-Capitulo 1-
Como toda estudiante tengo deberes, muchos deberes y uno de ellos es la tarea. En el nivel al que acabo de entrar dejan mucha tarea, tengo muchos profesores y afortunada o desafortunadamente todos son hombres, bueno excepto una profesora, es la única mujer que me da clases, son muy agradables pero cuando se trata de trabajos no lo son.
Prácticamente soy nueva en la escuela. El ciclo escolar empezó hace un mes. Mi rama es la de la salud, ya saben, anatomía, fisiología, todo eso. A pesar del mes que llevo aquí me siento ya un poco agotada, las tareas y la demanda física y práctica es mucha.
Mi área es muy agradable; todos mis profesores son muy amables, mis compañeros son amables, mi escuela es agradable. En mi salón somos cincuenta y tres alumnos incluyéndome, nuestro salón es grande y con unos grandes ventanales que nos dan una linda vista ya que estamos en el segundo piso; uno de nuestros profesores nos dejó una cafetera y compro galletas, azúcar, leche y vasos para que tomáramos café entre clases, ¿Lindo no? No es muy común que pase eso en una escuela, un punto más para amarla.
Este instituto también tiene algo peculiar y eso es que hay dormitorios, todos los estudiantes prácticamente vivimos aquí. De lunes a viernes estamos en la escuela de tiempo completo y el fin de semana podemos ir con nuestros padres, yo lo empezare a hacer sin falta. Tengo papá, mamá y un hermano menor que yo y uno mayor que yo, los primeros días los extrañaba mucho pero me he ido acostumbrando a estar sin ellos durante la semana de clases.
Regresando al tema de la escuela, en cada salón hay un profesor de tutor y encargado de todos los alumnos de su salón asignado. En el mío tenemos de profesor principal a un doctor. Ese doctor siempre está con nosotros, sin falta, al menos así ha sido hasta ahora lo cual me sorprende porque por lo que nos ha contado es un hombre muy ocupado; tiene doctorado en medicina y trabaja en uno de los hospitales más privilegiados de la ciudad, ahí hace guardias por las noches que es en donde hay más emergencias y normalmente da consultas por el día, también da conferencias y cursos de la salud por parte del instituto y además de eso está diario con nosotros en clase, no sé si tenga tiempo de dormir o siquiera comer, es asombrosa su capacidad de trabajo y claro, sin mencionar que es un gran doctor el que tenemos como profesor, somos uno de los salones más afortunados según nuestros demás profesores y compañeros de otros salones; algo que también es de mencionar, ese profesor tiene una personalidad muy peculiar y extrañamente encantadora. No hay alumno en toda la escuela y profesores que no lo conozcan.
En los dormitorios cada habitación tiene dos alumnos y bueno, chicas en un edificio, chicos en otro. A mí me tocó con una compañera de mi salón, si me hubieran dado a escoger a mi compañera, realmente ella hubiese sido la última en mi lista. Es una chica que se la pasa hablando de chicos, moda, sexo, fiestas, es una loca en pocas palabras pero tampoco es tan mala, es soportable afortunadamente.
-¿Conoces a Bryan del tercer semestre? Es uno de los más sexys de su salón y me invito a cenar esta noche.- Y ahí está la voz molesta de Maira, mi compañera de habitación.
-No lo conozco y felicidades. ¿Me puedes dejar estudiar?.- Tengo examen en puerta y por eso estoy en la habitación acostada en mi cama y con mi portátil en manos, igual que ella.
-Por si no lo sabias voy en el mismo salón que tú y también estoy estudiando para el examen pero no hace daño distraerse un poco.
-Ve a distraerte a otra parte entonces.
-No seas tan mala conmigo Ambar, así nunca llegaremos a ser buenas compañeras de habitación, digo, si de por sí ya es mucho que me tocara con una virgen, por lo menos intenta ser menos irritante.- Mis orejas se sienten calientes, no me hago responsable si en la noche la asfixio con una almohada y lo más molesto es que tiene la razón.
-Deja de molestar con eso.- Contesto tajante.
-Te molestas porque sabes que digo la verdad. ¿En serio nunca has estado con un chico? ¿A tu edad? Querida, eso es deprimente.- Se sienta en su cama y tiene una cara de curiosidad total.
-No sé por qué piensas eso.
-Es obvio, eres una chica tímida y más cuando hay chicos a tu alrededor, eres tranquila, tienes puras amigas, te vistes muy normal, es decir, no provocativa… ¿Quieres más puntos?.- Diablos.
-¿Y eso que? No soy la única que viste así, no hay una regla que diga que a esta edad solo debes usar el mínimo de ropa que puedas y tengo amigos también.
-Por eso sigues siendo virgen, no eres provocativa y aunque me cueste decirlo, eres atractiva, te puedo ayudar a cambiar un poco tu look.
-Ni lo pienses, estoy bien así pero gracias.
-¿Por qué no? Así entraras a mi mundo y nos llevaremos mejor, una gran ventaja y podremos hablar de chicos, de fiestas, de moda, de sexo, de lo que podamos.- Veo un poco de emoción en sus ojos, es una loca.
-No pasara, tus temas no me llaman la atención, tu eres una cosa, yo soy otra, somos mundos distintos.
-Eres una aburrida a pesar de tu edad.- Se cruza de brazos.
-¡Soy menor de edad aun!
-¿¡Y eso que?! Yo también lo soy y mírame, se disfrutar de mi juventud.
-Yo también lo hago.
-Pero de una manera aburrida.
-Bueno, esta es demasiada charla para nosotras, me voy a un lugar más tranquilo.- Me paro de la cama y tomo mi laptop y cuaderno.- Nos vemos.- Le digo mientras salgo de la habitación.
Es un poco molesto que Maira toque ese tema como si fuera cualquier cosa, es decir, ella ha estado ya con chicos íntimamente a pesar de ser menor de edad y no lo veo como algo malo, lo único que me molesta es que quiera que sea igual a ella, yo aún soy virgen y quiero mantenerme así hasta que encuentre al indicado. Ya sé que me oigo como una chica cursi y romántica que espera un cuento de hadas pero solo quiero tomar ese paso con alguien que me haga sentir especial y totalmente enamorada. Perder la virginidad siendo menor de edad no es un tema que me mortifique, si llega el amor intensamente eso es lo que menos me importaría.
Voy saliendo del edificio de chicas y camino hacia el área de jardineras, me gusta ir ahí para hacer tareas, es relajante y muy fresco. Hoy es inicio de semana, es medio día y mi primera clase empieza en hora y media. Mientras camino escucho música y saludo a los que conozco, me gusta ser sociable. Mi examen será en un rato y es de anatomía, es mi primer examen de semestre y tenemos que aprendernos los huesos, hay unos nombres que son muy extraños y cuando no se me pegan me estreso peo afortunadamente estoy casi lista.
-Señorita Sullivan
Una voz masculina me distrae de mis pensamientos y enseguida siento un leve nerviosismo. Esa voz es de mi tutor. Volteo hacia donde escucho la voz y veo al doctor parado a muy poco de mí y viéndome, es muy serio pero esa seriedad no se siente de molestia. Lleva puesta su bata blanca, pantalón negro y camisa blanca, papeles en mano y lentes.
-Profesor.- Contesto quitándome los audífonos y saludándolo con la cabeza.
-Diles a tus compañeros que el examen de hoy será en el laboratorio número cinco, sean puntuales por favor.- Me dice sin dejar de verme.
-Por supuesto, ahí estaremos.- Respondo y bajo la mirada, su mirada es muy intensa y me provoca nerviosismo.
-Gracias señorita.
Se despide con algo que pudo haber sido una leve sonrisa y camina del lado contrario al mío, saco el aire que había estado reteniendo sin darme cuenta y continúo con mi camino. Sé que se preguntaran el porqué de mi nerviosismo. Les diré. Ese profesor, además de ser un doctor que siempre se viste impecable y que usa un delicioso perfume. Es muy atractivo. Demasiado diría yo y su personalidad peculiar lo hace ser más irresistible para la mayoría de las alumnas y maestras de este instituto… En las próximas clases que tengamos con él se irán dando cuenta a que ‘personalidad peculiar’ me refiero.
Llego a la jardinera y me siento en donde esta una árbol y me recargo en él, pongo mi cuaderno a un lado, tomo mi celular y abro una aplicación en donde tenemos un grupo de chat del salón y les digo que el examen será en el laboratorio cinco, después de eso checo mi portátil, busco unos documentos PDF que descargue para estudiar los huesos y empiezo a leer y a escribir datos importantes.
Pasándose el tiempo veo la hora y solo me quedan 30 minutos para ir a clase, voy rápido a mi habitación, dejo lo que me había llevado y tomo mi mochila. Me encuentro con Maira quien está maquillándose y peinándose.
-Espera, ¡Voy contigo a clase!.- Me dice mientras abro la puerta.
-Tardarás, nos vemos allá.
-No, ya estoy lista y aunque tarde. Vale la pena llegar tarde, tenemos clase con nuestro tutor.- Dice suspirando, ella es una de las que están locas por él.
-Sí. Y tenemos examen por si se te había olvidado.
-Lo sé, lo sé. Vámonos.- Toma su mochila y salimos de la habitación.- ¿Me veo bien?.- Me pregunta acomodándose el uniforme y el cabello, aunque me cueste decirlo. Es muy atractiva.
-Sí, sí. Camina más rápido.
-¿Crees que el doctor lo haga oral?.- Me pregunta y la veo sorprendida, con esta chica nunca se sabe cuándo habla seriamente.- El examen.- Concluye.
-Le gusta hacer así los exámenes, es muy probable. Tal vez nos pase a cada uno a nombrar los huesos frente a él y con un esqueleto.- Comento, es probable que así sea.
-¡Ya me pusiste nerviosa! Odio los exámenes orales, prefiero el de teoría, ya sabes, respuestas múltiples.
-Es lo más fácil.
-Lo dices porque te la pasas estudiando pero una que tiene vida social no tiene tiempo para eso.
-No me la paso estudiando y también tengo vida social Maira.
Llegamos al laboratorio y tomamos nuestros asientos, saco mi bata de la mochila y me la pongo. Una de las reglas de todo laboratorio es que siempre que estés adentro debes tener bata puesta. Llegan mis compañeros y mis amigas se sientan atrás de mí y una a mi lado.
-¿Cómo supiste que la clase seria aquí?.- Me pregunta Ale, mi mejor amiga.
-Sí, dinos Ambar.- Dice mi otra amiga, Dana.
-Me encontré de casualidad con el doctor hace un rato y me dijo que sería aquí.- Ellas me ven curiosas y emocionadas. Otras chicas locas que caen a sus pies.
-¿Él te hablo?.- Me pregunta Heidi, mi otra amiga, nosotras cuatro desde el primer día nos hablamos y nos hicimos amigas de inmediato.
-Sí. Yo iba caminando y el me hablo y me dijo lo del salón. Solo fue eso.- Agrego al ver sus caras de ‘¿Y qué más?’ .
-Quien no tenga bata sabe que no puede estar en el salón y despídase de su examen.- Llega nuestro tutor, deja sus cosas en el escritorio y se para frente a nosotros. Cuando se trata de reglas es muy estricto.- Espero que hayan estudiado.
-"Si"…
-"Un poco"…
-Estoy nerviosa"…
-"¿Cómo hará el examen?".
Se escuchan las voces de mis compañeros. El doctor como es su costumbre. Esta serio y viéndonos a todos.
-El examen será oral. Pasaran a decirme los huesos principales y me los señalaran en el esqueleto. Mencionaran las partes de un hueso y las formas. ¿Alguna duda?
-No.- Contestamos, ahora estoy un poco nerviosa, pasar y hablar frente a él, rayos.
-Empezaremos con la primera fila, los demás en silencio tienen todavía la suerte de estudiar, quien repruebe este examen tendrá muchos trabajos extras. De una vez sepan que nadie de mis alumnos reprueba y no serán los primeros.
Toma el esqueleto y lo lleva con él a su escritorio. Se sienta, saca unas hojas, pluma, se pone los lentes y está listo para empezar a evaluar. Pasa el primer alumno y mientras yo abro mis cuadernos y hago un último repaso.
-Señorita Sullivan.
Habla el doctor y por estar con la vista en mi cuaderno no me di cuenta de que me toca pasar. Cierro mi cuaderno y camino hacia él, tomo un poco de aire y llego a él. Ahora estoy más nerviosa. Como siempre digo, su mirada es muy intensa.
-Empecemos.- Dice señalando el esqueleto, respiro profundo y empiezo a hablar.
-Los huesos del cráneo son: Frontal, temporal, parietal, occipital, en la cara están….- Sigo hablando, su mirada raramente está en el esqueleto y mayormente está en mí, no sé porque, ¿A caso quiere ponerme nerviosa para que se me olvide todo? Espero que no pero entonces no sé porque su mirada.- Los miembros inferiores son: Fémur, tibia, peroné….- Ya casi acabo, siento que puedo respirar mejor, lo veo anotar algo en su lista.
-Bien señorita. Ahora dígame las formas de los huesos.
-Son cuatro. Largo. Plano. Corto e irregular.- Contesto viéndolo a los ojos, anota nuevamente algo en su lista.
-¿Las partes de un hueso?.- Pone nuevamente su mirada en mí, respiro profundo.
-La cabeza es la epífisis, el cuerpo la diáfisis….- Su intensa mirada me recorre, ve mis ojos y va bajando poco a poco pero con sumo cuidado de no ser tan obvio, termino de contestar y anota nuevamente en su lista.
-Se ve que estudio, señorita Sullivan.- Hace una muy leve sonrisa mientras sigue escribiendo algo y enseguida me mira.- Excelente, espero que siga así durante su formación.
-Así será… Profesor Takarai.
Le contesto y camino a mi lugar aun con nerviosismo. Muchas de mis compañeras le dicen doctor Hideto, así es como se llama pero a él le molesta que lo llamen con tanta confianza y pide que lo llamemos por su apellido y hasta el nombre completo es encantador. Llego a mi lugar y me siento, suspiro profundo y aliviada. Sé que saque una buena nota.
-Eeeey, Ambar.- Escucho susurrar a Dana tras de mí, volteo discretamente y le sonrío.- ¿Cómo te fue?.
-Bien.- Contesto sonriente.
-¡El doctor no te quitaba la vista de encima!.- Me dice Heidi.- Ese hombre en verdad te observaba.
-Fue todo normal.- Contesto nerviosa, sé muy bien que me estaba mirando más de lo normal.
-¿Ya están listas para su turno?.- Cambio el tema.
Me contestan y dicen que están nerviosas y que esperan no derretirse frente al encantador doctor que tenemos como profesor. En pocos minutos llega su turno y pasa una por una. Me distraigo haciendo dibujitos en mi cuaderno y cuando me doy cuenta ya todos pasaron y muestran cara de alivio. El doctor sentado en su lugar ve unas hojas y un minuto después las deja y se levanta. Todos quedamos en silencio y el habla.
-Me alegra ver que todos pasaron su primer examen. Aunque les diré que no se confíen porque esto es lo más fácil que verán, vienen cosas más difíciles y tendrán que darle el doble de su tiempo pero por ahora los felicito a todos. Mañana veremos los músculos así que pónganse a estudiar desde ya.
Camina por los pasillos y observa a todos, habla de nuestro itinerario de hoy, tendremos clase de fisiología, de nutrición y de célula con nuestros demás profesores y el doctor vendrá al final de la rutina para ver nuestro desempeño del día.
-Y antes de que se vayan, espero que también hayan estudiado los planos corporales porque se los preguntare en este momento.
Rayos, pequeño dato, son fáciles pero solo los vi una vez, todos mis compañeros se quejan, tampoco estudiaron.
-Solo porque hoy tuvieron buenas calificaciones lo dejare pasar pero demos un repaso.- Pasa su mirada entre nosotros y la detiene en mí.-Señorita Sullivan, venga por favor.- Dice y haciendo caso camino hacia él con todos los nervios de punta.- ¿Recuerda los planos?.- Me pregunta.
-No muy bien profesor.- Me encojo de hombros.
-Entonces repasemos, parece derecha, con los pies ligeramente abiertos y los brazos a la altura de sus hombros.- Lo hago tal y como me dice.- La línea que divide el cuerpo de izquierda a derecha es el plano sagital.- Se para a lado de mí y desde mi cabeza empieza a trazar una línea imaginaria con su dedo índice, casi rosándome y baja hasta mi pelvis, mis nervios ahora están al máximo.- La línea que divide al cuerpo en superior e inferior es el plano transversal.- Hace el mismo acto que antes, su dedo índice rosa mi uniforme y su perfume me invade.- La línea que pasa el cráneo como una tiara es el plano coronal.- Señala con su dedo.- Y lo que está frente a ella es anterior y lo que esta atrás de ella es posterior.- Se para atrás de mí, su perfume es muy delirante.- Ustedes que están frente a ella son anteriores. Yo que estoy atrás de ella soy posterior.- Su voz atrás de mí, en mis oídos, es muy intensa esta sensación, siento como mis piernas flaquean.- ¿Han entendido?.- Su voz es cálida, suave y fuerte a la vez, es seductora e intrigante, tiene una voz muy masculina, me siento abrumada. Todos contestan que entendieron.- Ya puede bajar los brazos señorita. Gracias, es un buen maniquí.- Hace media sonrisa y camino a mi lugar.- Es todo por ahora, vayan a su siguiente clase jóvenes.
Sale del salón y todos salimos después de él, nos quitamos la bata y caminamos a nuestro salón de siempre, salimos de un edificio y pasamos al de a lado, segundo piso y ultimo salón de la esquina derecha.
-¡Cuanto daría porque el doctor nos diera clase todo el día!.- Dice la loca de Dana.
-Igual yo. ¿A poco no es sexy?.- Sigue Ale con la locura.
-¡Yo quiero ser su maniquí siempre! Ambar, eres una perra afortunada.- Dice Maira tras de mí.
Llegamos a nuestro salón y nos encontramos con uno de nuestros profesores, se llama Kazuhito, pero le gusta que le digamos K.A.Z. Es muy divertido y relajado, con el veremos fisiología.
-Vaya, pensé que habían hecho complot contra mí y ninguno pensaba venir a clase, me estaba poniendo triste.- Nos bromea y reímos.
-Nada de eso profesor, tuvimos examen en el laboratorio.- Contesta un compañero.
-¿Y les fue bien?.- Pregunta y todos contestamos felices que si.- Bueno, jefa de grupo ven conmigo, tengo unas hojas que necesitan para la clase de hoy.- Dice el profesor. ¿Mencione que soy la jefa de grupo? Bueno, tarde pero seguro.
-Voy profesor.- Contesto.
Me da las hojas y voy a la sala de maestros en donde sacamos copias, yo no quería ser jefa de grupo pero todos apoyaron la idea del profesor Takarai para que yo tomara ese puesto. Fue algo extraño ya que sin conocerme del todo bien el profesor me dispuso a mí y no quiero un no por respuesta.
Llego a la sala de maestros y saludo a la secretaria que está en la entrada, camino al fondo que es en donde está la copiadora y pongo las hojas para empezar a copiar.
-¿Qué tema verán hoy?.- Nuevamente escucho esa voz masculina y mi interior se estremece. Mi tutor esta atrás de mí y volteo.
-Ummm…- Checo las hojas.- Función del aparato locomotor.- Contesto nerviosa.
-Interesante… También tengo unas hojas que darle para que empiecen estudiar para mañana, venga después de sus clases.
-Claro.- Da media vuelta y empieza a caminar y yo no puedo quitar mis ojos de él.
-Aaah y señorita… Me gusto su desempeño de hoy.- Vuelve su mirada a mí y me sobresalto un poco.
Sonríe completamente. Esa sonrisa tan encantadora de la que todos hablan, esa mirada brillante de la que todos hablan, esta frente a mí. Sin darme cuenta bien mis pensamientos se tornan en algo que me estremece y me preocupa.
"Si sigue con esa mirada. Esa mirada como la que me está mostrando en este momento hará que me vuelva loca por él, loca de una manera que me asusta, que me estremece y me pone nerviosa. ¿Porque ha tenido que sonreír y verme así?"
-Gracias profesor Takarai.- Contesto apenada, bajo la mirada y regreso a la realidad, esos pensamientos no…
-Dígame Hideto, señorita Sullivan.
Concluye y retoma su camino, me ha dado la confianza para llamarlo por su nombre de pila… Lo ha hecho y eso es nada común, suelto un poco de aire que estaba reteniendo, ¿Por qué su presencia me abruma tanto? Aun continúo viendo cómo se aleja de mí. Desde el primer día de clases me sentí un poco mareada ante su mirada, su presencia pero seguro que es algo que siempre pasa al tener a profesores como él ¿No es así? Porque no encuentro otra explicación o no quiero tenerla, el pensamiento que tuve hace unos minutos… Me asusta, me tortura, él es mi profesor por dios, ¿Cómo puedo tener esos pensamientos? Sacudo un poco la cabeza para alejar ese recuerdo.
Tomo las copias y camino hacia el salón, de lejos por un pasillo veo a una alumna de octavo hablando con mi tutor, el con gesto serio la escucha pero no luce a gusto, sigo con mi camino pero mi mirada no puede alejarse de él hasta que sus ojos me ven, aprieto las hojas contra mi cuerpo por la tensión y lo veo hacer media sonrisa hacia mí, mi corazón palpita un poco más de la cuenta y sin saber porque no me quiero alejar de su mirada… Como había dicho antes, una mirada más como esa y… Logrará que caiga a un precipicio sin salida, un precipicio en donde solo existamos… Él y yo.
continúa ;)
ResponderBorrarAasdasdfdsdf XD!
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