lunes, 28 de abril de 2014

Secret Letters

-Prologo-
“Cartas de amor”

Me estaba yendo de maravilla, tanto en L’Arc-en-Ciel como en VAMPS, nuestra fama iba creciendo más y más, íbamos siendo conocidos en más partes del mundo, disfrutaba mucho mi éxito, lo amaba en verdad, aunque trabajaba mucho y a veces no dormía, valía la pena al ver el resultado. Mi vida estaba completa, fama, dinero, diversión, entre esa diversión, estaba el sexo, amor y locura de amigos, familia, fans, tenía todo, tal vez excepto algo pero ese algo llegaría cuando tuviera que llegar aunque… Había un pequeño problema en mi vida, por más mínima que esta era, empezaba a ser un poco confuso, cansado, curioso y a veces molesto, molesto porque esa persona no tenía el valor de decirme las cosas de frente, para que me entiendan mejor, llevaba prácticamente año y medio recibiendo cartas de amor, esas carta las recibía diario o cada fin de semana, las fechas variaban pero no podía pasar más de siete días sin recibir una sola carta, era una fan enamorada la que me las enviaba, no podía negar que sus cartas eran muy tiernas y dedicadas, llenas de aprecio y sentimientos, esa chica, siempre escribía lo mucho que me admiraba y amaba, me contaba de todo, desde lo más mínimo que había hecho en el día hasta lo más grande que era su amor por mí, su firma era anónima, no ponía su nombre real ni dirección ni teléfono, nada y eso era algo que me llenaba de curiosidad. A pesar de que a veces me sentía molesto al ver esas cartas, me ponía a leerlas sin falta, no podía hacer caso omiso a ellas, si esa chica enviaba las cartas era porque deseaba que las leyera, no me gustaba ser malo con mis fans así que leía todas, era algo extraño, por mucho que me molestara tomaba enseguida la carta y me sentaba a leerla detenidamente, a veces hasta me sacaba una sonrisa, esas líneas describían mucho sus sentimientos, emociones y estado de ánimo, con el tiempo que llevaba enviándome esas cartas, ya la conocía lo suficientemente bien, sabia como era ella, su forma de ser y todo lo demás; las cartas normalmente llegaban a mi departamento y rara vez al estudio de L’Arc, ¿Cómo era posible eso? No tenía ni idea, a nadie le daba mi dirección privada, solo a mis amigos más cercanos y familia pero a nadie más, o esa chica era cercana a mi o en verdad sabia investigar bien sobre mí, contando las cartas, llevaba 395 enviadas, sí, lo sé, las tenía bien guardadas, sin darme cuenta les tenía mucho aprecio, más a un reglo que me había dado en mi cumpleaños, me lo había dejado en mi departamento con una carta, el regalo era una figura de cristal azul, lo amaba totalmente, estaba en mi sala, a la vista de quien me visitara, era uno de los mejores regalos que me habían dado y desde ese entonces amaba todos los objetos de cristal azul. Esa chica estaba muy enamorada de mí pero no tenía el valor de decírmelo de frente, eso sin duda, me molestaba, quería saber quién era ella, necesitaba saberlo ¿Por qué? ¿Curiosidad? Sí, eso tenía que ser, o ¿Estaba enamorándome de ella a través de sus cartas? No, eso no podía ser, no me podía enamorar de alguien que tal vez siempre se mantendría en anonimato, ¿Esa chica tendría el valor de darse a conocer? Eso esperaba sino, yo tendría que investigar, la curiosidad empezaba comerme totalmente. Aunque en realidad a mí no me interesaba el amor, en absoluto, no después de… Bueno, no me interesaba y también dejaba a la deriva la idea de conocer a mi fan anónima, yo me divertía con  mis amigos, alcohol, salida a clubs y en esos clubes diversión con chicas, sí, sexo, eso más que nada, por esa misma razón no podría salir con alguien tan dulce que mandaba cartas de amor, mi relación con las mujeres era solo sexo y eso no cambiaría, yo era un hombre apasionado, muy apasionado y el sexo era indispensable en mi vida, podía hacer que la mujer que estuviera conmigo desvaneciera de cansancio totalmente, era grandioso, mis ‘amigas’ me buscaban por el sexo más que por el dinero, lo prefería.

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Un abrazo ♥