-Capitulo 26 Tormento-
Una profunda oscuridad me tiene encerrada. No siento nada, calor, frio... Miedo... Felicidad. Nada. Solamente me encuentro flotando en un lugar oscuro, lleno de imágenes que pasan como ráfagas ante mis ojos.
Veo los ojos de mi ídolo, su sonrisa. Su ánimo de siempre, su timidez y locura... Veo cada una de sus facetas frente a mí. Extiendo mis brazos pero no puedo tocarlo, no puedo sentirlo, por más que le grito no me escucha.
A pesar de mis fuerzas no logro nada.
Y es doloroso.
Lloro sin parar. Me dejo ir en un sueño profundo, en un dolor inexplicable... En una destrucción que me carcome poco a poco. Yo siempre había visto mi vida con él, antes era un completo sueño, una gran imaginación pero cuando pude haber convertido eso en realidad todo se derrumbó. El pensar en todo lo que pudo ser... En lo que pudimos crear...
Me destruye, me derrumba, me mata.
Ya no está a mi lado, ya no estamos juntos. Jamás lo volveré a ver en persona, jamás lo volveré a tocar, a sentir. A experimentar su calidez, absorber su olor. Jamás podré hacer nada de lo que hacía.
Mi pecho experimenta una gran opresión, una asfixia impresionante. Mis pulmones no pueden respirar por si solos. Mis extremidades no pueden moverse, mis ojos no pueden abrirse.
Deje toda mi vida con él, le deje todo de mí, hasta mi última partícula y me quede sin energías, sin la necesidad de nada. No puedo hacer nada en ese momento. Absolutamente nada aunque quiera. Algo en mi subconsciente me dice que debo de luchar por vivir, por volver a la que era antes, algo me dice que debo hacerlo o me arrepentiré el resto de mi vida... Algo me llama como imán para jalar lo poco que me queda de vida pero no puedo, no logro saber qué es eso que me llama con tanta necesidad, no logro recordar, no logro ver más allá de mi dolor y eso me hace sentir una gran angustia.
No sé si volveré a ver la luz.
No sé si quiero volver a verla.
Después de lo que le hice a él tal vez me odie, tal vez piense lo peor de mí y pensar eso me mata. Termina con mis defensas y no quiero vivir ese rechazo de su parte. Lo deje. Lo abandone. Le mentí. No puede perdonarme por ser tan débil.
―Preciosa, debes despertar...
Escucho una voz varonil inundar mis oídos. Su perfume se cuela por mis fosas nasales. Oto. Mi hermano mayor está aquí hablándome, siento su cálido tacto acariciar mis mejillas. Quiero abrir los ojos pero no puedo. Quiero mover mis brazos pero no puedo.
―Tienes que regresar hermosa, tienes que regresar...
Siento las lágrimas recorrer mis mejillas. Ahora la voz de Aram me acaricia, los dos están aquí, están cuidándome y pidiéndome que regrese, ¿Cómo se logra eso? ¿Cómo se regresa después de haber dejado tu vida con la persona que amas a kilómetros de distancia? Intento mover siquiera mis dedos pero ni eso puedo.
―Doctor, ¿Cuánto más va a estar así?.
Oto habla con preocupación y el doctor le responde, ¿Qué dice? No lo sé, no logro comprender sus palabras y la verdad no es algo que me importe ahora. Me siento aun cansada, no pasa nada si duermo unas horas más ¿Verdad? Me entrego a un sueño más.
Un pinchazo me hace despertar, no abro los ojos aun. Mi brazo se queja por el dolor de algo que se introduce en mi piel, siento un líquido desplazarse por mis venas. Creo que ya he dormido mucho pero no estoy segura, tal vez ya es de noche de nuevo, intento abrir mis parpados pero siguen sellados. Maldigo.
Un dolor en mi vientre me hace subir las piernas, bien, ya me puedo mover un poco más pero no entiendo porque el dolor. Esa punzada en aquella zona se intensifica y llevo mis manos a mi vientre, ¿Qué es? Logro quejarme en voz alta y enseguida siento unas manos acomodarme derecha.
―¿Qué pasa?.―Escucho nuevamente a uno de mis amigos.
―Por los movimientos de la paciente está experimentando un dolor en el vientre y como suponen... En su estado es muy peligroso.
El doctor habla preocupado y siento unas manos tocar con mucha lentitud mi vientre, me pinchan una vez más y me quejo, el dolor sigue pero no aumenta lo cual agradezco... ¿Estado?... Un terrible miedo me invade.
―¿El bebé está en peligro?.―Dice mi amigo mayor en voz alta y tensa.
¿Bebé? De pronto el abismo en el que me encuentro se hace más intenso, más oscuro, más asfixiante... Grito por dentro pero nadie me escucha, mi bebé... ¡Mi bebé! Me muevo con todas mis fuerzas y logro hacerlo físicamente porque enseguida siento unas manos tomar mis extremidades. Ahora intento gritar pero mi garganta esta seca y no logro producir un sonido con fuerza. Quiero abrir mis ojos, abrirlos y asegurarme de que mi bebé está bien, ¿Como pude olvidarme de él? ¿Cómo pude abandonarlo? Mis lágrimas salen de nuevo y el dolor toma mi pecho.
Angustia.
Miedo.
Todas las malas sensaciones que existen me toman y me llenan de preocupación y me ciegan. Ahora solo quiero proteger a mi hijo, protegerlo de todos incluyéndome, quiero despertar y estabilizarme para poder asegurarle protección.
―Preciosa, ¿Nos escuchas? Debes despertar... Debes hacerlo, por tu bebé... Abre los ojos por favor.
Mi angustia crece y crece, mi desesperación también, ¿Cómo diablos puedo hacerlo? Lo estoy intentando pero no logro hacerlo, no puedo hacerlo y eso me hiere profundamente, no puedo despertar, no puedo cuidar de mi propio hijo.
Por las fuerzas que hago para poder despertar completamente me fatigo rápido y dejo de moverme poco a poco, mi respiración me falta y el cansancio se apodera de mí. No puedo hacerlo, maldita sea, no puedo. Mi bebé está en peligro por mi culpa, por mí y jamás me perdonare si le pasa algo.
Una profundidad me arrastra poco a poco y con la poca fuerza que tengo no puedo aferrarme a algo pero de pronto escucho una dulce voz... Una voz que me llena de electricidad y de cosas hermosas; escucho esa voz cerca de mi oído... Susurrándome palabras de amor y de felicidad, me da fuerza, me da energía:
―Ya quiero ver crecer a este pequeño.
―Siempre he querido tener hijos.
―No pudiste evitar que ese bebé empezara a desarrollarse y justo en este momento me doy cuenta de que no había deseado tanto algo en mi vida, una familia.
Aprieto mis manos y abro mis ojos. Una luz brillante y deslumbrante tocan mis pupilas y entrecierro los ojos. Vuelvo a abrirlos segundos después y me encuentro con un rostro desconocido... Toma mi muñeca y ve su reloj de mano. Ve alguna cosa que hay arriba de mí y con algo escucha mi corazón.
Enseguida veo los rostros de mis amigos... Me sonríen cálidamente. Aún estoy un poco desorientada, veo a mi alrededor pero no reconozco nada, todo es blanco y luminoso, hay un hombre de bata y dos mujeres de blanco.
―Señora __, ¿Me escucha?.
El hombre desconocido me habla y pasa una molesta luz por mis ojos.
―¿Sabe dónde está? Apriete mi mano por favor.― Toma mi mano y hago lo que me dice.― Está reaccionando.
Le dice a las mujeres que están a su lado y les da unas instrucciones más. Ellas anotan algo y me pinchan los brazos, me quejo un poco y cuando pasa mi desorientación me inquieto.
―Mi bebé, ¿Cómo está mi bebé?.
Logro hablar y me pongo alerta de cualquier cosa, el desconocido destapa mi vientre y me pone algo helado en la piel, con un aparato recorre esa zona y ve un monitor. Muerdo mis labios y me quedo viendo lo que el doctor ve, no logro ver mucho, mi mirada esta borrosa y mi corazón late sin control. Mis amigos se ponen a mi lado y me toman de las manos.
―Hace... Hace un momento sentí un fuerte dolor, por favor... Dígame que no es nada malo.
Digo con voz de súplica, el desconocido que es el doctor sigue viendo el monitor y ve algunas letras y números. El agua sale de mis ojos y empiezo a desesperarme.
―Señora...― El doctor me ve a los ojos y una enfermera limpia mi vientre.― Debo decirle que...
―Por favor...― Suplico antes de escuchar lo que dirá.
―Su hijo sorprendentemente está estable, un poco débil pero estable, los primeros tres meses son definitivos y usted está entrando en el tercer mes... Sea más cuidadosa por favor, un día más inconsciente y todo pudo haberse complicado.
Saco el aire que tenía contenido y acaricio mi vientre, mi bebé. Mi pequeño... Cierro mis ojos y como si una gran piedra me aplastara se va la sensación y respiro con un poco más de facilidad.
―¿Cómo te sientes?.
―Aturdida.― Le respondo a Oto.
―Estuvo cuatro días inconsciente señora.
―¿Qué?― Me sorprendo.― Pero si yo solo me dormí... Anoche... ¿No?.
―Hermosa, llegamos hace cuatro días, la misma madrugada en la que llegamos te dormiste y no despertaste más, por la mañana fuimos a llevarte el desayuno pero no reaccionaste y te trajimos al hospital, despiertas hasta ahora.
―¿Qué me paso?.― Pregunto desconcertada.
―Es algo que pasa cuando una persona sufre un gran shok... Algo traumante y su mente decide librarse de eso, es tal el dolor que sufren que es la única alternativa que encuentran para dejar de sentir ese sufrimiento... No sabíamos cómo sería cuando reaccionara... Ha habido casos en donde cuando el paciente despierta días después de inconciencia no recuerda aquello que le provoco tal shok y sufrimiento...
El doctor me explica todo y al terminar me ve con curiosidad... De seguro para ver si es mi caso, su mirada me dice que se pregunta si recuerdo aquello que me provoco un gran shok.
―Preciosa... Recuerdas a...
―Recuerdo todo.― Interrumpo a Oto.
―Es un excelente comienzo.― Dice el doctor sonriente.― Te hemos estado poniendo suero y oxígeno, no llegaba suficiente aire a tus pulmones y era peligroso para el bebé, lo hemos estado monitoreando perfectamente así que no hay de qué preocuparse, con el suero y medicamentos intravenosos lo hemos mantenido bien, ahora que veo que estas estable te toca a ti, debes tomar mucha agua y alimentarte muy bien.
―Lo haré al pie de la letra.
―Pasaras unos dias más internada para ver tu avance, mientras puedes pedir algo decente de comer; La comida de aquí no es muy grata.― Dice lo último en tono bajo y me hace sonreír.
―Gracias doctor.
―Es un alivio verte bien, tus amigos no se han separado de ti, debes darles un gran abrazo, vendré en unas horas.
Asiento y sale el doctor con las enfermeras y me quedo con mis amigos, suspiro y sonrío al verlos sonriéndome. Extiendo mis brazos y ellos entienden y vienen a abrazarme, sus perfumes me invaden y su calidez me hace sentir tranquila.
―Nos diste un gran susto.
―Lo siento.― Le respondo al menor.
―No vuelvas a irte de esa manera, ¿¡Sabes lo que estuvimos a punto de hacer?!.― Explota Aram y Oto le da un codazo.
―¿Qué?.― Me tenso y Oto resopla.
―Unas horas más y contactábamos a... A hyde.― Confiesa y enseguida me pongo nerviosa.― No lo hicimos porque sabíamos que si lo hacíamos nos matarías... Pero lo tuvimos en cuenta, no te preocupes que no sabe nada, no lo hicimos.
―Gracias.― Le respondo suspirando.― Chicos tengo hambre... Mucha.
―Ya nos encargamos.― Me dice Aram sonriente.
―Y también quiero...
―¡Un gran postre!.― Acierta Oto y asiento emocionada.
Salen los dos de la habitación y observo todo... Hay una televisión y busco el control pero lo que encuentro es una pequeña maleta, me estiro un poco y la alcanzo, hay ropa mía y cosas personales, me encuentro con mi celular y lo tomo.
Me encuentro con infinidad de llamadas y mensajes de... Bryan, me pongo muy nerviosa y veo los mensajes, en unos me habla con cariño, en otros mostrando su impaciencia y en los últimos enfurecido y amenazante... Abro el último mensaje y me dice que más me vale no huir de él... Llega hoy.
Trago saliva y sin pensar marco su número, en el primer tono me contesta.
―Más te vale tener una buena excusa por estos días de desaparición tuya, como cumpliste todo lo que te pedí no he hecho una nota más pero si no me convence tu explicación con solo dar un clic una nota bastante interesante saldrá.
―¡No! Bryan... Estos días estuve en el hospital... Yo...
―¿¡Que?! ¿Qué tienes?.
―Nada grave... El... Azúcar y... Cosas menores.― Miento, no quiero que sepa de mi bebé.
―¿Dónde estás?.
―En... El hospital.― Trato de ser amable.
―Dame la dirección del hospital, estaba por llamarte, estoy en (país).
―Es... Está bien.― Digo con miedo.
―Perfecto mi vida, sabía que alejarte de él te haría cambiar y fijarte en mi.
―Si... Me duele la cabeza.
―En un momento más estaré contigo.
―Gracias, te mando por mensaje la dirección.
Cuelgo y guardo mi celular, evito llorar, no puedo seguir llorando, mi bebé lo siente todo y no quiero que sufra más de lo que paso estos últimos días. Encuentro el control de la tv y la prendo, me quedo en un programa de reality y en veinte minutos llegan mis amigos con una enorme bolsa de papel.
Mis ojos empiezan a brillar cuando ponen la comida frente a mí. Mi corte de carne favorita con una ensalada y papas fritas. Y lo que no puede faltar... Pudin.
―¡Es delicioso!.― Digo al dar un bocado de mi comida.
―Lo sabemos, tu plato favorito... Preciosa... Hay algo que queremos hablar contigo.
―¿Qué es?.― Le pregunto al mayor.
―Tu celular. El americano ese no deja de llamarte, __, dinos que pasa.― Oto habla serio, sus ojos me dicen que sabe que oculto algo.
―Que no confíes en nosotros duele __, dinos que es.
Cuando los dos me hablan por mi nombre quiere decir que no hay pisca de broma en el momento, dice que hablan con total seriedad y molestia.
Tomo un poco de mi jugo de naranja y suspiro; ya estamos lejos de él... Qué más da que sepan todo.
―Bryan me obligo a dejar a hyde.― Confieso.
―¿¡Que?!.
―Y viene para acá... Quiere que seamos pareja, está obsesionado conmigo... No puedo rechazar nada de lo que me pide porque dañaría la carrera de hyde y no quiero eso... Chicos, no hagan nada y por favor, que no sepa de mi bebe porque...
Tocan la puerta y nos congelamos. Nos vemos y mis ojos se nublan. Tomo aire y Aram va a abrir... Tengo miedo, puede ser él... Cuando mi amigo abre la puerta vemos al americano parado, su mirada se fija en mí y me siento desprotegida.
―Ese hijo de puta.― Escucho a Oto decir por lo bajo.
¡Capitulo genial! Espero que Oto y Aram le consideren una gran lección a Bryan :'D
ResponderBorrarEsperemos que si, se lo merece *-*
Borrarmuerte a bryaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan >:-[
ResponderBorrarApoyo D: !!
BorrarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderBorrarFantastic Brothers! Ame ameeee jajaja
BorrarBryan debe morir, ella recibir una buena cahetada, si si.
Besos, abrazos y apapachos Koe bebe!! *3*