lunes, 7 de diciembre de 2015

Angel's tale


-Capitulo 11 Anhelo-

Verla mientras descansaba me provoco tranquilidad. También estaba nervioso por lo que pudiera haber pasado. El doctor fue un poco dramático y me preocupo de más. Cuando entro a la habitación me puse tenso, quería saber qué era eso otro que había dicho. Ella también se estaba poniendo ansiosa cuando supo, pero no nos esperábamos esas palabras.
―Está embarazada… Tiene dos meses de embarazo.
En ese instante me quede paralizado, ¿Qué? ¿Embarazo? Ella negaba constantemente, estaba casi segura de que no podía estar en ese estado. Hasta me hizo dudar pero el doctor se veía muy seguro, tenía los análisis en sus manos, no podía equivocarse, ¿Pero porque ella reacciono así? Mis pensamientos podían deducir que ella no quería estar embarazada, que ella no quería al bebe y eso me provoco dolor, mientras ellos hablaban me asustaba pensar la reacción de ella. ¿No quería él bebe? ¿No quería tener un hijo conmigo? ¿Tal vez porque su edad? Muchas cosas pasaron por mi mente pero al final las deseche, ella no podría tener ese tipo de sentimientos, es muy noble para tenerlos. Así que escuche su motivo de reacción.
―Tome la pastilla del día siguiente, es improbable que esté embarazada.
Eso era, estaba segura de que por esa pastilla no podía estar así, tomo sus medidas nuestra última noche. Esa vez no usamos condón, no quise deliberadamente y la verdad jamás se me cruzo por la mente lo que podía conllevar ese acto. Ella sí y tomo la pastilla pero como era la primera vez que la usaba, no la tomo correctamente.
― … Si la toma antes o después del tiempo que se marca, no funciona. 
La observo y esta quieta, sin moverse y viendo sus manos. El doctor me ve y su mirada me dice que está un poco confundido con todo esto, bueno, ya somos dos. Casi.
―Los dejare solos, con permiso.
Con una mirada le agradezco al doctor y ella lo ve irse, como si viéndolo lograra detenerlo. Nuevamente el miedo viene a mí, ¿Qué es? Ella pasa sus manos por su cabello. No quiero pensar que esta noticia le ha caído mal. Suspiro y cuando estoy por hablar escucho su delicada voz.
―¿Y si es un sueño todo esto?.
―No es un sueño.
Contesto y ella se sobresalta. Su mirada es brillante, veo preocupación, sorpresa, temor… Me ve con un poco de culpa, ¿Por qué? Tomo sus manos y suspiro, un bebé.
―… Sé que en tus planes no está todo esto de la familia, apenas aceptaste tener una relación, siempre dijiste que solo tienes tiempo para tu trabajo, ahora llego y lo primero de lo que nos enteramos es que... Lo siento.― Agacha la mirada.― Todo esto...
―… Desde que te conocí mi vida no es solo el trabajo, ahora tú también formas parte y...― Acaricio su vientre.― Nuestro bebé forma parte también, sabía que pasaría, no tan pronto pero estaba ese pensamiento en mi mente, una familia.
Sus ojos se agrandan y una línea de sonrisa se marca en su rostro, sus mejillas se vuelven húmedas por las lágrimas. Con mis dedos las limpio. Ahora su mirada es brillante, feliz, cálida y con un brillo que no había visto antes de que se fuera de aquí, ese brillo es de nuestro bebé.
―Yo nunca pensé en tener hijos... Bueno, sí, pero solo en sueños y contigo... Todos los que quisieras pero... Esto es la realidad y me asusta.
―Tranquila cariño, lo llevaremos bien.
Los dos estamos asustados. Como quieran verlo, llevamos poco de relación, eso no es lo que me mortifica, yo la amo y sé que quiero estar con ella, ya hemos vivido juntos. Lo que me asusta es que seremos padres. Un bebé, un hijo. Yo había pensado en eso hace años pero en estos tiempos estaba convencido de que no tendría hijos. Ahora que estoy a punto de tener uno, me siento nervioso, ansioso. Preocupado, ¿Cómo seré de padre?
―Con permiso.― Entra el doctor.― Veo que ya paso la etapa de procesamiento, es normal, lo he vivido muchas veces.
Sonreímos y el a nosotros. Vaya, este doctor sonríe también. Le entrega una receta a mi novia y nos dice que vayamos al ginecólogo para un ultrasonido. Es verdad, tenemos que buscar a un ginecólogo, le preguntare a Tetsu, la ginecóloga de su esposa podría ser la nuestra también.
El doctor nos dice que el hospital es muy discreto y me ve, sonrío agradecido. Me reconoció.
―Disfruten mucho de esta etapa, es una de las mejores que puede pasar una pareja.
―Lo haremos.― Respondo tomando la mano de mi novia.
―Tengo más pacientes, pase a firmar la salida de su novia y se pueden ir.
―Enseguida y gracias de nuevo.
El sale con una sonrisa y nuevamente nos quedamos solos. Me levanto de la cama y la ayudo a sentarse.
―Iré a firmar, ya vengo.
Ella asiente y salgo de la habitación. Camino directo a recepción y la enfermera cuando me ve se sorprende un poco, creo que unos lentes negros no son lo suficiente para ocultar mi rostro.
―Vengo a firmar la salida de una paciente, habitación 246 A.
Aaah... S... Si, enseguida.
Busca en una carpeta algo y mientras reviso mi celular. Es media noche. Será mejor ir a la habitación de hotel que me dieron, mi departamento queda un poco más lejos.
―Aquí esta señor.
Tomo una hoja y leo, está el nombre de ella, la hora de ingreso y ahora la de la salida, el motivo que fue por desmayo y los análisis que le hicieron, viene un área en donde dice los resultados, solo puso el doctor ligera anemia y azúcar alta, no puso lo del embarazo, el doctor es discreto, me cae bien. Al final esta su nombre, su firma y su cedula profesional, me gravo el nombre del doctor para próximas visitas, firmo y entrego la hoja.
―Gracias.― Digo gentilmente y regreso a la habitación.
―¿Crees que podamos comer mañana del segundo plato que escogiste para la velada? Estuvo delicioso.― Me hace sonreír y la tomo de la mano.
―Pediré que nos lleven para el desayuno. 
Salimos del hospital y subimos a mi auto. Ella inhala profundamente y cierra los ojos, la observo y cuando su mirada se encuentra con la mía se apena un poco. 
―Amo el olor de tu auto, combinación de tu perfume, las vestiduras, tu olor personal... Una maravilla. 
―Eres encantadora.
Digo sonriente y tomamos camino al hotel. Las calles están solas y hay poca luz, ella recarga su cabeza en la ventanilla y pone una de sus manos en su vientre. Aún estamos procesando lo del bebé, bueno, estamos procesando que pronto tendremos a un pequeño ser en nuestros brazos.
Habrá cambios, mi novia vivirá conmigo en mi departamento. Desde ahora su vida residirá en Japón. No quiero ni pensar que ella y mi hijo se estén viviendo del otro lado del mundo y solo nos comuniquemos por llamadas. No, seria mucha tortura. Lo que si no me gusta es que su trabajo se quede allá, ella lo ama y no sé cómo lo vaya a tomar. Sus amigos, son como sus hermanos y no estará tan feliz de no verlos, ellos pueden venir a verla ¿No? No hay tanto problema, supongo. En mis viajes de conciertos. Obviamente ella vendrá siempre, a menos que por razones de peso no pueda pues me iré solo y... Bueno, las cosas se irán poniendo en su lugar conforme al tiempo, no hay que apresurar.
Llegamos al hotel y vamos directo a mi habitación. Ya no hay nadie del staff. Entramos y ella va directo a la cama, me hace sonreír y me siento a su lado.
―No tengo pijama aquí.
―Yo tampoco, nos quedaba más cerca el hotel y para que desperdiciar algo que me asignaron, mañana salimos a medio día a mi departamento.
―¿Y cómo voy a dormir? Esta ropa es incomoda.
―Pues quítatela.― Se me queda viendo un poco sorprendida y cierra los ojos.
―¿Y si me da frio?.
―Te tapas, hay muchas cobijas.
―¿Acaso tienes respuesta para todo?.― Se sienta y me ve divertida.
―Hoy sí.― Sonreímos.― Acostémonos, con o sin ropa ¿Cómo deseas más?.
―¿Podemos tener sexo si estoy embarazada?.― Su pregunta me toma por sorpresa y me quedo en silencio por un momento.
―No lo sé, ¿Quieres averiguar?.― Digo en tono divertido.
―Claro que me gustaría... Dos meses sin ti, no soy de piedra.― Se sonroja visiblemente y sonrío.
―Esta noche no dejas de sorprenderme, tu llegada, el bebé, tus palabras... Dame un respiro.
Escucho su hermosa risa y la abrazo. La pego a mi cuerpo y ella se entrega enseguida a mí. Sus labios rosan mi cuello y mi piel se eriza, sube acariciando y llega a mis labios. Un pequeño contacto que no soportamos por tanto tiempo. Iniciamos un beso ansioso, un beso lleno de necesidad y cariño. Disfruto de sus labios, de su calidez, su lengua me visita y la recibo, jugamos un poco y acariciamos con ternura, me gusta sentir esa entrega, esa devoción. Sus manos me quitan el saco y poco a poco nuestras respiraciones incrementan. Desabrocho su vestido y lo dejo caer, beso sus hombros, su piel desnuda y la acuesto en la cama, me gusta verla así, acostada en la cama, esperando por mí, con esa brillante mirada y labios rojos.
Me posiciono arriba de ella y bajo los tirantes de su sostén con mis dientes, una de mis manos pasea por su estómago y llega al resorte de sus bragas. Acaricio esa zona y siento como se mueve para buscar su placer, sonrío entre su piel. Quito su sostén y lo aviento al suelo. Beso sus senos, los roso con mis labios y su piel se eriza notablemente. Beso sus pezones, los lamo y finalmente juego con ellos hasta morderlos ligeramente provocándole sensaciones que la hacen jadear.
Escucho de nuevo esos sonidos, esos sonidos tan placenteros para mis oídos. Mi cuerpo reacciona ante esos jadeos. Me gusta escucharlos y saber que soy el causante de ellos. Bajo un poco más mi mano y quito la pequeña tela que estorba, entonces acaricio su intimidad. Apenas un toque y su piel se vuelve más sensible, la siento húmeda y cálida, subo a sus labios y al momento de besarla introduzco un dedo en su interior, absorbo sus gemidos y me estremezco.
―Estas muy sensible.― Le digo entre nuestros besos, veo como se aferra a las sabanas.
―Culpo a los dos meses que pase sin... Sin... Dios, sin ti.
Sus palabras acompañadas de jadeos me llenan, me invaden y me provocan. Muevo mi dedo en su punto de placer y ella mueve su cuerpo, me gusta sentir ese movimiento de placer, entre la cama y mi cuerpo. Se va poniendo más húmeda y más gemidos me regala.
―Vamos cariño, déjame entrar.
Le susurro al oído y su piel se eriza, siento como abre sus piernas para mí y la beso de nuevo, sigo moviendo mis dedos, introduzco dos en su interior y otro sigue dando masajes en su clítoris, sus jadeos sonoros resuenan en la habitación hasta que su cuerpo convulsiona tras tener un orgasmo, su pecho sube y baja y sonrío encantado, ver su rostro mientras se deja llevar es lo más exquisito que puede haber.
Me alejo un poco de ella y me quito el pantalón junto con la ropa interior, me pongo nuevamente arriba de ella quien tiene los ojos cerrados pero al sentir mi erección rosar su intimidad abre los ojos.
Espe... Aaaah.
Pronuncia mientras me introduzco en ella. Su calidez me invade, su interior me recibe, me absorbe, me aprieta perfectamente. Encajamos tan bien que no dan ganas de ir al mundo exterior y con solo quedarnos así estaríamos felices.
―Empezare a moverme.― Anuncio y veo su rostro lleno de excitación.
―Dios, apenas he... Aaaah.― Me muevo un poco.― Salido de un orgasmo y...― Me muevo otra vez.
―Te provocare otro, apenas y los suficientes para dos meses cariño.
Empiezo a moverme más y enseguida sus gemidos salen, los míos la acompañan. Mi cadera toma un ritmo perfecto, entro y salgo de ella, con cuidado para no lastimarla pero lo suficiente para hacerla gritar mientras la envisto. Mis músculos se tensan, nuestras caderas marcan un ritmo, nuevamente nos unimos y somos uno. Una corriente eléctrica recorre a cada segundo nuestro cuerpo, nos invade y nos llena, nuestra piel arde, quema de una manera increíble y maravillosa. Mis labios se unen a los de ella y mi lengua la invade, me recibe gustosa y probamos de nuestro deseo, besarla mientras entro y salgo de ella es lo mejor que hay, verla a los ojos mientras la envisto, es fascinante, todo momento con ella es fascinante.

Quiero quedarme aquí observando tu sonrisa siempre.
Quiero vivir cada momento en tus ojos.
En esa escena teñida siempre por suaves colores.
Quiero detener el tiempo, siempre.
Para poder acércanos.
Quiero quedarme aquí observando tu sonrisa siempre.
Quiero vivir cada momento en tus ojos.
―Te amo __.― La veo a los ojos mientras mi cadera se mueve, sus ojos brillan aún más.
―Te amo hyde.
Un beso más, profundo y perfecto. Su interior me absorbe con más fuerza y mis músculos se tensan, ella arquea su espalda y se aferra a mi cuello, me aprieta contra ella y me regala un sonoro gemido diciendo mi nombre, seguido de esto eyaculo dentro de ella, exquisitamente nos dejamos llevar y caemos exhaustos.
Me abraza y acaricia mi espalda, aun dentro de ella me quedo quieto, nivelando mi respiración, estar así me hace sentir completo.
―Necesitaba esto, más de lo que imagine.― Confiesa en tono bajo y la beso, salgo de ella provocándole un jadeo.― ¿Tenías que salir?.― Me reprocha y sonrío. 
―Me tendrás dentro de ti cada que quieras cariño, no te preocupes.― Le sonrío pícaramente y me sorprende cuando se incorpora un poco y se queda arriba de mí.
―¿Sabes? He escuchado que a algunas embarazadas les sube el apetito sexual por los cielos, otras no soportan ni que las toquen... ¿Qué preferirías?.― Me hace sonreír y la beso.
―¿Es algo que puedas escoger?.
―Realmente no.― Se apena.― Solo tenía curiosidad.
―Yo estaría encantado con la primera.
Siento como mi cuerpo reacciona, apetito sexual por los cielos, es algo que puedo controlar, más que la segunda opción de no tocarla, seria horrible. Acaricio sus mejillas y sus ojos brillan un poco más. Se acerca a mis labios y me besa, me acaricia con su lengua y una de sus manos me sorprende cuando acaricia mi miembro, abro los ojos aun besándonos y ella los abre también, esto es intenso. Nos besamos, acaricia mi erección que va creciendo y nos vemos a los ojos. Acaricio su espalda y la pego más a mí, me gusta sentir sus senos desnudos en mi pecho.
―Quiero atenderte ahora yo.
Dice entre nuestros besos y me erizo. Esta mujer me volverá loco, desde que la conocí he dicho que fue hecha para mí y lo confirmo cada vez más.
Tocan la puerta y voy a abrir, llego el desayuno, pedí el platillo que le gusto a mi novia. Le doy las gracias al mesero y llevo la comida a la habitación. Mi novia duerme tranquilamente, está acotada boca arriba, su cabello descansa en una almohada y una sábana cubre su desnudez, su rostro pasivo me dice que ha tenido un buen sueño. Me acerco a ella y le doy besos en el rostro.
―Cariño, despierta.
Reparto besos en su frente, en sus mejillas, en su nariz, en sus labios. Besos pequeños y cálidos.
―Cariño... El desayuno está aquí, es el platillo de ayer y con un gran postre.
―¿Postre?.― Se incorpora de repente provocando que nos demos un pequeño golpe.
―Que efusividad por un postre, en realidad es pequeño, exageré un poco.
―¡Que malo eres!.― Reprocha tiernamente.― Hola.― Me sonríe y tomando mi cuello me jala hacia ella para besarme, absorbo el beso encantado.
―Tienes que comer, besos para más tarde.
―Ya que...
―Hoy tengo trabajo con L’Arc, pasamos al departamento y nos vamos, a menos que quieras descansar.― Toma un poco de leche y niega.
―No estoy cansada, quiero ir.
―Las embarazadas deben descansar.
―Yo no, tal vez en unos meses más.― Toma una cucharada de comida y hace un sonido de excitación.― Esto es de los dioses, creo que será mi comida favorita por varios meses.
―Lo tendré en cuenta.― Empiezo a comer también.― Le pediré a Tetsu que me dé el número de la ginecóloga de Ayana, puede ser la nuestra también.
―Me gusta la idea, ¡Oh! Los chicos sabrán...
―Lo sé y me siento nervioso, jamás pensé en que les llegaría a dar una noticia así.
―Imagínate yo.― Nos damos un pequeño beso.
Nos damos un baño y nos vestimos, dejamos el hotel y vamos directo a mi departamento en donde me sorprendo al ver la gran maleta de mi novia en mi cama.
―Te dije que venía preparada.― Sus ojos lucen divertidos.― Aunque... Pensándolo bien no podré usar esto en unos meses.
―Iremos a comprar ropa.― La rodeo por la espalda.― Para ti, para el bebé, juguetes, cuna, todo lo que encontremos a nuestro paso.― Su encantadora risa me llena de felicidad.
―Papá primerizo ¿He? Serás peligroso tu solo en una tienda de bebés, me asegurare de que no pase.
―Tan pronto y tomando decisiones para mi ¿He?.― Digo divertido.― Todo lo que quieras lo tendrás cariño.
Acaricio su vientre, dos meses. Ya quiero ver el ultrasonido. Ya quiero ver su pancita creciendo, ya quiero tener a mi pequeño en brazos… Quiero muchas cosas, deseo muchas cosas. Estamos iniciando una nueva etapa en nuestras vidas, estoy seguro de que todo será perfecto, en poco tiempo seremos una completa familia.
―Estar juntos y felices, solo eso.― Me responde segundos después.
―Eso nunca lo dudes.― Le susurro al oído.


4 comentarios:

  1. ¡Que lindo!
    Ahora si que tendrá que estar en Japón aunque sea un cambio brusco y lo mejor es que los dos están muy contentos
    Nunca me cansaré de decirlo, Hyde es muy adorable ^^
    ¡Muchos saludos!

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    1. Cambios grandes en la vida de ella, pero para bien :3
      Gracias por tus comentarios.
      Un abrazo! <3

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Jajajaja tambien envidio a las protagonistas, tienen tanta suerte!! uwu
      Yo quiero un hyde tambien! *~* Todo enamorado... Y celoso, porque no? x3
      Bueno, para que no estes con la anguistia?D: te digo que aun faltan varios capitulos :")
      Muchos saludos y abrazos para ti mi linda Koe-chan! <3

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