-Capitulo 3 Sueños-
Estoy buscando su camerino. Agradezco que un chico del staff se haya distraído. Pude entrar al área de camerinos, ahora estoy buscando el suyo. Sigo llena de adrenalina, el concierto fue perfecto, lleno de emociones y sensaciones. Paso una puerta, otra y otra. Abro y cierro si no está lo que busco. Llego a una última puerta. Tomando aire la abro y mi mirada ve un lugar con una tenue luz, busco a una persona y mi corazón da un vuelco cuando lo veo. Sin pensármelo entro y cierro la puerta. Se ve al espejo, tiene el torso desnudo, esta sudado, sea mi imaginación o no pero su piel brilla gracias a la luz que cubre de él como una manta.
Él me percata un minuto después. Mi piel se eriza cuando nuestros ojos se encuentran. Siento una electricidad recorrer mi cuerpo, nos vemos fijamente a los ojos y puedo sentir su temor, ¿De qué? No lo sé pero puedo sentirlo, también puedo sentir su confusión. Yo no quito mi mirada de la suya. Sus ojos son hermosos, penetrantes, de una mirada intensa que te quita el aliento. Me acerco poco a poco a él. Él no se mueve, no hace nada, solo me sigue con la mirada. Trato de respirar con normalidad.
Llego a él y sin poder evitarlo paso uno de mis dedos por su tatuaje de alas, siento su estremecimiento, siento su nerviosismo. Se voltea y quedamos frente a frente, mirada con mirada. Sus ojos son más hermosos en persona y más cautivadores, más penetrantes. Él me ve con curiosidad, con temor, con ansiedad, con... Deseo.
Dibujo el contorno del tatuaje de sus espinas y su piel se eriza. Sonrío por dentro, no me es indiferente. Mis ojos van a su cicatriz y sin poder detenerme la beso, se siente un leve borde y con temor de hacerle daño doy besos pequeños hasta atreverme a lamer. Sabe a sudor, a un perfecto y delicioso sudor. Escucho su respiración tornarse diferente a lo normal.
Nos vemos de nuevo a los ojos y se va a ponerle seguro a la puerta. Regresa a mí y me pega a su cuerpo. Deseando con todas mis fuerzas él me besa. Atrapa mis labios en un delicioso beso. Un beso de él. De mi artista favorito. De hyde.
Escucho un ruido molesto. Trato de apagarlo pero no lo encuentro, frustrada me levanto de la cama y tomo el despertador. Nuevamente ese sueño. Suspiro.
Me meto a bañar, otro día más, cuando las cosas se convierten en rutina me estresan, no me gusta mucho. Hoy tengo que ir de compras para la semana, ya no tengo comida, necesito surtir. Después iré al trabajo. Y al final me iré con mis amigos a tener una noche de parranda como dirían ellos.
Me alisto y en poco tiempo salgo de mi departamento. Vivo sola. Me hice independiente desde hace un año. Tengo 20. No soy tan joven y tampoco tan vieja, me gusta saber que a mi edad ya soy independiente. Estudie idiomas. Se inglés y japonés a la perfección. Hace dos años me puse a estudiar el japonés por un motivo que marco mi vida. El inglés ya lo venía aprendiendo.
Mi trabajo es en una estación de radio. No es lo que tenía planeado pero el papá de unos amigos es el dueño y me insistieron en que trabajara para ellos, no me pude negar por mucho tiempo y termine accediendo.
Esa estación no es muy común, llamémoslo así. Es sobre notas de Japón, 100%, a pesar de eso la estación tiene una excelente aceptación y cada vez nos vamos haciendo más famosos cosa que me pone nerviosa. Tenemos una página en fb y tw, odio que suban mis fotos pero según mi amigo es necesario para llamar la atención. No me considero hermosa pero tampoco estoy por la calle de la amargura, mis amigos siempre me dicen que no me doy cuenta de mi atractivo, yo les digo que están locos.
―Hermosa tenemos una mega entrevista en puerta.― Dice mi mejor amigo, Aram.
―¿A si? Sabes que esas megas entrevistas me ponen nerviosa.
―No aceptare un no, después te diré de quien se trata.
―De acuerdo.
Estamos en la cabina de grabación, está por empezar el programa, el tema de hoy es anime, algo muy común pero que piden mucho los fans. Tratamos normalmente de complacerlos aunque no me gusta mucho cuando me hacen hablar en japonés solo por nada, es penoso para mí.
―¿Mi hermano ya te dijo dónde nos encontraremos?.
―No. ¿Tú sabes?.
―En el Nexus a las nueve.
―Mi favorito.― Sonrío, el nexus es un antro.― ¿Iras solo?.
―¿Celosa?.― Me bromea.
―Sabes que sí.― Le guiño un ojo.
―Llegare con mi hermano y contigo, pasaremos por ti.
―Que caballeros.― Sonrío.
―Sabes que siempre que se trata de ti lo somos.
Estos dos hermanos son pura miel, los adoro y ellos a mí, muchos piensan que somos un triángulo amoroso pero solo somos un triángulo de hermandad, yo soy su hermana adoptiva y me gusta sentirme en familia y segura con ellos.
Llega la hora del programa y empezamos con nuestras ocurrencias, otra cosa que los fans aman, en las redes sociales nos califican como "La pareja de la radio" muchos o sino es que todos, piensan que somos novios. Ninguno lo desmiente pero tampoco lo afirma, es parte del juego.
Escucho un pitazo de un auto, salgo de mi departamento y me encuentro en la puerta con Aram, sonreímos y dándonos un beso subimos al auto de su hermano.
―Hola preciosa.
―Hola Oto.― Se llama Otoniel pero de cariño le decimos Oto.
―¿Lista para una noche de joda?.― Me rio.
―¿De qué?.
―De sexo, alcohol y perversión.― Nos reímos con ganas y arranca el auto.
En su deportivo llegamos en poco tiempo, el nexus está a reventar pero nosotros somos clientes frecuentes y Oto es amigo de los guardias, pasamos sin problemas. Aram es el menor de los dos, tiene 23 años mientras que Oto tiene 26. Yo soy la menor de ellos y por eso aman protegerme y tratarme como a su hermana pequeña.
―¡A divertirse!.― Grita otro de mis amigos y empezamos la primera ronda de alcohol.
―Vamos hermosa, bailemos.― Me dice Aram, me siento mareada.
―No, caeré si me levanto.
―No dejare que pase.
Me jala a la pista y yo con el alcohol en las venas tomo valor para bailar. Llegamos al centro de la pista y entre todas las personas nos empezamos a mover. Mi amigo es un excelente bailarín, muchas chicas mueren por bailar siquiera un minuto con él. Díganme afortunada pero no lo siento así, me apena bailar con él, sabe mucho y yo nada aunque con él es solo de dejarse llevar y te hará pasar como una experta bailarina.
Nos movemos al ritmo de la música, electrónica es. La favorita de mi amigo, hace lucir más su cuerpo, aunque él me dice que prefiere lo sensual, es más provocativo y mejor para moverse. Yo con lo que sea me muero de nervios. Muevo mis caderas a un ritmo que considero bueno, siento el sudor correr por mi cuello y mis pechos. Me sigo sintiendo mareada pero no al punto de estar ya borracha.
Las manos de mi amigo toman mi cintura y nos movemos al mismo ritmo, me da vuelta y mi espalda queda contra su pecho. Baile provocativo, lo que le gusta. Él es el único hombre, claro, Oto también. A los que les permito tocarme de esta manera, no se propasan pero tampoco son toques santos. A ellos les gusta mucho bailar y según dicen, mi cuerpo es bueno para que ellos lo hagan bailar. Aram se pega un poco más a mí y me guía para que de movimientos a su ritmo, con él me siento sensual y provocativa, sexy y atrevida, no sé si sea bueno o no pero la verdad disfruto cuando bailo con ellos. Nunca me dejarían en ridículo.
―¿Estás bien?.― Pregunta mi amigo en mi oído.
―Sí, bien.― Le respondo.
Siempre que tomamos y bailamos me pregunta eso, un día le pregunte porque, me dijo que le gusta saber que me siento segura con él, este como este, borracha, loca, deprimida, enfurecida, como sea. Y también porque se preocupa por mi comodidad en cuando a sus roces de baile. Es un caballero.
―Hermanito, recuerda que también es mía.― Dice Oto llegando a nosotros, por algo todo mundo piensa que somos un triángulo amoroso.
―Lo recuerdo hermanito.― Responde Aram jalando a su hermano.
Ay no, sándwich, soy la de en medio, cuando hacen esto me sonrojo, por eso lo hacen, dicen que sonrojada me veo encantadora. Pero es algo normal ¿No? Digo, no es algo que controle siempre, dos chicos enfrente y atrás de mí, moviéndose como lo hacen. Esto es intimidante. Me dejo llevar por ellos y bailamos, disfrutamos y hacemos bromas, siempre nos divertimos, sabemos cómo hacerlo, porque nos tenemos confianza.
Con la cabeza dando vueltas me dejan en mi departamento o mejor dicho, llegamos a mi departamento, ellos siempre se quedan aquí cuando nos vamos de fiesta, ponemos una colchoneta en el piso de la sala y con almohadas y sabanas nos quedamos dormidos hasta tarde.
―Levántese flojos, tengo hambre.― Les digo moviéndolos para que despierten.
―No preciosa, un rato más.― Me jala y quedo entre sus brazos.
―Oto me estas dejando sin aliento.― Me quejo.
―¿Tan nerviosa te pongo?.― Me bromea y le doy un golpe.
―Tengo hambre ¡Despierten!.
―¿Qué quieres de desayunar?.― Escucho la voz de Aram.
―Algo delicioso, muévanse o me tomare su auto y me iré sola.
―No son necesarias las amenazas.― Se levanta Oto, su deportivo es su bebe y se podría morir su alguien además de él lo maneja.
Vamos a un restaurante y devoramos nuestra comida, mi cabeza duele y la de ellos también pero no importa mucho cuando tuvimos una buena noche.
Pasan los días, trabajo y trabajo, amigos y amigos, todo marcha normal. Estoy en mi departamento viendo televisión, son las once de la noche pero aun no me ha dado sueño. Últimamente he soñado mucho y siempre de lo mismo.
Más que un sueño es un recuerdo, fue algo que viví hace dos años y lo revivo en mis sueños, cada noche. No puedo decir que me arrepiento porque no es así, lo que hice fue porque lo desee con todas mis fuerzas, lo hice porque así lo imaginaba, así lo pensaba.
Sus labios son suaves y delirantes, me gusta como hacen contacto con los míos, me gusta cómo se siente su contacto. Sus manos recorren mi cuerpo, son un poco rasposas, manos de hombre. Sus anillos me brindan una sensación fría y en combinación con su piel que es cálida, hacen una mezcla adictiva. Me siento mojada, deseosa. Vine que esperando a que pasara algo y ahora que está pasando no me puedo echar para atrás, lo deseo. Lo quiero. Quiero que sea él. Veo como se quita el pantalón dejándome ver su erección. Mi corazón bombea la sangre mas rápido, me siento con miedo y nervios, es como lo imaginaba. Grande. Muerdo mis labios para contener el placer.
Él se acerca a mí y me acomoda a su cuerpo, su erección esta en todo su esplendor, tal vez hasta duela, veo los gestos que hace para liberar su placer. Dándome cuenta de lo que está por pasar trato de relajarme un poco, no sé si debí decírselo o no.
De una intromisión entra en mí provocándome un grito de dolor, me muerdo los labios provocándome un poco de daño, siento sabor a sangre. Mi interior se siente muy caliente y palpita, siento un dolor intenso en esa parte, mis ojos contienen lágrimas, el dolor es soportable pero se extiende por todo mi cuerpo, siento mi estómago encogido, siento las puntas de mis dedos entumecidas y mis extremidades con hormigueo.
El me ve confundido pero trato de que no note mi dolor. Me besa nuevamente y me entrego a esa sensación, respiro profundo y trato de olvidarme del dolor. Su cadera empieza a moverse y cuando sale un poco de mi provoca un poco de dolor, pero un dolor diferente, se mueve más y siento más leve el dolor. Está siendo reemplazado por una sensación magnifica, una envestida más y grito pero ahora de placer.
Las sensaciones de él entrando en mí son mejores de lo que alguna vez creí imaginar, me dejo llevar, me entrego a él, dejo que se adueñe de mí, que me guie, que me disfrute para que esta experiencia le sea agradable. Siento su piel estremecer ante mi contacto, en varias ocasiones lamo su cicatriz, me gusta la sensación que me da cuando paso mi lengua por ese leve borde, me gusta que se erice cuando lo hago.
Sus envestidas son más y en diferentes posiciones, me gusta cómo lleva el momento, me gusta lo que me hace, me gusta su entrega, me gusta darme cuenta de que lo disfruta.
Me despierto sobresaltada. Veo la tv prendida y yo acostada en el sillón, diablos, nuevamente esos sueños. A estos me refería. Me voy de la sala y me meto a la cama, estoy un poco sudada así que solo me meto con ropa interior, siempre que despierto estoy sudada, no sé si porque lo siento muy vivido o simplemente porque mi cuerpo encuentra esa manera de sacar el sueño. No lo sé.
Es de mañana y mis amigos me dijeron que fuera temprano a la estación, hay una entrevista en puerta y quieren ponerme al día. Tomo un poco de cereal y en el camino tomo un jugo de naranja. La estación no me queda tan lejos.
Con unos pantalones casuales, blusa y tenis, llego a la estación saludando a todos quienes amablemente me sonríen. Entro a la oficina de Daniel, el papá de mis dos amigos.
―Hola.― Digo sonriente y el señor me da un abrazo.
―¿Cómo estas hija?.― Dice que soy como la hija que nunca tuvo.
―Bien Daniel, gracias ¿Y tú qué tal?.― Nos sentamos en su enorme sillón de cuero.
―Con trabajo afortunadamente, ¿Ya te dijeron mis hijos sobre la entrevista?.
―Uuum, solo me han dicho que es una entrevista importante.― El asiente.
―Es una banda de ley allá en Japón, aun no me creo que hayan aceptado nuestra petición para entrevista, en cuanto supimos que vendrían mandamos solicitudes para que se presentaran con nosotros.
―Lo mereces, has hecho mucho por esta estación.
―Ustedes también, son mi orgullo.― Sonrío encantada.
―Hola papá, preciosa.― Llega Oto saludándonos de beso y se sienta a mi lado.
―¿Y tu hermano?.
―Fue por un café papá.
―Mentiroso, no me esperaste y tomaste el elevador solo.― Llega Aram con gesto serio pero divertido y no puedo evitar reír.
―¿Cuándo maduraran?.― Dice Daniel.
―Algún día papá, algún día.― Responde Oto quitándole importancia.
―Vayamos al trabajo jóvenes.― El señor se va a su escritorio por un folder y llega con nosotros.― En pocos días tenemos una entrevista, tal vez la más importante de nuestra historia.― Nos da el folder y yo que estoy en medio de mis dos amigos lo tomo y lo abro.― Tendremos a L’Arc-en-Ciel aquí.― Dice Daniel orgulloso.
Yo con el corazón en la boca veo el documento, es la solicitud que mando para que nos dieran una entrevista, leo un poco más, también está la respuesta de la banda dando las gracias y aceptando estar aquí, está la firma de Tetsuya y de otras personas, leo unas cláusulas, solo piden que no preguntemos sobre la vida personal, solo de trabajo, tomo más aire de lo normal.
―¿Por qué no nos habías dicho antes papá?.― Pregunta Aram.
―Quise que fuera sorpresa, tu hermano me ayudó mucho.― Veo a Oto y él sonríe.
―Solo me encargue de mandar solicitud y eso. ¿Te acuerdas preciosa? Cuando fuimos al concierto de VAMPS, fue una locura, asegúrate de decírselo por radio.― Me guiña un ojo.
―Afortunados, yo no fui porque estaba de viaje.― Se queja Aram.
―Pues gracias a esta entrevista estamos por los cielos de espectadores.
Sigo respirando más de lo normal. Muerdo mis labios, no quiero estar frente a ellos. Mejor dicho. No quiero estar frente a él. De solo imaginarlo se me encoge el estómago. No había puesto mucha atención a sus bandas, ¿Así que estarán aquí? Eso es una noticia inesperada. Siempre nos habían dejado a un lado. Si lo vuelvo a ver a los ojos ahora moriré de vergüenza. Aunque… No creo que se acuerde de mi ¿Verdad? Fui una más en su lista de chicas seguramente.
―Yo… No quiero entrevistarlos.― Digo de repente y los tres me ven sorprendidos.
―Hermosa, es Laruku, ¿Hablas enserio? Hemos sido sus fans dese hace años, ¡Los tendremos frente a frente!.
―Lo se Aram pero sabes que estas entrevistas me ponen muy nerviosa, no quiero hacerlo mal.- Me excuso.
―Nunca lo harías mal hija, te saldrá perfecto como siempre, además. Sabes hablar japonés, nos ayudarías mucho.
―Ellos traerán interprete.
―Pero nos veremos de maravilla si tenemos a nuestra propia traductora.― Me anima Daniel.
―No quiero.― Me quejo.
―Preciosa, siempre es perfecto tener a una mujer a nuestro lado, la plática se desarrolla más, sabes cómo son ellos, como es Ken, como es hyde, amaran tener a una chica con ellos.- Resoplo.
―Hay chicas aquí, las pueden usar de maniquí para tenerlos contentos.
―Sabes que no es eso.- Habla Aram.― Tu eres hermosa y estas completamente preparada, nadie más puede ser que tu.
―Hija, lo siento pero puse tu nombre en los documentos.― Los señala y observo, esta mi nombre y el de Aram.― Ellos saben que estarás, no me hagas quedar mal.- Veo al papá de mis amigos con frustración.
―Sabes que nunca haría que quedaras mal Daniel.― Le digo suspirando. ― Lo hare.― Digo con pesadez.
―Gracias hija… Y otra cosa, chicos. Ellos llegan mañana, vayan al aeropuerto a cubrir la nota, ya saben, video, imágenes, todo lo que puedan captar.― Asentimos.
―Ahora vayamos por un buen almuerzo, esto me ha dado hambre.― Oto se levanta del sillón y todos sonrientes salimos de la oficina.
El calor invade intensamente mi cuerpo una y otra vez. Escucho como él gime en mis oídos y ese sonido me penetra mentalmente provocándome miles de sensaciones. Yo gimo de igual manera, una y otra vez sin descanso. Mis piernas se sienten temblorosas y me siento a desmayar, hemos hecho mucho. No ha salido de mí en ningún momento desde la primera vez que me penetro. Hemos estado unidos en diferentes maneras. Hemos tenido muchos orgasmos, uno tras otro, estoy por desfallecer y siento que su cuerpo también. El calor más intenso que he sentido hasta ahora me invade provocando una sensación perfecta y un grito que pudieron haber escuchado hasta la próxima galaxia del universo. Deja de envestirme y se queda encima de mí recuperando el aliento al igual que yo.
Después de unos minutos se levanta y se pone el pantalón, me incorporo y adolorida me visto. Cuando estoy la ropa puesta él me ve de nuevo. Luce un poco tímido y perdido. Quiero decirle tantas cosas. Quiero demostrarle tantas cosas pero tenemos restricción de idioma. Él no sabe tanto inglés y yo en este momento lo he olvidado por completo. No se japonés, solo unas cuantas palabras y maldigo por saber inglés en vez de japonés. Me doy cuenta de que ya no tengo nada que hacer aquí y con todo el dolor de mi corazón camino a la puerta. El me sigue con la mirada, su intensa mirada hace que me estremezca, volteo a verlo y sus ojos me dicen que está teniendo una lucha interna, hago media sonrisa y aguantándome las ganas de llorar con una última mirada salgo de su camerino.
Camino hacia la salida, sin ver a nadie de los que están recogiendo todo del escenario. Llego al aire libre y lleno mis pulmones de frescura, mis lágrimas salen y me dejo llevar por ese sentimiento. De nostalgia, de tristeza, de arrepentimiento, de felicidad, de entrega. Camino un rato sola pensando en lo que hice. Suspiro miles de veces. Le entregue mi virginidad a mi ídolo.
Le entregue mi virginidad a Hyde Takarai.
Le entregue mi virginidad a Hyde Takarai.
Nuevamente me despierta el sonido de la alarma. Estoy sudada y con los ojos llorosos. Maldigo mentalmente. Camino al baño, es temprano, hoy tenemos que estar en el aeropuerto para cubrir la nota de ellos. Suspiro. Gracias a ese evento no puedo evitar recordar con mayor sentimiento aquella noche. Sí. Me entregue a hyde esa noche, le di mi virginidad que el tomo sin pensar. Obviamente no sabía que era virgen y por eso entro en mí de una manera un poco dura, necesitada. Pero no me sentí mal, yo lo busque, yo lo desee, yo lo quise y hasta ahora sigo sin arrepentirme.
No me arrepiento porque digan lo que digan yo amo a ese hombre. Es mi ídolo pero lo amo más allá de su fama, es algo que siempre he sentido. Algo intenso que me invade siquiera pienso un segundo en él. Siento algo profundo en cuanto a sentimientos. Quise regalarle mi virginidad y quise regalarme que el fuera el primero en vida.
A pesar del dolor que experimente, conforme pasaban los segundos fui disfrutando cada acción, disfrute como nunca todo lo que hacía. El dolor se desvaneció y el placer se encargó de todo. Lo recuerdo con mucho cariño y también recuerdo aquel dolor, ese dolor me ayuda a saber que fue real, que no es cosa de mis sueños guajiros. Sucedió en verdad y el dolor que me da en el estómago al recordarlo me lo confirma siempre.
―Hermosa tú vete hasta adelante y trata de observar todo para hacer la nota, Oto, tú encárgate del video, yo de las fotos.
Estamos en el aeropuerto envueltos en fans, según hemos escuchado ya están aquí, ahora esperamos a que salgan. Con los nervios de punta me mezclo entre los fans y logro llegar adelante, me estiro un poco para ver si ya vienen y unos guardias vienen rápido a servir de muro, si serán idiotas, ¿Así como poder ver bien? Me muevo un poco más hasta llegar a un punto en donde puedo ver mejor. Los gritos retumban y me erizo. Ya vienen. Tomo aire una y otra vez con exageración. Trato de anotar mentalmente todo lo que veo en este momento para la nota pero eso se desvanece cuando me doy cuenta de que él está prácticamente enfrente de mí.
Estiro mi brazo y con plumón en mano, no sé porque lo hice pero cuando lo quiero quitar, siento su tacto en mí. Como si de una corriente eléctrica se tratase los dos subimos la mirada al mismo tiempo y nos encontramos. Frente a frente. Mirada con mirada. Me estremezco, su mirada me dice que me recuerda, me dice que sabe quién soy y evito no sonrojarme aunque no creo lograrlo. Baja la mirada a mi brazo y rosa la pulsera. Maldigo. Esa pulsera la tengo desde hace mucho, tiene la inicial de su nombre. Firma mi brazo y después me da una última mirada, su mirada es de sorpresa. Se va con los demás fans y yo saco el aire contenido. Me toco, estuvo frente a mí. Necesito aire. Salgo de entre los fans y cundo volteo ellos se han ido ya. Los fans empiezan a dispersarse y yo me encuentro con mis amigos.
―Rayos preciosa, ¡Conseguiste un autógrafo!.― Dice Oto tomando mi brazo.
―Aja.― Respondo aun nerviosa.
―Déjame tomar una foto.
Aram hace varias capturas de mi brazo y una con mi rostro también, no puedo reaccionar mucho en este momento. Su rose me aturdió. Fue como la primera vez que me toco, la misma sensación, o tal vez más intensa.
―¡Ya llegaron!.― Dice nervioso y emocionado Aram, enseguida me tenso.
―Vamos a la sala de invitados.― Habla Daniel y todos se paran menos yo.
―Preciosa, vamos.― Me ve Oto.
―Yo… Estoy nerviosa.― Logro decir.― Vayan primero, ya los alcanzo.― Tomo aire.
―Vayan ustedes, me quedare un momento con __.- Aram y su papá se van, yo me quedo con Oto.
―Vamos a ver, ¿Qué te pasa cariño?.― Lo veo a los ojos.
―Son los nervios.― Me excuso, él está aquí, mi cuerpo no me responde.
―No te había pasado eso antes.
―Eso parece.― Trato de sonreír. ― Se me pasara enseguida.
Quedamos en silencio y tomo bocanadas de aire. Trato de tranquilizarme y elimino por un momento todo recuerdo de él. No sé cuánto tiempo pasa pero dándome cuenta de que tengo que ir, me levanto.
―Vamos.― Le digo a Oto y el sonriente camia conmigo.
Tomo un poco más de aire y toco la puerta. Enseguida me abren y Daniel me recibe dándome ánimos, con el corazón en la boca entro y Aram me toma de la mano para estar frente a ellos, me presenta y con educación los saludo, cuando hablo lo hago en japonés en automático, como si fuera mi idioma de nacimiento y me sorprendo al igual que ellos. Los tres sonríen y cuando mi mirada se dirige a él lo veo mortificado, sorprendido, ansioso, una lucha en su interior y me siento pequeña ante su mirada. Él sonríe levemente y rompe contacto conmigo viendo hacia otro lado, tomo aire y Aram hace que me siente a su lado. Tratando de verme normal lo hago.
―Diles que ustedes serán los que lleven su entrevista.― Me dice Daniel y asiento.
―Nosotros llevaremos su entrevista.― Digo en mi fluido japonés y ellos asienten. ― Esperamos que se sientan a gusto con nosotros y gracias por aceptar venir, los fans de la estación han esperado mucho por esto.― Hablo un poco nerviosa.
―Es un placer estar aquí y frente a tan hermosa mujer.― Me dice Ken y me apeno bajando la mirada.
―G… Gracias.― Respondo.
―Quiero dejar en claro las clausulas…
―Nada de preguntas personales, solo de trabajo, lo tenemos claro Tetsuya-san.― Respondo con profesionalismo. ― Y si por alguna cosa hay una pregunta que incomoda, por favor háganoslo saber enseguida para reparar el daño.
―Eres muy amable.― Me sonríe el líder de la banda.
―Tienes un hermoso y fluido japonés.― Sigue apenándome Ken.
―En verdad hermoso.
Escucho esa voz estremecedora y lo volteamos a ver, él me observa detenidamente. Yo a él, su mirada me atrapa al segundo. Sé que quiere hablar conmigo pero no sé de qué, sé que quiere decirme algo con la mirada pero me confunde, ¿Qué quiere de mí? Su mirada es sensual y quiere que me adentre en esa mirada ¿Por qué? No lo sé, ¿Recordara bien aquella noche?
Su mirada me dice que sí.
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