averiguarlo.
La posicione entre mi cuerpo, le di un fuerte beso y entonces de una sola envestida entre. Ella dio un sonoro grito y vi lágrimas en sus ojos, apretaba sus labios para no gritar más. En ese momento no comprendí totalmente, estaba cegado pero note su estrechez, su centro palpitante, sus ojos llorosos. La había lastimado sin saber. Me quede quieto por unos instantes, era delirante estar dentro de ella y no moverme, mis instintos me hicieron mover la pelvis, salí un poco y lentamente, ella dejaba suspiros en mi intromisión, salía, entraba, lento primero hasta que vi que se relajaba. Maldije en esos momentos, si tan solo hubiera sido más cuidadoso le habría evitado tanto dolor pero es que desde el concierto mi erección estaba y a esas alturas ya dolía. Quería liberación y no medí mi rudeza.
Mis movimientos de cadera eran más y ella jadeaba de placer, eso me hizo sentir seguro y me moví más, sus gemidos eran sonoros y placenteros, me gustaba escucharla, me gustaba morderla, besarla, disfrutarla. Me gustaba su entrega, su inocencia, su atención por mí, su calidez.
Use algunas posiciones con ella, ella en ningún momento se quejó, se negó, nada, ella se deja guiar, ella se entregaba a mí, ella lo disfrutaba, sus ojos me lo decían y yo quería darle placer, quería que eso fuera inolvidable, era mi fan y estaba conmigo, lo recordaría para toda su vida y eso quería, que no lo olvidara.
Esa entrega fue algo nuevo para mí, estaba más receptivo de lo que normalmente había estado, me gustaba verla, ver su cara y disfrutar de sus sensaciones, me preocupaba más de lo que hacía durante el sexo porque con quien quiera que estuviera, siempre tenían mi atención.
Tanto ella como yo disfrutamos mientras entraba y salía de su cuerpo, ella estaba totalmente entregada a mí, a las sensaciones, a mi cuerpo, a mí, siempre a mí. Me daba cuenta de que ella buscaba mi placer y se preocupaba porque disfrutara, fue algo que me abrumo. ¿Quién era esa chica?.
Cuando terminamos ella con un rostro de emoción y entrega me miraba, sonreía, se sonrojaba aun después de lo ocurrido. Nos levantamos del sillón y nos vestimos, lo hicimos en silencio. Cuanto estuvimos vestidos y presentables nos miramos a los ojos, ella tenía un brillo especial, algo que no supe comprender en ese momento y hasta ahora no lo comprendo, hizo media sonrisa y me dio un último beso.
Sabía que no quería irse, sabía que quería quedarse, quería que se lo pidiera, quería más de mí pero yo no podía dárselo. No a ella, no a nadie. En mi vida solo había tiempo para el trabajo, nada más y siempre seria así.
Ella se fue con una mirada un poco triste y no negare que me partió el corazón, lucia tan dulce que no se merecía ser una más en mi lista de sexo pero mi estupidez me hizo pensar “Ella entro aquí buscando eso” y me convencí de que así era.
Tome una botella de agua y mientras la abría camine para el sillón donde momentos antes había estado con esa chica, al momento de estar por sentarme vi algo que me congelo. Sangre. En ese momento todo se unía, su dolor, sus lágrimas, su estreches, la sangre. Maldecí en ese momento. Ella era virgen… O tal vez la sangre no era por su virginidad perdida. Sinceramente me gustaba más la segunda opción.
Recogí mis cosas personales y enojado salí de mi camerino, me encontré con los chicos en el hotel donde nos quedábamos y empezamos a tomar, pensé que el alcohol me quitaría de la mente a esos ojos pero no fue así, más la recordé y llegue a pensar que había tenido esa noche el mejor sexo que tuviera nunca.
Y hasta ahora, así ha sido.
OMG!!!
ResponderBorrarMori muertaasasasdasdasdasdfdasdswerfdsa!