jueves, 25 de junio de 2015

Be destined


-Capitulo 14 Aceptación- 

Los sentimientos empezaban a sentirse más y más al igual que las sensaciones… ¿Qué era aquello? Tal vez solo era el nerviosismo de que hyde tenía a Sakura arriba de él. Viéndolo con una mirada que hechizaría a cualquiera. Esos profundos ojos negros llenos de promesas y sentimientos.
―Sakura... Bájate
―No lo hare hyde, estoy cansado de todo esto, te quiero y esta vez no me detendré, quiero que estés a mi lado, es lo que más deseo
―Pero...
―Calla
Le dijo en susurro y se acercó a sus labios. El baterista lo beso con mucho sentimiento y necesidad, esas sensaciones que le transmitía lo erizaban por completo... Quería sentir más de esa corriente eléctrica que le recorría el cuerpo.
Las manos del pelinegro tocaron el cuerpo del vocalista haciéndolo estremecer... Esas sensaciones que empezaba a experimentar eran bochornosas... Solo unos roses, solo un poco de caricias y empezaba a volverse loco.
Deseo.
Deseaba más de lo que Sakura le daba, quería seguir probando esa boca. Quería seguir sintiendo esas manos en su cuerpo, sus defensas habían bajado y ya no pensaba en su temor ni en su vergüenza. El forcejeo que había hecho minutos antes se había ido...
Quería que pasara.
Sakura tomaba los labios de su compañero, esos finos labios lo enloquecían, los adoraba, adoraba besarlos y observarlos mientras hyde dormía. Mordió un poco esa zona y metió sus manos en la playera del afeminado sintiendo como el que estaba abajo se retorcía por las sensaciones. Estaba receptivo... Le quito la playera y observo ese fino torso. Beso el cuello y lamio sus pezones, jugo con ellos y sonrió interiormente cuando los sintió duros. Eso era bueno.
Aun así continúo mordiéndolos. Acerco más una de sus rodillas a la entrepierna de hyde haciéndolo gemir y moverse bajo su cuerpo.
Excitación.
Eso sentía el vocalista, esa experiencia que tenía su pareja lo llenaba de sensaciones inexplicables. Su garganta no podía evitar sacar jadeos de placer... Era imposible no hacerlo.
Sentía como sus pezones se endurecían... Sentía como su entrepierna era apretada por la rodilla de su amigo, empezaba a ser doloroso.
―Sa... Sakura
―¿Dime?
―Tu... Rodilla
―¿Qué tiene?.― Respondía mientras besaba su pecho
―Me... Aaah... Deja de hacer... Eso
El baterista apretaba más su erección y jadeaba, jadeaba con mucha fuerza.
―No quiero
Y volvió a presionar robándole el gemido con un beso. La próxima acción del pelinegro fue tomar el botón del pantalón del castaño y desabrocharlo. Hyde lo agradecía... El dolor que sentía por la presión empezaba a ser insoportable. La mano de Sakura entro por el pantalón y acaricio levemente sobre la ropa interior.
Jadeos.
Jadeos acompañaban la respiración agitada de la pareja. Sakura sonreía interiormente al darse cuenta de lo mucho que hyde aceptaba lo que hacía. Bajo el pantalón sin pensárselo dos veces y vio al que estaba abajo a los ojos... Eran de miedo y sorpresa... Pero su boca no reprocho nada.
Solo tenía la ropa interior, era vergonzoso pero su garganta no podía sacar palabra alguna, solo gemidos y era más bochornoso. Mordía sus labios al ver la mirada de Sakura.
Lo deseaba.
Amaba ver esa mirada en él. Esa mirada que lo hacía sentir pleno, seguro, protegido.
Único.
Le gustaba sentirse el centro de atención de aquel hombre. Seguía siendo egoísta. Seguia añorando a Sakura solo para él y en esos momentos lo era. No importaba nada más.
La mano del baterista entro por debajo de la ropa interior. Sentir piel con piel era abrumante. Esa cálida mano en su longitud. Aprisiono sus labios para no jadear y cerro fuerte los ojos. Sensaciones que para muchos podrían ser repugnantes... A él le encantaban.
―Quiero escucharte hyde
―No
Sakura apretó un poco el miembro de su pareja. Amaba escuchar sus jadeos, amaba ver sus ojos brillosos y sus sonrojos.
―Quiero escuchar
―Idiota
―Eso no
Dijo en tono divertido y quito la única tela que le quedaba al vocalista. Admiro la erección que ya tenía el afeminado y sonrió complacido. Sabía que jamás le había sido indiferente. Acaricio de manera abrumante aquella zona, lento y firme, jugo un poco con los testículos del castaño, subía y bajaba su mano por la longitud, apretaba un poco la punta del pene... Veía como hyde se retorcía entre la cama, veía como hyde apretaba los labios y contenía sus gemidos. Afirmo más su táctica y empezó a simular envestidas, fuertes y concisas. Sentía como poco a poco su mano se ponía caliente por la piel que estaba rosando.
Excitante.
Veía con adoración el rostro mortificado de hyde y cuando sintió una tal dureza y tal calor paro y puso su dedo gordo en la punta de la erección. Hyde abrió enseguida los ojos y maldijo.
―Sakura...
―No te he escuchado
―Idiota
―También te quiero
Movió nuevamente su mano y el castaño movió su cadera para encontrar su propio placer.
―No dejare que te vengas a menos que me dejes escucharte... Regálame tus jadeos
―Serás... Aaaaah
Sintio como la mano de Sakura tocaba un punto en especial y los gemidos empezaron a salir sin control. Aquel punto era algo nuevo, no lo conocía y quería que siguiera existiendo por unos minutos más. El calor que invadía su vientre era mucho y tras un ronco gemido se dejó ir llenando la mano de su acompañante con su esencia.
Sonrojo.
No sabía dónde meterse a donde ver pero rayos. Eso se había sentido de maravilla. Vio a Sakura a los ojos y lo vio sonreír y lamer un poco su mano. Resoplo. Su respiración aún era agitada.
―Me gusta mucho tu cara cuando tocas el orgasmo
―Maldito
―Si si
Lo atrapo con sus labios y agradeció que lo besara. El momento se tornaba muy bochornoso y con sus besos lo ocultaba un poco. Rodeo el cuello ajeno con sus brazos y se pegó más al otro. Esa calidez, quería sentirlo también.
Sin saber bien como puso sus manos en la playera de su amigo y la quito sin pudor. Sakura lo vio sorprendido pero encantado. Nuevamente se besaron.
Era la primera vez que sentía esa piel junto con la suya, sabía que esa sensación lo volvería adicto. Esa calidez, esa suavidad. Esa caricia. Continuaron con el beso, la lengua del baterista entro en la boca ajena y la exploro con maestría. Hyde sintió una dureza en su pierna.
Se estremeció.
Pero se alegró... Sakura lo deseaba. Su cuerpo experimento más sensaciones y un estremecimiento que lo asusto. Su estómago se encogía y su entrepierna crecía nuevamente. Bajo las manos al pantalón y desabrocho un poco. Sakura rompió el beso y lo vio con ojos brillosos.
―No digas nada
Se apresuró a decir el afeminado con un gran sonrojo. Termino de desabrochar el pantalón y sintió como las manos ajenas le ayudaban a bajar el pantalón. Su corazón latía más rápido... ¿Cómo era posible?
La tela de la ropa interior le lastimaba. Quería quitársela pero aun no podía. Hyde parecía dispuesto a todo pero tampoco quería estropearlo, claro que su excitación le podía más pero aún le quedaba un poco de razón.
Razón que se fue al diablo cuando sintió la nueva erección de hyde. Mordió los labios ajenos y el mismo se quitó lo único que le quedaba. Su erección roso con la de su amigo y ahogaron un gemido. Lo deseaba como a nadie. 
―Abre tu boca
Le dijo el pelinegro a su amigo y este obedeció sin objeción. Sakura metió un dedo a la boca del otro e hizo que lo chupara. La cara de hyde era de temor y excitación. Succiono un poco el dedo ajeno cuando ya no estaba en su boca vio como el baterista lo llevaba hacia abajo. Abrió los ojos.
―Que... Aaaaah
Sus palabras fueron interrumpidas por una intromisión. El dedo que había chupado ahora había entrado en él. Era una sensación incomoda y de dolor, pero conforme sentía como ese dedo se movía el dolor desaparecía.
―Vuelve a abrir
Tenía ahora dos dedos en su boca y aún tenía los ojos bien abiertos... Esos dedos no...
―Chupa bien, es lubricante
Al escuchar eso mordió los dedos y escucho a Sakura quejarse al momento de sacarlos.
―No vuelvas a... ¡Mierda!
Ahora dos dedos estaban dentro de él. Dolía. Era vergonzoso. Pasaron unos segundos y sintió como los dos dedos hacían movimiento de tijera... Dolía más. Incomodaba.
―Sa... Sácalos
―No
Sakura tomo el miembro ajeno y empezó a estimularlo para distraer la incomodidad que provocaban sus dedos. Al final metió uno tercero que entro con un poco más de facilidad. Escucho como rugía su compañero pero ignoro sus reproches. Su propia erección estaba doliendo y mucho, ya no podía esperar tanto.
Se acomodó entre el cuerpo del otro y cuando hyde pudo deducir que sería lo siguiente quiso zafarse pero ya era un poco tarde.
―Respira profundo
―No... Imbécil, ni se te ocurra... ¡Aaaaaah!
Sintió como algo grande y duro entraba en él. Era horrible el dolor y la sensación. Sentía que se partía en dos. No podía reaccionar bien, estaba petrificado. El dolor lo entumecía, sentía la punta de sus dedos con hormigueo. Su espalda era una piedra, no podía moverla. Su vista era borrosa.
Estaba llorando.
Los labios de su acompañante lo sacaron de su shok y esa distracción lo envolvió. Amaba esos labios... Amaba esa lengua... Esa calidez. Rodeo el cuello con sus brazos y se entregó a esos labios. Su piel era más sensible, cada rose lo hacía estremecer y desear.
―¿Lo sientes, verdad?
―Calla... Aaaah
Jadeo involuntariamente, esa sensación era abrumadora, enloquecedora, sentía mucha vergüenza ante lo que pasaba, ante sus reacciones, ante todo.
―Tu cuerpo me deseaba de esta manera y sé que lo sientes... Estas duro de nuevo
La intromisión que tenía empezaba a sentirla palpitar, calentarse... Sentía la necesidad de mover sus caderas, ya había pasado unos cuantos minutos y el dolor no era tanto. Inconscientemente sus caderas empezaron a moverse haciéndolos jadear. La sensación era abrumadora pero...
Grandiosa.
Fascinante.
Sakura jadeaba ante los movimientos del vocalista, vio que ya estaba un poco preparado y se dejó llevar por ese ritmo. sentía como el interior de su amigo lo succionaba y lo invitaba a moverse. Era tan estrecho que lo hacía delirar.
―Despacio
Dijo el pelinegro al ver como su amigo se movía cada vez más fuerte. Él tomo el momento y empezó a moverse a su ritmo haciendo que el otro dejara recibir. Su respiración era agitada y entrecortada. El calor que sentían era perfecta, el momento era maravilloso.
―Sakura... Muévete
El vocalista no se reconocía. El deseo lo cegaba y el pudor estaba nulo. No le importaba nada ya, más bochornoso no podía ser el momento. La sensación de tenerlo adentro lo enloquecía, lo hacía necesitar y añorar. Quería que se moviera y que lo hiciera estremecer a cada segundo.
―Me estoy moviendo hyde
Le respondió en un susurro estremecedor.  
―Más fuerte
―Aun no
Respondió entre sus labios y se entretuvo con su lengua, la saborear, la succiono, la acaricio. Mordió los labios ajenos. Se concentraron en esos besos y en esas caricias. Su erección era apretada por el vientre de su amigo y el suyo. Eso lo excitaba aún más, tener algo adentro y ser estimulado adelante... Podía desfallecer.
―Sakura...
―Eres muy ansioso
―Por favor...― Era vergonzoso pedir eso pero su excitación estaba al limite
―No hasta que digas en voz alta tus sentimientos
―Ahora no...
―Si, ahora sí o no me moveré
―Maldito cruel
Hyde empezó a mover sus caderas provocando a Sakura lo cual logro. El pelinegro no aguantaba tampoco y agarro su ritmo. Envestidas firmes y fuertes hicieron estremecer al de abajo.
Sentir como la erección ajena se deslizaba en su interior era enloquecedora.
Su cuerpo lo recibía perfectamente. El dolor había regresado un poco pero se combinaba con el placer y era muy excitante. Tomaba profundas bocanadas de aire y eso lo hacía sentir más. Una mano ajena tomo su erección y empezó a estimularlo.
Dolor y placer.
Locura.
Deseo.
Gemidos.
Echo su cabeza para atrás. Miles de sensaciones recorría su cuerpo, su interior succionaba el miembro ajeno y eso lo avergonzaba. Lo deseaba y mucho.
―Eres muy estrecho hyde
―Cállate
El baterista siguió con sus movimientos. La estrechez de su amigo lo volvía loco, su erección era succionada y apretada, podía morir en vida en ese momento, no había sensación más perfecta que esa. Pero tampoco dejaría que terminara sin escuchar algo que quería. Y paro poco a poco sus movimientos haciendo que hyde reprochara, estaba por llegar.
―Dilo hyde
―No
―Déjame escucharlo
―Muévete.― Dijo en tono de suplica
―Bueno, eso también
Dijo en tono juguetón e hizo lo que le había pedido. Gimieron al unísono y se entregaron a las sensaciones nuevamente, pero aun había algo que quería escuchar.
―Quiero escucharte
―¿Ahora qué?
―Dilo
―¿Qué?
―Te quiero, di te quiero
Intensifico sus movimientos y sentía como la corriente eléctrica los invadía, sentía como el interior de su amigo lo recibía, escuchar los gemidos de su acompañante lo cegaban, era lo mejor que había escuchado.
―¡Dilo!
―¡No!
Siguio moviéndose fuerte haciendo que el otro gimiera más fuerte. Tomo los brazos de hyde y los subió por su cabeza, unió sus muñecas y las envolvió con una de sus manos. Hyde ahora no podía tocarlo, tenía sus brazos por arriba de su cabeza y así sentía como Sakura llegaba más profundo.
Dolor.
Placer.
Sus gemidos fueron más fuerte y su cabeza daba vueltas, sus piernas temblaban. Una corriente eléctrica lo envolvía, algo abrumante lo alejaba de la realidad, el momento era intenso, sentía que iba a desfallecer, que podía tocar el cielo y más. Sus gemidos salían sin control alguno. La mano de Sakura tomo su erección y simulo envestidas, rápidas.
Lo enloquecía.
Estaba por llegar a su climax. sentía las sacudidas de un próximo orgasmo pero su compañero tapo el orificio de su pene.
―¡Mierda!
―Dilo
Sakura seguía sus movimientos. Estaba por llegar pero aguantaba su eyaculación lo cual lo excitaba más. Y dolía más. Sabía que hyde también estaba en su límite pero no dejaría que llegara a menos que aceptara sus sentimientos. Quito el dedo de la punta y continuo su estimulación haciendo que hyde se ahogara en gemidos.
―¡Te quiero!
Dijo al fin. Las sensaciones eran abrumantes y dolorosas. Estaba en otros mundos. Quería sentir los besos de Sakura, sus brazos. Su calidez y no podía con sus brazos arriba de su cabeza. Quería abrazarlo mientras se corría.
―¡Te quiero, maldita sea! Te quiero desde hace mucho
Confeso con lágrimas en los ojos. Con más lágrimas de las que tenía. Sakura soltó sus brazos y hyde enseguida los poso alrededor del cuello ajeno. Se adueñó sin pudor de la boca del baterista y lo beso con ansiedad.
Sakura dio más fuertes las envestidas y con tres estocadas más se dejaron ir. La corriente eléctrica recorrió todo su cuerpo, sus extremidades pesaban, se sentían con un hormigueo agradable, se sentían aturdidos y liberados.
―También te quiero hyde
Le dijo el baterista aun dentro de él. Sin querer salió lentamente haciendo jadear a su compañero. Ahora se sentía incompleto y solo. Quería sentirlo nuevamente dentro de él. Quería sentir esa calidez y esa seguridad que le brindo.
Sakura se levantó de la cama y camino al baño. Hyde se quedó aun acostado pero al quererse mover un punzante dolor lo atravesó. Cerro los ojos y toco su cadera.
Dolía.
Dolía horrores. Estaba seguro de que no podría caminar durante un año. Resoplo.
―Toma, te ayudara
Su amigo le dio un vaso con agua y una pastilla. La tomo sin pensar y Sakura lo tapo con la sabana. Se acostó a su lado y lo vio a los ojos.
―Mañana tenemos concierto y si no puedo caminar te odiare por siempre
―Podrás caminar, solo que no corras mucho
―Imbécil
―Te quiero hyde
El pelinegro tomo su mano y beso el dorso. Después roso sus labios por el rostro del vocalista y finalizo en sus labios.
Un pequeño beso lleno de promesas.
―Te quiero
Le respondió hyde tímidamente.




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