-Capitulo 2-
No estaba muy
seguro de como mi esposa tomaría lo de la casa, la compre sin decirle, quería
que fuera una sorpresa. Ahora estamos en el balcón viendo el reflejo de la
luna, ya le he dicho que es nuestra casa, ella se sorprendió y puso su mirada
en el lago ¿Es una mala señal? La abrazo por la espalda y me aprieta un poco
contra ella
-Hyde, ¿Nuestra
casa?,- se gira entre mis brazos y me mira fijamente
-Si cariño,
nuestra casa…,- trato de leer sus pensamientos pero en este momento no puedo
-Es perfecta amor,
gracias,- me abraza fuertemente y damos vueltas, ha sido una buena respuesta
-¿Entonces te
gusta?,- quiero confirmar
-La amo, en verdad
la amo Hyde,- paramos de girar y me atrapa en un beso, suspiro aliviado
-¡Me alegro tanto!
Aquí iniciaremos una nueva vida cariño, una vida de casados,- le doy besos en
la frente
-Me encanta
escucharlo pero… ¿Y tú departamento?
-Ummm aún no sé
qué hacer con él, lo puedo vender, ponerlo en renta, no lo sé,- la verdad es
que no quiero hacer ni una ni otra cosa
-No lo hagas
nosotros lo podemos ocupar por alguna cosa, me gusta ese departamento, además
tengo buenos recuerdos de él, solo déjalo, no lo vendas y tampoco lo rentes, es
solo de nosotros… Claro, si quieres,- baja la mirada apenada, mi dulce esposa,
hasta creo que me leyó el pensamiento
-Es justamente lo
que pienso, solo que tenía que escuchar tu opinión para asegurarme no te
preocupes, se quedara como está,- nos sonreímos
-Grandioso….,- la
tomo de la mano y tomo la cola de su vestido, caminamos un poco, próxima
parada, nuestra habitación
-¿A dónde vamos?,-
que ansiosa
-Ummm, a consumar
nuestro matrimonio,- le sonrió y ella ahora esta color escarlata, tan hermosa
apenándose a estas alturas,- mañana te daré un tour por la casa pero ahora, no
puedo esperar por quitarte ese vestido cariño
-Amaras lo que hay
abajo del vestido,- me dice sonriente, bien, vamos dejando la pena
-Oh, apuesto a que
sí
La cargo y camino
hacia la habitación, mi esposa sonríe, sus ojos brillan, siempre tan dispuesta
para mí, entramos y la bajo lentamente, está sin hablar, solo observa la
habitación, está a la luz de las velas y cerca de la cama se puede ver un poco
de la luz de la luna, apuesto a que su hermosa piel lucirá exquisita con esa
luz, en la cama están nuestras iniciales entrelazadas adentro de un corazón con
espinas, todo está hecho de pétalos de rosas, en el piso hay pequeños corazones
de rosas también, hay una música instrumental de fondo, hay chocolate y fresas,
digo, por si nos da hambre durante la noche, aquí también tenemos una grandiosa
vista, otra perspectiva del lago, mi esposa está absorbiendo cada detalle, yo
sigo sus pasos, no quiero perderme ninguna de sus reacciones, casi hemos
recorrido toda la habitación, se ha parado en un solo punto, enfrente de
nuestra cama, en donde esta una pequeña salita de estar, está una enorme foto
de nosotros, la mande a revelar y enmarcar, realmente solo dije, ‘Que sea
grande, que cubra gran parte de mi pared’ y así me la dieron, no me quejo,
quedo perfectamente bien en el lugar que ya le tenía asignado, ella sigue
viendo la foto, recuerdo que nos la tomo Yukihiro en un día que salimos por
Paris, sale parte de la torre, estamos sonrientes, felices, enamorados, es
perfecta, amo esa foto y fue difícil escoger una entre miles que tenemos pero
quería una reciente, que mejor que una de la gira; mi dulce chica se voltea y
me ve, tiene lágrimas en los ojos, oh nena, me acerco rápido a ella y la
abrazo.
-Es hermoso todo
amor, muy hermoso, gracias por ser tan bueno,- me abraza fuerte, solo doy lo
que recibo, amor, mucho amor
-Te amo cariño,
esto y más tendrás siempre, a cada segundo del día
-Te amo Hyde, como
nunca llegue a imaginar,- tomo su barbilla y la beso delicadamente, sus
lágrimas siguen saliendo, es un húmedo beso, un perfecto beso, humedecido de
amor
-Eres mi todo __,
todo, sin ti… Podría morir, podría perderlo todo
Nos besamos
nuevamente, besos tiernos, cálidos, amorosos, damos pequeños pasos a la cama,
acaricio su cabello, su cintura, ella me va desabrochando el saco hasta que cae
al suelo, yo tomo el velo de su peinado y lo quito, quito los broches que
detienen su cabello y va cayendo poco a poco por sus hombros, llegamos a la
cama, nos alejamos un poco y desabrocha mi camisa, sonrío y le doy vuelta, hago
a un lado su cabello y bajo el cierre lentamente dejando al descubierto su
sedosa piel, acaricio su espalda y meto mis manos un poco para que empiece a
caer esa tela blanca, le doy vuelta para verla a los ojos, bajo lentamente el
vestido, rosa con su piel y siento como se eriza, cae la tela al suelo, dioses
existentes, un escultural cuerpo está frente a mis ojos, sin darme cuenta me
estoy mordiendo los labios, tiene puesta lencería blanca, un sostén muy
ajustado que resalta sus perfectos pechos, una mínima de pantaleta con encaje,
medias blancas con liguero, zapatillas plateadas brillantes de tacón de aguja,
el cabello alborotado, labios rojos por nuestros besos, mi esposa es realmente
sexy, sensual, provocativa, la tomo por la cintura y la junto a mí, la beso, la
acaricio, quiero adorarla con mi cuerpo, es una necesidad más que una
costumbre, necesidad de ella, sus manos quitan mi camisa, besa mi pecho, la
cargo y la acuesto en la cama, nos besamos lentamente, recorriendo nuestras
bocas, jugando con nuestras lenguas, acariciando y adorando nuestros cuerpos,
adueñándonos de cada partícula de nuestro ser, quito poco a poco su sostén
dejando al descubierto esos hermosos pechos por los cuales me enloquezco, me
acerco al mueble que está a lado de la cama, tomo un poco de chocolate y hundo
un poco una fresa, le doy a probar a mi esposa y yo pruebo de sus labios, amo
hacer esto, besos y más besos, estamos entre los pétalos de rosa, tienen un
apreciable aroma que se combina con el olor perfumado de las velas, me
desabrocha el pantalón y este se desaparece poco a poco, ahora ella toma una
fresa con chocolate y me la da, prueba de mis labios, caricias y más caricias,
quito sus medias rosando la piel que va quedando desnuda, sus hermosas piernas
cálidas, sus zapatillas ya no están así que no tengo mucho problema en quitar
la tela que hace falta, ahora tomo una copa de vino, bebo un poco, después tomo
otro poco para mi pareja que la bebe ansiosa de mi boca, nos escurre un poco de
líquido por los labios, lo lamo en su piel y ella en mi piel, lo último que me
falta por quitar son sus pantaletas que se las quito profesionalmente, ahora
estamos con el vestuario que más me gusta, tal y como venimos al mundo, su piel
sedosa bajo la luz de la luna y las velas es perfecta, como siempre he dicho,
es una diosa, mi esposa es una diosa, la adoro totalmente con mi cuerpo, porque
así es, el esposo adora a su esposa con su cuerpo, amándola, entregándose a
ella y así avanzando juntos al éxtasis y a otros mundos lejanos que solo
podemos llegar a conocer bajo nuestra perfecta unión. Somos sensaciones, besos,
caricias, perfectas sensaciones, placer y pasión, comemos unas fresas más,
tomamos un poco de vino más, toma un poco de chocolate y lo unta como labial en
mis labios, me besa exquisitamente, absorbe cada gramo de chocolate, acomodamos
nuestros cuerpos, nos necesitamos, justo ahora, la acomodo entre mi cuerpo y la
cama, la acaricio, juego con su cabello, muerdo sus labios, ella entregándose a
las sensaciones cierra los ojos, jala mi cabello y junta mi cadera con la suya,
hace movimientos excitantes, dios, esta mujer siempre lista para mí, la atrapo
en un delicioso beso y entro lento en ella, hace pequeños gritos entre mi boca,
llega lo último y estoy totalmente dentro, separa su boca de la mía y suelta un
gemido sonoro, se mueve entre mi cuerpo, sus caderas empiezan a marcar un ritmo
que las mías siguen sin excepción, besos, caricias, mordidas
-Mi vida… Abre tus
hermosos ojos y enséñame lo que sientes, lo que puedes llegar a hacerme con una
sola mirada
Le digo mientras
marcamos un baile perfecto, ella me mira, sus ojos brillantes de placer,
aturdida por las sensaciones, se muerde el labio inferior, su cabello esta
alborotado, si, con solo una mirada me puede llevar al mismísimo cielo e
infierno, nos miramos fijamente, nos sonreímos, entro más en ella, apresuro más
mis movimientos, gemidos y más gemidos, se mueve controlando las sensaciones
que siente, jala las sabanas, las almohadas, los pétalos de rosa caen como
lluvia, su espalda no aguantando más se empieza arquear, su cabeza se va
echando para atrás, cierra sus ojos, nos entregamos a las sensaciones, pronto
llegamos a nuestra liberación, con un último gemido sonoro y diciendo nuestros
nombres, caigo levemente encima de ella, acaricia mi cabello, nos damos un
casto beso y me acuesto a su lado, nos abrazamos y acariciamos
-Te amo, señora
Takarai
-Te amo, señor
Takarai… Por cierto. ¿Por qué señora Takarai y no De Takarai?
-Pues yo quiero
que lleves mi apellido de pila no como un anexo más, ese “De” no me gusta,
suena como si fueras un objeto o algo así, __ De Takarai, o sea tiene dueño,
por eso mejor solo Takarai, suena más lindo y es como tu apellido de siempre ¿O
yo me hago ideas?
-Ummm, ahora que
lo planteas así…
-Pero si quieres
ese De…
-No, como hasta
ahora está bien,- me sonríe,- me gusta señora Takarai
-A mí también me
gusta, eso le hace saber a los demás hombres que tienes esposo
-Hablando de
dueños…,- sonríe,- me he dado cuenta que eres algo posesivo
-Pues… Solo con lo
que amo señora Takarai
-Es bueno saberlo
entonces,- me da un pequeño beso
-Siempre juntos
cariño
-Gracias por darme
una de las más grandiosas bodas y consumación de matrimonio,- se ríe un poco y
me besa dulcemente
-Oh, de nada
señora mía, ha sido todo un placer,- acaricio su cabello,- pero aún quedan
fresas y chocolate…
-Y no podemos
desperdiciar ¿Cierto?,- ha adivinado mi intención, si cariño, quiero más
-Has dado en el
blanco,- sonreímos
-Entonces no
desperdiciemos,- se sienta en mis caderas y se estira para tomar una fresa,
esta madrugada será de todo menos para dormir, de eso estoy seguro.
El sol entra y
pega en las paredes, las aves cantan, se escucha el sonido de los arboles
siendo acariciados por el aire, a mi lado está mi hermosa esposa durmiendo,
relajada, sonriente, un ángel en mi vida; esta es nuestra primera mañana como
esposos, tomo un poco de aire, esposos, ella es mi esposa jamás lo hubiera
imaginado; yo casado con una dulce chica, es más de lo que podría desear.
Me muevo un poco
para no despertarla, lo consigo un rato después y voy al baño a asearme, paso a
la cocina quiero preparar el desayuno y llevárselo a la cama, mi esposa merece
ser tratada como una reina, con delicadeza, lujos, amor sin restricciones,
quiero malcriarla, quiero que disfrute de todo lo que pueda darle, solo con
ella, es solo ella.
Abro el
refrigerador y está lleno de comida, pedí que dejaran la cocina lista para que
fuera usada hay despensa, con todo lo que trajeron bien podríamos vivir un mes
o más, tal vez me excedí pero no importa. Tomo pasta y vegetales, empiezo a
preparar lo que usaré. Recuerdo el día de ayer a la perfección, cada detalle,
cada rostro, cada palabra; la verdad es que no sé cómo está mi relación con
Daigo, no he hablado más de un ‘hola, ¿Cómo estás?’ con él desde aquel día que
fue a mi departamento, hable por teléfono con él para invitarlo a la boda pero
estaba ocupado y solo logramos cruzar tres palabras, él me dijo que si no
estaba ocupado ese día iría, yo estaba dispuesto a ir por el en donde estuviera
y traerlo es uno de mis mejores amigos y tenía que estar en mi boda, a pesar de
que nos enamoramos de la misma mujer, el llevaba mucho más tiempo que yo con
ella, de repente llego y la aparto de su lado, no me sentiría ofendido si el me
mostrara su enojo pero en lugar de eso nos saludó normal como si nunca hubiera
pasado nada de un trio amoroso, se veía triste, lo sé, sus ojos me lo dijeron
pero lo supo esconder, mi esposa cuando lo vio lo abrazo fuerte y el a ella, en
ese momento me sentí destrozado por él, estaba presenciando a la chica que ama
casándose con su amigo, si yo hubiera estado en su lugar no sé cómo hubiera
reaccionado, no tan bien como el ténganlo por seguro, ahora él debe de estar ya
de regreso de donde vino, Yasu y Anis me comentaron que estaba por Hong Kong y
que le faltan como tres meses más de gira, después de eso hablare con él quiera
o no, no puedo evitar el sentirme mal sino arreglamos este asunto, sé que él no
me odia pero por ahora tampoco le soy tan agradable y lo comprendo.
Termino de hacer
el desayuno, mi esposa aun no despierta así que sirvo la comida y lo pongo en
una mesita plegable para cama, subo a nuestra habitación, dejo la mesita en un
mueble a lado de la cama, me siento a su lado y le doy pequeños besos en la
frente, en las mejillas, en los labios, se mueve poco a poco y veo sus hermosos
ojos abrir, me sonríe y yo a ella.
-Buenos días
cariño
-Buenos días amor,-
nos damos un pequeño beso
-He preparado el
desayuno,- ella voltea a la mesita y sonríe, se incorpora un poco y acomodo la
mesita entre sus piernas
-Se ve delicioso
-Y espero que sepa
delicioso,- bromeo,- ¿Comemos?
-Por supuesto
Tomamos nuestros
cubiertos y empezamos con la comida, ambos sentados en la cama platicamos y
prendemos la t.v, justo en ese momento sale una nota de Daigo, le está yendo
bien en sus conciertos, mi esposa queda atenta a lo que dicen de él, mierda,
¿Por qué de repente me siento tan celoso? Quiero cambiarle pero no puedo hacer
esa grosería ¿O sí? Tal vez con un ‘Lo siento, querida subirle y me equivoque
de botón’ pero si hago eso tendré que cambiarle de nuevo al canal, tengo que
tranquilizarme, es solo una nota del chico que la ama, diablos, no me estoy
ayudado.
-Qué bueno que
vino Daigo a nuestra boda,- bueno, admito que ese no es un tema que me
distraiga del otro, es de lo mismo
-Sí, le llame,-
diablos,- y me comento que tú le habías hablado antes,- tal vez por eso vino a
la boda, a mí no me dijo que iría
-Ya veo… No podía
faltar, es nuestro amigo
-Sí así es, me dio
mucho gusto verlo,- sonríe y sigue atenta a la t.v ¿Por qué tanto interés en
él?
-¿Esta rico?,-
deja de verlo
-Sí, cocinas
delicioso Hyde,- sonríe,- aaah, como quisiera estar en un concierto de Daigo,
hace tiempo fui a varios, él me invitaba y fue grandioso hubo uno en donde
estuvieron él y Yasu juntos fue lo mejor,- ahora está radiando emoción, carajo,
estos celos no son buenos, ella es mi esposa, por algo se casó conmigo, porque
me ama ¿No es así?
-Iremos a uno
cariño,- pero estaremos en nuestra luna de miel y cuando regresemos ya no
estará en una gira… No quiero sonar mala persona pero que bueno
-¡Qué bien!,- está
emocionada, ha acabado la nota de Daigo, dios, duro mucho
-Hoy tendremos el
día para nosotros, mañana es el concierto y pasado nos iremos a nuestra luna de
miel,- ella sonríe
-Grandioso amor,
¿A dónde iremos?
-Ummm, ya verás
cariño, ya verás
Me hace pucheros
para que le diga pero no lo haré; terminamos nuestro desayuno y voy a dejar la
mesita a la cocina, subo a la habitación y mi esposa está en ropa interior y
con el saco que use en la boda, dios, es una diosa ante mis ojos, ¿Cómo poder
contra esa tentación? Ella voltea y me sonríe.
-No encontraba que
ponerme, aun no conozco la casa y pues vi tu saco,- su mirada es traviesa
-Oh, no hay
problema cariño, puedes usar el saco todo el día y te mostraré toda la casa
pero… Eso será más tarde, es hora de mi postre,- sonreímos, ella entiende bien
mis palabras
La abrazo y damos
vueltas, me detengo y la aprisiono con un beso, paso mis manos por su delicada
espalda y pego su cuerpo al mío, absorbo
cada partícula de su ser, la cargo y me rodea con sus piernas la suave tela de
su ropa interior da frescura a mi piel, la acuesto en la cama, beso cada parte
de su cuerpo, muerdo, lamo, succiono cada parte de su piel, acaricio su cuerpo
adueñándome de él, nos convertimos en uno solo reclamándonos como nuestros
únicos dueños, llegamos a otros mundos, a otros cielos y conocemos a otros
dioses.
Ha llegado el día
del concierto, estamos en una sala de espera, nos hacen los últimos arreglos,
Ken, Yuki y Tet están con nosotros, uno fuma, otro solo está parado haciendo
movimientos con sus brazos y otro toca la guitarra, yo estoy sentado al lado de
mi esposa mientras me ajustan el peinado. Hace rato hablamos sobre si llevar el
anillo de bodas puesto en mi caso ya que estaré frente a las cámaras, __ dijo
que me lo quitara, que era mejor y así no empezarían a especular los reporteros
detallistas y amarillistas pero no me lo quiero quitar, lo llevaré puesto y en
ese mismo dedo pondré otro anillo para disimular un poco. El anillo es de oro
con gravado de plata y dice ‘Junto a ti
en todos los mundos y vidas existentes’ empiecen a especular o no, no
importa, nunca quiero quitarme el anillo de bodas.
-¿Cuánto tiempo
estarán de luna de miel?,- pregunta Tetsu, buena pregunta
-Ummm, aún no
sabemos, ¿Hay trabajo que hacer?,- por favor no
-Si, en mes y
medio, tenemos que estar en el J-Melo awards,- diablos,- así que, no me falles
por favor, ya sabes, nos entrevistaran y tocaremos una canción
-De acuerdo
regresaremos justos para la fecha,- tomo la mano de mi esposa,- mañana nos
vamos a primera hora
-Los
acompañaremos,- habla Yuki sonriente
-Por supuesto que
sí,- dice Ken
-Que amables me
salieron,- bromeo, le han tomado cariño a mi esposa
-Nosotros
siempre,- contesta Tet,- bueno, basta de plática, es hora de caminar al
escenario,- se levanta y deja su guitarra en el sillón
Nos levantamos con
él y salimos de la sala, caminamos por los pasillos y personas del staff nos
sonríen con ánimo, llegamos a las escaleras del escenario, esta Rei dirigiendo
todo, da una señal y empieza el fondo de música, instrumental, los gritos
empiezan y como siempre nos reunimos, decimos unas palabras y empezamos a subir
a escena, me despido de mi esposa con un casto beso en los labios y entro,
infinidad de gente grita, brinca, sonríe, llora, se emociona, escucho la
batería de Yuki, la guitarra de Ken y el bajo de Tet, es hora del espectáculo.
Vamos empezando el
intermedio, es toda una locura, no hay como tener un concierto en el lugar de
donde eres y te conocen hasta en las cuevas, es de noche y las luces led están
ya en su esplendor, somos gritos, brincos, batería, guitara, bajo, voz,
lagrimas, emoción; desde aquí puedo ver a mi esposa que canta cada canción,
cada estrofa, cada palabra que entonamos, está disfrutando el concierto tanto
como cualquier fan que esta esta noche con nosotros, me siento feliz, este es
mi primer concierto como hombre casado, tal vez sea mi imaginación pero me
siento diferente, perfectamente diferente, soy un hombre pleno, estoy
felizmente casado, inicio una nueva etapa en mi vida, una hermosa etapa en mi
vida.
Estamos en el jet,
vamos rumbo a Corea, mi dulce esposa quiso visitar primero ese lugar así que
para allá vamos, es nuestra primera parada de la luna de miel, los chicos como
dijeron nos acompañaron y se despidieron de nosotros, pidieron que tomáramos
muchas fotos, la actividad favorita de mi esposa, estaremos mes y medio de
viaje, hubiera querido más pero tampoco me quejo, es una buena temporada, solo
ella y yo disfrutando de nuestro viaje, de nuestra luna de miel, de nuestras
primeras semanas de casados, estoy disfrutando desde ya todo esto, nuestra casa
la deje al cuidado de la ama de llaves, contrate una y de un vigilante, mi
departamento pues está bajo el cuidado del edificio, con ese no hay problema,
el departamento de mi esposa también pedí que lo cuidaran, aun no le he dicho
que quiero que lo venda o por lo menos que vaya por sus demás cosas y las
traiga a casa y lo deje como el mío, por si algún día lo llegásemos a ocupar
pero más adelante hablaremos de eso, por ahora estamos sentados, tomados de la
mano, disfrutando de una copa de vino y cubos de queso, vemos por la
ventanilla, estamos entre las nubes, es grandioso, platicamos del concierto de
ayer y de todo lo que haremos en nuestro viaje, es emocionante, empezamos con
nuestros planes de pareja recién casada, nunca pensé que fuera tan agradable
estar casado.
De Corea nos
fuimos a España, después a Londres y de ahí pasamos a Francia y pasamos a Varadero
aquí en cuba, la playa es grandiosa, llegamos en un buen clima y no hay tantos
turistas, mi esposa está encantada con este lugar, llevamos tres días en la
playa y es nuestro último lugar de visita, en unos días regresaremos justo para
el trabajo.
Nos estamos
quedando en un hotel muy agradable, tenemos plena vista de la playa, cuando
estamos en el mar, queriendo o no mi dulce esposa se pone un traje de baño, a
veces me arrepiento de haber venido aquí, muestra partes de su cuerpo que nadie
debería de ver, solo yo, lo sé, soy un maldito exagerado pero no me importa,
hay muchos hombres viendo pero también me gusta que ella muestre su perfecto
cuerpo, que lo envidien, es una mujer hermosa y soy afortunado de tenerla a mi
lado, cuando vamos caminando por la arena muchos se nos quedan viendo, mi
esposa en traje de baño puede llegar a ser hechizante, yo solo con una bermuda,
presumo mis tatuajes, ¿Es algo no? Aunque ella también me dice que no muestre
mi cuerpo, que las otras mujeres me comerán con la mirada, amo verla celosa, es
muy dulce.
Hemos tomado
muchas fotos, infinidad de fotos, en todos los lugares a los que hemos ido hay
fotos hasta del perro que vimos, tenemos pensado hacer un álbum de cada lugar
que visitamos, será un magnifico recuerdo de nuestra luna de miel. En este
momento estamos sentados en una manta encima de la arena, comemos fruta picada
mientras descansamos un poco de caminar y nadar, ha sido una estancia grandiosa.
-Cariño, vayamos
de compras al rato
-Claro y compramos
recuerdos para los chicos,- sonríe, hay esos chicos se saldrán con la suya
-También quiero
comparar algo para Yasu y Daigo, ah y Anis,- Daigo… De acuerdo, no me encelare,
no lo haré
-Por supuesto
cariño,- sonrío, no puedo evitar sentir celos al escucharla hablar de mi amigo,
tengo que trabajar con eso
Nos quedamos un
rato más viendo el paisaje, jugando con la arena, platicando y después vamos al
hotel, siempre que llegamos algunas personas se nos quedan viendo, no sé si es
porque me reconocen o porque les parezco conocido o porque mi esposa es muy
hermosa pero hago que no me doy cuenta de ellos, cuando se nos quedan viendo
mas es cuando salimos ya sea para cenar o hacer otra cosa, vestimos un poco
diferente a ellos, creo que muy llamativo en mi caso pero así es mi estilo; una
de las cosas que más me gustan es que cada que entramos a un restaurante o en
donde tengan que saber mi nombre, nos llaman ‘señor y señora Takarai’ adoro
escuchas esas palabras, en verdad lo adoro, si señores, ella es mi hermosa y
adorada esposa, soy un hombre felizmente casado.
Estas semanas han
sido perfectas, solo mi esposa y yo disfrutando de cada segundo, han sido los
mejores días de mi vida, realmente lo son pero desafortunadamente todo inicio
tiene un fin, ha llegado nuestro último día de viaje, mañana salimos a Japón y
en dos días son los J-Melo, este último día ya fuimos a la playa, estuvimos
toda la mañana y parte de la tarde, fuimos de compras y a comer, está
anocheciendo, ya estamos en el hotel viendo el paisaje del atardecer mientras
arreglamos las maletas, no sé en donde meteremos tanta ropa, pero es que con lo
que sea mi esposa luce hermosa, no puedo evitar el comprarle hasta un chicle si
llega a poner su mirada en él.
-¿Has disfrutado
del viaje cariño?
-Uff, como nunca
amor ha sido perfecto, gracias, todo me ha encantado,- su mirada luce
emocionada, me encanta verla así
-También me ha
gustado, hagámoslo pronto y vayamos a más playas
-Eso suena
grandioso,- se avienta a la cama y se estira un poco
Esta vestida solo
con un pequeño short y una ligerísima playera sin mangas, en este lugar hace
calor pero la playa lo compensa, tenemos que despedir como se debe a este lugar
¿No? Como cada lugar al que fuimos lo despedimos de una gran manera, lo
recibimos de una gran manera, su estancia la disfrutamos de una gran manera,
solo como nosotros, nuestros cuerpos lo saben hacer, ¿Serán así todas las
parejas? Digo, nosotros hacemos el amor cada que tenemos oportunidad y eso es
más de una vez al día cuando no tengo tanto trabajo, es muy refrescante cuando
estamos juntos de esa manera, es mi fuente de energía y de relajación, ella
siempre está dispuesta para eso y a veces ella misma lo inicia, como he dicho,
es mi mujer perfecta, nunca me dice que no y por supuesto yo nunca digo no
cuando ella lo quiere, ¿Quién soy yo para prohibirle mi cuerpo?.
Me acerco a ella y
me pongo en cuclillas entre su cuerpo, me ve con sus hermosos ojos y sonríe,
sube sus brazos a mi cuello y me jala hacia ella, nos besamos con pasión, ummm,
mi hermosa mujer, como poder vivir sin sus besos, mete sus manos por debajo de
mi playera y hábilmente me la quita, yo hago lo mismo y me quedo con una linda
vista de su sostén ajustado color lila, nos giramos en la cama y la ropa va
haciéndose menos hasta que quedamos sin nada, perfectamente vestidos, el
atardecer llega a su fin y nosotros empezamos nuestra propia danza llena de
brillante luz y calor, siendo uno solo, perfectamente conectados y amados.
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