sábado, 6 de septiembre de 2014

Words of Love

-Capitulo 11-

En este momento me odio totalmente, me odio por haber sido tan débil, por haber caído como un niño el cual ve un dulce, por haber roto mi promesa, mis palabras hacia mi esposa, las palabras dichas en el altar ‘te seré fiel toda la eternidad’, las palabras dichas cuando ella se sentía insegura, ‘no te preocupes, eres solo tú, solo te quiero y te deseo a ti’ ¿Habían sido solo palabras vacías? Por favor ¡NO!, ¿Por qué caí como antes? ¿Puedo culpar al alcohol? ¿A mi profunda tristeza de no tener a mi esposa a mi lado? ¿De mi debilidad como hombre? ¿De mi necesidad de contacto físico? ¿Puedo en verdad culpar a algo o a alguien? ¡Lo hice! ¡LO HICE! Me acosté con esa mujer, justamente con la mujer que me lastimo, a la cual aborrezco y que mi esposa odia ¿Por qué justo con ella? ¿Por qué caí? La he traicionado, le he fallado, le he faltado cruelmente, __ no se merecía esto ni siquiera que le fuera infiel con el pensamiento pero lo hice y de la manera más horrible, tuve sexo con otra mujer mientras ella estaba de viaje, mientras ella confiaba en mi plenamente, mientras yo le decía que la necesitaba y en horas ya estaba con alguien más, soy de lo peor, el peor de los hombres, el peor de los esposos ¿¡CÓMO RAYOS PUDE?! Prácticamente al mes de que __ se fue a trabajar flaquee, ¡Me atreví! Pero es que esa noche estaba medio tomado, estaba en mi oficina con escasa luz, casi acababa de hablar con mi esposa pero solo unos minutos, necesitaba escucharla más, la necesitaba conmigo, sentir su calidez. De repente llegó alguien y como idiota deje que las sensaciones me llevaran, que me envolvieran hasta perder el control, sin saber en realidad quien era la tome, la tome como antes lo hacía, sin pensar y sin preocuparme por ella, solo me preocupe por mi satisfacción, volví a lo que era antes, al mismo idiota.
Esa misma noche sin pensar tuve relaciones con Suzume, sin saberlo hasta la puesta de sol que me desperté con dolor de cabeza estábamos en mi oficina, acostados en la alfombra y medio tapados con nuestra ropa, ella me abrazaba por la cintura, dormía recargada en mi pecho, no podía creer lo que veía, esa mujer y yo desnudos en mi oficina, prácticamente fue un shock porque me pare minutos después, ella se despertó conmigo y solo la veía sonreírme, tome mi ropa y me vestí rápido, me senté en mi cómoda silla y me recargue en mi escritorio, puse mis dos manos en mi cabeza, me revolvía el cabello, hasta me lo llegue a jalar y a gruñir por lo que estaba procesando, Suzume me hablaba pero bloqueaba sus palabras, me sentía muy enojado, quería morirme de decepción, no hacía más que pensar en las palabras que le decía a mi esposa, no paraba de pensar en ella, en sus dulces palabras, en su bella imagen, esa mujer se me acercaba y trataba de tranquilizarme, de abrazarme pero yo la quitaba de mí, me levante de mi lugar y le grite que se fuera, que se largara o era capaz en ese momento de golpearla, no sé cómo es que vio mi reacción pero salió inmediatamente, yo salí como media hora después, tome mi auto y empecé a manejar, manejar sin camino, sin destino, no quería pensar en nada más que en ella, en mi dulce esposa, en nuestros dulces momentos, las lágrimas salían sin parar, el estúpido arrepentimiento me mortificaba a cada segundo del día, me sentía ahogado en mi propia flaqueza, me sentía perdido, no sabía qué hacer, no sabía que decir, no sabía cómo volver a ver a mi esposa a los ojos, no sabía si podía actuar normal y ocultárselo, no sabía cómo decírselo mientras la veía a los ojos, no sabía nada, no quería saber nada excepto ver sus fotos, nuestras fotos que tal vez sería lo único que me quedara de nuestra hermosa relación que en una noche había estropeado, que en una noche había roto todas mis promesas y palabras de amor, que había roto su confianza, su amor, la había lastimado por segunda vez, una con insultos y ahora esta con hechos graves, no tenía el valor ni siquiera para hablarle por teléfono, no lo hice por dos días y a veces cuando hablábamos era muy poco tiempo, me sentía mal al escucharla decir que me extrañaba, que quería estar entre mis brazos, yo solo le decía ‘te amo, nunca lo dudes’ porque es la verdad, la amo como un loco pero sin embargo la engañe, siento que si la pierdo puedo morir poco a poco, ¿Cómo poder estar sin la mujer que amas? Yo no podría, ella es mi vida entera y la idea de estar sin ella me mata, me ahoga y me hace sentir enfermo.
Por un tiempo no salía de mi oficina, no iba a casa porque no quería ensuciar nuestra burbuja de amor, quería entrar con ella, su pureza me cubriría, mi pretexto de estar solo y encerrado era el trabajo, tenía todo listo pero siempre decía que me faltaba algo, pase como un mes así, no tenía valor para nada, no hablaba con nadie, no podía y no sé si podré hacerlo. Suzume diario iba a verme, por más que me negaba entraba a mi oficina y se quedaba hasta por horas, la ignoraba completamente, no quería verla para no recordar lo pasado, la mujer me hablaba de amor, era solo insulto para mis sentimientos, eran palabras vacías y llenas de traición por mi parte.
Al tercer mes y ultimo sin ella me tuve que ir recuperando, mi esposa regresaría y me tenía que ver bien, no todo destruido por mi debilidad, salía más de la oficina y comía con mis amigos, platicaba con ellos y hasta me reía con sus tonterías, en las noches no podía dormir, los pensamientos no me dejaban ¿Cómo le diría a mi esposa que la traicione? ¿Qué le fui infiel con la mujer que odia? ¿Qué me acosté con ella? ¿Cómo?. Pasaban los días y más me sentía nervioso y perdido, nuestras llamadas y mensajes eran normales pero yo siempre tenía lágrimas en los ojos al escucharla, al saber que tal vez la perdería en cuanto supiera.
Llego el día en que mi esposa llegaría, Daigo me llamo para decírmelo y yo enseguida le dije a ella que estaría puntual en el aeropuerto, esa noche no pude dormir, en absoluto, tenía planeado decirle todo en cuanto llegáramos a casa porque si se lo ocultaba sería peor mi falta y entre nosotros no tenía que haber secretos, estaba dispuesto a hacerlo aun así tuviera seguro su rechazo, lo tenía que hacer.
Y ahora me encuentro aquí, en el aeropuerto esperando a que mi esposa salga del área de despegue, quiero gritar, quiero morir por todo, no sé si logre verla a los ojos, no sé cómo logre decirle lo que paso, no sé si hoy será nuestra despedida, no sé si hoy tendremos nuestro último abrazo, no sé si hoy tendremos nuestro último beso.
Veo como un jet se estaciona y poco tiempo después baja Daigo, después ella y después Yasu, mi corazón palpita totalmente, estoy emocionado de verla, estoy destrozado por verla, en cuanto cruzan la puerta para entrar al aeropuerto camino hacia ellos, __ enseguida me ve y me sonríe, es hermosa, la atrapo en un fuerte abrazo, dios, la tengo conmigo nuevamente, siento su calidez, su aroma, su dulzura, la tomo de las mejillas y me atrevo a verla a los ojos, sus bellos ojos tan brillosos como siempre, su hermosa sonrisa.
-Estas aquí,- le digo emocionado, espero que mis lágrimas no me traicionen 
-Estoy aquí,- me dice sonriente, mi vida entera
La acerco a mis labios, un profundo y dulce beso nos damos, aspiro su aroma, inhalo profundo, mi razón de ser, ahora estoy completo pero tal vez no por mucho tiempo, saludo a mis amigos y nos vamos, subimos a unas camionetas y vamos al estudio, ahí deje mi auto, cuando este solo con ella no sé cómo reaccionaré.
En el camino al estudio, solo tomaba de la mano a mi esposa, a ratos nos dábamos pequeños besos, platicaba con mis amigos pero mis pensamientos estaban ocupados en mi remordimiento, me odio totalmente. Llegamos a nuestros autos y ahora estamos ella y yo solos camino a casa, ella esta sonriente, yo quiero disimular pero mi nerviosismo de hablarle sobre mi falta me está atormentando, le diré todo en cuanto lleguemos a casa y sea lo que dios quiera que sea.
Platicamos un poco de su trabajo, está contenta por todo lo sucedido, les fue bien en los conciertos, compro mucha cosas y conoció nuevos lugares, me dice que me extraño demasiado y que ya anhelaba estar entre mis brazos, mi dulce e inocente chica, sonreímos y nos tomamos de las manos, llegamos a nuestra casa, hasta para mi es verla después de tanto tiempo, pasamos a la cocina, deje algo listo para que comiéramos en cuanto llegara, nuestra primera comida después de tres meses.
-Te extrañe a morir cariño,- le digo un poco desanimado, le tengo que decir en algún momento
-Yo también amor, fue horrible, estuve a punto de salir corriendo del jet y huir contigo,- me dice sonriente, si eso hubiese pasado, no hubiera cometido mi falta
-Y yo estuve a punto de huir contigo antes de llegar al aeropuerto,- le comento y sonreímos, acaricio su mejilla, tomo sus manos, tan suave su piel, comemos y platicamos, siento que mi corazón está todo acelerado y que está subiendo a mi boca, no es una sensación agradable,- cariño, tengo que decirte algo,- es ahora o nunca
-¿Qué es?,- dice inocentemente, me parte el alma
-Bueno,- suspiro,- ¿Sabes que te amo, verdad?,- empiezo con evasivas
-Lo se amor,- luce extrañada,- ¿Qué pasa?
-Pasa que…,- suena el teléfono de la casa y ella va a contestar, diablos
-Hola Yasu, si, llegamos hace rato, no te preocupes, nos vemos mañana temprano, sí, tengo todo listo para el concierto, de tu parte, adiós,- cuelga y viene a mí,- era Yasu te manda más saludos y dice que mañana este a temprana hora en el estudio para ver algunas cosas de la gira y del concierto de mañana
-Es verdad, mañana empezamos con todo ese relajo,- sonrío,- también tengo que estar desde temprano con VAMPS
-Que emocionante, otro Halloween party pero ahora actuaras ya siendo hombre casado,- me sonríe, remordimiento, ¡Mátame ya!
-Es emocionante,- logro decir con un poco de tristeza
-¿Entonces que me ibas a decir?
-¡Aaah, si! Que… Pues, lo de siempre, te extrañe como un loco, un mes más y moría,- me acobardo, no puedo hacerlo, no viéndola tan emocionada por todo, maldita sea
-Yo también amor,- sonreímos y seguimos comiendo
Pasamos la tarde juntos en casa, abrazados en la sala platicando, __ me cuenta todo lo que hizo, yo solo la observo encantado, es hermosa, es dulce e inocente, es alegre y divertida ¿Cómo pude hacerle esto? Quiero morir, me toma de las manos, nos besamos, nos abrazamos, cuanto he añorado esto, sus besos, sus abrazos, su aroma, mi dulce esposa, cuanto te amo.
Nos besamos, un beso duradero, con ternura, con amor, con pasión, ella se sienta en mi regazo, enreda sus dedos en mi cabello, acaricio su espalda, nuestras emociones están fluyendo libremente, mi corazón late desenfrenadamente, sus caricias son bienvenidas y necesitadas, sus besos son dulces y entregados, nuestro contacto va más allá de cualquier beso, de cualquier caricia, sentimos nuestro amor envolvernos completamente, siento ganas de llorar, no puedo sincerarme con ella, quiero estar esta noche entre sus brazos, quiero sentirla, quiero que limpie cada parte que dejo esa mujer en mi cuerpo, cada beso, cada caricia, cada palabra, quiero que ella me deje su aroma, me deje impregnados sus besos y caricias, quiero que me diga palabras de amor que son caricias para mi corazón, quiero que me limpie con su amor, quiero tener una noche más con mi esposa, una noche que tal vez sea la última, quiero atesorar este hermoso momento por siempre, tal vez este recuerdo será mi única palanca para vivir sin ella.
La cargo y camino a nuestra habitación, nos acostamos sutilmente, nos besamos dulcemente, nos acariciamos dulcemente, beso sus labios, sus mejillas, su frente, acaricio su cabello, acaricio su piel, la adoro con mi cuerpo y alma, solo dios sabe cuánto la amo, cuanto la añoro, cuanto me duele la traición que cometí, sin darme cuenta unas lágrimas se salen de mis ojos, este momento tiene que estar mi mente, será uno de mis mayores tesoros, beso su cuello, acaricio sus brazos, pego su cuerpo al mío lo más que puedo, empiezo a quitar su ropa, su dulce aroma me invade, me hace olvidarme de todo, solo somos ella y yo, uniéndonos en nuestro amor, en nuestro inocente amor, siento su cálida piel, beso sus brazos, ella quita mi camisa y acaricia mi pecho, lo besa, lo atesora al igual que yo hago con su cuerpo, quitamos la tela que nos estorba y quedamos piel con piel, disfrutándonos completamente, caricias, besos, sensaciones, amor, lagrimas, emociones están envolviéndonos, amo a esta mujer, amo a mi esposa completamente, quiero que este momento dure toda la vida, no quiero que nos separemos, no sé si mi corazón lo llegase a soportar; empezamos nuestra unión, nuestros cuerpos se conectan totalmente, nuestro baile y nuestras melodías son perfectos, van al compás, decimos palabras de amor, decimos nuestros nombres, nos entregamos completamente, confiamos el uno al otro, nos amamos, nos adoramos y eso, eso estoy por perderlo, llegamos a nuestra liberación conociendo otros mundos, conociendo nuestro propio mudo de locura y amor, terminamos abrazados, llenos de nuestro aroma, extasiados y felices por estar de nuevo juntos, ¿Podre decirle lo que paso? Tengo que decirlo pero no ahora, esta noche, tal vez mi última noche quiero estar a su lado, sentirla entre mis brazos y disfrutar de su compañía, de su aroma, de su amor, quiero estar solo con ella, quiero cuidar su sueño, quiero estar solo con mi esposa. 
Es de día, anoche aun cuando me sentía agotado por nuestras horas de unión seguía queriendo estar en esa unión, temeroso de que si nos deteníamos me despertaría y me daría cuenta de que todo era un sueño, de que __ en realidad no había regresado o que ya sabía la verdad y me odiaba, esto me esta mortificando como el infierno, me siento peor que una basura, __ no me perdonara, todo lo que tuve anoche fue lo último que tendré de ella y eso hace que sienta un dolor en el pecho a muerte.
Mi dulce chica sigue aun durmiendo, es tan preciosa, su cabello cae en sus hombros, tanto dormida como despierta luce inocente, beso una de sus manos y la acaricio con mis labios, ¿Hoy es el día? ¿Hoy es el día en que tenga que decirle todo? Ella se mueve y me rodea más por la cintura, yo la abrazo más fuerte, ‘No quiero perderte cariño’ digo una y otra vez en mi mente.
Pasa media hora y entonces siento como mi hermosa mujer se mueve entre mis brazos, abre sus preciosos ojos y me ve sonriente, mi corazón brinca de alegría al verla, una mañana más a su lado después de tres meses, soy el hombre más afortunado al tenerla a mi lado, no quiero que nadie más tenga el placer de verla despertar, de verla dormir, de verla en toda su naturaleza, no quiero que nadie disfrute de su amor, no quiero.
-Bueno días cariño,- le digo sutilmente y beso su frente
-Buenos días amor mío,- me dice sonriente y me abraza más fuerte,- por primera vez en tres meses dormí como un bebé,- sus ojos brillan,- extrañaba tanto estar contigo,- da un gran suspiro,- te amo Hyde, infinitamente
-Te amo infinitamente cariño,- nos besamos, nos abrazamos, sé que estamos empezando una nueva unión, dios, esto es indispensable en mi vida, el trabajo puede esperar.
Después de habernos fundido en nuestros sentimientos y experimentado sensaciones desayunamos en casa, los dos cocinamos, platicamos y sonreímos, nuevamente no pude decirle nada a __, no pude, el valor me abandona cuando más lo necesito, pero es que la veo tan feliz, tan radiante, tan completa, su mirada, hoy especialmente desprende un brillo inusual y me encanta, no puedo romper su felicidad, no en este momento que yo me siento tan vivo después de tres meses.
Estamos llegando al estudio, entramos tomados de la mano, algunas personas se nos quedan viendo más de lo normal, sé que puede ser por lo de Suzume ya que venía mucho, espero, en verdad espero que no lo siga haciendo, en cualquier momento le podría decir a mi esposa lo sucedido y eso me corresponde a mí, fuera de casa, fuera de nuestra burbuja me siento preocupado e indefenso.
-Nos vemos en una hora amor,- me abraza
-Claro cariño, te extrañaré,- le doy un beso en la frente
-Y yo a ti,- nos damos un casto beso
Ella se va a su estudio y yo al mío, mis pensamientos están ocupados encontrando la manera de decirle todo, no lo sé, ¡No lo sé! Es muy difícil decirle a tu esposa, a la mujer que amas, ‘me acosté con la mujer que odias mientras estabas de viaje’ ¿Con que cara lo hago? Estoy destrozado, el remordimiento cada vez me pesa más, entro a mi estudio, veo a Daigo, Anis, K.A.Z, los chicos de VAMPS, es hora de trabajar, esto por lo menos me tendrá ocupado, hoy empiezan los conciertos de Halloween y tenemos que empezar a preparar todo, disfraces, escenario, detalles, todo.
-¿No que teníamos que estar temprano aquí Hyde?,- me reclama Anis,- madrugue por ti hombre y llegas tarde
-Lo siento,- digo un poco distraído
-No le reclames que ayer llego su esposa, tenía que estar con ella,- dice Daigo
-Umm es verdad, ayer llegaron… ¿Cómo está tu esposa Hyde?,- ellos también me odiaran cuando sepan que traicione a __, pueden golpearme chicos, lo aceptare gustoso,- ¿Hyde?,- me trae a la realidad K.A.Z
-Esta perfecta, muy contenta por el éxito que tuvieron en la pequeña gira,- digo sonriente, ellos me conocen y podrían sacarme todo en este momento
-Qué bueno, vi un poco las noticias y ABC estuvo grandioso y en el último concierto en donde saliste Daigo, éxito total
-Afortunadamente si Anis,- contesta Daigo,- ¿A qué hora vendrá Yasu?  
-Umm, no lo sé ayer le hablo a __ para que se vieran temprano, de seguro en un rato más llega, en dos horas tenemos que irnos al Tokio room para empezar a prepararnos,- les digo, tengo que concentrarme en el trabajo
-Espero que no venga hoy Suzume o tu esposa no estará muy a gusto,- diablos Anis, no tienes que recordármelo
-Esperemos,- contesto lo más tranquilo posible,- mientras veamos la lista de canciones
Nos ponemos en plan de trabajo, vemos las canciones, los vestuarios que usaremos, la hora de entrevista que tendremos con Yama-Chan y todo eso. Pasamos un buen rato dejando todo listo, Yasu no baja y eso me tiene un poco preocupado, __está en el estudio y tal vez esa mujer quiera rematar nuestra relación, estoy inquieto y nuevamente no pongo atención a todo, dejo pasar unos minutos más y les digo a los chicos que es hora de irnos.
-Adelántense, iré por Yasu,- les digo
Camino su estudio, un poco preocupado por lo que pueda encontrarme pero afortunadamente, solo me encuentro con Yasu y mi esposa que van de salida, suspiro aliviado.
-Hyde ¿A dónde tan rápido?
-Por ti,- le digo sonriendo y tomando a mi esposa de la mano,- no llegaste al estudio de VAMPS y ya es hora de irnos
-Sí, lo siento, es que surgió algo pero ya vamos
-Qué bueno porque iba a tomarte de las orejas
-¿Ves linda? Tu esposo es un abusador con sus amigos,- reímos los tres
Llegamos a la salida y los chicos que nos esperan ya están en las camionetas con sus asistentes y maletas de vestuarios, subimos con ellos y nos vamos al foro. En el camino sigo pensando, tengo la mano de mi esposa agarrada, la acaricio, sonreímos, la rodeo por los hombros, siento su aroma, me tranquiliza un poco, hoy tengo que decirle lo de Suzume, no puede pasar más tiempo, terminando el concierto se lo diré o explotare de remordimiento y será peor.
Llegamos al Tokio room, es un lugar espacioso, llegamos por la entrada trasera, entran las camionetas y cuando se estacionan justo en la puerta bajamos, primero yo y recibo a mi dulce chica en brazos para bajarla, bajan todos y caminamos directo a camerinos, los del staff nos siguen y están enseguida con nosotros acomodando maletas de vestuario, maquillaje, accesorios, todo, cada quien en su camerino y tenemos una sala de estar para pasar el rato.
Nos vamos a que nos arreglen, mi esposa se va con Yasu para dar instrucciones, no olvido que ella también sabe peinar y maquillar y tiene buen gusto por los vestuarios, solo que esta vez no serán vestuarios comunes, son disfraces para Halloween, yo estaré de catrina, se usa mucho en el país de México en esta temporada, que mejor que algo nuevo para mostrar este año y además me gusta, es muy original y es de un lejano lugar de Japón en donde también tengo fans.
Empiezan a arreglarme, primero me ponen el vestido para así no estropear el maquillaje y peinado, es negro, un poco pesado pero cómodo, parece vestido de novia sin la cola larga y de otro color, me siento y me maquillan, mucho polvo blanco, labial, sombras y más sombras, no sé cuánto tiempo pasa pero el maquillaje está listo, pasan al peinado, solo me ponen una malla en el cabello y encima una peluca rubia larga, un pequeño sombrero con velo negro, guantes de malla negro y estoy listo, valla, han hecho un gran trabajo, camino a la sala de estar y veo ahí a Daigo, esta como samurái, Anis también esta vestido de mujer ¿Caperucita roja? Creo que sí, el también pasa como mujer sin problemas.
-Luces muy sexy,- le digo a Anis y nos reímos
-Gracias linda, tú también luces sexy con ese vestuario,- seguimos riendo y nos acercamos a Daigo sexymente, nos sentamos a su lado y le coqueteamos, adoro estos momentos de locura con ellos
-Hey hey hey, tranquilas chicas que ahora no podemos,- nos dice él alejándonos
-Solo un poquito,- dice Anis, ese chico loco, nos acercamos más a él y lo empezamos a manosear, él se mueve entre nosotros y ríe a carcajadas
-Vaya, nunca pensé que fuera a presenciar algo así,- nos dice una voz femenina, paramos y volteamos a verla, mi esposa entra junto con Yasu que es un gatito
-Linda, creo que Hyde tiene gustos únicos, llamémoslo así,- dice Yasu sonriente
-¡Oye! No me ayudes amigo, puedo solo,- nos reímos, me paro y camino a donde mi chica, ella sonríe
-Saben divertirse
-Creo que sí,- rio,- me acerco para abrazarla y quiero darle un beso pero,- ¿No te incomoda que te bese estando vestido de mujer?,- veo su reacción, me ve fijamente, toma un mechon de la peluca y sonríe
-Luces muy hermosa y no, no me molesta ¿Sabes cuantas veces dije que aunque fueras mujer te besaría? Es que, vamos Hyde, hasta de mujer enloqueces,- reímos todos
-Siendo así,- la tomo por la cintura y nos besamos tranquilamente para no estropear el maquillaje, cuando nos separamos los chicos están sentados viéndonos con emoción
-Te dije que cuando dos chicas se besan es sexy,- comenta Anis, hijo de su…
-Sí, ahora lo veo,- contesta Daigo, tomo un cojín y se los aviento
-Locos pervertidos,- les digo y reímos aún más
Esperamos un rato mientras nos llaman a escena, estamos en la sala de estar haciendo locura y media, nos hemos tomado muchas fotos, normales y sensuales en el caso de los que estamos vestidos de mujer, mi esposa toma infinidad de fotos, creo que si se pusiera a venderlas, se haría millonaria de un segundo a otro o se haría popular inmediatamente en las redes sociales.
Llega el momento de actuar, salimos a escena junto con los demás artistas, empieza una canción y otra y otra, actuamos un poco, lanzamos dulces, cantamos, nos acercamos al público y cuando veo a mi chica entre ellos le guiño un ojo, pasan las horas y el público sigue eufórico, todo está yendo de maravilla, pasa un poco más de tiempo y es hora de terminar, mis compañeros artistas se despiden del público, los fans también están disfrazados y muy ocurrentes, luce todo grandioso, salimos de escena y caminamos a la sala de estar que es en donde esta Yama-chan para una entrevista, platicamos, nos pregunta cosas, bromeamos y finalmente terminamos. Quedando exhausto voy a mi camerino, __ está con Yasu así que en lo que viene conmigo me cambio, me quito rápido y sin problemas el vestido y me pongo algo cómodo, pantalón holgado y la primera playera que encontré, me acuesto un momento en el sillón que está aquí y me relajo, los conciertos siempre te dejan exhausto, necesito unas horas de sueño, aún faltan cuatro conciertos más y eso quiere decir más vestuarios, más canciones, más actuaciones, más fotos, más actividad, más entrevistas, más cansancio y más todo.
En no más de media hora mi esposa viene a mí, se sienta a mi lado y nos abrazamos, me da un confortante masaje en los hombros, a ratos nos besamos y platicamos del concierto, nos abrazamos y disfrutamos de nuestra compañía.
En un beso que nos damos, dulce y profundo nos interrumpen tocando la puerta, pasan en seguida y no, dios, no, Suzume está aquí y nos ve con malicia, mi corazón se encoje de pánico por lo que pueda suceder, inmediatamente me levanto del sillón
-Vete,- le digo secamente
-¿Aun están juntos?
-¿Por qué no habríamos de estarlo?,- le contesta mi esposa parándose a mi lado y tomando mi mano, no, por favor, que no pase
-¿Por qué no? Bueno, ¿A caso no tienes orgullo? ¿Dignidad?,- diablos, está dispuesta a hacerlo, justamente ahora, mi cuerpo no reacciona
-¿Qué tiene que ver el orgullo y dignidad con nuestra relación?,- sigue a la defensiva __, quiero hablar, quiero sacar a esa mujer de aquí pero mi cuerpo no me obedece, siento como estoy paralizado del temor, el temor a perderla
-Veo que aún no lo sabes… ¿No es así?
-¿Saber qué?,- dice incrédula mi esposa
-¿Aun no se lo has dicho Hyde? ¿En verdad no lo has hecho?,- sonríe triunfante esa víbora, está soltando su veneno
-¿Decirme que?,- __ me ve con sus enormes ojos brillosos y curiosos, tengo miedo, estoy a punto de perderla, quiero hablar y decirle todo pero cuando encuentro la fuerza de hacerlo, esa víbora me gana

-Para ahorrarte todo el cuento querida, estoy embarazada… Vamos a ser padres Hyde,- siento como me hundo en un pozo de agua helada, mi esposa suelta mi mano, ahora me estoy ahogando, mi corazón está dejando de latir. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Un abrazo ♥