-Capitulo 11 Dolor-
Quiero estar con él pero de solo recordar esa primera vez, después de hacer el amor me fui, no esperaba que me detuviera. Era una idea absurda pero en el fondo tenía la esperanza. Después de eso camine a casa, las lágrimas no dejaban de salir, el dolor crecía con forme recordaba lo sucedido. Nunca me he arrepentido, solo me reprocho lo débil que soy ante el recuerdo.
Ahora estoy en la misma situación. Frente a él, deseándolo como loca, quiero estar con él pero me da miedo que sea aún más doloroso que la primera vez, me da miedo que el dolor después de que se vaya no me deje respirar.
Sus besos me aprisionan perfectamente, encajo bien con él, me siento cómoda, feliz, inmensamente feliz. Sus brazos toman mi cintura y me acerca a él. Sus labios recorren mi cuerpo de una manera experta y necesitada. Mis manos recorren su cuerpo de la misma manera. Me gusta sentirlo, adorarlo, recorrerlo con detenimiento y recordar cada detalle de su piel. Mis labios van a su cicatriz, beso y lamo con delicadeza. Recorro sus tatuajes, se siente el ligero borde, se sienten aquellas alas y espinas. Puedo sentir ese cuerpo que tanto deseo provoca, que tanta sensualidad derrocha. Que tantos sueños y necesidad provocan. Suspiro con necesidad. El aire me falta, sus besos me ahogan con delicadeza. Mi garganta saca sonidos que no había producido desde hace dos años. Me siento plena, feliz, ansiosa y necesitada.
Su lengua hace una tortura que hace que mi cuerpo vibre, que añore su intromisión, que necesite de él tanto como el aire. Juega conmigo, me tortura, me lame, me succiona, abre mis piernas para dejarme a su libre disposición. Me aferro a las sabanas, mi cadera inconscientemente se eleva para darle más acceso. Muerde un poco mis labios internos y provoca en mí un grito de placer, succiona mi clítoris y siento que puedo tocar el cielo. Como tanto había notado a través de la pantalla. Su lengua es un musculo magistral. Sabe usarla, sabe torturar, sabe dar un placer de muerte. Es cálida y húmeda, es suave y tersa. Mi vientre experimenta un encogimiento delicioso, me enloquece la sensación y mi cabeza da vueltas, no pienso en nada y solo me dejo llevar sintiendo un orgasmo perfecto y maravilloso, mis piernas tiemblan, no responden, mi respiración es agitada, mi corazón retumba fuerte, mis brazos hormiguean.
Deseando más. Queriendo que él tenga el máximo placer que pueda darle me concentro en su dureza. Masajeo, lamo, chupo, succiono. Es la primera vez que hago esto así que espero no ser tan mala. Lamo la longitud de su erección, es la primera vez que la veo con tanto detenimiento. Dios santo, ¿Cómo es que algo así puede existir? ¿Cómo es que entro en mí sin romperme? Meto lo que puedo en mi boca y saboreo, puedo ver un poco de sus venas llenarse de sangre y hacer más dura la erección, subo y bajo lentamente, al subir succiono y aprieto con mis mejillas internas, lo hago una y otra vez a lentitud, siento como su erección crece en mí y se calienta, hago mi último movimiento rozando muy ligeramente con mis dientes. Gruñe y me detengo. Me ve a los ojos, deseoso, ansioso, abrumado.
Empieza a mover su cadera y marca su propio ritmo, lo veo abrir la boca y cerrar los ojos, esa cara de placer, esa cara de satisfacción la gravo para siempre en mi memoria. Sus intromisiones aumentan y sus gemidos son más fuertes, su erección caliente y dura a mas no poder me dice que está por llegar, me dice que me aleje pero solo lo acerco más a mi garganta haciendo que su punta toque con pared, eyacula en mi boca y el líquido caliente se posa en mi boca, trago y saco lentamente su miembro, lo admiro, creo que hice buen trabajo, lamo mis labios y lo noto verme, su mirada es de admiración y asombro, me acerca a él y nos besamos, me deja bajo su cuerpo y tras unas palabras sobre anticonceptivos abre mis piernas mientras me pide que lo haga. Nos besamos, lo muerdo y entra en mí, una sola estocada. Una delirante intromisión. Dolor, placer, dolor, placer... Una combinación delirante.
Empezamos un vaivén, una perfecta unión, unos dulces besos, unas caricias que queman nuestra piel. Unas sensaciones que nos provocan la vida y la muerte. Sé que él está disfrutando, sé que él está sintiendo lo que yo. Mientras entra y sale de mi me lleva a otros mundos y me hace saber que otras vidas existen en este universo, que podemos llegar a otras galaxias, que podemos volar sin tener alas, que podemos viajar sin salir de esta habitación. Sus labios recorren mi cuello, me muerde, me besa. Se adueña de mí, de mí ser, de mi voluntad, se convierte en mi conciencia, en mi razón, en mi vida. Lagrimas salen de mis ojos, lágrimas de felicidad, de gozo, de placer, de dolor, de tristeza. No quiero pensar en el dolor que sentiré mañana, no quiero. Me aferro a su cuerpo, lo aprieto contra mí, lo hago mío, lo proclamo como mío en este momento. Necesito saber que él se entrega a mí por completo, quiero saber que él me necesita por lo menos en este momento y lo confirmo con sus besos, con las sensaciones que me hace experimentar. Sé que me necesita y me añora.
Nuestra danza sigue haciéndonos jadear y pronunciar nuestros nombres, haciéndonos sudar y mezclar nuestro sudor haciendo una mezcla perfecta, nuestra unión no deja de hacernos enloquecer, necesitamos esto. Lo necesitamos desde aquella primera vez. Muerdo su cuello, rasguño su espalda, acaricio cada parte de su cuerpo, veo sus ojos para recordarlos vívidamente, veo sus acciones, su placer, sus sensaciones, todo de él. Lo quiero gravar en mi mente para siempre.
Mi cuerpo siente un calor inmenso, algún calor que me quema por dentro, que me estremece, que me hace desear que se intensifique, él da sus intromisiones más fuertes y profundas y me hace gemir más fuerte su nombre, me hace aferrarme más a él. Siento su caliente erección liberarse y yo con él, mi cabeza da vueltas, no sé nada del mundo más que su presencia arriba de mí, mis piernas están sin fuerza y tiemblan.
Yacemos abrazados recuperando nuestro ritmo normal. Acaricio su cabello, veo su piel sudada, beso su frente. Se acuesta a lado de mí y lo abrazo, quiero estar así lo que resta del momento pero provocándolo y sin darme cuenta. Empezamos una nueva unión, deseándonos y necesitándonos, como si nuestra vida dependiera de esto. En el fondo sabemos que esta será la última vez y no queremos dejarlo, queremos más de lo que estamos experimentando, necesitamos más de nosotros mismos.
El sonido de un celular me despierta. No es sonido del mio. Me muevo un poco y abro los ojos. Sonrío al ver a hyde frente a mí, durmiendo plácidamente, tranquilo, relajado, como un niño pequeño con un buen sueño. Logro alejarme un poco de su brazo que me rodea y lo observo. Sus ojos cerrados, sus pestañas, sus cejas. Sus suaves labios, su cabello alborotado, sus finas facciones, su piel tersa y blanca. Acaricio un poco sus mejillas. Admirarlo mientras duerme es como si se detuviera el mundo, como si la tierra dejara de girar y los relojes se detuvieran en una determinada hora, minuto, segundo y milésima.
Suena de nuevo el celular, hyde no despierta y no quiero despertarlo. Suena la puerta. Es Tetsu, quiero abrir pero me encuentro desnuda y hyde también, dejo que toque "¡Despiértate hyde!" grita y se va. Me levanto despacio de la cama y me visto, me vuelvo a acostar a su lado, lo observo con detenimiento, cada rincón de su rostro.
Se mueve un poco y abre los ojos encontrándose con los míos, sonrío y me sonríe. Mi primer y último despertar con él. Lo recordare toda la vida. Nos damos los buenos días y le habla a Tetsu, con un gesto de molestia cuelga y viendo que es tiempo de irnos me intento levantar de la cama pero me abraza enseguida.
Me besa, sus labios me besan tiernamente, su lengua entra en mi boca y lo permito deliciosamente, me acaricia, muerde mis labios. Guardo la sensación de tener su lengua con la mía, guardo la sensación de sus labios con los míos, guardo el sabor de su boca en mi memoria, cierro los ojos y evitando llorar me despido enseguida.
Llego a mi habitación y poniendo seguro me dejo caer en el piso. Tapo mi cara con las manos e inmediatamente siento humedad y calidez. Mis ojos se llenan de lágrimas. Suspiro, absorbo mis lágrimas, no puedo permitirme llorar en este momento, limpio las lágrimas que derrame y me meto a la ducha.
Me pongo algo casual, sin ánimos de mucho. Tomo mi maleta, reviso que no quede nada personal en la habitación y me voy de aquí. Camino sin ver atrás y llego al lobby encontrándome con Yuki, solo.
―Hola Yuki-san ¿Dormiste bien?.― Le pregunto sonriente.
―La verdad sí, siempre después de un concierto caigo en coma.― Sonríe tiernamente y me abraza, lo recibo gustosa.― ¿Te pasa algo?.― Me pregunta y niego enseguida alejándonos del abrazo.
―Solo es un poco de tristeza, ya se van y los extrañare.― Contesto convencida, no es del todo mentira.
―Me alegra haberte conocido, enserio.― Hace una sonrisa que me llena el corazón.
―Para mí ha sido hermoso conocerlos en persona.
―Siempre puedes mandar un mensaje a la página, o a nuestras cuentas, lo sabes, ¿Verdad?.― Sus palabras me confunden pero asiento.― No te preocupes que todo pasa por algo, tal vez es solo cuestión de esperar.― Comenta viendo hacia la calle.
―Hola a los dos.
―Hola Tetsu-san.― Saludo sonriente y lo abrazo, el sorprendido me recibe contento.
―Como siempre los dos flojos no llegan.― Dice después de nuestro abrazo.
―Los estaré siguiendo en todo y con más publicidad.― Hago platica.
―Has hecho mucho sin necesidad de hacerlo, gracias __.― Me brinda una tierna sonrisa.
―Bueno, al menos no fui el ultimo.― Llega Ken.
―Buenos días Ken-san.
―Hola linda, ¿Lista para la despedida?.― Asiento mientras lo abrazo, me abraza fuerte y gustoso, nos sentamos para seguir esperando.
Platicamos unos minutos más hasta que llega hyde. Sin darle abrazo solo caminamos al auto. Llegamos a un restaurante. Pido lo que me dicen y lo mío. Platicamos mientras comemos juntos por última vez. Les hablo de una nota que dice un periódico, este papel ira a mis recuerdos, les dejo uno y guardo otro para mí.
Cuando llegamos al aeropuerto muchos fans y medios están en la entrada principal, nos vamos a la parte de atrás para bajar con facilidad. Mi malea queda abajo y las de ellos las suben a su jet. Hyde me observa, yo lo observo. Nuestra mirada es confusa, distante y cercana, añorante y molesta. No le puedo reprochar nada, estuve con él por voluntad propia, no tiene la culpa de nada. Nuevamente me entregue a él después de un concierto y al día siguiente le estoy diciendo adiós, ¿Cómo es que no me he vuelto loca? Suspiro y evito que vea mi dolor, un dolor que empieza a hacerse presente. Caminamos con los fans y ellos se dejan ver por última vez en este país. Veo a mis amigos y voy con ellos. Los cuatro chicos dan autógrafos y fotos. El líder se acerca a nosotros y le hago una pregunta, me contesta feliz. Tenemos una nota buena, con esto hemos ganado mucho rating.
Le doy las gracias a los cuatro y ellos sonrientes se despiden. Empiezan a alejarse del público. Veo sus espaldas, hyde voltea saludando por última vez a sus fans, me ve a mí, sé que me ve, en este momento lleva sus lentes negros pero puedo sentir su intensa mirada en mí, no quiero romper a llorar en este momento, no quiero que vea el dolor que me causa verlo partir. Yo me busque esto, yo desee que pasara anoche. Y sigo sin reprocharme nada, sin arrepentirme de nada. Retoma su camino y lo veo alejarse, por segunda vez se va de este país, por segunda vez estuvimos juntos, por segunda vez estuve en uno de sus conciertos, por segunda vez se está llevando mi entrega y voluntad. Trago saliva y tomo aire, empieza a faltarme.
Veo a distancia como suben al jet, mis ojos pican, mi garganta pica. Mi corazón experimenta un dolor intenso. Mis lágrimas dejan de contenerse y resbalan por mis mejillas. Muerdo mis labios, no quiero esto. No quiero que se vaya. No quiero que se aleje. Empiezo a llorar sin límite, me importa nada que haya personas aquí, veo a mi alrededor, muchos están llorando así que mejor, no me contengo y empiezo a llorar. Mis lágrimas salen sin piedad y mis labios tiemblan, cierro los ojos y recuerdo sus besos, trato de respirar mejor pero no puedo.
El dolor es asfixiante.
Me quema.
Me mata.
Me vuelve a matar.
Se lleva mi alma.
Me deja vacía.
Me encojo un poco y siento de repente unas manos en mi cintura. Abrazo a Aram con fuerza, necesito que alguien me abrace, que alguien me sostenga antes de que caiga por mi debilidad, siento mis piernas temblorosas. Mi amigo me abraza con fuerza, acaricia mi cabello, encajo mi cabeza en su cuello y lloro, me dejo llevar por el dolor. Es un dolor que jamás había sentido, se asemeja a la primera vez pero en esta ocasión es más intenso, más profundo, cala más. Siento que mi otro amigo me abraza, los dos me abrazan y siento su preocupación, quieren que los vea a la cara pero no me dejo, quiero seguir llorando, quiero sacar este dolor que siento, quiero sacarlo todo y no volver a sentirlo más, tengo miedo de que este dolor termine matándome, tengo miedo de todo en este momento. Miedo de perder la razón. Miedo de mi debilidad. Siento como mis piernas flaquean y el piso se mueve. Mi cabeza esta abrumada y mis parpados pesan, tomo un poco de aire y me dejo llevar por un sueño que de repente se instaló en mí.
No soy consciente de nada más.
Abro mis ojos y me muevo un poco, estoy en una enorme cama, en una enorme habitación. Observo a mi alrededor y me encuentro con Aram, concentrado en su celular, enseguida se percata de mí y deja el electrónico en el sillón y viene hacia a mí, la preocupación es radiante en sus ojos.
―Dios, hermosa, estas despierta.― Me observa, revisa mis pupilas, mi temperatura.
―¿Qué paso?.- Pregunto aturdida.
―Eso quiero saber yo, hermosa, ¿Que te paso? De repente empezaste a llorar, parecías tener una crisis nerviosa o algo, cuando no pudiste más con la presión te desmayaste, ¿Te sientes bien?.
―Sí, estoy bien, solo fueron las emociones.― Le quito importancia.
―El medico dijo que experimentaste alguna fuerte emoción que no pudiste controlar y provoco tu desmayo.
―¿Medico?.
―Sí, te reviso hace como una hora.
―¿Cuánto he estado así?.
―Casi dos.― Suspira aliviado.― Iré por comida, no te muevas.
Sale de la habitación y me recuesto de nuevo. Me hago bolita entre las cobijas y mis lágrimas salen de nuevo, odio mi debilidad, esta sensación de vacío y de tristeza. Se supone que ya estaba mentalizada para esto, para despedirme de él después de haber hecho el amor. Se supone que ya lo he vivido y que sería algo que no pasara más de unos días de tristeza. Pero esta vez es más intenso, más dolor. Grito ahogando el ruido en una almohada. Estar enamorada es doloroso pero más si ese amor es un imposible. Lo tienes por un momento y al siguiente se va al otro lado del mundo y no lo vuelves a tener cerca. Limpio mis lágrimas, no quiero que mi amigo me vea así.
Entro al baño y me lavo la cara, tengo los ojos rojos e hinchados, mis labios se resecaron. Tengo que volver a aprender a vivir con esto. Con este recuerdo y con la sensación de haber hecho algo estúpido. Suspiro profundo y salgo del baño, mi amigo ya está aquí con una charola de comida.
―¿Tienes hambre?.― Sonrío.
―Mucha.― Me vuelvo a subir a la cama y doy una cucharada de la sopa que tengo frente a mí.
―Hermosa, ¿Que te paso?.― Su voz es suave.
―Me afecto verlos irse, conviví con ellos por una semana, son buenos chicos y los quiero aún más.― Sigo comiendo y el asiente.
―Te afecto mucho.
―Sí, eso parece.― Le quito importancia.
Platicamos del programa, me enseña el rating y los videos que ha subido, tenemos una audiencia realmente impresionante. Ese número de espectadores los logramos en un año. Ahora los logramos en tan solo una semana. Me levanta el ánimo mi amigo y me recupero después de comer, salimos de la habitación, estamos en su casa. Le pido que me lleve a mi departamento, quiero dormir. Mañana regresare a la estación a conducir.
Cuando me encuentro sola me voy directo a mi habitación. Observo los posters de las bandas. Observo los posters que tengo de él. Son mayoría, a donde quiera que observe veo sus ojos. Otra vez las lágrimas salen de mis ojos, me recuesto en mi cama y observo una imagen. Nuevamente lo puedo admirar a través de un pedazo de papel y a través de una pantalla. Suspiro sin descanso. Pongo un poco de música y su voz penetra mis pensamientos. Cierro los ojos, otra vez esta es mi manera de tenerle cerca.
―¿Tienes la nota?.― Pregunta mi amigo.
―Sí, esta lista la edición.― Contesta Oto.
―Díganme que recortaron la parte en donde empecé a llorar.― Comento con pena.
―Claro preciosa, quedo hasta done ellos suben al jet.
―Si hermosa, no te preocupes de nada.― Agrega Aram.
―¿Han subido todas las notas?.― Pregunto curiosa.
―Nos faltan como tres, las subiremos en unos días.
―¿Unos días Oto?.― Habla Aram.― Pero si hace dos días que se fueron.
―Poco a poco, así tendremos material importante mientras cubrimos otras cosas.― Contesta Oto con profesionalismo.― Además son notas que nadie más tiene, no te preocupes porque nos gane otro programa.― Sonreímos.
Estas 48 horas han sido más difíciles de lo que creí. Sigue doliendo como cuando lo vi irse y subir a ese jet. Trato de que mis amigos no se den cuenta de mi tristeza, lo he logrado hasta ahora. Actúo como antes, sonriente y divertida, hasta anoche fuimos al nexus, la pasamos bien y me emborrache como jamás pensé, no lo volveré a hacer, la cruda realidad es tremenda.
Seguimos cubriendo notas sobre ellos, están el su penúltimo país, vimos videos por internet de cuando llegaron; Así como aquí muchos fans los recibieron, ellos saludaron y firmaron. No es algo que odie, al contrario. Me gusta saber que llegaron bien y que están bien de salud, estoy acostumbrada a verlos por una pantalla, no es tan malo. No cuando quito de mi mente lo que he vivido con él.
Hoy según sabemos estarán en un programa que se transmitirá por internet en este país. Estamos a la espera de que se pueda ver, faltan como diez minutos, es casi media noche y estamos en nuestro estudio.
―Yo digo que tomemos un café bien cargado y una rebanada de pastel.― Nos reímos.
―Tranquilo Aram, no será mucha la espera, ya llevas dos tazas de café.― Le contesto.
―¿Una más qué? Además la cafeína es mi amiga, al diablo.― Se sirve más café y le doy mi taza.
―También quiero pastel.― Comento divertida.
―Si se vuelven diabéticos, no seré parte de su triangulo esta vez.― Nos reímos con ganas.
Comemos pastel y tomamos café, Oto que es el experto en estas cosas revisa si podremos ver el programa. Faltan dos minutos. La pantalla de repente se pone con un logo de la gira de L'Arc~en~Ciel y enseguida se enfoca una imagen sin sonido del foro en donde están. Me emociono.
―Empieza a grabar Oto.― Le dice Aram ansioso.
―Ya está, ahora sí, denme pastel.― Reímos y le doy una rebanada.
―Hermosa, ten la grabadora contigo para que traduzcas lo que digan.
―Si jefe.― Bromeo y tomo la grabadora.
Empieza a hablar el conductor. Afortunadamente habla inglés, empiezo a traducir pero mi voz se va cuando veo que lo enfocan a él, de cerca. No puedo ver su mirada. Tiene lentes negros, me recupero y sigo traduciendo. Empiezan las preguntas para la banda. Sobre su gira en general, países, conciertos, sus canciones, las impresiones que han tenido, los recibimientos de esta gira. Y hace también una pregunta sobre mi país.
―¿Qué les pareció (país)? He visto en programas que tuvieron excelente aceptación.― Dice el conductor.
―Fue maravilloso realmente, un público muy entregado.― Contesta Ken.
―Fue algo inesperado, jamás creí que tuviéramos tantos fans, fue perfecto, un concierto que recordare siempre.― Comenta Tetsu sonriente.
―Me gustó mucho la entrega de ese público, se me erizo la piel cuando toco mi solo con la batería, mucha aceptación.― Dice Yuki tímido y sonriente.
―Pues... Como dicen ellos, fue maravilloso, yo ya había estado ahí. Es un público entregado y apasionado, nunca olvidare ese país y esos conciertos, han sido unos de los mejores de mi carrera, ojala pudiéramos volver en un futuro.― Agrega hyde viendo a la cámara directamente con lo último.
La entrevista dura media hora, hacen algunas dinámicas provocándonos risas. Mi interior está feliz por verlo pero también triste. Un día lo tengo a menos de 5 centímetros. Otro día lo tengo a miles de kilómetros de mí. Suspiro con pesadez.
―Y listo, programa grabado, ¿Quieren que lo subtitulemos hoy?.― Vemos a Oto y vemos la hora.
―Tengo resaca hombre.― Dice Aram.
―Yo tengo sueño.― Contesto.
―Y yo tengo flojera de trabajar.― Sonreímos.― Es hora de dormir entonces.
Caminamos a una sala y ponemos un colchón inflable, no es la primera vez que nos quedamos a dormir en el estudio. Ponemos almohadas y cobijas y apagamos las luces.
Nos acostamos y con un suspiro cierro mis ojos teniendo inmediatamente la imagen de hyde subiéndose al jet, viéndome a distancia.
Él sin hacer nada, yo sin hacer nada.
Solo viéndonos alejarnos por segunda vez.
Mis mejillas se vuelven húmedas, mis lágrimas resbalan y como hace dos días, me pongo a llorar en silencio siendo la oscuridad y mi almohada los únicos testigos de mi dolor.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Un abrazo ♥