Era mi primer día
de clases, estaba por entrar a la preparatoria; cuando llegue a la escuela vi a
muchos estudiantes, casi todos se veían grandes de edad o tal vez era solo mi
imaginación; en un momento empecé a tener muchos nervios, estaba entrando a la
escuela, caminaba por los pasillos en busca de mi salón, esa institución era un
poco grande y aun no sabía cómo estaban ordenados los salones, pase por una
oficina y vi a un hombre sentado en un escritorio, veía muchos papeles, tenía lentes puestos, pantalón negro de
vestir y una camisa blanca, se veía un
poco ocupado y dude en molestarlo, estaba por irme de ese espacio pero una voz
me detuvo.
-¿Necesitas algo?
Me quede un poco
quieta al escuchar esa voz, era muy varonil y empecé a voltearme poco a poco
para verlo.
-Umm lo siento, no
quería interrumpir
-No te preocupes,
en esta institución nunca molestaras a ningún profesor si es para quitarte una
duda ¿Eres nueva verdad? No te había visto
-Gracias profesor
y sí, soy de nuevo ingreso, quería ver si usted me puede decir en donde se
encuentra el salón uno de primer grado
-Claro, no estás
tan lejos, sigues por este pasillo y en donde veas unas escaleras subes, es el
primer salón de lado derecho
-Gracias de nuevo
profesor y con permiso
-De nada, nos
veremos en un rato más
-¿Nos veremos?
-Sí, este año me
toca darle clase a tu salón, te impartiré la materia de artísticas
-¡Aah! Me alegro y
espero ser una buena alumna
-Lo serás estoy
seguro
-Gracias por eso y
bueno me voy al salón profesor, con permiso
-Claro
Me dirigí a mi
salón, seguí las instrucciones que me habían dado y llegue sin dificultad,
cuando llegue a mi salón habían tres chicas ya en sus lugares, cerca del
escritorio del profesor había un lugar y me gusto, estaba cerca de una ventana,
ese sería mi lugar; paso como media hora y lego el profesor de matemáticas,
paso una hora, dos, tres y llego la hora del receso, baje a comprarme algo de
comer y me senté en una jardinera, estuve ahí como veinte minutos y me fui a mi
salón, saque un cuaderno y me puse a dibujar mientras escuchaba música, ese día
aún no había hecho amistades, estaba sola en el salón; seguía dibujando, era un
gatito, me encerré en mi mundo de imaginación y de música, estaba dándole unos
detalles a mi obra de arte cuando empecé a percibir un perfume de hombre, era
un aroma delicioso, subía poco a poco la mirada y era el profesor de artes, me
quite mis audífonos inmediatamente y en un momento pude sentir mucho calor en
mi cuerpo, ese profesor tenía algo interesante y cautivante.
-Es un dibujo muy
lindo
-Gracias profesor
-¿Te gustan los
gatos?
-Mucho, tengo uno
y lo adoro
-Que afortunada
eres, yo igual adoro a los gatos pero soy alérgico a ellos
-Oh, qué mal pero
bueno, le gustan, son muy lindos
-Asi es y ¿No
saliste al descanso?
-Si lo hice pero
después me vine para el salón
-¿Aun no has hecho
amigos?
Soy un poco mala
para socializar
-No es bueno eso
-Lo sé pero pronto
hare amigos, ya verá
-Me alegra
escucharlo ¿Y qué tal las clases que has tenido?
-Bien, no me quejo
de ningún profesor aun
-Espero no tengas
quejas hacia mi
-No las tendré
profesor, se lo aseguro
-Qué bueno y para
lo que necesites estaré para ti, no lo olvides; alumnas como tu poca y no me
puedo negar a sus peticiones
-Es muy amable
El profesor estaba
a mi lado y terminando de decir su última frase se fue a su escritorio,
quedamos frente a frente, empezaba a ponerme nerviosa su presencia, disimule un
poco ese nerviosismo y seguí dándole los últimos detalles a mi dibujo, voltee
un poco a mi alrededor y aun no llegaban los demás alumnos, faltaban 15 minutos
para que empezara la clase, termine mi dibujo y alce mi cuaderno para apreciar
mejor mi obra, hice una pequeña sonrisa de gratificación por lo creado y
nuevamente esa voz resonó en mis oídos.
-¿Se lo regalaras
a alguien?
-¡Aah! No
profesor, solo lo hice para pasar el tiempo o bueno, aun no tiene dueño ajeno
que no sea yo
-Qué bueno… ¿Me lo
regalarías?
-Pero profesor…
¿Habla enserio?
-Muy enserio… A
menos que no quieras
-Al contrario, en
un momento se lo doy
Corte la hoja de
mi cuaderno de dibujo, saque mis tijeras y lo recorte para que se viera como
cualquier hoja blanca, le puse la fecha de creación y mi nombre pero me faltaba
algo más
-Disculpe
profesor… ¿Cómo se llama?
-Hideto aunque
todos los de esta escuela me dicen profesor Takarai
-¡Aah! Entonces
¿Cómo puedo llamarlo?
-Me gustaría que
tú me llamaras Hideto
-Me parece bien
profesor Hideto
Le regale una
pequeña sonrisa y le puse dedicatoria a mi dibujo, lo vi por última vez y se lo
entregue, me pare de mi lugar y me acerque a él, dejo lo que estaba haciendo y
me vio a los ojos, su mirada era muy dulce.
-Aquí está su
dibujo profesor
-Gracias; espero
que no te moleste mi atrevimiento pero eres muy linda
-Mu… muchas
gracias y, no se preocupe
-¿Cómo te llamas?
-Es cierto, me
llamo __
-Bello nombre __ y
gracias nuevamente por el dibujo, lo tendré como algo muy preciado
-Me alegra
Me fui a mi lugar
y saque mi cuaderno de la materia, en minutos el salón se empezó a llenar,
llego la hora de que empezara la clase, el profesor se presentó como el
profesor Takarai, algo que me gusto escuchar en nuestra pequeña plática fue que
hizo un poco de énfasis cuando me dijo que yo podía decirle Hideto. Continuaba
la clase, el profesor nos hablaba sobre la historia del arte, por alguna
extraña razón no podía dejar de verlo, era un hombre muy atractivo y joven para
haber sido maestro que ya impartía clases; sinceramente casi no puse atención a
la clase, solo le había puesto atención a él, a esa figura delgada y de tés
clara, termino la clase que por cierto se me paso volando, se despidió de todos
y al último antes de alejarse de su escritorio me brindo una pequeña sonrisa que
me sonrojo por unos segundos, casi enseguida llego el otro maestro y de igual
manera no podía concentrarme en clase, termino mi primer día de escuela y fui a
casa, hice tareas y me fui a dormir porque al día siguiente seria otro día de escuela, todos los días ya era
rutina, escuela, casa y una que otra salida con amigos y así se pasó
rápidamente un ciclo escolar. Pase a segundo año de preparatoria, ya estaba familiarizada
con la escuela, mis compañeros y profesores, el año que había terminado había
estaba lleno de emociones, hice muchos amigos, iba bien en mis materias, me
llevaba bien con mis profesores pero solo uno era mi preferido y era le
profesor Hideto, había hecho buena amistad con él, nos llevábamos bien tanto en
clases como fuera de ellas pero casi no nos veíamos fuera de clases porque no
era correcto que un profesor y una alumna platicaran con la confianza que
nosotros nos teníamos, en todo el primer año el me impartió la clase de artes;
fue un excelente profesor y durante ese tiempo aprendí a conocerlo y a tenerle
cariño, sí, un cariño que iba creciendo cada día, no era cariño de alumna a
profesor ni era solo admiración, ese sentimiento era más fuerte, yo lo podía
sentir, lo vivía cada vez que el me miraba y me sonreía, me llenaba de
nerviosismo, sentía un calor invadir mi cuerpo y un leve dolor o sensación en
el estómago, podía sentir ese cariño invadirme cada que lo veía, ese
sentimiento no era más que el amor que sentía hacia él, me había enamorado de
mi profesor tal vez desde el primer día en que lo vi, su amabilidad me atrapo,
sus miradas y sonrisas me llenaron de felicidad, sus clases me llenaron de
aprendizaje tanto de la materia como de él, aprendí a saber cuándo estaba
enojado o contento, cuando estaba estresado o no, cuando tenía un problema o
estaba bien en todos los sentidos; todo eso me llevo a un gran enamoramiento
que sentía que en cualquier momento explotaría y se lo diría, le hablaría de
mis sentimientos aun así no fueran correspondidos pero el temor de que ese ser
me rechazara y me alejara de él me llenaban de cobardía y no se lo decía, al
contrario, me iba alejando de él poco a poco sin darme cuanta, quería huir de
mis sentimientos y emociones, no quería sufrir por un amor que sabía bien, no
sería correspondido, en segundo año de preparatoria me asignaron a diferentes
maestros, nuevas materias y nuevo salón, cheque mi horario de clases y ya no me
impartían la clase de artes, por un momento al notar eso sentí un poco de
tristeza pero también sentí un gran alivio, ya no lo vería más, no hablaríamos
y no tendría esa necesidad de hablarle por cualquier pretexto, me tendría que
acostumbrar a su ausencia pero sería lo mejor, tal vez con el tiempo el amor
que sentía hacia mi profesor se iría desvaneciendo. Llevaba mes y medio de
clases en segundo año durante ese tiempo no había cruzado palabra con mi ex
profesor, solo lo veía de lejos, moría por ir con él y hablarme pero me
resistía y no lo hacía, pase así con ese pequeño sufrimiento durante ese tiempo
hasta que un día para mi suerte o no tan buena suerte nos encontramos frente a
frente.
-Hola __
-Profesor, buen
día
-¿Cómo has estado?
-Bien gracias ¿Y
usted?
-También, que tal
te va en tu nuevo año
-Pues bien, mis
profesores son muy amables
-Qué bueno, ya no
nos habíamos visto
-Si bueno, ahora
estoy en otra área, ya casi no frecuento los lugares en los que solía estar
-Es verdad pero no
me molestaría que vinieras a saludarme, sabes dónde encontrarme
-Claro, cuando
tenga oportunidad lo hare, ahora tengo que irme, ya es hora de mi siguiente
clase
-No te quito más
tu tiempo entonces, cuídate __
-Usted también
profesor, con permiso
Esa pequeña
plática me puso muy nerviosa, mi corazón latía con fuerza y sentía unas ganas
inmensas de abrazarlo y decirle mis sentimientos, tenía ganas de llorar pero
también de reír y de tener una de las tantas pláticas que teníamos, no aguante
más esos sentimientos encontrados y me despedí de él, seguí mi camino y me fui
al baño, me metí en un cubículo y una pequeña lagrima salió de mí y resbalo por
mi mejilla, mis manos estaban frías y estaba un poco temblorosa, el tiempo en
que no había estado frente a él hizo que me diera cuenta de que en verdad lo
amaba, lo único que había provocado esa distancia era que mis sentimientos
incrementaran en vez de que se fueran; fui a mi salón y tuve mis demás clases,
durante esas horas solo pensaba en él, en su mirada, su sonrisa, sus palabras
tan firmes y cálidas a la vez, esa manera de hacerme sentir que le importaba y
que tal vez sentía algo por mí, estaba llena de dudas, preguntas, ilusiones,
sentimientos, mi cuerpo estaba presente en el salón pero mi mente estaba
totalmente ausente de ese lugar, quería ir a verlo pero no lo hacía, no podía
soportar más su amabilidad y preocupación de parte de él, pasaron los días,
semanas y llegaron los meses, seguía sin verlo y si veía que estaba por
cruzarme con él lo evitaba, por momentos creía que ya se me había pasado ese
amor pero casi de inmediato me daba cuenta de que no era así, mis
calificaciones empezaron a bajar un poco, me di cuenta del porque y puse mis
pensamientos en blanco por un tiempo, salía mucho con mis amigos, veía
películas, hacia cosas para distraerme y así no pensar en lo que me hacía daño,
estaba por terminar el segundo año de preparatoria y pude reponerme en
calificaciones al igual que pude desprenderme un poco de ese sentimiento que me hacía daño, llego el ultimo día de
clases, casi no tuve materias y estaba casi todos los alumnos fuera de sus
salones divirtiéndose y unos despidiéndose de los chicos de tercero, yo
caminaba por una jardinera, era un día bonito, escuchaba música por medio de
mis audífonos y no me percate de una presencia que estaba junto a mí, sino
hasta que esta me tomo del hombro.
-Hola __
-¡Profesor!... Me
espanto
-No fue mi
intención, perdóname
-No se preocupe
-¿Tienes un
momento?
-Claro, dígame
-Qué bueno… Ummm
durante este año no nos hemos visto más que solo una vez y porque nuestros
caminos se encontraron sino no nos hubiésemos visto
-¡Aah! si…
-Dijiste que irías
a saludarme
-E tiempo no me lo
ha permitido
-Es eso o… ¿Me
estas evitando? ¿A caso te hice algo malo? Si es así dime para que aclaremos
las cosas
-Nada de eso
-¿Entonces? Tú y
yo teníamos una excelente relación en primer año
-Pues sí pero en
ese entonces nos veíamos diario, ahora no y pues eso nos ha distanciado
-Aun así siento
que hay algo más __ pero yo no soy nadie para que me digas que es lo que te
pasa, solo te diré que te aprecio desde el primer día en que nos vimos
-Yo… También lo
aprecio
-Me alegra saberlo
__ y… Ya estas por pasar a tercero
-Sí y me emociona
mucho
-A mí también,
solo falta un año más
-¿Un año más? ¿A
qué se refiere?
-Ahora no te lo
puedo decir __ pero pronto lo sabrás, por ahora estudia mucho
-No lo entiendo,
por favor dígame a que se refiere
-A cosas que por
ahora no importan mucho, son cosas personales
-¡Ah! Bueno, si es
un problema espero que se solucione
-Que amable eres y
perdón por esto pero ¿Estas por cumplir 18 años verdad?
-¡Aah! Si y no
quiero, quiero seguir siendo pequeña
-Si con 18 años ya
eres mayor de edad y eso tiene sus ventajas y desventajas
-Aun así, siento
un poco extraño
-Es normal pero te
acostumbraras
-Lo se profesor
-¿Por qué ya no me
dices Hideto?
-Pues…
-¿Ya no me tienes
confianza?
-No es eso, solo
que…
-Lo que sea dímelo
por favor
-No es prudente
-Aun así dímelo __
-Bueno yo... Yo… Llegue
a pensar que ya no tenía ese sentimiento pero cuando estoy con esa persona me
doy cuenta que no es así, al contrario, ese sentimiento incremente con cada
mirada, con cada sonrisa y palabra que él me da
-Estas enamorada,
eso es muy bonito
-Sí pero en mi
caso no, desde primer año he sufrido con este sentimiento, segundo año ha sido
lo mismo y espero que en tercer año lo pueda olvidar y si no lo logro, lo único
que me conduela es que cuando salga de la prepa ya no lo volveré a ver
-¿Tanto deseas
olvidarlo?
-Creo que sí, este
sentimiento me hace daño y lo único que puedo hacer es olvidarlo
-¿Estas segura que
es lo único que puedes hacer?
-Si
-¿Y porque no le
hablas de tus sentimientos?
-No soportaría su
rechazo y estoy consciente de que lo nuestro no puede ser
-Debes decirle tus
sentimientos
-No podría
-__ ¿Sabes?... Yo
también estoy enamorado
-¿A si?... Qué
bueno profesor
-Pero igual que tú
no le he dicho nada a esa persona, no por miedo a su rechazo porque estoy casi
seguro de que ella me corresponde, solo que aún no es el momento de que ella lo
sepa
-No entiendo ¿No
es el momento?
-Así es… Más no te
puedo decir __
-Ee… está bien
profesor, me tengo que ir
-Prométeme que
vendrás a saludarme
-Bueno y…
-.Profesor
Takarai, mis compañeros y yo queremos tomarnos una foto con usted
-Hola Liana… Ahora
voy
-.Lo esperamos en
aquella jardinera
-Claro
-Se ve que es un
profesor muy apreciado
-Pues puede ser
que sí, son chicos de tercero y por eso quieren la foto conmigo
-Qué lindo, se
gana usted el cariño de sus alumnos, pocos profesores son en verdad apreciados
-Me halagas __
pero antes de que llegara Liana te dije algo
-Ummmm
-Prometeme que
vendrás a saludarme
-Lo p…
-. ¡Profesor
Takarai! Perdón por interrumpir pero lo estamos esperado, venga
-De acuerdo, nos
vemos después __, no me voy, me llevan
-Si…
Esa chica se llevó
al profesor, lo jalo de un brazo y se fueron, no me había detenido a pensar que
él era muy popular entre los alumnos, todos lo apreciaban y pues sus alumnas lo
querían, era muy buscado por ellas, me atrevía a pensar que hasta también
estaban enamoradas de él, si a mí me paso era obvio que a otras chicas también,
el último día de clases termino y me fui a mi casa. En la plática que había
tenido con él no le había podido decir o más bien prometer que iría a
saludarlo, por una parte estuvo bien que no lo hiciera, como siempre había
dicho era mejor no verlo porque tal vez asi lograría olvidarlo aunque mis
intentos habían sido fallidos y por otra parte el profesor me había dicho que
estaba enamorado, cuando me lo dijo hubo un enorme hueco en mi interior, si
había la más mínima esperanza en mi para que él y yo estuviéramos juntos se
rompió. Entre a tercer año, nuevamente, nuevas materias, nuevos maestros, nuevo
salón y ahora nuevos compañeros, ya en ese grado los maestros eran más
estrictos y tenía un poco más de presión, pasaron las semanas y rápidamente
llego el día de mi cumpleaños, mis amigos me hicieron una pequeña fiesta en el
salón, me regalaron un pastel, convivimos, me dieron obsequios, tomamos fotos y
me llene de alegría, llego la hora del descanso y salí a despejarme un rato de
tanto alboroto, camine por unas jardineras y veía las flores, mire hacia un
costado y ahí estaba, el mismo profesor del que me había alejado lo más
posible, estaba sentado en una jardinera, veía hacia el suelo tenía algo en las
manos.
-Te estaba
esperando
-Profesor…
-Tenía el
presentimiento de que vendrías a este lugar
-Pues sí, he
venido varias veces, me gusta este lugar porque es tranquilo
-A mí también me
gusta este lugar… __ feliz cumpleaños
-Profesor… ¿Aun se
acuerda de mi cumpleaños? Pensé que…
-Nunca me
olvidaría de un día tan importante, desde primer año lo recuerdo y esta vez no
es la excepción, toma
-No se hubiera
molestado, de verdad
-Es un pequeño
obsequio que tampoco podía faltar, 18 años no los cumples dos veces
-Es usted muy
gentil y gracias por la flor y el obsequio
-Bueno la flor te
confieso que la acabo de cortar pero la intención es lo que cuenta
-Por supuesto
-Por fin ya tienes
18 años
-Si… ¿Por fin?
-No me hagas mucho
caso, muchas felicidades __ y dentro de un mes saldrás de esta institución
-Así es, ya me voy
a la universidad
-Me alegro… Ya no
te diré que porque no me has ido a saludar, solo quiero saber si aún sientes
algún afecto por mí
-Bueno yo… Claro
que le tengo afecto
-Es bueno
escucharlo; entonces nos veremos dentro de un mes, el último día de clases
quisiera hablar contigo
-Claro pero ¿De qué?
-Ese día lo sabrás
y por favor no te vayas a ir sin hablar conmigo
-Está bien
profesor
-Gracias, ahora
tengo que irme, es hora de mi clase
-Claro
-Nos vemos pronto
__
-por supuesto
profesor
Me regalo una
hermosa sonrisa y se fue, yo me quede todavía en ese lugar disfrutando del
momento y pensando en lo que había sucedido. Los últimos días de clases ya eran
un poco relajados, ya casi no nos dejaban tareas y los profesores nos daban
muchos consejos para nuestra vida universitaria, en un abrir y cerrar de ojos
llego nuestro último día en esa institución. Ya me había tomado miles de fotos
con mis compañeros, estaba caminando por la explanada observando por última vez
la que había sido como mi segunda casa por tres años cuando esa suave voz me
erizo la piel.
-Pensé que ya te
habías ido
-No es así, estaba
con mis compañeros
-Qué bueno, no
todos los días sales de la preparatoria
-Así es…
-¿Extrañaras este
lugar?
-Mucho, a mis
compañeros y maestros
-¿A mí me
extrañaras?
-Por supuesto
-Me alegro, como
te había dicho, quiero platicar contigo
-Lo recuerdo y
bueno, ¿De qué se trata?
-Te lo diré pero
en otro lugar
-¿Ummm?
-No te asustes, no
es nada malo ¿O no confías en mí?
-No es eso… Solo
que… Está bien ¿A dónde vamos?
-Te espero en la
parte trasera de la escuela, ahí estaré en mi auto, es mejor que salgamos
separados para evitar malentendidos
-¿Es necesario
hacer de esa manera?
-Bueno es que el
punto aquí es que tú eres una alumna y yo un profesor, pueden haber mal
entendido que afectarían mi carrera y… ¡Que importa! Si te incomoda no hay
problema, vamos, salgamos los dos juntos, no importa lo que digan
-¡No! Entiendo,
hagámoslo como había dicho antes
-Gracias por
comprender, nos vemos en un rato
-Si aunque…
Se fue corriendo
en cuanto dijo lo último, no me dejo revertir mi decisión, no me quedo más que
hacer lo que me había dicho, salí de la escuela y llegue a donde habíamos
quedado, él estaba ya ahí, tímidamente abrí la puerta de su auto y me quede
parada junto a la puerta
-No tengas miedo
__, sube
-E….está bien
Me tendió su mano
gentilmente y la tome, subí al auto y emprendimos camino hacia aquel lugar
desconocido para mí; no tardamos mucho en llegar, durante el camino hubo más
silencio que platica pero aun así no fue incomodo, bajamos del auto y vi un
enorme campo, el pasto estaba totalmente verde y perfectamente podado, había
flores y en un espacio había un enorme árbol que brindaba una muy agradable
sombra, caminamos hacia ese lugar y nos sentamos, yo me recargue en el tronco
del árbol y él se sentó a mi lado, veía hacia abajo y no decía nada, en un
instante subió la mirada, respiro un poco profundo y hablo.
-Me alegra que
hayas aceptado venir
-En realidad lo
dude, aun no comprendo muy bien que es lo que pasa
-No te asustes __,
no pasa nada malo, solo que hoy es un día especial
-¿Y porque
especial?
-Por algo que te
quiero decir y porque hoy saliste dela preparatoria
-Muy bien… Lo
escucho
-Es sobre… Bueno,
ya sabes que estoy enamorado de alguien y ya llego el tiempo de que ella lo
sepa
-¡Aah! ¿Pero
porque me lo comenta? Digo, no soy buena en esas cosas del amor y menos para
dar consejos sobre ello
-No se trata de
eso, mira, hace unos años la conocí y de inmediato me fije en ella, no le he
dicho nada de mis sentimientos porque no era oportuno, tanto ella como yo tendríamos
problemas y por eso decidí esperar el tiempo necesario para hablar con ella
-En verdad espero
que sean muy felices
-Estoy seguro de
que lo seré… __, eres una chica hermosa, de buenos sentimientos y tienes claro
tu futuro, por eso quisiera…
-Gracias por sus
palabras pero le pido, no sea tan gentil conmigo
-¿Te molesta?
-Es solo que… En
realidad me lastima su gentileza
-No digas eso por
favor
-Es la verdad, no
quiero que sea gentil conmigo porque menos lo poder arrancar de mi corazón
-Aguarda un minuto
__ yo…
-No diga nada por
favor; este momento es el indicado para hablarle de algo ya que no nos
volveremos a ver
-No digas eso,
déjame hablar…
-En realidad no
tiene que decir nada, esto que empezó a nacer dentro de mí fue porque es un
gran hombre, usted no hizo nada en especial para que yo me enamorara así que
esto es cosa mía
-Tenía el
presentimiento de que sentías algo por mí y ahora me alegra confirmarlo
-¿A caso quiere
jugar con mis sentimientos?
-Nada de eso… __
yo también estoy enamorado de ti
-…
-Ahora veo que no
te diste cuenta antes de mis sentimientos pero por una parte estuvo bien que
fuera así, como te die desde antes he estado enamorado pero aun no era el
tiempo para decirlo
-¿A qué se refiere
con eso?
-A que si te
hablaba de mis sentimientos cuando aún estudiabas en esa institución y sobre
todo si eras menor de edad tendríamos problemas, yo profesor, tu alumna, yo
mayor de edad y tú no, por eso decidí esperar a este día para hablarte sobre
esto
-¿Está hablando en
serio?
-Muy en serio
__... Te amo, desde el primer día que te vi en la escuela, con el tiempo en que
nos fuimos conociendo fue creciendo este cariño; quiero que nos amemos
libremente; lo que si me lastimo un poco fue que ya no ibas a verme y sentía
que iba perdiendo tu atención y cariño, en un momento dude de tus sentimientos
hacia mí pero por una parte estaba bien que no nos viéramos porque así podía
evitar las ganas de… Abrazarte, besarte, sentirte cerca de mi
-Profesor…
-Hideto, llámame
Hideto, ya no soy tu profesor
-De acuerdo Hideto
Bueno ya que eres mayor de edad… Ya no
estudias en la institución en donde yo trabajo, yo no hay algún otro obstáculo
por el cual evitar una relación y…
-Yo te he amado
desde primer año, cuando te vi por primera vez me cautivaste, tu voz, tu aroma,
tu como persona, como profesor, en segundo y en tercer año sufrí por no tenerte
cerca pero también sufría por estar junto a ti, intente olvidarte pero no pude
hacerlo y ahora que me estás diciendo que me amas, aun no me lo creo
-Pues créelo __,
te amo más de lo que crees
-Yo también te amo
En ese momento
fueron nuestras ultimas palabras, “Te amo”, nuestras miradas se conectaron y en
seguida nuestros labios formaron una deliciosa unión, habíamos esperado tres
años para hablar de nuestros sentimientos y sobre todo para demostrarnos
nuestro amor, sus labios eran dulces y gentiles, sus manos tiernas y firmes, en
ese instante solo se escuchaba el latido de nuestros corazones, podíamos sentir
el aire rozando nuestra piel y esas dulces palabras que me había dicho resonaban
como una dulce melodía en mis oídos, el tiempo que había sufrido por ese amor
que para mí era imposible, empezaría a ser recompensado desde ese día.
º-{=FIN=}-º
una vez más me encantó tu imaginación Tsukii!! ¿Sabías que me encantan las historias de amor entre un profesor y alumna? incluso cuando ese profesor es Hyde :')
ResponderBorrarAwwwwn me encanta ver tus comentarios linda Elisandra!
BorrarGracias por tus palabras :3
A mi tambien me encanta esa tematica *~*
Mucho! <3