lunes, 16 de febrero de 2015

Metropolis



-Capitulo 20-

Mis alumnos están llegando un poco más temprano de lo normal, no imagino porque, bueno si… Clase de sexología con Hana. Esto será interesante. Prácticamente todo el salón ya está aquí; mi pequeña ahora está platicando con sus amigas y su amigo. La veo feliz y eso me hace sentir feliz. Yo reviso el plan de estudio de esta semana, voy muy bien con ellos, su examen es en dos semanas, tengo que decirles de una vez para que se pongan a estudiar más. Reviso mi reloj, diez para las ocho. Subo la vista y mi amiga entra con una radiante sonrisa hacia mí, vaya, hoy se arregló con un poco más de la cuenta.
-Hola Hideto.- Me saluda con un abrazo, puedo jurar que de repente el salón quedo en silencio, miro discretamente, sí, todos nos prestan atención.
-Hola Hana.- Le digo alejándome un poco.- ¿Lista para la clase?
-Sí, lista para que una revolución de adolescentes me hagan preguntas sobre sexo.- Me guiña un ojo y sonrío divertido, había olvidado que es muy coqueta.
-Pues todos tuyos.- Le digo y me siento en mi lugar.
Ella toma su lugar frente a los alumnos, se saludan y empieza su clase. Como el viernes todos están atentos y callados, anotando y haciendo todo tipo de preguntas. Hana contesta naturalmente y eso produce total confianza, yo veo a mi novia, está un poco sonrojada y sonrío por dentro.
-Profesor Takarai, ¿Verdad que aquí ponen anticonceptivos?.- Me distrae una voz, busco a quien me hablo y la veo, Maira nuevamente.
-Así es señorita, aquí ponen anticonceptivos.- Me levanto de mi lugar y voy al centro para tener mayor control.
-Y nosotras ya podemos ir a que nos pongan uno ¿Verdad?.- Miro a Hana, ¿Porque me pregunta esto a mí?
-Yo le dije que aún es temprana su edad tanto para que se ponga anticonceptivos y tenga relaciones.- Dice mi amiga ante mi mirada curiosa.
-Y yo le dije que a nuestra edad ya se pueden tener relaciones y usar anticonceptivos, no es nada del otro mundo.- Contesta Maira a la defensiva.
-Bueno... El aparato reproductor es ya lo suficiente maduro a los 16 años para tener relaciones, no es lo más conveniente ni aconsejado pues aun no es edad para tener esa faceta...
-Todas aquí tenemos 17.- Me interrumpe Maira.
-Lo sé y...
-Y ya es buena edad para tener relaciones y usar anticonceptivos, deberían de felicitarnos por ser responsables y cuidarnos.- Sigue interviniendo la misma.
-Ninguna edad en específico es la dicha para tener relaciones sexuales, si se sienten listas para eso pues adelante, ni Hana ni yo ni nadie les podemos decir que hasta los 25 o 30 es la edad perfecta para tener su vida sexual activa.- Contesto lo más tranquilo que puedo.
-¿Usted nos puede poner esos anticonceptivos?.- Pregunta otra alumna, ¿Porque siempre preguntan lo mismo?
-No, yo no, eso tiene que hacerlo uno de nuestros ginecólogos, están en el área de consultorios, pueden ir y pedir una cita.
-¿Y qué tipo de anticonceptivos son?.- Pregunta Heidi, otra aventada.
-Hay dos, un implante para el útero y otra que son inyecciones, tienen que ir cada mes a ponérselas, esas según fuentes son las más efectivas, también tenemos pastillas y lo mas común, condones.
-Pero sigo insistiendo, chicas, aun están muy jóvenes para el sexo.- Dice Hana.- Pero también sé que en estos tiempos es muy común ya que lo hagan y tampoco me espanto, solo sean prudentes y cuidadosas, piensen en su futuro.
Dejando claro lo de los anticonceptivos Hana sigue hablando y yo camino por el salón en plan de profesor observador y regañón si no están poniendo atención, paso por el lugar de mi novia y veo como su amigo la toma de la mano, que molesto. Sigo caminando y me siento hasta el fondo del salón.
{{ No me gusta que tu amigo sea tan afectivo contigo pequeña, me mata. }}
Le mando el mensaje y observo su lugar, veo que se mueve un poco y enseguida tengo respuesta.
{{ Solo me toma de la mano, nada de cuidado... Y a mí me molesta que Hana te salude de la manera en que lo hizo, es odioso. }}
Sonrío, esta chica, es una hermosa chica celosa. Pongo atención a clase y siguen las preguntas. La clase de sexología seguirá la otra semana, estudiantes de esta edad deben de estar bien educados en este tema. La hora y media de clase pasa y se van con su próximo profesor. Me quedo con Hana.
-¿Estás de acuerdo con que chicas de 17 años tengan sexo?
-Si ellas se sienten listas pues sí, sabemos que el deseo sexual no se puede retener por mucho tiempo.
-Aun así, siento que es muy pronto.
-Bueno, hay chicas de 15 años que tienen ya relaciones sexuales, a los 17 ya no es tan grave.- Doy mi opinión.
-A los 17... Pues sí, no es tan grave y ya están bien desarrolladas a esa edad las chicas de hoy.
-Así es.- Confirmo.- Y si se preocupan por anticonceptivos mejor, eso quiere decir que son responsables.
-Eso sí, pero que tal esa señorita Maira, es muy atrevida.
-Mucho, créeme.- Le digo tomando un poco de agua.
-Sí, noto que te desea a morir.- Se ríe y yo con ella.
-También lo noto.- Contesto.- Eso ha sido siempre, alumnas queriendo algo más con un profesor, no solo conmigo.
-Eres un casanova, por cierto, me gusta la parejita que tenemos en el salón.- Me comenta alegre, ¿Pareja?
-No sabía que había una pareja, ¿Quiénes son?
-David y Ámbar, la jefa de grupo, en toda la clase se la pasaron tomados de la mano y el a ratos la veía atentamente y le sonreía.- Esto no me lo esperaba, aprieto mi mandíbula ante sus palabras.
-Pondré mas atención entonces.- Digo serio.- Tengo que ir a mi oficina, hay cosas que hacer.
-Pasare por ti para comer.
-Lo siento, hoy no puedo, el trabajo se me está juntando.- Me excuso.
-Bueno, primera vez doctor.- Sonríe.- Nos vemos entonces.
-Claro.
Salimos del salón y cada quien toma su rumbo, yo me voy directo a mi oficina, estoy enojado por el comentario de Hana, ¡Ese chico no es su novio! Llego a mi oficina y me acuesto directamente en el sillón, cierro los ojos y trato de descansar un rato, esas guardias me están matando.
Golpes en la puerta me despiertan, veo mi reloj, me quede dormido hora y media, fue mucho pero lo agradezco, me levanto del sillón y voy a la puerta, cuando la abro veo a dos hermosos ojos sonreírme, mi pequeña ha llegado, pasa y cierro la puerta con seguro, vamos directo al sillón.
-Pequeña, ¿Qué tal tu clase?
-Ummmm interesante, vimos cada uno de los músculos, tendones, huesos y articulaciones del brazo, ¡Tanto para solo el brazo! Moriré.- Me hace un hermoso puchero
-Bueno, eso quiere decir que empieza el verdadero trabajo.- Le digo divertido y ella hace gestos hermosos.
-Sí, me lo han dicho.- Se acuesta y pone su cabeza en mis piernas.- Tu sillón es muy cómodo.
-Te lo agradece.- Contesto sonriente.
Se levanta y se sienta a mi lado, me besa, besos deliciosos y ansiosos, la subo a mi regazo y ella como muñeca se deja mover. Encajando a la perfección seguimos con nuestro beso, el uniforme que tienen las señoritas puede llegar a ser muy satisfactorios, ahora sin tanto miedo acaricio sus muslos y llego al resorte de su pantaleta, acaricio levemente, su falda está más arriba de lo normal, está a horcajadas de mí, su entrega me mata, me llena de deseo y siento como me voy poniendo duro como piedra, ella me provoca a muerte, muerde mis labios y jadeo, muerdo los de ella y jadea, se mueve un poco en mi regazo y rosa con mi erección. Jadeo. Vuelve a hacer la misma acción y esta vez rosa más. Más excitación, me provoca, me provoca como nadie. Un movimiento más profundo. Un jadeo más fuerte entre nuestros besos. Mi novia baja sus manos y desabrocha mi pantalón, asombrado me alejo del beso y la veo a los ojos, me ven con deseo.
-Pequeña...
-Te deseo.- Me dice besándome mientras baja el cierre del pantalón, me muevo para aminorar las sensaciones.
-¿Aquí?
-Que tiene, cerraste con seguro, ya no es la primera vez, te deseo, me deseas, deja de hablar.- Me besa nuevamente, que chica me fui a encontrar, carajo, la amo.
La levanto de mis piernas y me levanto del sillón, voy a mi escritorio y de un cajón saco un condón, gracias al cielo que tenía uno aquí, ahora debo de tomar un suministro y llevar varios conmigo.
Me siento de nuevo en el sillón y ella se sube nuevamente, me quito el pantalón y el bóxer y mi erección ya lista espera ser atendida, me pongo el condón y saco un jadeo mientras lo hago, mi pareja arrodillada en el sillón y yo abajo de ella me ve deseosa, con facilidad paso mis manos debajo de su falda y bajo su ropa interior, ella deja que haga todo y cuando no hay nada que impida mi entrada la tomo de la cadera y la bajo poco a poco, mi erección la espera gustosa y ella entra poco a poco, los dos jadeamos, sigue entrando y cuando termina queda sentada en mí, nos vemos a los ojos, no decimos nada, no es necesario.
Estoy por besarla cuando mi pequeña se mueve un poco, dios, gimo. Mi placer aumenta, ella se mueve un poco más. Gimo de nuevo, empieza a torturarme, se mueve en círculos y mi garganta trata de ahogar los gemidos más sonoros, hace varios movimientos y la detengo, tomo aire y la empiezo a mover, arriba, abajo. Nuestros labios se conectan, pone sus brazos en mi cuello y empezamos ese vaivén, ella marca el ritmo que quiere, poco a poco intensifica sus movimientos y ahogamos nuestros gemidos en nuestros besos, esto es muy excitante, una entrega en mi oficina, donde alguien puede tocar y querer entrar o pasar y escuchar nuestro placer. Arriba abajo, fuerte y delicioso, cuando siento que sus paredes se contraen y me aprietan sé que está por llegar y yo junto con ella, la beso fuertemente para ahogar su orgasmo y el mío. Llega nuestro esplendor y mi novia pone su cabeza en mi cuello, nuestras respiraciones se nivelan, aún estamos unidos, encajando perfectamente.
-Eso fue... Wow.- Me dice sonriente.
-Lo se cariño.- Sonrío.
-No sabía que se llegaba más...
-Si bueno, así sentada se llega más profundo por la posición, me alegra de ser el primero que te enseñe.- La veo sonrojarse y me besa.
-Eres el dueño de todas mis experiencias, las mejores que he experimentado.
-Y las que me permitas enseñarte.- Beso su mano.
-Bueno, mejor nos comportamos o llegara Hana, ¿Ya te dije que no me agrada?.- Me rio y la beso.
-Me lo has dicho muchas veces pequeña y yo te vuelvo a repetir que solo tengo ojos para ti.
-¿Seguro? ¿Solo para mí?
-Cariño... Te pertenezco... Nunca he sido de nadie, tu, solo tú, te has adueñado de mí completamente pequeña, no lo dudes.- Sus ojos se ponen cristalinos, me besa castamente.
-Y yo solo soy tuya, te pertenezco también Hyde.
-Eso no lo dudes cariño, eres mía, solo mía.
Nuestros labios anhelándose se conectan y sin querer ni pensar nuestros cuerpos se mueven en un delicioso baile, una nueva unión, un nuevo vaivén, una nueva y perfecta entrega.
Pasan los días como agua, los exámenes acabaron y afortunadamente todos mis alumnos tuvieron buena nota. Eso les hace acreedores de un día de descanso por parte mía, el viernes no tienen clases y pueden irse desde ese día a sus casas, todos en este momento me aman.
Hoy es jueves, solo estamos repasando algunas cosas que no quedaron tan claras. Haciendo a un lado mi vida como profesor puedo decir que mi vida de novio va de maravilla. Mi pequeña novia es un encanto, única en su existencia y perfecta para mí. Es una de mis mejores estudiantes, es hermosa, alegre, llena de vida, con un futuro extraordinario y apasionada. Si, muy apasionada. Realmente no sé cómo le hemos hecho pero nos entregamos cada que podemos, en mi oficina, en mi consultorio, una vez lo hicimos en el laboratorio, lo sé, ¿Ética? ¿Qué es eso? Pero es que ella realmente me vuelve loco, estos días han sido perfectos para mí. En los fines de semana nos vemos ya sea sábado o domingo, vamos a pasear un rato y de ahí vamos a mi departamento, comemos y como si fuera nuestro oxigeno hacemos el amor. Es lo que todo hombre pudiera desear.
Aunque eso sí, algo que empieza a mortificarme son las vacaciones que se avecinan, tenemos dos semanas de descanso y eso me hace pensar en que no nos veremos a diario como en temporada de clases, aun no lo hemos hablado pero me está volviendo loco esa idea.
-Entonces ya que queda todo claro, jóvenes, nos vemos el viernes y felicidades por sus notas.
Todos gritan emocionados y empiezan a salir del salón, veo a mi novia que se queda con su amigo David guardando sus cosas y yo salgo con una mirada discreta para ella quien la recibe con una sonrisa.
Este último mes deje un poco de mis guardias, mi cansancio estaba siendo mucho y mi salud soy consciente de que es primero. Hoy en la noche no tengo guardia lo que me permite descansar en mi departamento hasta el lunes.
Voy a mi consultorio a rellenar mi botiquín personal, checo algunas cosas, veo que me falta y que me puedo llevar y cuando me doy cuenta pasa una hora, cuando estoy en mi fuerte se me pasa el tiempo rápido. Escucho que tocan la puerta y doy pase, sigo arreglando mi estante y de repente siento unos brazos rodearme por la espalda, sonrío y pensando que es mi novia me volteo y a quien veo es a Maira, ¿Que hace aquí? Sin esperarlo me besa, abro más los ojos y al momento de querer alejarla veo una silueta parada en la puerta, no por favor. Alejo a Maira de mí y veo a Ámbar quien me ve con ojos cristalinos, no no no no...
-Yo... Señorita.- Digo y Maira voltea, puedo jurar que sonríe por haber sido vista conmigo.- No es lo que cree.
-Solo venía a...
-¿A qué Ámbar? Dios, debes de aprender a tocar las puertas.- Comenta la que me beso.
-Dejaste abierto querida, si van a besarse deben de ser más discretos.- Contesta Ámbar a la defensiva
-Lo tendremos en cuenta y por favor, no digas nada que el profesor y yo podemos tener problemas.
-No es lo que parece señorita, lo que paso fue...
-No tiene que decirme nada, hare que no estuve aquí, con permiso.- Sale corriendo y camino en su dirección pero Maira me toma del brazo.
-Déjela profesor, ella no dirá nada si es lo que le preocupa.
-No vuelva a hacer eso señorita y en este mismo momento vamos a las oficinas de rectoría para que le den una sanción.- Digo molesto.
-Pero profesor yo...
-¡Vamos dije! Una queja más y la expulso todo el semestre.
Camino y me aseguro de que ella me siga, pasamos por las canchas y desgraciadamente mis ojos ven a Ámbar siendo abrazada por ese chico de americano, maldigo totalmente, camino más rápido y llegando a rectoría me aseguro de que la que me beso tenga su sanción. Totalmente enojado regreso a mi consultorio y busco mi celular.

{{ Ámbar, cariño. Tenemos que hablar, no es lo que tú estás pensando, hablemos por favor. }}

Mando el mensaje y salgo de mi consultorio, no veo más a Ámbar y paso por la cafetería, no está, paso por su jardinera, tampoco está. Voy a mi habitación y tomo un poco de ropa, reviso mi celular y nada. Marco su número para una llamada. Una, dos, tres llamadas, no contesta.
Desesperado por la situación con una pequeña maleta salgo del edificio de habitaciones y camino en busca de mi novia, afortunadamente veo a una de sus amigas.
-Señorita Alejandra, ¿Sabe dónde puedo encontrar a la señorita Ámbar?.- Me atrevo a preguntar.
-Umm, lo siento profesor, ella se fue hace rato con David.- Se encoje de hombros
-¿Se fue?
-Sí, ella quería irse cuanto antes y David dijo que la podía llevar en su moto, se fueron los dos.
-Gracias.- Respondo.
Camino al estacionamiento, genial. En moto y en autopista, al menos no ha anochecido. Enciendo mi auto y tomo camino, manejo un poco rápido esperando a encontrármelos pero con la suerte no de mi lado no los encuentro. Sin darme cuenta llego a mi departamento, ¿Tan rápido pasaron la autopista? No los encontré en todo el tramo antes de llegar a la ciudad. Me aviento a un sillón, tomo otra vez mi celular.

{{ Pequeña, cariño. ¿Puedes por lo menos responder con un 'estoy bien’? Tu amiga Alejandra me dijo que te fuiste con David en su moto, fue muy peligroso, estoy preocupado, no contestas mis llamadas y mensajes }}

Envío y espero unos minutos, tomo un poco de jugo de naranja, pasan veinte minutos, ninguna respuesta. Me desespero más.

{{ En verdad Ámbar, contéstame. Estoy preocupado }}

Trato de distraerme con la televisión y no encontrando nada interesante paso las siguientes dos horas. Es de noche y no tengo nada de mi novia. Trato de tranquilizarme, no le pudo haber pasado nada, hubiera visto la moto en la carretera y David la cuida como un tesoro. Está bien, si, así es.
Es viernes por la tarde. No me contesta ni llamadas ni mensajes. Estoy por investigar donde es su casa e ir a verla pero me detengo ante ese arrebato. Tomo mi celular.

{{ Cariño, me estas matando lentamente, ¡Contéstame! ¿En verdad piensas que bese por voluntad propia a Maira? ¡No fue así! Ella me beso, no fui yo. ¡Créeme! No dudes de mi amor por ti, solo eres tú, solo tus labios me interesan, los de nadie más... Pequeña, te amo }}

Sigo esperando a que me responda, nada, mi desesperación es tanta que no aguanto estar más encerrado, iré a investigar su dirección e iré a su casa. Tomo las llaves y cuando estoy por salir, aquí esta ella, abriendo la puerta con la llave que le di y con una confusión visible en su rostro, dios, esta aquí.



No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥