(Kazuhai- Kazxhyde VAMPS)
Todo
mundo sabía que él era una persona de fiestas, alcohol y mujeres, le gustaban
los placeres que le dejaba la fama, ¿No era lo que todo hombre quería? Claro
que sí, ¿Quién diablos no? Disfrutaba del sexo, de las mujeres, de aquellos
placeres que eran adictivos para la carne.
Bendita
fuera la fama.
Después
de cada concierto la banda tenia fiestas privadas, era magnifico tener algo
relajante después de un buen concierto y más, si en ese concierto te excitabas,
¿Todos los artistas experimentarían eso? ¿Disfrutar sus conciertos a tal grado
de sentirlo como experiencia sexual? Bueno, al menos él lo hacía y por eso es
que necesitaba una buena compañía al final de cada live, no podía estar con
tremenda erección. No él.
―Fue
muy poderoso este concierto. ― Comento el bajista.
―Los
fans se entregaron de maravilla.
―Ni
lo digas, acabe en el piso.- ― Se rio hyde.
―Cuando
no acabas en el piso. ― Rio Arly. ― Al igual que esas respiraciones, realmente
le causaras el infarto a tus fans.
―Es
inevitable, me excito y es lo que hago para sacar un poco de lividez.
―Una
maquina sexual, ¿He?
―Conste
que no presumo nada. ― El vocal tomo un poco de su cerveza. ― Iré a desahogarme
un poco.
―Que
te diviertas.
Hyde
le dio un último trago a su cerveza y salió de la sala, una hermosa mujer ya lo
esperaba en una habitación, dispuesta a complacer cada una de sus necesidades.
Los
otros cuatro integrantes se quedaron en la sala, tomando y riéndose, siempre
era lo mismo, terminaba el concierto y se ponían a tomar, un rato después el
líder se iba con alguna mujer hermosa a desahogarse y ellos se quedaban ahí, a
disfrutar de una charla y después irse acompañados a casa.
Todos
disfrutaban de la charla menos uno, el mismo que cada final de concierto se
quedaba serio al ver como su amigo se iba para divertirse. Tomo un poco de
cerveza y cerró los ojos, no podía seguir con eso, era algo estúpido, una
pérdida de tiempo. Sabía que jamás le haría caso, jamás se fijaría en el… Jamás
sucedería algo.
Era
un idiota.
Un
idiota porque sufría en silencio, un idiota porque tenía un amor unilateral, de
esos que más duelen por no ser correspondidos. Si tan solo tuviera el valor
suficiente para arrastrarlo con él y confesarle sus sentimientos… Ojalá fuera
posible.
―Kaz,
¿Quieres otra?
―Gracias
Jin, pero iré a casa, estoy cansado.
―Como
en cada concierto. ― Dijo Arly. ― ¿Qué pasa Kaz? Siempre estas serio.
―Nada
importante. ― Suspiro. ― Pasara.
―¿Seguro?
―Claro.
Les
sonrió y se despidió. Salió de la sala y camino por los pasillos, sin querer se
detuvo en la habitación en donde sabía que estaba su amigo. Soltó un suspiro y
apretó sus ojos al escuchar los gemidos de la mujer que estaba con él, la chica
gemía sin parar, se escuchaba seguro hasta las calles… Odiaba imaginar a su
amigo teniendo sexo con quien fuera.
Si.
Lo odiaba, ¿Por qué?
Por
una simple razón.
Kaz
amaba a hyde.
Lo
amaba como un hombre ama a una mujer. Era ese amor de pareja, ese amor profundo
que duele hasta el alma, ¿En qué momento se había enamorado? Era estúpido. Le
había enamorado el trato que hyde le daba, esas sonrisas, esas miradas, esos
abrazos y besos rápidos… Era un simple
trato… Un trato como a cualquiera, pero se enamoró y ahora sufría en silencio,
por ese secreto que su corazón guardaba.
El
vocal se encontraba en la cama, pensando en algunas cosas, a su lado estaba una
chica pelirroja, de escultural cuerpo. Así eran sus noches, así eran sus
madrugadas… Sexo con alguna desconocida. Se levantó de la cama y se vistió, la
mujer se quedó dormida así que era buen momento para irse.
Llego
a la sala en donde aún se encontraban sus amigos, ya borrachos y acompañados de
algunas mujeres, reviso la sala pero no vio a todos.
―¿Y
Kazu?
―Se
fue. ― Le contesto el baterista. ― Como siempre.
―Ya
les dije que no lo dejen ir. ― Se quejó.
―Pues
tampoco podemos amarrarlo.
―Deberían.
― Bufo.
―En
ese caso, deberías quedarte aquí y cuidarlo en vez de irte a follar.
―Necesito
follar para sentirme mejor. ― Dijo molesto.
―Entonces
no te quejes.
Hyde
se sentó en el sillón y suspiro. Aun no entendía porque su amigo se iba tan
temprano, era molesto ya que se suponía, era una fiesta para todos. Ya tendría
tiempo de hablar con él después.
La
banda ensayaba, era un nuevo día y tenían que estar ensayando para sus
conciertos, al igual que planeando su lista de canciones, arreglando el sonido,
las luces, haciendo pruebas...
―…
Si, así suena bien.
―Entonces
así queda.
―Perfecto.
―Oigan,
tengo hambre. ― Se quejó Ju-ken.
―Cuando
no…― Suspiro el líder. ― Pidamos algo.
―Ya
lo hago.
Mientras
pensaban en que pedir, hyde se acercó a su amigo guitarrista y se sentó a su
lado, Kaz le sonrió y siguió con su guitarra.
―Anoche
te busque.
―¿Enserio?
―Como
siempre, ¿Por qué te fuiste?
―Estaba
cansado.
―Dame
una mejor excusa. ― Kaz sonrió.
―¿Estar
cansado no es una buena?
―Después
de 100 veces ya no.
―Ummm…
Simplemente quería irme.
―¿Por
qué?
―No
sé, solo es así.
―Ya
viene la comida. ― Dijo Arly.
―Genial…
Mañana después del concierto quiero que te quedes, hasta que todos nos vayamos.
―No
creo que…
―He
dicho. ― Le sonrió. ― No se le desobedece al líder.
Kaz
soltó un suspiro, siempre metía la palabra líder para que todos le hicieran
caso, sonrió como asentimiento y continuo con su guitarra. No quería quedarse
hasta el final porque era doloroso verlo irse con alguien y verlo regresar para
seguir tomando y hasta irse nuevamente con alguien…
El
público brincaba, estaban llenos de euforia, de adrenalina. La banda se
entregaba por completo, los hacia llorar, los hacía sentir que el mundo dejaba
de existir.
El
cantante iba y venía por el escenario, corría, brincaba, se acostaba en el piso
y descansaba un rato. Tocaba su guitarra junto a sus compañeros, pero una de
las cosas que más le gustaba hacer era tocar frente a Kaz, llegar a donde
estaba él y recargar su cabeza o brazo en el hombro… Llegar y darle un beso a
Kaz tomándolo desprevenido…
Era
grandioso ver como su amigo se ponía nervioso. Era fascinante ver como la
mirada de su amigo cambiaba en aquellos momentos.
Le
gustaba, le gustaba aquella mirada que le daba…
Al
terminar el concierto todos llegaron cansados a la sala, se echaron en los
sillones y tomaron agua, se secaron el sudor y se relajaron un rato.
―Mierda,
esta vez brinque mucho.
―Parecías
canguro. ― Se rio Jin.
―Y
hoy hiciste más fanservice.
―¿Mmm?
―Es
verdad, hoy estuviste encima de Kaz.
―Que,
¿No puedo? Es mi algodón de azúcar, ¿Verdad?
Se
le quedo viendo a Kaz con ternura, el guitarrista estaba sentado en el sillón y
hyde tenía su cabeza recargada en sus piernas. Suspiro y asintió. Era suyo,
claro que era suyo, pero no de la manera en la que hyde quería.
―¿Ven?
Puedo estar encima de Kazu.
―Kaz,
no dejes que te seduzca o acabaras en su cama. ― Bromeo Ju-ken.
―No
sean malditos. ― Rio hyde. ― Hablan de mi como si fuera un zorro.
―Lo
eres líder.
―No
me quieran tanto.
―Cuidado
de todos modos, Kaz es un tesoro como para que lo tomes una noche. ― Dijo Arly.
―Te
equivocas, el que lo tomará será Kaz, hyde es un completo pasivo.
―¡Ju-ken!
―¡Lo
eres!. ― Se rieron.
―Oh…
¿Quieres comprobar que no?. ― Insinuó hyde.
―Así
estoy bien, gracias.
―Como
sea… Iré a…
―Desahogarte,
sí. ― Respondió Jin.
―Llámalo
como es. Follar, ¡Follar!
―Que
sutil Ju-Ken.
Hyde
camino a la puerta y antes de salir vio a Kaz y le dijo con la mirada que no se
fuera. El guitarrista suspiro y asintió levemente. Una noche de tortura, bien.
Podía aguantarla. Se integró a la plática de sus amigos y rato después llego la
compañía, chicas que parecían modelos entraron a la sala y se sentaron con
ellos, cada quien tenía a su compañía.
―¿Puedo?
―Adelante.
― Contesto Kaz.
Ya
llevaba casi cinco cervezas, quería emborracharse y no pensar en lo que estaba
haciendo hyde. La chica se sentó a su lado, a muy escasos centímetros de él. Le
sonrió y puso una mano en su pierna.
―¿No
quieres ir a un lugar más intimo?
―Ummm.
― Lo pensó por un momento, hyde lo hacía, ¿Por qué él era el que tenía que
sufrir? Si, lo sabía, era su culpa por enamorarse. ― Vamos.
Accedió.
No quiso darle más vuelta al asunto y la mujer lo tomo de la mano y lo guio a
una habitación, a mitad del camino Kaz se encontró con hyde, quien salía de una
habitación, visiblemente más relajado. La sorpresa del vocal era también
notable, ver a Kaz irse con una mujer no era tan común y sin darse cuenta, eso
le había molestado un poco. Hyde se fue a la sala y tomo una copa de vino.
―Kaz
se fue con una chica.
―Ya
era hora.
―Le
aplaudo, la chica apenas se había sentado y al minuto se fueron.
―Eso
es rapidez.
―Ujummm…―
Hyde no dijo más.
Los
otros continuaron bebiendo y besando a sus acompañantes. El líder no sabía
porque se sentía inquieto, veía su copa y movía el líquido, la dejaba en la
mesa, la volvía a tomar, la volvía a dejar. Se acostó en el sillón y tomo su
celular. ¿Cuánto tiempo llevaba allá adentro? Para su consideración era
bastante. No pudo más con su inquietud y se levantó del sillón, cuando estaba
por ir a la puerta vio a su amigo entrar, tomado de la mano con la mujer.
―Kazu.
― Hablo hyde al verlo.
―Hola.
― Sonrió y se sentó con su amiga.
―Llegue
a pensar que no ibas a quedarte. ― Se sentó hyde a su lado.
―Bueno,
encontré una excelente compañía. ― Le sonrió a la mujer.
―Si…
Tal
parecía que Kaz estaba encantado con esa mujer, o, mejor dicho, con esa zorra.
Ellos dos estaban hablando, él estaba a un lado y no le hacía caso, siempre
había tenido su atención y ahora que no la tenía le molestaba.
―Kaz.
―¿Umm?
―Te
estoy hablando.
―Y
te estoy escuchando.
―Tu,
vete. ― Le dijo directo a la chica.
―Hyde…
―¿Qué
no entiendes? Vete, ya hiciste lo que tenías que hacer.
―¿Qué
rayos te pasa?. ― Dijo Kaz cuando la chica ya se había ido. ― Nunca habías
hecho eso.
―Es
la verdad, ya hizo su trabajo, no tiene más que hacer aquí.
―¿Para
eso querías que me quedara? ¿Para correr a mi acompañante?
―Claro
que no, tu acompañante soy yo. ― Suspiro.
―¿Tu?
―¿Por
qué no?
―Yo
hablo de acompañante de esas que se llevan a la cama.
―Tú
hablas de zorras.
―Da
igual…
Hyde
se acostó en el sillón y puso su cabeza en las piernas de Kaz. Estaba molesto,
enfadado… No sabía porque, pero así estaba. La atención de Kaz era solo suya,
no la podía tener ninguna zorra, no la podía tener nadie más que él.
―Kaz…
―Dime.
―¿La
pasaste bien?
―Especifica.
―¿La
pasaste bien con ella?
―¿Tu
la pasas bien con cada mujer que te llevas a la cama?
―Si…―
Acepto.
―Es
lo mismo. ¿Por qué tu si puedes tener sexo y yo no? Es absurdo.
Era
verdad, era absurdo. Pero no podía detener sus palabras, solo quería tener a
Kaz para él, ¿En qué momento empezó a ser así? Tal vez le hacía daño pasar
tanto tiempo con él.
―Ya
es tarde hyde, iré a casa.
―Un
rato más. ― Pidió.
Tenía
los ojos cerrados, el sillón era cómodo y las piernas de Kaz eran la mejor
almohada. Se sentía muy cómodo y tranquilo siempre que estaba así y más cuando
su amigo acariciaba su cabello. Toda la piel se erizaba.
―Hyde…
―Kazu…
―Vámonos.
―Si
si.
Se
levantó sin quererlo y se fueron. A la salida se encontraron con la acompañante
de Kaz, hyde bufo molesto, pero Kaz parecía encantado de verla.
―Nos
vemos.
―¿Te
la llevaras?
―¿Por
qué no?. ― Le sonrió y se metió a su auto.
No
era agradable ver a su amigo irse con mujeres, estar con mujeres… De solo
imaginarlo llevándose a la cama a esa zorra… ¿Por qué le molestaba? Seguramente
era el alcohol que estaba en su sistema, sí, eso era.
―No
me gusta. ― Gruño hyde.
―Pues
así dijiste que quedaría hyde. ― Se quejó el bajista.
―Hay
algo mal.
―Sí,
tu humor. ― Intervino Arly. ― ¿Qué tienes? Llegaste enfadado.
―¿Alguien
sabe dónde mierda esta Kaz?
―¿Estas
así porque Kaz no ha llegado?
―Debe
de estar aquí, ensayando.
―Es
la primera vez que falta, puede hacerlo si quiere.
―No,
no puede. ¡Es trabajo!
―Entonces
llámalo.
―No…
Si no llega es muy su problema… De nuevo haz esa nota.
Hyde
había amanecido un poco enojado y su enojo aumento al darse cuenta de que Kaz
no iba a llegar al ensayo, era la primera vez que lo hacía, realmente no había
problema alguno en eso… Lo que le molestaba era saber que no había ido por
quedarse con esa zorra.
Si
faltaba una vez al ensayo no pasaría nada, ¿Verdad? Tampoco había nada de malo
en comportarse un poco rebelde, hacía varias semanas que no tenía a una mujer
en su cama y era un poco frustrante, tanto pensar en el… Tanto anhelar algo que
no podía tener… Era de locos, debía de disfrutar su vida.
―Más
fuerte. ― Gemía la mujer. ― Mmmmh… Si, más…
Kaz
estaba disfrutando de una mañana intensa, el sexo mañanero era muy relajante,
era una buena manera de empezar el día. Embestía a quien estaba debajo de él,
ese cuerpo lleno de curvas se retorcía de placer, sus gemidos eran
prácticamente gritos, la penetraba cada vez más fuerte, haciéndola perder el control
y terminar con un grito.
Los
dos cayeron exhaustos, se quedaron en la cama por un buen rato hasta que el
timbre sonó, sin ganas el guitarrista fue a abrir y se llevó la sorpresa de
ver ahí a su amigo.
―Hyde.
―¿Por
qué no fuiste al ensayo?. ― Entro al departamento. ― ¿Estabas dormido?
―Algo
así.
―Kaz,
nunca faltas a los ensayos, ¿Qué paso?
―Pues…
―¿Quién
era?.
Hablo
la acompañante, hyde al escuchar la voz de la mujer se volteo y la vio, solo
tapada con una sábana, a simple vista acababa de tener un buen orgasmo. Después
de verla a ella vio a su amigo, quien solo esperaba las palabras del recién
llegado.
―¿No
fuiste por estártela follando?
―Diablos,
no digas eso.
―Pues
parece que ella ha tenido un gran orgasmo.
―De
los mejores. ― Acepto la chica.
―¿Y
qué? Hyde, no hagas drama por esto.
―No
fuiste a trabajar por quedarte con una zorra ¿Y quieres que no haga drama?
―¿Qué
te pasa? Tú te follas a quien sea, cada que quieres, ¿Por qué yo no?
―No
se dé qué hablas.
―Lo
sabes bien, desde anoche estas a la defensiva.
―Me
molesta que te metas con ese tipo de mujeres.
―Tú
lo haces.
―Pero
solo una vez, y no me las llevo a casa.
―Como
sea, yo estoy bien con una.
―Largo.
― Le dijo a la mujer.
―Hyde,
detente.
―Tu,
zorra, ¿No escuchaste? ¡Largo!
―Ella
no se va hyde.
―Kaz.
―Es
mi acompañante y se queda.
―No,
no puede.
―¿Por
qué no?
―Porque…―
Se mordió los labios. ― No y ya.
―Mala
respuesta. ― Suspiro Kaz. ― Mañana llegare a tiempo.
―Si
no llegas, te ira mal Kazuhito.
―Iré.
― Le sonrió.
―Kaz…
¿Enserio tiene que quedarse?
―¿Por
qué te molesta tanto?. ― Se rio.
―Cuido
de ti.
―Pues
gracias, pero ya estoy grande como para saber a quién meto a mi cama y a quien
no.
Hyde
asintió, era todo cierto. Ya no sabía que más decir así que solo se limitó a
salir de aquel lugar. No le gustaba la sensación de irse y dejar a su amigo con
esa mujer, no le había gustado verlo solo en una bermuda y a ella solo con una
sábana, era molesto, realmente molesto.
Habían
terminado un concierto más. Su costumbre los había llevado a la sala y a tomar,
estaban todos, hablando de tonterías que los hacían reír, tomando y comiendo
alguna fritura.
―Hyde,
¿No iras a desahogarte?
―Mas
tarde. ― Contesto.
―Nunca
esperas tanto.
―Esta
noche sí.
Y
la verdad era que no quería irse, no quería despegarse de su amigo. Ya no sabía
que le pasaba, parecía un acosador, todo el rato a su lado, alejándolo de
mujerzuelas. Estaba acostado en sus piernas, relajándose por el masaje que Kaz
le daba.
―Hyde,
más tarde regreso.
―¿He?
―Llegaron
por mí.
―Pero…
―Ya
vuelvo.
Sin
poder detenerlo, su amigo se fue tomado de la mano de una mujer, se sentó en el
sillón y le dio un largo trago a su copa. Era tan molesto. Trato de integrarse
a la plática de sus amigos, pero no pudo. Se levantó de su lugar y fue en busca
de su amigo y supo en donde estaba al escuchar unos gemidos, unos fuertes
gemidos.
Apretó
la mandíbula. Odiaba aquel sonido, odiaba imaginar a su amigo ahí, adentro
teniendo sexo con esa mujer. Jamás se había sentido así, se sentía tan
impotente… Tan frustrado y enojado.
Y
sentía miedo, miedo por los pensamientos que flotaban en su cabeza.
Quiero
ser yo el que este ahí, con él.
Quiero
ser yo al que esté tomando.
Quiero
que el solo me vea a mí.
Quiero
que solo me toque a mí.
Dio
un largo suspiro y se fue a la sala. Era algo estúpido, ¿Qué mierda pensaba? Ya
no tomaría ninguna gota de alcohol esa noche.
Momentos
después, Kaz llego con sus amigos y se sentó al lado del vocal. Hyde estaba
sumido en sus pensamientos, aquellos anhelos que había sentido lo habían dejado
pensando bastante.
―¿Qué
tal te la pasaste?
―Muy
bien. ― Sonrió.
―Me
alegro. ― Claro que era mentira, quería ir a arrancarle la cabeza a esa mujer.
―Iré
a casa.
―¿Solo?
―¿Eso
importa?
―Si…
―Acompañado.
― Confeso.
―Kaz,
deja a esas zorras.
―Por
ahora no hyde.
―¿Acaso
no entiendes? Yo…
―¿Mmmh?
―No
es bueno ir de cama en cama.
―Tú
lo haces.
―Y
por eso te lo digo.
―Gracias
por el consejo.
―Quédate
un rato más.
―Hoy
no.
Kaz
se levantó y se fue enseguida. Era la primera vez que Kaz le decía que no, era
la primera vez y lo había sentido como balde de agua fría. Tomo un trago más de
su cerveza, al diablo esos pensamientos, necesitaba tomar y olvidarse de lo que
le pasaba.
Ese
día no tenían ensayo, era de esos días raros en los que estaban libres, hyde
aun así había ido al estudio a ver algunas cosas pero no se concentraba, no
podía dejar de pensar en Kaz, en todo lo que había pensado… ¿Podía ser posible?
Él estaba celoso de las mujeres que se iban a la cama con él, ¿Verdad? Era muy
molesto.
El
necesitaba la atención de Kaz como antes, necesitaba a su amigo, su cariño…
Sin
poder aguantarlo más tomo sus cosas y se fue directo al departamento del
guitarrista. Al llegar se encontró con la misma escena que el día anterior. Kaz
en bermuda, una mujer en sabana.
―Hyde,
no te esperaba…
―Ya
me di cuenta.
―¿Teníamos
ensayo?
―No…
¿Qué hace ella aquí?
―Solo…
Acompañándome.
―¿Desde
cuándo te metes con zorras?
―Desde
que me di cuenta de que así por lo menos mi mente deja de pensar en algo.
―¿En
qué?
―Eso
no importa.
―Quiero
que se vaya.
―No
empieces.
―Hablemos
Kaz, hace días que no hablamos.
―Podemos
hacerlo mañana.
―Quiero
ahorita.
―Hyde,
¿Qué te pasa? Actúas raro.
―Vete.
― Ordeno. ― Vístete y lárgate.
―Para
ya hyde.
―Y
no vuelvas a buscarlo. ― Ignoro a Kaz.
―¿Qué
mierda te pasa?
―¿Qué
esperas? ¡Largo!
La
mujer desapareció y minutos después salió vestida, con una notable indignación.
Se fue azotando la puerta. Kaz veía a hyde, molesto por su comportamiento.
―¿Qué
carajos fue eso?
―No
te quiero ver con más zorras.
―Bueno
pues tendrás que acostumbrarte.
―No
Kaz, no quiero que estés con nadie. ¡Nadie!
―¿Sabes
qué? No puedo más hyde. Estos arranques tuyos, es como si estuvieras celoso,
como si no soportaras verme con nadie más pero no puede ser posible porque eres
mi amigo.
―¿Y
que si fueran celos?
―¿Y
qué?. ― Kaz rio. ― No me des falsas ilusiones hyde, ¿No vez que me duele?
―No
se dé qué hablas.
―¿No?
Pues ahora lo sabrás.
Kaz
tomo la mano de hyde y lo guio rápido a su habitación, hyde no había puesto
objeción alguna. Al entrar el guitarrista lo aventó a la cama, hyde quedo boca
arriba, asombrado por lo que estaba pasando.
―Kaz…
―¿Sabes
cuánto me duele a mi verte con alguien? ¿Sabes lo mucho que he sufrido viéndote
de cama en cama?
―Kaz
yo…
―Si
hyde, soy un estúpido por haberme enamorado de ti, por haber confundido la
amistad con amor… Por amarte en silencio y sufrir, por perseguir un anhelo que
nunca será realidad.
―…
―Y
ahora vienes y me celas, ¿Sabes las ilusiones que eso me da? Es como si
sintieras algo por mí y me lastima hyde… Me enloquece.
―Por
favor Kaz, déjame…
―No.
No quiero detenerme porque sé que después ya no será lo mismo, déjame soñar
aunque sea este día, déjame imaginar que me quieres, solo este día.
El
guitarrista se subió a la cama, vio a hyde fijamente y acaricio sus mejillas,
hyde cerro los ojos, aquella caricia le gustaba, aquellas manos le gustaban…
―Kaz…
―No
me detengas…
Aquellos
labios se unieron, empezaban a tocarse, por primera vez… Y era como si esos
labios hubiesen estado esperando aquel momento, hubiesen estado esperando
aquella otra mitad que los complementara. Su beso empezó a intensificarse, la
lengua del guitarrista entro en la boca de su amigo quien cálidamente lo
recibió, al sentir esa suavidad dentro de su cavidad no pudo evitar jadear. Era
una sensación fantástica… Solo con un beso y su estómago se retorcía…
―Kazu…
―Déjame
seguir. ― Pedía en susurros.
―No
te detendré. ― Confeso el cantante.
Kaz
sintió como su corazón se llenaba de felicidad, intensifico más el beso y poco
a poco sentía como sus cuerpos pedían más, Kaz estaba arriba de su amigo y
sentía como una zona en especial empezaba a crecer, le gustaba que eso sucediera
porque no le era indiferente.
La
ropa de hyde iba haciéndose menos, cada prenda caía al piso y su dueño
agradecía tal liberación ya que su piel ardía por las sensaciones. Al quedar
completamente desnudo se sonrojo un poco, la mirada de Kaz lo observaba con
detenimiento, con adoración… Sentía un inmenso calor, esa mirada, jamás la
había visto en él y le gustaba.
La
boca del guitarrista se apodero del cuello del vocal, repartió besos, lamidas,
pequeñas mordidas, hacía que hyde se moviera por el placer y empezara a jadear
por la atención que su mano le daba a su creciente erección. Era fascinante
sentir aquel falo entre su mano, lo sentía ponerse duro y caliente, le gustaba
que hyde reaccionara tan bien ante él.
Bajo
lentamente , repartiendo besos por ese pequeño cuerpo hasta llegar a su
destino, observo maravillado la excitación de su amigo, se relamió los labios e
introdujo aquella dureza en su boca.
Hyde
gimió al sentir esa cálida boca en su erección, aquella lengua se movía
experta, aquella boca succionándolo, la forma en la que bajaba y subía… Era
delirante, era delicioso…
―Aaaah…
Kazu… Mmmmgh….
La
cadera de hyde se movia sola, bajo sus manos y enredo sus dedos en el cabello
de Kaz, tenía los ojos cerrados, aquella felación tenía algo en especial… Algo
que lo estaba enloqueciendo, como nunca antes.
―Ya
voy a… Kaz…
Sin
hacer caso, el guitarrista intensifico sus movimientos y en pocos segundos
logro que hyde se corriera en su boca. Trago rápido y subió la vista, vio al
cantante acalorado, excitado y saciado… Se relamió los labios y lo beso. Hyde
ya lo esperaba, lo beso anhelante, deseoso de mas, lo atrajo a su pequeño
cuerpo y lo apretó contra él, estaba demasiado excitado y no entendía porque…
Ni siquiera sabía si algún día había estado tan receptivo, tan ansioso, tan
excitado.
―Por
favor…― Pidió en un suspiro.
Los
besos de Kaz, sus caricias, su cuerpo arriba del suyo era agradable, mucho más
que eso… El vocal sin esperar más, le quito la ropa a su amigo, aventó todo,
quería deleitarse con aquel cuerpo, a sentirlo por completo.
Al
igual que Kaz, hyde lo observo detenidamente, siempre le había gustado aquel
cuerpo, aquellos tatuajes… Esa piel… Y ahora que estaba tan cerca de él no
podía perder la oportunidad de tocar, sus manos recorrieron su pecho y estómago,
beso la piel beso el cuello. Le gustaba ese sabor, le gustaba las sensaciones
que le provocaba.
―Hazme
el amor Kazu…― Anhelo aferrado a él. ― Márcame como tuyo.
―Hyde…
―Es
verdad que he estado celoso por esas mujeres Kaz, no podía soportar la idea de
que estuvieras con ellas y no conmigo… Kaz, te necesito… No sé cómo, pero, me
enamore de ti… Todo lo que pienso es en ti. ― Confeso mirando a su amigo.
―Mi
pequeño. ― Sonrió. ― Te amo.
―Te
amo bebé. ― Se apeno. ― Por favor… Hagamos el amor y borremos los cuerpos que
estuvieron contigo y conmigo, pertenezcámonos.
Kaz
suspiro, no podía creer las palabras de su ahora novio. No podía creer que hyde
lo amara… Que le pidiera eso… Pero tampoco se negaría, sonrió y lo beso.
Ya
estaban piel con piel, esos roses hacían que sus corazones latieran rápido,
aquellos besos eran únicos en su existencia, los llevaban a otros mundos. Esas
caricias hacían que su piel quemara.
Sus
labios iniciaron un profundo beso, lleno de sentimientos y pasión, sus lenguas
luchaban por la donación de una, siendo el ganador Kaz.
Hyde
se dejaba guiar, se volvía un sumiso al estar con Kaz, su voluntad se iba, todo
lo que podía hacer era sentir aquellas sensaciones inexplicables, solo
escuchaba aquellas palabras de amor susurradas en su oído.
No
se había dado cuenta de lo mucho que significaba el guitarrista para él, no se
había percatado de que ese ser tan dulce lo amaba y que él le correspondía.
Tampoco se había imaginado que Kaz fuera tan dominante y él tan sumiso. Le
gustaba sentirse adueñado por él, sentirse seguro y amado por él.
―Kazu…
Ya…― Exigía.
Su
novio haciéndole caso acomodo su cuerpo y con un profundo beso entro en él, de
una sola estocada. Hyde grito de dolor y de placer, sentía como su cuerpo se
abría, como experimentaba sensaciones inexplicables, su cuerpo se había
entumecido, sentía que la cabeza le daba vueltas. Tenía los ojos cerrados,
estaba aferrado al cuello de su pareja, Kaz aún no se movía, esperaba que el
cuerpo de su novio se acostumbrara, mientras lo distraía con besos y caricias
lo cual logro que hyde lo invitara a moverse.
―Mmmmgh…
El
vocal empezaba a gemir, Kaz lo envestía lento, sin prisa. Disfrutando de cada
sensación, de cada intromisión, disfrutando de aquella bienvenida que el cuerpo
de hyde le daba. Era tan maravilloso estar así, siendo uno solo, amándose y
entregándose por completo.
―Dios…―
Gruño Kaz.
―Más
Kazu… Más…
La
cadera del guitarrista empezaba a moverse más rápido, el cuerpo de su novio ya
estaba bien acostumbrado y no había problema con ser más rudo, los gemidos de
hyde no se hicieron esperar y resonaron por toda la habitación. Kaz movía su
cadera sin parar, ese vaivén que hacían sus cuerpos era una deliciosa danza,
esa música que hacían sus gargantas era la mejor música.
―¡Aaaah!
¡Ahí… Mmmmg… Ahí!...
Había
encontrado su punto. Kaz empezó a pegar ese punto una y otra vez logrando que
hyde le encajara las uñas. Sus sudores se mezclaban, ese choque de caderas era
exquisito. Ese calor que sus cuerpos sentían, aquella fricción que hacían sus
vientres a la erección de hyde le daba doble placer.
Era
delirante.
Fascinante.
Maravilloso.
Estaba
experimentando el mayor placer que jamás había imaginado. Estaba enloqueciendo,
estaba seguro de que moría y revivía a cada segundo, de que conocía a todos los
dioses conocidos y por conocer…
Estaba
en el cielo.
Estaba
en el infierno.
Estaba
donde siempre quería estar.
Con
él.
Con
Kaz.
Con
su amor.
―Vamos
bebé…
Al
escuchar la voz de Kaz se dejó ir. Experimento un inmenso placer, su cuerpo
estaba caliente, su corazón bombeaba a más de lo permitido, su respiración
apenas se podía controlar. Una oleada de excitación lo abandono cuando Kaz
salió de él y al hacerlo hyde se sintió vacío, se sintió incompleto.
Los
brazos del vocalista rodearon el cuerpo de Kaz. Se aferró a él, absorbió su
aroma, disfruto d su calidez. Suspiro una y otra vez. Se sentía completo
estando así, se sentía completo cada que estaba con él pero no se había dado
cuenta de que era porque lo amaba, lo amaba como pareja y no como un simple
amigo.
―Te
amo Kaz. ― Volvió a confesar.
―Me
haces tan feliz…
―Como
deseo haberme dado cuenta antes de tus sentimientos y de los míos.
―Eso
no importa ya… Te amo hyde.
Kaz
guio su mano a la barbilla de su novio y lo beso, un beso dulce y lleno de
promesas. Se abrazaron con fuerza y suspiraron.
Por
fin juntos.
Por
fin ese amor ya no era un secreto.
Por
fin ese amor había salido a la luz.
―¿Y
bien?. ― Quiso saber Ju-Ken.
―Ayer
nos dejaron plantados con el ensayo. ― Se quejó Arly.
―Fue
culpa de hyde. ― Acuso Kaz.
―¡Oye!.
― Hizo un puchero.
―¿Quién
no quería salir de la cama?. ― Sonrió.
―Sí,
pero…― Se apeno.
―Jamás
imagine que fueras tan delicado estando enamorado hyde, pareces mujer.
―Aun
puedo dar golpes. ― Amenazo. ― Solo con Kazu soy así.
Abrazo
a su novio y se colgó de su cuello. Habían pasado dos semanas desde que habían
empezado a ser novios y los dos se la pasaban tomados de la mano y juntos a
todos lados, parecían recién casados. Una de las novedades era que hyde celaba
demasiado a Kaz pero su novio no se quejaba, al contrario. Lo amaba.
―Al
menos no nos dejaron plantados hoy para el concierto.
―No
somos tan descuidados.
―Aja…
Llegaron tarde igual.
―Acostúmbrense
a mantener sus manos lejos por unas horas.
―Lo
hacemos. ― Se defendió hyde.
―En
el escenario no dejabas de abrazar a Kaz y darle besos.
―Aaah.
― hyde se sonrojo.
―Como
sea, embriaguémonos.
Estaban
ya en su fiesta de fin de concierto. Las cervezas estaban ya en la mesa y todos
empezaron a tomar y a hacer su relajo. Era divertido estar así, relajado y
tomando con buenos amigos. Como de costumbre, la compañía llego y cada quien se
sentó con un integrante, la que se había sentado al lado de Kaz no se había
percatado de la mirada de hyde o habría salido corriendo de miedo.
―Tú,
zorra… Aléjate de él. ― Exigió hyde.
―Bebe.
― Kaz rio.
―Este
chico es mío, así que búscate otro.
―¡Para
celosos hyde!. ― Dijo el baterista.
―Solo
cuido lo que es mío. ― se acostó en las piernas de Kaz.― Lo que siempre ha sido
mío. ¿Verdad bebe?
―Siempre
tuyo. ― Le contesto el guitarrista cálidamente.
Kaz
empezó a acariciar el cabello de su novio, sabía que lo amaba y que lo relajaba
mucho. Le gustaba ver aquel rostro angelical, aquella acompasada respiración,
esa tranquilidad.
Al
llegar al departamento de Kaz, los dos inmediatamente se fueron a la habitación.
Era verdad que no podían mantener sus manos lejos de sus cuerpos, amaban
sentirse, amaban estar juntos y tener contacto.
―Mmmh…
Bebe. ― Suspiraba Kaz.
―Quiero
que me hagas el amor en la ducha.
―Hicimos
el amor esta mañana.
―No
es suficiente, hemos perdido mucho tiempo.
―Lo
sé. ― Suspiro el guitarrista. ― Quitemos esto que estorba.
Empezaron
a despojarse de la ropa, esa tela les estorbaba demasiado desde que estaban
juntos, solo querían sentirse, piel con piel, amarse en cuerpo y alma y
entregarse a los placeres más profundos que su amor les regalaba.
―Aaah…
Kazu…
―Eres
mío hyde.
―Siempre
tuyo. ― Dijo aferrándose a la espalda de su novio.

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